Tejiendo redes Ficciones

Si no nos cuidamos entre nosotros ¿quién lo va a hacer? Relato de una conversación en Grindr.

Ilustración: Emma Gascó

Ilustración: Emma Gascó

Poyote 34: —Hola, ¿qué buscas?

Discreto 25: —Lo pone en el perfil.

Poyote 34: —Me cuadra.

Discreto 25: —Vente, tú me cuadras también. Te mando la dirección.

…..

Poyote 34: —Gracias.

Discreto 25: —A ti.

Poyote 34: —Ha sido un placer.

Discreto 25: —Lo mismo digo.

—¿Has llegado ya a tu casa?

—No, voy camino del metro.

—Cuando llegues me lo dices ¿vale?

—Sí, no te preocupes. Lo hago con todos. Siempre les digo que he llegado. Todo el mundo se preocupa.

—No me extraña. En estos tiempos no hay precaución suficiente. Con tantas agresiones…

—Es un no parar. Cuanto más visibles, más nos dan.

—Le pasó lo mismo a las mujeres, cuando se cansaron, cuando empezaron a decir no.

—El macho. Se ve acorralado, se le acaba el chollo. Y reacciona con violencia. Lo que le han enseñado, lo único que sabe.

—Gracias por decirme que eras VIH+, no tenías por qué.

—Siempre lo hago. Lo pone en el perfil incluso.

—Es un detalle, pero la responsabilidad (lógicamente) es mía. Si asumo riesgos me responsabilizo de ellos.

—Soy indetectable, además.

—Más seguro contigo que con nadie.

—Así es. Pero protégete tú, claro. La gente dice cosas que no son verdad.

—Ya, ya…

……………….

Poyote 34: —¿Has llegado ya?

Discreto 25: —Voy en el metro.

—¿Hay mucha gente?

—No, estoy casi solo. A estas horas…

—Ten cuidado, ¿vale?

—Que sí, pesao, pareces mi madre.

—Yo no tengo madre. Ni abuela.

—Bueno, está bien, me hace sentir bien.

—Yo creo que todos somos un poco madres de todos ¿no te parece?

—O abuelas. Así es. Si no nos cuidamos entre nosotros ¿quién lo va a hacer?

—Menos mal que lo hacemos, que nos cuidamos mucho entre nosotros. Como Ángeles de la Guarda.

—Hemos aprendido de las mujeres, de esas redes colectivas que tejen y tienden entre ellas para protegerse.

—Es una idea fantástica, la verdad.

—Además está muy bien está nueva funcionalidad de la aplicación para pedir ayuda instantánea a la comunidad y a los cuerpos de seguridad ¿verdad?

—Eso es, un mogollón de personas geolocalizadas cerca de ti y dispuestas a prestar su ayuda con solo darle a un botón. Y la policía, que se presenta al instante. Un ataque, una respuesta inmediata.

—Es que está fenomenal eso de que las empresas, que se forran con las aplicaciones de ligue, se impliquen también socialmente para evitar agresiones o para castigar a los agresores.

—¿Alguna vez te has enamorado a través de esta aplicación?

—No, nunca. ¿Tú?

—No, yo tampoco. ¿Insinúas algo?, jejejeje.

—No, nada, no te hagas ilusiones, jejeje.

—Esto es para lo que es.

—Lo cual no quiere decir que no podamos cuidarnos ¿verdad?

—Eso hacemos.

……

Poyote 34: —¿Has llegado ya?

Discreto 25: —Sí, ya estoy en casa.

—Me alegro.

—Gracias por preocuparte. Cuídate ese resfriado.

—¡Espero no habértelo pegado!

—No creo. Tampoco ha sido para tanto.

—Bueno, con Paracetamol se cura y listo.

—Gracias por ofrecerme tu casa. Me encanta cómo la tienes puesta.

—Jajaja, de nada. Perdona porque estaba un poco revuelto todo, me voy a poner a recoger ahora mismo. Y a cambiar las sábanas.

—A prepararla para el siguiente.

—No, ya por hoy he tenido bastante. Me voy a dormir.

—Yo enseguida.

—Te voy a bloquear ¿vale? Ya que estás a salvo. No tengo servicio premium y me salen siempre los mismos.

—Yo también te bloqueo a ti, ¿te parece? No te molesta ¿verdad?

—No, qué va, tranquilo. Desaparezco de tu vida, tú desapareces de la mía. Y aparece alguien nuevo.

—¡Qué emoción!, ¿no? ¿Y si fuera él?

—Jajajajajajajaja. No creo. No aquí.

—Bloquea tú.

—No, bloquea tú.

—No, tú.

—Tú, tú, tú.

—Saludos, discreto.

—Besos, poyote, cuídate.

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José Luis Serrano

Matemático sin teorema, historiador sin publicaciones, inmigrante con papeles, poeta sin libro, director de cine sin película, eurofan sin bandera, católico sin iglesia, oso sin pelo, queer sin seminario sobre teoría de género. Nacido en Ciudad Real, a los dieciocho años emigró a Madrid a estudiar Matemáticas, donde descubrió a Gödel y Turing, perdió la fe en las ciencias y se dedicó a la contemplación de la perversa obra de Dios. En 2012 publicó su primera novela (Hermano) y una colección de relatos de viajes, cuentos y escritos contra la homofobia (La tumba del chicle Bazooka). En 2014 publicó su segunda novela, Sebastián en la laguna. En 2015 publicó su tercera novela, Lo peor de todo es la luz. Fue coordinador durante 10 años de la sección cultural de la web www.dosmanzanas.com, donde se dedicó cada viernes, con la columna Desayuno en Urano, a comentar películas y libros de temática LGTB.

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