Burkas en el ojo ajeno: el feminismo como exclusión Análisis, En red

Un conductor de autobús negó la entrada a una mujer y a su bebé porque ésta vestía un niqab. Este hecho se enmarca en un contexto de islamofobia de género en el que se atrae a sectores críticos, como es el feminismo, a través de una estrategia que podríamos denominar ‘purplewashing’: la utilización de los derechos de las mujeres para justificar la xenofobia.

Ilustración de Señora Milton

Ilustración de Señora Milton

Hace unas semanas, un conductor de la empresa municipal de autobuses de Vitoria-Gasteiz decidió unilateralmente vetar del transporte público a una mujer y al bebé que llevaba por una cuestión vestimentaria, sin tener siquiera un reglamento en el que apoyar su decisión. La mujer iba cubierta por un velo integral y el conductor actuó, según sus palabras, por sentido común, por razones de seguridad y por educación y respeto hacia los demás viajeros. Este hecho, lejos de entenderse como una agresión con lectura de género hacia dos ciudadanas – con el agravante de la vulnerabilidad del bebé – ha suscitado, por el contrario, un debate sobre la conveniencia de tal expulsión y una ola de solidaridad hacia el conductor.

El gesto de este hombre no es un hecho aislado, sino un suceso más en un contexto de islamofobia de género que se acrecienta cada vez que se acercan unas elecciones. La islamofobia de género es una de las herramientas preferidas del efectismo electoral pues es gratuita y rentable: genera más confusión que repulsa, y aglutina no solo el voto racista y xenófobo, sino que logra apoyos en sectores críticos, como es el feminismo, a través de una estrategia que podríamos denominar purplewashing [lavado violeta]: la utilización de los derechos de las mujeres para justificar la violencia sobre algunas mujeres.

El fondo del debate

En los debates sobre la cuestión del velo hay una enorme confusión sobre el objeto mismo del debate: al centrarnos en la prenda de ropa generamos una cortina de humo que nos impide ver con claridad el fondo de la cuestión, que no es otro que los derechos civiles y el derecho al propio cuerpo, específicamente de las mujeres. Porque este debate, no lo olvidemos, tiene una marca clarísima de género.

Sobre el mal llamado burka pesan una serie de malentendidos que van desde su denominación (la prenda que existe en Europa no es un burka, palabra con enormes connotaciones, sino un niqab, palabra muchísimo menos connotada pero que, tal vez por ello, no se incorpora al discurso dominante), hasta el inmenso entramado de prejuicios sobre usos y razones para usarlo.

Desde algunos feminismos, especialmente herederos de unas luchas de reapropiación del cuerpo centradas en destaparlo, en descubrirlo, en re-sexualizarlo desde el sujeto y no desde el objeto, el velo integral se lee como una prenda opresora. Pero cuando tenemos a una mujer y a un bebé tiradas en mitad de la calle en Vitoria-Gasteiz, vetadas por un conductor a utilizar un transporte público que, dicho sea de paso, ellas también pagan con sus impuestos, no tenemos tiempo que perder en debates sobre si nos gusta o no su indumentaria, o si es necesario que guste y a quién. La pregunta que tenemos que hacernos con urgencia es: ¿queremos realmente legitimar al Estado para condicionar nuestros derechos civiles más elementales a la vestimenta que llevamos? ¿Podemos aplaudir que se nos expulse del espacio público en función de nuestra apariencia? ¿Queremos suscribir el mensaje de que las mujeres debemos escoger, y por ley nada menos, entre nuestra identidad y nuestra visibilidad? Porque así de grave es el asunto: mientras nos perdemos en elucubraciones nos estamos jugando mucho.

Feminismo contra los derechos de algunas mujeres

El pinkwashing es la captación (el secuestro) de los derechos de las comunidades LGTBI para hacer “limpiezas de cara” a políticas represivas, racistas y xenófobas, que utilizan las libertades sexuales como excusa para negar a algunos grupos de población sus derechos de ciudadanía. El caso paradigmático es el Estado de Israel, que se publicita como el mayor defensor de los derechos de las personas homosexuales en Oriente Medio, sin llegar a matizar que esa defensa se refiere solo a algunos derechos y para un tipo de personas que responden a un prototipo de raza, clase y pertenencia nacional.

Esta pátina de liberalismo se utiliza, al mismo tiempo, para reforzar medidas represivas contra “los otros”, aquellos y aquellas que se presupone que no son liberales y que, por lo tanto, no merecen tener derechos. En el caso concreto de Israel, esto refiere a la población palestina. Así, se crea una división de identidades totalmente binaria y ficticia, generando la idealización de un grupo y la demonización del otro en base a una categoría escogida de manera totalmente interesada y tendenciosa. Por ejemplo, el pinkwashing israelí nunca da cuenta de la opresión que ejercen sus políticas discriminatorias y su sistema de ocupación sobre la población queer palestina.

