No eres tú, es la estructura: desmontando la poliamoría feminista Cuerpos, Opinión

A nivel teórico y discursivo estamos haciendo grandes rupturas sobre el modelo de amor romántico monógamo y lo tenemos muy claro; a nivel emocional, son muchos siglos de patriarcado los que tenemos encima. El poliamor también genera mitos, finales felices, procesos enriquecedores, experiencias fascinantes, decepciones y frustraciones variadas.

Collage: Señora Milton

Señora Milton

La poliamoría feminista es una nueva utopía colectiva para las que soñamos con un mundo igualitario, feminista y diverso. En este mundo ideal, las mujeres no estaríamos divididas en dos grupos: las buenas (fieles y sumisas sin deseo sexual), y las malas (ninfómanas, promiscuas y libres). Todas tendríamos derecho a tener las relaciones que quisiéramos sin sentirnos culpables, sin rendir cuentas a nadie, sin que se desate el escándalo social, sin que nos insulten, nos discriminen, nos castiguen o nos maten por ello.

Además, tendríamos mucho más tiempo para amar, para disfrutar de la vida y los afectos, para investigar y construir relaciones diversas, con o sin sexo, con o sin romanticismo. En el mundo poliamoroso feminista ideal no nos avergonzaríamos de nuestros cuerpos, no existiría el pecado ni la culpa, y podríamos disfrutar de nuestra sexualidad y nuestros multiorgasmos sin ningún tipo de traumas ni complejos.

Construiríamos una especie de ética amorosa para evitar las guerras románticas y las luchas de poder, y aprenderíamos a juntarnos y separarnos con cariño. En este código el objetivo general sería cuidar a los demás y cuidarse a una misma, aprender a resolver los conflictos sin violencia, evitar el sufrimiento innecesario, y aprender a disfrutar del amor y de la vida.

Nuestra cultura está basada en el mito de que “cuando una quiere, una puede”, el mito del sueño norteamericano; podemos adelgazar si nos lo proponemos, podemos despatriarcalizarnos y evitar la monogamia si queremos

En un mundo de poliamoría feminista y queer no seríamos egoístas, celosas, ni posesivas, ni sufriríamos si nuestra pareja se enamora locamente de otra persona y necesita su espacio para disfrutar del colocón del enamoramiento. Podríamos llegar a ser, entonces, gente humilde y generosa que ama su libertad y la de los demás. Seríamos menos egocéntricas, pues no necesitaríamos sentirnos únicas ni especiales para alguien las veinticuatro horas del día. No aspiraríamos, como ahora, a ser el centro del Universo de la persona amada, pues en el mundo poliamoroso no hay centros, todo son redes interconectadas. Todos los afectos estarían en el mismo nivel, sin jerarquías: cada pareja se construiría desde la interacción y el presente, no habría amores clandestinos, y el amor no se encerraría en sí mismo, sino que fluiría libre, multiplicándose y expandiéndose.

En la poliamoría feminista no habría etiquetas que nos distinguiesen y encajonasen como heterosexuales, lesbianas o bisexuales, pues no serían identidades, sino estados temporales, transiciones del ser en el espacio y el tiempo por las que fluiríamos sin mayores problemas. También la masculinidad y la feminidad dejarían de ser estados puros: no tendríamos que dar explicaciones a nadie sobre nuestro estado de género, nuestras orientaciones, gustos o apetencias, porque no tendría importancia.

La poliamoría feminista sería queer, inclusiva y diversa, con múltiples praxis y formas de vivirla. La monogamia no estaría mal vista, ni tampoco se asociaría con el patriarcado. Todo el mundo podría ser monógamo en un sistema poliamoroso feminista sin que ello suponga ningún problema, porque en la poliamoría feminista no hay leyes escritas ni normas que seguir fielmente: cada una se diseña su tejido sexual, afectivo, erótico y romántico a su gusto, sin seguir patrones establecidos, sin etiquetarse ni encajonarse en estructuras externas.

En este mundo ideal, además, seríamos todas estupendas personas, porque no tendríamos que mentir, engañar, traicionar a nadie, ni sentirnos culpables por lo que hacemos o lo que sentimos. No habría arrepentimientos, ni escenas dramáticas, ni tendríamos por qué avergonzarnos de nuestros sentimientos, o pedir perdón por ellos. Seríamos libres para querer a mucha gente de diversas formas, y para construir nuestras relaciones como queramos, sin adaptarnos a ninguna estructura que no sea nuestra, creada por nosotras en la interacción con la gente.

Suena la alarma y me despierto en el siglo XXI, el patriarcado goza de muy buena salud, lo llevamos aún inserto en el ADN, y no existe tal mundo poliamoroso feminista (aún). El patriarcado es la tela envolvente en la que se desarrolla nuestra Realidad, y está muy dentro de cada una de nosotras y nosotros, seamos heteros, lesbianas o bisex, practiquemos la monogamia o el amor libre.

A nivel teórico y discursivo estamos haciendo grandes rupturas y lo tenemos muy claro; a nivel emocional, nos queda mucho camino por recorrer. Yo no tengo muy claro que el cambio emocional sea algo que pueda darse con sólo desearlo y trabajar duro para lograrlo, porque son muchos siglos de patriarcado los que tenemos encima. Siempre animo a la gente a que lleve la teoría a la práctica, pero admito que es sumamente complicado: a mí misma me cuesta ser plenamente coherente, y no puedo dejar de sentir las cosas que siento por mucho que me lo proponga.

Nuestra cultura entera está basada en el mito de que “cuando una quiere, una puede”, o lo que es lo mismo, esa idea absurda que vende el mito del sueño norteamericano (cualquier puede llegar a ser presidente de los Estados Unidos, basta con trabajar duro). Nos hemos creído la idea de que podemos hacer cualquier cosa que nos propongamos con mucho tesón, alegría, esfuerzo, disciplina y un poquito de buena suerte.

El batacazo nos lo llevamos cuando nos damos cuenta de que no tenemos las herramientas. Nuestros conocimientos en torno a la gestión de las emociones son aún limitados, y no hemos entrenado lo suficiente para poder asumir y vivir las emociones

Tanto es así que los gurús nos aseguran que es más fácil que te toque la lotería si lo deseas intensamente y le pones energía al tema. Es el secreto de la posmodernidad: yes, you can. Sí, tú puedes. Bajo esta lógica, se puede admitir que el mercado de trabajo esté fatal y el número de personas desempleadas sea indecente, pero tú podrás conseguir lo que todos ellos no pueden. Porque tú eres especial, porque tú lo vales, porque tú puedes hacer tus sueños realidad (los demás que se busquen la vida como tú lo haces).

