‘El sexo sentido’: Palabra de ciencia Cuerpos, Opinión

Si la sociedad no acosara y discriminara a las personas que se comportan y viven en una expresión de género atípica, ¿realmente existiría un deseo tan fuerte de modificar quirúrgicamente genitales o pechos?

Nuria Gregory

La iniciativa de DocumentosTV de emitir El sexo sentido es aplaudida por su compromiso social y por su sensibilidad para mostrarnos una realidad sobre la cual no era posible hablar públicamente hasta hace bien poco: la transexualidad. Pero mientras su perspectiva y compromiso es celebrado por una inmensa mayoría, una parte de nosotras y nosotros fruncimos el ceño cuando confirmamos un guión oculto —seguramente no
intencionado—, una ideología y una moral escondidas entre bastidores. El malestar no se dirige hacia las personas y familias que han tenido la valentía de visibilizar sus experiencias, y mucho menos hacia las estrategias que éstas han desarrollado para vivir en una sociedad que se define por su sexismo, su misoginia, su homofobia, su transfobia, y en definitiva, por su rígida y desigual construcción binaria de género. El malestar apunta a la orientación del documental, al hilo conductor que sin darnos cuenta nos alecciona y dirige, mostrándonos soluciones únicas y sesgadas. Hay quien ha denunciado que el documental no es suficientemente representativo de las experiencias de personas transexuales, porque obvia a quienes no tienen una experiencia binaria de género. Aunque nos parece importante, aquí no trataremos esta polémica. Lo que queremos problematizar es que este documental, al igual que otros con el mismo formato, construye una historia tutelada por el punto de vista de «expertos» biomédicos que nos informan de causas y correcciones, en el cual las personas transexuales y sus familias aparecen como mero telón de fondo testimonial. Las vivencias quedan entretejidas por la mirada del experto, que es el que dictamina qué es y qué no es la transexualidad y cuáles son las soluciones posibles. El SABER, en mayúsculas, conduce las historias con una mirada única. Es la mirada del cirujano plástico, de los catedráticos de psicobiología, de los psiquiatras y de los endocrinos. «Los que saben» no son las personas que encarnan las experiencias, a pesar de que también poseen conocimientos suficientes para describir y analizar la realidad social que los discrimina. El discurso de la cirugía plástica aparece en cuatro ocasiones a lo largo del metraje para vendernos su producto, que no es otro que el de la modificación corporal disfrazada de evidencias científicas.

Y es que actualmente no hay otra verdad que la de las ciencias experimentales, la neurociencia, la psiconeuroendocrinología o la psicobiología, que buscan el origen de la identidad sexual en escáneres y resonancias magnéticas. Ya no nos resulta creíble ninguna evidencia científica que no aparezca con un plano de fondo donde se muestran imágenes radiológicas (así es como aparece el catedrático de psicobiología, Antonio Guillamón). Todo está perfectamente colocado y milimetrado para enseñarnos a quién hay que creer y quién tiene la verdad. El cirujano plástico Iván Mañero inaugura el documental dirigiendo la mirada del espectador: «Hoy la neurociencia nos está enseñando que ya nacemos con un cerebro masculino o femenino y que por mucha cultura, mucha cirugía y mucha presión que sometas jamás cambiarás su orientación». A continuación Guillamón, lo corrobora: «Lo mismo que el organismo y todo nuestro cuerpo se desarrolla en una dirección hacia hombre o hacia mujer, lo mismo sucede con nuestro cerebro. Y eso es lo que estamos nosotros estudiando en transexuales». Hoy vivimos en una sociedad en la que son los cirujanos quienes hacen diagnósticos sociales. Y su diagnóstico asegura una estructura dimórfica del cerebro y de su desarrollo neuronal según el cual, genes, enzimas y hormonas aparecen como responsables de la diferenciación sexual. En mucha de la inmensa literatura que se ha preocupado por el tema —entre ella un gran número de textos de divulgación científica— se desvela el lugar del cerebro o el gen que regula los diferentes comportamientos, deseos o expectativas en hombres y en mujeres, mostrando, por ejemplo, genes responsables de la homosexualidad o estructuras específicas en el cerebro de personas transexuales. El modelo de medicina occidental se esfuerza por buscar diferencias entre hombres y mujeres para encasillarnos, para que todo permanezca desigual, para que nada ni nadie pueda cambiar el status quo. Los nuevos protagonistas del género se llaman hipotálamo, septum, Bed Nucleus of Stria Terminali (BSTc), amigdala del cerebro, molécula ER-beta, gen receptor de andrógenos o una enzima conoscida como cytochrome P17. Muchos hemos oído hablar de ellos pero únicamente los expertos elegidos para descifrar los entresijos de nuestro «sexo código» (Machado, 2008) pueden interpretarlos. ¿Cómo podríamos atrevernos a cuestionar estas verdades de las cuales no conocemos su lenguaje?

