Lo que puede un coño Análisis, Cuerpos

Diana J. Torres, ‘Pornoterrorista’, nos cuenta cómo descubrió que los charcos que acompañaban a sus orgasmos eran eyaculaciones y cómo se embarcó en una apasionante investigación sobre este proceso fisiológico invisibilizado por la ciencia médica y vivido con vergüenza por muchas mujeres.

Diana J. Torres

Técnica para estimular la próstata./ Ilustración de MagnaFranse para 'Coño Potens'

Técnica para estimular la próstata./ Ilustración de MagnaFranse para ‘Coño Potens’

Todo empezó con unas sábanas negras. Cayeron en mis manos como un regalo de cumpleaños un 26 de enero en 2006 o 2005, la verdad, no recuerdo. ¡Mis primeras sábanas negras! Elegantes, suaves, sexys. Esa misma noche las estrené porque no hay mejor regalo de cumpleaños que unos buenos orgasmos.

Todo estaba en su sitio hasta la mañana siguiente. Cuando desperté, por supuesto con una resaca enorme y mi cerebro trabajando en sus mínimas funciones, me levanté a mear y al volver a la habitación fue cuando lo vi: un enorme cerco blanco, que parecía el puto mapa de África, estaba dibujado en mis sábanas negras. Lo que por la noche había sido un charco inmenso (porque no hay mejor regalo de cumpleaños que unos orgasmos, pero bien mojados), la luz del sol lo había transformado en un dibujo tras el cual residían muchas respuestas ansiadas. ¿Qué coño es esto? ¿No era pis?

Pensaba que una de las características exóticas de mi sexualidad era que, cuando me follaban fuerte y bien, de mi coño salía orina a borbotones. Cuando no nos cuentan que tenemos la posibilidad de hacer algo, ese algo sencillamente no existe

Quedé unos minutos simplemente contemplándolo. Luego lo olí, lo lamí, lo emborroné con el dedo. Y una avalancha de recuerdos inconexos vinieron a mi cabeza para formular uno de los mejores “clicks” que he tenido jamás: ¡No me meo!

Hasta ese día siempre pensé que era pis. Que una de las características exóticas de mi sexualidad era que cuando me follaban relativamente fuerte y bien, de mi coño salía orina a borbotones. Un problema muy común cuando no nos cuentan que tenemos la posibilidad de hacer algo es que ese algo sencillamente no existe.

Afortunadamente mi caso es particular: tuve el grandísimo privilegio de crecer en un entorno bastante positivo a nivel sexual y mi cuerpo nunca fue un desconocido o algo de lo que avergonzarme, mi manera de vivir mis “meadas” orgásmicas siempre fue buena. Por muchos años creí que así funcionaba mi coño y que a quien le gustara perfecto y a quien no, “puerta”. Más tarde supe que la gran mayoría de mujeres que eyaculan se sienten mal por este hecho.

Pero en ese día, frente a aquel cerco, decidí que todas las experiencias acuáticas que había tenido hasta la fecha estaban cargando una mentira. Aquello no era pis. No me estaba meando.

Como buena hija del patriarcado y del capitalismo (porque aunque te críes entre hippies hay cosas de las que no pueden salvarte), cuando decidí empezar a buscar respuestas recurrí a la ciencia médica. Así me planté yo, toda confiada en el templo del saber, durante unos días, en el apartado de ginecología de la biblioteca de una gran universidad. Leí y leí en busca de algo que pudiera explicar ese cerco blanco. Lo que encontré fue básicamente algo profundamente ofensivo para cualquier mujer con un mínimo de sexualidad autónoma o disidente y extremadamente molesto para cualquier conciencia feminista. Ya sabemos que cuando una es feminista se pasa la vida enfadada, pero aquello sobrepasaba todos los límites. Básicamente, y para resumiros mi calvario, descubrí que la ginecología divide nuestros cuerpos en dos de una manera bastante esencialista: lo que sirve para la reproducción de la especie y lo que no. Todo lo que no es ovario es prescindible y “accesorio”. O en otras palabras: todo lo relacionado con el placer no interesa. No me fue mucho mejor en la sección de anatomía: había deliberados huecos en blanco en todas esas ilustraciones, huecos en blanco maléficamente situados.

