Dominas todas Participa

Nota: Este artículo se enmarca en la sección de libre publicación de Pikara, cuyo objetivo, como su nombre indica, es promover la participación de las lectoras y lectores. El colectivo editor de Pikara Magazine no se hace responsable ni del contenido ni de la forma de los artículos publicados en esta sección, que no son editados. Puedes mandar el tuyo a participa@pikaramagazine.com. Rogamos claridad, concisión y buena ortografía.

Helena Casas

Parece que últimamente el mundo BDSM está saliendo del armario. Quizás su parcial absorción por el mercado de consumo- que lo vende como “¡La pasión fatal!”- esté teniendo algo que ver. Aun así, estas prácticas siguen teniendo las de perder en el debate feminista.

Quizás es hora de desprendernos de dogmas moralistas y preguntarnos sinceramente qué es lo que queremos o por qué creemos que no deseamos eso o lo otro. Con esto no quiero decir que todas tengamos una domina o una sumisa en nuestros deseos soterrados por el patriarcado… ¡qué locura! ¿no…? Solo quiero, deseo, …¡ansío! Por contar a mis amigas que el BDSM puede ser feminista, o incluso que lo es. Someternos no nos convierte en sumisas, ponernos de cuatro patas no nos hace menos dueñas de nosotras mismas.

Me gusta el BDSM porque es una relación creativa que nos permite jugar con las identidades y que, sobretodo, establece una intensa y consciente conexión sexual y corporal con las personas con quiénes se practica.

Reconstruir la historia del BDSM resulta toda una batalla ideológica de espinoso planteamiento. Todo comportamiento que no es nombrado no existe hasta que se cataloga y, en el ámbito del psicoanálisis, hasta que se diagnostica (siempre al servicio del poder). En efecto, el SM ha estado criminalizado des del desconocimiento, aún hoy en día, como una patología sexual. La activista feminista y antropóloga Gayle Rubin reflexionó entorno a una “Teoría radical del sexo”, en la cual remetía al control de la sexualidad, propio del siglo XIX, entendiendo que las disputas sobre la conducta sexual se convierten, muy a menudo, en instrumentos para desplazar las ansiedades sociales. De la misma manera, repudió las parodias revisionistas del feminismo que reacciona contra la representación de la sexualidad – y es que el sadomasoquismo es esto: una representación de la erotización del poder- para desarrollar un discurso anclado en el conservadurismo y por tanto, en el control de los cuerpos.

En todo caso, discernir sobre la moralidad del sexo siempre me ha parecido muy aburrido y todavía más si hablamos de BDSM. Si existiera el “manual de la ética sexual de la feminista” estoy segura que éste no sería feminista. Hacer en la cama –¡o en el sótano!- lo que nos place es lo que nos hace más libres.

Entender el BDSM como la sencilla combinación de dolor y placer es un planteamiento muy simple que, lejos de acercarse a una posible definición, confunde y esconde un conjunto de sentimientos y intercambios emocionales cuidadosamente articulados en parámetros definidos, des de la cooperación colectiva.

Dominación y sumisión no son en BDSM sinónimos de acción y pasividad, dar y recibir no son verbos que por si solos puedan explicar una relación en la cual, el hecho de transmitir -que no siempre infligir- dolor es una manera de percibir placer, a partir de la autoridad que la sometida ha otorgado por decisión propia. En una relación SM no necesariamente interviene directamente el dolor, pero siempre será presente la ilusión del dolor. Se reconoce la importancia de la fantasía y de los aspectos no propiamente físicos de la dominación, por lo cual se juega con el cuadro.

El BDSM se mueve en la esfera de la afectividad. La dominante espera percibir de la sumisa la entrega de su cuerpo, es decir, su plena confianza. La sumisa obtiene de su voluntaria sumisión, no solamente el propio placer, sino el placer de la dominante en una relación bidireccional, estructurada desde un profundo y elaborado equilibrio emocional y sexual.

Aquí la cuestión es siempre dominar nuestro cuerpo de mujer, comprenderlo. Entonces yo me pregunto… ¿No nos hace el BDSM dominas a todas?