Tomando esta idea, podríamos hablar del secuestro o la captación de los derechos de las mujeres para justificar acciones discriminatorias hacia algunas mujeres. En nombre de una Europa liberal y feminista (casi estoy tentada a escribir feminista-por-un-día) y en nombre de la protección de los derechos de las mujeres, se generan leyes machistas y discriminatorias que vulneran los derechos de algunas mujeres. Confundiendo el derecho a la libertad sobre el propio cuerpo con la obligatoriedad a desnudarlo, arrebatamos a algunas mujeres su derecho a cubrirlo, llegando incluso a exigirles que escojan entre a su derecho inalienable al propio cuerpo y a la propia imagen, y su derecho inalienable a la educación y al espacio público.

Porque recordemos: no solo estamos aceptando que se expulse a mujeres del transporte público o de los edificios municipales… estamos llegando a permitir e incluso a aplaudir que se expulse a niñas de los colegios, negándoles el derecho a la educación y reforzando, en nombre del feminismo, la discriminación de género.

¿Y si están obligadas a llevarlo?

Tal vez sea este mismo proceso de purplewashing el que nos ha convencido de que prohibir el velo integral va en favor de la libertad de las mujeres que lo usan, incluso cuando éstas afirman que lo usan por decisión propia.

Desde los feminismos blancos no podemos seguir desoyendo las críticas que nos hacen los feminismos decoloniales, postcoloniales, negros, chicanos, islámicos, gitanos y etc… por nuestra política de imposición de valores propios como si fueran universales. Cuando nos hemos quedado sin voz señalando los privilegios masculinos, no podemos permanecer ciegas ante el propio privilegio. Antes de enzarzarnos en debates basados en una idea local de libertad, deberíamos tal vez desocupar la palabra y repasar atentamente los trabajos de bell hooks, Audre Lorde, Chandra Tapalde Mohanty, Gloria Anzaldúa y tantas más que se han hartado de señalarnos nuestros privilegios y de narrar otros mundos posibles que existen más allá de nuestra concepción del mundo.

El prejuicio muy generalizado de que todas las mujeres que llevan velo integral lo hacen bajo amenazas es infundado y paternalista: los medios de comunicación recogen numerosos testimonios de mujeres que lo usan incluso en contra de la opinión de su entorno, y los estudios realizados en países con suficiente población integralmente velada como para realizar estudios (y no es el caso del Estado español, sino el de Francia o Canadá) aportan datos curiosos: no todas las mujeres con velo integral están casadas (la presunción de heterosexualidad que aplicamos a las musulmanas también es parte de la mirada islamófoba), un porcentaje alto lleva el velo integral en contra de la opinión de sus familias, que temen verse estigmatizadas, y un porcentaje también interesante son mujeres sin ninguna relación familiar con el islam pero conversas recientes.

Esto es lo que nos dicen las estadísticas: de cada historia concreta debería poder hablar su protagonista. ¿Cuántas de las que no vestimos hijab o niqab hemos opinado claramente sobre las razones para llevarlo sin haber hablado jamás con una sola mujer que lo lleve? ¿Por qué los eslóganes “mi cuerpo, mi decisión” y “si nos tocan a una nos tocan a todas” no se aplican claramente en estos casos? Tal vez tenemos pendiente la labor de romper esas barreras invisibles instaladas entre mujeres veladas y no veladas, entre musulmanas y ateas, entre cristianas y anarquistas, entre blancas, negras, gitanas, payas, gordas y flacas, convirtiéndonos en galaxias de puntos aislados que solo se encuentran para chocar frontalmente.

Para terminar, defensa al derecho a decidir sobre la propia indumentaria no se basa en una construcción idealizada y orientalista del velo o de cualquier otra prenda. El velo puede tener tantos significados y tantas connotaciones como una minifalda, una cresta o un tatuaje. Es evidente por pura lógica estadística que hay mujeres que llevan el velo integral y están en situación de violencia de género. Ya hemos aprendido que la violencia y el machismo no entienden de clases, ni de razas: es una pandemia que nos afecta a todas en tanto que mujeres. Pero también desde la mirada horizontal y descolonizada entenderemos que en ningún caso la violencia de género se soluciona aplicando más violencia sobre las víctimas, aislándolas y lanzando el sistema judicial contra ellas.

Violencia simbólica y colonialismo

En la mirada al velo integral también nos enzarzamos en los hilos de la violencia simbólica. Este término, del sociólogo Pierre Bourdieu, refiere al mecanismos que llevan a la persona o grupo oprimido a adoptar las ideas y el punto de vista del grupo opresor.

La violencia simbólica incluye la mirada colonial y la “tutela feminista”: es la violencia simbólica del sistema patriarcal la que nos convence de que las “otras” mujeres son eternas menores de edad, faltas de decisión propia, incapaces de agenciarse sobre su vida y sobre su cuerpo, y necesitadas de decisiones tutelares para saber qué hacer para “liberarse”.

