Activistas contra la ley del trabajo en Francia: “No a la doble pena para las mujeres” En red, Entrevista

Hélène Nicolas es feminista y profesora de Antropología de Género en la Universidad Paris 8. Fue una de las ponentes de la conferencia en République en la que se defendió la necesidad de una reivindicación feminista en las movilizaciones de Nuit Debout, porque las mujeres serán especialmente afectadas por esta ley.

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Hélène Nicolas, representa el símbolo que utilizan para denunciar la discriminación sexista en las asambleas./ Luna Gámez

Hélène Nicolas, representa el símbolo que utilizan para denunciar la discriminación sexista en las asambleas./ Luna Gámez

París vive su propia primavera indignada. Desde hace un mes y medio miles de personas se dan cita cada atardecer en République, la céntrica plaza parisina escenario de la mayoría de las reivindicaciones sociales. El movimiento Nuit Debout (Noche en Pie) se expande desde el 31 de marzo cuando la mecha de la indignación prendió al calor de la propuesta de reforma laboral del gobierno socialista de Hollande. Tras dos meses de movilizaciones, el Gobierno hace oídos sordos del clamor popular y este 10 de mayo Manuel Valls, primer ministro galo, aprobó la controvertida ley por decreto y sin necesidad de votación parlamentaria. La votación de una moción de censura fracasó dos días después, a pesar de que una gran parte de la cúpula política rechaza la medida.

Mientras tanto, la indignación que ya reinaba en las calles se ha exacerbado y la Nuit Debout continúa. Además de las rutinarias asambleas que atraen a miles de participantes, la plaza acoge también conferencias específicas en el marco de los llamados domingos temáticos. El primero de ellos tuvo lugar el pasado 10 de abril con un tema cargado de simbolismo “¿Y el trabajo de las mujeres?”

Hélène Nicolas es feminista y profesora de Antropología de Género en la Universidad Paris 8 -uno de los principales frentes de movilización contra la ley del trabajo-, y autora del libro ‘Historia de las luchas y condiciones del aborto (1960-2008)’. Ella fue una de las ponentes de la conferencia en la que se defendió la necesidad de una reivindicación feminista porque las mujeres serán uno de los colectivos más afectados por esta ley.

Facilidades para que las empresas despidan trabajadores y les rebajen el sueldo si sus cuentas empeoran o menor remuneración de las horas extraordinarias al margen de los convenios colectivos. Estas son algunas de las medidas que incluye la Ley El Khomri, que porta el apellido de la Ministra de Trabajo francesa, quien defiende que la propuesta es un impulso a la creación de empleo aunque gran parte de la ciudadanía francesa la ve como una amenaza a sus derechos laborales.

En este contexto, varias militantes feministas han lanzado una campaña contra la ley del trabajo con un comunicado y una recogida de firmas bajo el lema “No a la doble pena para las mujeres” y alegan que, “una vez más, el gobierno olvida los derechos de las mujeres”, en un contexto francés en el que ellas todavía ganan un cuarto menos de salario que los hombres. Hélène Nicolas cuenta con más detalle cuáles son las consecuencias de esta ley para las mujeres y cómo se sitúa el feminismo dentro de un movimiento social como la Nuit Debout.

El título de esta conferencia plantea una pregunta, “¿Y el trabajo de las mujeres?” ¿Cuál es la situación laboral de las mujeres en Francia?

Hay discriminaciones de las que a veces ni siquiera nosotras nos damos cuenta, pero todas las mujeres están expuestas a relaciones de dominación y de colonización, también en Francia, un país que continúa siendo colonizador de muchos otros territorios. Por poner algunos ejemplos: las mujeres son más de la mitad de la población del planeta, sin embargo acumulan simplemente el 30% de las riquezas mundiales y las que se encargan de las tareas del hogar están expuestas a varias formas de discriminación al mismo tiempo: racismo, machismo, falta de reconocimiento del trabajo. Es necesario que nosotras nos movilicemos para que se hagan oír nuestras demandas.

