Que la vergüenza cambie de bando. Reflexiones sobre la autodefensa feminista En red, Opinión

Me ha resultado llamativa una campaña lanzada por grupos de autodefensa feminista en algunos municipios vascos, con el eslogan “El miedo va a cambiar de bando”. Pareciera que no somos capaces de romper con las categorías dominador/dominada, que no pudiésemos enfrentar la violencia salvo con el ejercicio de la creación del miedo.

Maitena Monroy Romero, activista feminista

El movimiento feminista convocó dos noches de fiestas de Bilbao una manifestación con el lema 'El miedo va a cambiar de bando' como forma de protesta contra la violencia sexista./ Ecuador Etxea

El movimiento feminista convocó dos noches de fiestas de Bilbao una manifestación con el lema ‘El miedo va a cambiar de bando’ como forma de protesta contra la violencia sexista./ Ecuador Etxea

Quisiera llamar la atención sobre el cambio de paradigma que deseamos trasladar desde las diferentes corrientes feministas. No creo que sea el miedo sino la vergüenza la que tiene que cambiar de bando. Una vergüenza que ha estigmatizado a las víctimas de la violencia sexista. Pasando de víctimas a victimarias por sus maneras de vestir, comportarse, vivir, “por dejarse pegar”, en definitiva, por existir.

Quiero aportar mi opinión para facilitar un debate abierto sobre la propia autodefensa feminista (ADF) porque creo que es una herramienta poderosa que nos permite llegar a miles de mujeres pero que a su vez necesita de una significación para saber de qué estamos hablando.

Seguramente la perfomance ha sido impactante y habrá quién se haya sentido poderosa con esa estética, pero yo no puedo sentirme más alejada

En los últimos tiempos muchos colectivos, personas a nivel individual, karatekas, asesorías de igualdad, etc. se apropian y hacen suya la autodefensa feminista, lo cual es indicativo del éxito de la propuesta. Ahora bien, considero que no es lo mismo hacer autodefensa feminista, millones de mujeres la practican en su día a día, que impartir talleres de ADF. Como no es lo mismo tener una práctica feminista que hacer teoría feminista, aunque lo uno sin lo otro no tendría sentido.

Necesitamos repensar un instrumento que organizativamente, en estas latitudes, llevamos casi 30 años implementando. Revisar nuestro marco teórico para interpretar esta realidad versátil generadora de desigualdades para mujeres y hombres, porque si todo vale, nada vale. Cuanto más indefinido quede un término menor valor conceptual tendrá. No pretendo crear una definición cerrada, más bien, abrir un debate sobre qué es lo que queremos trasladar o transformar.

Seguramente tanto la citada campaña como la perfomance que la representaba; mujeres de negro con el rostro tapado han sido impactante a nivel de publicidad y no dudo de que habrá quién se haya sentido poderosa con esa estética, pero yo no puedo sentirme más alejada de de la misma.

¿Cuál es el nuevo paradigma que queremos crear? ¿Cuál es el recorrido de dicha propuesta? Podríamos imaginar una campaña de sensibilización sobre la pobreza con el eslogan “La pobreza va a cambiar de bando” pero sabemos que se quedaría en una propuesta de sensibilización con un recorrido puntual porque la correlación de fuerzas es la que es y porque además no deseamos repartir la pobreza sino eliminarla.

No quiero que nadie me tema y no siento que tenga que esconder mi rostro para reclamar mis derechos

Nos ha costado mucho y nos sigue costando desvincular la autodefensa feminista de la defensa personal, herramienta válida pero muy distinta del enfoque de la ADF. Sabemos que la violencia directa que sufrimos las mujeres presenta numerosas expresiones, la física es solo una de ellas. Sabemos que en esta violencia hay actores protagonistas, secundarios, cómplices y colaboradores necesarios. Sabemos que los contextos son diferentes pero responden a la misma lógica de dominación machista con estructura social e ideología que la perpetúan en su supuesta normalidad/inocuidad. Por eso, desde la ADF, desarrollamos acciones más allá de la mera defensa física para poder vivir sin terror. Cuestionando el modelo de amor romántico, rompiendo con los modelos hegemónicos de género. Situando la defensa de los Derechos Humanos, la ética del cuidado, la interdependencia y la vulnerabilidad de los seres humanos en el eje vertebrador del nuevo paradigma.

La actuación desde la ADF, bajo mi punto de vista, pasa por una actitud vital de empoderamiento y de exigencia de respeto, no de creación de miedos. No quiero que nadie me tema como no quiero que nadie vulnere mis derechos. No siento que tenga que esconder mi rostro, ni invisibilizarme para reclamar mis derechos. A otros corresponde, y no a nosotras, sentir vergüenza por sus comportamientos y por lo tanto esconderse para seguir manteniendo su impunidad. A otros corresponde actuar con nocturnidad y alevosía. En el fondo, creo que parte de ellos ya temen a las mujeres y que su forma de solventar sus miedos pasa por la misoginia más salvaje. Les dan miedo las mujeres en cualquier posición que no sea la de la subordinación.

