Historias bajo la carpa (entre bambalinas fucsias) En red, Sangre Fucsia

Viajamos en caravana con el Gran Circo Fucsia para conocer los orígenes del mayor espectáculo del mundo de la mano de las primeras mujeres que se atrevieron a formar parte de este gran show. Repasamos también algunos de los proyectos más actuales dedicados al circo como el de Cindy Sherman y su serie de fotografías de payasos, o la retrospectiva Atomic-Circus dedicada a Patricia Gadea. Y hablamos de estéticas circenses y su influencia en estilos de vida y música como el dark cabaret.

El circo es un constante volver a empezar, un montar y desmontar ambulante en su afán infatigable por ilusionar y fascinar una y otra vez. Vivir dentro de los límites de una carpa es vivir en lo colectivo bajo un acuerdo no escrito: dejar hacer y no preguntar. A finales del siglo XIX, el circo fue visto por muchas mujeres como un lugar de cierta libertad en donde poder construir una nueva identidad. Pero ese espíritu libre, pronto se vio intoxicado por la mirada de una sociedad patriarcal que comenzó a perfilar un debate en torno a la reputación de todas aquellas chicas que decidían subvertir su destino y sumarse a la aventura circense para desarrollar un oficio. Para algunas, unirse a él era la excusa de tan ansiada libertad; para otras una plataforma desde la que alcanzar el éxito profesional.

Ese espejismo de oportunidades, pronto se dio de bruces con una estructura que por mucho que hiciera alarde de espíritu libre, sobre el papel apostaba por un discurso continuista. En Women of the American Circus, 1880-1940, Katherine H. Adams y Michael L. Keene recogen lo que por aquel entonces se conocía como “contratos por una año en la carretera”, acuerdos laborales que algunas artistas del circo debían firmar si querían formar parte de la compañía y que incluían una serie de cláusulas donde quedaba regulada la conducta que éstas debían tener hasta final de temporada.

Desde sus inicios, el circo contó con una alta participación femenina, lo que nos ha permitido beneficiarnos de una importante herstory de mujeres que consiguieron hacerse con cierto prestigio social y laboral dentro de los circuitos de cada gremio. De entre esos nombres, destacan algunos como Sandwina, la mujer más fuerte del planeta tras arrebatar el título a Eugene Sandow, del que mas tarde tomaría prestado su nombre. En altos vuelos, encontramos nombres como los de las trapecistas Miss Fillis y Maryse Begary, ambas conocidas por ser las primeras mujeres en conseguir hacer el pino sobre la barra. O Edith Cliffor, la famosa tragasables quien en su número especial se colocaba en la boca la punta de una bayoneta de 60 centímetros de largo acoplada a un fusil que al dispararse se introducía de una sola vez en su garganta.

 

Mujer del circo saliendo de su camerino ambulante
Pero no solo del pasado vive el circo. En la actualidad, son muchas las artistas de diferentes disciplinas que se han interesado por esa doble relación de atracción y rechazo que genera este gran espectáculo. Sin ir más lejos, la fotógrafa Cindy Sherman le dedicó toda una serie de instantáneas a los encargados de dibujar las sonrisas de los más pequeños: los payasos. Para la artista, gracias a los payasos muchas cosas cobran sentido: “Quería que mi trabajo siguiera siendo una mezcla entre lo intenso pero también con mucha emoción intrínseca. Y los payasos tienen esa tristeza subyacente a la par que están intentando animar a la gente. Los payasos son tristes pero a la vez están psicótica e histéricamente felices. (…) Puedes maquillarte para aparentar felicidad y sin embargo parecer que estás triste en realidad y viceversa. Cuanto más investigo, más capas encuentro: hay mucho de horripilante, de triste…”

Sobre el lienzo, encontramos otras propuestas interesantes como la retrospectiva dedica a Patricia Gadea, Atomic-Circus, quien entre otros recursos, utilizaba carteles de circo a modo de collage para crear sus obras. Su serie Circo fue gestada durante su estancia en Nueva York como sátira de la imagen promocional país durante los 90. En sus obras, conviven elementos del panorama político, como muchos de los protagonistas del circo como payasos, y acróbatas, elementos que más tarde seguirá utilizando en sus obras.

De la pluma de Amanda Davis, traemos la historia de quién ve el circo como esa vía de escape desde la que reconstruirnos desde cero. Hablamos de la novela Mi chiedo quando ti mancherò, el viaje hacia la edad adulta de Faith Ducle, una adolescente que huye al circo Fartlesworth para borrar todo su pasado y renacer como Annabelle. Nuestra protagonista aspirará a convertirse en trapecista, y de niña asustada se transformará en una luchadora dispuesta a dar un salto mortal a través de la vida sin red.

Por último, en un espectáculo como el que nos atañe, no podíamos evitar hablar de la estética circense, que a pesar de lo que a menudo resulta ser bastante extravagante, está muy presente en la cultura popular. Este es el caso del dark cabaret, un género musical de estela gótica y punk que también define una forma de estar en el mundo: estilo postpunk gotiquero, aderezado con rayas blanquinegras, sombrerito de copa, corsés y chaquetas de maestros circenses.

Playlist:

  • Tim Buckley – Carnival Song
  • Kerli – Tea Party
  • Amanda Jayne – Circo Volante
  • The Electronic Circus – Direct Lines
  • La Roux – Tigerlily
  • Spooky Carnival Music – Cotton Candy Stall
  • Emilie Autumn – Girls! Girls! Girls!
  • Circus Contraption – Coming Attractions
  • Amanda Jayne – Origami Bird
  • The Dresden Dolls – Missed  me
  • Britney Spears – Circus
  • The Electric Swing Circus – Valentine
  • Vermillion Lies – Circus Apocalypse

Escucha todos los podcast de Sangre Fucsia

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