Las consecuencias televisivas del #MeToo Análisis, Ficciones

Mujeres empoderadas, de diferentes razas y orientaciones sexuales protagonizan los pilotos de las cadenas en abierto mientras las creadoras proliferan detrás de las cámaras y la brecha salarial se ha convertido en el foco de todas las conversaciones. El número de pilotos que terminen convirtiéndose en series y el tipo de promoción que reciban de cara a su estreno determinará si estos esfuerzos son pura cosmética o una apuesta real por la inclusión.

'Wayward Sisters', spin off de la veterana 'Sobrenatural' estaba llamada a convertirse en la primera serie fantástica de acción protagonizada por mujeres

‘Wayward Sisters’, spin off de la veterana ‘Sobrenatural’ estaba llamada a convertirse en la primera serie fantástica de acción protagonizada por mujeres

Esta temporada los proyectos protagonizados, escritos, producidos o creados por mujeres son los más solicitados en la televisión estadounidense. Esta tendencia es un reflejo de las demandas invocadas por los movimientos #MeToo y Time’s Up. Pero también una consecuencia del éxito de crítica y público de varias series etiquetadas como femeninas, ya sea porque las protagonistas son mujeres, porque el equipo está liderado por mujeres o porque las tramas principales están relacionadas con su experiencia vital.

Según publicó la revista Variety, las cadenas de televisión en abierto pusieron en marcha 66 pilotos el pasado mes de febrero. De todos ellos, 32 están liderados o coprotagonizados por mujeres y 27 producidos y escritos por mujeres. Y es importante destacar que muchos de ellos se quedarán guardados en un cajón. Entre los personajes femeninos encontramos mujeres empoderadas, de diferentes razas y orientaciones sexuales que transitan por géneros poco habituales en sus narrativas como el terror, la acción, las aventuras, los superhéroes o la ciencia ficción. La fórmula preferida es el remake o la serie derivada.

Por poner algunos ejemplos, ABC convirtió a El gran héroe americano en Meera, una heroína de origen indio; y anunció que la breve Get Christie Love!, título blaxploitation de los años 70, regresaría con la detective afroamericana convertida en agente de la CIA. Ninguno de los dos pilotos seguirá su curso. NBC anunció que la historia de Dos policías rebeldes tendría continuidad con L.A.’s Finest, un proyecto liderado por las actrices Gabrielle Union, afroamericana, y Jessica Alba, hija de un mexicano; pero a comienzos de mayo decidió abandonarlo.

CBS ha buscado referentes en la década de los 80, donde ha encontrado la comedia Murphy Brown y el drama Cagney y Lacey. La primera serie regresará de la mano de su creadora, Diane English, y la protagonista original, Candice Bergen, que en su época fue objeto de diversas polémicas como una periodista que vuelve a trabajar tras pasar por una clínica de rehabilitación debido a su afición al alcohol y posteriormente decide ser madre soltera. La segunda, se queda también en la fase de piloto a pesar de contar con Bridget Carpenter (Friday Night Lights, 22,11.63) en la producción.

'Murphy Brown' es una de las series de los ochenta que contará con un remake

‘Murphy Brown’ es una de las series de los ochenta que contará con un remake

The CW resucitará Embrujadas, popularísima serie de los años 90 que, según lo anunciado, regresa con un enfoque más feminista, un reparto multiétnico y mayor presencia LGTBI. De momento, las tres hermanas estarán interpretadas por actrices de origen latino: la estadounidense Melonie Diaz (Mel), la canadiense Sarah Jeffery (Madison) y la británica Madeleine Mantock (Macy); Mel será lesbiana y su pareja será una detective de origen asiático; y el actor afroamericano Ser’Darius Blain dará vida al novio de Macy.

Sorprendentemente, esta cadena ha frenado el desarrollo de Wayward Sisters, spin off de la veterana Sobrenatural llamado a convertirse en la primera serie fantástica de acción liderada por un elenco completamente femenino. El piloto, ya estrenado, presenta a dos policías que luchan contra todo tipo de monstruos junto a sus jóvenes alumnas.

Entre los proyectos originales destaca la cantidad de mujeres policías, detectives y espías. En Fox Katie Holmes protagonizará un piloto de una de las creadoras de The L Word, Ilene Chaiken, sobre una agente del FBI que pierde su reputación al descubrirse que tuvo una aventura con un militar de alto rango. Y en NBC Jennifer Carpenter (Dexter) interpretará a Erica Wolfe, una ex agente de la CIA que después de traicionar a los Estados Unidos y ser encerrada en una prisión de máxima seguridad es liberada por el FBI para realizar peligrosas misiones de espionaje.