Después de esa gran decepción, que más que respuestas me generó bastante rabia, decidí buscar por otras vías. Para entonces ya tenía suficientemente claro que los enemigos de nuestros coños eran el patriarcado y la Iglesia católica. Y siguiendo la premisa de que sólo en sociedades como la nuestra pasaban cosas así, decidí investigar en otras culturas o en otros momentos en los que Occidente no estaba tan envenenado con el catolicismo. Es así como llegué a algunas de las informaciones más valiosas. En la antigua China y en la India, la eyaculación de los coños era un líquido sagrado que cualquier amante que se preciara debía extraer antes de intentar cualquier tipo de penetración. Descubrí también que, para uno de los pocos matriarcados vigentes que el colonialismo no ha podido contaminar, las Batoro de Uganda/Rwanda, la eyaculación forma parte de uno de los rituales más importantes a través del cual las niñas se convierten en mujeres y que son las señoras mayores las encargadas de ayudarlas a eyacular.

En ese momento ya tuve bien claro que esas “meadas” que me habían acontecido desde siempre no eran pis sino eyaculación.

Yo misma tuve mis dudas a la hora de hablar de “próstata”, por esa idea feminista de que no necesitamos el cuerpo de los hombres para nombrarnos. Pero no hay nada más queer que la realidad de los cuerpos

Comencé a recavar información por la red, siendo lo suficientemente prudente como para no caer en las manipulaciones mediáticas que sobre la eyaculación de los coños circulan. El artículo, por poner un ejemplo, de la Wikipedia, era terrible (hablo de 2008, ahora lo han apañado medianamente). Mencionaba más veces la palabra “pene” que la palabra “vagina”, como si fuera imposible hablar de una cosa sin la otra. Miles de artículos sobre el maldito Punto G y nuestras eyaculaciones que estaban principalmente orientados a enseñar a los hombres cómo hacer estallar en chorros a sus mujeres. Y entre toda esa bazofia también di con algunos textos bastante reveladores sobre el origen de mis tsunamis sexuales.

Una vez que tuve plena conciencia de que el órgano (sí, órgano) que generaba tales líquidos era mi próstata, todo el resto de información útil empezó a fluir.

Resultó que esa próstata traía incrustado el apellido de un señor ilustre que alrededor del año 1880 “descubrió” que las glándulas parauretrales de las mujeres tenían un sospechoso parecido con las de los hombres. En su época, por supuesto, hubiera sido demasiado atrevido decir que se trataba de lo mismo, así que las bautizó como glándulas de Skene y así han seguido llamándose hasta ahora a pesar de que desde el 2004 el Comité Federativo de Terminología Anatómica decidió establecer para ellas el sinónimo de “próstata femenina”.

Después del señor Skene vino el señor Gräfenberg, que avanzó significativamente en el estudio de este órgano llegando a conclusiones también bastante inadecuadas para su momento histórico (1950). Decía en sus escritos que las analogías con la próstata masculina eran ineludibles y que además el líquido hallado en esas “expulsiones orgásmicas” poco o nada tenía que ver con la orina. De él y a raíz de sus estudios salió toda la idea del Punto G (esa G es precisamente la inicial de su apellido). Tres personas pseudocientíficas escribieron el libro sobre sexualidad posiblemente más vendido de todos los tiempos, ‘El Punto G y otros descubrimientos recientes sobre sexualidad humana’, que fue publicado en Estados Unidos en el año 1982 y que se basaba en la idea de que dentro de la vagina teníamos un “punto” (jamás llamaría así a un órgano que puede medir 5 centímetros) que podía proporcionarnos un orgasmo sideral y también provocar una eyaculación.

Me voy a explicar bien. Lo que me jode del Punto G son principalmente tres cosas:

1) Apareció en un momento en que las feministas habían hecho un grandísimo trabajo para plantear que el clítoris es el único dispensador de orgasmos en el cuerpo de las mujeres, desbancando así toda la maldita teoría falocéntrica del sexo. Este libro cometió el grandísimo error de hacer creer a muchas que en realidad el placer correcto, el placer esperado, estaba dentro de la vagina, de nuevo hacia el punto de partida… El Punto G ralentizó ese protagonismo que el clítoris, una vez fuera de la patologización histérica que durante siglos sufrió, estaba tomando e impulsó una excusa perfecta para que el falocentrismo no se sintiera incómodo con el cuerpo y la sexualidad de las mujeres.

