El bebé de Bescansa, el feminismo y la nueva política Opinión, Voces

Las reacciones polarizadas en el debate que ha abierto la diputada reflejan un choque generacional. A las feministas que lucharon por acceder al mundo público, el bebé en el Congreso no ha gustado. Para las jóvenes, es un gesto rebelde contra las exigencias productivistas que tensan la esfera reproductiva.

Ilustración de Paula Pé

Ilustración de paulapé

El feminismo se mueve al ritmo de las vidas de las mujeres. Y que siempre está en movimiento es algo que no parecen haber entendido algunas diputadas del PSOE (de las del PP ni hablo) cuando criticaron el gesto de Bescansa. Yo, que no soy sospechosa de alentar la lactancia ni el apego, que he luchado por no dar de mamar y que apoyo a las que eligen este camino, entiendo que criticar a Bescansa no sólo no es feminista, sino que es muestra de no entender por dónde va el feminismo y por dónde van las mujeres jóvenes.

Bescansa iba con su anterior bebé a todas partes y con este se ha hecho toda la campaña; ella ha escogido no compartimentar radicalmente su vida

Creo que la cuestión del Bebé de Bescansa puede enfocarse desde otro punto de vista, no tratado hasta ahora y también creo que hay que salir de los debates descontextualizados y maniqueos en los que a veces caemos. Voy a enfocar este artículo sin tocar ni juzgar un determinado método de crianza (que no me gusta, que no comparto) y sin detenerme en las dificultades de las mujeres para conciliar, cosa en la que todas estamos de acuerdo. Voy a enfocar la cuestión desde el cambio; un cambio que tiene, como todos los cambios, aspectos ambivalentes pero, que en todo caso, exige nuevos argumentos. Cuando digo cambio digo cambio político, pero también cambio generacional, que es algo que hasta ahora está quedando fuera del debate.

Las feministas que criticaron el gesto de Bescansa pertenecen a otra tradición feminista que, en parte, está ligada también a otra generación (la mía, por cierto) que ha dado mucho al feminismo pero que si no mira alrededor con curiosidad y ganas de aprender y, sobre todo, de escuchar, corre el riesgo de quedarse completamente al margen. Los y las jóvenes que entraron en el Congreso el martes pasado pertenecen a otra generación social y política, que piensa distinto de casi todo y que vive distinto también. Su entrada al Congreso fue, como ha sucedido antes en todas las instituciones en las que venimos entrando, absolutamente demostrativa de la apertura de un tiempo muy diferente. No es sólo un cambio político, es un cambio generacional muy importante. Y eso afecta también al feminismo.

Ya expliqué cuando yo misma entré en la Asamblea de Madrid que al compararnos con los demás diputados y diputadas parecíamos de otra raza. El martes, pudimos verlo y no sólo con el bebé. Los diputados y diputadas de Podemos parecían marcianos en una reunión de la trilateral. No nos parecemos en nada a los tradicionales, y no es sólo una cuestión de adscripción política, es también una cuestión de experiencia vital que se refleja en el aspecto exterior pero también en la relación que establecemos con la vida, con nuestra vida cotidiana. Y no es una pose, ni es un show.

Y es ahí donde creo que hay que situar la cuestión del Bebé de Carolina Bescansa. La gente que entra en el Congreso (y que ha entrado antes en otras instituciones) viene del activismo social, de posiciones que se podrían considerar antisistema, que es una posición no sólo política, sino también vital. Esta gente no viene, como es lo tradicional en los cargos públicos, de hacer méritos durante años en un partido político, ni de un bufete de abogados, ni siquiera de las facultades de derecho privadas o de una empresa. Viene, venimos, directamente de las manifestaciones, del desempleo, de los trabajos más precarios y de un tiempo político distinto. Esto hace que esa distinción radical, tan propia del capitalismo liberal, entre esfera pública y privada, no la vivamos de manera tan estricta.

Y esto es un tema propiamente feminista. Para ellos y ellas, para nosotras, el ideal de ciudadanía que se sustenta sobre la separación radical entre la esfera pública (lugar de la ciudadanía, del trabajo remunerado y del debate político; el Mundo del Estado, que dice Habermas) y la esfera privada (la crianza, el cuidado de ancianos y enfermos, el Mundo de la Vida, según el filósofo alemán), es una separación que, en gran parte, ya no opera. Carolina Bescansa no llevó a su bebé al Congreso como un gesto de nada, sino como una manera de estar ella misma en la vida. Mucho antes de ser diputada ella iba con su anterior bebé a todas partes y después con este pequeño de ahora se ha hecho toda la campaña; quienes la hemos visto lo sabemos. Simplemente, ella escogió en su momento ese método de crianza y no lo ha cambiado aunque la hayan elegido diputada. Ella ha escogido no compartimentar radicalmente su vida.

Debido a que un bebé en el Congreso es algo profundamente incongruente con esa radical separación entre las esferas pública y privada, todos los medios se cebaron en ello, pero sin bebé por medio, la actitud de Bescansa era la misma de los otros diputados y diputadas. La gente que entró con Bescansa llegó en bicicleta, en metro, con sus rastas, con sus melenas, con los mismos vaqueros que llevaban el día anterior para ir a hacer la compra; llegaron con sus maletas de gente normal con vidas normales que no han aprendido a dejar en el guardarropa (y esperemos que no aprendan). La esfera pública, para estas mujeres y hombres jóvenes, no ha sido nunca un compartimento estanco en el que se ejerce la ciudadanía, se gana el salario, se trabaja. Nuestras vidas van con nosotras, y eso es feminista aunque, naturalmente, tiene sus sombras. El bebé de Bescansa puede enmarcarse en una manera diferente de posicionarse en la política y en la vida que no es únicamente propia de Bescansa o de las madres, o de las mujeres. Es la propia de esta generación salida del 15M.

Antes luchábamos por escoger el momento de tener hijos, pero hoy existe toda una generación que vive con angustia la imposibilidad de tenerlos

Respecto al bebé y al método elegido para criarlo, claro que hay un debate feminista ahí. Pero antes de criticarlo con dureza y calificarlo sin más, como antifeminista, hay que contextualizarlo, no para abandonar la crítica, sino para poder entender que aquí, con el cambio político, se ha producido al mismo tiempo un profundo cambio generacional. Y los cambios generaciones hay que juzgarlos con parámetros del tiempo que les corresponde.

Lo primero que hice antes de ponerme a escribir este artículo fue realizar una mini encuesta en mi trabajo a mis compañeras diputadas y a las trabajadoras del Grupo Parlamentario, y comprobé que existe ante este asunto una clara cesura que condiciona la respuesta. A las mujeres de mi generación o un poco mayores que luchamos por acceder al mundo público cuando este acceso estaba vedado, que luchamos también por librarnos e de la obligación de ser madres en exclusiva, el bebé en el Congreso no ha gustado. Quienes tuvimos que luchar por estudiar, por trabajar fuera de casa, por ser iguales en la familia, por tener los hijos que quisiéramos, y cuando quisiéramos, o por no tener ninguno, leemos el bebé de Bescansa no en clave de su libertad para criar como quiera y para llevar su condición de madre hasta el último rincón de su ocupación pública, sino como un recuerdo muy vivo de los tiempos en los que esto era una penosa carga de desigualdad.

Pero para las jóvenes la lectura es muy diferente. Las jóvenes a las que he preguntado crecieron sabiendo que no tenían que ser madres si no querían, que tenían que estudiar, que formarse, y que tenían que conseguir un trabajo remunerado sin el cual no hay igualdad ni tampoco hipoteca posible. Y con lo que se han encontrado es con lo que de sobra conocemos; que en realidad no pueden ser madres (ni padres) aunque quieran. ¿Cómo van a ser madres (o padres) si ni siquiera pueden independizarse de sus propios progenitores?

