El poliamor ‘is the new black’* Análisis, Cuerpos

Es naíf pensar que la inmensa trama del sistema monógamo se soluciona teniendo más de una relación. Y es violencia coaccionar a los y las demás para que se “liberen” de todo este armazón con argumentos que refieren a los grandes discursos, pero que no contemplan los dolores ni las dificultades.

Señora Milton

Señora Milton

Ahora que el debate sobre la monogamia ha entrado en las asambleas, no hay espacio reivindicativo, libertario, posmoderno o feminista que no enarbole su parcela poliamorosa. La ruptura -formal- de la monogamia, materializada en este concepto escurridizo que viene a ser el poliamor, promete liberarnos de todos los males como por arte de magia: quisiéramos creer que por donde pasa el poliamor no vuelven a crecer las malas hierbas. Pero crecen, y de qué manera. Nunca bastó ni un cambio de nomenclatura ni un gesto grandilocuente para hacer caer un sistema: partimos de lo que somos para soñar imaginarios nuevos, pero nuestros sueños se nutren con un poso que arrastramos y nos arrastra. Por la inevitable materia que nos construye.

Hemos vencido las morales, las vergüenzas y las leyes que nos quieren dóciles y castas. Pero el dolor de barriga cuando afrontamos la ruptura de la monogamia no se cura con manifestaciones ni pancartas.

La construcción de amores no monógamos se realiza con conceptos, emociones y miradas heredadas de la monogamia. Las reflexiones de Monique Wittig sobre la heterosexualidad como sistema de pensamiento sirven igualmente para la construcción emocional del amor:

“Esos discursos de la heterosexualidad nos oprimen en el sentido de que nos impiden hablar a menos que hablemos en sus términos. Todo lo que los cuestiona es inmediatamente descalificado como elemental. Nuestro rechazo a las interpretaciones totalizadoras del psicoanálisis les hace decir a sus teóricos que despreciamos la dimensión simbólica. Esos discursos nos niegan toda posibilidad de crear nuestras propias categorías. Pero su acción más feroz es la tiranía inflexible que ejercen sobre nuestro ser mental y físico”.

El sistema monógamo es una tiranía. No es una opción: es un mandato, y es la violencia simbólica inscrita en ese mandato la que nos impide escoger maneras diferentes incluso cuando creemos escogerlas. En ocasiones nos toca la lotería de la vida y los mandatos nos resultan oportunos, cómodos, pero eso no los convierte en opcionales. Como explica Pierre Bordieu, “de todas las formas de persuasión clandestina, la más implacable es la ejercida simplemente por el orden de las cosas”. La monogamia es un sistema de opresión tan bien codificado que nos desgarra de dolor cada vez que queremos oponer resistencia.

Hemos vencido las morales, las vergüenzas y las leyes que nos quieren dóciles y castas. Pero el dolor de barriga cuando afrontamos la ruptura de la monogamia no se cura con manifestaciones ni pancartas. El extraordinario aparato de propaganda e infiltración del sistema que nos enseña desde el nacimiento que el amor es a dos, que la vida sin el dúo es un fracaso y la vida a más de dos es sospechosa. Que si no tienes pareja, o si tienes más de una, es porque sufres carencias. Que nos codifica para sentirnos amenazadas por el entorno, para sustituir amores por pura imposibilidad de amar a más de una persona, o de amar a más de una por pura incapacidad de comprometernos.

La monogamia nos quiere limitadas, hurañas, asustadas, egoístas, divididas por pares, por dúos. Y todos los desastres amorosos que acumulamos en la mayoría de nuestras vidas, todas las veces que nos hemos desgarrado por amor, todas los amores que han acabado en batalla, todas las cicatrices que nos atraviesan son la prueba de que el sistema funciona bien y emborrona de miseria nuestro mayor potencial: la capacidad que tenemos, a pesar de todo, de amarnos.

La larga noche de los siglos

La monogamia no exige a todo el mundo por igual. El mayor peso de las restricciones y la exclusividad ha recaído históricamente sobre la identidad femenina. Silvia Federici, en ‘Calibán y la bruja’, nos habla del control del cuerpo y las sexualidades como instrumento imprescindible para la implantación del capitalismo durante la Edad Media europea. Un control que se ejerció sobre todos los cuerpos pero que reservó para las mujeres el espanto de la caza de brujas.

“Los juicios por brujería brindan una lista aleccionadora de las formas de sexualidad que estaban prohibidas en la medida en que eran «no productivas»: la homosexualidad, el sexo entre jóvenes y viejos, el sexo entre gente de clases diferentes, el coito anal, el coito por detrás (se creía que resultaba en relaciones estériles), la desnudez y las danzas. También estaba proscrita la sexualidad pública y colectiva que había prevalecido durante la Edad Media, como en los festivales de primavera de origen pagano que, en el siglo XVI, aún se celebraban en toda Europa. (…) La caza de brujas condenó la sexualidad femenina como la fuente de todo mal, pero también fue el principal vehículo para llevar a cabo una amplia reestructuración de la vida sexual que, ajustada a la nueva disciplina capitalista del trabajo, criminalizaba cualquier actividad sexual que amenazara la procreación, la transmisión de la propiedad dentro de la familia o restara tiempo y energías al trabajo”.

