La nueva revolución de Nicaragua Crónica, En red

39 años después de la Revolución popular sandinista que derrocó al dictador Somoza en Nicaragua, una inusitada resistencia popular se levanta contra Daniel Ortega. “Es un gobierno misógino, que no tiene la voluntad política para darle respuestas a las demandas de la población”, afirma una activista feminista movilizada.

Texto: Dánae Vílchez
Fotos: Oscar Acuña

Manifestantes se toman fuente Ruben Darío, durante marcha nacional en Managua./ Oscar Acuña

Manifestantes se toman fuente Rubén Darío, durante marcha nacional en Managua./ Oscar Acuña

“Mire compañero, la verdad es que no se puede hacer la revolución sin la participación de las mujeres”, reza el inicio de una emblemática canción nicaragüense de los años 80. En “El Zenzontle pregunta por Arlen”, se narra la historia de Arlen Siu, una joven guerrillera sandinista que murió luchando contra la dictadura de Anastasio Somoza.

Hoy día, a 39 años de la Revolución popular sandinista que derrocó al dictador, miles de “Arlenes” han florecido en las calles del país. Son jóvenes estudiantes, madres, activistas feministas y artistas que luchan por la democracia en Nicaragua.

Nueve días de protestas han dejado un saldo de al menos 41 muertes, entre ellas la joven de 19 años, Juana Aguilar, parte de las fuerzas especiales de la Policía Nacional. También fue asesinado de un tiro en la cabeza el periodista Ángel Gaona, de la ciudad de Bluefields en la Costa Caribe.

“ESTAMOS CANSADOS DE DECIR QUE NO TENEMOS NINGÚN PARTIDO POLÍTICO Y QUE NADIE NOS ESTÁ PAGANDO. YO ERA SANDINISTA PERO ELLOS SOLO SE QUIEREN ENRIQUECER”
La protesta pacífica se originó a causa una injusta reforma a la seguridad social, que aumentaría la cuota que empresas y trabajadores dan al sistema, y a su vez quita el 5 % de sus pensiones a los retirados. Los jóvenes universitarios se volcaron a las calles para apoyar a los profesionales y pensionados, que son el sector directamente afectado. Rápidamente escaló en una masiva manifestación popular, violentamente reprimida por la Policía Nacional y fuerzas de choque allegadas al partido del gobernante, Daniel Ortega, el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).

El 18 de abril, al menos un centenar de personas fueron atacadas por la Juventud Sandinista, el órgano paramilitar del partido de gobierno. Francela Cardoza, estudiante de administración en la Universidad Centroamericana, se unió desde las primeras manifestaciones y asegura que la represión estatal fue la chispa que encendió la llama de la indignación.

“Esto fue el boom: ¿cómo le van a robar a la gente el dinero que ellos se robaron, el dinero de nosotros? Cuando ellos empezaron a reprimirnos, se empezaron a unir las universidades y ahora estamos en esta lucha”, plantea Francela.

La juventud universitaria a las calles

Diriamba marchando para manifestar su descontento con la represión del gobierno./ O.A.

Diriamba marchando para manifestar su descontento con la represión del Gobierno./ O.A.

Inmediatamente empezaron a reaccionar las principales universidades el país. Los recintos de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), la Universidad Nacional Agraria (UNA) y la Universidad Politécnica (UPOLI), hasta hace poco dominados por el gobierno de Ortega, se convirtieron en verdaderos campos de batalla, donde los estudiantes se atrincheraron para combatir contra la policía, cuyo objetivo era disipar las protestas.

Los jóvenes denuncian que la policía utilizó armamento de alto calibre para reprimirlos, mientras ellos apenas se lograban defender con piedras y bombas Molotov caseras. El 19 de abril se comenzaron a reportar los primeros fallecidos.

“Ellos usaban balas de verdad. Es indignante cómo además ellos minimizan nuestro dolor porque son nuestros hermanos los que están muriendo. Los heridos nos paraban, era espantoso”, recuerda Francela, quien por la cercanía a su hogar participó en la protesta de la UPOLI.

Fueron cinco días de enfrentamientos duros. Además de los 46 fallecidos (a fecha de 3 de mayo; la cifra sigue aumentando mientras van apareciendo otros cuerpos) cientos de jóvenes fueron apresados por la Policía Nacional y torturados en las cárceles, según reportes de organizaciones de derechos humanos. Más de 400 también fueron heridos.

Al igual que Francela, Dolly Mora, una activista feminista de Managua, contribuyó con la protesta de la UPOLI. Organizada en un colectivo feminista de los barrios aledaños a la zona, Dolly activó las redes entre mujeres que permitieron crear una base de apoyo logístico para los estudiantes.  “Los barrios se empiezan a interconectar, se hacen centros de acopio de medicinas y comida, y seguimos haciendo la resistencia”, relata.

Mujeres y jóvenes se manifiestan en contra de la violencia en Jinotepe y otras ciudades de Nicaragua./ O.A.

Mujeres y jóvenes se manifiestan en contra de la violencia en Jinotepe y otras ciudades de Nicaragua./ O.A.