Esta es entonces la lógica según la cual podemos adelgazar si nos lo proponemos, podemos despatriarcalizarnos y evitar la monogamia si queremos. Por eso hay tanta gente siguiendo dietas de adelgazamiento o extirpándose las acumulaciones de grasa, por eso hay tanta gente tratando de despojarse de conceptos como la propiedad privada, la exclusividad, la posesividad, y todo aquello que constriñe nuestro deseo y nuestra libertad para amar.

Estando donde estamos (en el patriarcado capitalista posmoderno), queremos probar, aventurarnos, explorar, e intentarlo. Queremos hacer realidad nuestros sueños y convertirnos en personas abiertas y generosas que jamás sienten celos ni coartan la libertad de sus compañeras y compañeros para tener otras parejas. Igual que estamos desmontando la maternidad patriarcal y otras estructuras como el amor romántico o la democracia patriarcal, también queremos desmontar la monogamia construyendo una utopía poliamorosa en la que todas vamos a ser muy maduras, coherentes y felices.

El batacazo nos lo llevamos cuando nos damos cuenta de que no tenemos las herramientas. Tenemos la teoría, pero nos faltan los instrumentos con los que llevar a cabo el cambio. Nuestros conocimientos en torno a la gestión de las emociones son aún limitados, y no hemos entrenado lo suficiente para poder asumir y vivir las emociones con estos conocimientos. Sabemos que el cambio ha de ser individual y colectivo, pero estamos tratando de convertir el discurso en acción un poco a ciegas, pues no tenemos modelos que seguir, nadie tiene la fórmula mágica, y las referencias que tenemos en nuestra cultura son tan antiguas que ya no nos valen.

Nuestros sentimientos no evolucionan tan rápidamente como nuestras teorías, y la sociedad tampoco evoluciona al mismo ritmo que nuestros sueños húmedos y utópicos. Las compañeras heteros comprueban que sus compañeros varones no se lo están trabajando al mismo ritmo que nosotras. Es cierto que hay hombres igualitarios y feministas trabajándoselo, pero son muy pocos aún.

Son muchos siglos de opresión patriarcal, demasiados. A veces (generalmente cuando veo en algún bar la televisión por cable), pierdo la fe en la Humanidad y me pongo pesimista pensando que necesitamos otros cuantos siglos más para poder interiorizar todos esos cambios que queremos hacer. Incluso aunque ahora mismo se produjese el milagro y toda la industria cultural comenzase a lanzarnos otros mensajes, nos contara otros cuentos con otras tramas, otros personajes y otras historias felices, nuestras estructuras emocionales no cambiarían de pronto. Porque las tenemos muy adentro: las heredamos a través de la familia, la escuela, las películas y las canciones, y no resulta nada fácil vaciarse de toda esta carga cultural. Además, creemos devotamente en la magia de la transformación instantánea, por eso usamos amuletos, tótems, talismanes, figuritas y piedras sagradas, del mismo modo que los héroes de nuestros cuentos logran lo que se proponen frotando la lámpara de Aladino, besando a la rana, matando al dragón, poniéndose el anillo…

Pero no, no vamos a levantarnos un día por la mañana y vamos a descubrir que ya no somos celosas. Es probable que ni trabajándote el tema duramente logres siquiera dejar de sentir celos. Quizás en el proceso obtengas herramientas para aprender a gestionarlos y para que no afecten a tus seres queridos, pero las emociones no desaparecen mágicamente de nuestros cuerpos, porque están construidas a base de mitos.

Hemos interiorizado todos y cada uno de estos mitos a través de los cuentos, por eso la labor de desmontar el romanticismo patriarcal y desmontarnos a nosotras mismas no es nada fácil, y puede ser incluso tremendamente dolorosa. Creo que esto explica por qué hay tanta gente atormentada por los miedos y las profundas contradicciones posmodernas (lo que me gustaría que hubiese y lo que hay, lo que pienso y lo que siento, lo que digo y lo que hago, lo que soy y lo que querría ser).

Muchas de nosotras queremos llevar la teoría a la práctica y alcanzar la coherencia total entre nuestros discursos, acciones, y sentimientos. Pero nadie es completamente coherente con sus ideas, y después de haber recibido tanta ideología patriarcal en vena durante toda nuestra infancia y adolescencia (aprendimos a amar monógama y patriarcalmente), desaprender todo esto es sumamente complicado.

Me encanta la diversidad de formas de amar que existen, pero huyo de las religiones del amor que aseguran haber encontrado la fórmula mágica para ser felices

En mi caso, yo me complico la vida cada vez menos, y me adapto a todo lo que venga. A veces estoy hetero, otras lesbiana, a veces monógama y otras veces no, según me apetezca y según sea la interacción con la otra persona. Ahora por ejemplo estoy hetero y monógama, y en otras etapas estoy de otras maneras. En mi práctica amorosa voy construyendo las relaciones según como vengan: con cada persona establezco unos pactos que pueden revisarse o transformarse en cualquier momento. Depende de cómo estoy yo, de mis necesidades y apetencias, y las suyas, de lo que cada una de nosotras queremos…Cada una de ellas diferente a las demás, y yo misma voy cambiando con los años, de modo que con cada una de ellas la experiencia amorosa ha sido diferente. Al no encajonarme en ningún estilo amoroso, me he sentido más libre para explorar y probar cosas nuevas… tengo grandes logros en mi camino (por ejemplo, ahora soy menos celosa que en la adolescencia), y tengo todavía muchas cosas por trabajar. Lo que sí evito es seguir modas, patrones, soluciones totalizantes, o verdades absolutas.

Me encanta la diversidad de formas de amar que existen, pero huyo de las religiones del amor que aseguran haber encontrado la fórmula mágica para ser felices. El poliamor, por ejemplo, está de moda, pero es también una estructura que nos viene de fuera, o sea, que no la hemos creado nosotras. Aunque nos resuelve algunos problemas, nos trae otros: no es la panacea, ni la salvación. A unos les viene estupendo, y otros sufren horrores tratando de adaptarse a la nueva estructura. Porque cada estructura tiene sus problemas.

La utopía poliamorosa es tan romántica como la utopía monógama: el poliamor también genera mitos, finales felices, procesos enriquecedores, experiencias fascinantes, y paraísos hechos a medida. Y por ello, también genera decepciones y frustraciones variadas, como cuando lo estamos intentando y nos damos cuenta de que no podemos por mucho que queramos. Le ponemos todo el amor del mundo, pero nos duele… ¿qué hacemos? Y ahí nos divide de nuevo la dicotomía patriarcal: o volver a la monogamia, o trabajar contra la monogamia. Volver a la monogamia supone traicionar a tu gente y traicionarte a ti, saber que vuelves a lo cómodo, a la doble moral, a la hipocresía, al deseo de exclusividad. Y te sientes patriarcal porque la dinámica general es ir abriéndolo todo…

Romper con la monogamia supone ir contracorriente, pero no sólo a nivel político y social: también es ir a contracorriente de todas las emociones y sentimientos que heredamos y que son nuestras, habitan dentro de nosotras, nos influyen, nos limitan, nos condicionan. La batalla entonces es doble: luchas contra la monogamia capitalista heteropatriarcal, y a la vez luchas contra tus sentimientos monógamos, capitalistas y patriarcales. O sea, contra ti misma.