Tener varias relaciones sexo-afectivas simultáneas es solo un aspecto formal y visible de un inmenso entramado que, si no desmantelamos, solo reproduce el mismo sistema, pero con otro nombre.

Desde mucho más antiguo, en Europa la monogamia implicaba un pacto de fidelidad sexual de la mujer hacia el hombre, pero no necesariamente a la inversa. Michel Foucault traza en su ‘Historia de la sexualidad’ el camino desde la antigua Grecia:

“El hombre, en tanto hombre casado, sólo tiene prohibido contraer otro matrimonio; ninguna relación sexual se le prohíbe por el solo hecho del vínculo matrimonial que contrajo; puede tener una aventura, puede frecuentar a las prostitutas, puede ser el amante de un muchacho -sin contar los esclavos, hombres o mujeres, de que dispone en su casa. El matrimonio de un hombre no lo liga sexualmente. Dentro del orden jurídico, esto tiene como consecuencia que el adulterio no sea una ruptura del lazo del matrimonio por parte de alguno de los dos cónyuges; no está considerada como infracción más que en el caso de que una mujer casada tenga relaciones con un hombre que no es su marido; es la situación matrimonial de la mujer, nunca la del hombre, la que permite definir una relación como adulterio. Y, en el orden moral, se comprende que no haya existido para los griegos esta categoría de la “fidelidad recíproca” que más tarde habría de introducir en la vida del matrimonio una especie de “derecho sexual” con valor moral, efecto jurídico y componente religioso.

El principio de un doble monopolio sexual, que hace de los dos esposos compañeros exclusivos, no se requiere en la relación matrimonial. Pero si la mujer pertenece realmente al marido, el marido sólo se pertenece a sí mismo. La doble fidelidad sexual, como deber, compromiso y sentimiento compartido por igual, no constituye la garantía necesaria ni la expresión más elevada de la vida matrimonial”.

El muy extendido modelo de relación poliamorosa heterosexual en la que el hombre es muchísimo más promiscuo y prolífico en relaciones que sus compañeras es heredero de esta desigualdad sistémica. También lo es el escarnio público que reciben los hombres disidentes de un sistema que los sigue queriendo machos. Hace un par de años, en la radio, una de mis contertulias afirmó que un hombre que aceptaba esto del poliamor era lo que toda la vida habíamos llamado un calzonazos. Y ni pestañeó al decirlo.

El privilegio hetero, el privilegio masculino, el privilegio cisgénero y todos los demás van sumando puntos para el gran bingo del poliamor. No es una cuestión de diferencias personales sino de categorías inscritas en esas personas. La libertad simétrica de la que disponemos para decidir sobre nuestras vidas es un burdo espejismo utilitario en un mundo en que cada disidencia paga su precio y en el que amamos atravesadas por el género y sus manifestaciones identitarias, la clase, la raza, el capacitismo, la identidad sexual y todas las demás categorías opresoras que queráis añadir.

Venimos, pues, de la larga noche de los siglos. La pregunta es: ¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia dónde queremos ir?

La reproducción de las dinámicas de opresión

¿Pueden las herramientas del amo desmantelar la casa del amo? ¿Puede desmantelarse una imposición imponiendo una nueva? ¿Qué entendemos por liberar nuestros cuerpos, nuestros placeres, nuestra sexualidad y nuestros amores? ¿La libertad tiene una forma concreta y cerrada o es un concepto que refiere a la multiplicidad de opciones equivalentes entre las que poder escoger sin coacciones?

Si la monogamia es un mandato, la subversión es contra la naturaleza del mandato mismo, contra la inevitabilidad del orden de las cosas. El trabajo vital que afrontamos es contra la imposición de un sistema de delimita nuestros deseos, nuestros espacios corporales, nuestras posibilidades y proyecciones emocionales, y que nos obliga a quedar ancladas en un única opción. Si la ruptura de la monogamia tiene algo de subversivo, es la posibilidad que abre para desnaturalizar el sistema impuesto, para replantearnos cómo y por qué amamos como lo hacemos. Construir nuevas posibilidades entre las que escoger.

La carga subversiva de romper con la monogamia, si la tiene, vendrá de los gestos cotidianos, no de las grandes heroicidades que deben su imaginario a tiempos jerárquicos e individualistas que queremos dejar atrás.

Tener varias relaciones sexo-afectivas simultáneas es solo un aspecto formal y visible de un inmenso entramado que, si no desmantelamos, solo reproduce el mismo sistema, pero con otro nombre.