2) Hizo y hace (y por desgracia hará) perder el tiempo a muchísimas personas que, absorbidas por la presión de la corrección sexual, se la pasan buscando ese “punto”, tan misterioso a veces como el Triángulo de las Bermudas, que muy posiblemente jamás aparecerá. Porque para empezar no es un “punto” sino un órgano con su localización y funciones relativamente exactas en cada cuerpo y, segundo, porque cuando se habla de eufemismos acerca de nuestra anatomía, cualquier forma de conocimiento verdadero se transforma en un laberinto insondable.

3) Muchas feministas cayeron en la trampa y, en lugar de leer detenidamente los escritos del señor G o de tratar de buscar en los artículos científicos que desde entonces ya afirmaban que nosotras también tenemos próstata, se dedicaron a expandir la idea de ese lugar casi místico de las vaginas donde reside un placer y un poder estratosféricos. De hecho, una buena parte de la bibliografía feminista en torno a la eyaculación habla de Punto G sin siquiera cuestionar que ese nombre es bien patriarcal y bien manipulador.

Otra de las ilustraciones de MagnaFranse que contiene 'Coño Potens'

Otra de las ilustraciones de MagnaFranse que contiene ‘Coño Potens’

Yo misma tuve mis dudas a la hora de hablar de “próstata”. Venía a mi mente constantemente esa idea feminista de que no necesitamos el cuerpo de los hombres para nombrarnos y que provenía del rechazo a nombrar el clítoris como un pene pequeño. Pero la verdad es que una se pone seriamente a leer sobre anatomía y se da cuenta de que no hay nada más queer que la propia realidad de los cuerpos. Que eso de que el género es nomás una performance perversa que sustenta la dominación patriarcal se convierte en algo absolutamente real cuando el cuerpo es observado desde una mente crítica y curiosa. Así, del mismo modo que tenemos pulmones o corazón, tenemos próstata. Y ésta tiene prácticamente idéntica posición, forma y funciones que la de los cuerpos que el Estado y la medicina diagnostican como varones.

¿Acaso hay algo más feminista que mandar a la mierda los géneros? Nuestros cuerpos, nuestras entrañas, están ahí para decirnos exactamente eso, que lo que nuestras sociedades de mierda se empeñan en perpetuar no tiene ningún tipo de sustento fisiológico.

Durante 8 años he investigado este tema en profundidad, como digo, de forma obsesivo-compulsiva. Eso, sumado a las interacciones con otros coños durante los más de 200 talleres de eyaculación que he hecho a lo largo del mundo, me ha dado una ingente cantidad de información e ideas que considero relevante para cualquier persona con un coño entre las piernas: las causas políticas del silenciamiento de la eyaculación y la próstata de los coños; la relevancia que tiene en otras culturas; cómo es y cómo funciona el órgano; los diversos “exorcismos” necesarios para restaurarla en nuestro mapa mental; las “técnicas” para tratar de conseguir eyacular; de qué maneras se representa en la pornografía, o lo interesante que puede ser el formato taller como forma de intercambio de conocimiento.

Por eso he tenido que escribir un libro. 10.000 caracteres con espacios no dan para nada si pensamos en el milenario crimen que pesa sobre nuestros cuerpos, sobre nuestros grifos cerrados a golpe de manipulación.

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Lo que puede un coño
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Comentarios recientes

  1. Y punto

    Qué interesante el artículo, gracias. En una ocasión vi un documental en el que se especulaba con que el famoso punto G fuera en realidad el mismísimo clítoris. Comentaban que el clítoris es bastante extenso, y su raíz puede ser lo que realmente se estimula cuando se habla del punto G.

    1. Raúl

      Sí, pensé que ese era el consenso actual, que el clítoris y Punto G no son más que partes de un mismo órgano, lo cual tiene bastante sentido.

      En cuanto al interesante tema, es cierto que hay mucho que averiguar aún. Y leyéndolo me ha asaltado una duda que nunca he leído por ahí, y que quizá pueda aclararnos la autora del artículo: si la eyaculación masculina tiene una función reproductora (hacer llegar el esperma lo más lejos posible en el interior de la vagina), ¿se sabe o intuye qué función fisiológica tiene, de tenerla, la eyaculación femenina?
      Gracias por tanto trabajo, todo conocimiento nos hace libres. 😉

  2. Diana J. Torres

    Lo cierto es que la próstata también es sensible y placentera, pero sí, el clítoris extiende sus tentáculos por nuestro interior y cuando se habla de “orgasmo vaginal” en realidad es el clítoris el encargado de proporcionárnoslo. Con la próstata sólo podemos eyacular (que no es lo mismo que tener un orgasmo, en ningún cuerpo independientemente de su género).