Afortunadamente no toda la comunidad científica comparte los mismos presupuestos. Existe un sector de científicos, mucho menos mediático y con titulares menos sensacionalistas, que se ha preocupado por escrutar la propia construcción del conocimiento científico y sus metodologías. Es decir, ha analizado las presunciones
culturales e ideológicas en las que descansa la «cientificidad» de la biomedicina y en definitiva, sus lecturas sobre la biología. Al hacerlo lo que han descubierto es que las ideas preconcebidas acerca de sexos y géneros condicionan los productos y procesos de las biotecnologías, y éstas, a su vez, contribuyen a modelar y reforzar los cuerpos y sus significados sociales y de género (De Lauretis, 1989; Laqueur, 1994; Haraway 1995; Lewontin, 1996; Hausman, 1998; Barral, 1999; Butler, 2002, 2006; Pérez y Ortega, 2014; Tiefer, 2006; Fausto- Sterling, 2006; Vázquez y Cleminson, 2011, etc.). Como dirá Cordelia Fine (2011), ni las mujeres son de Venus ni los hombres de Marte. Solo nuestras mentes, la sociedad y el nuevo «neuroseximo» crean la diferencia. Las teorías de Mañero solo se pueden leer desde un contexto capitalista de progresiva medicalización de los problemas sociales, en la cual la única solución posible al estigma o discriminación que sufren muchas personas pasa por la mano del bisturí. El documental también se presenta —de forma nada casual— en un momento histórico de progresiva medicalización de la vida y de la infancia —sin ir más lejos sirvan como ejemplo los tratamientos en el trastorno del déficit de atención e hiperactividad en niños—, en el cual se busca legalizar determinados fármacos como los inhibidores de la pubertad en la infancia o las cirugías tempranas.

El mensaje del audiovisual coloca la esperanza en fármacos y en cirugías cada vez más perfectas. Nos los presenta como fármacos inofensivos, como tratamientos reversibles si la persona cambia de parecer (¿es esto cierto, si sabemos que los tratamientos hormonales en personas transexuales producen esterilidad?). Sin embargo, el documental no problematiza que las personas transexuales tengan que arrastrar un diagnóstico
psiquiátrico para poder vivir la identidad que sienten, y tampoco se cuestiona los test de género absolutamente sexistas a los que se les somete en las UTIG para conseguir su objetivo. La evaluación psicológica de la verdadera identidad en los test o Prueba de la Vida Real que muchas personas con identidades trans se ven obligadas a superar para ser beneficiarios de tecnologías médicas de transformación corporal, además de plantearse en términos absolutamente binarios, parte de un modelo de expresiones de género obsoleto y desfasado que no refleja las vivencias de género de nuestra sociedad (Missé y Coll-Planas, 2011). Verse obligados a decir que les gusta el fútbol para que se les legitime como hombres o que les gusta pintarse las uñas para que se les legitime como mujeres, es discriminatorio frente a quienes no hemos tenido que justificar nuestra identidad.

