Sin tiempo para el amor: el capitalismo romántico Cuerpos, Opinión

Al sistema productivo le da igual que estés borracha de amor, cachonda, angustiada o de duelo. El capitalismo nos enjaula, quiere que dediquemos nuestro tiempo a trabajar o a consumir: el amor es improductivo. Los feminismos reclaman la conciliación de la vida laboral y el trabajo reproductivo pero, más aún, necesitamos un modelo compatible con el placer y los afectos.

Ilustración: Señora Milton para Minerva Magazine

Ilustración: Señora Milton para Minerva Magazine

Si el día medio de trabajo, incluyendo
la preparación y la transportación, es de diez
horas, y si las necesidades biológicas de dormir y alimentarse
requieren otras diez horas, el tiempo libre será de cuatro
horas en cada veinticuatro durante la mayor parte de la
vida del individuo. Este tiempo libre estará potencialmente
disponible para el placer.

Herbert Marcuse, Eros y Civilización.

¿Cuántas horas le dedicas al amor? No a imaginarlo, soñarlo o consumirlo en forma de película o novela, sino a vivirlo. ¿Cuánto tiempo hace que no pasas horas haciendo el amor con tu pareja de hace años, como al principio?, ¿cuánto tiempo tienes para conocer gente nueva y encontrar a alguien que te gusta mucho?, ¿cuánto tiempo dispones para tener un romance de esos que te descolocan la vida y te destrozan los horarios?

Tenemos poco. Hay poco tiempo para el amor. Para conocerse, para enamorarse, para profundizar, para decepcionarse, para dejarse, para recuperarse, para volverse a enamorar.

Nuestras obligaciones diarias son extenuantes, y al final del día nos derrumbamos en el sofá para leer, ver tele o navegar por las redes. El cansancio no da para ponerse a dar brincos en la cama con nuestro compañero o compañera

Vivimos en una sociedad muy amorosa: por la radio suenan canciones de amor desgarrado, en el cine todas las películas tienen alguna historia de amor de fondo o en primer plano, las estrellas salen del armario en el telediario y nos presentan a sus parejas, en las revistas circulan chismes y cotilleos sobre famosas que se enamoran o se separan, las redes sociales están llenas de gente buscando al amor de su vida, en Facebook nos enteramos de las bodas de nuestra gente, en la televisión triunfan los dramas sentimentales, en la publicidad nos regalan paraísos románticos para vendernos casas, coches, muebles o desodorantes.

Sin embargo, hay poco tiempo para el amor. Marcuse lo vio claro: son muy pocos minutos los que dedicamos al placer. La mayor parte del día acudimos a trabajar a cambio de un salario, y el resto del tiempo que nos queda es para dormir, y resolver las cuestiones básicas de higiene y nutrición (y otras miles obligaciones de la vida urbana posmoderna). Hacemos el amor al final del día, antes de dormir, cuando tenemos el cansancio acumulado encima, y hay que darse prisa para terminar pronto y poder dormir si acaso 7 u 8 horas.

Podríamos disfrutar más si pudiésemos dedicar días enteros a charlar, a jugar, a hacer el amor, a comer rico, a escuchar buena música en la intimidad con nuestras parejas. Pero los horarios que tenemos no dan para relajarse y para el disfrute pleno del amor. Nuestras agendas están siempre repletas de cosas que hacer después de trabajar 8 horas y de perder al menos otras dos en volver a tu casa o desplazarte a cualquier otro lugar: ir al gimnasio, ir a clases de yoga, pasear al perro, acudir a la asamblea de tu colectivo, reunirte con amigas del colegio, llevar al gato al veterinario, vaciar la pila de platos y sartenes sucias, ir al dentista, contestar emails, hacer la compra semanal, regar las plantas, llevar a arreglar unos pantalones, ir al psicólogo, hacer lavadoras en casa, recoger y limpiar el hogar, hacer cenas o comidas para el día siguiente, skypear con tu hermana que emigró al extranjero, devolver llamadas o guasaps, depilarte las piernas y el bigote, supervisar las tareas del colegio de tus hijas o hijos, acudir a la asamblea de vecinos, pasar por Correos, visitar a los del banco, llevar a la niña a informática y después a inglés, llevar a arreglar las gafas del niño a la óptica, llevar el ordenador al técnico para que lo arregle, hacer cuentas y revisar facturas, estudiar cualquier cosa que nos permita crecer o actualizarnos profesionalmente….