Y a veces una se pregunta: ¿merece la pena tanta batalla?, o ¿por qué no me estoy divirtiendo?, ¿no será que el ritmo que me impongo es demasiado fuerte, y será que necesito más tiempo para mi proceso individual?, ¿no será que no es esta una batalla personal, sino colectiva, y que sola no puedo hacer frente a un cambio tan descomunal?…

Podríamos amar en libertad si nos organizásemos de otra manera, si la pareja monogámica heterosexual dejase de ser el pilar de nuestro sistema, si dejasen de bombardearnos con su idea de la “normalidad”

Al final se sufre igual en la monogamia que en el poliamor, y eso es porque la estructura amorosa sigue siendo patriarcal. Amar en libertad sería más fácil si la cultura en la que vivimos no estuviese basada en el individualismo, la propiedad privada, las jerarquías, las luchas de poder, las prohibiciones y los tabúes. Amar en libertad sería posible en un mundo sin machismo, sin doble moral, sin la explotación económica de unos pocos sobre la gran mayoría. Amar en libertad sería más fácil si las mujeres gozásemos de autonomía económica, si no dependiéramos económicamente de los hombres, si no sufriésemos discriminación y violencia.

Podríamos amar en libertad si nos organizásemos de otra manera, si la pareja monogámica heterosexual dejase de ser el pilar de nuestro sistema, si dejasen de bombardearnos con su idea de la “normalidad”, si viviésemos en un mundo diverso e igualitario, si tuviéramos las herramientas precisas para disfrutar de todo esto. Pero no las tenemos, por eso nos liberamos de algunas opresiones, y nos imponemos otras; rompemos unos mitos, y construimos otros; sustituimos unas creencias y unos tabúes por otros, y acabamos sintiéndonos tan aprisionadas como en cualquier otra estructura.

Para liberarnos, hay que acabar con las estructuras que vienen de fuera, y construir las nuestras propias. Entre la monogamia absoluta-traicionera, y el poliamor buenrollista-feliciano, hay muchas más alternativas. No tenemos por qué dividirnos en dos bandos, ni tenemos por qué elegir uno u otro modelo: entre el blanco y el negro hay toda una gama de colores y matices diversos, pues tan diversas son las personas como las relaciones que construimos entre nosotras.

Creo que se disfruta más sin esclavizarse a las modas, transitando por el mundo según las apetencias del momento, y sin encasillarse en ninguna etiqueta que nos limite o nos condicione. Yo creo que no hay fórmulas mágicas para sufrir menos y disfrutar más: vivimos en la era de la customización y cada cual tiene que confeccionarse su propia utopía, su propia Realidad y sus estructuras. Lo que le sirve a unos, no les sirve a otros. Y lo que te sirvió en una etapa de tu vida, no te sirve en otra, porque el paso de los años te va cambiando, vas mejorando y creciendo como persona, acumulas experiencias que te llevan a diseñar otro tipo de estrategias, y tienes otro tipo de problemas.

El proceso de cambio ha de ser individual, pero también colectivo: es más fácil si en nuestros procesos podemos juntarnos con la gente para hablarlo, para compartir herramientas, dudas, problemas, teorías y prácticas. Para cuestionar todos los mitos, sean monógamos o poliamorosos, todas las normas, las modas, las prohibiciones y opresiones que pesan sobre nuestra cultura amorosa. Somos cada vez más personas con ganas de investigar y desmontar el patriarcado, reivindicar la diversidad sexual y amorosa, y trabajar personal y colectivamente por una transformación total (sexual, económica, política, social, afectiva, cultural). Sin embargo, la labor de destrozar estructuras no tiene por qué significar asumir estructuras nuevas igual de tiranizantes y dolorosas: cada cual que se construya la suya propia de acuerdo a sus gustos, necesidades y apetencias. En estas rupturas y estos cambios, es fundamental que podamos elegir con libertad nuestra manera de querernos y amarnos.

Lo romántico es político: el proceso de transformación es individual y colectivo, pero tiene que ser divertido.

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No eres tú, es la estructura: desmontando la poliamoría feminista
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Comentarios recientes

  1. mussol

    no veo claro lo de “es también una estructura que nos viene de fuera, o sea, que no la hemos creado nosotras”

    como hombre me llamó mucho la atención justo lo contrario: los pilares de la abertura relacional los han establecido mujeres como Tristan Taormino, Dossie Easton, Janet Hardy, o pillandonos más cerca, María Llopis i Brigitte Vasallo.
    no entiendo desde donde partes cuando afirmas que es una estructura externa a las mujeres, ni que el nuevo paradigma sea tiranizante. sin ninguna duda es doloroso, pero un dolor liberador y gratificante por el que vale la pena luchar.

    1. lililiuuuu

      me parece que cuando dice “estructura que nos viene desde fuera” se refiere a que el poliamor también puede ser una “jaula” si lo coges tal cual la teoría de tal persona e intentas adaptarte a ella…. o sea que nos viene desde fuera a cada una, no habla de quién ha teorizado al respecto. no? al menos es como lo he entendido yo.
      a mi me ha gustado mucho.

      1. lion king

        si lo pemites seas hombre o mujer eres co-creaador, echar las culpas es fácil asume la responasabilidad de las decisiones que tomas, cuando uno ez pequeño pocas opciones tienes si contunias haciendo lo que te enseñaron de pequeñ@ ahora que eres adult@ y libre de pensar como quieras si sigues haciendolo ya sabes de quiene es culpa o responsabilidad

  2. Mercè Cando Soler

    Muy interesantes reflexiones y francamente confortantes… Cuando somos seres amantes a la vez que pensantes, todas estas cuestiones de nos presentan y, como bien dices, es una cuestión necesariamente colectiva y política! Como hacer para encontrar ese diálogo cerca de una? Pues… gracias por estar ahí!

  3. Eva colau

    Coral me encanta como escribes y como te explicas. Como aportas para la reconstrucción de nuestras propias realidades.