No importa lo mucho que hayan estudiado, se hayan formado y hayan trabajado. La realidad es que los salarios, la precariedad y el desempleo no dan para tener hijxs, (si acaso uno, y ya cuando la edad aprieta). El tamaño de los pisos y la inexistencia de servicios públicos hace que verdaderamente tener hijxs se haya convertido en un lujo al alcance de las familias ricas. Cuando decimos que no es una crisis, que es una estafa, no nos referimos únicamente al desempleo, al precariado perpetuo, a la pobreza. Todo eso hay que referirlo al ciclo vital.

Las jóvenes de hoy se han quedado colgadas en el tiempo, sin trabajo, sin casa, sin familia, sin vida, atrapadas en un limbo en el que vivirán como adolescentes hasta… no sé sabe hasta cuándo. Algunas pasarán directamente a la jubilación sin haber vivido las etapas normales de la vida. Los hijos, además, sólo son posibles en un tiempo vital relativamente corto en el caso de las mujeres. Antes luchábamos por escoger el momento de tener hijos, pero hoy existe toda una generación que vive con angustia la imposibilidad de tenerlos, y de eso no se habla.

Estas jóvenes ven el bebé de Bescansa como un desafío a unas exigencias productivistas cada vez mayores que están tensando hasta el límite la esfera reproductiva. Para ellas, el gesto de Bescansa es un alivio, es rebelde, es lo que quisieran poder hacer. Las jóvenes de hoy quieren, sí, un trabajo como el que conseguimos nosotras; pero quieren también cuestionar las exigencias de un productivismo atroz que no nos permite, ni a hombres ni a mujeres, simplemente vivir. No se trata de trabajar y ver cómo nos las apañamos en la otra parte de la vida; se trata de que todo es la vida, el trabajo remunerado y ese otro ámbito que es el que sostiene a aquel y que es, nada menos, la única vida que tenemos, y reivindicar que la queremos no sólo para tener hijos e hijas (que a lo mejor no queremos tenerlos), sino para leer, pasear, charlar, ver cine, amar, jugar…

Y, como todo esto es ambivalente y difícil, para acabar diría que las feministas tenemos siempre que tener presente la historia para no perdernos. Ir a trabajar con los hijos o dejarlos en guarderías es liberador o es una carga dependiendo del contexto. Las mujeres han acudido a trabajar siempre con sus bebés a cuestas, al campo, en las granjas, a las fábricas. Esto no es nuevo. Las ricas, por el contrario, siempre han dejado a sus bebés en manos de otras mujeres. En el siglo XIX las obreras llevaban a sus bebés a las fábricas, llenas de ruido y contaminantes. Fue un avance social muy importante poder acudir a trabajar dejando al bebé en un lugar seguro. Las mujeres burguesas, por el contrario, quedaron en el XIX reducidas a la crianza de los hijos e hijas y su acceso al mundo del trabajo quedó vedado. También fue un avance social de las mujeres poder acceder a ese mundo y elegir no tener hijos si no los deseaban. Esta es la historia, y ahora se está escribiendo otra diferente que tiene avances y retrocesos, luces y sombras; pero que es distinta.

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El bebé de Bescansa, el feminismo y la nueva política
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Beatriz Gimeno

Activista lesbiana y feminista, escritora (de novela, ensayo y poesía) y bloguera

    Comentarios recientes

      1. Francesca

        Yo no hablaría de ruptura generacional sino de transformaciones históricas ligadas a las condiciones reales de la pugna entre los feminismos (nunca fue uno solo, ahora menos que nunca) y la reacción antifeminista del sistema que siempre intenta llevar a las mujeres a su orden. En efecto las feministas de partido no entienden que la condición de las mujeres han cambiado, que sus deseos se han multiplicado y que sus actos no quieren someterse al control de estado aunque trabajen el él. Excelente artículo

    1. Nuria Varela

      Completamente de acuerdo con la reflexión de la ruptura generacional, por otra parte, un clásico que hemos vivido todas en el feminismo respecto a nuestras mayores pero Beatriz, Bescansa no pertenece a esa nueva generación. Por otro lado, siempre seremos más fuertes si avanzamos y sumamos, que cada generación empiece de cero y rompa lo hecho por las anteriores es un grave error. Y por último, la lectura de “nueva política” respecto al feminismo es tremendamente inexacta porque las feministas que se han ido incorporando a la política desde la Transición no han sido “casta” precisamente sino todo lo contrario y porque a buena parte del feminismo esta “nueva política” se nos queda muy vieja.

    2. María

      Gracias Beatriz. Gracias porque yo, con mis 24 añitos no entendía por qué mi reacción ante la aparición de Bescansa con su bebé no era tirarme de los pelos. Gracias porque has reflejado mi realidad, una realidad de la que ni siquiera yo era consciente y que me define totalmente cuando escribes: “Antes luchábamos por escoger el momento de tener hijos, pero hoy existe toda una generación que vive con angustia la imposibilidad de tenerlos, y de eso no se habla”.

    3. Anne Fernández

      Bescansa no representa a las mujeres jóvenes porque no es joven. Y tampoco las representa como precarias porque no lo es.
      Además, hacer pasar por reivindicación feminista un efectismo político experimentado ya en otros momentos es deshonesto: http://www.farodevigo.es/galicia/2014/05/28/sacamos-yolanda-diaz-hija/1031789.html No eran las jóvenes feministas las que estaban en los intereses de Bescansa. Lo digo como feminista joven.
      Y Beatriz, qué decepción que no mantengas tu línea crítica de siempre, está claro que la novedad política incluye perder voces como la que fuiste.

      1. Beatriz

        Quizás con 28 años y autónoma ya no sea considerada una mujer joven del precariado, y debería callarme cuando digo que Bescansa no me representa, pero apoyo el comentario de mi compañera Anne y de las voces críticas, y me gustaría hacer notar que el partidismo que os ha acercado al Leviatán os hace alejaros de esa voz crítica que tanto me representó, tocaya, respetada e incluso querida por mi, por lo que fuiste.

        Por mi, Bescansa puede hacer lo que desee: la considero libre y adulta. Incluso para meterse en un Parlamento que roba, maltrata, acosa, secuestra, espía e, incluso, mata a “sus” ciudadanos, por su bien, claro.

        Pero disfrazar de lucha política una decisión personal y la falta de corresponsabilidad me parece verdaderamente escandaloso.

        1. Mar

          La división entre lo personal y lo político es ficticia. Lo personal impulsa nuestras políticas. La representatividad o no es otra historia, y yo no veo diferencia generacional, pero me parece una opción respetable. Si puede hacerse y simplifica las cosas para algunas personas, ¿por qué no?

    4. quenó

      Y eso de que quien no conoce la historia, está condenado a repetirla ¿dónde queda?

    5. Mónica

      Tengo 40 años, no tengo hijos, mi vida laboral también ha sido difícil, defiendo mis derechos como mujer y no soy para nada productivista ni neoliberal; pero, de verdad, no veo ningún paso adelante el el dichoso “gesto”, ni creo que un cambio generacional haya de suponer necesariamente un avance, entre otras cosas, porque para deconstruir el adoctrinamiento patriarcal con el que se crían la mayorías de las mujeres y hombres en este país hace falta trabajo, voluntad, lecturas y años. Más allá de respetar su opción personal, que lo intento, deseo fervientemente que las propuestas feministas de la nueva izquierda vayan por otros derroteros.

