Abuelas austriacas contra la extrema derecha Planeta, Reportaje

Rondan los 70 años. Se caracterizan por sus gorros de lana tejidos a mano y por sus gritos a favor de la tolerancia y contra el racismo. En tan solo cinco meses, se han convertido en todo un símbolo de lucha contra las políticas xenófobas y antimigratorias del Gobierno de Austria, dirigido por el joven conservador Sebastian Kurz y por el líder de extrema derecha, Heinz-Christian Strache. Ellas son las Omas Gegen Rechts: las abuelas que luchan contra el renacer de la derecha en el corazón de Europa.

Algunas Omas desfilan en una de las avenidas centrales de Viena durante la manifestación celebrada en marzo contra el racismo y el fascismo. / Foto: Teresa Suárez

Algunas Omas desfilan en una de las avenidas centrales de Viena durante la manifestación celebrada en marzo contra el racismo y el fascismo. / Foto: Teresa Suárez

El pasado mes de octubre, la pastora protestante retirada Monica Salzer, observaba atónita la televisión cuando los informativos austriacos desvelaban el resultado de las elecciones para elegir al nuevo canciller, el futuro jefe de gobierno, del país. El Partido Popular Austriaco (ÖVP) se llevaba la victoria con el 31,5% de los votos, por delante del Partido Socialdemócrata de Austria (SPÖ) y el Partido de la Libertad de Austria (FPÖ) Solo un 0,6% de los votos separaba a los socialistas del SPÖ de la extrema derecha representada por el FPÖ.

La victoria del ÖVP, partido conservador dirigido por el joven Sebastian Kurz, no era suficiente para poder gobernar y ni corto ni perezoso decidió pactar con la extrema derecha para alcanzar la cancillería del país. Así es como desde diciembre, el parlamento austriaco está dirigido por una coalición de estos dos partidos, convirtiendo a Austria en el único país de Europa con un partido de extrema derecha en el poder. Y no es la primera vez que deciden unir sus fuerzas para obtener un puesto de gran responsabilidad.

Ya en el año 2000, ambos partidos decidieron unir sus fuerzas para alcanzar, en esta ocasión, la presidencia del país centroeuropeo. Entonces, Europa se llevaba las manos a la cabeza y condenaba al país con duras sanciones diplomáticas. El contexto actual es bien diferente y el auge de los partidos de extrema derecha en todo el continente es aceptado como un hecho. La llegada de Heinz-Christian Strache, dirigente del FPÖ, a la Vicecancillería no ha sorprendido a nadie.

Durante las elecciones presidenciales de 2016, el partido de Strache obtuvo un gran apoyo, superando el 46 por ciento de los votos lo que le llevó a la segunda posición, sólo por detrás de Die Grünen, los ecologistas liderados por Alexander Van der Bellen, actual presidente del país y vencedor con un 53,78 por ciento. La diferencia entre ambos partidos, de solo un 7,57 por ciento, ha dado un vuelco. En tan solo un año, la popularidad de los ecologistas ha caído en picado, todo lo contrario que el FPÖ, convertida en la tercera fuerza política más seguida en el ámbito nacional.
Las muestras de oposición en las calles contra la llegada de la extrema derecha al poder son escasas y discretas. El pasado 17 de marzo, diversas personalidades del panorama político austriaco de oposición, grupos pro personas refugiadas, estudiantes o asociaciones LGTBQ+, entre otras, todas ellas contrarias a la alianza Kurz-Strache, juntaron sus fuerzas para congregar a unas 8000 personas en Karlsplatz, una de las plazas del centro de Viena, y manifestarse contra el racismo y el fascismo. Una cifra pequeña si tenemos en cuenta que solo en la metrópoli urbana de Viena hay más de dos millones de habitantes.

Bajo la nieve y soportando las temperaturas inferiores a los cero grados, un grupo colorido destaca sobre la masa de abrigos oscuros y pancartas que se amontona en la céntrica plaza. Son mujeres de avanzada edad, rondan los 70 años, y todas protegen sus cabezas con gorros de lana hechos a mano, imitando a los pussyhats de la Women’s March de Washington. Desde las elecciones legislativas de 2017 luchan por una sociedad más justa y tolerante. Ellas son las Omas Gegen Rechts, las abuelas contra la derecha

“Desde hace cinco meses, las Omas Gegen Rechts estamos en la calle porque nos preocupa cómo el fascismo está creciendo en nuestro país”, afirmaba sobre un pequeño escenario la pastora protestante Monika Salzer, el pasado 17 de marzo. Pese a su juventud, el movimiento se ha convertido en todo un símbolo de lucha contra la alianza Kurtz-Strache. Frenar el avance del fascismo y luchar contra el racismo y la xenofobia a través de la historia y la memoria son los pilares ideológicos fundamentales de este grupo compuesto mayoritariamente por mujeres septuagenarias.