Hasta este momento la UPOLI es la única universidad donde todavía se encuentran estudiantes resistiendo, y aunque en su mayoría fueron hombres los que combatieron a la policía, las mujeres participaron en todos los espacios de la lucha. “Es cierto que en las trincheras la mayoría eran hombres pero también habían mujeres. En ese momento uno hace de todo, desde tirar piedras, articular ayuda, hacer Facebook lives, haces de todo. Sin esa red la UPOLI hubiera caído”, manifiesta la activista.

La estrategia del orteguismo, además de atacar a los manifestantes, fue acusarlos de ser “delincuentes”. En las tres alocuciones que Ortega ha brindado (únicamente a medios oficialistas) se ha referido a los manifestantes como “grupos de pandilleros manipulados por la derecha”. Mientras, la vicepresidenta y esposa de Ortega Rosario Murillo, los ha llamado “minúsculos grupos vandálicos”. Las jóvenes sin embargo se defienden y aseguran que quienes se han manifestado son el “pueblo”, estudiantes y familias de los barrios. Inclusive gente que hasta hace poco se identificaban con el partido de gobierno.

“DESDE QUE GANÓ LAS ELECCIONES, ORTEGA PENALIZÓ EL ABORTO. NO ES UN GOBIERNO DE IZQUIERDA NI VELA POR LOS INTERESES DE LAS MUJERES”
“Estamos cansados de decir que no tenemos ningún partido político y que nadie nos está pagando.  Yo era sandinista pero esto no me representa, ellos se quieren enriquecer solamente. Es una barbaridad total y pues este Sandinismo no me representa”, dice Francela.

“La gente que eran del partido en los barrios ellos solitos han hecho su análisis. Es mentira que andamos con figuras de la oposición”, agrega Dolly.

El gobierno “misógino”

Aunque Ortega anunció hace una semana la derogación de la reforma del seguro social, el descontento con las políticas públicas del gobierno sigue movilizando a la población. Miles han seguido en las calles exigiendo al presidente justicia por los caídos.

Ante la presión nacional e internacional, Ortega también acepto abrirse a un diálogo nacional que será mediado por la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica, que hasta hace poco se mantenía satisfecha con el mandatario porque les concedió la prohibición del aborto en todas las causales, y mantenía un discurso “cristiano”.

El Gobierno de Ortega y Murillo lleva en su récord múltiples acusaciones. Desde denuncias de fraudes electorales, hasta negligencia con los desastres ambientales. En los 11 años que lleva en su período actual, Ortega ha amasado un control absoluto de todos los poderes del Estado y ha gobernado en relativa paz. Los únicos movimientos sociales que lo han puesto en jaque han sido los grupos de mujeres y el movimiento campesino en contra del proyecto de canal interoceánico.

Mujeres claman justicia por las personas muertas y heridas, durante manifestacion en la ciudad de Diriamba./ O.A.

Mujeres claman justicia por las personas muertas y heridas, durante manifestación en la ciudad de Diriamba./ O.A.

El mandatario, que también fue presidente de Nicaragua durante los años 80, fue acusado por su hijastra Zoilamérica (la hija de Murillo) de haberla abusado sexualmente desde los 12 años.

“Es un gobierno misógino, que no tiene ni ha tenido nunca voluntad política para darle respuestas a las demandas de la población, especialmente las de las mujeres. Desde que gana elecciones, penaliza el aborto. Claramente no son un gobierno ni de izquierda, ni que vela por los intereses de las mujeres”, manifiesta Dolly.

El diálogo nacional que se llevará a cabo en el próximo mes, contará con representación de todos los sectores de la población y tanto los movimientos de mujeres como los estudiantiles han reclamado su espacio, sin olvidar las verdaderas raíces de su lucha.

“No queremos que sigan asesinando a la población, tiene que haber un diálogo abierto con todos los actores posibles”, plantea Irene, una joven cuyo nombre verdadero mantendremos en confidencialidad porque ha recibido amenazas del gobierno.

“LA JUVENTUD SANDINISTA ME AMENAZÓ LITERALMENTE CON QUE VOY A AMANECER VIOLADA”

Actualmente, Ortega se encuentra arrinconado por una población que, sin líderes visibles ni estructura organizativa, lo ha sentado en el banquillo de los acusados. Se han realizado al menos dos multitudinarias marchas consecutivas y más de una decena de vigilias para honrar a los muertos.

No obstante, en su urgencia por desmantelar las protestas, Ortega sigue amenazando a las jóvenes que han participado en las protestas. Decenas de testimonios cuentan de los abusos perpetrados contra los estudiantes fuera y dentro de las cárceles.

“Me dijeron que la policía nacional tienen identificadas a personas y esperan verme en la protesta para detenerme. Fueron a mi universidad a pedir mis datos, llegan a mi casa y preguntan a mis vecinos por mí, fueron al edificio donde yo solía trabajar y preguntan por mi”, denuncia Irene.

En un video de Facebook, otra joven, Anielka Hernandez Trejos, relata como la policía la detuvo sin causa, la desnudó y la hizo hacer sentadillas enfrente de oficiales.

Por su parte, Francela, quien accedió a publicar su nombre real, asegura que miembros de la Juventud Sandinista también la amenazaron: “Con que voy a amanecer violada, literalmente la Juventud Sandinista me dijo eso. Temo por mi vida pero cuando estás en la protesta te sentís con el espíritu muy fuerte, estás sintiendo que estás defendiendo a tu país”, expresa.

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