“Necesitamos recordar lo frágiles que son los logros del pasado” Entrevista, Ficciones

Mary M. Talbot es la guionista de ‘Sally Heathcote: Sufragista’, la novela gráfica que narra la historia de las mujeres que lucharon por el derecho al voto en Gran Bretaña

 Por Infame&co y Irune Virgel*. Traducción de Mikel Bao

Portada de la novela gráfica 'Sufragista'

Portada de la novela gráfica ‘Sally Heathcote: Sufragista’

El próximo octubre se estrenará ‘Suffragette’, la película británica, protagonizada por Meryl Streep, que narra la historia de las primeras mujeres sufragistas. El acontecimiento volverá a poner en la palestra también a Mary M. Talbot, autora de la novela gráfica ‘Sally Heathcote: Sufragista’. La obra, editada en el Estado español por Ediciones La Cúpula el pasado mes de febrero, recupera una época de lucha protagonizada por aquellas mujeres que exigían su derecho al voto en la Gran Bretaña de comienzos del siglo pasado. Después de su opera prima, ‘La niña de sus ojos’, Talbot vuelve al mundo del cómic para evitar que las nuevas generaciones olviden por qué, hoy, pueden ellas también acudir a las urnas.

¿Por qué este tema ahora?

“Me encanta escuchar continuamente a gente, sobre todo mujeres, decir: ‘Esta es la primera novela gráfica que he leído'”

Quería escribir sobre esto ahora porque la gente olvida. Es necesario volver a contar las historias. Necesitamos que nos recuerden lo que se ha conseguido en el pasado y lo frágiles que son todos esos logros. La gente, en especial la juventud, no tiene interés por la política y son muy cínicos al respecto. Murieron mujeres en la lucha por el derecho al voto y, sin embargo, hay quien dice que no le importa, que por qué debería interesarle. Eso me enfurece porque esa actitud ayuda a los imbéciles extremistas a ganar las elecciones. Eso es exactamente lo que ha sucedido en las elecciones en Gran Bretaña. Aún estoy en shock.

Trabajas en esta obra junto a Bryan Talbot, con quien ya colaboraste en ‘La niña de sus ojos’, y con Kate Charlesworth. ¿Qué tal trabajar en equipo?

Yo escribí el guion completo; Bryan se encargó de abocetar cada viñeta, de la rotulación; de la reproducción de viejos artículos de prensa; y Kate trabajó, durante once meses en Edimburgo, en su precioso estilo de tinta y acuarelas. Ha sido una colaboración muy estrecha.

El color es un aspecto identificativo de la obra, tanto en la protagonista, en la que destaca su pelo rojo, como en los elementos de propaganda del movimiento: insignias, banderas y panfletos.

“Para construir el personaje de Sally usé la autobiografía de Hannah Mitchell, una costurera sufragista de armas tomar, y fotos de mi abuela materna”

Así es. El guion inicial era en blanco y negro, pero Bryan se dio cuenta de que era necesario diferenciar a los numerosos personajes femeninos porque vestían de manera similar. En particular, quería que la protagonista, Sally, destacase, y tuvo la brillante idea de colorear su distintiva melena pelirroja. Y Kate decidió que otro personaje emblemático, la señora Parkhust, vistiera siempre de púrpura.

Durante años el cómic ha estado dominado por unas temáticas de evasión dirigidas a un público mayoritariamente joven y masculino. ¿Ha evolucionado?

Las novelas gráficas (o sea, los cómics de extensión similar a un libro) alcanzan una audiencia cada vez mayor y hay mucho donde elegir. El interés que se aprecia en los festivales de cómics es muy estimulante. Oigo continuamente a gente, sobre todo mujeres, decir: “Esta es la primera novela gráfica que he leído”. Me encanta escuchar esas palabras.

No es tu primer acercamiento al mundo del cómic, pero es más habitual ver tu trabajo en escritos. ¿Qué aportaciones ofrece el cómic para desarrollar su mensaje?

Es un formato excelente para abarcar materias muy complejas de una manera accesible y atractiva.Delegación de sufragistas

El libro concentra la lucha de muchos años en menos de 200 páginas. ¿Ha sido complicado condensar tantos planteamientos?