    Saludos!

  3. Diana J. Torres

    Raúl, gracias por tu comentario. En realidad la función de la próstata y el líquido que segrega es la de transportar, proteger y conservar el esperma (generado en los testículos). y esta función es la misma en la eyaculación de los coños. El líquido que segrega ayuda a mantener el esperma vivo por más tiempo, esa es una de sus funciones. Otras funciones son: hacernos sexualmente felices (genera serotonina cuando estamos calientes), propulsora del parto, etc.

    Un saludo!

  4. ELENA A.

    Hola Diana, genial artículo, como todo lo que escribes/cuentas sobre eyaculación femenina. Yo vi hace un par de años tu taller en Youtube enterito y me sirvió de mucho, porque en Internet hay mucha información sesgada y contradictoria sobre el tema. Una duda que tengo es, ¿por dónde sale el fluido? He leído que por la uretra, pero también que por unos orificios especiales que hay al lado de ésta que se conectan con la próstata, ¿me podrías resolver esta duda?

  5. Pingback: Lo que puede un coño (Divulgación)

  6. Pablo

    Muy interesante el artículo, sólo me ha chirriado el siguiente párrafo, sobre todo la segunda frase:

    “En la antigua China y en la India, la eyaculación de los coños era un líquido sagrado que cualquier amante que se preciara debía extraer antes de intentar cualquier tipo de penetración. Descubrí también que, para uno de los pocos matriarcados vigentes que el colonialismo no ha podido contaminar, las Batoro de Uganda/Rwanda, la eyaculación forma parte de uno de los rituales más importantes a través del cual las niñas se convierten en mujeres y que son las señoras mayores las encargadas de ayudarlas a eyacular.”

    ¿Puedes citar las fuentes de estas afirmaciones? Me parecen muy interesantes, pero he leído mucha antropología y hasta donde yo sé no se tiene constancia de la existencia de ningún matriarcado en el mundo (en el sentido de una equivalencia simétrica al patriarcado, es decir una sociedad donde las mujeres ocupen estamentos de poder y tengan un dominio físico sobre los hombres).
    Gracias!

    1. Diana J. Torres

      Pablo hay algunos matriarcados vigentes. Pretender entender un matriarcado como lo opuesto al patriarcado es un error. Te dejo algunos artículos que podrían ser de tu interés. Siento que sean en inglés pero no cuento con bibliografía en castellano. Si los quieres leer enteros copia el código DOI y pégalos aquí http://sci-hub.org/ Usualmente funciona. TAmbién decir que la antropología es una “rama académica” totalmente basada en el colonialismo y el patriarcado, así que para mí no es una fuente de conocimiento no cuestionable. Un saludo!
      http://www.popline.org/node/377031
      http://books.google.co.uk/books?id=KeZUhtDhujsC&lpg=PR6&ots=fEjygi4x2a&dq=matriarchy&lr&hl=es&pg=PP1#v=onepage&q=matriarchy&f=false
      http://books.google.co.uk/books?id=yeG9UGz4_08C&lpg=PR9&ots=vsL2KgBKm5&dq=matriarchy&lr&hl=es&pg=PR9#v=onepage&q=matriarchy&f=false
      http://www.jstor.org/discover/10.2307/581991?sid=21105516890611&uid=3739256&uid=4&uid=2
      http://www.popline.org/node/377031

      1. Jua

        El matriarcado no ha existido jamás. Pretender redefinir la palabra para meter algo ahí no es justo. El matriarcado es un ivento machista.

  7. Ale

    😮 me encantó tu artículo. Por mucho tiempo he creído que cuando me viene el orgasmo me voy a hacer pis, y por mi tonta vergüenza no me dejo. Seguramente es mi eyaculación y me la estoy perdiendo!!!! Estoy en México, tienes algún taller online o algo? Gracias!

  8. ELENA A.

    Otra duda que me surge -perdona por preguntar tanto- es si es verdad lo de que haya mujeres que no tienen próstata, mujeres que no puedan eyacular, ¿es otra invención patriarcal? También me choca haber leído en artículos científicos lo de la esponja uretral y el “erectil tissue”, en vez de hablar de próstata femenina, ¿es todo lo mismo no?

    1. Diana J. Torres

      No sé si habrá mujeres sin próstata, eso sucederá en todo caso debido a algún defecto congénito. En general todxs tenemos. Eso es diferente a lo de “poder” eyacular, creo que lxs que no pueden se debe básicamente a una cuestión psicológica. Sí, en muchos artículos lo llaman esponja uretral o tejido eréctil. Son puros eufemismos.

