El trazo lúcido de Núria Pompeia Análisis, Ficciones

La pionera del cómic feminista falleció el pasado 25 de diciembre. De ella se ha destacado su talento para el costumbrismo social ácido, y su forma de combinar la tradición crítica de la viñeta con la práctica del feminismo.

Núria Pompeia, fotografiada por Pilar Aymerich

Núria Pompeia, fotografiada por Pilar Aymerich

Hay quienes todavía creen que, cuando se habla del pasado, tiene que ver solo con la historia, y no con el presente. Desde luego, somos conscientes de la importancia de reivindicar desde nuestro tiempo a quienes hicieron del tebeo, el humor gráfico y la imagen dibujada un espacio de reflexión. Autoras y autores vinculados en su momento a la actualidad, a la política, a las heridas cotidianas del momento. Esa historia del cómic es uno de los muchos relatos ignorados por nuestro presente; una historia en la que los saltos generacionales y las distintas burbujas del gremio han dificultado el interés por el medio, y su propia continuidad.

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Para las autoras de cómic esta situación adquiere una mayor gravedad, pues han permanecido en segundos planos de valoración y visibilidad. Su herstory, la de las pioneras, está por reivindicar; no solo para hacer justicia al pasado, sino porque otorgar visibilidad al ayer supone arrojar también una luz creativa más inspiradora sobre el hoy. Este es el caso de Núria Pompeia, historietista, humorista gráfica, escritora y periodista fallecida el pasado 25 de diciembre. Una mujer comprometida con su presente por medio de la expresión. Lúcida, crítica, directa. Perteneció a la generación pionera de las mujeres españolas emancipadas de la posguerra, lo que explicaba —según Luis Carandell en la revista Triunfo (1970)— que escribiera y dibujara “con la rabia que se siente ante el infortunio de ser, aquí, mujer”.

Nació en 1931, en Barcelona, como Núria Vilaplana Buixons. Fue redactora jefe de las revistas Por Favor y Saber. También trabajó como grafista y editora, y, aunque comenzó a dibujar de manera tardía, dieron cabida a sus viñetas revistas de primer orden como Triunfo, Cuadernos para el Diálogo, Sábado Gráfico, Por Favor, Vindicación Feminista, Dunia, y El Món, así como cabeceras de prensa extranjera, tales como Linus, Charlie Hebdo y Brigitte.

Sobre el dibujo, y su dedicación profesional, afirmaba haber llegado a ello por necesidad; y, lo que es más importante, para expresar su visión crítica de la realidad. En su primer trabajo, Maternasis (Kairós, 1967), cuestionaba las asignaciones de género en lo que a ser madre se refiere. En Y fueron felices comiendo perdices… (Kairós, 1970) insiste en esta cuestión, que tanto le preocupaba, para una de sus protagonistas, añadiendo al paisaje dos caminos más para sus otras dos “heroínas”: buscar consuelos varios fuera del matrimonio y la aventura feminista. En La educación de Palmira (Andorra, 1972), publicación que recopila el trabajo realizado por ella y Manuel Vázquez Montalbán para la revista Triunfo, su protagonista, Palmira, nace fruto de “la tensión dialéctica entre la feminista Núria y el masculinista Manolo V el Empecinado”, ofreciendo al público, según Sixto Camara, editor de la cabecera, “un excelente producto relativista, pero lo suficientemente comprometido como para dotar a Palmira de esa única, fundamental palabra con la que empezará su auténtica responsable vida: NO”.

Esta visión crítica que define toda su obra, ha sido confundida en repetidas ocasiones con el pesimismo; Núria Pompeia prefería hablar de “lucidez”, precisamente, porque expresar el dolor, la agonía, el problema, permitía, según la autora, poder iluminar a posteriori al lector con cierta esperanza, siempre a través del humor y la ironía. Precisamente, en una entrevista realizada por Fernando Lara en 1973, comentaba a propósito de sus creaciones: “Lo difícil es romper el condicionamiento social y cultural que realmente te asfixia. En esto yo insisto mucho. Es la causa de que mis protagonistas, aun saliendo de la burguesía, no lleguen a liberarse plenamente y acaben también por fracasar”.

Dos tiras de 'Las metamorfosis'Dos tiras de 'Las metamorfosis'

Por ello, el feminismo que encontramos en los textos e imágenes de Núria Pompeia, tanto en prensa como en libros, es un feminismo crítico con el contexto, la España de los setenta, pero, también, con las propias mujeres y su condicionamiento social y cultural. Como apunta el crítico y divulgador Pepe Gálvez, responsable de Núria Pompeia, sola ante la viñeta, exposición producida por el Colegio de Periodistas de Cataluña y realizada por Tanta Tinta, “Pompeia era una autora muy consciente, cuya formación le permite la elaboración de un discurso crítico que toma forma de un costumbrismo social ácido. Este discurso, que aúna pedagogía con ironía, era y es capaz de destruir convenciones y prejuicios”.