Es el momento de asumir que no todas las respuestas las tienen las ciencias experimentales, por mucho que avancen sus tecnologías diagnósticas y de tratamiento— resonancias magnéticas, cirugías, ingeniería de tejidos, etc.—. Un reconocido activista intersexual español, suele responder a estos dilemas con esta frase: “Las sociedades necesitan filosofías, pero las personas necesitamos soluciones”. Bien. Busquemos soluciones que garanticen una asistencia médica y quirúrgica gratuita y de calidad a quienes lo requieran, porque obviamente no es un capricho. Pero no olvidemos el tipo de sociedad que estamos construyendo mientras cortamos o diseñamos «cuerpos a la carta» en el quirófano (Davis, 2007): una sociedad intolerante con la diferencia, con las diferentes expresiones de género y también con los signos raciales o de la edad. Si la sociedad no acosara y discriminara a las personas que se comportan y viven en una expresión de género atípica, ¿realmente existiría un deseo tan fuerte de modificar quirúrgicamente genitales o pechos? Las sociedades no son muros de hormigón. También las componen esas personas que necesitan soluciones. Y las filosofías, las ciencias sociales, y en general el pensarnos en sociedad, es lo que nos va a llevar a esas soluciones definitivas, esas que a largo plazo construirán una sociedad más posible y más vivible para todas y todos.

Referencias:

  • Barral, Mª José y Delgado, I. (1999): “Dimorfismos sexuales del cerebro: una revisión crítica”, en
  • Barral, Magallón, Miqueo, Sánchez (eds.), Interacciones ciencia y género, Barcelona Ed.: Icaria, pp. 129-
  • 159.
  • Butler, Judith (2002) Cuerpos que importan: Sobre los límites materiales y discursivos del “sexo”. Paidós,Barcelona.
  • Butler, Judith (2006) Deshacer el género. Paidós, Barcelona.
  • Davis, Kathy (2007) El cuerpo a la carta. Estudios culturales sobre cirugía cosmética, La Cifra Editorial,
  • México D.F.
  • De Lauretis, T. (1989). Technologies of gender: Essays on theory, film, and fiction. London: MacMillan.
  • Fausto-Sterling, Anne (2006) [2000]: Cuerpos sexuados. La política de género y la construcción de la
  • sexualidad, Barcelona: Melusina.
  • Fine, Cordelia (2011) Cuestión de sexos. Roca, Barcelona.
  • Haraway, Donna (1995) [1991] Ciencia, cyborg y mujeres. La reinvención de la naturaleza, Cátedra, Madrid.
  • Haussman, B. (1998) “En busca de la subjetividad: transexualidad, medicina y tecnologías de género”, en Nieto, J. A. (comp.) Transexualidad, transgenerismo y cultura. Antropología, identidad y género.
  • Pérez Sedeño, E.; Ortega, E. (Ed.) (2014) Cartografías del cuerpo: Biopolíticas de la ciencia y la tecnología. Cátedra, Madrid
  • Laqueur, T. (1994). La construcción del sexo. Cuerpo y género desde los Griegos hasta Freud. Madrid: Cátedra (Feminismos).
  • Lewontin, R. C.; Rose, S.; Kamin, L.J. (1996)[1984]: No está en los genes. Crítica del racismo biológico, Barcelona: Crítica (Grijalbo Mondadori).
  • Machado, Paula S. (2008): “Intersexualidade e o “Consenso de Chicago” as vicissitudes da nomenclatura e suas implicações regulatórias”, Revista Brasileña de Ciencias Sociales, 4, São Paulo.
  • Missé, Miquel; Coll-Planas, Gerard (2010) El género desordenado. Críticas en torno a la patologización de la transexualidad. Barcelona, Egales.
  • Tiefer, Leonor (2006) El sexo no es un acto natural. Ed Talasa. Madrid.
  • Vázquez, F. ; Cleminson, R. (2011). Los hermafroditas. Medicina e identidad sexual en España (1850-1960). Granada: Comares.
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‘El sexo sentido’: Palabra de ciencia
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Comentarios recientes

  1. Fiho

    “¿realmente existiría un deseo tan fuerte de modificar quirúrgicamente genitales o pechos?”

    Tan fuerte no, pero no desaparecería, creo yo. Imaginemos un mundo en el que a las personas muy bajitas, ya adultas, se les tratase como si fuesen niños por su aspecto. Imaginemos que existe una medicación que les hace crecer y verse como el resto de adultos. Seguramente en ese hipotético mundo muchos de ellos cogerían la medicina. En el mundo real no creo que mucha gente trate como a niños a estas personas, no hay toda esa presión social que sufren las personas trans, pero si existiese tal medicamento, ¿no creéis que muchos igualmente lo tomarían?

