Teatro feminista para transformar la vida Crónica, En red

El 1r Festival Ma(g)dalena Internacional de Teatro de las Oprimidas se celebró en Puerto Madryn, Patagonia Argentina, del 15 al 20 de septiembre de 2015 con la participación de más de 100 mujeres provenientes de 13 países y la implicación de toda la localidad y municipios vecinos. Un mensaje nos quedó claro: El “Teatro del Oprimido” será feminista o no será.

Ana Burgos y Sara Carro*

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Trabajo de la performance ‘Nosotras’ entre todas las participantes del Festival./ Rosana Linari

¿Qué sucede cuando, en vez de teorizar sobre los conflictos y las dinámicas de opresión, exploramos, a través del cuerpo, la acción teatral y la performance colectiva, posibles soluciones? Sucede, entre otras cosas, que se genera un espacio de diálogo que va más allá de las palabras, donde el situarte en el lugar de otrxs cobra toda su fuerza y sentido. Por eso el Teatro del Oprimido (T.O.) se convierte en una herramienta poderosa para identificar, analizar y combatir las relaciones de poder.

Esta metodología pone en entredicho muchas de las reglas del teatro tradicional: rompe las fronteras platea/escenario, público/actrices, emisión/recepción; la forma del relato no es lineal y los finales no están resueltos; trabaja especialmente desde el plano de lo estético, en su amplio sentido; experimenta con muchas formas teatrales (teatro imagen, teatro foro, teatro periodístico, teatro legislativo o teatro invisible) y diferentes técnicas; está abierto a la (re)definición colectiva del mismo; su objetivo es la crítica constructiva de las relaciones jerárquicas y la transformación social, etc.

Las Ma(g)dalenas adaptan las técnicas del Teatro del Oprimido para explorar qué parte de nosotras permite que se perpetúe la opresión heteropatriarcal

Y aquí es donde entra La Red Ma(g)dalena Internacional, compuesta por grupos de mujeres que practican T.O. que surge en 2010 a partir de la realización de laboratorios teatrales, seminarios y encuentros internacionales (actualmente, y desde el año 2010, han tenido lugar 3 encuentros internacionales -2 de ellos en Berlín y el último en La Paz-, 2 seminarios internacionales -en Buenos Aires y Río de Janeiro-, además de numerosos laboratorios a lo largo y ancho del planeta). Las Ma(g)dalenas, como mujeres que analizan la especificidad de las opresiones que las atraviesan, les dan unas cuantas vueltas de tuerca a lo que, en el campo del T.O., se ha venido dando (o silenciando) a lo largo de su historia, para así hablar en femenino plural del Teatro de las Oprimidas y luchar por transversalizar una mirada feminista de lo que es (o debería ser) la transformación social. Además, como nos cuenta Mariana Villani, una de las organizadoras del 1er Festival Internacional, las Ma(g)dalenas aparecen como un programa creado por Bárbara Santos y AlessandraVanucci adaptando las técnicas del T.O. para explorar qué parte de nosotras permite que se perpetúe la opresión heteropatriarcal contra nosotras, el cual es un trabajo que consideramos que tiene que hacerse en grupos segregados. Se trata de ver cómo nos construyeron en el cubito ‘mujer’.

Como en tantos otros ámbitos donde en principio habitan el pensamiento crítico y los movimientos sociales, el surgimiento de una Red de mujeres no estuvo (ni está) exento de rechazo y acusaciones por parte de muchxs compañerxs. “Nosotras empezamos a ver que el 70% de las curingas1 del mundo eran mujeres, muchas también lesbianas. Sin embargo, en la mayoría de festivales, encuentros, seminarios… la mayoría de curingas que aparecen en público son hombres. Además, blancos, de clase media y heterosexuales. Así que un grupo de mujeres practicantes del T.O. feministas de todo el mundo propusimos, en la 1ª Conferencia Internacional de T.O. en Río, en 2009, armar una Red feminista de curingas mujeres dentro de la Red general”, explica Villani. Las respuestas alarmistas no se hicieron esperar: el separatismo y la “ruptura de la unidad del T.O.” eran percibidas como una amenaza. Poco después, llegó la propuesta del Laboratorio Ma(g)dalena, que ponía en entredicho el análisis discursivo y animaba a trabajar desde la acción, camino, según Mariana y otras Ma(g)dalenas entrevistadas, mucho más efectivo para entender qué es esto del heteropatriarcado y cómo combatirlo.