Otros, no necesitan esconderse porque se sienten seguros en su impunidad, legitimados socialmente. Otros, apoyan la violencia machista a plena luz del día. Estos últimos, una gran mayoría de los hombres, que no agreden físicamente pero que son cómplices de la violencia por su pasividad y/o mantenimiento de privilegios, por su falta de reacción y acción para garantizar un reparto de las oportunidades, de las tareas, del poder.

Me reconozco en el feminismo pacifista y en la ADF como estrategia política de empoderamiento personal y colectivo. Creo en la legítima defensa, en la rebeldía y en el feminismo alegre y combativo de los tiempos de Matarraskak que han marcado mi trayectoria como activista. No es miedo lo que quisiera que ningún ser humano sintiese hacía mí, sino respeto. Miedo y respeto son términos antagónicos y con consecuencias prácticas bien diferencias.

Creo en el derecho a una vida libre de violencia y que en consecuencia los agresores no existan, no ya por miedo, no ya por las repercusiones legales de sus acciones sino porque toda la sociedad haya deslegitimado y rechazado la violencia contra otro ser humano. Creo en la capacidad de acabar con la dicotomía victimario/víctima, dominador/dominada. Creo más en el proyecto de convencer con la palabra y con nuestras prácticas de vida.

Considero más significativo que los machistas dejen de actuar por convicción, al descubrir el horror su abuso, que el que huyan por las piedras de l@s manifestantes. Sabemos que esta última es una falsa huida y volverán rearmados con armas de destrucción más poderosas. Las del poder dominador siempre lo son porque no le importa la crueldad ni los daños que puedan ocasionar.

No es el miedo el que tiene que cambiar de bando sino la vergüenza.

Begoña Zabala explicó en Pikara el pasado julio por qué las feministas navarras proponen esta forma de manifestación en sanfermines: ‘El miedo va a cambiar de bando’

Que la vergüenza cambie de bando. Reflexiones sobre la autodefensa feminista
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Comentarios recientes

  1. Marieta

    Ya me sentí identificada con tu texto “El feminismo punk no ha muerto” y lo vuelves a conseguir ahora. Gracias por darnos voz.

  2. Olga

    Qué buena reflexión. La verdad es que cuando he visto la foto me ha salido una sonrisa en la cara y un ” que se j……!!! ” de las tripas. Pero racionalmente estoy convencida de que el paradigma de la violencia, el del poder-sumisión que hemos aprendido (aprehendido) es el que hay que erradicar. Construir un nuevo orden social implica terminar con la lógica del poder y de la violencia sin ejercer lo uno ni lo otro. Gracias Maitena.

  3. Catalina

    Gracias por este texto! Gracias por la autodefensa feminista y por tus aportes a la vida de muchas mujeres.

  4. Sonia Giménez

    No se puede expresar mejor. Totalmente de acuerdo. El miedo no es el camino, lo es el amor y el respeto, la complicidad…Gracias por esta exposición clara y concisa.

    1. Sonia Giménez

      Sin dejar de ponernos en el lugar que nos corresponde por derecho y con la fuerza de la que somos poseedoras, ni un paso atrás en ser quienes queramos ser.

  5. Lucía

    Enhorabuena por el artículo. Ya solo leyendo algo así, empieza a una a empoderarse, aunque sea un poquito… 🙂

  6. Krrrs

    No entiendo porque en este discurso hay tanta preocupación por salir con la cara tapada ¿Por qué resulta amenazante? Antes de pensar en la mirada desde fuera, me interesa más la mirada que sale de esa máscara, y cuando la imagino, si es una mirada empoderada sé que me gusta. Para mí una máscara da el poder del anonimato y la disolución en lo colectivo, algo que me parece mucho más potente en la lucha feminista que el nombre o la cara de una “gurú” determinada. Las Gorila Girls, las Pussy Riots, las ninjas, y muchas otras las han usado y eso significa que podemos ser cualquiera de nosotras y podemos ser todas en cualquier momento, sin necesidad de líderes ni imposición sobre cómo vestir para sentirnos más libres. Creo que es una estrategia tan válida como otras si con eso sales motivada a reivindicar tu espacio.

    1. Olga

      Me ha gustado tu reflexión sobre ” la disolución en lo colectivo”…. eso de que “si tocan a una, nos tocan a todas”. Que somos mujeres, todas sometidas, independientemente de nuestra identidad individual. Así cobra más sentido el taparse la cara.