  4. Avecesniñx

    ¡Hola! Me gusta mucho el artículo. Refleja sensaciones de procesos propios y me ayuda con mis conflictos. Me parece una reflexión muy útil en un momento en el que muchxs estamos explorando nuevas formas de vivir el afecto.
    Me recuerda algo que me viene a la cabeza últimamente: que buscamos salvaciones para cosas no sabemos si las tienen. La poliamoría feminista se me estaba presentando como una solución placentera y justa en la que tenemos que trabajar juntxs para dirigirnos a un mundo donde siempre hay apoyo y afecto. No sé de dónde viene, si del capitalismo posmoderno, el amor romántico patriarcal, el cristianismo…, pero creo que eso también es soñar con paraísos y negar nuestras limitaciones humanas. Es decir, pienso que por mucho que se avance siempre habrá momentos de miedo por lo que pueda pasar, tristeza por lo perdido y errores y egoísmos varios.

    Pero me encanta apostar por esas gamas de grises y otros colores generadas individual y colectivamente, que sin borrar el malestar de la faz de la tierra, permiten que vivamos el amor con sin cosificar nuestros afectos, luchando los deseos para que se deshagan de normatividades opresoras. Osea, con más creatividad, diversión y reconocimiento de la existencia de otrxs con lxs que se pueden compartir estas formas de existir.

    ¡Un gustazo leerte!

  5. Eustakio

    Todas las luchas tienen que desacerse de su romanticismo. Incluida la lucha contra el amor romántico. Incluso la reivindicación del poliamor.

    Hace poco planteando a una amiga mi postura antiromántica y mi disposición por las relaciones no cerradas me contestó: ¡¡Al final vas a ser tú el romántico!!

    Me dió qué pensar….

  6. Julia

    Me chirría y me resulta altamente ofensiva cada palabra de este artículo. Que si no puedes o no te convence, genial. Pero este juicio de valores y este: ey, mundanos: no se puede. no podeis. bajaros de la nuvecita, estais programados y no se puede… me parece de una arrogancia aterradora. Lo siento. Pero no, así no.

    Por cierto, cuando vuelvan a amenazarme por pasearme con mi chica por la calle, les diré que funciono a etapas, que no me peguen porfi, porque igual la semana que viene se me ha pasado y soy hetero. Ya si eso olvidaré mis luchas y viviré mi privilegio de hetero hasta que me vuelva a dar una fase lésbica…

    Lo siento mucho, pero me parece todo demasiado surreal.

    1. Avecesniñx

      ¿Cada palabra? No sé, igual la autora parece renunciar un poco a cierta ilusión o confianza en las posibilidades de transformación de las relaciones amorosas. No me transmite que no se pueda sino que es difícil metamorfosearnos a toda leche.

      Tu segundo párrafo no lo entiendo bien. Ella dice que debería haber diversidad en las formas de vincularse, no creo que ataque que haya lesbianas, sino que si cambian sus apetencias no tiene nada de malo variar su realidad con ellas, sin reprimirse porque tener un deseo hetero sea inmoral.

      No creo que sea un texto surreal. Puede tener más o menos aciertos pero no se parece a Lorca.

    2. Llena de Luna

      te lo podrías leer de nuevo porque quizá lo que menos quiere es ofender…todo lo contrario, habla sobre que todas las opciones son válidas, que dejemos de condicionarnos porque pertenezcamos a un grupo, que no todo esté cerrado y que cuanto más abierto es el tema más libre seremos.

    3. Mar

      Yo al contrario que tu me siento 100% identificada con este texto. Solo tienes que pensar que este texto a ti no te aporta nada pero que a otras personas les ayuda, entonces veras como lo lees de otra manera, simplemente no es para ti. No te esta atacando, yo también podría sentirme ofendida cuando no respetas que alguien según el momento se sienta bi, hetero o lesviana porque yo te aseguro que me siento así… y esa es mi esencia! Respeto y tolerancia esa es la clave!

      1. Ana

        coral, tus comentarios son bastante evidentes que son tuyos, aunque no quieras identificarte.

  7. ACR

    Un artículo con los pies en el suelo. Supongo que la verdadera libertad radica en escoger tu propio camino y construirlo de forma consensuada con quienes decidas que puedan acompañarte, sin importar la naturaleza de tu relación; monogamia y poliamor son igual de válidos si se escogen de forma honesta y sin presiones externas o interiorizadas, ese es el objetivo.
    De todas formas, me llama la atención la forma en la que empleas las identidades sexuales. Una cosa es que utópicamente la sexualidad sea fluida y no sea necesario etiquetar nuestra orientación, pero no creo que eso signifique que una identidad compleja deba estar en continuo cambio y menos dependiendo de con quien construyes tu red de relaciones. Puedo identificarme como lesbiana y estar con personas que no se identifiquen como mujeres sin que eso me haga replantear mi identidad, que va más allá de mis atracciones, no sé si me explico. La utopía debería ser la identidad fluida sin necesidad de etiquetas, no su reiterado cambio.

  8. ana

    gracias por el texto! es una discusión necesaria, qué bien que lo estamos haciendo, verdad? el camino es largo, pero ya llegamos a cuestionarnos de un modo más sofisticado, qué bien! otro tema es la autonomia emocional, que tu coral también escribes sobre ello. algunas personas poliamorosas simplemente se “olvidan” de que estar en pareja en esta sociedad es hegemonico. para algunxs simplemente porque no es un tema importante en su proceso personal y me parece excelente, pero la mayoría es porque usa el discurso poliamoroso para simplemente estar eternamente emparejado, verdad? o para complicarlo todo, algunxs pocas personas que están reflexionando el tema (desde los transfeminismos) simplemente están “apegadas” a la soledad, como se fuera una trinchera por si misma, enfin, luchan contra el eterno emparejamiento proponiendo una nueva moda de “soltería eterna”, aunque bastante contra-hegemonico si no volvamos a la raiz ocurrirá como el poliamor, aunque contra-hegemonico (y me quedon con el aunque con todos sus problemas) mas que etiquetas necesitamos verdaderas autonomias emocionales colectivas e individuales. Y para ello no hay 1 sola estrategia, tiene que haber multiples porque somos sujetxs multiples, con necesidades y procesos diferentes. abrazo!

