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Ester Lanseros Trueba

Una mujer lleva postizos de bigote y gafas con cejas

La construcción de la identidad femenina: de la imagen unifocal a la expresión poliédrica

«Una mujer debe contemplarse continuamente; ha de ir acompañada casi constantemente por la imagen que tiene de sí misma. (…) Y así llega a considerar que la examinante y la examinada que hay en ella son dos elementos constituyentes, pero siempre distintos, de su identidad como mujer (…) Tiene que supervisar todo lo que es y todo lo que hace porque el modo en que aparezca ante los demás, y en último término ante los hombres, es de importancia crucial para lo que normalmente se considera para ella éxito en la vida» (Berger, 26: 2010).

Pero ¿qué sucede en esta nueva sociedad que estamos creando? La llamada Sociedad de la Información, donde la aparición de Internet en nuestras vidas ha abierto una ventana a mundos impensables, que ha dado voz a voces hasta ahora acalladas por el discurso único… ¿no tienen otros modelos de mujer su sitio en este espacio virtual?

  1. La imagen como vehículo de comunicación

¿En qué momento de la Historia el hombre se dio cuenta de que dominar la imagen significaba la posibilidad de dominar la realidad? ¿Hasta qué punto nuestros antepasados más remotos identificaban el dibujo, la creación, con esa realidad indómita que pretendían comprender?

Si los teóricos no se han equivocado hasta ahora, ya los hombres de Altamira se escabullían en los más recónditos rincones de su cueva-hogar con el simple propósito de representar la futura caza, el animal salvaje de cuya alma trataban de apoderarse. Han pasado miles de años desde entonces, pero parece que no hemos cambiado tanto; las imágenes de realidades inalcanzables se proyectan ante nosotros a través de los medios de comunicación, pero esta vez es nuestra alma la que parece ser vendida y comprada.

La imagen como ancla sobre la que hilar un sinfín de identificaciones sociales, propuestas políticas y proyectos ideológicos es lo que vertebra la Historia de la que formamos parte. Remontándonos al origen de nuestra cultura occidental, la representación de la kalokagathia a través de los cuerpos hercúleos de los deportistas olímpicos griegos nos recuerda lo intrínsecamente relacionado que tenemos en nuestro imaginario colectivo el binomio belleza-bondad de espíritu desde entonces.

  1. La mujer representada

El cuerpo de la mujer ha sido presentado para ilustrar los más variopintos valores: desde las figuras de las diosas madre neolíticas cuya esteatopigia era el símbolo de la fecundidad y la maternidad, y por lo tanto de la vida, hasta las mujeres deformes que llenaban los Bestiarios medievales donde era ilustración para todos los posibles vicios y pecados. Un mismo cuerpo ha podido ser el ancla para diferentes interpretaciones: una Libertad revolucionaria guiando al pueblo francés con un pecho descubierto y una Virgen de la Leche con ese mismo pecho inmaculado para amamantar a su hijo. Se puede contemplar en estos ejemplos, como en los anteriores, la importancia de la ideología del contexto para determinar una u otra elección de la imagen.

Todas estas mujeres son miradas por un hombre.

Será en el s. XX cuando los intereses de la sociedad capitalista utilicen la imagen como ilustraciones de un mundo en el que todo se puede comprar; la imagen expuesta vuelve a ser considerada el catecismo del s. XII pero ahora lo encontramos en las páginas de revistas, anuncios de televisión, modelos sociales que ilustran y construyen nuestro imaginario colectivo.

Y, aún como los hombres y mujeres medievales, descodificamos estos signos y los interpretamos sin necesidad de una “piedra roseta”. Así, el lenguaje iconográfico de los medios de comunicación de nuestra sociedad de masas se presenta ante nosotros como un lenguaje claro y perfectamente descodificado: coches, ropa o incluso productos de limpieza, nos transmiten ideas de éxito social, posición económica y bienestar físico. Tenemos muy bien aprendido el mensaje.