  7. Lourdes

    La vergüenza de saber que se está humillando, descalificando, anulando a otra persona.
    Y yo pienso que cubrirse la cara no es en sí mismo muy positivo porque vuelve a reflejar esa idea de que hay “algo” que no puede ser visto a los ojos de lxs demás. Y el feminismo no es eso.

  8. itsas

    Igual no todas tenemos las mismas necesidades. Entiendo lo que dices. Es muy bonito. Pero no quiero renunciar a sentir el poderio que he sentido en esas manis, encapuchada y vestida de negro, haciendonos con la calle, y gritando mientras veo el mismo brillo de mis ojos en los de otras encapuchadas. Una cosa son las manis de dia, con su sororidad, el jolgorio reivindicativo divertido…potente y util, claro que si…pero estas manis nocturnas son una variante igual de licita, creo, que a algunas nos calma y ayuda a procesar todos esos momentos en los que nos hemos sentido violentadas. Estoy harta de andar por la calle de noche mirando para atrás por si me siguen. No quiero mirar hacia delante y que el resto se preocupe de que llego yo los 365 dias del año, pero hacerlo una vez al mes con el simbolismo que implica, me parece recordar que existimos. Algunas estamos hartas de sonrisitas, pedagogia y paciencia revolucionaria. Creo, en cualquier caso,que en mi caso ambos feminismos son compatibles y solo sabiendo que tengo derecho y opcion a reivindicar mi rabia contenida de noche de vez en cuando, puedo militar en el activismo diurno con ese desasosiego rabioso bajo control. Canalizar la rabia en reivindicacion ruidosa apropiandonos de lo que es nuestro. Las calles. La noche. Sin pedir permiso. Sin pedir perdon. No se…yo lo disfruto y me vengo arriba. Llamadme loca.

  9. ROXY

    El eslogan podría ser de otra manera:
    “TÚ Y YO, MORTALES”- un enfoque filosófico y amenazador, sin que tengan que ver géneros, razas ni etnias.
    “YO SOY TU MADRE”- eso sería gracioso.
    “LOS BESOS NO MATAN”- creo que un eslogan o tomar una dirección más positiva sería mejor.

  10. Laura

    ¡Vivan las mujeres empoderadas, dueñas de su destino!
    Me preocupa bastante poco que un agresor pueda sentir miedo.
    Lo importante es reivindicar nuestros derechos, alejándonos de esa imagen de mujer víctima pasiva.

  11. Julia

    Qué interesante el texto, enhorabuena! Creo que la crítica que haces y varios puntos son bastante razonables. La estrategia “el miedo va a cambiar de lado” es parecida a la usada de lxs “black power”, creo que valdria la pena hacer estas conexiones con otros marginadxs de la tierra, ¿verdad? pero alli nos metiríamos directamente con el tema de espacios no-mixtos, ¿cual es el fundamento de ellos, me explico? y ello es un debate interno en el propio movimiento interno (espacios no-mixtos también tiene comparaciones con black power, como la propia idea de “autodefensa”). Hasta allí compañera Maitena, voy contigo. Ahora no sigo con tu contrapropuesta. Es bastante fragil pedir que “los machistas dejen de actuar por convicción o respeto”, ni hablar del tema de la “verguenza” allí te acercaste a la “moral” y ello es de la religión. Tu comparación con “la pobreza” no tiene sentido, es injusta. Enfin, el diagnostico me parece interesante en cierto sentido pero las propuestas… incluso tengo la impresión que el feminismo queda corto para ellas o por lo menos solamente exclusivamente el feminismo… bye, gracias por el esfuerzo de reflexión, abrazo

  12. Ana Perez

    si hablas de diferentes corrientes feministas, creo que es muy bueno que hayan diferentes estrategias. Además, es bueno pensar qué significa esta estrategia dentro del movimiento feminista, es marginal por si misma. Así que le falta el texto un poquito de visión macro, es decir, pensar la hegemonia dentro del propio movimiento feminista. También pensar que la tal autodefensa feminista fuera de las marchas es un mercado laboral para las generistas. Enfin, al invés de estar molestando a esta contra-hegemonia de la autodefensa, no significa que tienes que estar de acuerdo con ella, podrías utilizar tu energía en otro lado, incluso, si quieres interlocutoras dentro de esta contra-hegemonia está bastante dificil que encuentres guapa… además, tu texto tiene una visión que podría ser de la linea de un feminismo que hace bastante concesiones a los bio-hombres, tú sabrás las razones de ello…

  13. Pingback: Que a vergoña cambie de bando. Reflexións sobre a Autodefensa Feminista | abordaxe

  14. amora

    y este texto puede tener aliadxs bastante previsibles, chequen el perfil la página del pingback `abordaxe`…

  15. Sorginak eta Suak

    No sé, Maite. la verdad es ke, sinceramente, me preokupa esta “korriente seudo-maternalista” ke se está forjando para deslejitimar los nuevos pasos ke se están llevando a kabo por las más jóvenes (y no tan jóvenes). Aire fresko ke se da de bruces kon referentes y práktikas simbólikas desgastadas por el tiempo.