En su libro ‘Transexualidades. Otras miradas posibles’, Miquel Missé explica una anécdota personal. Parte de una reflexión sobre la autenticidad que hace el personaje de La Agrado en ‘Todo sobre mi madre’, de Pedro Almodóvar. Escribe Missé:

“Hace bastantes años, una de mis tías, que no entendía demasiado todo esto de la transexualidad, me regaló una pequeña postal en la que estaba escrito: “La sabiduría de la vida es aceptar los límites”. Me enfadé mucho, sentí que era una manera de decirme que mi problema era que no me aceptaba como mujer, que aceptar los límites implicaba no poder vivir como quería hacerlo. Pero hace unos meses encontré de nuevo la postal, perdida en un cajón, y de pronto pensé en La Agrado y en la autenticidad que proclamaba, y entendí mejor la frase que tanto me había dolido en su momento. Ahora, a mi tía, le diría que la sabiduría de la vida es también aceptar que los límites son construcciones sociales, pero que seguramente tenía buena parte de razón: lo que nos hace auténticos y auténticas no tiene nada que ver con saltarlos, sino con saber dónde están y al servicio de quién”.

Es naíf pensar que toda esta inmensa trama del sistema monógamo se soluciona teniendo más de una relación. Y es violencia coaccionar a los y las demás para que se “liberen” de todo este armazón con argumentos que refieren a los grandes discursos, pero que no contemplan los dolores ni las dificultades. Cacarear la liberación ajena sin atender al precio que se paga por ella es otra de los infinitos discursos que nombran la libertad con fines neoliberales. Cada vez que alguien presume de modernez o libertad por tener varias parejas, no es que muera un gatito, es que muere un futuro posible: nadie sale de los sistemas opresivos en un solo click, firmando un papel o leyendo un par de libros. La única vía de escape está en boicotear sus dinámicas opresoras.

Desde la ruptura formal de la monogamia hasta la construcción de relaciones no monógamas hay un abismo. Y en ese abismo es donde está la potencialidad del movimiento: en las dudas, en los límites, en los miedos, en los pasitos adelante y los saltos atrás. Su carga subversiva, si la tiene, vendrá de los gestos cotidianos, no de las grandes heroicidades que deben su imaginario a tiempos jerárquicos e individualistas que queremos dejar atrás, que pertenecen a un mundo donde el dolor, la vulnerabilidad, el cuidado, los vínculos, la empatía, ni siquiera existen. Nos han impuesto sus formas durante siglos con resultados deplorables.

Saber dónde están nuestros límites, nuestros dolores, nuestros anhelos, nuestros sueños, y saber al servicio de quién están forma parte de un mundo nuevo. Acompañarnos en nuestros caminos, en nuestros pasos y saltos, amarnos desde los gestos pequeños y construir dúos, tríos, o redes desde otros lugares que sean liberadores, espacios amorosos en los que dejarnos caer, temer, sufrir y también acertar, transformarnos y construirnos es, tal vez, nuestra apuesta más apuesta radical.

Nota: El título de este post remite a la serie ‘Orange is the new black’ (‘El naranja es el nuevo negro’). Lucas Platero, en un artículo sobre esta serie, explica: “Hace referencia a una expresión en inglés de hace tiempo, “grey is the new black”, que significaría algo así como ahora el color gris en la ropa tiene la misma función social que el negro. En el uso más reciente de esta expresión se hacen evidentes tanto la asimilación de los derechos civiles como una rápida comercialización de todo aquello que se pueda convertir en un “mercado rosa” o similar. Igual os suena la expresión “gay is the new black”, que podría ser algo así como ¡¡ahora llegan los derechos de los gays!!, como si los derechos de los y las afroamericanas ya estuvieran conseguidos, y lo gay fuera simplemente lo siguiente en la lista de derechos a conseguir. Más tarde surge “orange is the new black”, en referencia al color de los uniformes de las cárceles, y que presentaría un “tema  nuevo” al que hay que prestar atención, para tener el mismo éxito que “un tema ya cerrado” como podría ser el racismo”.

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El poliamor ‘is the new black’*
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Comentarios recientes

  1. Sra C

    Interesante articulo

    Yo personalmente me he hecho una evaluacion y sé que soy mujer hetero, monogama serial y que hay cosas que a mi misma me harían sufrir mucho. No me sale acostarme con una mujer porque sencillamente no me atraen

    Pero también estoy harta de que por haber pensado en mi misma ese esquema que es en cierto modo tradicional y que sé que es el que me va y con el que me siento a gusto, muchos me dicen que sigo una vida muy “retrogada” cuando a mi por mi parte aunque no me vayan cosas podriamos decir más liberales, las respeto y no me parecen malas en si. Alla cada cual lo que haga con su vida, pero al igual que yo respeto, también pido lo mismo para mi

  2. Pere

    Bona tarda Brigitte!

    Muy interesante la primera parte del artículo. Nunca está de más ir conociendo y entendiendo mejor los cimientos que, aún enterrados, siguen siendo la base de se reproduzcan las diferencias.

    Totalmente de acuerdo en la parte final. Y no solo es necesario sino fascinante entrar en toda esta lucha, y además me encanta tu enfoque más “anarco-relacional”: no me cansaré de criticar las partes que el poliamor hereda de la monogamia, tales como preservar el concepto de pareja como formula predefinida que marca los derechos y obligaciones de quienes están “dentro o fuera”.