Tuve que usar escenas clave que representasen muchas actividades sufragistas. Necesitaba reflejar toda la energía que se empleó para organizar marchas y concentraciones. delegaciones y desfiles, pero sin ser repetitivo. Había que crear una historia que fuera manejable, ni demasiado detallada, ni demasiado superficial. En las notas finales incluyo detalles que omití en la historia.  Creo que conseguí un buen equilibrio.

¿Cómo fue el trabajo de documentación?

Muchos meses de trabajo en bibliotecas universitarias, incluidas varias visitas a la Women’s Library del East End de Londres. Por supuesto, Internet es también una gran ayuda, en particular para referencias visuales. Es sorprendente lo que puedes encontrar online.

La figura de Sally, que sirve de hilo narrativo, es el único personaje ficticio en una historia muy real. ¿Cómo nace el personaje?

Quería reflejar la totalidad del movimiento feminista, que fue masivo. La lucha por los derechos de la mujer se extendió por todas las clases sociales y traspasó fronteras políticas. No fue solo algo de clase media. Así nació Sally, una modesta figura ficticia que irrumpe en la historia. Vemos sus condiciones laborales y los abusos que sufre, vivimos su lucha. Al ser un personaje de ficción podía trabajar con más libertad que si me hubiera limitado a un personaje real. Para ello, una de mis fuentes fue la autobiografía de una mujer trabajadora: Hannah Mitchell. Una costurera sufragista de armas tomar. Aunque las primeras referencias visuales para Sally fueron fotografías de mi abuela materna, que en 1900 tenía 20 años.

Escena de alimentación forzada en la cárcel

Junto a otras compañeras, la protagonista, tras ser encarcelada, decide declarase en huelga de hambre. Los episodios de la ingesta obligatoria de alimentos a las presas son muy impactantes.

Esa era la intención, reflejar que la alimentación forzada se usó como forma de tortura. Fue angustioso ilustrar esas escenas.

En las notas finales de la novela dices que la guerra ayudó más a avanzar en el derecho al voto de las mujeres que todos los gobiernos anteriores.

Bueno, no afirmo exactamente eso. Los gobiernos británicos anteriores a la Primera Guerra Mundial estaban en contra del sufragio femenino. Ese era el desafío que afrontaban las sufragistas. Pero en las notas finales, lo que sostengo es que la cuenta de bajas en la guerra fue devastadora, pero la campaña por el voto tuvo que continuar así que se incluyó el voto femenino.

Ahora, al otro lado del Atlántico, Hillary Clinton es candidata a la presidencia. En tu opinión, ¿es este un momento de cambio, después de años en que las mujeres han sido ignoradas por los políticos, tanto de izquierdas como de derechas?

Parece que, poco a poco, las mujeres están siendo aceptadas como líderes de gobierno con credibilidad. Espero que Hillary Clinton se convierta en la próxima presidenta de EEUU. En mi opinión, sería una digna sucesora de Obama. Después de las elecciones en Gran Bretaña, y dado su resultado, no puedo decir que me sienta demasiado optimista. La única primera ministra británica fue Margaret Thatcher, y me avergüenza tener que declarar que acabamos de reelegir a un gobierno cuyas políticas están incluso más a la derecha que las del thatcherismo. Nuestro sistema electoral es un desastre. Un elemento positivo es que Escocia tiene una primera ministra, Nicole Sturgeon; estoy segura de que eso agitará la escena política a escala nacional.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Bryan está ilustrando mi próxima novela gráfica, una biografía histórica de otra mujer sorprendente. Su publicación está prevista para 2016, así que aún no queremos desvelar más. Bryan, Kate y yo estamos con un cómic de seis páginas, para Amnistía Internacional. sobre Lady Constance Lytton, una valerosa sufragista que sufrió alimentación forzada en prisión. La obra termina así: “Ocurrió hace solamente cien años, y parece a un mundo de distancia. Por desgracia, no es así. En nuestro mundo, hay personas en prisión por reclamar la libertad de expresión, y aún se tortura a los detenidos”.

*Infame&co es diseñador gráfico, autor de cómics y divulgador. Irune Virgel es especialista en temas de género.

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