  1. La realidad construida

Una de las acepciones que la Real Academia de la Lengua Española aporta sobre el concepto de construcción es la de: Juguete infantil que consta de piezas de madera u otro material, de distintas formas, con las cuales se imitan edificios, puentes, etc.[1] Paradójicamente, esa idea de juguete infantil de piezas encaja muy bien con el proceso mediante el cual los medios de comunicación fabrican la realidad: a partir de elementos visuales, físicos y realidades concretas cual piezas geométricas elaboran “el edificio” sobre el que se sustentan las normas y roles sociales comúnmente aceptados.

Y aquí es donde comienza el relato hegemónico que nos educa y nos configura como individuos en nuestra sociedad; individuos poco individuales, de ahí la denominación de “masa” – elemento amorfo donde todo cabe– o de “rebaño desconcertado” en palabras de Chomsky, pues es necesario participar del relato de la manera más adecuada desde los múltiples ámbitos de la vida en sociedad. A pesar de intuirnos poliédricos, pretendemos adaptarnos a la imagen única que nos relatan.

            3.1. La mujer en los medios de comunicación

Las no-protagonistas más evidentes de este relato único son las mujeres; fuera siempre del patrón blanco-patriarcal, han reducido la multiplicidad de sus características a los elementos básicos que se adecúan a la imagen enviada por los medios de comunicación, creando así el concepto de “la mujer”.

Según Teresa de Lauretis: «“La mujer” es la construcción ficticia, un destilado de los discursos de la cultura occidental, “la mujer” como lo-que-no-es-hombre. En cambio, “las mujeres” son los seres vivos históricos reales. La relación que existe entre “la mujer” y “las mujeres” es arbitraria y simbólica, es decir, culturalmente establecida» (LAURETIS, 1992, pág. 15)

Como trasmisores de estos relatos, los medios de comunicación han creado imágenes estereotipadas y éstos dejan fuera, como decimos, los múltiples y variados elementos que componen las características de las mujeres, en tanto que individuos.

¿Suponen un modelo de identificación para los jóvenes del s. XXI? Sospechamos que sí, a juzgar por su extensa utilización en los medios masivos de comunicación; se han alcanzado metas importantes en la mejora de la situación legal e igualitaria de las mujeres, y, sin embargo, siguen siendo representadas ligadas a la cultura de la belleza, la preocupación por la pareja y la reproducción.

Una de las cuestiones más interesantes que se plantean a la hora de analizar estas publicaciones es comprobar que sus autores y colaboradores son en su gran mayoría mujeres que reproducen los modelos contra los que, una pensaría a priori, deberían rebelarse.

John Berger, en su magnífica obra Modos de Ver nos apunta una de las posibles razones de esta situación: la desigual relación de géneros «está tan profundamente arraigada en nuestra cultura que estructura todavía la conciencia de las mujeres. Hacen consigo mismas lo que los hombres hacen con ellas. Supervisan, como los hombres, su propia feminidad» (BERGER, 2010, pág. 35) . Es decir, nos convertimos nosotras mismas en jueces de nuestra femineidad, para que ésta se ajuste a lo establecido.

  1. Internet como ágora

Internet ha sido catalogada como un zoco, en relación a su connotación de espacio de mercado, de compra-venta de todo tipo de productos y servicios; pero también como el ágora donde en la Antigüedad clásica los ciudadanos conversaban, ponían en común sus inquietudes y resolvían las cuestiones de la res-publica. Es en esta ágora virtual llamada Internet donde se pueden producir los nuevos elementos que configuren una nueva ciudadanía. Sin embargo, podemos observar cómo se ha producido un traspaso directo del lenguaje analógico al digital y cómo los contenidos de los medios de comunicación de masas han ocupado la Red, reproduciendo la ideología dominante a través de otros canales, pero sin modificar su estructura.