  9. Jesús

    Todos los estudios con drogas psiquedélicas apuntan a que estas permiten un aceleramiento en los procesos psicoterapéuticos. Lo asombroso de estas herramientas es que lo mismo que consigues con 20 años de terapia, puedes alcanzarlo con una sesión de ayahuasca o de LSD. Si esto les suena a una locura, por favor sólo recuerden cómo reaccionan las personas cuando se les habla de poliamor o agamia. El tema con las experiencias psiquedélicas es que no son ideologias, no representan “ismos” de ningun tipo ( aunque existan personas que todo lo vuelvan un “ismo”) . las triptaminas psiquedélicas son herramientas de deconstrucción ideológica fenomenales, pero para poder siquiera aprender a emplearlas, primero hay que trabajarnos la abstinencia obligatoria, que también es patriarcal. :)

    1. Antonio

      pues eso de abstinencia obligatoria suena a celibato o al sacrificio revolucionario. jesús, si no te cuidas, te mueres asesinado por tu propio ego. y además se nota que nunca tomaste ayahuasca que para mucha gente que no es europea no es una simple droga psiquedelica. enfin, eso de que no es una ideología es que no entendiste que el ateísmo es también una ideologia baby, hasta la vista

  10. Nochedeviento

    Gracias por este texto. Aparece como respuesta a preguntas que me plantearon personas/parejas que viven y quieren vivir de forma monógama y se sienten atacadas cuando les sugiero artículos, fanzines, historias sobre poliamor, anarquía relacional o amor libre. Como bien dices, no todes queremos o podemos seguir el mismo camino/ritmo de deconstrucción, no todes tenemos en mente llegar a vivir las relaciones fuera de la monogamia y puede que en la reivindicación por el poliamor actuemos cual en una Cruzada tratando de evangelizar sobre las ventajas que tiene y lo felices que seríamos. Sí, algunes, nosotres quizá podríamos llegar a serlo (aún teniendo que superar los conflictos que nos surgen con celos, diferentes intereses…) pero no podemos generalizar que todes serán más felices si viven el amor como les proponemos. Personas en particular me han comentado que cuando leen sobre ello les ofende que se insinúe que su opción amorosa es menos válida por ser la coincidente con la establecida por el sistema y las estructuras, que su amor no tiene por qué ser menos libre por ser un contrato monógamo, consensuado y aceptado por ambas partes. Y, en eso, por mucho que personalmente quisiera creer que no es necesario establecer límites al amor, no puedo entrometerme. Por tanto, coincido totalmente con este texto, especialmente con la reflexión de no debiera ser preciso forzarnos a nosotres mismes para cambiar lo que aprendimos o lo que somos de un día para otro y encajar en un modelo que nos parece la utopía relacional, sino luchar por un espacio que permita realmente a las personas fluir, plantearnos nuestras formas ideales de vivir el amor y construir nuestras relaciones en cada momento de modo que éstas hagan lo más felices posible a cada parte.

    1. Antonio

      Noche de viento, me encantó tu comentario! Entiendo tu punto totalmente. Aunque en mi opinión el poliamor es todavia bastante marginal para que sea criticado en el mismo nivel que la monogamia. Pero aun así lo más dificil es encontrar personas sinceras y que puedan fluir sin ser egoistas, sean monogamas o no, simplemente actualmente está bastante dificil encontrar gente auténtica y quienes lxs encuentren a montones me avisen por favor que soy poliamoroso pero no ando enamorado de nadie. ¿Será que me expulsan de la liga de lxs poliamorosxs por ello?

    2. Sandra

      Impecable análisis ,a Noche de viento no le quedo nada por decir , sencillo y llano .

  11. PAULA ANDREA JARAMILLO LOPERA

    Me siento totalmente identificada con este artículo, tanto así que me cuesta ver la reacción del mundo ante una mujer con la mente abierta, para mi las mujeres que sienten este tipo de desmontaje mental – social no somos precisamente las mas faciles de llevar a la cama de eso no se trata. Somos libres de sentir y no nos averguenza demostrar que el deseo sexual femenino es tan o mas poderoso que el masculino y que ya no lo vamos a contener mas, que no hay ningun sistema que lo detenga. GRACIAS POR COMPARTIR

  12. Francisco Navarro Muñoz

    Hola a todos.
    Creo que Coral ha puesto una herramienta a nuestro servicio: la de poder pensar colectivamente sobre este complejo tema con todas sus contradicciones que no merece que yo repita aquí. Efectivamente, no creo que las drogas puedan ser una herramienta en sí mismas. Y ni siquiera tal vez, tomadas por personas muy maduras, en el supuesto de que antes de tomarlas sería necesario ser algo maduro, (sea esta madurez bien entendida en este contexto que yo quiero proponer aquí) porque de lo contrario, de no tener una estructura de personalidad suficientemente saludable (por ejemplo adolescentes “de la edad que sea”) hasta podría resultar un verdadero desastre caótico. Quiero decir, que si una persona tuviera una cierta salud mental óptima, ya no necesitaría tampoco ninguna droga por un lado, y por otro lado, porque si ello mismo fuese posible, no existiría la patología del patriarcado ni todas sus consecuencias, psíquicas, socioculturales, económicas, etc., etc. En otras palabras, luchar por construir un modo de vivir más saludable es luchar por ir transformando en la medida realista de nuestras posibilidades, esta sociedad monogámica, heterosexual, etc., en una forma de relacionarnos más libre, tolerante, diversa y respetuosa.
    Dicho esto, podríamos buscar más herramientas de transformación, porque creo que es el meollo de la propuesta de Coral. Lo demás ha sido una explicación de cómo sufrimos en nuestras carnes el no tener precisamente herramientas adecuadas, y las necesitamos para por lo menos, sufrir algo menos cada vez.
    Se me ocurre una herramienta: Si vamos construyendo teoría feminista, leyendo, compartiendo, reflexionando, con todos los medios a nuestro alcance, entonces solamente lo que debemos hacer es comprobarla con nuestra experiencia personal y, transmitirnos nuestros errores y triunfos. Ello solamente se puede hacer vivenciando, arriesgando, con las gentes que conocemos, sincerándonos, siendo fieles a nosotros mismos y aprendiendo a amarnos y a amar a los otros.
    No creo que tenga que decir aquí los problemas que ya os podéis suponer que habrá que ir resolviendo poco a poco. Yo os puedo asegurar que quien persiste en esta utopía, entendida toda utopía como marco de orientación no como algo a conseguir perfectamente, sino como orientación solamente, que es para lo que debe servir toda utopía, os puedo asegurar, repito, que se encuentran frutos. Y que por pequeños que puedan parecer, esos frutos, son una gran compensación a los esfuerzos.
    Disculpar la extensión pero no he podido expresarme más corto.
    Gracias por estar ahí conmigo.

    1. Antonio

      Francisco, aunque no estoy de acuerdo con tu comentario sobre las drogas, me gustó mucho tu aporte, gracias.

  13. sofia

    Sencillamente_perfecto!!! Totalmente de acuerdo…..Llevo un tiempo encaminando más razonamientos hacia esa linea. Es por ello que una de las cosas,que me he propuesto hacer para ir cambiando interiormente es dejar de generalizar acerca de mis actitudes hacia el amor, es decir, me cuido mucho de no darme a mi misma y a los demás explicaciones del tipo: ” yo es que en el amor,me gusta esto o lo otro” o no me gusta tal tipo de cosas o de personas “, mas bien,he decidido pensar que con cada persona que me relacionó es diferente, y ya esta. Así,
    sin darme explicaciones generalistas me doy cuenta que me permito a mi misma la diversidad y me siento, en consecuencia, mas libre. Sea como,sea, adoro este enriquecedor debate. Gracias!