En tu intervención afirmaste que la ley El Khomri afectará principalmente a los sectores más vulnerables, entre ellos a las mujeres. ¿Cuáles serán sus efectos concretos?

Esta nueva ley presenta por ejemplo una flexibilidad en la fijación de los horarios laborales, lo que afecta principalmente a las mujeres que, aparte de su empleo, se encargan del trabajo doméstico y de cuidados, no solo de los niños, también de las parejas, de los padres o de los familiares discapacitados. Además, ellas están menos implicadas en las luchas sindicales, por tanto menos empoderadas para contestar a sus jefes y defender sus derechos.

La Ley de la Paridad en Francia tiene como principio promover el acceso igualitario de mujeres y hombres a los cargos políticos, sin embargo los datos muestran que la representación es todavía desigual. En las elecciones municipales de 2014 solo el 16% de los alcaldes electos fueron mujeres.  ¿Por qué crees que esta brecha sigue tan presente?

Una cosa es la teoría y otra la práctica. Desde 1946, cuando las mujeres votaron por primera vez, hasta el año 2000, cuando se aprobó la Ley de la Paridad, la representación de las mujeres en la Asamblea General solo aumentó un 6%, lo que es realmente ridículo. Más allá de luchar para que se cumpla la ley y para que realmente aumente la presencia de mujeres en la política es necesario adoptar un enfoque de acción feminista. La persona con el proyecto político que más favorece las desigualdades entre mujeres y hombres es Marine Le Pen (presidenta del Frente Nacional, partido de extrema derecha), una mujer, y su programa es un retroceso en todas las conquistas de nuestros derechos, acentuando las diferencias entre hombres y mujeres, entre franceses e inmigrantes, entre ricos y pobres.

La conferencia del domingo temático del 10 de abril sobre el trabajo y las mujeres atrajo a centenares de asistentes en la plaza de la République, París./ L.G.

La conferencia sobre el trabajo y las mujeres atrajo a centenares de asistentes en la plaza de la République, París./ L.G.

Las protestas contra la ley del trabajo incluyen críticas pero también propuestas, ¿cuáles son las principales reivindicaciones laborales desde la óptica feminista?

Yo personalmente creo que hay que luchar por la adopción de una política de “salaire à vie”, una especie de salario vitalicio que se aproxima al concepto español de renta básica universal pero con condicionantes según las cualificaciones de la persona. Esto permitiría valorizar monetariamente el trabajo doméstico y cuestionar no solo la explotación capitalista, sino también las discriminaciones salariales por género, la repartición sexual de los trabajos y la distribución desigual de las tareas domésticas entre hombres y mujeres, ya que estos son detalles que escapan a los ojos de la ley. Creo que todas y todos deberíamos tener un salario asegurado, independientemente del trabajo que realicemos, y el salario vitalicio -que se otorga a la persona y no al puesto de trabajo- permitiría no discriminar entre un oficio y otro, ni entre un género u otro. De nada sirve que hagamos salarios igualitarios para todos si después las mujeres van a seguir siendo las encargadas de las tareas domésticas y encima sin cobrar nada. Esta es mi posición feminista, yo estoy a favor de la abolición de las desigualdades de salarios porque para mí es una forma de buscar un reconocimiento a trabajos que a día de hoy no son remunerados.

La Nuit Debout cuenta con una presencia más o menos paritaria de hombres y mujeres, sin embargo la Comisión Feminista de République denuncia que existen casos de acoso dentro de la plaza y que, según sus recuentos, las mujeres solo alcanzan el 30% del tiempo de palabra de asamblea, en las mejores situaciones. ¿Cómo abordar estas diferencias?

Tristemente las mujeres estamos siempre expuestas a las agresiones, incluso a las no intencionadas. Yo nunca había recibido tantos “piropos” seguidos, son sobre todo hombres los que nos piropean mientras estamos hablando en público pero nosotras no estamos aquí para exhibirnos, estamos aquí para luchar igual que ellos. Es cierto que para muchas mujeres es difícil tomar la palabra pero yo espero que nuestra conferencia sirva para algo; que se animen a participar asistiendo a las manifestaciones, tomando partido en los bloqueos y tomando responsabilidades en la organización de esas actividades.

