Essure, la espiral anticonceptiva en duda Cuerpos, Reportaje

Hemorragias, contracciones, dolor pélvico y durante las relaciones sexuales, cansancio y así hasta perder las trompas y el útero. Esta es la historia de mujeres que no han sido escuchadas. Bayer asegura que el anticonceptivo que comercializa es seguro pero que no es apto para todas las mujeres. La Asociación de Afectadas exige que se investigue más y que se cumpla el protocolo de colocación e información, que para algunas llega tarde.

Paciente con Essure

Paciente con Essure

Carolina, que sufría hemorragias constantes y dolores muy fuertes, llegó a escuchar: “¿No será estrés? ¿Tiene usted problemas con su marido?”. “No, lo que tengo es un aparato que nunca debieron ponerme”.

Essure es el nombre comercial de una pequeña espiral anticonceptiva, un método de obstrucción tubárica permanente e irreversible sin hormonas que consiste en la inserción de un dispositivo sin incisiones quirúrgicas a través de la vagina. Empezó a implantarse en España en el año 2000 como una alternativa a la ligadura de trompas, método más invasivo, por recomendación ginecológica.

A Angélica del Valle le colocaron uno en diciembre de 2003. Horas después se llenó de granos. “Me habían dicho que era hipoalergénico”, explica. Le hicieron pruebas y resultó ser alérgica al níquel, entonces recomendaron que se le retirase pero no se lo quitaron porque, dice, se negaban a reconocer que sus males tenían que ver con Essure. Picores vaginales, dolor en las relaciones sexuales, cansancio, sangrados exagerados…

Entonces supo que en Estados Unidos había miles de afectadas por su uso y decidió abrir un grupo en una red social para aunar a las afectadas españolas. “En julio de 2014 formamos la asociación”, relata. Considera que no se conocen sus efectos a largo plazo: “Es un dispositivo que puede migrar, perforar órganos y se ha colocado a mujeres que no debían llevarlo, y sin explicar los efectos adversos. Se han hecho muchas cosas mal”, denuncia.

Carolina consiguió que le retiraran Essure en agosto de 2015 después de tres años de “infierno”. Ella ya ha reclamado a Bayer una indemnización por daños y perjuicios pero la farmacéutica todavía no ha respondido. También ha interpuesto una demanda al Ministerio de Sanidad ante la Audiencia Nacional “por incumplir sus labores de vigilancia del producto sanitario Essure y protección de la salud”.

El día que a Carolina se lo pusieron, sus trompas lo expulsaban. Ella, que sufre una cardiopatía, tuvo taquicardias. Ahí empezó todo: dolores de lumbago, ciática, infiltraciones de cadera, resonancias,… Después de la retirada descubrió que era alérgica al níquel. Antes de colocárselo no le hicieron pruebas ni se lo preguntaron. “Nos han tratado como a locas”, concluye.

La doctora Enriqueta Barranco, especialista en ginecología y obstetricia, explica que “si costaba que la comunidad médica admitiese que existía un dolor derivado de la ligadura de trompas…, ¿cómo van a reconocer que se han precipitado implantando un método que causa problemas?”. Para ella, “esto forma parte del patrón androcéntrico que impera en la ciencia”. Y pone sobre la mesa la necesidad de cuestionar un sistema de planificación familiar patriarcal que responsabiliza a las mujeres de la anticoncepción y que espera que ellas asuman las consecuencias físicas: “Cabe preguntarse por qué no han inventado ningún sistema para obstruir los conductos masculinos”. “El método plantea problemas incluso cumpliendo el protocolo. Hay mujeres que después presentan dolores abdominales crónicos y sangrados. Hay escasa información y escasa práctica para colocarlo”, abunda la ginecóloga.

El doctor Enric Cayuela lleva implantando este anticonceptivo desde el año 2000 en el Hospital General del Hospitalet, y es pionero en el estudio de este método en el que han hecho seguimiento a pacientes durante siete años. Cayuela considera que el estudio realizado por su centro está bien hecho: “Como toda técnica médica hay personas a las que no les va bien. El porcentaje de mujeres a las que les va mal es muy bajo a pesar de lo que se ha dicho en prensa y de la alarma desatada. El tema se ha hinchado”.