Bourdieu concluye que solo puede esperarse una transformación radical de las inclinaciones modificando las condiciones sociales de producción de las inclinaciones. Esa modificación radical que tanto necesitamos todas y todos, pasa por desarrollar una mirada horizontal, solidaria, transversal que nos permita generar confluencias en un contexto de opresión que afecta de manera muy extensa aunque de infinitas maneras diferentes. Y pasa por entender que no habrá otra manera de dibujar puntos de fuga a ese sistema que aunando fuerzas, miradas y potenciales, y renegando sin fisuras a las nuevas imposiciones y de las constantes y tentadoras violencias horizontales.


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Burkas en el ojo ajeno: el feminismo como exclusión
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Comentarios recientes

  1. Eduardo Campomanes Calleja

    La discusión sobre elección en libertad y “elección” condicionada es francamente complicada. Evidentemente todas las personas pueden vestirse como quieran eso no se discute. Y pueden prostituirse si así lo eligen libremente y practicar el sadomasoquismo si es que les gusta. Pero, ¿donde está la frontera entre la libertad de elección y la elección obligada?. Y no me refiero solo a la dominación por medio de violencia física (seguramente si quisiera entrar en el autobús una persona “blanca” llevando a una persona “negra” sujeta con una cadena a una argolla en la nariz el conductor o los pasajeros habrían llamado directamente a la policía y nadie se plantearía si esas personas lo estaban haciendo o no voluntariamente) si no también a la violencia psicológica o a la violencia impuesta por las normas sociales.Por eso, decir que una persona, en situación de miseria económica, es libre para prostituirse o no, o es libre para aceptar trabajos mal pagados y/o en condiciones penosas o, subyugada por normas civiles o religiosas, es libre para elegir como se viste o se comporta, me parece que no es realista si no hipócrita en muchos casos. La libertad requiere que no haya opresión y las religiones son casi siempre opresoras de las libertades.

  2. jonas

    la libertad requiere que no haya opresión, perfecto, ¿entonces quién es conductor para oprimir a nadie por llevar nosequé que remite a nosecual religión? ¿haría lo mismo con unas monjas? ¿con unos curas ensotanados? ¿con unos monjes budistas, franciscanos o benedictinos con sus hábitos?
    imagina que en lugar de la mujer tapada, intenta subir una “presunta” prostituta y el tipo se lo impide… ¿aporta algo a favor de la libertad (¿de quién o quiénes?) que no suba? ¿no sería un claro caso de prejuicios clasistas?

  3. María

    Estoy de acuerdo en muchas de las cosas que se argumentan, sobre todo en los privilegios que obstentamos las mujeres blancas y sobre el paternalismo que solemos adoptar frente a otros privilegios. Pero hay una cosa que no consigo ver clara, ¿cómo puede considerarse una elección libre el llevar un niqab? Es decir, ¿como una pendra de ropa que tapa todo tu cuerpo puede ser un símbolo de libertad? ¿No es posible que bajo esas elecciones haya otros motivos que vician la libre decisión y que oprimen a las mujeres que los llevan? Puede ser que mis preguntas se deban a mi educación occidental, no digo que no, pero me cuesta mucho entender los argumentos que se dan en este artículo. Un tema muy interesante, desde luego, del cual se debería debatir más a menudo y que debería ocupar más espacio en los movimientos feministas.

    ¡Gracias por tu reflexión!

    1. María

      Soy la autora de este mensaje. Una corrección, quería decir “el paternalismo que solemos adoptar frente a otros feminismos”.

      Salud!

    2. pulifusu

      Quizá no se trata tanto de todo lo que supone en niqab como del hecho de que combatirlo desde la prohibición, desde la injerencia directa en la libertad de las mujeres para vestir, se entra en colisión con los principios elementales del feminismo; en concreto, con las aspiraciones de empoderamiento sobre el propio cuerpo. Si consideramos que las mujeres que visten niqab no son libres por el hecho de llevarlo estamos entrando en una argumentación tautológica, por la cual la libertad de vestimenta se vacía de contenido . Creo que la discusión acerca de si la mujer que viste niqab es libre o no es mucho más compleja que un postulado de este calibre ex ante. En cualquier caso, como decía, no creo que a ningún o ninguna feminista occidental le guste el niqab. Desde mi punto de vista, sin embargo, un trato paternalista a las mujeres que lo llevan lleva más problemas que soluciones. En este sentido, me ha parecido muy interesante la reflexión de Bordieu, allí donde expone que solo puede esperarse una transformación radical de las inclinaciones modificando las condiciones sociales de producción de las mismas.