    Pero por un lado: toda esta parte que critico del poliamor lo hago con una prudencia enorme, como ejercicio filosófico casi, por el placer de definir y discutir sobre “qué máximos serían los ideales”, y de esa utopía ir filtrando las ideas que se puedan ir aplicando.
    Lo planteo así porque a quien me dirijo – los poliamorosos – son precisamente individuos que, además de los problemas habituales de formar parte de un colectivo minoritario y estigmatizado, generalmente han hecho o están haciendo un esfuerzo casi titánico para romper con una gran cantidad de cosas, y que decidan meterse en todo el follón que esto puede llegar a suponer es algo admiro muchísimo. Es precisamente para todos ellos que dedico tiempo a escribir este comentario y para quienes quiero dedicar todo el esfuerzo personal que pueda lograr: para dar soporte, ánimos, arropamiento o lo que sea que pueda hacer que su aventura sea un poco menos amarga de lo que sería afrontándola en soledad.

    Por otro lado: como mencionaron en otra parte, me parece que el colectivo poliamoroso se caracteriza en todo caso por tener un mínimo nivel de concienciación acerca de muchos constructos sociales incluyendo las cuestiones de igualdad de género.

    Ahí es donde me sorprende ingratamente tu artículo. Me parece que has inventado un problema en uno de los espacios donde menos se da.
    La mezcla de la herencia social machista con el poliamor me parece metida con calzador, y el intento de hacerlo ha terminado en una crítica sin fundamentos y gratuitamente amarga:

    “El muy extendido modelo de relación poliamorosa heterosexual en la que el hombre es muchísimo más promiscuo y prolífico en relaciones que sus compañeras”
    Esto es una acusación implícita sin ningún fundamento. Tanto mi propia experiencia como lo que he ido conociendo del mundillo es que en realidad suele ocurrir lo contrario.
    ¿Podrías justificar este dato?
    Y añado: uno de los motivos que hacen que en el colectivo poliamoroso esto no sea como tu dices, es precisamente porque es un espacio donde no existen los halos de ‘hombre triunfador’ ni de ‘mujer puta’ encadenando la promiscuidad.

    “El privilegio hetero, el privilegio masculino, el privilegio cisgénero y todos los demás van sumando puntos para el gran bingo del poliamor.”
    Me parece una contradicción. Todo lo que he ido conociendo son casos de exactamente lo contrario (en los que incluyo mi propia experiencia), y además tu misma lo mencionas en el párrafo anterior con el ejemplo del calzonazos.

    “ES naíf pensar que toda esta inmensa trama del sistema monógamo se soluciona teniendo más de una relación. Y ES violencia coaccionar a los y las demás para que se “liberen” de todo este armazón con argumentos que refieren a los grandes discursos, pero que no contemplan los dolores ni las dificultades. CACAREAR la liberación ajena sin atender al precio que se paga por ella es otra de los infinitos discursos que nombran la libertad con fines neoliberales. CADA VEZ QUE ALGUIEN presume de modernez o libertad por tener varias parejas, no es que muera un gatito, es que muere un futuro posible: nadie sale de los sistemas opresivos en un solo click, firmando un papel o leyendo un par de libros. La única vía de escape está en boicotear sus dinámicas opresoras.”

    Brigitte, ¿puedes justificar porqué has utilizado afirmaciones en vez de suposiciones?
    Es muy grave este párrafo escrito de esta forma, ya que se entiende que afirmas que los poliamorosos están haciendo todo esto, cosa que – sobra decirlo – no solo es falso sino que se corresponde exactamente a lo contrario de lo que suele ser. ¿Un poliamoroso imponiendo y juzgando a los otros por no tener más parejas, habiendo pasado él mismo por las dificultades que entraña todo esto? ¿Acusarles de no entender el precio que se paga por estas liberaciones? ¿De verdad has conocido a poliamorosos que presuman de tener varias relaciones? Pero si esto seria propio de niños de 14 años… y precisamente el problema suele ser lo contrario, que se lleva en secreto, en vez de normalizarse!

    Todas estas acusaciones implícitas son demasiado bestias como para aceptar que publiques esto sin mencionar ni una sola fuente que pruebe que el colectivo poliamoroso cae en estos comportamientos.

    Cuando lo hagas podremos discutirlo (y será sin duda constructivo y muy necesario).
    Mientras esto no ocurra, mi opinión es que lo mejor que puedes hacer con este artículo, por resepeto (a quienes en realidad son aliados a tus causas!) es despublicarlo o por lo menos editarlo y cambiarlo por paradigmas explicando “lo malo que seria que las cosas llegaran a ser así”.

    A pesar de la frialdad del medio, Brigitte, recordarte que aprecio tu trabajo y normalmente me impresiona la calidad de lo que has ido publicando.

    PD: Aclarar que hablo de los poliamorosos en tercera persona porque si me obligaran a etiquetarme, no sería así como más me identificaría.