      Un saludo
      Diana

  9. Pepe

    Si no te gusta lo que dice la Iglesia Católica, hazte de otra religión o Atea si quieres. Pero no ataques a la Iglesia porque el Catolisismo no va a buscarte a la puerta de tu casa para ir a misa. A ver que me dices del Islam donde ahi por el solo hecho de pensar diferente ya eres el enemigo. Tu eres feminista? En mi opinión solo veo una persona “cerrada” de mente y resentida.

    1. Lulax

      El catolicismo va a la puerta de la clase del intituto/colegio de nuestras hijas, los ministros juran por la Biblia, existe un concordato con la santa sede que concede privilegios (como exencienes fiscales para los bienes y actividades eclesiásticos, etc.) a la Iglesia católica… ¿sigo? .
      En cuanto a lo de cerrada de mente…. en fin, no te digo ná y te lo digo tó.

      1. Lalo

        No seré yo quien defienda a la Iglesia, pero cualquier empresario rico tiene exenciones fiscales (para evitar que su fortuna se vaya a otros países), lo de ir al colegio o institutos no es cierto , puedes tener a tus hijos en colegios públicos y no tener trato con la religión. Sí te tengo que dar la razón respecto a los ministros y su “jura sobre la biblia”, si no creo en Dios podría jurar incluso sobre un “SuperHumor de Mortadelo y Filemón”

  10. Pingback: Pompoarismo y próstata femenina | energiaerotica

  11. preverte

    Buenas diana, siempre vi estúpido y no consideré más que una habladuría el punto G pero sin embargo, por propia experiencia y hablando con mi entorno me he fijado que hay mujeres que tienen tendencia a tener más facilidad para tener orgasmos por el clitoris y otras (en las que yo me incluyo) por la vagina aunque la hayan tenido por las dos. ¿podría ser posible o es como decís por aquí al estar clitoris y vagina conectados? Yo en mi caso nunca he tenido un orgasmo exclusivamente “clitoriano” .

    1. Diana J. Torres

      Hola. Desde el punto de vista fisiológico no existe otro órgano capaz de generar un orgasmo más que el clítoris, así que todos los orgasmos son clitorianos, si entendemos este órgano como algo complejo con miles de terminaciones nerviosas que se extienden por gran parte de nuestro coño. Yo hasta he tenido un orgasmo sólo con penetración anal! Creo que es más bien una cosa de en qué parte del órgano tenemos más sensibilidad, quizás la parte más sensible de tu clítoris es la que pasa por la vagina.

  12. Tercer Ojo

    Hola todxs, qué libro necesario, ojalá otros aparezcan por allí! Algunxs personas están nombrando el `orgasmo cérvico-uterino` para abrir más la idea de `clitorianiano-vaginal`: http://sedacalenta.cat/el-orgasmo-cervico-uterino-el-palpitar-reprimido/. Además, desde los artes masturbatorios y tántricos estamos conectando toda esta gigante zona g con el sacro y en términos energéticos es el segundo chakra. Pues si después de tener orgasmos sienten un frescor en la cabeza, este es el tercer ojo, lo activaste! Si ya hiciste clases de yoga algo parece sentiste! Así que la zona g te lleva directamente al sexto chakra, es decir, “a las alturas”. Pues así que tener orgasmos es meditación pura. Además, debemos decir que “menos pastillas para dolor de cabeza y más masturbación”!

    1. Diana J. Torres

      Sí había escuchado sobre lo del orgasmo cérvico-uterino. Es interesante también, aunque repito, desde el punto de visto anatómico el único orgasmo lo produce el clítoris. Y bueno, creo que ya dejo bastante claro en el artículo lo que pienso sobre andar carganddo con apellidos de señores “descubridores ilustres” en el coño no me hace ninguna gracia, así que pongámosle cualquier nombre pero no “zona o punto G”. Un saludo, gracias por compartir el artículo de Seda Calenta.

  13. vera

    Hola , me gustaría comentar que en todos lados se habla que para llegar a eyacular hay que meterse el dedo en la vagina, mientras que yo siempre eyaculo vía clitoris por fuera . De hecho hasta hace un año pensaba que todas las mujeres eyaculaban y que antes de que me pasara no había tenido un orgasmo verdadero. Cuanta ignorancia llevamos encima. No fue hasta que me hablaron de la moda squirter en el porno que me enteré que a muchas les cuesta eyacular o nunca lo hacen. De todos modos , hay otras personas que les pase lo mismo que a mí respecto lo manera de llegar? Gracias , y me encantó el artículo!