  4. Ingrod

    También hay mujeres patriarcales e incluso feministas de salón que reproducen esquemas mentales patriarcales usando otras palabras. Si el feminismos blanco y occidental debe hacérselo mirar tampoco se puede dar carta blanca a los otros feminismos para imponer sus puntos de vista. Algo que se ha notado por ejemplo en sus criticas a las FEMEN por ser rubias y delgadas, como son montones de otras chicas jóvenes ucranianas, o sea, muy bien respetar el derecho al propio cuerpo para ponerse “libremente” velo… menos cuando tu cuerpo se parece al estándar escogido por la industria… Cada persona puede vestirse como quiera y nadie debería impedir el uso de un bus por la forma de vestir, eso esta claro, pero el velo islámico tiene unos significados simbólicos muy concretos también, se ponga voluntariamente o por imposición la que lo lleva tiene que ser consciente del mensaje que esta transmitiendo. “Yo soy mas respetable que la mujer que no se pone esto” La opresión del patriarcado es sobretodo una guerra contra las mujeres disidentes, y no tanto contra las que se ponen voluntariamente los símbolos de su opresión, que reciben el pequeño privilegio de la respetabilidad, o de no ser lapidadas social o literalmente. Lo de las FEMEN empezó con una mujer musulmana que enseño los pechos con mensajes escritos en internet recibiendo toda clase de amenazas a cambio, y al final se ha transformado en una “imposición arrogante del feminismo occidental” Como si las reivindicaciones del feminismo occidental fueran menos feministas que las otras.

    1. Lota

      YES, estoy de acuerdo con lo que dices y gracias por los matices de información respecto Femen y nuestro posicionamento culpable-occidental, que nos hace ponernos también como centro de atención

  5. Chloé

    Genialisimo! Creo que me gustaría traducir lo en francés! ¿os molestaría?

  6. postmoe

    Antes de que os embarquéis en una vorágine que termine dictando que la prohibición del velo integral es siempre patriarcado opresor, tened en cuenta que hay estados en los que el espacio público y los derechos civiles se ordenan a partir del laicismo. No de la no confesionalidad, sino del puro y duro laicismo. Y en esos casos la discusión debería ser diferente, porque el estado no puede existir en esos países sin una sana y necesaria represión a lo religioso.

    En todo caso lo del conductor de autobús es injustificable. No sólo por la obvia carga racista y machista, sino porque no hay nada en el el marco Constitucional de su país que lo justifique.

  7. Celia

    Por mi experiencia, todas las mujeres musulmanas visten así porque de otra forma se sienten desnudas (imagino que pueda haber casos en el que el hombre las obliga, pero son muy minoritarios).

    Pero ante la pregunta ¿No puede ser la religión quien las obligue? No, el Islam no obliga, sino hay que fijarse en musulmanas europeas, sudamericanas o especialmente de algunas ciudades grandes de países árabes y son igual de musulmanas, ni mejores ni peores, porque lo importante es la intención. Muchas mujeres musulmanas con verlo o son él, critican a musulmanas con burka prostitutas.

    CONCLUSIÓN:
    El problema no es la religión, sino la cultura, igual que está claro que Afganistán es más machista que Marruecos, tengo una duda ¿Qué cultura es más machista la que socialmente te enseña que una mujer no puede enseñar su cuerpo o la cultura que te enseña socialmente que la mujer debe ser un objeto de deseo para el hombre? Para mí, las dos culturas son machistas y ambas quieren decidir como debe vestir una mujer, ya sea mediante la publicidad o sobre patrones que hay que seguir para que atraigas a un posible hombre que te pueda gustar.

  8. kaiser

    No estoy de acuerdo. Hay que separar los prejuicios de unos con las imposiciones machistas justificadas de religion y cultura. NO se puede justificar desde ningún punto de vista, ni desde el de la izquierda internacionalista que una mujer tenga que ir tapada completamente. Si se recrimina al chófer hay que recriminar a lo que ha llevado a que esa mujer vaya tapada y encima en su propio síndrome de estocolmo crea que lo quiere llevar.
    En España también existen y han existido mujeres que justificaban dar alguna bofetada a la mujer esposa y las que se sentina cómodas en el machismo, creando machistas y viviendo en el.
    ¿Vamos ha volver a la España de hace 40 años ?.

  9. kaiser

    El Coran no habla en ningún sitio de ir tapadas completamente, solo habla de recato y de taparse el escote.
    ” “Di a los creyentes que bajen la vista con recato y que sean castos. Es más correcto. Alá está bien informado de lo que hacen.” y a continuación, en 24, 31 dice ” Y di a las creyentes que bajen la vista con recato, que sean castas y no muestren más adorno que los que están a la vista, que cubran su escote con el velo y no exhiban sus adornos sino a sus esposos, a sus padres, a sus suegros, a sus propios hijos, a sus hijastros, a sus hermanos, a sus sobrinos carnales, a sus mujeres, a sus esclavas, a sus criados varones fríos, a los niños que no saben aún de las partes femeninas. Que no batan ellas con sus pies de modo que se descubran sus adornos ocultos. ¡Volvéos todos a Alá, creyentes! Quizás, así, prosperéis”. ”
    Ellas junto con ellos se justifican diciendo que sólo nos tapamos las mujeres es porque nuestro cuerpo es más tentador. cuando también habla de los hombre. eso si luego ellos van con lo ultimo y en bermidas
    Esto no se puede alentar o justificar desde la igualdad y laicidad.