  3. Paula

    No sé en que mundo vives tu, pero en la mayoría de espacios “liberados” en los que me muevo donde el poliamor o la no-monogamia se han puesto de moda sí que pasa todo esto de lo que habla Brigitte en el artículo.

    Lo guay es ser poly y lo que no mola (y es que no has visto la luz en la vida) es ser monógama.

    También lo que suele pasar cuando hablo con compañeras heterosexuales que deciden abrir sus relaciones de pareja es justamente lo que dice Brigitte y que tu criticas diciendo que es mentira. Que los tíos tienen o más novias, o simplemente novias más jóvenes. Y obviamente, jamás se plantearan relacionarse con otro tio. Mientras que ellas sí que se empiezan a cuestionar su sexualidad más allá, o accederán a trios y demás.

    No me parece bien exigirle a alguien que se retracte de lo que dice porque eso no se ajusta “a lo que yo he visto”. Como no somos omnipotentes, ni omnipresentes lo más seguro es que no lo veamos todo, y no hay que ir diciendo: MENTIRA! Cada vez que alguien señala algo que no nos gusta.

    Porque chaval, te aseguro que esto es verdad.

    1. Anne

      “No sé en que mundo vives tu, pero en la mayoría de espacios “liberados” en los que ME MUEVO …”

      “También lo que suele pasar CUANDO HABLO con compañeras heterosexuales que deciden abrir sus relaciones de pareja …”

      “Y OBVIAMENTE, jamás se plantearan relacionarse con otro tio. ”

      Parafraseando a Alicia Murillo..
      Ah, pues muy bien, ¿y que nos quieres decir con eso? ¿qué interés puede tener ese dato para el debate?
      ¿Quieres decir que porque a tus compañeras heterosexuales que deciden abrir sus relaciones de pareja (que ya es de por si sorprendente que sea en plural) les pase eso, es lo que ocurre en la mayoría de casos? Que datos tan objetivos.

      Y para rematarlo:
      “No me parece bien exigirle a alguien que se retracte de lo que dice porque eso no se ajusta “a lo que yo he visto” ”

      Muy coherente.

  4. LAURA LEÓN MORILLO

    No creo que el texto culpe a las personas que practican el poliamor, no lo veo por ningún lado. Creo que habla de respetar los procesos de cada persona y de no hacer grandes discursos sin ponerse la mano en el corazón. A ver, ser poliamorosx no te convierte en una bellísima persona ipso facto, y practicar la monogamia no te hace ser una persona cobarde e indigna. Nos queda mucho para aprender a amar de una forma sana, se exprese como se exprese, así que es mejor respetar y valorar todos los pasos que demos. Yo he entendido eso.
    Me ha gustado lo de que la revolución estará en lo cotidiano, así lo siento yo también. Un saludo!

    1. Sra C

      Yo por mi parte es eso lo que pienso. Yo lo dicho antes, soy hetero y monogama, pero me da absolutamente igual lo que haga el resto. Lo que pasa es que por la otra parte muchos de estos a su vez si se meten conmigo. Y este estilo de vida que sigo ha sido de verdad muy muy pensado por mi

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  6. Seda

    Impecable Brigitte. Me alegra que alguien se atreva a escrbir así. En relación a los comentarios decir que yo en una época de mi vida fui etiquetada y juzgada por hetero, monógama Y MAMÁ. Horroooooor. Triple pecado capital en la Biblia feminista. Ahora las cosas han cambiado y dos de las etiquetas han caído en desuso. Y es que no me va lo de “yo soy”. Pues depende. Estoy viva y voy cambiando. Ahora siento y me relaciono desde un lugar y mañana, no lo sé. No puedo prometer ser polígama hasta que la muerte nos separe…
    Y decir que también he visto y vivido a personas que sufrían enormemente por forzarse a ser poliamorosas. Y no una ni dos. Y personas que para mi eran un referente en muchos aspectos.
    Otro aspecto que a mi me choca de la reacción de la gente cuando se hablas de “relaciones abiertas” o no monogámicas es que se confunde con promiscuidad. Que una persona no encaje en la monogamia estricta no quiere decir que vaya sí o sí a follarse a cualquier bicho de dos patas…

    1. Eustakio

      Bueno, pero ser promiscu@ tampoco quiere decir que vaya sí o sí a follarse a cualquier bicho de dos patas… Sólo que eres de actividad sexual considerada alta y variada.

  7. Carlos

    Me irrita que hables en femenino cuando te refieres al genérico. ¿Acaso hay alguien que hable en singular para referirse al plural? No entiendo este afán por cambiar la normativa lingüística por puro capricho.

    Si todo esto es porque alguien se ofende porque el genérico emplee el masculino… con semejante susceptibilidad, la sociedad estará condenada al estancamiento. Y partiendo de esta premisa, ¿has pensado que tu solución tiene las mismas carencias? Con el añadido de que dificultas la lectura.

    Y si al final lo haces porque resulta que este texto va exclusivamente dirigido a mujeres, en ese caso lamentaré poseer un pene, y me retiraré suplicando disculpas.