  2. Myriam Ribes

    Totalmente de acuerdo con la critica al reduccionismo dicotómico, aunque opino que por la misma razón por la que a muchos nos chirría ese encasillamiento, tampoco debemos reducirlo todo al ambiente y a la sociedad. Ojalá fuera tan fácil. Pero la biología, la predisposición (que no determinación) genética y seguramente muchas interrelaciones y conexiones neuroendocrinas tienen que ver y mucho en lo que siento, lo que soy y como me acepto. En ambientes parecidos, unos no acabamos de tener claro nada y otros lo tienen todo bien definido antes de los 3 años. Y al contrario de lo que dicen muchos, pienso que son LOS DOS EXTREMOS de la tabla, los definidos, los que pueden sufrir más por culpa de no coincidir con los mandatos sociales y no aquellos que nadamos felices por toda la curva de Gauss: los adaptables inadaptados:)
    La ciencia, la cirugía, la psicología y los cambios sociales deberían ir a una y ayudarnos, no crispar y luchar por quién es el más importante. El reportaje me gustó, por visibilizador. Y por esos peazo héroes. Pero hacen falta muchos más, héroes y documentales. Es mi opinión:)

  3. VIOLETA

    Cuando leo artículos como esto me pasa un poco lo de siempre que al final nos vemos en la obligación de justificar al sentimiento de nuestros hijos, lo curioso que la perspectiva venga de venga es siempte la misma. No escuchar a nuestros hijos. Lo dicen adultos que deciden ser lo que quieren.¿ Porque no sale una realidad de niños que no se definen como hombre o mujer? A lo mejor porque no los hay. Todos los que conozco son adultos y me parece genial, ellos pueden decidir su expresión de género pero nosotros hablamos del sexo que no es masculino ni femenino, sino hombre o mujer con sus expresiones de género masculinas, femeninas o las dos. Por favor dejad de utilizad expresiones políticas para nuestros hijos porque realmente sois los que mas puertas nos cerráis.¿ Queréis una sociedad más libre? pues primero respetad a los que no se sienten como vosotros que los niños puedan expresarse sin decidir.¿porque pensais que no se les explica las consecuencias de esos bloqueadores u hormonas? Las familias no. luchamos para poder operar a nuestros hijos. Estamos visibilizandonos para que sepan que existimos y que tenemos los mismo derechos que los demás que algunos que luchan por los derecho de los colectivos y además presumen de ser abiertos hacia todas las identidades niegan la nuestra. Creo que es una posición hipocrita. ¿Donde estabais para explicarnos todas estas cosas cuando necesitábamos ayuda? Pues diciendo: es mejor acompañar y esperar y yo digo vale ¿aunque nuestros hijos sufran? Pues esperaros vosotros. Con mucho cariño, claro.

  4. Pepa

    Negacionismo biológico. Somos una tabla rasa afectada sólo por el medio, claro. Qué risa.

  5. srchinaski

    No puedo estar más de acuerdo con lo que expones en el artículo. Felicidades

  6. Ainara Ruiz

    Acabo de leer la crítica, y me parece bastante desacertada: la autora parte de ideas y prejuicios preconcebidos, confunde conceptos y critica supuestas afirmaciones que no se han hecho en el reportaje. Como mujer y activista transexual que soy, tanto por experiencia personal como por la gran cantidad de mujeres y hombres transexuales que he conocido, como por los estudios que se han realizado sobre el tema (desgraciadamente pocos aún) no puedo evitar estar en desacuerdo con el sesgo que le ha dado al artículo.

    En primer lugar, respondiendo a la pregunta que encabeza y termina el texto, la respuesta es que SÍ, esa necesidad CONTINUARÍA.
    Tanto por experiencia personal, como por las vivencias de otras mujeres y hombres transexuales, puedo asegurar que aun cuando la persona transexual no tiene problema para relacionarse con su(s) pareja(s) (estables u ocasionales) manteniendo sus genitales de nacimiento (e incluso cuando sus parejas prefieren que mantengan esos genitales), o no tiene la necesidad de estar en situaciones en las que tenga que estar en situaciones en las que tenga que aparecer desnuda (vestuarios compartidos, etc.), en la mayoría de los casos seguimos teniendo la necesidad de adecuar nuestros genitales a nuestro sexo subconsciente (a nuestra identidad sexual), y más aún que los genitales, el resto de caracteres sexuales secundarios.