  10. Glerb

    Deberíais empezar a plantearos la ridiculez de vuestra ideología, porque es absolutamente enfermiza, además de contradictoria.
    – Mirar a una mujer por la calle: “Micromachismo”, “Violación psicológica”, etc
    – Obligar a una mujer a taparse por completo y amenazarla con darle una paliza o matarla si no lo hace: “Progresismo” “Multiculturalidad”

    No entiendo como no os cortocircuitáis con tanta contradicción absurda. Dais mala fama a las mujeres inteligentes y capaces.

    1. Lola

      «Dais mala fama a las mujeres inteligentes y capaces».

      Tienes pinta de conocer a muchas de esas, tú.

    2. pulifusu

      Madre del amor hermoso, no has entendido una palabra del texto. Prueba a imprimirlo y leerlo con calma. Y con humildad y la mente abierta.

    3. Jose

      Si esto no va de vocablos de moda “islamofobia” ni de hombres o mujeres. Primero a toda persona que quiera deambular en nuestras latitudes con el rostro tapado, se le avisa de que no puede ser. En la frontera europea, si quiere pasar será con la cara descubierta, como el resto de ciudadanos. Una vez en Europa si la persona reincide en ir con el rostro cubierto, se la deporta y no se le da más vueltas, y acabamos con la tontería. Que tanto progre suelto empalaga. – See more at: http://www.pikaramagazine.com/2014/12/velo-integral-el-feminismo-como-exclusion/#comment-79295

  11. Enrique

    Menuda sarta de sinsentidos. El conductor negó la entrada a la mujer no porque fuera mujer, ni porque fuera musulmana. Negó la entrada a un personaje que lleva la cara tapada y es irreconocible. Intentad entrar con un pasamontañas a un banco a ver que os pasa.

    Tanto “machismo” y “islamofobia” os está sorbiendo los sesos.

    1. pulifusu

      No es verdad que sea por seguridad. Y lo sabes. Es una reacción visceral hacia lo distinto que se intenta justificar, verbalizar.

      1. Jose

        Si esto no va de vocablos de moda “islamofobia” ni de hombres o mujeres. Primero a toda persona que quiera deambular en nuestras latitudes con el rostro tapado, se le avisa de que no puede ser. En la frontera europea, si quiere pasar será con la cara descubierta, como el resto de ciudadanos. Una vez en Europa si la persona reincide en ir con el rostro cubierto, se la deporta y no se le da más vueltas, y acabamos con la tontería. Que tanto progre suelto empalaga.

  12. María

    Aunque creo que el artículo tiene un punto inteligente (es cierto, pueden enmascararse argumentos xenófobos dentro de supuestas universalizaciones de valores culturales “superiores”) creo que ese relativismo buenista no deja de estar también alejado de la realidad. El Islam, igual que las otras religiones abrahámicas, es eminentemente sexista, y las vestimentas que promueve son la institucionalización textil del “victim blaming” (tápate para que no te violen, porque tu cuerpo es indecoroso). Mientras que prohibir el mero hijab (el pañuelo) que cubre sólo la cabeza y permite identificar al sujeto, sería un ejercicio de xenofobia clara (después de todo, en qué se diferencia de un sombrero o un gorro a nivel objetivo) el niqab es una prenda que impide efectivamente identificar al individuo, e incluso comunicarse con él. No entiendo por qué, después de haber luchado tanto tiempo contra las normas sexistas del catolicismo, ahora tenemos que aceptar que sean socialmente deseables o tolerables las islámicas. ¿Por qué? ¿Porque estas nos resultan “nuevas”? Por qué aceptar unas normas de conducta que prohíben radicalmente la interacción entre hombres y mujeres y que imponen a los individuos que vayan embozados. La cuestión de la identificación no me parece menor; dudo que a mí se me dejara entrar en un local con un pasamontañas, arguyéndose razones de seguridad. ¿Y esa tiranía de la religión? ¿Es razonable que haya mujeres, pagadoras de impuestos, que consideren que deben eliminar su rostro del ámbito público porque si no son unas putas pecaminosas que arderán en los infiernos? Mientras que negar el hijab me parece xenófobo, creo que resistirse al niqab atiende a razonamientos; entre otros que el resto, también pagadores de impuestos, merecemos ese respeto que el conductor mencionaba. No estar rodeados de individuos embozados y aislados que señalan que si un hombre les pregunta la hora todos merecemos las llamas eternas. El feminismo pasa por el emancipamiento de religiones sexistas, separándolas de la vida pública. Y el Islam (como tantas otras) es una de ellas. Como dicen los franceses: la república (y aquí puede leerse res publica- el espacio público-) se vive a cara descubierta, para que todos, por el rostro, podamos reconocernos como ciudadanos. Lo contrario es tolerar órdenes paralegales que sí que obligan a la mujer a elegir entre su identidad y su indemnidad, o eliminar su identidad individual para integrarse en la colectiva. Como niqabi, se te niega tener una cara. Seres humanos que rehusan tener rostro porque lo dice un libro, dictado por un ángel en la montaña… Sigo sin ver la idoneidad de esto, me suponga lavarme del color que sea.