Sí, nuestras obligaciones diarias son extenuantes, y al final del día nos derrumbamos en el sofá para leer, ver tele o navegar por las redes y olvidarnos un poco de nuestras preocupaciones. En esos momentos quizás solo nos quede una hora útil  de vida antes de caer en los brazos de Morfeo, y el cansancio no da para ponerse a dar brincos en la cama con nuestro compañero o compañera. Según la mayor parte de las estadísticas, los días en que la gente se dedica a gozar del sexo son los fines de semana, que como todas sabemos, son demasiado cortos para hacer todo lo que una quiere hacer: vivir la vida.

Si ya es difícil reservar tiempos y espacios para compartir con la pareja, imagínense las personas que tienen amantes o varias parejas. Es difícil ser poliamorosa

El tiempo se nos va de las manos. Y lo maldecimos cuando nos damos cuenta de que llevamos milenios sin ver a tal amiga querida, o sin ir a visitar a tu abuela, o sin reunirte con la pandilla de la universidad. O cuando asistimos a un funeral y nos decimos: “Oye a ver si nos vemos más, hay que juntarse en las ocasiones alegres también”.

La tiranía del tiempo que se nos va se diluye cuando nos enamoramos salvajemente. Nos liberamos cuando el subidón del enamoramiento trastoca nuestra percepción y relación con el tiempo, como pasa con las drogas. Dejamos de mirar el reloj, las intensas noches de amor se hacen cortas, los instantes sublimes congelan el tiempo y nos hacen eternas.

Sí, el amor nos hace diosas del tiempo: bajo el influjo de la pasión somos capaces de saborear cada segundo de amor, atrapar el presente con nuestras manos, vivir el ahora con una intensidad brutal. El tiempo ya no va inexorable segundo a segundo hacia el futuro, a un ritmo monótono e implacable. Los segundos parecen horas, las horas minutos: el tiempo se ralentiza (cuando estamos esperando una llamada o que llegue el día de la próxima cita) o se acelera (cuando estamos sumergidos en los ratos de amor loco), y la vida es más emocionante porque nuestra percepción de la realidad se trastoca.

También nuestro organismo se trastoca y adquirimos superpoderes. La química del amor es tan fuerte que somos capaces de pasar noches enteras sin dormir junto a la persona amada, y cada día acudir al trabajo y cumplir tus obligaciones como si nada hubiera pasado: sólo te delata una sonrisa permanente en la cara, las ojeras malvas, la piel tersa y el cabello brillante. A la noche te espera otra desvelada, tú te sientes con fuerzas para todo: nos llenamos de energía cósmica para vivir el presente intensamente.

Cuando  pasa la borrachera del amor y volvemos a nuestra vida real, perdemos los superpoderes para dedicar horas a hacer el amor y ya el cuerpo responde mal si le sigues quitando horas de sueño. Con el paso de los meses y los años, las parejas se vuelcan más hacia lo social que hacia lo íntimo, y es difícil para muchas volver a construir esos espacios íntimos llenos de magia para detener el tiempo. Así pues, hay gente que se queja de que follamos con prisa, follamos sin ganas, follamos cansadas, follamos poco, o no follamos nada.

Si ya es difícil reservar tiempos y espacios para compartir con la pareja, imagínense las personas que tienen amantes, o las que tienen varias parejas: es casi imposible encontrar huecos en el día para dedicarse al amor sin mirar el reloj. Las parejas de adúlteros apenas pueden disfrutar de una hora o dos (no hay tiempo para más), pero la gente poliamorosa también lo tiene difícil, por la falta de tiempo para tener varias parejas simultáneas: el fin de semana tiene solo 2 noches, 3 días que pasan volando.

La cadena de producción no puede parar por tus sentimientos, y al capitalismo le conviene que no seamos demasiado felices: nuestra insatisfacción permanente y nuestro dolor nos hacen más vulnerables.

Sí, es difícil ser poliamorosa en estos tiempos que corren si quieres dedicar a todas tus relaciones tiempo de calidad, si quieres disfrutar intensamente de tu vida social (tu comunidad, tu tribu, tu vecindario, tu familia), y si además necesitas tiempo también para disfrutar de tu propio espacio-tiempo a solas.

Vivimos en un sistema productivo que nos encadena durante 40 horas semanales a un trabajo que nos da un salario generalmente precario (son muchas las personas que hacen 50 o 60 horas semanales robando horas de sueño o de su vida a cambio de nada o de muy poco).