    1. Diana J. Torres

      Hola Vera, a mí también me pasa sin penetración, absolutamente sí.

      Gracias por tu comentario!
      Diana

  14. Gloria Arancibia

    Excelente articulo Diana. Muchas gracias por regalarnos, con lenguaje directo y claro, esta imagnifica informacion.

  15. Pingback: O que pode un coño x Diana J. Torres | abordaxe

  16. fuente

    Entiendo la rabia cuando descubrimos que algo q nos pasa no es “raro” sino socialmente invisible y la euforia y el empeño sibsiguiente en su reconocimiento y divulgacion pero en el terreno sexual siempre me dan un cierto miedo las modas y por tanto me preocupa que ahora se vayan a sentir mal las mujeres cuya emisión de liquidos durante el orgasmo no sea lo suficientemente grande para ser percibibidos. Siempre hay que insistir en que todas las formas de respuesta sexual son “correctas” cualquiera que esta sea

    1. Diana J. Torres

      Estoy totalmente de acuerdo contigo Fuente, mi intención es la divulgación no andar por ahí generando frustración a nadie. En el libro dejo muy claro que no eyacular no es sinónimo de estarse perdiendo algo imprescindible para la sexualidad. Lo importante es saber que tenemos un órgano con sus funciones. Además, por las investigaciones que he hecho, todos los coños eyaculan durante el placer intenso o el orgasmos, solo que la gran mayoría de los coños occidentales lo hacen de manera retrógrada. Un artículo muy interesante de Paco Cabello sobre esto es Cabello, F.: «Aportaciones al estudio de la eyaculación femenina», en Revista Salud Sexual núm. 1, 2005, págs. 5-12. A mí también me dan miedo esas modas, para serte sincera.
      Gracias por tu comentario!

  17. Divxssomostodxs

    Sin querer vamos armando nuevas “leyes” sexuales a partir de experiencias personales con más capacidades de hegemonizarse y construir “poder” (aunque en principio “alternativas”): si no ejaculas es “básicamente a una cuestión psicológica” (dicho por la autora del libro). Nueva rama de las terapias sexuales: hacer que todas las mujeres ejaculen sino tendrán seguramente un problema psicologico! Nos liberamos de cárceles para entrar en otros… Como dicen por allí: “transfeminismo es destronarte todo el tiempo”…, cómo nos hace bien practicar un poquito de ello. Menos tronos y más liberdades! ¡Todxs somxs divxs!

    1. Diana J. Torres

      Joder, no pensé que el artículo pudiera malinterpretarse tanto… Cuando digo que es una cuestión psicológica es porque es ahí en la mente donde el patriarcado nos ha cerrado el grifo, eso no quiere decir que los coños que no perciban una eyaculación externa estén comandados por personas con problemas psicológicos!

  18. A.

    Yo lo descubrí masturbándome con unos 11 años y también pensé que era orina, aunque las sábanas eran blancas, no olía y resultaba incoloro. Por desconocimiento llegué a pensar que tenía algún problema, pero como sólo me pasaba al masturbarme -y sólo a veces- no se lo contaba a nadie. Con los años se me fue pasando el complejo y tiempo después me enteré de que en porno se hablaba de “squirters”, pero tampoco me parecía nada realista, e internet y páginas feministas resolvieron mis dudas. Con artículos como éste. Gracias!
    Y no tiene nada que ver pero lo del orgasmo cérvico uterino, mencionado en otro comentario, también se aplica en mi caso. Estoy convencida de que aunque la sensación sea distinta -es muy intenso- se debe a que la contracción del útero estimula el clítoris de otra manera, al menos yo lo percibo “hacia adelante”. Y no es un punto, me da igual la letra, como si se tratase de un botón, más bien una zona.

    1. Diana J. Torres

      Hey Bàrbara, muchas gracias por la info, da mucho placer ver que las predecesoras en escribir sobre el tema lo hicieron tan bien y de forma tan completa. Los trabajos de Josephine Lowndes han sido muy importantes para mi investigación también.
      Un abrazo y gracias por compartir!