    1. Lemmy

      Mira, yo entiendo que en ciertos espacios donde llevar el rostro descubierto es obligado a todo el mundo por razones de reconocimiento necesarias, se haga lo mismo con estas mujeres. Pero es que en un autobús de Vitoria no se gana nada prohibiendo entrar al autobús a quien no muestra la cara, pues lo que importa es que pague lo que corresponde y no moleste al conductor ni a los pasajeros. Yo recuerdo haber montado al autobús en días muy fríos con una braga cubriéndome hasta el cuello y la capucha, mostrando solo mis ojos, y nadie me ha dicho nada. Total, quien quiera liarla lo hará con o sin su cara descubierta.

      1. Lemmy

        Perdón, quise decir “con una braga cubriéndome hasta la nariz”.

    2. Juani

      Sólo puedo recomendarte que te comuniques más con personas que llevan el pelo o la cara tapada. Te juro que no es imposible comunicarse con ellas. Igual entiendes mucho más de qué va todo esto.

  13. Egoitz

    Interesantes aportaciones. En mi opinión, no se puede ser permisivo con ciertas actitudes escudándonos en que quizá no entendamos bien desde occidente, o quizá seamos paternalistas o quizá lo que sea. ¿Sólo podremos oponernos si son occidentales? Es eso lo que nos da la “aptitud” y legitmidad para criticar? ¿Habrá que esperar a que sean más o haya terceras y cuartas generaciones para reaccionar? ¿Quién dice cuándo seremos aptos para hacerlo? Que ellas no lo vean discriminatorio, machista o que lo hayan directamente elegido… También aquí, jo hace demasiado tiempo darle un cachete a la mujer o que las mujeres no votaran era “lo normal”… Que sea algo que ha surgido en otra cultura, que parte de ellas no lo vean sexista y discriminatorio no justifica algo que es universal, por mucho que una religión lo dicte: los derechos humanos, el derecho al rostro, a ser alguien, a interaccionar, a tener vida social y comunitaria… Nada justifica esto. Como tampoco, por ejemplo, la ablación. En mi ciudad se ha detectado viajes a sus países de origen para realizar esta práctica a las niñas… ¿con la misma lóigca de antes…dejamos que pase o intentamos intervenir? En mi barrio vive mucha gente magrebí, y suele coincidir que ellas están tapadas, caminan detrás de ellos, o directamente no salen de casa (en el ramadán, como ellos no salen se ven más mujeres por las calles que no has visto el resto del año…). Vamos a dejar a las mujeres en paz, se les tapa o destapa según el hombre: en occidente las desnudamos, en esas culturas las tapan… Y por último, recordar al que cree que imponemos nuestro modus vivendi que muchos lo hacemos desde la misma posición desde la que ayudamos y colaboramos con otras minorías, desde el respeto y la defensa de los derechos humanos, desde la humildad y el trabajo con personas y colectivos, nunca desde la prepotencia que algunas/os nos presuponen, nunca desde la superioridad ni no sé qué más rollos que algunos proyectan en nosotras.

  14. Teresa

    Mi cuestión es la siguiente. Puede una mujer musulmana escoger libremente NO llevar niqab? Y otra más. No es el niqab una firma de discriminación sobre la mujer ya que el hombre musulmán no ha de llevar ninguna prenda similar ni está sometido a ese tipo de presión social y religiosa para vestir de una forma concreta? Si el feminismo es la lucha por la igualdad un niqab es por tanto una herramienta de discriminación hacia la mujer. Por supuesto no creo que un conductor de autobús sea quien para decidir dejar a esta mujer y su bebé fuera del vehículo.

    1. Juani

      ¿Quizá responda a tu pregunta el hecho de que el 90% (o un porcentaje muy alto, no tengo el dato) de las mujeres musulmanas NO llevan niqab? Y luego te preguntaré: ¿puede una mujer en determinados puestos de trabajo escoger libremente NO llevar tacones inhumanos? ¿estaría justificado que alguien le impidiera acceder a algún derecho para “liberarla” de su opresión?

  15. zybertk

    La acción de ese conductor se puede comparar a la del ‘famoso-Nicolas’, que responde miméticamente al entorno en el que se relaciona. En concreto en Vitoria se está promoviendo un soterrado movimiento de disgregación social, que comenzó con ‘la interpretación’ que algunos medios de ‘información’ hicieron de las palabras del alcalde. En los autobuses de esa compañía ha subido gente ‘camuflada’, ‘irreconocible’ (con disfraces, máscaras, bufandas, gafas-de-sol-de-noche) y a nadie se ha dejado tirado ni se le ha dicho que se identifique ‘por seguridad’.
    Ese mismo conductor anda recogiendo firmas, en horas de trabajo, para respaldar su actuación y la que están preparando los que piensan como él.

    La reflexión del artículo me parece genial. Ya va siendo hora de que empecemos a pensar un poco en que en el mundo hay más cosas que nuestro ombligo.

  16. Ni2

    Me gusta el collage este de Señora Hilton, expresa muy bien lo que es el feminismo. Los hombres no existimos.