    6. mbg

      Beatriz, soy feminista y después de leer otros artículos tuyos nunca hubiera dicho que estaríamos tan de acuerdo en algo. Qué ejercicio de democracia y de aperturismo por tu parte. Gracias.

    7. María Martín

      ¿Que no puedo criticar a una diputada por lo que hace en sede parlamentaria porque no es feminista? Pues solo faltaría. ¿La mujer que explica con tanta claridad que lxs regulacionistas no son la voz de las putas en su totalidad da al gesto de una diputada de su partido la voz “de las mujeres jóvenes”? En todo caso, de las que piensan como ella. Y espero que coincidan solo en eso y no en que el aborto es tema sin ” potencia política”. Ni la brecha generacional podría dividirnos si nuestra forma de trabajar fuera conjunta por encima de las diferencias. En todo caso ni Bescansa es joven, ni es precaria, ni representa en sus decisiones a todas las mujeres. Mientras, los hombres, ausentes del debate. Qué moderno todo, y qué sensación de que ya lo he vivido. Será la edad.

    8. María Maya

      Gracias por el artículo, es un aporte con el que estoy de acuerdo en su mayor parte. Sin embargo para muchos padres criar a nuestros bebés y dar prioridad a nuestro vínculo con ellos carece de intención rebelde y antisistema. El centro son ellos y sus necesidades durante esta etapa de nuestra vida y nos dedicamos a ellos más allá de reivindicaciones.

    9. Pingback: El día que una feminista de pro me acusó de lactofilia o lo que da de sí un bebé en el Congreso | Nohemí Hervada

    10. niebla

      Genial el artículo, me ha gustado y me representa bastante bien, soy joven, feminista, votante de podemos, y me parece muy bien que Bescansa se llevara a su bebé. También me habría parecido igual de bien que lo hubiera dejado en la guardería o en casa, por supuesto. Pero llevándolo, se visibilizan los cuidados, y eso me gusta. Darles en las narices a quienes quieren que hagamos los cuidados en casa, sin que se note, sin que se enteren, sin molestarles (estaría bien recordarles que ellos también fueron bebés que necesitaron cuidados, y que los volverán a necesitar de viejos; y está bien poner el tema sobre la mesa). Sí, da mucho por saco vivir en una sociedad donde la “productividad” lo es todo. Donde se desprecia todo el trabajo que no sea el trabajo del que vives. Donde se ve como normal tener que dedicar 8 horas diarias (más desplazamiento, 10) toda tu vida sólo para tener unos ingresos para poder vivir (y a veces ni eso, y da las gracias por no estar en paro). Donde no hay tiempo, no sólo para tener hijos, sino apenas para nada, nos estamos perdiendo demasiadas cosas… Talentos y deseos tirados a la basura sólo para “producir” para que te paguen para poder vivir. Si al menos tuviéramos unos horarios de trabajo un poco más razonables… Comprendo que a feministas “de toda la vida” no les guste ver a una mujer con el bebé colgando pero hay que ir más allá, el hecho de que tener hijos sea una carga tan pesada es un reflejo de lo salvaje que es la sociedad/economía en la que vivimos (salvaje y de paso imbécil porque tenemos unos índices de natalidad que la ponen en peligro y aun así no hace nada para facilitar el asunto). Todo lo que vaya encaminado a humanizarla aunque sea un poquito (por ejemplo, forzando que en algunos trabajos -en los que sea posible- acepten a bebés), bienvenido sea.
      También es verdad (como dicen en los comentarios) que Bescansa ni es joven, ni nos representa a las jóvenes, ni es feminista, pero bueno eso ya es otro tema. Como madre, todo el respeto a que críe a su hijo como quiera, con apego, dándole de mamar; el mismo respeto que a quien no quiera hacerlo así.

    11. Maria Victoria

      Al fin has empezado a comprender. Beatriz… te dicen por ahí arriba. Tiene bemoles que esa frase la tengas que escuchar tú y las demás personas que de alguna u otra manera te hemos seguido. No todo es feminismo, ni todo vale. Pues va a ser verdad que cuando se tiene un cargo como que olvidamos ciertas cosas. En fin, muy decepcionada y completamente de acuerdo con lo que dice Anne Fernandez. Poco más podría añadir. Gracias!

    12. Laura

      Yo también aplaudo lo que has escrito, no sé si ha sido de forma sentipensante -que diría Galeano- pero abierta de mente, un rato. Gracias.

    13. Carolina

      Hola Beatríz. Es muy curioso. Haber estado tan en oposición contigo antes y encontrarme ahora esto :) Sabes? Yo sigo siendo lactivista. Pero desde que tuve a mi segunda hija y una lactancia exitosa (la primera no lo fue), comprendo mucho mejor a las mujeres que no quieren optar por ella y juzgo muchísimo menos (a mi misma también) Lo lógico es que la edad y la experiencia nos amplíen la mirada y no lo contrario. Me ha parecido muy acertado el artículo.

      1. Pilar

        Un análisis maravilloso. Coincido plenamente.
        Yo pertenezco a ese grupo de mujeres que nos ha parecido liberador el gesto de Bescansa. Estos días me ha sorprendido muchísimo encontrar que también desde el feminismo se podía defender la posicion contraria.
        Muchas gracias

    14. Rosa Jiménez

      Que cada uno críe como quiera y al que le pique, que se rasque.

    15. Pilar

      Un análisis maravilloso. Coincido plenamente.
      Yo pertenezco a ese grupo de mujeres que nos ha parecido liberador el gesto de Bescansa. Estos días me ha sorprendido muchísimo encontrar que también desde el feminismo se podía defender la posicion contraria.
      Muchas gracias

    16. Mónica

      Encuesta sin valor demográfico y falacias argumentativas.
      – Falacia del alegato especial (las que no lo vemos así somos antigüas y poco empáticas)
      – Argumento ad silentio (la “otra” perspectiva, condenada al ostracismo)
      – Argumento ad populom (lo dicen “las jóvenes” luego es correcto.
      Y esto es para poner paz? El feminismo no debería dejarse vencer por una moda ni renunciar nunca al análisis serio y razonado. Si no estas nuevas feministas se quedarán con el nombre pero perderán la razón.

      1. isabel

        Y el análisis serio y razonado, sigue siendo que hay que elegir?..vida profesional o hijxs?…que hay que dejarles en una guarderia?…

    17. Pingback: El bebé de Bescansa, el feminismo y la nueva política | Beatriz Gimeno

    18. isabel

      Yo, ya crié a mis hijxs, feminista desde adolescente, tuve que aguantar las críticas de mis compañeras, muchas críticas, por la elección de mi forma de criar, pecho y apego, de eso hace más de 20 años, y entonces, hacer eso, elegir quedarme en casa, me convirtió a ojos de muchas,en una vendida…pues no me arrepiento..evidentemente, los hijxs, se van, faltaría, mas..pero la experiencia de ser madre, cada uno la debe vivir como quiera…por desgracia actualmente..como pueda…

    19. Mónica

      No se trata de negar a nadie la absoluta libertad para escoger su vida. Se trata de criticar la promoción hiperbólica de un modelo que no todas queremos para nosotras. En vez de llevar los niños al trabajo, muchas preferimos despatriarcalizar las jornadas laborales (demasiado extensas para las “madres” y las “no madres” y los “padres” y los “no padres”) tener mejores servicios, guarderías, residencias de ancianos, centros de día, atención a dependientes y enfermos mentales, bajas de maternidad más largas y excedenciascon garantías y (para las que prefieran criar con apego)…. Etc, etc…Pero falta mucho para la correspondabilidad y para legitimar ante el orden patriarcal neoliberal los derechos que muchas deseamos y para los que viene muy bien des-satanizar el biberón y asumir que el cuidado de los bebés es una resposabilidad social y no un rol especificamente femenino.