En este sentido, destacan dos de sus trabajos más interesantes, incluso sorprendentes contemplados en el siglo XXI: Las Metamorfosis (1968), serie de secuencias mudas publicada en la revista Triunfo, y Las mujeres objeto-ras, juego de palabras que daba nombre a su tribuna en la revista Por Favor, en la que combinaba artículos de opinión con ilustraciones. De la primera propuesta, Gálvez extrae dos de los principales rasgos de toda su obra artística, que cobran pleno sentido en este trabajo: la innovación y el riesgo, o cómo expresar más con menos. Una idea clave para entender la concepción del dibujo, de la expresión, de la propia autora. En palabras de Pompeia, extraídas del catálogo de la exposición Papel de Mujeres (1988): “Las palabras nos condicionan, nos obligan a una expresión determinada y el entendimiento es previsible. Las imágenes, los dibujos, tienen diferentes lenguajes (y lecturas), interpretaciones varias y una mayor libertad de comunicación, de expresión o de aproximación. Dibujar también tiene sus limitaciones (sobre todo si no dominas la técnica), y sus dependencias, pero la interpretación de un dibujo es mucho más amplia e imprevisible, muchos más sugerente, porque la imposición de lo dicho —de lo dibujado— es menor”.

'Las mujeres objeto-ras'

‘Las mujeres objeto-ras’, exponente de su trabajo en prensa

Las mujeres objeto-ras es una excusa para acercarnos a su labor periodística y de opinión. Como recoge Gerardo Vilches en su artículo Núria y la revista Por Favor, “en ese juego de palabras ya estaba encriptado su ánimo transgresor y crítico, que no se limitaba solamente a lo obvio —el régimen de Franco—, sino que se extendía a todos los niveles de la sociedad. Como dibujante, Pompeia lucía un trazo claro y elegante, de cierta influencia francesa, y tenía una habilidad especial para retratar a la gente de su época de un modo veraz. Como escritora, era clara, concisa y mordaz, y su análisis siempre era lúcido”.

Tanto en Por Favor, como en otras cabeceras para las que colaboró en la época —destacamos Vindicación Feminista, para la que fue historietista, así como ilustradora de las columnas de Lidia Falcón en la sección Cartas a una idiota española— abordó la actualidad desde una mirada sociológica, por no decir de ornitóloga, por cuanto sus metáforas visuales remiten con frecuencia a aves enjauladas. Mujercitas (Punch, 1975), “una respuesta a los innumerables dimes y diretes que las sufridas mujercitas han tenido que aguantar ahora y siempre”, y Cambios y recambios (Anagrama, 1983), un trabajo que refleja todo lo que queda por hacer en la recién estrenada democracia, serán las dos obras gráficas que precedan a una actividad creativa de otro tipo: Pompeia colaborará con instituciones como el Instituto Vasco de la Mujer, y dirigirá el centro cultural Casa Elizalde, en Barcelona. Al mismo tiempo, el periodismo cultural y la narrativa pasarán a centrar su actividad profesional: cronista cultural en La Vanguardia, colaboradora semanal en el Diari de Barcelona, y guionista de televisión; en 1984, dirige y presenta además el programa Quart Creixent en TVE de Cataluña.

Viñeta de Núria Pompeia

Viñeta de Núria Pompeia

Hablábamos en la introducción de este artículo de la necesidad de hacer genealogía y de por qué es importante hacer del pasado, presente. Pepe Gálvez apunta al respecto que, para que haya un legado, para que no se pierda la capacidad de reflexionar sobre esa experiencia, esa riqueza proveniente del pasado, hay que insistir en una historia de nuestro cómic. Elena Masarah, historiadora e investigadora, responsable junto a Gerardo Vilches del ciclo Cuando dibujar es político. Cómics feministas en la transición españolacelebrado en Zaragoza en otoño de 2015, y en cuyo programa figuraba la exposición Núria Pompeia, sola ante la viñeta, considera “de justicia” traer a nuestro presente la obra de Núria Pompeia, “que fue inspiración para muchas autoras posteriores y que en círculos feministas no se ha llegado a olvidar nunca. El valor y la necesidad de la herstory está en reivindicar la memoria de las autoras en el mismo plano de igualdad que la de sus compañeros varones, para que la historia del cómic deje de ser parcial e injusta”.

Precisamente, Autoras de Cómic, colectivo por la equidad de género en el ámbito de la viñeta, trabaja desde sus inicios no solo en la recuperación de la herstory del cómic a través de exposiciones como Presentes: Autoras de tebeo de ayer y hoy, o su Premio Honorífico anual, que inauguró Núria Pompeia, sino también desde el cuestionamiento mismo de las propias estructuras que han propiciado esa invisibilización, que siguen pesando, aun con formas más sofisticadas, en las nuevas generaciones. Como bien apuntó en un sentido artículo, a propósito del premio honorífico a Núria Pompeia, la autora e investigadora Marika Vila, “ella ha sido nuestra Claire Bretécher. Su obra añade a la tradición crítica de la viñeta, el firme compromiso con la realidad práctica del feminismo, y su mensaje, que es transversal –encajando género, clase y diversidad–, se dirige a todos los seres humanos”. Núria Pompeia, tejedora de historietas, mujer de acción de nuestro cómic.

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El trazo lúcido de Núria Pompeia
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Elisa G. McCausland

Periodista, activista e investigadora madrileña especializada en analizar la cultura popular desde la perspectiva de género. Prepara su tesis sobre la representación femenina en el cómic de superhéroes en la Universidad Complutense de Madrid. Escribe sobre cultura en el periódico Diagonal y habla de cómic y feminismo en el fanzine sonoro Sangre Fucsia. Es una de las promotoras de la Asociación de Autoras de Cómic (AAC). http://reinohueco.tumblr.com/

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