  17. Miguel Peyró

    Siempre me ha llamado mucho la atención el caso de Lord Cromer, plenipotenciario inglés en Egipto cuando este país era parte del Imperio Británico. Cromer se hizo célebre, además de por el cargo, por dos campañas personales que llevó con gran ahínco. Una fue “denunciar” la opresión de las mujeres “bajo el Islam”. La otra fue oponerse al movimiento por el derecho al voto de las mujeres en Inglaterra. “Feministo” en Egipto, misógino en Inglaterra…

  18. Dette

    Agradecida por todos los comentarios y por el artículo.
    Es un tema que me resulta mucho más complicado que todo esto, y de hecho en varios comentarios se han ido destapando esas pequeñas cosas que van más allá de una simple decisión a llevar una prenda, de lo que hay detrás de una decisión libre o no. De la terrible potencia religiosa y social que se esconde a veces tan sutilmente y a veces se muestra tan clara, descomponiendo nuestro sentido de la realidad; nuestra decisión de libertad.
    Desde todas las culturas sufrimos la profunda huella que nos somete consciente e inconscientemente. La más peligrosa de las luchas a las que nos tenemos que enfrentar es precisamente la que nos cuesta ver, el miedo a abrir los ojos, el corsé que se hizo parte de nuestro cuerpo desde nuestra mirada.
    Desde la infancia se nos enseñan patrones, valores, educación… todo un océano profundo de limitaciones de las que vemos muchas veces tan solo la punta del iceberg. Lo que está escondido es gigante.
    No puedes elegir libremente cuando todo un lastre que no ves camina contigo desde la más tierna infancia, pero sí puedes trabajar para dar luz y conciéncia en esta dirección. Yo, como occidental y con una sensibilidad especial por la libertad de la mujer y la mia propia, me encuentro continuamente batallando con mis fantasmas patriarcales, agradeciendo la ayuda de otras mujeres que poco a poco me ofrecen algo de luz en este camino…dándome cuenta que creía ser libre cuando me manifestaba por las calles gritando “No destruyas tus sueños, destruye tus límites”…y que razón!! pero cuanto camino por recorrer después de esto también.. Camino de reconocimiento de nuestra propia vulnerabilidad en lo que nos falta por “ver” y de nuestro empoderamiento en lo que nos ayuda y ya hemos visto. Gracias todas y todos 🙂
    Oriental y Occidentalmente hablando… todo lo que someta, separe, distorione la naturaleza própia.. es dolor.

  19. Interneteando

    Es un artículo muy interesante y con conclusiones a considerar… pero no acabo de estar de acuerdo. El niqab no representa una elección en libertad de una prenda de ropa, incluso aunque la que lo lleva no esté obligada directamente por alguien en concreto. Un ejemplo: yo mañana decido hacerme musulmana sin que nadie me lo proponga y ponerme un niqab. ¿Qué quiere decir esa túnica? Pues que sólo seré realmente pura y bien considerada ante Alá si me oculto ante la sociedad, si permanezco ya no en un segundo plano, si no en una inexistencia total fuera de mi ámbito doméstico; el resto, las que enseñan su rostro, no son más que fulanas sin principios. Y sobre todo, existe un agravio comparativo tremendo con respecto a mis correligionarios varones: ellos en ningún caso están obligados a anularse como persona independiente frente a la sociedad. Así que no me vale del todo los argumentos que esgrime en el artículo. Además está el asunto ya hipertratado de que si intento entrar con pasamontañas en un banco tampoco creo que me dejen, no?
    En fin, lo interesante es ver diferentes puntos de vista para poder crearse un criterio propio.

  20. Dani

    Aviso de entrada que no soy gran un conocedor de cómo se originó y desarrolló esta costumbre de cubrir el cuerpo de las mujeres. Bueno, ni gran, ni pequeño conocedor. Más bien poco. Sí hablé directamente con dos chicas marroquíes hace tiempo y explicaron que, en su caso, la idea o la tradición es que la mujer sólo se muestre tal cual ante su marido, no ante los que se cruza en la calle. Por eso ellas mismas llevaban velo y ropa más bien holgada.
    Suponiendo que la razón de base sea esa (no atraer la mirada ni, se entiende, la lujuria de otros hombres que no sean el suyo), me pregunto: ¿no es injusto que una cultura resuelva el problema de los posibles acosos a mujeres tapándolas a ellas, en vez de inculcar desde pequeños el respeto y la naturalidad ante el cuerpo femenino?

    1. Juani

      En su origen, en Arabia, los hombres y las mujeres no visten tan diferente. Los beduinos y los tuaregs también tapan su cara. Era una cuestión climática. Pero sí, por supuesto que es injusto que se haga responsable a la mujer de no provocar la lujuria de los hombres. Como también que justamente se la discrimine a ella el doble y se la excluya por ser víctima

  21. Dios es mal

    “Que cada cual haga lo que quiera” es un frase simpática, contundente y poco discutible que sirve para dejar zanjados los debates. Parece darle la razón a todo el mundo, aceptar la existencia de opciones divergentes, así como su cohabitación pacífica y cooperante. Es una frase que escuchamos a menudo cuando encaramos el debate sobre el niqab: si no quieres llevar niqab, no lo lleves y punto. Cada cual con su vida que haga lo que quiera.