    Si bien es cierto que por un lado hay una presión adicional por parte de la sociedad hacia esas cirugías, también es cierto que existe la presión contraria, desde el «para qué vas a operarte, si no hace falta», «no corras ese riesgo, hija», hasta parejas que prefieren que se mantengan los genitales de nacimiento (y también, en el caso de las mujeres transexuales que se dedican a la prostitución, la presión de los clientes); además no hay que olvidar que el mayor motivo para que mujeres y hombres transexuales no se realicen la cirugía es el económico (aun así, se suelen hacer todo lo posible para conseguirlo de una forma u otra); y también el miedo, tanto a la cirugía en sí, como a los resultados insatisfactorios (especialmente en el caso de hombres transexuales, cuyas cirugías están menos desarrolladas).
    No todas las mujeres y hombres transexuales tienen intención de realizarse la cirugía genital, pero sí una mayoría: como se puede observar en el informe “Injustice at Every Turn: A Report of the National Transgender Discrimination Survey” (pag. 79), que recoge las conclusiones del mayor estudio sobre mujeres y hombres transexuales y personas transgénero/genderqueer.

    Respecto a que no se mencionan los casos de personas no binarias, la respuesta es muy simple: es un reportaje sobre menores TRANSEXUALES. Por lo cual es totalmente lógico que hable solo de personas transexuales, y no de personas transgénero/genderqueer, de la misma forma que en reportajes sobre música tradicional de Islandia, no se suele hablar de los leones de la sabana africana.

    En el artículo la autora da a entender que en el reportaje se “intentan vender” las cirugías, como si fuera algo que nos viniese “impuesto” de fuera, en vez de la situación real, es una necesidad (y un derecho) por la que la mayoría de mujeres y hombres transexuales tenemos que luchar (en general muy duramente).

    Respecto a las diferencias entre los cerebros de mujeres y hombres (en ambos casos tanto cisexuales como transexuales), éstas son mínimas, pero existen. El cerebro de ambos sexos es igual en más de un 99%, y tenemos las mismas capacidades mujeres y hombres: eso es algo que en ningún momento se ha puesto en duda en el reportaje. Lo que se menciona son esas pequeñas diferencias en las que parece ser que reside la conciencia de ser mujer o de ser hombre. Esa conciencia no se debe a los cromosomas ni a los genitales (por mucho que la mayoría de personas cisexuales penséis que sí), como bien lo sabemos las mujeres y hombres transexuales (somos un vivo ejemplo de ello). Ese sexo subconsciente, es algo que se tiene y se mantiene por más que toda la presión social pueda estar en contra (en el caso de las personas transexuales, que desde que nacemos, toda la presión de la familia, escuela, médicos, vecinos, medios de comunicación, nuestra propia anatomía y hasta toda la basura cisexista que la sociedad nos haya hecho interiorizar). Otra cosa es luego el género y los roles de género, en lo que como cualquier otra mujer u hombre estamos influidas e influidos por la sociedad.

    Otro confusión en que incurre la autora es cuando critica que «[el reportaje] presenta [las hormonas] como fármacos inofensivos, como tratamientos reversibles»: de lo que hablan en el reportaje es de los fármacos bloqueadores/inhibidores de la pubertad, que sí que son totalmente reversibles, y no provocan infertilidad en absoluto. Esos inhibidores consiguen que se retrase la pubertad y se evite que se desarrollen caracteres sexuales secundarios que causan gran sufrimiento a las personas transexuales ya que no se corresponden a su sexo, sino al otro); y permiten que cuando lleguen a unos 16 años, las y los menores puedan decidir si desean empezar con una terapia de reemplazo hormonal o no.

    Para acabar, quiero comentar que las críticas que ha recibido el reportaje por parte de los mass media de la caverna, ni me sorprenden, ni me afectan en absoluto, ya que es algo a lo que desgraciadamente estamos acostumbradas y acostumbrados; pero lo que sí que me ha sorprendido desagradablemente y me ha entristecido es encontrar en una revista feminista como Píkara Magazine esa crítica distorsionada y sesgada (evidentemente con ellos no digo que sea del calado de los comentarios del grupo Intereconomía, ni mucho menos –y faltaría más-).