A las empresas no solo les damos mucho tiempo de nuestras vidas, sino también nuestras energías físicas, mentales y emocionales. ¿Cuantos de vosotras habéis tenido que arrastraros dolorosamente fuera de la cama para ir al trabajo sintiendo que os dejáis un poco de vida en el lecho del amor?, ¿cuánta gente ha faltado alguna vez al trabajo por estar enamorada o enamorado?, ¿cuántas veces has deseado estar entre las sábanas jugando, mientras miras por la ventana y cuentas las horas que te quedan para salir de tu lugar de trabajo?, ¿cuántas veces has perdido la concentración en tu trabajo por culpa de un amor que te está esperando en su casa mientras te hace la cena, y no logras acabar tu tarea?

El capitalismo nos enjaula, aunque no seamos productivas. Al capitalismo le da igual que estés borracha de amor, feliz, eufórica, exultante, cachonda, preocupada, angustiada, desesperada, triste, ansiosa, enojada. Al capitalismo no le importa que tu compañera esté hospitalizada y tú quieras estar cuidando y acompañándola. No le importa si vas a tener una conversación decisiva con tu pareja, si estas de duelo por una ruptura sentimental, si quieres acompañar a una amiga o amigo en momentos difíciles. No le importa, y tú tienes que ir a trabajar, aunque tu abuela se esté muriendo. No le importa si has dormido esa noche por la gripe de tu hija o si te has pasado la noche gozando lujuriosamente. Tú tienes que estar ahí, cumpliendo, aunque no seas productiva y no logres hacer nada ese día.

Si te lo montas por tu cuenta, es lo mismo. No puedes permitirte el lujo, generalmente, de tomarte unos días para tus asuntos emocionales, porque entonces no comes ese mes. La cadena de producción no puede parar por tus sentimientos, y al capitalismo le conviene que no seamos demasiado felices: nuestra insatisfacción permanente y nuestro dolor nos hacen más vulnerables. Así que la explotación de nuestras energías y tiempos es brutal, porque va más allá de la cuestión productiva. Vivimos en una sociedad represiva a la que le conviene constreñirnos el acceso al placer, al amor, al juego y al disfrute. Prefieren que disfrutemos consumiendo, o dediquemos nuestro tiempo a trabajar: el amor es improductivo. Poco rentable.

Hay poco tiempo para el amor, y a veces pocas energías. El enamoramiento pasional no es eterno: nuestro cerebro y corazón no pueden estar añales enamorados: es agotador estar generando ese nivel de endorfinas y anfetaminas todo el tiempo. Además, el romanticismo siempre acaba siendo aplastado por la tiranía de los horarios, de la rutina, de las obligaciones. Muchas parejas se desenamoran porque apenas pasan tiempo juntas: tiempo de calidad, tiempo sin límites, tiempo para el erotismo y el amor.

Además de no tener tiempo para vivir romances, tampoco lo tenemos para disfrutar de nuestros hijos e hijas, de nuestra gente querida, de nuestros animales domésticos: pasamos la mayor parte del día fuera de casa, produciendo para enriquecer a otras personas que en realidad no necesitan tenernos tantas horas allí.

Los feminismos reclaman la conciliación de la vida laboral y familiar: las 8 horas de trabajo diarias son incompatibles con el cuido de bebés, personas enfermas o ancianas. Y resulta que el 90% de las cuidadoras en el mundo son mujeres. Unas tienen que renunciar a la autonomía económica y al mercado laboral, y otras cargan con la doble jornada laboral.

Hay países en los que los trabajadores no tienen derecho a vacaciones pagadas (si acaso dos semanas al año, y sin cobrar), pero hay otros como Islandia o Suecia que están implantando nuevas medidas para aumentar la calidad de vida de sus habitantes. En el caso de Suecia, creen que no es el tiempo lo que determina el nivel de eficacia laboral, sino la motivación y el bienestar de los y las trabajadoras. Han decidido implantar una jornada laboral de 6 horas sin reducción de salario, lo que al parecer aumenta el nivel de satisfacción de los suecos y las suecas con respecto a su trabajo; además, mejora la productividad, aumenta el ahorro estatal y permite crear más empleo. Puedo imaginar lo felices que deben de estar las trabajadoras municipales al ganar una hora de vida para sus amigos y amigas, para su familia, para su comunidad, para sus aficiones, para sí mismas, para su tiempo de descanso o de ocio.

El tiempo es oro: nuestras vidas son muy cortas y necesitamos un sistema productivo más acorde a nuestras necesidades vitales, individuales y colectivas. El capitalismo romántico nos regala muchos finales felices mientras nos roba horas de vida: necesitamos recuperar nuestro tiempo, y necesitamos energía para disfrutar de la vida.