  8. Sonia Giménez Guzmán

    Me ha gustado mucho el artículo. Volveré a leerlo con más calma. Lo importante es permitirnos amar, sentir, cultivar el placer, sentir, poder compartir nuestra vulnerabilidad, nuestra fortaleza, nuestra humanidad, más allá dd patrones y prejuicios , más allá de culpabilidades. Crear conciencia de los límites aprendidos porque desde ahí todo es posible. Gracias por el artículo!
    Abrazos y sonrisas!!!

  9. karmunchi

    Muy interesante.
    Al hilo del tema del poliamor, yo ya he podido toparme con varios hombres que hablan de esta forma de concebir las relaciones. Se suben al carro de la ruptura con la monogamía, de “lo diferente”, de estar a años luz de los clásicos parámetros en las relaciones, pero a poco que rascas no hay una alternativa real: ellos dominan, ellas se someten, ellos deciden cómo, cuando… ellas acatan… y se percibe la carga machista solo que reproducida con el número de compañeras que tengan.
    Me parece muy acertado que el texto señale esto, porque lo necesario al fin y al cabo, es que se decida tener relaciones monógamas, polígamas, heteros, homosexuales… se haga desde la igualdad y el respeto.

  10. Olga

    Podríamos decir que la monogamia también sirve para romper la monogamia : Es decir, construyamos una nueva monogamia, en cuyo núcleo de pareja no haya privilegios, ni tareas femeninas o masculinas, intercambiemoslas, o pactemos con nuestra pareja. Digamos cosas como “me gustas mucho, me gusta estar contigo pero quizá un día no sea así y quiera tener sexo con otra persona, qué sentirías? No sé, es complicado, de acuerdo, pero hablando se llegan a acuerdos y si no es así como sucede, está la ruptura, que implica empezar todo de nuevo.

    1. Machirulo

      Eso del poliamor lo llevamos practicando los hombres toda la vida de dios, se llama estar a rollos o con follamigas… ahora, nunca esperéis un compromiso serio con un hombre con tales propuestas o al menos uno que os tome realmente en serio, pues se aprovechara de vosotras y de la situación,nada mas….. no os amara realmente y os aseguro que se acabara largando tarde o temprano con aquella fémina que le ofrezca amor verdadero, pasión y ternura …. y no esta pacotilla de ingeniería social deshumanizadora que estáis intentando implantar en las mentes

      Los mas altos valores masculinos son el Honor, la lealtad, la fidelidad, la entrega absoluta. Y No hay nada mas bonito en este mundo(al menos para nosotros, los machirulos 🙂 )… me da pena por las próximas generaciones, con toda esta ingeniería social jamas podrán disfrutar del amor verdadero, de la comunión entre un hombre y una mujer.

      -“me gustas mucho, me gusta estar contigo pero quizá un día no sea así y quiera tener sexo con otra persona, qué sentirías?”

      Si fueses mi novia te dejaría en ese mismo instante…. Dices que te “gusto”, pero que quizás un día no sea así… entonces cuando llegue ese día, ¿para que voy a estar con alguien a quien no le gusto y que prefiere estar con otras personas.? No soporto a las personas primitivas y egoístas que solo piensan en satisfacer sus propias necesidades e impulsos. Que se puede esperar de una persona así…. NADA.

      El amor monógamo no es imposición, ni es dominación ,ni es violencia simbólica (madre mía ! ) ni todas esas tonterías que decís….

      El amor es simplemente DAR … y evaluar si lo que recibes te compensa, y por lo tanto buscar a alguien que requiera tu mismo nivel de intensidad de relación para encontrar SIEMPRE el equilibrio….

      Un par de ejemplos, tuve una novia durante dos años , nos veíamos prácticamente nada mas los fines de semana, y el resto de los dias estábamos ocupados con nuestras cosas, los dos estábamos satisfechos así con ese nivel de intensidad, hasta que llego el momento en el que yo necesitaba mas de ella ….y no me lo quiso dar….. estábamos en desequilibrio, así que la deje…
      Mi siguiente novia fue al contrario, nos pasábamos las 24 horas del día el uno con el otro (y follando como locos jeje) , lo hacíamos siempre todo juntos(y de la manita, que romántico fue aquello :,) jeje ) hasta que yo necesite algo de tiempo para mi, ella no lo acepto, estábamos en desequilibrio… así que la deje…

      Por cierto, haber si salís ya del estereotipo ese de que el hombre siempre domina y de que la mujer es siempre sumisa…. a mi me parece mas bien que es al contrario, anda que no he visto yo a colegas míos totalmente sometidos y manipulados, que han cambiado totalmente de forma de ser, que dejaron de salir con el grupo y que cambiaron hasta de forma de vestir….. y que no han vuelto a ser ellos mismos hasta que lo dejaron o hasta que encontraron a otra chica mas normal.