A mediados de diciembre, cuando finalmente se pactó la alianza entre ambos dirigentes, tan solo diez Omas acudieron a su primera manifestación. Seis semanas más tarde, durante una marcha pro-migrantes, eran 250; hoy cuentan con más de 3.000 simpatizantes repartidas por todo el país.

Medios nacionales como el periódico de izquierda Der Standard o el liberal Die Presse, así como los internacionales The Huffingont Post, Vice e incluso la cadena de televisión franco-alemana ARTE se han interesado en ellas. ¿Son los medios responsables del incremento vertiginoso de su popularidad? No del todo “Sin darnos cuenta, hemos penetrado en un vacío creado por la incomodidad y la desconfianza de los ciudadanos hacia los partidos tradicionales. La gente normal no quiere tener nada que ver con ellos, sienten que les han sido traicionados. Hay una necesidad de creer en algo que no lucha por el poder, que no aspira a un escaño en el Parlamento, que no quiere convertirse en canciller y aquí aparecemos nosotras, las abuelas”, explica Susanne Scholl, periodista jubilada e integrante de Omas Gegen Rechts.

Visibilidad y militancia de las personas mayores

Retrato de Monika Salzer, pastora protestante y psicoterapeuta retirada, fundadora del colectivo Omas Gegen Rechts,. / Foto: Teresa Suárez

Retrato de Monika Salzer, pastora protestante y psicoterapeuta retirada, fundadora del colectivo Omas Gegen Rechts,. / Foto: Teresa Suárez

En buena parte de los países occidentales, al llegar a una cierta edad, hombres y mujeres desaparecen casi por completo de la sociedad, condenados a un rol secundario. El edadismo, la discriminación basada en la edad, afecta a las personas mayores en todos los aspectos de sus vidas de manera negativa: “Muchas veces se ven como una carga para los demás haciéndoles proclives a la depresión y al aislamiento social”, afirman desde el Centro Internacional sobre el Envejecimiento (CENIE).

En nuestro país, en los últimos años, las personas mayores hayan experimentado un cambio radical en sus hábitos y costumbres, demostrando que aún tienen mucho que ofrecer y qué decir, la sociedad, desgraciadamente no avanza al mismo ritmo y continúa anclada en el imaginario tradicional del anciano, estigmatizando la vejez, convirtiendo la lucha contra el edadismo en una guerra casi invisible y hasta ahora muy difícil de combatir.

El uso sistemático del ‘abuelo’ para toda persona que ronde los 70 años es otro de los elementos que caracteriza al edadismo, limitando a una persona a esa función familiar. Colectivos militantes como los iaioflautas originados durante el 15M, las miles de personas jubiladas que se manifestan constantemente en España bajo el lema ‘Por unas pensiones dignas’ o las propias Omas Gegen Rechts son solo algunos ejemplos de colectivos que han decidido apropiarse el término abuelo y sus variantes, demostrando que los mayores aún tienen mucho que decir.

“Representamos lo opuesto al cliché de la abuela que se encarga de los nietos y sale a pasear. Somos la generación que con 18 o 19 años se manifestó en el 68 y que vestía palestinas y camisetas del Che Guevara con conciencia. Tenemos cierta experiencia en términos de resistencia al Estado y mucho que decir”, defiende Monika Salzer.

Las acciones militantes de las Omas son variadas, desde manifestaciones, a la organización de encuentros y debates o el apoyo a diversas organizaciones que defienden los derechos de personas refugiadas. Su actividad no solo es visible a pie de calle, sino que las nuevas tecnologías son usadas como instrumento de organización interna y como medio de militancia. “Muchas de las Omas no pueden desplazarse con facilidad debido a la edad. ¡Pero eso no quiere decir que no se interesen en la lucha! Son mujeres muy concienciadas y usan las redes como herramientas de militancia ¡Nos ayudan a difundir el mensaje!”, afirma Salzer.

Las atrocidades cometidas en las dos guerras mundiales, así como el recuerdo constante del Anschluss, la anexión de Austria por la Alemania nazi en 1938, decidida tras una votación democrática, son dos puntos mencionados frecuentemente en sus discursos. “Nosotras, las Omas, hemos nacido con los traumatismos de la guerra y sabemos lo que el fascismo significa, lo que hizo en nuestro país. ¿Dónde está nuestra memoria?”, clamaba Salzer, seguida de una gran ovación, durante una manifestación. “Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, muchos de los nazis continuaron viviendo impunes en el país y lo influenciaron, transmitiendo sus ideas sin obstáculos. Nosotras formamos parte de esa generación que quiso romper los tabúes, que buscó desde sus hogares a los responsables y les comenzaron a sacar la verdad”, explica la periodista Susanne Scholl.