A partir de los denominados “gendered sites”, es decir, portales de Internet fuertemente marcados por un género determinado en función de sus contenidos, se proponen al lector-espectador los roles sociales y estereotipos que vienen ocupando el discurso de los medios generalistas hasta ahora. Las tecnologías seguirán siendo básicamente masculinas y los contenidos de Internet aún nos mantienen en los roles tradicionales de madre, esposa, objeto sexual y consumidora.

Sin embargo, las herramientas para el cambio han empezado a formar parte de la cotidianeidad de las personas. La consulta on-line de los portales creados por los medios de masas ha ido dejando paso a la creación de portales, páginas… más individuales y personales de gestores de información alternativa, hasta llegar al panorama presente hoy en día, momento en el que la posibilidad de creación de tu propio discurso en Internet no sólo es posible, sino que es fácil, gratuito y accesible desde cualquier rincón del mundo.

Lo insurgente, lo disidente, se convierte ahora en una voz más, dentro de todo el canal de comunicación que representa Internet; se ha pasado de la clandestinidad a la visibilidad que aporta esta ágora virtual. Lo jerárquico está siendo aniquilado por un nuevo sistema de organización.

Como dice el profesor Aparici, el sujeto encuentra y ofrece su punto de vista. «Comunicar no significa sometimiento de una parte sobre otra ni tampoco un proceso de vampirización para que una de las partes se parezca a quienes detentan el poder. Tampoco significa asimilar. (…) Frente a los medios masivos (…) existen en Internet algunos espacios que informan de manera diferente y donde la ciudadanía puede encontrar y, al mismo tiempo, ofrecer otro punto de vista de los acontecimientos» (APARICI R.,2010, pág. 26)

El ágora en el que Internet se ha convertido posibilita que encontremos multitud de ejemplos sobre las oportunidades que las mujeres tienen para usar su propia voz a través de las herramientas que éste les ofrece. Estas voces serán tan dispares como lo son las propias emisoras; sin embargo, sí que podemos percibir los mismos intentos en todas ellas de expresar ideas que normalmente no tienen cabida en los medios de comunicación generalistas.

Las imágenes que se eligen en estos portales de Internet muestran una coherencia con sus textos; no se evita la realidad: se presenta a través de su diversidad de etnias, edades, constituciones físicas. Parece que existe una búsqueda en la veracidad; el mensaje llega de forma mucho más directa cuando el sujeto que lo recibe no necesita acoplar su realidad a la propuesta estética que se ofrece, sino cuando es ésta la que se ha convertido en real.

Se presentan aquí dos páginas web como ejemplos de los modelos que tratamos de poner en valor. La elección de éstas se debe a que ambas responden a la idea de “collage” o de lo multidimensional que venimos defendiendo como la mejor manera de representar y presentar a “las mujeres”, lejos del foco único bajo el que se presentan los medios de comunicación. Este “papier collé” se crea a partir de las colaboraciones de las autoras, ya sea a partir de textos, ilustraciones o propuestas de enlaces a vídeos o blogs interesantes que tengan relación con la temática de la publicación.

La publicación se nutre de artículos escritos directamente para la misma o de textos cuyas autoras tienen un blog o su propia página web y son compartidos en ambos espacios virtuales; se incluyen vídeos de conferencias, links a otras publicaciones o a otros textos con las mismas inquietudes. Las referencias a libros o al activismo propio de la vida off-line completan el abanico de posibilidades de crear nudos de conocimiento. Los bloques temáticos que se presentan, bajo los que se organizan los diferentes post son: Activismo / Envejecimiento / Imagen corporal / Minusvalía / Desórdenes de la alimentación / Roles de género / LGBTQ / Alfabetización mediática / Raza y cultura / Sexualidad / Talla.

Al igual que nos ha parecido esclarecedora la temática de la que se habla en los artículos, no menos lo son las imágenes: se hace un especial hincapié en presentar la diversidad de lo femenino a través múltiples ejemplos, no sólo a través de la fotografía. Encontramos metáforas visuales creadas a partir del programa informático Photoshop, pero no para retocar, sino para componer, o a través de esculturas. El resto de las imágenes son fotografías de mujeres reales. La necesaria comparación que realiza el receptor con las denominadas revistas “femeninas” de los medios de comunicación de masas hace que se vea aún más lo impostado e innecesario de su discurso. Estas imágenes que aquí se ven ilustran perfectamente una mujer actual, femenina, diversa y compleja.