Después del 5 años y numerosas acciones concretas, ha tenido lugar durante 6 días de septiembre de 2015 el 1er Festival Ma(g)dalena Internacional, de acuerdo a lo consensuado en el III Encuentro Ma(g)dalena Internacional, La Paz (2014). Un festival y no un encuentro: un festival que centrase la acción hacia fuera, hacia la platea, hacia el espacio público, algo que parece que se nos está vetado a las mujeres. A pesar del énfasis puesto por las organizadoras en que se trataba de un festival, y no un encuentro, no es casual que en muchos medios siguiese apareciendo como encuentro, o que incluso así lo nombraran algunas participantes. Se espera más de un grupo de 100 mujeres que se reúnan a hablar de “sus cosas” que ocupen el espacio público para mostrar cuál es su mirada sobre la realidad…

Y Madryn bailó al son de las santas, putas, brujas, guerreras

Un grupo de fascinantes mujeres del Sur del Sur del mundo, las Ma(g)dalenas Puerto Madryn, (quienes también, en su mayoría, forman parte del grupo de “Encuentros de lectura y debate sobre feminismos”, organizan actividades como el Encuentro de Feminismos del Sur entre feministas patagónicas, o realizan acompañamientos a mujeres que han sufrido violencia machista), trabajaron duro durante un año para montar un espacio cómodo, seguro y apto para precarias donde hacer tangible aquello de “si no se puede bailar no es mi revolución”. Las madrynenses, echando mano de la autogestión y de la interlocución con todo tipo de organismos para pactar donaciones o trueques, consiguieron atraer a más de 80 mujeres, que participaron en este festival de forma gratuita, de diversos puntos de América Latina, con especial presencia de Argentina y Brasil, algunas pocas de diferentes lugares europeos y, finalmente, cuatro compañeras de Nepal.

En los laboratorios se trabajó un reto: cómo mostrar en las obras las estructuras opresoras y que las intervenciones del público no responsabilicen a la persona oprimida

El festival estuvo dividido en diferentes espacios de trabajo y muestra de sus resultados: desde la exposición de obras de “Teatro Foro”2 por parte de diversas agrupaciones teatrales en escuelas y salas de Teatro hasta intervenciones colectiva en el espacio público, pasando por laboratorios de producción entre las participantes, charlas o performances. Nos parecieron especialmente interesantes los laboratorios de producción, dinamizados por Bárbara Santos, impulsora de la Red Ma(g)dalena. En estos laboratorios se priorizaba el análisis y trabajo, a través de técnicas teatrales, alrededor de las propias obras de foro presentadas, introduciendo modificaciones o nuevas propuestas sobre las mismas. Se trabajaron propuestas en torno a uno de los retos con los que se encuentran los grupos que representan situaciones relacionadas con las violencias de género: cómo mostrar en las obras las estructuras opresoras y que las intervenciones del público no vuelvan a caer en responsabilizar a la persona oprimida. Así, el teatro de las oprimidas se presenta no sólo como una herramienta que rompe con la división entre actrices y público y que transgrede los límites del escenario en el momento de la representación, sino que se muestra plástica, abierta, flexible, maleable por las “espectactrices” en cualquier ocasión para hacer de la investigación teatral una fuente de experimentación y generación de conocimiento feminista constante para la transformación de las opresiones.

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Marcha de las Ma(g)dalenas por Puerto Pirámides (península de Valdés)./ Ana Burgos

Llevar la sala a la calle fue otro de los puntos fuertes del festival. No sólo se actuó en salas formales de teatro -las cuales vieron durante esos días trastocadas su dinámica habitual de actuación-aplausos-despedida-, sino que dos escuelas, una en la periferia de Madryn y otra en Puerto Pirámides, fueron testigos y participantes del desarrollo de algunas obras. Con resultados interesantísimos, niñas y niños intervinieron en las obras de teatro para proponer diferentes salidas a situaciones de violencias de género, como el acoso callejero, la lesbofobia, el maltrato en el ámbito de la pareja heterosexual o el racismo. Resulta muy potente indagar así en sus concepciones y experimentar, desde la desbordada creatividad, en muchas ocasiones, modos de manejar las situaciones de violencia y luchar por su erradicación.

