El posparto Cuerpos

Una mirada, en forma de ilustración y relato, para visibilizar y desmitificar los primeros días o meses de ser madre, y dejar espacio para permitirnos el altibajo emocional que supone.

Ilustración: Gloria Serrano

Ilustración: Glòria Vives

Posparto. Si desnudo mi estado general del azúcar y la emoción de tener un bebé nuevo, descubro cómo me siento: 
devastada, partida, desequilibrada, ajada, trémula, insegura, imprevisible y dispersa.
Con un bebé colgado del brazo observo de reojo cómo van cayendo los trocitos de mí que sobrevivieron a la explosión de parir y que con el tiempo iré ordenando. El posparto es un tránsito
Y, en los tiempos que vivimos, no tiene espacio.
 
No existe.
Como mi barriga.
Igual de redonda y necesaria que la de ayer embarazada.
Debajo de una camisa ancha se esconde el posparto prohibido de muchas mujeres.
 
Pero la carne pesa, la sangre se me vierte y la realidad me regresa con fuerza al cuerpo. 
Siento que tengo que rendirme con honestidad a todo lo que se rompe, todo lo que se cae, todo lo que se pierde.
 
 
No me queda otro camino que traspasar el posparto paso a paso, exprimirlo e ir echándome lo aprendido a la espalda.
 
El posparto es animal y sincero.
Y un día se termina.

 

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El posparto
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