El FPÖ, el Partido de la Libertad de Austria, fue creado en 1956 por antiguos simpatizantes del nacionalsocialismo alemán, de hecho su primer presidente, Anton Reinthaller, fue miembro de la SS y ministro durante la anexión a la Alemania nazi.

Podría parecer que los oscuros años de la Austria nazi hayan quedado enterrados en el pasado, pero la llegada del FPÖ al Parlamento solo los ha revivido. El pasado mes de enero, el ministro del interior, el ultranacionalista Herbert Kickl, de FPÖ, propuso durante una rueda de prensa “concentrar” a todos los refugiados en un mismo lugar. Unas palabras que revolvieron por completo a la oposición austriaca.

Jóvenes y Omas

Durante las elecciones de 2017, para elegir al futuro jefe de gobierno, el FPÖ se convirtió en el partido más votado por los jóvenes menores de 29 años, según demuestra un estudio realizado por el Instituto de Investigación Social y Consultoría austriaco (SORA).

¿Son los jóvenes conscientes del peligro que pueden suponer los gobiernos de extrema derecha? “No lo creo, al menos no todos”, cuenta Elga S, una de las últimas incorporaciones a Omas Gegen Rechts. “Hay muchas personas diferentes y naturalmente muchas de ellas no se interesan a la política o prefieren esperar y ver qué sucede con este Gobierno. Yo creo que no hay muchas personas que se den realmente cuenta del peligro que puede suponer la presencia de un partido como el FPÖ en el poder en este momento”, añade.

El FPÖ actual poco tiene que ver con el partido que era hace unos años cuando apenas tenía seguidores, ya no se esconde ni mide sus palabras, su discurso se ha vuelto más agresivo desde el inicio de la crisis migratoria y su presencia se ha visto legitimada con el regreso masivo de los partidos de extrema derecha en toda Europa. Su posición respecto a temas como la situación de las personas refugiadas, la seguridad o el empleo han encandilado a buena parte de una generación ajena a la historia de su país durante el siglo pasado.

Pese a los esfuerzos en los últimos años del Servicio Austriaco de la Memoria, institución creada a finales de los 80 como optativa al servicio militar y cuyo objetivo es ayudar a otros organismos en los diferentes procesos de desnazificación, la sociedad austriaca continúa dividida respecto a su rol durante la Segunda Guerra Mundial, entre víctima o colaboradora del régimen nazi. “Algunos chicos argumentan que no es su responsabilidad porque ni siquiera habían nacido. Es cierto que no son culpables de lo sucedido pero sí son responsables de no querer saber”, explica Salzer.

Los libros de Historia de uso escolar no ayudan demasiado a que la población joven sea consciente del pasado de su país. Por ejemplo, el manual de historia de la editorial Weber dedica cuatro páginas a hablar del fascismo en Italia durante la Segunda Guerra Mundial, pero en ningún momento señala cómo Austria se convirtió en uno de los mayores aliados de la Alemania nazi.

Las Omas no ocultan su preocupación por el futuro. Sienten que la frágil estabilidad construida tras el fin de la Segunda Guerra Mundial está desapareciendo y que el mundo se está hundiendo. “Nos encontramos en un momento en el que muchas cosas están en juego. Nos preocupa que un 43 por ciento de los jóvenes de nuestro país, casi un joven sobre dos, deseen hombres como Kurz o Strache en el poder”, explicó Salzer ante las 8.000 personas que hace unas semanas se manifestaron contra el racismo y el fascismo en Viena.

Son tiempos difíciles en el corazón de Europa, sin embargo las Omas confían en sus fuerzas, creen que otra realidad es posible y que los jóvenes son una pieza indispensable para ello, así de claro lo deja su fundadora “Los jóvenes a menudo no son respetados debido a su juventud aunque pueden ser tan sabios como las personas mayores. Creo que nuestros corazones laten bien cuando estamos juntos. Solo juntos resistiremos y combatiremos el fascismo en todo el mundo”.

 


Este reportaje fue publicado inicialmente en la edición en papel del El Salto.

Abuelas austriacas contra la extrema derecha
0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

¿Quieres debatir en un espacio tranquilo, seguro y libre de (machi)trols? Vente al foro de debate de Pikara Magazine

Teresa Suárez

Fotógrafa. Periodista cuando es necesario. Entre Francia, España y Ucrania.

    Uso de cookies

    Nosotras también hemos sucumbido a las cookies y eso que no son de chocolate. Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

    ACEPTAR
    Aviso de cookies