 

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Print this page
Dominas todas
0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

¿Quieres debatir en un espacio tranquilo, seguro y libre de (machi)trols? Vente al foro de debate de Pikara Magazine

Revista que ofrece periodismo y opinión con un enfoque crítico, feminista, transgresor y disfrutón.

Comentarios recientes

  1. Aqua

    Enhorabuena por el artículo. Me ha encantado el enfoque que le has dado a las relaciones D/s. Saludos

  2. Eva

    El mayor problema del sexo y el feminismo es que muchas feministas (sobre todo desde los medios institucionales) no aceptan y niegan que a una chica le pueda gustar que la azoten, tener sexo en un lugar público o acostarse con varios hombres a la vez… Y eso no deja de ser controlar los cuerpos de nuestras compañeras. Que si, que lo de la sororidad está bien, hasta que lo que a ti te pone es hacer un pollo asado y que lo graben en vídeo, entonces va a empatizar contigo el tato, fresca.

  3. Leyre

    Muy bueno, muy necesario. Que ya es hora de revisar la politica sexual feminista. Gracias.

  4. Eustakio

    “Si existiera el “manual de la ética sexual de la feminista” estoy segura que éste no sería feminista”. Esto da qué pensar e?

    Es más, si el dominador es un hombre, no faltarán las que alaban a la sumisa por su libre decisión y las que condenan la actitud del hombre por aprovecharse de una sumisa para seguir ejerciendo su papel histórico de dominador hegemónico y patriarcal. Tal como pasó al calificar así, en el mismo saco, a todos los casos de la plaza de Iruña: la chica sonríe, ¡óle sus tetas! ¡qué valiente! pero esos babosos que aprovechan la situación…. su actitud de acoso….. ¡Agresión sexista!

  5. Juan

    Cualquier forma de represión sexual tiene un marcado carácter patriarcal, se reprima a quien se reprima.
    La búsqueda de la hegemonía, de la normalización desde cualquier parte es un acto de dominación social.
    Asi pretender que existen formas correctas o incorrectas de practicar sexo o de sentir placer es un acto de dominación y un intento de hegemonizacion.

  6. dominaquealgoqueda

    El gran problema del bdsm es que es un producto la cultura patriarcal, solo hay que fijarse como en la corriente mainstream siemrpe se habla de bdsm a traves del binomio mujer sometida/hombre dominante.Y cuando es a la inversa (mujer dómina) muchas de las cosas humillantes hacia los hombres tienen que ver con despojarles de su masculinidad porque la feminidad es humillante ¿Que feminista eh ?

    Todo esto de puedes ser feminista aunque te guste ser dominada o los azotes o bla bla es para empezar bastante pueril, ser feminista no te exime de reproducir comportamientos patriarcales, ni convierte estos comportamientos en algo feminista cuando son practicados por una feminista, sí puedes ser feminista y que te guste el bdsm.Igual que puedes ser feminista y estar a dieta para tener una 38 y miles de cosas asi.Pero el bdsm no es ningun tipo de sexualidad feminista especialmente como ya digo el bdsm hetero mainstream, que solo muestra la posibilidad hombre dominante mujer dominada, no es mas que un grand guiñol del mensaje social que se nos repite una y otra ,una hiperbole de las relaciones hetero normales adornadas con cuero y parafernalia diversa,y si digo la verdad solo hay que fijarse en el tipo de porno que mas se consume para ver que la violencia y la sumision dentro del sexo es de lo mas mainstream, el bdsm lo adorna y lo refina algo pero poca diferencia mas hay.

    Por no decir que es un caldo de cultivo de misoginos y de machistas disfrazados.Y que quede claro que lo digo desde el conocimiento del mundillo, que sí que hay gente que lo hace desde el respeto y en ese caso es un juego de rol como cualquier otro y una experimentacion,que puede ser divertida o excitante y que imagino que sirve como catarsis,pero sigue siendo una fetichizacion de las estructuras de poder y del orden patriarcal.Tambien es curioso como siempre que he visto relaciones bdsm hetero, el hombres este en la posicion en la que este parece ser el que retiene el poder,los hombres sumisos tratan de dirigir a las dominas o incluso dominarlas “topping from the bottom” que se dice,es muy anglo esto del bdsm, es mucho mas facil leer testimonios de mujeres que dicen que se someten a practicas que no les gustan porque es parte del juego que lo contrario.Toda esta reflexion es referida al bdsm hetero,que es el que conozco imagino que entre personas del mismo sexo pierde ciertas connotaciones, los parametros son otros.