      1. Kike

        Por lo visto son tus parejas las que deben adaptarse a tus necesidades y cuando no lo hacen las desechas sin más. Tu sí exiges amor y entrega absoluta, en cambio. ¿Dónde quedan aquí tus “altos valores masculinos”? ¿podrías definirnos según tú los “altos valores femeninos”? alecciónanos con tu sapiencia.. .. también deberías hacerte mirar el concepto de que no siempre tu opinión sobre las personas es la que vale o los cambios que adoptan las mismas son lo que tú habías supuesto o previsto; las cosas que no entendemos o que desconocemos no tienen que ser necesariamente perjudiciales y sí es necesario en cambio, acercarnos a las personas para entender sus puntos de vista más que nada para evitar confusiones y aprender uno mismo desde la diversidad. Atrévete a descubrirlo; amarás más

      2. Fe

        “Los mas altos valores masculinos son el Honor, la lealtad, la fidelidad, la entrega absoluta.”

        XD Y lo dice despues de escribir “Eso del poliamor lo llevamos practicando los hombres toda la vida de dios, se llama estar a rollos o con follamigas… ahora, nunca esperéis un compromiso serio con un hombre con tales propuestas o al menos uno que os tome realmente en serio, pues se aprovechara de vosotras y de la situación,nada mas….. no os amara realmente y os aseguro que se acabara largando tarde o temprano con aquella fémina que le ofrezca amor verdadero, pasión y ternura …. y no esta pacotilla de ingeniería social deshumanizadora que estáis intentando implantar en las mentes ”

        Es que son tan ALTOS VALORES QUE NO LLEGAN A ELLOS O QUÉ?

      3. Ana

        Perdona, pero yo soy mujer y me considero alguien de honor, leal, fiel y me entrego al cien por cien quien se merece mi amor, mi respeto y mi carño. Ya estoy algo cansada de las generalizaciones por sexo o condición sexual. Y otra cosa: estamos hablando de poliamor, no de follar con una un día sí y otro no. Eso es relación de amantes. El poliamor es tener varias relaciones sentimentales (donde se implican las emociones) a la vez, o expresado de manera más simple, tener varias novias o parejas. Y tú estás hablando de relaciones esporádicas con las follamigas (amantes). Y lo de tus amigos dominados por las mujeres: son unos calzonazos, y lo mismo se podría aplicar a las chicas que se dejan controlar por sus parejas masculinas. Si un hombre o una mujer no tiene autoestima o no se valora, es más que probable que se convierta en un sumiso o sumisa. Tristes son si no son capaces de reafirmarse como personas (con independencia de su sexo) autónomas, como una parte más de la relación, no como algo que se “funde” con la otra parte (el problema de muchos y muchas: una relación son dos partes, no una sola) con tal de no estar solo o de “amar” (eso no es amor, te lo puedo asegurar).

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  12. Baraka

    Yo creo que la poligamia es el futuro,es entender la pareja desde otro punto de vista que no es el impuesto por la iglesia católica que tanto daño ha hecho a las parejas,es el amor profundo por la persona con la que has decidido compartir tu vida sabiendo que no es de tu pertenencia,a mi ,mi pareja me conquistó con una frase : en las parejas siempre hay tres, tu, yo y “la pareja”,respetando esta individualidad,hemos de asumir que al igual que a nosotros ,nuestra pareja se pueda sentir atraído por una tercera persona y esto no cambia en absoluto lo que sientes por tu pareja,existe el sexo sin mas e incluso pienso que es una manera de dar aire fresco a las relaciones largas,al fin y al cabo somos animales con nuestros instintos y nuestras cosas,quienes somos nosotros pata coartar a nadie de hacer lo que le nace?

    1. chirimirirri

      esto creo que es lo mejor que he leido nunca en pikara, Bravo BARAKA

  13. Vanessa

    Muchísimas gracias por compartir esta preciosa y (en mi opinión) acertadísima reflexión.

  14. Laura

    Creo q el poliamor es muy interesante, incluso muy necesario en determinados momentos de la vida, entre personas de la misma edad/generación. Y esto de la edad os lo digo pq cuando ya tienes una edad estupenda no te tragas q tu pareja decida “hacerse poliamoros@” precisamente con hombres/mujeres mucho más jóvenes que tu. Y eso, querid@s mí@s, no es poliamor, eso es nadar y guardar la ropa. Y hace mucho daño.

  15. Leda

    Yo pienso que la monogamia es una elección natural, como vemos en los animales que tienen parejas de por vida, satanizarla como “sistema opresor” suena muy exagerado, pues al final cada quien decide como se siente cómodo. Claro que en la naturaleza también existen razas como los bonobos, quiénes son polígamos y no tienen problemas en su sociedad pues todo lo resuelven con sexo.

  16. Libertad

    Yo creo que como en cualquier otra área de la vida no hay un “estar bien o estar mal”, cada quien vive una realidad distinta y lo que puede resultar adecuado y la felicidad para alguien para otro no. Tengo tiempo leyendo un poco aquí y allá sobre el poliamor y me impresiona como en algunos círculos parece ser un requisito indispensable si se es feminista, de lo contrario no eres suficientemente “libre” o “moderna”, “no te has dado cuenta todavía”. Muy aparte de esto me resulta interesante cuestionarme sobre si lo que hago, vivo, pienso y quiero es real o es una cosa impuesta. Me gusta mucho la manera en la que el artículo cuestiona la manera de vivir verdaderamente el poliamor.