La reacción a Trump y el #Metoo como catalizadores

A pesar de la cantidad y variedad, la mayoría de estos proyectos no verá la luz y, como se apuntaba, muchos ya han sido sentenciados, al menos de cara a la próxima temporada. El número de pilotos que terminen convirtiéndose en series e incluso el tipo de promoción que reciban de cara a su estreno determinará si estos esfuerzos son pura cosmética o una apuesta real por la inclusión. A su favor, y como se señalaba al inicio, se trataría de una decisión lógica a efectos comerciales visto el éxito de audiencia y el reconocimiento cosechado recientemente por otros títulos encabezados por mujeres.

La última edición de los Emmy coronó la adaptación de El cuento de la criada de Hulu, que conquistó ocho premios, entre ellos el de mejor drama. Big Little Lies barrió en las candidaturas de miniserie. Y un año más, Veep fue la comedia más galardonada. Las dos últimas son producciones de HBO. Y salvando las distancias, las tres son series femeninas de plataformas de pago que abordan temas como la instauración del control patriarcal, la violación y el consentimiento, el maltrato y la violencia machista o las desigualdades de género. Algo que antes también hicieron, con éxito, Orange Is the New Black en Netflix, Transparent en Amazon o Girls en HBO.

“La televisión es un medio basado en el concepto de moda más que ningún otro”, señala en este sentido Concepción Cascajosa, doctora en Comunicación Audiovisual y profesora de la Universidad Carlos III de Madrid. “Ahora probablemente nos llamen más la atención ciertas temáticas, pero mucho ya estaba hecho, lo que indica que el movimiento #MeToo no es algo que haya surgido de pronto, sino que se estaba empezando a plantear y el escándalo Weinstein ha sido un poco el catalizador”, explica.

“Lo que estamos viendo tiene más que ver con el proceso electoral en Estados Unidos, la victoria de Donald Trump a pesar de todos sus escándalos, el renacimiento de una conciencia que se manifiesta en las huelgas feministas y, evidentemente, los directivos de televisión, que están atentos a lo que pasa en la sociedad, ven y aprovechan eso“, señala.

En cuanto a las nuevas versiones ya comentadas, se trata de un fenómeno boyante en toda la industria que, ante el creciente número de plataformas y títulos, busca captar espectadores con una propiedad conocida y, de paso, reducir los costes de producción y marketing. Porque solo en el año 2017 cadenas de televisión en abierto, por cable y servicios de streaming produjeron cerca de 500 series en Estados Unidos. A este respecto, Cascajosa apunta: “Si se va a hacer un spin off, creo que se piensa que hacerlo con una protagonista mujer es parte del proceso de modernización“, considera Cascajosa.

Brecha salarial

Claire Foy ha sido indemnizada por cobrar menos que su compañero en 'The Crown'

Claire Foy ha sido indemnizada por cobrar menos que su compañero en ‘The Crown’

En resumen, “al final lo que nos encontramos son más mujeres directoras y guionistas colocando proyectos, series que se plantean con una conciencia feminista mucho más clara, el aire de los tiempos que quieren abrazar los creativos de televisión y el #MeToo como catalizador de este mayor interés para trabajar este tipo de temáticas”. Incluida la brecha salarial.

El hecho de que Claire Foy, protagonista de la serie de Netflix The Crown como la reina Isabel II de Inglaterra, cobrara menos que su colega Matt Smith, que interpretó a su marido en la ficción, el príncipe Felipe, ha sido una de las últimas polémicas en este sentido. Porque el actor venía de liderar Doctor Who. Pero ella es el centro del drama. El clamor popular ha obligado a los productores a compensar a la actriz con algo más de 225.000 euros, de modo que su sueldo fuera finalmente igual que el de su colega.

Robin Wright ya alzó la voz hace años para cobrar lo mismo que Kevin Spacey en House of Cards y, tras la ignominiosa salida del actor de la serie acusado por varios hombres de abuso sexual, se convertirá en la protagonista absoluta de la sexta y última temporada del drama político de Netflix. Emmy Rossum también tuvo que plantarse frente a Showtime y exigió un sueldo similar al de William H. Macy en Shameless. Y Lauren Cohan está librando una batalla parecida con la cadena AMC por la serie The Walking Dead.

“La disparidad salarial es el tema que tiene más calado en la industria porque es lo que, en última instancia, permite ver el valor que se da al trabajo de las mujeres”, apunta en este sentido Cascajosa. Y poniendo el foco detrás de las cámaras, añade: “Al final el valor económico que pueda tener una creadora determinará su capacidad y libertad a la hora de tomar decisiones“. Como contar más historias de mujeres, contratar a más mujeres guionistas o productoras y, en definitiva, transformar el sistema.

 

Las consecuencias televisivas del #MeToo
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Periodista Freelance. Escribo en El Mundo en las secciones de Televisión, Madrid y Papel. He hablado de cine y series en la revista Hobby Consolas.

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