    Vaya que a nivel individual me parece genial que la gente se agrupe y comparta sus filias pero todas estas reivindicaciones del bdsm como algo feminista me parece que pecan de falta de profundidad critica.Vaya que olvidan el contexto en que vivimos que es lo que le da significado a las practicas humanas ya sean sexuales o de cualquier otro tipo.Por ejemplo como se explica si no es por el contexto machista en el que vivimos que lo visible en bdsm sea la mujer como dominada y el hombre como dominante, ?Las mujeres erotizamos nuestra sumision porque es lo que se nos enseña desde pequeñas,igual que se nos enseña a objetficarnos y a buscarnos un hombre fuerte que nos proteja, a valorar en el hombre que este sea agresivo y dominante etc etc.Con todos estos condicionantes no es de extrañar que el bdsm este conformado principalmente por hombres dominantes y mujeres sumisas.

    1. Afrodita

      Has dado en el clavo amiga.

      No sé por qué hay que tener la necesidad de justificar lo que haces si es feminista o no… Establecer baremos por lo que dicen los libros o en función a una serie de dogmas ideológicos no nos lleva a ninguna parte. Somos parte de una cultura,así que obviamente muchas de nuestras actitudes o de formas de ver las cosas no cuadran con un ideal feminista, pero es que así es la vida.

      El BDSM está de moda, no deja de ser un nicho de mercado para la industria del sexo. A mí la verdad que de siempre me ha interesado porque tengo fantasías extremas,y sinceramente también hay mucho sádico suelto con ganas de joder. Donde más he experimentado con el BDSM ha sido como trabajadora sexual y la verdad que he tenido experiencias muy buenas y divertidas, pero también mucho sádico con ganas de humillarte, de hacerte llorar de verdad. Los que se creen que vale todo y no aceptan tus límites, porque piensan que los límites los marcan ellos no tú.

      También al estar ahora de moda hay mucho postureo. A mí me excita sobre todo según que situaciones, pero a veces parece que si no te has hecho con el kit completo bedesemero en un sex shop lo que haces no es BDSM, o bien si no sabes de niveles, grados o no te metes en fiestas y demás reuniones sociales que a mí personalmente me interesan más bien poco. Claro, BDSM a golpe de tarjeta gastándote dinero en un sexshop y yendo a fiestas para poder entrar en el mundillo. A mí estas cosas nunca me han interesado, y por ello algunas personas me han dicho que no conozco bien el BDSM o que no soy buena sumisa. Yo es que no quiero tener un carnét BDSM, yo quiero experimentar y disfrutar de mi sexualidad con compañeros sexuales con los que tenga confianza y no con sádicos con ganas de joderte.

      Queria responderte a tí la primera vez

    2. M.

      ¿A qué denominas “la corriente mainstream”?¿”Manistream” de qué, de dónde, o de cuál película? Además, desde esa “corriente” dices que “se habla”… Las cosas no se hablan solas, en general es recurso del interlocutor que quiere introducir su opinión personal o sus prejuicios el endilgarle a terceros, con ambigüedad, esta opinión o su justificativo desde un “dicen que” o un “se dice que”. Así que ¿En dónde “se dice que”?¿Quién “dice que”?… ¿Quien tiene fantasías inconfesables?¿Quien se aboca a hacer o a consumir cierto tipo de porno o de literatura erótica muy acotados?¿La lectora casual de “50 sombras…” a quien la causa escozores en la entrepiernas convencida de que eso es BDSM aún cuando toda la comunidad de practicantes del BDSM digan que es el relato de un abuso ajeno a las prácticas SSC o RACK? Porque eso que tu dices que “se dice”, no puede afirmarlo nadie que haya dado vuelta por algún tiempo en las comunidades de BDSM.