    A pesar de las buenas intenciones, en la práctica pocas veces hay posibilidades reales de escoger. La elección no empieza ni acaba con lo personal, con la propia vida, sino que incluye toda la carga previa y posterior a la toma de esa decisiones, así como todas las estructuras que nos mueven hacia uno u otro lado. El conjunto se dibuja a partir de hegemonías privilegiadas y disidencias que convierten unas opciones en más fáciles y otras en más complicadas, cuando no imposibles. El “que cada cual haga lo que quiera” es, a la práctica, un “que cada cual haga lo que pueda”.

  22. Dios es mal

    Está muy bien defender el derecho de las musulmanas a llevar la vestimenta que decretó en el Corán aquel esclavista genocida y pederasta llamado Mahoma, pero ¿Qué hay del derecho de las niñas y niños pequeños a que sus cerebros no sean lavados con las mentiras del Islam? Las niñas y niños pequeños están evolutivamente preparadas para hacer lo que digan sus progenitores (los que lo hacen sobreviven más fácilmente y de mayores transmiten sus genes). Por tanto a esas edades sus mentes son vulnerables. Es una forma de abuso infantil llenarles el cerebro de mierdas que no están demostradas como si fueran verdad, como que Dios existe y que Mahoma fue su profeta. Las personas defensoras del derecho a llevar niqab y otras vestimentas musulmanas no soléis decir mucho sobre este tema, el abuso infantil de los musulmanes hacia sus hijos y también es muy importante.

    1. Lemmy

      Vaya, entonces les prohibimos a los creyentes tener hijos. A mi tampoco me gusta que se enseñe a los niños que el capitalismo es bueno, pero eso hay que aguantarlo, y no te veo quejarse de eso. Todas las familias y todos los colegios nos llenan de mierda y nos adoctrinan. Lo que tiene la religión es que es un adoctrinamiento más obvio.

  23. juan

    “Los monoteísmos no aman lo femenino de la mujer, sino a la madre y esposa, vale decir la renuncia social, cultural, de su libido, que asusta a los hombres y la mayor parte de las veces los convierte en malos amantes, incapaces de darles verdadero placer. Aterrados por el complejo de castración, los hombres que crearon el monoteísmo desprecian a la mujer y celebran las únicas dos maneras de salvarla: el matrimonio y la maternidad.” Onfray

  24. Ayanami

    Creo que el conflicto con el niqab en occidente proviene de que no aquí no tenemos claros que derechos van primero cuando hay un conflicto entre ellos. Por mucho que me quieran explicar el motivo de llevar esas prendas es porque la cultura musulmana considera que la mujer es inferior y es impura por eso debe tapar su cuerpo ante los ojos de los hombres y a esto se le quiere dar motivos religiosos. ¿Cuándo choca la libertad de religión y la igualdad que derecho se debe anteponer? La igualdad. Parece que la igualdad de la mujer nos sigue costando defenderla. Si una religión, fuese cual fuese, dijera que los negros que la practican deben de llevar grilletes y ellos nos dijeran que los llevan porque quieren ¿Lo defenderíamos? O les diríamos perdonen si quieren llevar grilletes en su casa no se lo podemos impedir pero no pueden usar el espacio público de esa guisa. ¿Por qué? Porque ataca directamente a la igualdad y la igualdad de uno es la igualdad de todos.

    1. Lemmy

      Propongo algo aún mejor para lograr la igualdad, que todos vayamos con trajes blancos e impolutos, como en esas típicas distopías futuristas. Vamos a ver, ¿de qué igualdad hablamos? En la calle yo veo a personas con indumentarias completamente distintas, unos con ponchos, otros con abrigos, otros de Emilio Tucci, otros con panaderas, unos con vaqueros, otros con chilabas, unas con niqab, otros con braga y capucha…Ayanami, no se trata de igualdad estética, se trata de igualdad de trato, de igual consideración al margen de las creencias, de igual derecho a montar e un autobús. A mí no me agrada el niqab, preferiría que en ningún lugar se impusiera y que ninguna mujer quisiese llevarlo, del mismo modo que preferiría que las monjas no usasen hábito y que las personas de gran envergadura tuvieran ropa de su talla. No hay igualdad de derecho desde e momento en que estas mujeres se ven estigmatizadas por la ropa que llevan.

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  27. no

    Debería estar prohibido el velo y ya no habría ningún problema. El conductor actuó bien. Al echar un vistazo por encima del artículo es como si criticarais tanto al conductor como a la gente que le apoya. Eso está feo.
    Supongo que no seréis vosotros los que nos defiendan de esa panda de bárbaros que son los musulmanes.

    1. Juani

      ¿Supongo que no serás tú la que hable de derechos humanos y de igualdad, no?

  28. Yuls

    Vaya cacao mental tenéis. Y qué cansado rebatiros. Y soy feminista de nacimiento.

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