Necesitamos tiempo para amar, para disfrutar del placer en toda su plenitud. Tiempo para escuchar, para viajar, para conocer, para compartir, para construir comunidades con los demás. Tiempo para apoyar, para crear redes, para celebrar, para aprender, para crear. Tiempo para cultivar y nutrir lo único que parece darle un poco de sentido a la vida: los afectos.

 

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Print this page
Sin tiempo para el amor: el capitalismo romántico
0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

Comentarios recientes

  1. Mónica Ortiz Ríos

    Maravilloso! Llevo mucho tiempo reclamando la importancia del amor en nuestras vidas como algo verdaderamente revolucionario! Quiero una vida con amor del bueno! Gracias Coral. Con tu permiso lo comparto en el Facebook de Desmontando a la Pili Sevilla.

  2. Kelly Corvera

    Super genial este articulo todas las mujeres tenemos que leerlo

  3. Manuela

    Si los feminismos pudieran cambiar esto! A medida que leía me daba cuenta de lo fuerte que es el capitalismo y lo débil que es el feminismo, lo utópico que sigue siendo en el siglo XXI
    Es triste leer estas cosas, la verdad, pero necesario.

  4. javi

    Yo siempre he pensado que el amor se tiene que hacer constantemente. El amor es una forma de vida. Hacer el amor no necesariamente es sudar encima o debajo de alguien, es mucho mas y eso en el trabajo o en cualquier sitio se puede hacer y si no es asi esta en tus manos cambiarlo.

    1. Ram

      Awsome info and straight to the point. I don’t know if this is ralley the best place to ask but do you folks have any thoughts on where to get some professional writers? Thanks in advance

    2. Tarzan

      You really make it apaper so easy together with your presentation but I in finding this topic to be actually something that I believe I’d by no means understand. It seems too complicated and extremely huge for me. I am taking a look ahead to your subsequent publish, Ie28099ll try to get the grasp of it!

    3. Ewan

      I do agree with all of the ideas you have presented in your post. They’re very convnnciig and will certainly work. Still, the posts are too short for newbies. Could you please extend them a little from next time? Thanks for the post.

    4. Izabella

      What i don’t realize is in reltiay how you’re now not actually much more well-favored than you may be now. You are so intelligent. You already know therefore considerably in the case of this matter, made me for my part consider it from a lot of various angles. Its like women and men don’t seem to be fascinated until it’s one thing to accomplish with Lady gaga! Your own stuffs outstanding. Always maintain it up!

  5. Ainhoa

    he sentido miedo al leer el articulo.
    aun asi, me ha encantado. esta bien para no cerrar los ojos… no vaya a ser que nos durmamos.
    gracias

  6. Tania - lasinterferencias.blogspot.com

    Hace falta tiempo para el amor en todas sus dimensiones pero es imposible amar desde el egocentrismo y la mera búsqueda de placer y felicidad. El amor también es dolor y esfuerzo, es la otra cara de la vida en general. Hay otras cosas prohibidas en este sistema económico: pensar y luchar. También hay que reflexionar en qué estamos conciliando, la mayor parte de trabajos son nocivos y destructivos. Para terminar, hace falta pensar qué clase de mundo “feliz” es que hemos elegido como ejemplo a seguir. Si el modelo del anticapitalismo presente es Suecia apága y vámonos. Vivimos en un sistema decadente que quién sabe si tiene posibilidad de reforma. Por el petróleo y el gas que usamos para llegar a las citas con nuestros amantes, llevar al niño al dentista o calentar el agua de un baño placentero se están produciendo guerras, se está matando a gente, se está gastando dinero en armamento, se están fomentando fundamentalismos de todo tipo.

    1. Guerreroa

      Otra… feminismo=capitalismo. Se creó en paises capitalistas para que las mujeres trabajaran y se incrementara la producción. Mientras a las organizadoras de grupos feministas les llegue la pasta están contentas! Ya quisieran todas ellas vivir en Suecia! Joder tener que aclarar estas cosas hoy en día es vergonzoso…

  7. Adelaida Pichardo

    Sería interesante que la autora revisara la reducción de horas laborales y otras reivindicaciones existentes en la actualidad en Venezuela

  8. Omar Otero

    Excelente! Es hora de declararnos en “default” pero afectivo.

  9. Pingback: NADA DESVINCULADO… | EL CLUB DE LA PLUMA

  10. Bianca Sandoval

    HOla, me gustar[ia publicar un art[iculo de mi autor[ia en su revista. Podr[ian informarme c[omo o con qui[en puedo comunicarme para hacerlo
    atentamente
    Bianca

  11. Karely Portela Ferreira

    Gracias por compartirnos este excelente artículo. Como decimos coloquialmente en México: me quedó el saco. He dedicado demasiado tiempo a solucionar cuestiones cotidianas y laborales, y muy poco a mi vida emocional.