    20. Monica

      No se trata de negar a nadie la absoluta libertad para escoger su vida. Se trata de criticar la promoción hiperbólica de un modelo que no todas queremos para nosotras. En vez de llevar los niños al trabajo muchas preferimos despatriarcalizar las jornadas laborales (demasiado extensas para las “madres” y las “no madres” y los “padres” y los “no padres”), tener mejores servicios (en guarderías, residencias de ancianos, centros de día, atención a dependientes y enfermos mentales…) bajas de maternidad más largas y excedencias con garantías (para las que prefieran criar con apego), etc, etc. Pero falta mucho para la corresponsabilidad, y también para legitimar ante el orden patriarcal neoliberal los derechos que muchas deseamos y para los que viene muy bien, entre otras cosas, des-satanizar el biberón y a las “malas-madres” que no amamantan a demanda; y asumir, de na vez, que el cuidado de los bebés es una resposabilidad social y no un rol especificamente femenino.

    21. Monica

      Muchas pensamos que no es adecuada la promoción de un modelo de “maternidad intensiva y a tiempo completo” (tan de moda por lo que se vé, pero con el que muchas no nos identificamos) puede alejar a la mujer del ámbito público en el que a muchas nos gusta estar y al que tanto nos costó acceder. Y que sigue aún muy vedado a las mujeres, por cierto. Es una propuesta, por otra parte, que resulta bastante irreal. Creo que no se puede despegar un avión, estar en una cadena de producción o gravar un reportaje bajo la lluvia con un bebé pegado al cuerpo.

      1. Isa J Moya

        No se trata de promocionar ese modelo, si no de defender la libertad de asumirlo, aunque no se esté de acuerdo con él. Es ridículo en pleno siglo XXI separar el rol tradicional de madre-ama de casa y el de profesional triunfadora que renuncia a ser madre. Lo que tenemos que defender es la consecución de un escenario en el que no nos obliguen a renunciar a una cosa o a la otra. Yo quiero ser profesional competente y madre consecuente. Las dos cosas. Y creo que tengo derecho. Y por ese derecho es por que creo que hay que luchar, por que podamos ser madres sin renunciar a nada de lo que nuestras antecesoras han conseguido, sin ceder ni un ápice en los derechos que tanto ha costado lograr.

        1. Monica

          Evidentemente no me dedico a separar roles, ni a comer niños! Si ves el post anterior, que también es mío, leeras que he defendido todos esos derechos de los que hablas. Y, por supuesto, me parece completamente normal que una mujer decida optar por la lactancia. No estoy negando nada de eso. Estoy diciendo que hay una intención promocional de un modelo que tiene sombras porque la maternidad intensiva es exigente. Otros modelos favorecen más la corresponsabilidad social. Y me vas a permitir que no me guste hacer hipérbole del rol femenino de “cuidadora”, o “amamantadora” cuando aún es tan necesario romper estereotipos sexistas y abrir espacios aún vedados. No es una crítica a Podemos porque sí, sino a este hecho concreto.

          1. Fuensanta

            Dices que el modelo de crianza con apego no favorece la corresponsabilidad.
            Mientras doy teta mi marido prepara la cena, pone la lavadora, limpia el baño, saca la basura, hace la plancha, etcétera. Él se encarga del cambio de pañal, del baño del niño, etc para que yo tenga tiempo para mí. ¿Sigues pensando que amamantar cada 3 horas aproximadamente al bebé, o darle teta para dormir como ocurre ahora que ya es mayor supone un impedimento para la corresponsabilidad?

    22. Eva

      Yo tengo 52 años y tuve un hijo muy tarde, a los 41. Madre soltera, trabajando y con poco dinero, quería dar el pecho a mi hijo. Lo hice lo mejor que pude dentro de mis circunstancias, como hacemos todas. No entiendo esa idea de juzgar como se las apañan las demás para ser madres, cada una intenta hacerlo lo mejor posible dentro de sus posibilidades.
      ¿Quiénes somos para decirle a una madre como tiene que hacerlo con sus hijos? No tenemos que dudar de ellas, están haciendo lo mismo que hemos hecho nosotras, sin más…

    23. Mercedes Ramírez Rui

      Ni siquiera voy a comentar el artículo porque ya no traicionas uno, sino varios de tus principios. Últimamente el activismo es más una película de los Marx… Solo me pregunto, en este nuevo protagonismo/cargo político, duermes bien? Espero que compense el daño que haces… De corazón lo espero.

      Ahora me permito una tercera pregunta, dado que la señora Bescansa practica la maternidad “afectiva” pero eso sí, con una niñera casi ama de cría detrás para cuando no hay focos, me permito copiarte una vieja pregunta adaptándola al tema… Beatriz ¿quién cuida a las hijas de las niñeras?…

    24. Begoña Elizalde

      Gracias! Un enfoque acertado y necesario. L@s que trabajamos en cuestiones de género, tenemos treinta y muchos y somos madres y padres, nos vemos cada día en la aparente necesidad de justificarnos por querer estar con nuestros hijos, por querer atenderlos, porque sean nuestra prioridad. Tenemos que recordar a nuestras compañeras y amigas que ejercer nuestra maternidad/paternidad es un derecho nuestro, y una obligación para con nuestros hij@s… el choque generacional y de clase existe, se sufre, y duele mucho más cuando proviene de dentro del feminismo.

    25. Sara López

      Lo mejor es que simple hay una feminista que no es joven representando a las jóvenes y hablando en nombre de todas. Eso por no dejar atrás que con todos los aciertos pasados de Beatriz, siempre le ha gustado dictar qué es el feminismo y qué no lo es. Igualito que cuando tiempo atrás marcaba los “mínimos” de la vestimenta que sí podía ser feminista y la que no.
      Pero creo que tras este artículo lleno de falacias, sería bueno recordar que tú tampoco eres joven, Beatriz, y que hablas en nombre de una generación a la que has querido imponerle unas ideas de cuando el feminismo bueno era el tuyo y otras cuando has cambiado de parecer. En todo caso las que no entendemos somos las demás, porque aquí ya se te ha reconocido que ahora sí, ahora entiendes. Enhorabuena.

    26. Isa J Moya

      Completamente de acuerdo contigo. Me alegro de que el activismo feminista y obrero deje de constreñirse a viejas consignas y por fin se abra a lo que pensamos y sentimos las nuevas generaciones. Por fin me siento representada. Como mujer, madre, profesional y feminista con conciencia social activa.