 

Se trata de una publicación on-line para chicas adolescentes que incluye textos, fotografías, ilustraciones, videos…etc. Los diferentes bloques temáticos en los que está organizada la publicación son: Querido Diario, Vivir a través de, Música, Tecnología, Tú preguntas, Estilo, Bombones, Películas + TV, Ficción, Diversión, Todo lo demás.

Las imágenes que ilustran las páginas de esta publicación tienen mucho que ver con la idea que subyace de su filosofía y sus artículos: propuesta de imágenes que se relacionan con estética, estilos de ropa o actividades que también parecen pretender alejarse del tópico más común de las publicaciones femeninas.

Cuando las ilustraciones son fotografías para la sección de estilo, por ejemplo, sus protagonistas son chicas reales, con toda su diversidad de etnias y formas corporales; estas chicas reales aparecen ubicadas en contextos reales, más cercanos a su vida normal de lo que pueden serlo las imágenes de moda a las que estamos más acostumbrados. Interiores domésticos como un dormitorio juvenil o exteriores urbanos más o menos cuidados como pueda estarlo el patio de atrás de una casa de vecinos: estas chicas posan para la cámara realizando actividades reales –puede parecer una redundancia tanta referencia a lo real, pero frente a lo impostado del resto de publicaciones “femeninas”, no hay mejor contraste– como ir en autobús o montar en patinete.

  1. Lo femenino en tus manos. «¿Dónde estabais mientras yo estaba creciendo?»

La llegada de Internet y la creación de la Web 2.0 abren nuevas ventanas a la denominada Masa y la convierten en Voces; que pueden convertirse en voces contestarías, buscando y proponiendo nuevos modelos más acordes con los criterios individuales.

Porque esa es una de las características fundamentales de esta historia de las mujeres que nos hemos traído entre manos: a pesar de todos los siglos de discurso ideológico que ha relegado a las mujeres al foco único del estereotipo, siempre ha permanecido la idea de que éramos otra cosa, algo más, más complejas… pero no siempre con las posibilidades de expresarlo.

Mujeres de todas las edades encuentran en Internet, como lo hacen otros colectivos de voces discordantes, su voz y su hueco para proponer su punto de vista sobre la realidad que les afecta. La posibilidad de que una chica joven de un lugar remoto tenga ahora la oportunidad de encontrarse con referentes de lo femenino mucho más adecuados a sus propios criterios, o que, de hecho, pueda ser ella misma productora de su imagen es una de las partes más estimulantes de esta nueva Sociedad del Conocimiento a la que nos estamos refiriendo. La libertad de Internet para crear tu propio discurso te convierte ya no en consumidora, sino en generadora de información, en altavoz para tu propia voz.

La clausura cultural ya no tiene un porqué gracias a la conectividad, La creación de tu identidad se puede ir gestando a través de tus propios criterios, como decimos, pero también a partir de los modelos divergentes, diferentes, que otras mujeres expresan en la Red.

Bibliografía:

APARICI, R. (2010). La construcción de la realidad en los medios de comunicación. Madrid: UNED.

APARICI, R. (2010). Comunicación y Web. En R. APARICI, Conectados en el Ciberespacio. Madrid: UNED.

BERGER, J. (2010). Modos de ver. Barcelona: Gustavo Gili.

CHOMSKY, N., & RAMONET, I. (2009). Cómo nos venden la moto. Información, poder y concentración de medios. Barcelona: Icaria Editorial.

CORREA GARCÍA, R. I. (2011). Imagen y Control Social. Manifiesto por una mirada insurgente. . Barcelona: Icaria Editorial.

LAURETIS, T. (1992). Alicia ya no. Feminismo, semiótica, cine. Madrid: Cátedra.

[1]http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=construcción

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