  12. Jatzibell

    Trabajo en el gobierno municipal de mi ciudad, no tenemos vacaciones. Gano menos de lo qué trabajo. Y ahora que leo esto me alegra saber que, fue bueno haber faltado algunas veces por estar con mi pareja, por estar en un paseo con amigos y amigas y mejor aún por estar teniendo sexo.

  13. Viggi

    Que artículo tan necesario, tan verdadero (tan tristemente verdadero), muchas gracias por escribirlo!

    Un fuerte abrazo!

  14. Chaz

    Es curioso, porque el romanticismo es un invento netamente burgués, fue inventado por los nobles en la edad media, tenian tanto tiempo libre que se dedicaron a escribir romances poesía y a enamorarse, pero para la gente pobre siempre ha sido trabajar, sobrevivir y si enamorarse pero sin dedicarle tanto tiempo o importancia, venían los hijos y de hecho en el pasado uno no vivía tanto tiempo.
    El concepto de amor moderno sigue siendo incompatible con el sistema capitalista, quien sabe como era el romance en la URSS, pero al parecer, no era de mejor calidad que en nuestro mundo neoliberal actual. ¿O si?

  15. RobertoCarlos Sánchez

    Tiempo, necesitamos tiempo, aunque sea de calidad que es al final lo más importante.

    Saludos 😉

  16. Clara

    Me parece muy bien como objetivo lo que plantejas. El capitalismo depreda hasta nuesta capacidad de tener intimidad y felicidad. En lo que no estoy en absoluto de acuerdo en que la solución sea hacer “como en Suecia”, porque, tristemente, si existe Suecia es porque existe también el Congo, o Bangladesh. Así las cosas, la cuestión es como “recuperar nuestro tiempo”, y eso no parece que se pueda lograr exclusivamente a través de una cuestión individual, de “organizarse mejor” o de decir “a partir de ahora le voy a dedicar más tiempo a mi compañera o compañero”, porque los límites a hacer esto son estructurales y los conocemos todas. A mí pensar en esto me lleva a la necesidad de una “revolución” que ponga algún tipo de límites a los propietarios de las empresas y del dinero. De no ser así, seguiremos a ser expropiadas de nuestras vidas. No veo solución al problema “dentro del capitalismo”.

    1. Guerreroa

      Entérate clara que para que estas feministas subvencionadas de Píkara puedan vivir necesitan los gobiernos capitalistas que les mantienen la vida. Cursillo de género poraquí, jornada de transfeminismo porallí… QUIERO LA PASTAAAAAAAA!!!!!!!!

  17. Guerreroa

    Patriarcal hetero-marichulo. Estructural soy sofisticada. URSS machista, cuba cachista, te caigo bién? Todo patriarcado, incluso partículas subatomicas. Gibbs era patriarcal heteromachista. Micromachismo=atomo. Todo machista.

    Te caigo bien? Translesbiana sofisticada subvención. Hummm te ha gustado eso eh?

  18. Pingback: Sin tiempo para el amor: el capitalismo romántico | pikara magazine | mitimaes

  19. Karen

    Circunscribir al machismo únicamente dentro de sociedades capitalistas me parece un error. Soy cubana y hay machismo, viví en la RDA y había machismo…

  20. Karla

    Me parece un artículo muy relevante ya que toma en cuenta una de las tesis marxistas principales, ésta es, que el ser humano enajena una parte de sí en el trabajo y eso es lo que hace tan deseable la mercancía; entonces como bien mencionas tenemos un problema porque la poca energía restante se vuelca nuevamente al deseo de aquello por lo cual estamos siendo enajenad@s y extenuad@s; opino que también, y en primera instancia, se trata de un asunto de voluntad en el cual una se tiene que hacer consciente de a qué dirige su deseo y en qué gasta sus últimas energías…

  21. Marta Cañizares

    Un artículo muy bueno. Gracias por no hacerme perder el tiempo con una lectura insípida. Estupendo escrito.

  22. Pingback: Abogar por los afectos

  23. DiegoC

    Un gran artículo y un abordaje necesario de una realidad, la de tanta gente en su día a día
    Lo acabo de leer cuestionado y removido, y es que ya hace un tiempo que me rondaba la pregunta ¿cuánto tiempo dedico al amor?
    Gracias

  24. Pingback: Non c’è tempo per l’amore: il capitalismo romantico – Al di là del Buco

Los comentarios están cerrados

Uso de cookies

Nosotras también hemos sucumbido a las cookies y eso que no son de chocolate. Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR