‘Frikismos’ adultos Opinión, Voces

‘Busco una actriz adolescente de 12 -16 años que sea gordita o tenga alguna característica especial, algún frikismo por el que le puedan hacer bulling. También busco otra actriz adolescente 12-16 años que sea guapa. Por favor, interesados enviad foto, cv y videobook. Es para un proyecto televisivo que empieza en Mayo. Muchas gracias’. María Unanue analiza las implicaciones de esta oferta de trabajo difundida por la productora Globomedia.

Viñeta de Fatty (Stop Gordofobia)Comencemos por subrayar lo evidente: yo nunca he sido muy lista. Pero lo cierto es que  para comentar este desafortunado email escrito por la persona encargada de casting de Globomedia,  no me hace falta más que tener las entendederas en regla. Una se queda patidifusa cuando en pleno siglo XXI el vocabulario que usa gente que levita tres metros sobre el cielo, se apoya y se aprovecha de “frikismos” de adolescentes.

“¿Pero qué invento es este?”-diría Sara Montiel. “¿Quién se esconde detrás de todo esto?”exclamaría Rappel. No es una rara avis. No ha sido con malicia. No hay nada retorcido. Quien haya escrito esto no es ni más ni menos que lo que venimos denominando comúnmente “una persona normal”. En latín de libro no sé cómo se dirá, pero si alguien lo sabe que lo ponga debajo. El caso es que cuando hablamos de sanxs hijxs del heteropatriarcadx, a esto nos referimos. No son casos aislados, ni personas especialmente raras: es gente que dice y hace lo que piensa todo el mundo. “¿Y quién mierdas es todo el mundo?”- dices clavando tu pupila en mi ojos  inyectados en sangre que están de una mala hostia que no se tienen porque te has pasado ocho pueblos… Pues “todo el mundo” es “la gente”, “lo normal”, “la sociedad”. Ya tú sabes.

Amos venga”-que diría Belén Esteban. Yo ya sé que con el ranking de campechanidad que nuestros líderes manejan, a una a veces se le va la mano, se deja llevar y hace gala de una espontaneidad digna de tercero de primaria. Pero no, señoras y señoras, no. Si eres una persona con un puesto supuestamente “serio”, te lo tienes que pensar un poquito más antes de enviar un email a las escuelas de teatro que tienes en tu bandeja de entrada. Porque aunque las posibles actrices con frikismos estemos deseosas de ganar unos euros debido a este precariado en el que buceamos sin bombona de aire, tenemos unos mínimos.

Me imagino, es un suponer, PRESUNTAMENTE a mi madre llamando a su puerta diciendo:

“holamirabuenas, chata, que mi hija es una friki integral, le hacen bullying en el colegio y quiero ganar dinero sacándola en la tele en esa cosa que haréis”.

Y me imagino su posible respuesta con el signo del dólar en la frente, frotándose las manos y un discurso  tipo:

“tranquila, cari, no hace falta que sea muy muy friki, con que lleve gafas ya vale. y no te pienses que estas niñas aunque reciban críticas por estar en la tele se hunden, eh, para nada, corazón, son jóvenes, se reponen en seguida”

¿Pero de qué pino se creen que nos hemos caído? ¿Acaso se pensaban que somos orugas procesionarias que iríamos en alegre biribilketa a pedir limosna a cualquier precio? A ver, que yo no digo que saquen la guillotina, pero lo que sí ruego es que a quien haya escrito eso de una persona menor, se le caiga el careto de la vergüenza, pida perdón  y no lo vuelva a hacer.

Porque momento pedagogía: las gordas existimos y no sólo estamos aquí para que os lucréis por que el puñetero canon normativo actual nos ningunee. Que por cierto, si hubiéramos nacido hace doscientos años, otra gallina cacarearía. A ver si nos enteramos que lo que tenemos asimilado como belleza normalizada es una moda pasajera, y consiste en, haciendo un barrido social, ver qué tipo de  gente hay y elegir al colectivo más selecto para que cuanto más difícil nos lo pongan, más consumamos sus puñeteros productos del demonio. Productos light, dietas, gimnasios, liposucciones, depilaciones, ropa que cambia por temporadas. Y si en dos semanas tienes boda y llevas comiendo piña tres semanas, pero no pareces haber perdido esos diez kilos que te prometieron porque nada funciona con ese cuerpo raro tuyo que se planta, “deja de comer o métete los dedos después de empacharte” para llegar a los ideales que te imponen nomatterwhat. NO NO Y NO. Lo que sería deseable que contagiáramos a quienes vienen por detrás, es que en esto nos adelanten a todo correr y nos den mil vueltas.