“Esto forma parte del patrón androcéntrico que impera en la ciencia”

Su opinión dista mucho de la de Julio Novoa, obstetra estadounidense que trabaja en Meharry Medical College, El Paso (Texas), quien asegura que los datos de los estudios realizados sobre Essure “no son concluyentes ni fiables”. Según Novoa, no está indicado para todas las mujeres y se asocia con tasas de complicaciones de hasta un 30 por ciento. Este obstetra amplía el listado de mujeres que no deben utilizarlo: “Las que tienen cicatrices previas en la zona o problemas en sus trompas”.

Ana: 30 diagnósticos en una década

La Asociación de Afectadas por Essure recoge que en España hay 1100 mujeres que han denunciado complicaciones. Desde el laboratorio Bayer, que comercializa este muelle anticonceptivo, lo niegan y contraponen el número de 40 afectadas, que se corresponde con las quejas informadas a la Agencia Española del Medicamento en el mes de marzo de 2016.

Paciente después de la extracción.

Paciente después de la extracción.

La asociación explica que son los médicos los encargados de reportar esas quejas y muchas veces no lo han hecho, bien por considerar que ese no era el problema o porque no han escuchado a sus pacientes. “Se habrán puesto unas 250 quejas pero hay más. Puedo asegurar que son más de mil y que sus historias son de sufrimiento”, afirma la presidenta.

Una de estas historias es la de Ana (nombre ficticio), de 41 años y madre de tres hijos. Le colocaron este dispositivo con 32. Una década con un Essure en el cuerpo le ha dejado importantes secuelas físicas y psicológicas. Ella decidió someterse a una ligadura después de tener gemelos. En aquel momento ya le habían retirado un DIU porque le había provocado sangrados. Recuerda que la ginecóloga le dio un papel y le dijo “firma aquí”. “Le avisé de los problemas que había tenido con el DIU. Me hicieron una radiografía y me pusieron Essure. Me dijeron que era un aparato nuevo, que no me iba a dar ningún problema. Les avisé de que era alérgica a los metales y me dijeron que era 100 por ciento titanio. En el consentimiento firmado no decía nada sobre el material”, relata.

Cuando se lo colocaron tuvo convulsiones, vómitos y se le torció una trompa. Después de aquello, sentía pinchazos, le dolía. “Mi ginecóloga decía que todo estaba en su sitio, que tendría varices en la matriz”, cuenta. Sarpullidos, diarreas, dolores en la zona pélvica, sangrados irregulares… Cuando iba al médico volvía a escuchar que todo estaba bien mientras su salud empeoraba. “Meses después empecé con diarrea todos los días, vomitaba sin parar, me empezó a salir tripa pero adelgazaba, empecé a tener dolores musculares y en las relaciones sexuales… Entre unos médicos y otros me dieron hasta 30 diagnósticos en 10 años”, relata.

Llegaron a decirle que se trataba de algo psicológico. “Incluso hablaron sobre un tumor que no encontraban. Me acabé deprimiendo”. Ana empezó a verse reflejada en algunos casos que encontró relacionados con Essure y ahí empezó su lucha. Consiguió que se lo retiraran tiempo después pero en su informe médico dice que fue por petición propia. “No me lo quité por capricho. Yo antes me comía el mundo y llevo una década enferma”, insiste. Hace más de un año que a Ana se lo retiraron pero el dolor no termina. Cree que quedan fibras del dispositivo en su cuerpo.

Desde el pasado mes de marzo los ginecólogos deben informar a las pacientes de los posibles efectos adversos de su implantación así como del protocolo de retirada que puede incluir la retirada de las trompas y el útero. Ni Angélica, ni Ana, ni Carolina fueron informadas sobre los efectos adversos de este anticonceptivo ni de que para retirárselo tendrían que someterse a cirugía.