      Ciertamente, el BDSM se vale de los estereotipos culturales y suele involucrarlos en una estética significativa para las interacciones. En nuestra sociedad, estos estereotipos son patriarcales, no pareciera haber otros con los que jugar (nombra un estereotipo que por presencia u omisión no se relacione con el patriarcado). Se juega con ellos reforzándolos hasta llevarlos a extremos ridículos, o construyendo un complemento que refute su valor o invierta su peso en las relaciones sociales o interpersonales. Si la sumisa ha de ser objeto de uso sexual, entonces jugará el rol de puta al extremo, o el rol de virgen inocente forzada a aceptar el ultraje. Si el Dominante ha de usar a esa sumisa como objeto, entonces debe adoptar el rol de macho todopoderoso. Si el sumiso debe ceder el espacio de poder que le concede la sociedad por ser varón, entonces jugará el rol de impotente, o de cornudo, o jugará con el estereotipo de la mujer objeto. Si la Dominante ha de empoderarse del modo que la sociedad no le permite a las mujeres, entonces jugará el rol de “ninfómana” (puta por deseo) con ese sumiso como testigo de cómo se contradice el estereotipo de las relaciones de pareja. Por supuesto, hay muchas más combinaciones y formas (en particular, no me he metido con las combinaciones entre identidades de género, la homo o bisexualidad, las relaciones múltiples, los afectos, etc., es decir que yo también he apelado a algunos estereotipos). En cualquier caso, esto de llevar al extremo un estereotipo patriarcal o su complemento es muy demandante y agotador, incluso para quien -en el juego- tiene el poder. El juego mismo requiere poder “aflojar”, relajarse de tanta exigencia, contribuir entre los participantes a reconstruirse como seres humanos dignos de respeto por sus elecciones y más allá del rol que disfruten, libres de las demandas que les impone la sociedad mediante esos mismos estereotipos. Y esto resalta algo: que la relación entre ser objetos o sujetos del deseo no es un binomio polarizado, mutuamente excluyente, tal que al adoptar el lugar de objeto necesariamente se pierde la condición de sujeto, para construir un estereotipo de relación de poder como el que plantea el feminismo mainstream desde el que efectuar juicios de valor, sino que lo que hay que observar es si la persona preserva su condición de sujeto, independientemente de que circunstancialmente adopte el lugar de un objeto.

      Por otro lado, basta con entrar a sitios web de comunidades BDSM para hacer una estadística de los roles que tienen o desean asumir sus usuarios por género, para ver que la cantidad de varones supera con creces a la cantidad de mujeres (¿quizá porque los nenes estamos entrenados culturalmente para reconocer y perseguir la satisfacción de nuestros deseos mientras que las nenas están entrenadas para ignorar sus deseos e insatisfacciones?), y luego, que la “oferta” de sumisos varones supera con creces a la de sumisas mujeres, de tal modo que sobra demanda de Dominantes mujeres y oferta de Dominantes varones (y por ende, donde sea que “se dice” lo que afirmas, ni siquiera se tomaron el trabajo de hacer esta estadística).

      Ciertamente, el BDSM no nace ni fue visibilizado por el feminismo, pero tampoco lo fue por el patriarcado ni por sus “varones heteronormativizados”. Quienes lo pusieron sobre el tapete fueron les homosexuales, la comunidad LGBT. Históricamente ese ha sido su “mainstream” al que luego se sumaron los heterosexuales, lo que no es de extrañar, ya que les homosexuales son quienes han liderado la lucha por la revindicación de los derechos “de los anormales” y de las libertades sexuales, y por la despatologización de las conductas sexuales, y los heterosexuales (incluyendo a los heteronormativizados) se han plegado posteriormente, cual cola del barrilete, tras percatarse de que esas libertades también los beneficiaban. Este movimiento no ha sido “feminista” pero ha sido profundamente antipatriarcal, como para que la porción del feminismo compuesto por mujeres heteronormativizadas (y algunos dirían también, burguesas) pretendan achacárselo al patriarcado por la sencilla razón de que no reconozcan a estas luchas como propias.