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  19. Ana

    Siempre he visitado vuestro espacio como una lectora más, leyendo con interés vuestros artículos y las opiniones de sus lectores. Pero me apetecía aportar algo.

    Con independencia de mi sexo y condición sexual, opino que todos somos libres de relacionarnos como queramos y con quien queramos, siempre y cuando seamos respetuosos con los intereses de las partes ajenas. No se trata de que la monogamia o el poliamor sea mejor o peor, que todas las opciones, por supuesto, tienen sus ventajas e inconvenientes: lo importante es dejar claro, desde el minuto cero, cuales son tus intenciones con la otra parte, es decir, si eres alguien que lo que desea es tener varias relaciones a la vez, entonces, lo conveniente es que lo dejes claro a todas las personas involucradas, porque si a lo mejor alguien no está conforme, entonces hay que llegar a acuerdos, comunicarse, que para eso somos personas adultas y coherentes. No se trata de que tengas varias historias amorosas a la vez: se trata de que seamos consecuentes con nuestras necesidades y deseos, y de la misma manera que anhelamos que nos respeten, también tenemos que aplicarnos el cuento, ser empáticos y corresponder de la misma manera. Hay muchos hombres y mujeres bastante egoístas que primero piensan en lo que quieren, y luego llega el daño a los demás. Ejemplo simple: si tienes novia y empieza a gustarte otra persona, antes de dar un paso en falso, consulta con tu pareja si le apetece que tenga una historia con alguien más; que acepta y está dispuesta a compartirse con alguien más, genial, que no, pues entonces lo mejor es o cortar la relación para evitar más daño (y más si esa novia está enamorada y no concibe otra forma de amar, que es totalmente respetable) o pasar del tema, por respeto.

    Me hace mucha gracia que algunas mujeres “modernas” justifiquen sus infidelidades porque “el poliamor es lo que se lleva”, y más cuando mantienen esas relaciones íntimas en secreto y a escondidas de la “pareja oficial”: que no se trata de modernidad, se trata de que, de la misma forma que tú quieres que se te respete, respeta tú a la que tienes al lado, y si una persona que tiene algo contigo no ve con buenos ojos que estés con otra, pues entonces toma una decisión madura, o la dejas, o no intentes nada con la otra persona de la que te sientes enamorada. Claro que te puedes enamorar de muchas personas a la vez, en toda tu vida, que el amor no es exclusivo, pero cada mujer u hombre lo interpreta tal y como lo siente, y aunque muchas no les agrade (tachándolas de “retrógradas”), de la misma manera que la poliamorosa se lía con quien le de la gana (siempre y cuando tenga el beneplácito de sus parejas, por supuesto), que respeten a las que prefieren tener una única relación. Cada una y cada uno vive el amor como le place, y no se les puede imponer nada.

    El poliamor desde siempre ha existido, hasta que se le ha colocado una etiqueta y ya sabemos designar su sentido cuando, repito, desde siempre, han existido mujeres y hombres que han tenido relaciones paralelas, algunas consentidas, y otras, no (con la hipocresía que implica: ir de moderna liberal cuando te estás callando tus otras aventuras amorosas e íntimas con el resto de tus parejas).

    Un saludo,

    ANA

  20. Ana

    Y para concluir, comparto mi experiencia personal, que no quiero ser pesada: la mayor parte de mis relaciones han sido monógamas, si bien he tenido alguna que otra donde mi pareja ha decidido tener otras aventuras, y las he consentido, aunque ellas – esto es lo gracioso del asunto, tomad nota – hayan puesto MUY mala cara cuando yo he propuesto tener esas aventuras con otras personas que me gustan (hasta reconozco que una me dejó porque, a pesar de que ella se acostaba con quien le daba la gana, le jodió que yo me liara con alguien; ¿coherencia, donde? Egoísmo, sí, que respeten la libertad ajena pero no la tuya). En suma: si una es libre de hacerlo, la otra, también. Y siempre hablándolo (menos mal, porque alguna que otra seguro que lo hacía sin contármelo).

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  22. Una

    Afirmar que el sistema monógamo es una tiranía e sun argumento de autoridad e inválido. ¿Todas tenemos que hacer poliamor? (independientemente de factores y ambientes), pues no.

  23. lauraAngelica

    Estoy buscando informacion sobre el poliamo.
    Sere franca, quis

  24. lauraAngelica

    Estoy enamorada de alguien que lleva este estilo de vida y quisiera entenderlo y procesar todo esto q la verdad no ha sido mada facil. Quien me recomienda algo, un libro o una pagina especifica para poder enteder un poco mas sobre esto.

    1. Asterion

      Puedes comenzar con el libro de Dossie Easton y Janet Hardy “Ética promiscua”. Hay muchos, pero digamos que ese es muy bueno para comenzar

  25. Pingback: Morrer de poliamor: así doe a última revolución sexual | abordaxe

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