  19. TercerOjo3

    nunca había leído una descripcion de cómo se siente el orgasmo cérvico uterino, qué bien! El texto de Seda me encanta, aunque parte del principio de que se debe entender desde lo `teorico` aunque me parece que es desde la experiencia en si que se va construyendo cositas, verdad? como el comentario de A. Entiendo que los caminos son diferentes para muchas personas y claro que a mucha gente les entra primero lo de cabecita, pero, a mí me va más desde el cuerpo en sí….al igual que eyaculación femenina me parece rebien los textos de Diana porque parten desde experiencias personales… y pues si hay gente que quiere seguir pensando que es orina, pues adelante, una meada bien gozada, pues ojalá todas las mujeres estén meando todos los días a litros. Y yo no meo a litros y tampoco me voy a traumar por ello y tampoco voy a pedir que todas sientan su tercer ojo, verdad? Pero lo que me molesta es que por este sistema patriarcal no sepamos que hay estas posibilidades. Qué más podremos sentir pronto con nuestro cuerpo y que aun no `sabemos`? Eso de conectar el utero me reemociona, aunque seguramente lo tenemos que cuidar para no conectar a la “maternidad obligatoria” pero esto de tener un orgasmo y sentir el utero, es increible. Es como estas mujeres que ya no usan copa menstrual ni compresas ni nada solamente sacan su menstruacion cuando quieren y cuando van al baño, imaginense esoooo. Es el sangrado libre! Aquí info, http://danzademujer.blogspot.com.es/2013/04/menstruacion-sangrado-libre.html Yo no loogro, pero de saber que hay algunas que lo hacen me emociona, me inspira y me excita… salud y liberdad!

  20. Diana J. Torres

    Artículos escritos por hombres, desde la ciencia patriarcal, tienen el mismo valor para mí que tu comentario, es decir, algo así equivalente a unos pañales usados.

  21. TercerOjo3

    nunca había leído una descripcion de cómo se siente el orgasmo cérvico uterino, qué bien! El texto de Seda me encanta, aunque parte del principio de que se debe entender desde lo `teorico` aunque me parece que es desde la experiencia en si que se va construyendo cositas, verdad? como el comentario de A. Entiendo que los caminos son diferentes para muchas personas y claro que a mucha gente les entra primero lo de cabecita, pero, a mí me va más desde el cuerpo en sí….al igual que eyaculación femenina me parece rebien los textos de Diana porque parten desde experiencias personales… y pues si hay gente que quiere seguir pensando que es orina, pues adelante, una orinada bien hecha, pues ojalá todas las mujeres estén “orinando” todos los días a litros. Y yo no eyaculo a litros y tampoco me voy a traumar por ello y tampoco voy a pedir que todas sientan su tercer ojo, verdad? Pero lo que me molesta es que por este sistema patriarcal no sepamos que hay estas posibilidades. Qué más podremos sentir pronto con nuestro cuerpo y que aun no `sabemos`? Eso de conectar el utero me reemociona, aunque seguramente lo tenemos que cuidar para no conectar a la “maternidad obligatoria” pero esto de tener un orgasmo y sentir el utero, es increible. Es como estas mujeres que ya no usan copa menstrual ni compresas ni nada solamente sacan su menstruacion cuando quieren y cuando van al baño, imaginense esoooo. Es el sangrado libre! Aquí info, http://danzademujer.blogspot.com.es/2013/04/menstruacion-sangrado-libre.html Yo no loogro, pero de saber que hay algunas que lo hacen me emociona, me inspira… salud y liberdad!

  22. Sangradolibre

    no sé porque no están aceptando mi comentario, esta es la última tentativa! nunca había leído una descripcion de cómo se siente el orgasmo cérvico uterino, qué bien! El texto de Seda me encanta, aunque parte del principio de que se debe entender desde lo `teorico` aunque me parece que es desde la experiencia en si que se va construyendo cositas, verdad? como el comentario de A. Entiendo que los caminos son diferentes para muchas personas y claro que a mucha gente les entra primero lo de cabecita, pero, a mí me va más desde el cuerpo en sí….al igual que eyaculación femenina me parece rebien los textos de Diana porque parten desde experiencias personales… y pues si hay gente que quiere seguir pensando que es orina, pues adelante, una orinada bien hecha, pues ojalá todas las mujeres estén “orinando” todos los días a litros. Y yo no eyaculo a litros y tampoco me voy a traumar por ello y tampoco voy a pedir que todas sientan su tercer ojo, verdad? Pero lo que me molesta es que por este sistema patriarcal no sepamos que hay estas posibilidades. Qué más podremos sentir pronto con nuestro cuerpo y que aun no `sabemos`? Eso de conectar el utero me reemociona, aunque seguramente lo tenemos que cuidar para no conectar a la “maternidad obligatoria” pero esto de tener un orgasmo y sentir el utero, es increible. Es como estas mujeres que ya no usan copa menstrual ni compresas ni nada solamente sacan su menstruacion cuando quieren y cuando van al baño, imaginense esoooo. Es el sangrado libre! Aquí info, http://danzademujer.blogspot.com.es/2013/04/menstruacion-sangrado-libre.html Yo no loogro, pero de saber que hay algunas que lo hacen me emociona, me inspira… salud y liberdad! – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2015/03/lo-que-puede-un-cono/#comment-81441