    No te ofendas, pero necesito decir ke me parece un pelín despectivo afirmar”no dudo de que habrá quién se haya sentido poderosa con esa estética”. Menos mal, porke sabemos de mutxos cientos de mujeres (miles en la de Iruña el año pasado) ke se han sentido poderosas en ella. Resulta ke todxs están ekivokadas? Yo kreo ke no. Habrá ke preguntarlas a todxs ellxs…

    La verdad es ke no kreo ke sea un mero pase estétiko. Aunke se korre el riesgo de ke kon el tiempo se kede solo en eso, si no profundizamos en los motivos.

    Yo kreo ke es una AKTITUD. Una komplicidad, Un empoderamiento kolektivo, Una trasgresión. Una adrenalina ke nos sana y nos empodera. Y, sobre todo, es un deretxo. Es algo ke nace de la kalle y en la kalle, no en espacios de poder oficiales. Parte del Feminismo Autónomo, no de las Instituciones. Es real y necesario (al menos para mutxas), así ke, solo por eso deberiamos respetarlo un pokito…

    Las farrukas markaron un punto de inflexíon y en menos de un año la konsigna a kruzado el mapa de Euskal Herria. Y el del Stado Spañol también. Por algo será ke ha kuajado tanto y ke ha llegado a tantxs mujeres. Miro hacia atras y no rekuerdo tanto poder de konvokatoria en el movimiento feminista… por algo será, no???

    Entiendo ke toda nueva propuesta genera incertidumbre y dudas, claro. Pero kizás nos falta generosidad y respeto hacia las nuevas korrientes… Parece ke da miedo ke otras se reapropien de nuestras konsignas (ke no nos pertenecen por ser más veteranas); esas konsignas ke hemos gritando, pintando en paredes y llevado a la práktika desde ke rekuerdo (la kalle y la notxe son nuestras, ninguna agresión sin respuesta, mujer defiendete…).

    También deberiamos incluir el efecto ke esas manis producen en otras mujeres. No en todas, klaro, pues el sistema nos ha enseñado a temer y kriminalizar los rostros tapados (Negro y tapado… violento…malo malo malo).

    Una kompa estaba kurrando de tabernera kuando pasó la Mani de Jaias de Bilbo. En el bar había un montón de tías, de diferentes edades y ambientes. La konklusión ke sakó de todos los komentarios ke se dieron en ese momento fué klara: lxs mujeres están hartas. Hay ke tomar las kalles, hay ke gritar ya basta. Hay ke organizarse, hay ke entrenar, hay ke saber defenderse. PODEMOS HACERLO.

    No sé. Matarraskak fué mi referente kuando era una txabalilla, y la komisión Antiagresiones. Si en akel tiempo se hubiera planteado algo así, si la respuesta hubiera sido tan grande, yo kreo ke habría pasado a la historia y lo rekordariamos komo un gran paso en el kampo de la autodefentsa. Pero weno, eran otros tiempos.

    Las kalles siguen siendo de ellos, y todos los espacios. Estás práktikas los hacen nuestros. Aunke parezka simbóliko, no lo es.

    En este momento, el diskurso y la praktika de la autodefentsa feminista está en el kandelero. Está más presente ke nunka, en un montón de tías ke ni sikiera sabian de ke iba esto. Un montón de tías ke estan dispuestas a formarse en autodefentsa feminista, a entrenar y a ayudar a otrxs mujeres a sentirse fuertes, poderosas, seguras. Lo tienen klaro.

    Yo kreo ke kizas hay un temor (subkonsciente, konsciente, rekonocido o no) a ke “se les vaya de las manos”. Hay miedo a no saber “kienes son” las ke están detrás, no vaya a ser ke “no sean de las nuestras”, ke no pasen “la prueba del algodón feminístiko”.

    No sé. Yo agradecida siempre a las farrukas por la experiencia ke nos regalaron, por el poderío ke sembraron, por las alianzas ke se han forjado y por la luz ke sus antortxas nos han dado. Un besazo, Maite.

    SI TOKAN A UNA, NOS TOKAN A TODAS.

  16. Julia

    olé sorginak, gracias por tus palabras, me han encantado. a tí maite, otro abrazo

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