“No se ha escuchado a las mujeres”

Julio Novoa considera que, en la práctica, la mayoría de los médicos que implantan Essure “tienen una experiencia limitada en la colocación de este método y no son capaces de manejar las complicaciones asociadas con el dispositivo. También a la hora de retirarlo”. Y asegura que son necesarios estudios a largo plazo porque “la mayoría de las mujeres que han tenido Essure en sus cuerpos, aún lo tienen”. Además, según su criterio, los estudios clínicos que se hicieron “no son fiables porque los originales eran defectuosos y fueron editados para hacer que el dispositivo se viera mejor de lo que era en realidad”. Actualmente la Food and Drugs Administration (FDA, el equivalente en España del Ministerio de Sanidad y Consumo) está revisando estas acusaciones.

Desde la Asociación de Afectadas solicitan que se retire Essure con seguridad a quién lo necesite, que no se coloque hasta que existan más estudios o al menos que se informe debidamente a las pacientes y se hagan las pruebas previas adecuadas. Angélica explica que “si al retirarlo no se hace con la técnica debida, puede hacer falta una segunda y tercera operación”. A ella se lo quitaron en enero de 2015 y con él se fue su dolor: “A las 48 horas era una persona distinta”.

El doctor Cayuela, por su parte, reconoce que han faltado más estudios “con miles de mujeres para tener más conocimiento. Pero hay dos buenos estudios que son fiables y están bien fundamentados, uno de nuestro centro, por el que recibimos la felicitación de la FDA”. También reconoce que se necesitan estudios con más pacientes: “Es lo que ha dicho la FDA para garantizar la máxima seguridad del dispositivo que, repito, es uno de los mejores anticonceptivos que conozco”.

Essure después de la extracción.

Essure después de la extracción.

Este médico explica que no todos los efectos adversos que se cuentan pueden achacarse a Essure, pero sí reconoce que en muchos casos no se ha escuchado a las pacientes. Y sentencia: “Yo invito a aquellas mujeres que hayan tenido problemas con este dispositivo a que vengan a nuestro centro, especializado en Essure, y se les retirará si se determina que es el culpable de su sufrimiento”.

No reconocen que se podía haber evitado”

La farmacéutica Bayer, consultada por este medio, remite a un comunicado en el que asegura que “no hay métodos anticonceptivos sin riesgo” y que “no todos son apropiados para cada mujer”, por lo que ve “imperativo” que, antes de tomar cualquier decisión en materia de anticoncepción, “las mujeres consulten con los profesionales sanitarios para entender perfectamente los riesgos y determinar cuál es la opción que mejor se adapta a sus necesidades”.

Según Bayer en febrero de 2016, la Food and Drug Administration (FDA) concluía que Essure es una opción con un perfil positivo en la relación beneficio-riesgo, basándose en su extenso programa de desarrollo clínico y describía una serie de acciones adicionales, como un estudio para evaluar sus efectos en condiciones reales de uso y una actualización del etiquetado y las instrucciones.

La Agencia Española del Medicamento (AEMPS) se reunió en marzo de 2016 con la Asociación de Afectadas. Tras otra reunión con la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) se determinó el contenido de un protocolo de colocación, seguimiento y retirada del Essure. Pero pacientes a quienes el tratamiento les trajo complicaciones serias denuncian que meses después de que la FDA dictara en Estados Unidos la obligación de informar, en España muchas veces no se sigue el protocolo, que está colgado en la página de SEGO.

La doctora Enriqueta Barranco expone que la SEGO “es una institución totalmente patriarcal que no reconoce en el documento la perforación de las trompas ni que todo esto se podía haber evitado” y asegura que el día que fue entrevistada por este medio recibió en su consulta a una mujer a la que nuevamente no se le había informado de que Essure estaba contraindicado en su caso. Otras afectadas se quejan de que se les pidió firmar papeles de consentimiento pero en ningún caso les explicaron las posibles complicaciones y consecuencias. “Hemos sentido mucha soledad”, lamenta Angélica.

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Periodista, feminista, especialista en Relaciones Internacionales. Ahora en La Sexta Noticias, entre otros proyectos. Blog: http://www.sinpasaportes.wordpress.com

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