  23. amanita muscaria

    la eyaculación femenina no existe, hasta cuándo vamos a tener que leer estas cosas? es como la separación de orgasmo vaginal y clitoriano, no existen distinciones!!

    1. Diana J. Torres

      Yo precisamente soy de las que dice que separar orgasmo vaginal de clitoriano es una estupidez más de la manipulación informativa que tragamos a diario: el clítoris es el único órgano capaz de generar un orgasmo. Pero no entiendo sinceramente la relación entre eso y afirmar que la eyaculación no existe. Si no queremos distinciones entonces empecemos a decir que la masculina tampoco existe, no?

  24. Diana Marín

    Que liberador leer charquitos en lugar de chorro…Porque mis eyaculaciones son charquitos. Nada que ver con el squirt del porno, nunca me ha dado vergüenza y sí profundo orgullo… es uan puta conquista!!!!! pero tambien he de decir que nunca lo he alcanzado en compañía y sin ayuda de vibradores…. De hecho, hace rato me consumí mi juguete y por eso ahora no estoy eyaculando. Pero en el pasado he experimentado que luego de que paso un tiempo sin hacerlo, cuando vuelve a ocurrir es impresionante… Y sí quiero aprender a hacerlo con la mano.

  25. Leonada

    Muchas veces he experimentado esa sensación de tener que orinar durante han sesión de buen sexo, pero me refreno. Qué mal.

  26. Vicente

    Si tecleas ‘Squirt’ en un buscador cualquiera puedes encontrar todos los videos que quieras.
    Quizás sea más efectivo que acudir a la Rígida Ciencia Médica.

  27. Eva

    Bueno… es curioso e interesante todo lo que suponga conocer algo más desde alguna perspectiva. Seguramente un estudio anatómico serio del cuerpo y genitales de mujeres y hombres nos llevaría con facilidad a ver que es un mismo cuerpo, que un embrión es igual hasta un determinado estadío ya muy avanzado del desarrollo. Solo entonces se diferencian (poco) los genitales para dar lugar a la diversificación sexual, cuyo origen es la mejora y e intercambio genético. Si no, seríamos todas hembras y nos reproduciríamos por partenogénesis, dando lugar a individuos clónicos. O hermafroditas… qué bonito sería. El clítoris, el pene, la próstata, los pechos… son variantes de una misma disposición anatómica, por tanto es normal que todas y todos la tengamos. Lo único que no tiene el sexo masculino es útero, que seguramente se genera a partir de tejidos que en los hombres quedan atrofiados, pero no imposibles de reconocer en sus vestigios.

    Ahora bien… yo personalmente no tengo ninguna obsesión por llegar a conseguir una eyaculación. ¿Es una nueva meta que hay que alcanzar? ¿Son mejores los orgasmos con líquido que sin él? Pues yo creo que no, y me niego a entrar en una carrera por conseguirlo o comprobarlo, porque me parece seguir un dictado más. Tan poco importante es si se eyacula o no, que una de las formas de orgasmo más placenteras que pueden conocer los hombres son los orgasmos sin eyaculación. La localización exacta del orgasmo y el órgano en donde se produce es un conjunto de circunstancias que estimulan y desencadenan la reacción y un conjunto también de órganos y tejidos, no un punto ni un chorro de líquido.

    Así que, buenos orgasmos para todas y todos y fuera seguir patrones ni buscar el Santo Grial del orgasmo mediante la eyaculación femenina. Estoy convencida de que no proporciona mejores orgasmos. Es simplemente una curiosidad que evidencia que tenemos un mismo cuerpo y que nos han creado diferentes géneros, interesante de conocer, claro que sí, pero nada más.

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