    27. Pingback: El bebé de Bescansa, el feminismo y la nueva política

    28. María del Mar Jiménez

      1. Lo primero GRACIAS GRACIAS Y GRACIAS por ponerte en la piel del otro/de las otras. Un dificilisimo pero imprescindible ejercicio que dice mucho sobre ti. Y aunque no aprecies, e incluso desprecies la crianza con apego y la lactancia prolongada, al menos tratas de entendernos sin demonizarnos q es lo q hacen muchas otras
      2. No es solo un cambio generacional, q lo es tb, sino que DENTRO DEL FEMINISMO oficial siempre ha habido una línea q se oponía al sacrificio de la maternidad y los niños q se hizo, pero siempre las habéis tenido en su segundo término. Ahora esa corriente, con muchas autoras sexentonas tb, está saliendo a la luz
      3. Hablas Beatriz de incorporar la crianza a la vida pero olvidas la dimensión AMOR, PLACER Y EMPODERAMIENTO q muchas tb asociamos a la crianza. Para muchas los niños no son solo una carga que aparacar para ganar dinero/el summum de la realización personal ni algo q compartir a la fuerza, al menos los primeros años. Y esta dimensión lo cambia todo
      4. por supuesto, llevar al bebé contigo no excluye ninguna medida de CONCILIACION REAL: horarios racionales, guarderias para quien las quiera, baja MATERNAL mas larga y paternal tb -pero no obligatoria (lo q me faltaba es el el Estado me mande trabajar y no poder quedarme con mi bb si eso quiero, menudo totalitarismo neoliberal de m…), teletrabajo, facilidad al emprendimiento y pymes, etc.
      5. No es solo rebeldia, es DESERCIÓN en toda regla. Somos capaces de desertar del sistema q excluye a nuetsros bebes e hijos pequeños (“el trabajo puede esperar, mi hijo no”) y preferimos cambiar el sistema y el mercado q sacrificar -otras décadas más- a nuestros hijos y tb somos capaces de desertar del feminismo institucional (q muchas creemos q muchas veces es insultantemente capitalista y anti personas y cuidados) si es necesario
      6. Houston tenéis un problema, si Cataluña es capaz de irse de España, hay una parte de las mujeres del siglo XXI q no vamos a tragar con que nos llaméis anti-feministas por priorizar de buen grado y conscientemente la crianza o conciliarla como cada una queramos y podamos
      7. Y realmente la conciliación no es el verdadero problema (y es muy importantete) y mucho menos el aborto (eso por lo q principalmente ha luchado el feminismo oficial en décadas) sino que lo es la CONCEPCIÓN. Te invito Beatriz a q olfatees este tema y verás la caida en picado no solo de la fertilidad en España y q la españolas realmente quieren tener más hijos y no pueden por el mercado o por problemas de concepción y la gran industria paternalista de fertilidad q se nos viene encima y q ha empezado a MERCANTILIZAR los niños y nuestros uteros

      Y de nuevo, GRACIAS Beatriz. Te acusarán de traidora las que creen q todo se ha quedado como en los 70 pero todo evoluciona: nuevos tiempos, nuevos retos, nuevas sensibilidades y si no contáis con nosotras, el feminismo se momificará, como las Cortes…

    29. José Ángel Lozoya Gómez

      La reflexión más interesante que he leído hasta el momento, gracias por encontrar las palabras para decirlo

    30. Mónica

      Beatriz, ya te he dado las gracias en tu muro y ahora lo hago aquí. No hay imposición de modelos, ni posturas retrógradas… humildemente invito a aquellas feministas que se sientan amenazadas por esta forma de estar en el mundo a que lean sobre ecofeminismo. Quizá se comprendan mejor nuestras razones.

    31. María del Mar Jiménez

      Y he olvidado darle las gracias a Carolina Bescansa por su VALENTÍA pq muchas veces -y esta es una de ellas- es más dificil enfrentarse al statu quo del feminismo que al propio Sistema. Cuando nos llaman “machistas”, “marujas”, “patriarcales” o “anti-feministas” por estar con nuestros bebés es q hay algo muy patológico, y muy ciego, dentro del feminismo. Unos han perdido millones de votos en las urnas y necesitan debates internos y relevos. ¿Hará lo mismo el feminismo institucional con ideología y caras de “Cuéntame”?…

      Defender los DERECHOS DE LOS BEBÉS será el nuevo reto del feminismo pero para eso hay q aceptar q somos mamíferos y actualizar los conocimientos y literatura científica al respecto, neurobiología a la cabeza. En otros países hay MADRES DE DÍA subvencionadas por el Estado y aquí hablamos aun de guardería con una cuidadora para más de 8-10 bebés..

      Todo un tema

    32. Monica

      Cuanta confusión ha creado el artículo, la verdad. Es lamentable.

    33. Pingback: Los difusos límites entre el trabajo y la crianza (la vida) | una madre de Marte

    34. Jesús

      Ella hace alarde de un privilegio, nadie duda que pueda llevar a su bebé hasta dónde lo llevó, no por eso es una heroína, heroína son las millones de mujeres que viven, trabajan y llevan vida laboral y doméstica, con uno o varios hijos sin necesidad de llamar la atención para que se hable de ellas como hizo Carolina Bescansa, ella no es alarde ni de los derechos civiles ni sociales ni democráticos. Cuentista que es una cuentista

    35. Fuensanta

      Una sociedad que invisibiliza aquello puramente inherente a la mujer como embarazo, parto y lactancia, nunca será feminista aunque pretenda la igualdad.
      Cuando una mujer se siente discriminada en su puesto de trabajo por estar embarazada, cuando una mujer es objeto de violencia obstétrica o cuando es recriminada por sacarse una teta en público para dar de mamar, está siendo víctima del machismo. Pero lo más grave es que es víctima también de los comentarios de algunas feministas. Mucho por hacer.

    36. niebla

      Yo aplaudí el gesto de Bescansa porque visibiliza los cuidados, porque fue su decisión, y por el contexto en que se ha dado: ha entrado un bebé, han entrado rastas, vaqueros, piojos… :)
      Pero me desligo totalmente de quienes defienden este tipo de crianza como el mejor o como un derecho de los bebés (y por tanto una obligación para las madres). Eso ya es imponer una forma de ver la vida, eso NO es respetar. Yo apoyo la libertad de las mujeres para criar como quieran y puedan.

      1. Mónica

        Efectivamente, ese es el verdadero problema: la “promoción” del modelo de apego. Y esas a las que te refieres son sus sombras.
        Criticar la promoción del modelo no es interferir en la libertad de nadie! Que cada una elija, pero que no nos “evangelicen” con parábolas en favor de una “nueva” maternidad a tiempo completo.

    37. Mónica

      De que una señora saque la teta en público para amamantar a su hijo solo se encandalizan mentes muy rancias. Otra cosa es criticar abiertamente la promoción exacerbada de un modelo “de apego” por encima de otros (válidos también). Y hay gritar bien alto que muchas preferimos despatriarcalizar los cuidados y buscar la corresponsabilidad. No vemos que la solución sea llevar a los hijos al trabajo, de verdad. De verdad creeis vosotras que hay que llevarlos?
      No se trata de tachar a nadie de “maruja” (como han dicho por ahí arriba) por su opción de maternidad intensiva; pero aceptad que hay otras perspectivas, más allá de los estereotipos. Y sobre todo: las que se han sentido “discriminadas” por el feminismo tradicional (ver para creer) no vayan ahora por la vida repartiendo carnés de “postmodernas.”
      Ser solo ama de casa no está prohibido, ni es difícil: adelante las que lo deseen. Otras desean ser monjas o no tener que elegir entre maternidad y vida laboral: pues busquemos racionalizar la vida laboral de tod@s (madres o no, padres o no, porque unas querran cultivar la pasión por sus hijos y otras su pasión por la literatura, la danza o la naturaleza o el rock and roll! Y tienen el mismo derecho.
      Para ir terminando: negar que existen espacios por abrir en la vida pública y laboral o afirmar que estudiar y tener un trabajo es algo dado, conseguido y superado me parece una gran falacia argumental. Hay brecha de género y queda trabajo por hacer. Vamos a ponernos.