      Finalmente, me gustaría mencionar a Michelle Foucault, cuya obra ha dado sustento a esta lucha liderada por la comunidad homosexual de la que formaba parte. Foucault señala que, pese a nuestro progreso y evolución intelectual a lo largo de la historia, seguimos hablando de deseos y del placer como satisfacciones de esos deseos, considerando que las partes del cuerpo, mente y “espíritu” objeto de estos deseos y placeres son los mismos que identificaran los antiguos griegos, en forma inamovible, y que en este contexto, el BDSM es una búsqueda que desafía esta concepción inamovible por involucrar a la totalidad del cuerpo, mente y espítiru en los actos eróticos y en nuestras conductas sexuales, por hallar nuevas partes del cuerpo, nuevos estímulos, nuevas manifestaciones del deseo y nievas formas de satisfacerlos, aunque no se ajusten a los cánones y estereotipos culturales.

  7. P.

    “Con todos estos condicionantes no es de extrañar que el bdsm este conformado principalmente por hombres dominantes y mujeres sumisas.”
    Pues sinceramente, me parece un comentario poco propio de alguien que tenga un mínimo de contacto con el mundillo. Yo estoy metida en él desde hace bastante poco, pero los que llevan años metidos me dicen que no es realmente cierto que haya mayoría de mujeres sumisas, aunque es lo que pueda parecer desde fuera.

    Aparte, dentro del BDSM no tiene que ser todo “cuero y parafernalia”, ni todos los roles tienen que ser de dominante y sumiso. Hay un montón de prácticas incluidas dentro de ese grupo que no tienen ninguna dinámica asociada de dominación/sumisión. Reducir todas las relaciones BDSM a eso es simplificar a lo bestia toda la variedad de interacciones que puedes encontrar.

  8. B.

    Buf, para cuadrar BDSM y feminismo hay que hacer verdaderos malabares! Pero esto me recuerda a un debate que tuve con un amigo. Conste que yo soy feminista, me depilo y me maquillo cuando me apetece.
    Pero él me decía que no entendía esas chicas que no se depilaban por feminismo y que luego iban siempre súper maquilladas. Le contesté que libertad significa eso, libertad. Hacer lo que te venga en gana, con independencia de lo que hagas con otras partes de tu cuerpo o lo que hiciste en el pasado.
    Pues lo mismo. No vamos a querer la libertad para que las mujeres hagan lo que el manual feminista de sexo diga. Si hay un manual, ya no puede haber libertad.

    1. Afrodita

      Has dado en el clavo amiga.

      No sé por qué hay que tener la necesidad de justificar lo que haces si es feminista o no… Establecer baremos por lo que dicen los libros o en función a una serie de dogmas ideológicos no nos lleva a ninguna parte. Somos parte de una cultura,así que obviamente muchas de nuestras actitudes o de formas de ver las cosas no cuadran con un ideal feminista, pero es que así es la vida.

      El BDSM está de moda, no deja de ser un nicho de mercado para la industria del sexo. A mí la verdad que de siempre me ha interesado porque tengo fantasías extremas,y sinceramente también hay mucho sádico suelto con ganas de joder. Donde más he experimentado con el BDSM ha sido como trabajadora sexual y la verdad que he tenido experiencias muy buenas y divertidas, pero también mucho sádico con ganas de humillarte, de hacerte llorar de verdad. Los que se creen que vale todo y no aceptan tus límites, porque piensan que los límites los marcan ellos no tú.

      También al estar ahora de moda hay mucho postureo. A mí me excita sobre todo según que situaciones, pero a veces parece que si no te has hecho con el kit completo bedesemero en un sex shop lo que haces no es BDSM, o bien si no sabes de niveles, grados o no te metes en fiestas y demás reuniones sociales que a mí personalmente me interesan más bien poco. Claro, BDSM a golpe de tarjeta gastándote dinero en un sexshop y yendo a fiestas para poder entrar en el mundillo. A mí estas cosas nunca me han interesado, y por ello algunas personas me han dicho que no conozco bien el BDSM o que no soy buena sumisa. Yo es que no quiero tener un carnét BDSM, yo quiero experimentar y disfrutar de mi sexualidad con compañeros sexuales con los que tenga confianza y no con sádicos con ganas de joderte.

Los comentarios están cerrados

Uso de cookies

Nosotras también hemos sucumbido a las cookies y eso que no son de chocolate. Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies