Al Carnaval de Cádiz, con toítos mis respetos Análisis, En red

La calle y las agrupaciones ‘ilegales’ son los espacios y los formatos más comunes para las agrupaciones femeninas en el Carnaval de Cádiz, porque tienen muy díficil ser valoradas en el concurso oficial bajo unos parámetros androcentristas y misóginos . Y es que, “con toítos mis respectos”, la fiesta gaditana todavía tiene que pensar sus ausencias.

Chirigota ‘Las Niñas’. Fotograma del vídeo de Carnaval Geographic Las Barrigas del Puente (Popurrí), de Ana López Segovia (Minuto 0:45 / 0:46)

1997. La andaluza Ana Orantes fue asesinada por su ex pareja tras haber hecho pública en Canal Sur la violencia que sufría. El caso supuso un antes y un después en el tratamiento de la violencia de género en el Estado español ya que, hasta entonces, los asesinatos machistas se englobaban dentro del concepto ‘parricidio’.

Pocos meses después, la comparsa masculina del Carnaval de Cádiz ‘Los Piratas’ entonaba un pasodoble: “Con permiso, buenas tardes, vengo pa que me detengan”. Éste ponía sobre las tablas el derecho a la autodefensa en casos de violencia de género. Su protagonista, una mujer que acudía a la comisaría contando su historia:

Lo quería con locura,
Toa mi vida se la di
Pero él sólo buscaba una criada,
una esclava, una mujer para parir […]

Y lo he matao,
a mi Juan yo lo he matao,
por haberme maltratao,
por sentirme una perra,
por hacerme una vieja
con cuarenta y pocos años…”

En su relato, Ana Orantes tenía un final distinto: “Haga lo que haya que hacer, póngame una soga al cuello porque por primera vez no tengo miedo”.

El machismo, sin embargo, no se reduce sólo a su expresión más brutal, que suele ser el asesinato o incluso la tortura. Empieza antes, en lo roles que socialmente otorgamos a cada género, por ejemplo. En esta línea, en 2012, la comparsa ‘Las que viven como reinas’, se dirigieron a las ninfas y diosas del Carnaval de Cádiz (seleccionadas en concurso público para representar a la ‘mujer gaditana’ en la fiesta), “con toítos sus respetos”, con un pasodoble que ponía en evidencia el lugar que las instituciones han dado a las mujeres en la fiesta. Un rol que, como cuenta la autora y chirigotera Susana Ginesta en la carta ‘Querida hija mía’, ha sido usado por muchas mujeres que aman el Carnaval y que ven ahí la posibilidad de vivirlo desde cerca dentro y fuera del teatro.

En su letra, la comparsa femenina afirmaba:

“Con toítos mis respetos
pa esas ninfas sandungueras,

hoy le canto a otras mujeres
que yo llamo compañeras.

Que no quieren ser las diosas
sólo sueñan una cosa
y es cantar aquí en El Falla.

Son compañeras de desengaños,
carnavaleras […]

Coristas, comparsistas, chirigoteras… “.

 

Como siempre, todo un año de informativos descontextualizados, llenos de injusticias sin respuesta, tenían una salida a la rabia en el Carnaval gaditano. La denuncia de la fiesta de Cádiz vive de este sinsabor que se intenta vengar con palabras, aunque sea… Es la alternativa de la gente que se percibe erróneamente sin recursos pero que tiene a su favor la creatividad heredada de quienes no tienen nada que perder. La magia de quienes hacen el puchero con lo que haya en la nevera, el disfraz con la imaginación y las letras… las que surjan del ‘vamos a juntarnos y a tener ideas’. Porque juntarse y crear, Cádiz lo sabe, es una medicina que –al menos hoy- no tiene precio.

Mientras tu falda…

No hay un tema que haya sucedido durante el año que la tierra del Estado español más castigada por el desempleo no ponga en cuestión. También los relacionados con el género. En 2010, la comparsa masculina ‘Los Santos’ hablaba de la violencia machista con aquello de “nombres quedan sus nombres en la lista interminable de mujeres que tuvieron compañeros sucios y cobardes […] malditos sean los hombres, que acaban con las mujeres y sólo dejan listas de nombres”.

El machismo, la diversidad sexual, las nuevas masculinidades e incluso el maltrato animal son temas recurrentes en las letras de las comparsas y chirigotas que forman parte del concurso oficial de agrupaciones del Gran Teatro Falla y que, en su mayoría, están compuestos únicamente por hombres.

Las mismas masculinidades eran cuestionadas por la chirigota de ‘Los Yesterday’, que se defendía de la gente hipócrita que los consideraban “poco hombres” y sinvergüenzas por su estética con melena larga: “Cuando veo en esta puerca humanidad tantos crímenes sin nombres, de sinvergüenza ni hablar. Me da vergüenza ser un hombre”. Nuevas masculinidades cuando el término estaba en boca de casi nadie. “No te fíes nunca jamás de los hombres” cantaban ‘Los gatos callejeros’ en su pasodoble contra el maltrato y el abandono animal.

El machismo, la diversidad sexual, las nuevas masculinidades e incluso el maltrato animal son temas recurrentes en las letras de las comparsas y chirigotas que forman parte del concurso oficial de agrupaciones del Gran Teatro Falla y que, en su mayoría, están compuestos únicamente por hombres.

En 2011, la agrupación masculina ‘Juana la loca’ fue incluso más allá de los discursos heteronormativos encarnando unos de los tipos [personajes que se interpretan en el carnaval] más arriesgados de la historia: personas travestidas dando voz contra la homofobia y la transfobia con la bandera multicolor y la trans en el escenario. Uno de sus pasodobles arremetía contra la doble moral de la Iglesia católica contando el caso de una pareja de devotos gais.

 Todas las letras anteriores pertenecen al Concurso oficial de agrupaciones carnavalescas (COAC). Ninguna mujer les puso voz. Y es que en el Carnaval, como en la sociedad, se ha normativizado que sean ellos quienes hablen de ellas.

Así, y a pesar de que letras como las que pusieron en escena en 2016 la agrupación ‘OBDC La vida es bella’ fueran aplaudidas también dentro del feminismo [“Mientras tu falda mida vuestra dignidad… mientras que te llamen feminazi por lo que te corresponde…”], el concurso oficial sigue cayendo en la imagen de las mujeres como flores preciosas o complementos de la ciudad en la que viven.

Las agrupaciones mixtas o femeninas lo tienen difícil a la hora de ser valoradas bajo unos parámetros androcentristas y misóginos. Las voces entendidas como femeninas se siguen percibiendo como chillonas únicamente por haber convertido la afinación considerada masculina en la genérica; sin olvidar que las desigualdades sociales, plasmadas en el tiempo libre del que puede hacer uso cada género para preparar letra y tipo durante todo un año, no permiten la participación en equidad.

Con todo, las mujeres se han dejado la piel en cada rincón del Carnaval, en cada puntada y en cada acción hasta que, finalmente, las calles se han rendido a lo evidente: el arte de la denuncia y de hacer reír no tiene género.

Qué a gusto estoy sola. El rock de la soledad

La creatividad suele ser inversamente proporcional a los privilegios con los que se cuenta, por eso las mujeres de Cádiz tienen mucho que decir en esta fiesta. Si su Carnaval, prohibido durante la dictadura franquista, encontró en aquellos largos años sus lugares clandestinos donde escapar de la represión; hoy, las llamadas “ilegales” son todas aquellas agrupaciones que no participan en el concurso oficial y que sólo pueden oírse en la calle. O, si hay suerte, en Youtube.

Algunas agrupaciones femininas han conseguido obtener más popularidad incluso que algunas agrupaciones oficiales.

Hasta el momento, las chirigotas y los romanceros parecen ser los formatos preferidos por las creadoras. En estos encontramos desde un taller de sexología de ‘Las Talegueras’, con el clítoris como protagonista [“No te dejes engañar por su tamaño, que eso crece cuando le haces un apaño. Hay quien dice que no crece y que mengua, estoy segura de que eso son las malas lenguas”], hasta unas mujeres embarazadas tras una relación con un obrero que curraba en el proyecto del puente de Cádiz y que han hecho una plataforma de ‘Afectadas por las obras’. Unas ‘Jackies Kennedies’ que se niegan a vivir a la sombra de su marido, unas amas de casa que están malitas de los nervios o unas maniquíes de una tienda local de moda en Cádiz que ven truncada su felicidad con el cierre del negocio y que despotrican contra Inditex bajo la filosofía gaditana del Menoc Donald*… Genialidad en cada acera.

La calle y las agrupaciones ‘ilegales’, bajo el formato de chirigota y romanceros, son los espacios y los formatos más comunes en las agrupaciones femeninas. Algunas han conseguido obtener más popularidad incluso que algunas agrupaciones oficiales.

Entre las que apuestan por el concurso oficial y las que han decidido que están muy a gusto solas, las voces de las mujeres han generado un nuevo revulsivo en la ciudad con referentes como Koki Sánchez, Ana López, la ‘Chirigota de las Niñas’ [precursoras de ‘Las Chirigóticas’], Susana Ginesta o la chirigota feminista ‘Cadiwoman’, multiconocida ya en el activismo por sus imparables ‘Las Talegueras’.

Este rock de la soledad en el que han bailado las mujeres durante años ha tenido –como todo en la vida- su parte positiva: “Si se les pasa el arroz, hacen fideos y ya está”.

Compañeras de desengaños. Carnavaleras”

Los avances han seguido con 2017 como fecha clave. Hito de la equidad en el Carnaval de Cádiz fuertemente criticado y discutido. Y es que, gracias a la plataforma ciudadana ‘Por un Carnaval Igualitario’, el Ayuntamiento ha aprobado que el concurso de ninfas y diosas deje de organizarse desde la administración municipal. La enmienda aprobada recoge la creación de una comisión que tiene como objetivo incrementar la participación activa de las mujeres y niñas como creadoras y componentes.

Compañeras que se han unido para visibilizar otras miradas más diversas y otros estándares menos androcéntricos que valoren las diferentes apuestas. Miradas que reconozcan tanto el coser como el cantar. Tanto a quienes se dejan los dedos, la creatividad y la vista en hacer un disfraz que lucirán otres, hasta a quienes abandonan el alma y la garganta en la calle.

Y es que, “con toítos mis respectos”, la fiesta de Cádiz todavía tiene que pensar sus ausencias. ¿Qué perfiles e identidades tienen más fácil la admiración bajo los focos y cuáles son sólo carne de cañón para la risa y las letras? No sólo las mujeres, las identidades y orientaciones de género no normativas son usadas constantemente para hacer mofa fácil.

En esencia, el reto no debería ser complicado, pues ninguna fiesta como ésta sabe cuánto se pierde cuando una denuncia, una voz o un punto de vista no se manifiesta. Cádiz conoce el dolor de que te prohíban la expresión y la rabia. Sabe de la importancia de miradas que cuestionan lo establecido. Y sabe que, para escuchar lo de siempre sólo tenemos que encender la tele y poner los informativos.

*Audio "El día que Cádiz recuperó su carnaval"

*Menoc Donald: bar local emblemático de Cádiz que resume la filosofía y la esencia del carácter de esta ciudad.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Print this page
Al Carnaval de Cádiz, con toítos mis respetos
0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

¿Quieres debatir en un espacio tranquilo, seguro y libre de (machi)trols? Vente al foro de debate de Pikara Magazine

Periodista de "ficciones". Marinera de corazón. Transfeminista, Freak y Petarda. Más en http://margallegoes.blogspot.com.es/ Filosofeo en http://losperdidosdeunaperdida.blogspot.com.es/

    Comentarios recientes

    1. Pingback: Con toitos mis respetos | Epidemiología y Salud Pública

    Los comentarios están cerrados

    Uso de cookies

    Nosotras también hemos sucumbido a las cookies y eso que no son de chocolate. Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

    ACEPTAR
    Aviso de cookies