    38. Mónica

      Si Bescansa u otro diputado hubiesen llevado a un familiar dependiente mayor de edad, no le habrían permitido entrar en el hemiciclo. (Lo digo como apunte a las que hablan de “gesta”, valentía y deserción. )

    39. María

      Me encanta tu planteamiento y me recuerda algo que pasó acá, en El Salvador. Una diputada del partido de la ultra derecha (partido que personalmente jamás apoyaría), estaba embarazada y fue altamente criticada por esa condición. Los comentarios iban en torno a que se le iba a tener que pagar de las arcas del Estado su baja de maternidad, como que eso fuera un gran abuso para el pueblo. A mí ella y su partido me parecen terribles, sin embargo, más aberrante me parecieron las críticas, tanto de izquierda como de derecha en las que la condenaban por darse el “lujo” de embazarse “a costa del pueblo”. Pero coincido con lo que tú has planteado respecto al caso de Bescansa, ya que es el sistema heteropatriarcal y capitalista que hace ver el lado humano de las mujeres con vida pública como un abuso.
      Acá dejo un artículo que escribió una bloggera jovencita al respecto y que fue también sumamente criticado y desprestigiado. Aclaro que no me encanta su estilo, pero sí el contenido que plantea de fondo.
      http://losblogs.elfaro.net/cumbiarengue/2015/05/el-utero-politico.html
      Saludos desde El Pulgarcito de América

    40. Marta

      Gracias por el artículo y por intentar dar dar otra dimensión al debate y plantearlo desde otra mirada a las que se han escuchado estos días. Sin embargo hay algo que me choca en el artículo y en el gesto de Bescansa, que a mí no me gustó, y es que en todo momento hablas de la crianza de los hijos como algo propio de las madres. Los padres no aparecen por ningún lado. No creo que nos haga ningún favor a las mujeres ni al feminismo ni a la sociedad seguir consolidando la idea de que la crianza de los hijos es solo cosa nuestra. Ellos deben ocuparse, implicarse y opinar en su crianza y educación. Esto hará que nuestra sociedad sea más justa y, creo, más feliz, libre de asignación de roles según género.

    41. Mónica

      Carla Lonzi en su obra Escupamos sobre Hegel:
      «La igualdad es todo lo que se le ofrece a los colonizados en el terreno de las leyes y los derechos. Es lo que se les impone en el terreno cultural. Es el principio sobre cuya base el colono continúa condicionando al colonizado.
      El mundo de la igualdad es el mundo de la superchería legaliza- da, de lo unidimensional: el mundo de la diferencia es el mundo en el que el terrorismo depone las armas y la superchería cede al respeto de la variedad y multiplicidad de la vida. La igualdad entre los sexos es el ropaje con el que se disfraza hoy la inferioridad de la mujer»

    42. Mónica

      Pues a mi este debate, sin embargo, me hace recordar a Betty Friedan, y su “Mística de la Feminidad”. No está de más echarle de nuevo un vistazo.

    43. Ana

      Oigan, eso de no tener hijxs porque no hay dinero me parece por lo menos simplista. Se podria leer que simplemente no hay ganas de tener hijxs, asi que la mentalidad del baby boom sigue porque no se da otra lectura del hecho de no crear. Incluso podiamos estar discutiendo porque la gente sigue reproduciendose, alli teniamos que enfrentar el hecho que tener hijxs significa arreglar o mantener matrimonios, huir de la Soledad, sentirse util, enfin… Ademas, me da risa un planteamiento de crianza de apego en gente que no se esta planteando temas como apego sano y desapego sano. Enfin, no deseo suerte a madres y padres, les deseo suerte a los hijxs, mis futuros pacientes de sanar una de las cosas mas dificiles, la relacion con la familia nuclear, de cualquier tipo o crianza que use

    44. Ana

      De todos modos deseo tambien suerte principalmente a las Madres. La maternidad por mas alternativa que sea te va a tomar el tiempo, el dinero, te va a llenar de culpa. Pero como la maternidad no significa simplemente ello, significa tener una Buena excusa para no enfrentarse a la responsabilidad de autonomia emocional porque ahora tienes hijxs y no hay que ser egoista. Enfin, hay un monton de mujeres teniendo hijxs por puro egoismo disfrazado de las que quieren cumplir una funcion social, enfin, suerte a estas que siguen escapando de si mismas usando hijxs como excusas, alli no hay maternidad alternativa que aguanta porque no hay un ser autonomo que aguante!

    45. euke

      Sinceramente, a veces pienso que estamos locas. Si! estamos locas, no entendemos nada, sólo criticamos y miramos nuestro propio ombligo. Es una reivindicación, es una visibilización de lo que supone la maternidad en las mujeres, SI mujeres, que NO hombres. Qué más da lo que harías tu, lo que haría yo … lo importante es que hagas lo que hagas lo puedas hacer, lo importante aquí es pensar cuántas mujeres tienen que dejar su profesión para cuidar de sus hijas e hijos, SI! digo mujeres, que NO hombres. El acto en sí mismo tiene mucho simbolismo, entre otros visibilizar que seguimos siendo nosotras las que nos hacemos cargo de los cuidados familiares, aun trabajando, en un tanto% que da vergüenza mentarlo. Visibilizar que en vez de cambiar la sociedad para conciliar familia y trabajo preferimos llevar a nuestras hijas e hijos a “Guarderías” (viene de guardar y yo no quiero guardar a mis hijas e hijos como si fueran calcetines).
      Este es el principio de un cambio y el acto de Bescansa ha sido una forma entre otras de que hablen de nosotras y todos nuestros problemas para poder ejercer en IGUALDAD.

    46. Ana

      me encanta tu planteamiento. Sin embargo, no impide de que podamos discutir otros temas como la propia maternidad, lo métodos de crianza, enfin y todo ello hablando de mujeres y no hombres, suerte!

    47. Sabela

      Voy a dar mi opinión aun a riesgo de que no la comparta nadie.

      En primer lugar creo que el feminismo debería tener en cuenta los privilegios de clase y una vez eres diputado/a está claro que gozas de dichos privilegios, entiendo la buena intención, pero me parece que ha cometido un error y es que si de verdad quiere ayudar en la causa debería haber llevado (por ejemplo) fotos de personas que realmente son víctimas de ésta situación. (Hace un mes fui a recoger un paquete a una empresa en un polígono industrial y me encontré con una pobre chica trabajando en un almacén helado con su bebé en brazos).

      En segundo lugar no me gusta la imagen de que somos la smujeres las que tenemos que conciliar. La imagen en sí es de que los hijos son solo nuestra responsabilidad y debemos cargar con ellos allí donde vayamos solo las mujeres. Para mí, ésta es una obligación camuflada como derecho.

      En tercer lugar no me gusta ésta estrategia de marketing político, porque ha habido muchos símbolos pero yo todavía no veo nada que hayan hecho realmente por las mujeres. Y los símbolos están muy bien cuando eres activista, pero ahora que ya no lo eres, y que eres polític@ ya no es tu deber protestar sino que ahora eres tú quién tiene el poder de cambiar las cosas de verdad, y espero que lo hagas. Me parece, que como siempre se están aprovechando de nuestros votos interesadamente y no haciendo nada, o lo mínimo, por nosotras (lo que queda bien, vamos) (como siempre ha sido); y lo peor de todo es que ante la falta de alternativas no nos queda otra que coger la opción menos mala y aceptar esas migajas que se nos prometen.

      En cuarto lugar, éste nuevo partido, no tiene nada de nuevo en cuestión de feminismo, pues su estructura es claramente patrialcal, tanto es así que su cúpula está formada por tres hombres elegidos a dedo y todo en el partido responde a las órdenes de un único líder, que gracias a ésta estrategia de marketing ahora parece ser el más feminista de España, incluso en el feminismo, el que tiene mayor voz ahora mismo para mucha gente de mi edad es un hombre, incluso en el feminismo, su voz es más importante que la nuestra.

      En quinto lugar, lo único que proponen los partidos principales de izquierdas es un feminismo light para ganar votos, porque tod@s sabemos que si no fuera así los perderían. (De la derecha ya no hablo que tod@s sabemos lo que hay).

      Mi conclusión es que de momento no nos queda otra que recoger las migajas, pero que ésto debe ser algo transitorio y debemos seguir trabajando por nuestra propia liberación. No podemos ser ingenuas y lanzarnos a los brazos de éstas falsas promesas de esperanza escupidas por otra estructura patrialcal más; como bien dijo Audre Lorde: “No desmontaremos la casa del amo con las herramientas del amo”.

    48. Pingback: No sin mi hija | Indica con Género

    49. Pingback: El lugar para el bebé de Carolina Bescansa - mammalia.infomammalia.info

    50. Monica

      A todas las que piensan que es un paso adelante deciros que más bien fueron 20 años atrás en donde las mujeres todavía tenían que luchar para que nos viera como vacas lecheras o cuidadoras de hijos y limpiadoras de casas. Todo el mundo sabe que las mujeres parimos, damos de mamás, cambiamos pañales, limpiamos los mocos…..pero además de TODO ESO las mujeres compartimos esas tareas con el padre de la criatura, TRABAJAMOS, y luchamos día a día y hacemos encajes de bolillos para poder compaginarlo TODO y que al final deL día podamos ser o sentirnos MUJERES.
      Por otra parte a las votantes de PODEMOS deciros que el día que vayáis a comprar ropa, o zapatos o comida especial o vayáis a la peluqueria o a cenar con vuestros maridos o al cine deberíais de tomar conciencia y daros cuenta que eso es feo porque estáis defrandando al partido que defendeis, un partido que está en contra de las celebraciones y costumbres españolas, en contra del lujo u ostentación, en contra del consumismo…etc …en contra de todo lo que ellos no consideran que es vivir humildemente. Muy bonito todo pero claro es el partido de la gente, del pueblo. Que gente? Ellos? Que son todos hijos de hijos de gente con muchísimo dinero y poder????
      La señora Bescansa no sólo es de clase más que acomodada sino llevaba a su niñera detrás pero eso no sale en su foto postureo.

    51. Tania

      Monica, despues de todo lo que comentas, cual es la razon de seguir teniendo bebes? Que les pasa? No les desespera tantos bebes? Y si quieren ver tanto bebe en publico, estoy esperando que los padres luchen por el derecho entonces de verse en publico con sus bebes. Si quieren justificar policamente cosas, que tal empezar con estos padres?

    52. adelina moya

      Tengo 71 años. No pertenezco a nigún partido político. Soy de izquierdas y filofeminista. El gesto de la diputada Bescansa me pareció un gesto publicitario al servicio de Podemos. Me hizo pensar mal de Podemos….Y este artículo, flojo a mi parecer, tampoco me convence, esa doble militancia que se filtra en él…es poco clara. Simplemente, el gesto de Bescansa sirvió para para lo que sirvió. Mucho protagonismo

    53. MCHerrera

      Muy interesante el articulo. Me ha parecido un buen análisis.
      Parece mentira que los medios, con la cantidad de problemas que existen y la responsabilidad que tienen, se dediquen al bebe de Bescansa y al cabello de otros. Según tengo entendido en otras ocasiones ya hemos tenido bebe en el congreso , incluso en otra ocasión fue el origen de la guardería que tienen hoy. Cambiar ideas para cambiar cosas.
      El respeto a la forma de entender la maternidad y muchas cosas, debe ser una premisa indispensable. No hay una sola manera de ejercer la maternidad,la gama es amplia, la diversidad es buena.
      Unámonos en torno a objetivos ,que hacer ,que es lo prioritario y hablemos de esto. Seguro que es más fácil ponernos de acuerdo con casi todos.
      Gracias por haber compartido el articulo !

    54. Rocío

      Sí, yo también me pregunto, como dice alguien por aquí, quién cría a los hijos de las niñeras. Maternidad con apego para la foto, pero cuando me canso le paso el bebé a la niñera. Eso prueba que no está simplemente siguiendo una elección personal, no hay tanta naturalidad en este gesto, no nos dejemos engañar. Es discurso. Lo que haces para la foto es discurso, es política. Me parece genial la elección personal de cada uno sobre cómo criar a sus hijos, faltaría más, pero en el momento en que lo pasas deliberadamente a la esfera pública, para que se hable de ello, estás haciendo discurso y promoviendo algo muy concreto. Porque por mucho que soñemos con la dilución de lo público y lo privado, la separación de esferas está ahí. Y por actuar como si no existiera esa separación ésta no va a desaparecer mágicamente. Lo que consigue este gesto es promover un modelo de maternidad que sólo unas cuantas pueden permitirse, y no precisamente mujeres jóvenes precarias, sino gente con pasta con la niñera detrás, gente que se permite pasar de la guardería y pagar a una niñera y permitirse el lujazo de la crianza intensiva esta. Como discurso, que lo es, me parece muy desafortunado. Una madre que no se separa de sus hijos pero lo compagina con toda la tarea que se le eche encima no es algo antisistema, es la madre de siempre, da igual que trabaje en casa o trabaje en la calle. Creo que aún hay mucho que luchar por las que no podemos permitirnos tener hijos porque tenemos que trabajar, y por las que los tienen y tienen que trabajar igual y tienen que dejar a sus hijos en una guardería o con la abuela (esa que tiene que seguir practicando la maternidad intensiva, a su edad). Este modelo de maternidad es abogar por la supermadre, y al lado de la supermadre caen todas las demás, las malas madres. Luchar por esa maternidad, tan bonita como podría ser, no lo niego, en el mundo en el que vivimos, es completamente utópico. Las que no tengan pasta, si quieren ser supermadres, tendrán que volver a meterse en casa y dejar sus trabajos porque este sistema competitivo no le va a permitir trabajar con el bebé a cuestas. Yo quiero propuestas realizables y menos gestos chupiguays made in Desigual (la vida es chula). Que gesto guay guay de verdad habría sido ver a un hombre aparecer con su bebé (a ver cuándo se habla de esto). Hacen falta más malas madres para que los hombres se preocupen de cómo y quién va a criar a sus hijos, madres intensivas las llevo viendo toda la vida y no han cambiado nada. El discurso es distinto, pero la práctica es la misma de siempre, y por ello es un discurso que me parece sospechoso.

      1. joana

        Me gusta este planteamiento si tambien consideramos que las que no tienen hijxs tambien son malas Madres, si venimos a este mundo a parir las que rechazan a hacerlo son tambien mala Madres. Ello tambien es una propuesta realizable, al igual que otras propuestas para madres que rompen el esquema de Madre tradicional, aunque como siempre en la precaridad del cotidiano cada una hace lo que puede y la mayoria desafortunadamente llega a estas discusiones o que llega muy de paso y estas reflexiones antes de ayudar, como cualquier tema de libertad, provoca mas angustias y contradicciones que empoderamiento… Hasta que lo pueda incorporar con mas tranquilidad

        1. Rocío

          De hecho, yo soy una mala madre malísima de las que piensan no tener hijos nunca. La maternidad nunca ha entrado en mis planes de vida, y ya con mis 30 años se me empieza a mirar raro, se me empieza a decir “ya cambiarás de opinión, ya”. Y claro, también hay que reivindicar que mujer y madre no tienen por qué ir de la mano. Aún así, no tener hijos es una decisión mía personal, decido no tenerlos, pero me planteo que si quisiera tenerlos realmente no podría permitírmelo o sería muy difícil…

    55. Jorge Millam

      Completamente de acuerdo, Beatriz. Gracias por tu artículo. Ojalá se reproduzca en otros foros.
      Aplaudo con entusiasmo la actuación de Carolina Bescansa y no me recupero de la sorpresa de que haya habido mujeres entre sus más feroces críticas. Su conducta no solo es un acto de rebeldía, que no tendría porqué serlo, sino también una reivindicación al derecho a que algo tan absorbente y exigente en la vida como es la maternidad (y por ende también la paternidad) forme parte de todos los aspectos en los que participamos como seres humanos. El problema que sufren nuestros jóvenes en edad de procrear, que tu artículo muy bien describe, es gravísimo y es alarmante que no solo nuestros políticos, sino nuestra sociedad entera no parecen darse cuenta de su magnitud ni de las consecuencias que puede traer.
      Muchas gracias de nuevo.

    56. Guillermo Martín

      Me ha llamado la atención y me ha reconfortado. Porque me estoy empezando a sentir un bicho raro: hombre, de casi 44 años y feminista (al menos de vocación) y no conseguía ponerme de acuerdo con nadie respecto a este tema. Me dejaba atónito como todo el mundo de repente tenía algo malo que decir sobre esto ya fuera machista, feminista, hombre, mujer,… Y sobre todo porque la pobreza de argumentos para criticarlo para mi era pasmosa pero todo el mundo lo veía super-evidente… dejándose siempre de lado la libertad personal de la persona implicada.
      Y no se si está en el fondo de lo que dices y no le termino de pillar, pero el gesto creo que tiene también algo que ver con la idea de la visibilidad y normalización de una situación que no tiene porque ser necesariamente un estorbo en muchos ambientes de trabajo y desde luego no lo es siempre y en todos los casos. Mucha gente no tiene posibilidad de tener guardería gratuita o pagada, o puede encontrase puntualmente en situaciones y muchas veces se mira mal a alguien que en un momento dado lleva a su hijo al trabajo aunque no estorbe, solo porque no esta normalizado y se da por supuesto que está mal, igual que antes se podía ver mal ir con vaqueros a una oficina aunque no atendieras al público y tu aspecto no afectara negativamente a tu rendimiento laboral. El hecho de que hace años ciertos políticos (y otras personas) empezaran a normalizarlo permite que ahora se ve normal.
      Por otro lado, lo que dices sobre la elección de una manera de criar a tus hijos, de mezclar lo publico y lo privado, también lo pienso igual y no termino de conocer a nadie que lo entienda, y paradójicamente es algo que podría beneficiar sobre todo a altas ejecutivas y empresarias que no quisieran dejar de ser madres ni dejar su carrera por largo tiempo por una baja de maternidad, y tienen posibilidad física y recursos para tener a su bebe en el trabajo (personal que le ayude a cuidar del bebe cuando esté ocupada, espacios privados, despachos amplios, o capacidad para decidir crearlos, donde pueda estar el hijo cuando es mal momento para que esté presente, etc,), pero muchas veces no lo compaginan por la falta de normalización y la falsa idea de que es una distracción (no siempre, no para todo,…) y de que sería relegada por poco compromiso (falsa idea de que hay que estar el 100% del tiempo dando el 100% de los sentidos al trabajo).
      Vamos, que debo ser un tío raro pensando todo esto…

    57. Natalia

      Las leo desde Argentina. Me recuerda a una situación que sedio hace pocos meses en mi país cuando una diputada llevó al Congeso de la Nación a su hija para amamantarla http://www.infobae.com/2015/08/01/1745498-tras-amamantar-su-beba-el-congreso-victoria-donda-presento-un-proyecto-extender-la-licencia-lactancia Me alegra mucho el nivel de discusión en los portales de los grandes medios argentinos es dificil sostener los intercambio sincomentarios agresivos. Las felicito por eso. Y en cuanto a lo planteado por Beatriz en el artículo me ha encantado. Yo tengo 27 años soy periodista desempleada, cursando una segunda carrera en docencia. No tengo hijos por ahora pero si los quisiera me sería imposible mantenerlos. Y aunque las leyes argentinas por los derechos de la mujer están en avanzada con respecto a otros países de la región, cuesta mucho llevarlas a la práctica. Por su puesto que la crianza de un niño requiere de corresponsabilidad entre los padres o tutores, pero hay momentos de la vida de un niño en los que la presencia de su madre es fundamental. Pero resulta que la economía, las leyes y/o la cultura machista no nos dejan ejercer ese rol cuando lo deseamos. De eso se trata, de que en pleno Siglo XXI, en la cumbre del progreso tenemos que salir a defender hasta lo obvio. Se trata de poder elegir en libertad.

    58. Rosa

      Bescansa con su hijo (bebe) en el Congreso de los diputados, Francisco Rivera, toreando también con su bebé en brazos. Viva la conciliación laboral y familiar!!!

      1. Silvia

        es verdad, el torero rivera. ¿ahora será que tiene la misma conotación las dos escenas del bebe? me quedo pensando, la verdad gracias por este comentario, no lo habia pensado desde esta perspectiva, gracias!

    59. Pingback: Bescansa, Pandora y Beatriz Gimeno | La isla de Lola

    60. Jose

      Yo, de verdad, leo algunos comentarios y me quedo muy perplejo.
      Primero algunas de vosotras os preguntais “Donde están los hombres” Como si los hombres nos desinteresaramos por los porblemas de Genero, o por la paternidad, o por el Cuidado en general. Cuando lo cierto es que somos muchismos y cada día mas. Os daríais cuenta si en algun momento (Algunas) levantaseis la mirada de las conductas patriarcales y machistas y vieseis por igual la realidad que os rodea. De verdad, reconocer alguna vez, aunque fuese a regañadientes, que los hombres contribuimos a la igualdad- aunque quede mucho por hacer- nos serviría a muchos de estimulo y a otros de ejemplo. Lo mismo que renunciar a expulsar a los hombres de los actos feministas, cosa que he vivido en algunas ocasiones, y que ya no tiene sentido en el siglo XXI No pido ninguna medalla por ello. Lo que sugiero es que no invisibiliceis sistematicamente las contribuciones de los varones en la lucha, porque atenta contra la objetividad y contra la sensibilidad de los que se mojan.
      He renunciado a trabajos por cuidar de mi hijo, ya yo era autonomo y su madre no podía reducir su jornada, y he pasado por la experiencia de cuidar en solitario de mi padre hasta que falleció porque no quise que mujeres de mi familia tuvieran que sobrecargarse con eso. Ocho meses de calvario en un hospital. Así que el Rol de cuidador no me es del todo desconocido.
      Perdonadme si expongo alguna critica.
      Pero sencillamente, creo que tenemos algunas contradicciones que superar.
      Una de ellas es que la maternidad desde luego no puede ser el modelo unico. Pero evidentemente no es una opción que se deba demonizar o considerar antifemisnta por principio. Se deben, en mi modesta opinion, articular los medios para que la maternidad no suponga una renuncia a otras aspiraciones.
      Y aqui llega la segunda contradicción. Eso dificilmente se va a conseguir sin luchar por que la paternidad sea igualmente una opcion viable.
      Con lo cual, y conozco las objecciones que esto va a generar, las actitudes respecto a la custodia de la madre/custodia compartida van a tener que replantearse…
      No entro en la polémica sobre quien tiene derecho a representar a quien.
      Solo apunto que ese bebe en el congreso es un acto reivindicativo. Y que no creo que tenga mucho sentido tratar de apropiarse del sentido de ese acto reivindicativo. Lo importante es que genera polemica y discusión, posibilitando varios analisis (Convergentes o no): Crudametne politico, de genero, laboral…
      Mas que criticar a esta chica, o a la autora de la reflexión sobre si se adapta a nuestra interpetación, creo que es valido exponer la nuestra.
      Lo contrario nos puede acercar al dogmatismo de tratar de imponer a los demas QUE debe revindicar y COMO deben hacerlo…
      Muchas gracias a tod@s

    61. Pingback: El bebé de Bescansa, el feminismo y la nueva política. Beatriz Gimeno | Evangelizadoras de los apóstoles

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