Entre todas las temáticas abordadas a lo largo el festival (amor romántico, abuso sexual, acoso callejero, socialización de género, dificultades para activar los feminismos en espacios como el trabajo o la familia nuclear, etc.) el racismo ocupó un lugar fundamental. A partir de la obra “Consciência do Cabelo a os pes”, creada y representada por el grupo Madalena-Anastàcia de Brasil, se puso en entredicho la uniformidad del sujeto “mujer” (monopolizado, además, por el sujeto mujer blanco, occidental, heterosexual y otros privilegios) y se hizo hincapié en las diversidades y desigualdades que nos cruzan y nos jerarquizan. La autocriticidad, la huida del victimismo3 y el reconocimiento de los privilegios propios fueron pasos importantes para avanzar en el debate y cuestionar las relaciones de poder que se dan entre nosotras.

En el acto de transformar nos transformamos: teatro de las oprimidas y feminismos

Nos hacemos dos preguntas: “¿qué le aportan los feminismos al T.O.?” y, sobre todo, “¿qué nos aporta el T.O. a las feministas?”. A la primera respondemos sin vacilar: criticidad, gafas violetas, análisis estructural e interseccional, holismo, espíritu de reivindicación y lucha, cuestionamiento de las identidades y de las propias categorías… historia. Nos interesa más en esta ocasión, sin embargo, la segunda, ya que consideramos que el T.O. es una herramienta básica para las feministas ya que en el acto de transformar nos transformamos. Y eso para los feminismos es crucial.

  • Desplazar la palabra: Si bien es cierto que el feminismo ya da la bienvenida a generar conocimiento desde lugares diversos, no solo desde lo cognitivo, en el T.O. se trabaja especialmente desde la corporalidad y desde las emociones.

  • Remover las desigualdades: Consideramos que, frente a las jerarquías que genera habitualmente el dominio de discursividades legitimadas, el TO, al dar espacio a otros canales de expresión, las tambalea. En el TO, la que tiene más capacidad para articular un discurso con palabras, por ejemplo, tiene la oportunidad de moverse del centro.

  • Pasar por el cuerpo: Atrevernos a pasar nuestros discursos por nuestros cuerpos es sinónimo de entender las cosas desde nuevos lugares que nos llevan a nuevos darnos cuenta que nos invitan a accionar en nuestro cotidiano.

  • Jugar juntas desde la seguridad: Con el juego y el teatro construimos espacios seguros en los que poder ensayar la realidad. Imaginar, pensar y construir colectivamente desde aquí nos da la posibilidad de valorar nuevas actitudes dentro del grupo.

  • Ocupar el espacio público: Mostrar la realidad desde nuestro punto de vista, reapropiarnos de los medios de producción estética, de la palabra, el sonido y la imagen es una experiencia brutal. Somos teatro.

  • Transformar(nos): Repensar nuestra historia con las herramientas del teatro de las oprimidas nos pone no sólo ante la pregunta de por qué volvemos a ponernos una y otra vez en lugares que hemos enunciado que no queremos ponernos, sino a ensayar maneras de accionar nuestros deseos.

* Ana Burgos forma parte del grupo de T.O Averlasailas: Teatro de lo posible’Sara Carro es integrante de la cooperativa Fil a l’agulla

1 La figura de la curinga o joker es la encargada de multiplicar el método del TO, sistematizar la práctica y, concretamente, en una obra de teatro foro, es el puente entre la escena y la platea, quien facilita el diálogo e invita al público a participar en la escena.
2 El Teatro Foro es una técnica del T.O. a través de la cual se presenta una obra al público sobre un conflicto social desde la perspectiva de la oprimida. La obra acaba con el fracaso de la protagonista y se inicia un diálogo con el público, convertidxs en espectactores y espectactrices. El Foro pretende ser un ensayo de la realidad y la curinga invita al público a subir a escena y probar las ideas que están teniendo para que la protagonista no fracase. No se trata de encontrar la solución, pero sí que de manera comunitaria pensemos desde la acción alternativas a situaciones de opresión que nos encontramos en el cotidiano.
3 En el T.O. se hace especial énfasis en la diferencia entre víctima y oprimida: la oprimida sería la persona que, a pesar de estar en una situación de subalternidad, puede encontrar las herramientas para resistir y buscar las estrategias para subvertir esa situación. La víctima, sin embargo, está prácticamente desprovista de agencia y tiene un margen muy limitado para la acción.
Teatro feminista para transformar la vida
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