  14. CHICO OSDE

    MAS VERSO POSTMODERNO..ni tienen puta idea contra que “combaten” ..

    1. lion king

      ti no lo has entendido eh!! ru eres mas de futbol y formula uno,

  15. Dolors Garcia

    Estoy abierta a todo, pero lo que más me fastidia és que quien más defiende el poliamor són aquellos que han salido de una relación monógama de muchos años (hartos) y quieren hacerte enterder que tu, como monógama estas pasada de moda, pero les sirves para entretenerlos.Demasiado narcicista suelto/a. Inmaduros/as que dsitorsionan las sensibilidades. Y luego, qué? ¿De verdad algún día habrá alguien de se beneficie de toda esta mierda que estamos tragando con el fin de desmontar el patriarcado? Alllla, venga vayamos sumando discursos y liando la perdiz.

  16. Abeth

    Yo creo que la autora es una persona que sigue sus afinidades pero que luego no se vuelca en las relaciones. Porque siempre tiene que haber afecto y apoyo pero la realidad es que cuando se convive (amor o no de por medio) se habla de todo y hay temas en los que no se está de acuerdo y se discute y se grita el uno al otro. Y si no estás dispuesto a eso o si lo evitas es qe no tienes el necesario interés por la otra persona. Que no soy de esas personas que piensan que el amor romántico hay que “lucharlo” y “desvivirse” para nada. Pero sí que gruñes cuando algo de la otra persona no te gusta.

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  18. Reinón

    No dejo de insistir en este punto en las reuniones de Poliamor Murcia. Pero la gente no está por la labor. Porque exige un compromiso que a muchos les parece demasiado. La gestión grupal de las emociones es el acompañamiento imprescindible para la práctica poliamorosa.

    1. Noche de viento

      Yo creo que todas las personas necesitamos ese acompañamiento en la gestión emocional, pero todavía este tipo de iniciativas son tan escasas… en mi caso, creo que los mayores conflictos se dan cuando una de las personas de determinada pareja quiere ir deconstruyéndose y la otra cree y quiere vivir de manera monógama, ¿quién tendría que renunciar y sacrificarse por la otra? Las opciones que hay son terminar por caer en los mitos y normas del amor romántico, renunciar a lo que se es/quiere llegar a ser, hacer renunciar a la otra persona a nuestra decisión…o supongo que en el peor de los casos terminar la relación… Al final quizá sea mejor no establecer ningún tipo de modelo de relación e ir actuando sobre la marcha…

      1. Luna Negra

        pues un auténtico poliamorosx que se encuentra con un auténtico monógomx, lo que comparten es la autenticidad pero desde espacios de afectos distintos, los dos son autenticamente increibles pero simplemente quieren cosas distintas y cómo nos cuesta soltar… aun más si la persona es verdadera… de todos modos la marcha puede ser la propia autenticidad…

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  20. Tano

    Gracias por el escrito. Estoy de acuerdo con muchas de las opiniones y me ha resultado fecunda la visión del planteamiento pero me gustaría, quizá sin venir al caso, poner el énfasis en otro lado.

    Me parece que no es tan importante el esquema mediante el cual nos relacionamos como la motivación por la que lo hacemos. ¿Por qué nos relacionamos? responder a esta pregunta supone enfrentarse o encontrarse con uno mismo desde diferentes ángulos pero vamos a decir toscamente que casi siempre por necesidad. Entonces el otro viene a satisfacer una necesidad, bien sea afectiva, sexual, intelectual o del tipo que sea. En última instancia esa necesidad es existencial; buscamos paliar nuestra angustia en los demás y en mayor o menor medida los objetualizamos convirtiéndolos en medios para satisfacer nuestras necesidades.

    Entonces, sin ser baladí la cuestión de las formas de relacionarnos y de las diferentes praxis y concepciones al respecto, nuestra tarea consistiría más bien en encontrar en uno mismo lo necesario. Aunque diferentes esquemas mitológicos puedan ser más o menos apropiados, la calidad de nuestra existencia y de nuestras relaciones no va a estar determinada por ellos sino por el grado de satisfacción, de completud que tengamos con nosotros mismos.

    Ahora bien ¿cómo completarse?, ¿cómo ganar autonomía y libertad? no es tarea fácil, muchos y muy sabios han intentado dar recetas desde diferentes perspectivas y el hombre sigue sufriendo pero la solución no la vamos a encontrar cambiando el escenario sino conociéndonos mejor a nosotros mismos.

  21. Laia

    Estoy de acuerdo con la idea de fluidez que planteas en el texto, las relaciones se van construyendo poco a poco y es importante ser flexibles y no dogmáticxs. Pero no me gusta nada el discurso (que a mí me ha parecido) destructivo de las relaciones poliamorosas, el “no se puede”, el “estamos románticamente programadxs”, precisamente por lo dificultoso de construir este tipo de relación necesitamos discursos en los que nos apoyemos, en los que nos digamos “es difícil, sí, pero es precioso amar sin ataduras, amar y dejar amar”, es cuestión de perspectiva, no digo que no sea difícil pero para mí, alegrarme de que mi pareja encuentre a otra persona con la que disfrute es de los sentimientos más bonitos que he experimentado. No censuro obviamente los sentimientos de otros, pero tampoco me gusta que censuren los míos.

    1. Loca

      totalmente de acuerdo, aunque diría que hay gente que necesita de toda una herramienta que llaman “gestion de emociones o celos o quien sabe qué” para ser poliamorosxs (es decir, toda este discurso de poliamoría) y hay gente que simplemente el poliamor les sale del coño, no estoy hablando de “espontaneo o natural” mas bien que hay gente libertaria que logra a fluir sin mucho discurso político poliamoroso, enfin… caminos diferentes, me deja pensando…

  22. Uriel

    Cuando nos enfrentamos a la problemática del patriarcado a la hora de analizar nuestras relaciones sexo-afectivas (aquello del amor libre o las prácticas “poliamorosas”) resulta algo relativamente sencillo exponer cómo generalmente nos insertamos en prácticas enfermizas que básicamente consisten en reproducir los deplorables valores de nuestra sociedad machista, capitalista, heteropatriarcal. Atacar al patriarcado es a la vez atacar al matrimonio, atacar al capitalismo es a la vez pretender destruir los principios de “propiedad privada” con los que gestionamos nuestros cuerpos dentro de una relación. Todo esto es, digamos, medianamente sencillo, pues no requiere más que tener un mínimo de coherencia a la hora de aplicar en nuestra vida cotidiana aquellos valores que hemos ido aprendiendo en nuestras distintas carreras políticas progresistas. Por decirlo de alguna manera la cuestión está en que destruir (¿deconstruir?) o al menos localizar o mostrar los valores que reproducimos dentro de nuestras relaciones amorosas y que tanta injusticia y tanto daño nos hacen tanto dentro de nosotros como a los demás es algo medianamente sencillo.