    Ainara Ruiz (mujer y activista transexual y feminista)

  7. luso

    una revista como ésta, que intenta luchar contra la discriminación, los prejuicios y todo lo que daña a los distintos grupos sociales, debería borrar esta publicación que lo único que consigue es reafirmar prejuicios transfóbicos, para así evitar su difusión y los perjuicios que este tipo de textos ocasiona a la gente trans.

  8. Ainara Ruiz

    Realmente, la crítica escrita por Nuria es del mismo género literario que ese discurso del ministro español de “justicia” (Gallardón) que hablaba de «la violencia estructural que hace abortar a las mujeres» (y de ahí a intentar “salvarnos” hay un paso), los dos tienen enormes paralelismos.

  9. Olga Baselga

    Quiero suponer que ha sido un despiste… Ayer puse un comentario muy currado y no ha sido aceptado… Si queréis lo vuelvo a poner.

    1. Olga Baselga

      Vuelvo a pedir perdón. Me acaba de aparecer arriba mi doble comentario. No sé qué demonios pasa con mi navegador, mi conexión, o los ciber-duendes.

  10. Gloria

    De verdad que solo espero que las que defendéis este tipo de planteamientos algún día os deis cuenta del daño que hacéis con estos comentarios… pero lo dudo, os veo demasiado bien instaladas en la torre de marfil de vuestras teorías según las cuales la sociología parece ser la única rama del conocimiento capaz de explicar lo que es, y lo que le ocurre, a un ser humano. No admitís matices ni concesiones. Y oye, parece que la ciencia os resulta irritante.

    Resulta tremendamente molesto como algunas personas desde su privilegio cisexual vienen a contarnos lo que realmente nos ocurre, en lugar de escuchar lo que tenemos que decir. Parece que somos personas estúpidas e inoperantes, a la espera de que llegue algún iluminado que haya leído a Judith Butler a explicarnos nuestra realidad. Las actitudes paternalistas hacia las personas transexuales han sido muy habituales de siempre, pero cuando te las encuentras en entornos feministas son especialmente dolorosas.

    Por otro lado tampoco necesitamos que nos protejáis de los médicos y los cirujanos. Muchas gracias, de verdad que no hace falta. Puedo asegurar que en ningún momento de mi proceso se ha presentado la industria médica en mi casa a presionarme para que siga ningún tratamiento ni me someta a alguna operación. Más bien al revés, la presión es en sentido contrario, para que no hagas nada a menos que estés absolutamente convencida de que es el paso que quieres dar. Lo que si he vivido, una vez empezada la transición, son las presiones para amoldarme a una determinada expresión de género. Evidentemente esto es dañino y hay que combatirlo. Pero es que tu me resultas tan fiscalizadora como ellos. Si ellos son la “Policía del genero” tu, a tu manera, también lo eres. Ellos quieren que nos amoldemos a sus expectativas sobre el género y tu esperas que nos amoldemos a las tuyas.

    Respondiendo a la pregunta con la que abres el post, y desde mi experiencia personal: Si, seguiría teniendo el mismo deseo por realizar los
    cambios físicos, con la misma fuerza, aunque viviera yo sola, en plan ermitaña en una cabaña en lo alto de una montaña, rodeada únicamente de cabras y pajaritos y sin ningún tipo de presión social. Porque la transexualidad no va de eso. Si después de haber leído tantos libros aún
    confundes ciertos conceptos, a lo mejor deberías leer menos y escucharnos más.

    En fin, que siento mucho si mi realidad estropea tus teorías, pero esto es lo que hay.

  11. Eva Witt

    Lo más gracioso de todo este malentendido es que proviene de una mala traducción de la palabra “gender”. En español no hemos tenido otra que traducirlo por “género”, y claro, ya la tenemos liada. No se nos ha ocurrido pensar que para género ellos ya tienen “genre”, con lo que “gender” debería ser otra cosa. Algo así como “sexo”, ya que en español la palabra sexo lo incluye todo.

