Por qué las periodistas feministas vamos a hacer huelga Crónicas desde el sofá

En Pikara no sólo queremos contar la huelga feminista del #8M sino que también queremos ser parte de ella, como periodistas, mujeres, trabajadoras, precarias, cuidadoras, militantes, feministas.

Más información y materiales en http://hacialahuelgafeminista.org

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Pikara Magazine, como medio de comunicación feminista, también camina hacia la huelga. No sólo queremos contarla sino que queremos ser parte de ella, como mujeres, como periodistas, como precarias, como trabajadoras, como cuidadoras, como militantes, como feministas en pie contra este sistema capitalista heteropatriarcal.

Caminamos de la mano del movimiento feminista, porque formamos parte de él, porque creemos en sus objetivos políticos y celebramos la creatividad, la radicalidad y su capacidad de acción y movilización global. Porque el feminismo nos hace ser periodistas más críticas y mujeres más libres.

No creemos en ese periodismo pseudo objetivo y mentiroso que nos dibuja un panorama inamovible, sin alternativas ni disidencias. Queremos aportar a la verdad y a la justicia, a la defensa de los derechos humanos y de las mujeres, a la visibilización y el reconocimiento de la diversidad. Practicamos un periodismo que no es vocero del poder sino de las olvidadas, de las desobedientes, de las que resisten a la deriva autoritaria de los estados y hacen frente al sistema heteropatriarcal. Un periodismo que desplaza del centro de su agenda al varón blanco adulto y heterosexual, para escuchar, reconocer y acompañar a todas las demás personas.

El 8 de marzo, nosotras también haremos huelga por nuestra profesión, por el periodismo, controlado por monopolios informativos que se guían por intereses espurios y ajenos a la labor social del periodismo mientras pagan a sus freelance 30 euros por reportaje. Nacimos de la precariedad y siete años después seguimos peleando contra ella, como las compañeras en las redacciones, en la televisión, en la radio, en las agencias de noticias, y los gabinetes de comunicación, que ven empeoradas sus condiciones laborales y trabajan bajo la amenaza de un nuevo ERE. Como las falsas autónomas y las eternas becarias que abren con su trabajo muchos periódicos. Como las columnistas, las fotógrafas, las maquetadoras, las cámaras, las ilustradoras y viñetistas, las críticas culturales y comentaristas deportistas y demás profesionales que topan con la desvalorización del periodismo cipotudo.

Nos desmarcamos de esa prensa androcéntrica y machista que alimenta prejuicios y estereotipos sexistas en sus contenidos, formatos y anuncios. Esa prensa que se suma a debates feministas como estrategia de marketing digital pero que sigue sin cuestionar sus lógicas de producción insostenibles. La conciliación y la vida resultan incompatibles con los horarios de las grandes redacciones, muchas informaciones se cierran en espacios informales a los que no llegamos las mujeres, muchos jefes de sección siguen anhelando los años en los que se fumaba en las redacciones y se tomaban las grandes decisiones entres whiskies.

Reconocemos a las compañeras que están abriendo brechas desde dentro de esos medios tradicionales, y a todas las que están creando nuevos espacios con nuevas dinámicas. Celebramos ser parte de una cultura periodística honesta, humana, situada, crítica y feminista.

Gracias al movimiento feminista y a las mujeres que han roto el silencio, las violencias machistas han entrado en agenda de los medios de comunicación que hasta ahora nos invisibilizaban. Hemos demostrado que nuestras heridas importan, que nuestras rebeldías inspiran, que nuestra rabia se contagia. Las periodistas feministas contamos las violencias machistas sin victimización ni sensacionalismo, aportando el contexto y el análisis que el feminismo lleva décadas aportando. Las periodistas feministas también estamos empezando a contar las violencias que sufrimos. No informamos con desapego sobre la violencia que viven “las otras”. No damos la voz ni cedemos la nuestra. Luchamos contra la violencia machista que también vivimos en nuestras carnes, que también vivimos en nuestros trabajos, por parte de jefes, de compañeros de profesión y de los señores que nos infravaloran y nos babosean cuando los entrevistamos. Gracias a vosotras, nosotras también rompemos el silencio.

Queremos terminar agradeciendo la inspiración y la fuerza que nos han dado tantas mujeres que hemos entrevistado. Nos sentimos privilegiadas por haber podido contar las historias de compañeras como la lideresa feminista maya quiché Lolita Chávez, y antes Berta Cáceres; Pilar del Álamo, sobreviviente de violencia machista y feminista asturiana que nos dejó recientemente; Binta, refugiada lesbiana que nos mostró la crueldad de las fronteras; nuestra maestra periodista Maruja Torres; las compañeras imputadas por la performance del coño insumiso, las trabajadoras de las residencias de ancianos y ancianas de Bizkaia, y tantas otras defensoras, pensadoras, cuidadoras, creadoras y revolucionarias a las que debemos lo que somos.

¿Cómo puedes participar en la huelga? Aquí, algunas claves.

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