    Digamos que este es un trabajo relativamente fácil, sin embargo, los problemas suelen brotar cuando intentamos poner en practica toda la batería de alternativas que más o menos se nos han ido ocurriendo por el camino de nuestras reflexiones. Por lo general el problema que se apunta es el hecho de que nuestros “sentimientos” no funcionan en sintonía con respecto a nuestras consideraciones pero en éste caso no me interesa tirar por ahí, que va, creo que hay un problema de raíz mucho mayor, y es que no tenemos una base fiable sobre la que asentar nuestros principios. Y no me refiero a que nuestras teorías al respecto no sean válidas, (al revés) sino que una vez hemos llegado a la conclusión de que “todos aquellos valores que ensucian las relaciones amorosas” deben ser destruidos, (digamos) en pos de defender el amor en sí con lo que nos quedamos es precisamente con el amor en sí, lo cual, es la mayor problemática posible.

    Lo es dado que a raíz de esto salen a la luz dos problemas fundamentales, uno que tiene que ver con la propia posibilidad del amor, con su conceptualización y su perspectiva “realizable” que ya bien se enfrenta a todas las contradicciones humanas y de cuya reflexión se sigue más bien la idea (probablemente) de que aquello del amor es un imposible. Y otro, quizás menos trágico pero a la vez más inconfesable, que tiene que ver con el simple hecho de que en el cúmulo de factores que propician una relación amorosa el amor en sí es generalmente el factor menos relevante. La simple necesidad de follar, el deseo de tener un hijo (y necesitar una estabilidad a la vez para ello), los cúmulos de inseguridades que necesitan ser satisfechas, la presión familiar para cumplir el canon o el frustrante deseo de no sentirse un fracasado, así como el placer del éxito ante objetivos difíciles (entre muchos otros factores) tienden a propiciar con más ahínco y constancia los deseos pasionales que el más puro y sincero de los sentimientos amorosos que podamos descifrar, con lo cual, intentar constituir una reflexión sobre cuales son los valores que deberían defenderse en una relación amorosa tiende a llevarnos generalmente a un callejón sin salida al confundir los intereses reales que nos mueven a la hora de construir una relación.

    Siendo así, por ejemplo, hacemos bien a la hora de decir que el problema de los celos no es que seamos “egoístas” sino que estamos insertados dentro de una estructura de relación que nos hace ser de otra manera, sin embargo, eso no implica en realidad que estemos realmente dispuestos a cambiar esta estructura, ya que probablemente no es que sea tanto causa del patriarcado insertado en nuestra emocionalidad (que también) sino que quizás en realidad la causa principal de estar con alguien es que nos da cierto tipo de seguridad muy concreta que conecta a la perfección con nuestra inseguridad más oscura, sin la cual no es ya que no fuésemos celosos, es que ni de coña estaríamos con esa persona, por lo que en la mayoría de los casos remover estas cosas nos puede llevar allí donde nunca queríamos llegar.

    1. Luna

      y si llegamos uriel, nos preguntamos ¿valió la pena? nadie nos puede contestar esta respuesta, somos conejitos de india de nosotros mismos. pero los que llegamos no podemos volver, ya dimos el paso. y la verdad podemos vivir en la mayor tristeza del mundo, así que tampoco indicaría a otras personas este camino, que es mio y de otros y no podemos volver y no hay ni teoria ni mucha práctica alrededor que conozca este sentimiento. así que hay que replantearnos este lugar que nadie quiere llegar pero llegamos y no sabemos exactamente qué hacer con ello. algunos van a drogas, a religiones, al suicidio, a meditación, a viajes…

  23. Marisela

    El artículo me parece sincero, honesto y valiente porque parte de una posición propia donde no se trata de constituirse en ejemplo de nada, ni de nadie. El análisis de la situación en la que vivimos es realista y se plantean preguntas que flotan en el comportamiento individual y colectivo. Aterrizas Coral en el ¿qué hacer? y nos encontramos en que no hay recetas. Hay claridad de que lo que vivimos no satisface a las personas que somos, es probable que nunca haya sido satisfactorio, pero hoy podemos verlo con precisión y expresarlo abiertamente. No hay tampoco propuestas concretas y terminadas por donde avanzar y queda ese camino que es el de siempre…construir lo nuevo, con todos los miedos, con todas las limitaciones y con toda la determinación que seamos capaces, sin promesas de éxito, ni felicidad. En la medida que cada quien se apropie de su propia libertad para hacer, probablemente estemos aportando las semillas de otra realidad personal y colectiva.

  24. Karla Navarro

    No debemos ser presos de nuestros sentimientos y emociones, ni sentirnos duenos de nada ni nadie, elegir vivir honestamente y libre. Esta reflexión utiliza palabras precisas para describir vivir de forma consciente y libre de culpas. Es cuestión de elegir vivir sin buscar complacer a nadie.

  25. Pingback: No eres tú, es la estructura: desmontando la poliamoría feminista | pikara magazine | LaAntiguaFrontera

  26. Vica

    Me ha gustado mucho… porque no hay un libro de cocina para deconstruirnos. No queremos ser oprimidas, restringidas, queremos la libertad y hemos identificado el amor romántico como un aparato de captura, entonces vamos a rechazarlo y repostularnos el amor, eso queremos, lo intentamos, lo creemos, nos convencemos y de pronto nos pillamos con alguna cosquilla, con uno de estos sentimientos que hemos colocado en la lista negra de nuestro amor libertario, y nos da verguenza… a mi me ha pasado y me nace, es luego de pensarmelo que “se me pasa” o yo lo suelto, mejor dicho… Intuimos siempre que hay otra cosa, en mi situación particular, es así, y ahora que estoy buscando y pensando, quitando y así..tengo la necesidad de compartirlo de hablarlo, pero en mi entorno encuentro más indiferencia o susto que una platica sincera, lo bueno es que esas platicas las tengo con quien es mi pareja, que se toma esto en serio, entonces sí, desmontarnos los mitos,queremos tumbar los paradigmas… pero es hombre y lo amo y eso me crea a ratos conflictos, “me gustaría otra cosa” otra más rebelde, pero no.. esto es lo que está pasando… quiero ser sincera, soy tantas cosas a la vez, esto es un momento…. y yo no busco reposo sino cambios, horizontales, liberadores, hoy estoy amando a un tipo que busca lo mismo, he amado antes de otra formas a mujeres y hombres, no quiero limitarme ni limitar a nadie.. después espero mirar atrás y sentir satisfacción. porque ese no limitarnos es ir en busca de las posibilidades de amor y placer que se nos restringen y que Coral retrata bien… porque no podemos disfrutar del todo mientras nos están cagando por otro lados… por todos los que puedan.