El feminismo es una lucha transversal al movimiento Nuit Debout, con asambleas de mujeres diarias. ¿Crees que hay una presencia feminista representativa?

Yo creo que nunca hay suficiente presencia feminista. Cada vez comienza a haber más, la reflexión va tomando protagonismo conforme crece el movimiento. En las asambleas hay bastante presencia de mujeres y me sorprende ver que las cuestiones feministas están más aceptadas que en otros contextos. Por ejemplo, nosotras pensamos que esta sería una pequeña conferencia pero cuando nos pusieron en la tribuna de la plaza nos sorprendimos, esto demuestra que hay mayor aceptación al feminismo que en la mayoría de los contextos.

Mujeres debaten en la comisión feminista de Nuit Debout./ L.G.

Mujeres debaten en la comisión feminista de Nuit Debout./ L.G.

¿Qué significa el feminismo para un movimiento social como este?

El feminismo permite que el movimiento sea más masivo porque se vuelve más inclusivo, ya que toma en consideración las luchas de mucha gente que estaría excluida si no hubiese un trabajo feminista. Yo creo que está bien que participemos en el movimiento para cambiar este sistema pero hasta que eso llegue tenemos que seguir luchando contra la discriminación dentro de este sistema. No es aboliendo el capitalismo que vamos a acabar con el machismo y la discriminación, la dominación de hombres sobre mujeres también existe en sistemas no capitalistas, como en Papúa Nueva Guinea, donde he hecho varios trabajos de campo.

¿Por qué crees que en el seno de la mayoría los movimientos sociales nace una reivindicación feminista?

Las revueltas como la Primavera Árabe o los indignados en España son movimientos horizontales que ponen en entredicho las diversas formas de dominación, por tanto es necesario que no solo se cuestione la explotación del capitalismo, del mercado de trabajo o de la política, sino otras formas de dominación como el racismo o el machismo. El hecho de que sea horizontal permite que haya luchas transversales, que no sea una única batalla porque si queremos otra sociedad hay que luchar de otra forma y en diferentes niveles.

Algo que me sorprende de la Nuit Debout es que percibo que hay menos presencia de la priorización de luchas que en otros movimientos, eso da cabida a que todas las luchas sean igual de importantes. Las mujeres son las más explotadas globalmente y las luchas feministas son esenciales. Muchos de los movimientos revolucionarios de la historia fueron impulsados por mujeres, la primera chispa de la revolución francesa fue encendida por mujeres, sin embargo muchas de sus contribuciones quedan históricamente silenciadas.

La Comisión de Feminismos de la Nuit Debout habla de una superposición de discriminaciones en el seno de los movimientos sociales, lo que otros denominan militantismo sexista, cuando algunas mujeres son discriminadas por sus propios compañeros de lucha.

¿Crees que los movimientos sociales son un terreno fértil para despertar la consciencia feminista?

Cuando entré a formar parte del colectivo ATTAC y me quedé totalmente sorprendida del lugar al que me relegaron, me costaba tomar el turno de palabra. Yo me preguntaba: “Si estamos aquí para cuestionar una dominación, ¿por qué cada vez que yo hablo me prestan menos atención?”. Mis propuestas eran menos consideradas y la mayoría de los eslóganes, sexistas.

Los hombres están educados en la confrontación y esta identidad masculina encaja bien en el activismo. Al implicarnos nosotras transgredimos las relaciones de clase y nuestra propia socialización sexista al cuestionar los estereotipos impuestos y cuando intentamos tomar el liderazgo o la palabra en público. Cuando una mujer se convierte en activista se vuelve más fuerte y más revolucionaria porque estamos obligadas a superar varias formas de opresión para conseguir participar políticamente. El activismo de las mujeres es un doble combate y por tanto una doble revolución.

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Luna Gámez

Periodista y antropóloga, escribo para sentir y compartir donde estas disciplinas confluyen. Voy y vengo, con un pie en Europa y otro en América Latina.

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