No quiero ser una cursi redomada con el autoamor,  pero a ver cuándo demonios conseguimos conocer y querer los cuerpos que tenemos sin aspirar a modificarlos por presiones externas. No se puede normalizar el bullying a ningún precio. Ni para hacer series de televisión de guapas y feas, en cadenas con muchos meses y muchas causas. Si en tu ámbito privado usas palabros y expresiones cutres faltonas, cuando hables al populacho mide un poco e intenta no ser tan incorrecta. Te rogamos, óyenos. No porque no seamos frikis, ojo. Que yo soy friki, y gorda, y llevo gafas. Y si yo lo digo y me río, no pasa nada. Pero es que resulta que usted no lo puede deciiiiiiir, “un poquito de porfavooooor”, y aún menos cuando se trata de niñas de 12-16 años, ángelamaríaaaaa, que estamos hablando de una franja de edad que ya de por sí está estigmatizada. “Odio a los adolescentes”. “Los adolescentes son lo peor”. “Los adolescentes están desequilibrados”. Este vídeo es de ING y a mí me la suda ING, pero vamos, que aunque sea para lavarse la imagen, quedar bien, o al menos no hacer “el mal”, ojalá hiciéramos un poquito de uso de esas adultas cabezas que han PRESUNTAMENTE evolucionado en todos estos años que llevamos robando oxígeno.  (Gracias hermana, por mostrarme este vídeo)

¿Qué referentes queremos dar a las generaciones venideras? Bueno, igual la pregunta del millón sería a ver si queremos realmente generaciones que no sean la nuestra. Nuestra fabulosa, genial, estupenda, ideal y perfecta generación que lo hace todo bien. Porque no contentas con ningunear a las no adultas, divino tesoro: que si estamos tol día enganchadas al teléfono, que si ya no jugamos a la peonza, que si las redes sociales ni son socializar ni son nada, que si esto con Franco no pasaba, que si somos unas ninis, que si vaya universitarias de mis cojones, que si los másters ahora los hace cualquiera, que si visten como putas, que si ahora dicen que la prostitución es un trabajo, que si yo no llamo a una electricista tía no vaya a ser que se le cruce el cable y haya entrado sólo por cuotas, que si fíjate qué modelo de maternidad más raro tienen ahora que no dejan llorar a sus hijxs, que si se te va a pasar el arroz, que si ahora dices que no quieres ser madre pero en unos añitos verás como cambias de opinión y ya será tarde, que si lo de tu lesbianidad es una fase, que si no entiendo por qué habláis con la e, si generalizar con la o es lo que se ha hecho de toda la vida de dios…  No contentas con ningunear a las adolescentes y jóvenes, las machacaaaaaaaaaaaaaamos  (mucho énfasis en esa a) y las hacemos picadiiiiiiiiiiillo (efusividad absoluta en esa i) con nuestras expectativas de “serás lo que yo soy” o “serás lo que yo no he llegado a ser”. Personalmente, emocionalmente, corporalmente, académicamente, laboralmente, familiarmente, amistosamente, políticamente…  Pues mira, no, estamos hartas ya, somos y seremos lo que seamos. Lo que nos salga de los genitales a nosotras. A ver si vamos a tener que vivir 90 años de vida buscando la aprobación de un grupo de personas mayores de nosécuánto que, como se siente mal, porque se siente mal, decide que el colmo de todos sus males somos quienes nacimos después.

Sé que estoy un poco fuera de tema, pero es que me da RABIA CON MAYÚSCULAS que no sólo nuestro entorno use a la adolescencia como chivo expiatoria,  sino que ahora hasta las productoras que se aprovechan de actores y actrices que, a muy temprana edad, demuestran ser unxs cracks, se refieran a ellxs como “actriz con algún frikismo”. Ancha es Castilla y ancho es el lenguaje que está ahí para nosotras y es de quién lo usa, no de la sacrosanta RAE, hablando de todo un poco. Joder, yo ya no digo con adultxs,  pero rebusquemos un poquito antes de usar términos hirientes en lo que competa a menores. Dejemos de reducirlxs a buenxs malxs, gordxs flacxs, guapxs fexs.  Que los emails se pueden releer antes de enviar. Hostia.

La revolución corporal está pasando AHORA. Sé parte de ella, anda. (O no andes. No seremos nosotras quienes censuraremos la vida sedentaria).

¡DEJAD EN PAZ NUESTROS CUERPOS!

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‘Frikismos’ adultos
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María Unanue

Adoro aprender por ciencia infusa, las flores y las patatas en todas sus formas.

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