    1. lion king

      yo no entiendo mucho de esto,hay un libro llamado Luna Roja que lo tengo para leer, que habla sobre el periodo menstrual el cual habla por los diferentes momentos de la mujer y “los conflictos emocionales” unos dias mas punk(rebelde) y toda la gama de emociones y comportamientos derivados de los cambios hormonales,los dias mas creativos los dias mas supceptibles y no lo digo en tono de mofa,es otro de los temas Taboo de los que no se quieren ni hablar ni unos ni otras

  27. lion king

    me ha gustado mucho,te recomiendo que te informes sobre la teoria del céntesimo mono,y que cambies tu y que eso que dices forme parte de tus creencias,si la vida te pone en situacion de volver a tus antiguas creencias es que no estan bien instaladas,y necesitas intalartelas de nuevo o pulirlas mas,es como el que se quiere liberar de una fobia como sabes que ya no latienes si no te expones a ella?(la fobia) te anomo a que continues ,me he informado sobre sociedades matriarcales y no son obsoletas,es mas bien que con el sistema capitalista no se puede materializar,me ha gustado mucho leer esto,no soy feminista,soy mas bien pro-humano en vez de el dinero por encima de todo,que es precisamente esto lo que crea desigualdad ademas de social tambien o entre hombres y mujeresy como dijo aquel no puedes alfombrar la tierra entera pero puedes ponerte una zapatillas

  28. lion king

    de todas maneras el concepto patrialcal es un termino muy erroneo pues da la sensacion que ha sido el hombre el que lo ha construido,excluyendo a la mujer de el,y aunque si bien es cierto que a la luz de la historia parece que haya sido así ,no es cierto del todo,yo lo llamaria dinero-egoical,esto no ocurria antes de la invencion del dinero

    1. lion king

      somos “animales “sociales” y lo que todos los filosofos que conozco era mas o menos en vez de poner me furioso con el sistema y cambiarlo ,me creo una forma de pensamiento que me ayude a convivir en el ,o algo,,en vez de ser autonomos y seguir con la cultura del dinero y la lucha del mas fuerte,la ley de la selva,solo podras ganar autonomia si pudes ayuda a los seres que te rodean ,en ve de subygarlos y obligarlos de formas mas o menos encubierta hacer lo que otros quieren que hagas ,con manipulacoion del tipo “es que yo te hecho esto antes” en fin que es un poco ma largo de explicar en unas pocas lineas (eric berne) los juegos a los que la gente juega)
      otra cosa has escrito sobre cosas que eres tu,te recomiendo leer libros del Alejandro Jodorowsky sobre el ego,sabes distinguir entre lo que eres tu y lo que te ha incilcado ,la familia ,la religion.los politicos,la educacion.la escuela,los amigoa etc etc etc

  29. Okenda

    Siendo ejemplo del más clásico modelo de mujer nacida y crecida en pueblo de la España cerrada, donde la cultura rural arrastra todo lo demás, con la fortuna de haberme formado en buenas universidades y poseer además formacion cientifica (soy postdoc), quisiera aportar dos reflexiones. Perdonad si vuelvo a lo básico, pero es donde me hallo. Si todos nos educaramos, y nos educaran, en esa libertad y honestidad que Coral reclama, seriamos una sociedad infinitamente mejor. ¿Por qué no empezar por ahí?, por mostrar a las nuevas generaciones que es legítimo sentir fuera de la norma, y que nuestras contradicciones más internas no nos hacen peores personas?.

    Además curiosamente, tendemos a olvidar que nuestro cerebro es un conjunto de reacciones químicas que cumplen funciones seleccionadas evolutivamente y que esa fuerza es arrolladora. Debemos asumir que no sólo somos cultura y educación, existe una base fisiológica que para poder modelar antes debemos conocer.

    Me molesta mucho que en todos estos bedates tan relevantes y fundamentale se descarte lo que somos en esencia… bioquímica!

    Gracias Pikara.

  30. Naika

    Una sociedad capitalista perfectamente podría ser una sociedad poliamorosa. Es más, ahora que cada trabajador ya no tiene a una abnegada esposa esperándole en casa, o siguiéndole a donde sea que haya curro; ahora que el trabajo ya no estable y para toda la vida sino que vas pasando por distintas etapas (con curro, sin curro, con curro de unas horas, todo el día currando,..); ahora que hoy trabajas aquí y mañana en a saber qué otro lugar del mundo; pues ahora al capitalismo le vendría genial que las personas apostáramos por estas redes poliamorosas.

    ¿Que tu empresa necesita que te marches por unos años al culo del mundo? No problem, te despides fácilmente y sin traumas para nadie y también fácilmente construyes nuevos vínculos. ¿Que estás en el paro por un tiempo? Pues te adaptas también fácilmente porque, piensas: mira qué bien, voy a tener tiempo para disfrutar del amor y del sexo. Si además tus amores te ayudan a mantenerte pues mejor que mejor, así ni das la lata con reivindicaciones políticas ni robas y no amenazas la propiedad privada de nadie. ¿Que entonces un días encuentras trabajo que te requiere gran parte del día? No problem, tanto tú como tu red de afectos os adaptaréis fácilmente a tu nuevo estado de “no tengo tiempo más que para un polvete al mes”. ¿Que ahora tu trabajo exige estar continuamente viajando por el mundo? Sin problemas, te construyes una red de afectos a medida.

    1. Poligamia

      pues describiste perfectamente la poligamia que ya existe en el mundo capitalista actual pero que interesa basicamente a los hombres, ello no es novedoso. y lo hacen sin llamarlo así o no. lo hacen hace siglos a escondidas. ahora replantear abiertamiente el poliamor interesa a quienes baby? haga tu propia analisis! porque lo tuyo quedó corto…

  31. Jo

    Es verdad que se aceptan cosas desde afuera y no desde la elección y reflexión personal …el tema a veces es que el capitalismo vacía todo de significado e historia … Por ejemplo la monogamia fue muy conveniente un tiempo pero se construyó como una exención de la propiedad privada aun cuando también es y puede ser un acto de cooperación hoy con el poli amor se hablan de nuevos valores que son benéficos para una sociedad de consumo no creo EB un ser

    1. Jo

      En un ser humano perfecto sin derecho a algunas emociones perfecto y homogéneo como RL sistema quiere

  32. Pingback: Mis emociones no siguen a mi razón | En tu propia nube

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