    Si hablásemos de “género”, mi hijo sería una chica “masculina”. Lo que me hace una gracia que me muero, porque dais por sentado que se identifica con un niño es porque es masculino. Al final sois tan policía del género como los rancios: dos extremos que se tocan. ¿Para qué vamos a respetar que cada quien decida por sí mismo lo que es y quiere para sí? ¡Claro que no! Igual que las mujeres somos cosas de hombres, los transexuales son cosas de cisexuales. Así ha sido y así pretendéis que siga siendo. Ya sean médicos, loqueros, curas o activistas filósofas-sociólogas. Como ha dicho alguien en los comentarios: ¿Para qué vamos a preguntar a las personas transexuales si nosotros (los cisexuales) estamos perfectamente capacitados para decidir por ellas y ellos?

    Lo más fácil es aceptar la verdadera diversidad sexual, y esta diversidad pasa por todos los extremos y todos los medios. Quedarse sólo con los extremos es tan malo como quedarse sólo con los medios. Dejemos de negarnos unos a otros, ok?

  12. Irina

    No entiendo dos cosas.
    1) ¿qué hay de malo en que una persona trans quiera poners epechos y vagina si se siente mejor?
    2)¿qué hay de malo en que la medicina y los médicos guíen a esas personas, las asesoren, etc..? no veo el paternalismo que valga. Una de las cosas porque la que estoy a favor de la despatologización trans es esa, que no tengan que hacerlo comprando clandestinamente por Internet, y sin un sistema sanitario gratuito, etc.

    Lo demás, la teoría que es una burrada estúpida que no tiene nada que ver con la lucha de los colectivos trans que llevan años en estas cosas.
    Gracias

  13. xxxx

    Comentario sacado de por ahí sobre este artículo: “Confunden sexo con género todo el rato. Sólo entienden el sexo biológico como algo restringido a la configuración genital y hormonal. El cerebro no existe. Es una lástima.”

  14. frida

    Mientras algunxs esperan la caída del capitalismo para que desaparezca la prostitución y otros esperan la caída del liberalismo para que la mujer (y demás personas con útero) no sufran la violencia estructural que les obliga a abortar, otras esperan la caída del heteropatriarcado pasta que dejen de transformar su cuerpo la gente trans.
    Sigan así, construyendo teorías desde la torre de marfil. Las putas, las violadas, las trans seguiremos haciendo con nuestro cuerpo lo que NOS DA LA GANA (y no nos lo ponen/ponéis fácil precisamente).

    Cuando caiga el capitalismo y el patriarcado (no creo que una profesora de universidad haga más por su caída que la mera supervivencia diaria de cada trans, cada puta y cada abortadora anónima), que me avisen. Por watsap mismamente.

  15. anti-cisexista

    CISEXISMO: Creencia de que los géneros de las personas transexuales son menos legítimos que, y meras imitaciones de, los géneros de las personas cisexuales.

    “Así que los orígenes de lo que actualmente se sitúa como la fuente principal de un enfoque feminista… tiene su origen en un medio que fue el epicentro del sentimiento anti-trans de los años setenta.
    […]
    Es fácil hacer caso omiso de un grupo oprimido de personas una vez que han sido expulsadas sistemáticamente y alejadas de un movimiento al que pertenecen por derecho propio. Si las personas trans no hubieran sido exiliadas por la fuerza del movimiento de mujeres a lo largo de los años setenta y, posteriormente, bloqueadas para que no pudieran retornar -a veces con el apoyo del estado para dejarlas fuera de las protecciones de los derechos humanos- las cosas serían completamente diferentes ahora.
    […]
    El ciclo sólo se romperá cuando las feministas cisexuales asuman su parte de responsabilidad por el cisexismo y se hagan a sí mismas y a sus colegas responsables por ello.” http://akntiendz.com/?p=10186

  16. chicotrans

    Esta critica está sesgada tambien. Estoy deacuerdo en algunas cosas .El documental no muestra la parte social(sexismo) ni la transfobia institucional y médica..No recuerdo en ningún momento que salga la palabra “transfobia” en todo el metraje. Lo cierto es que las personas trans sufren mucho tambien por una cuestión de transfobia, ademas de los conflictos que unx pueda tener o no , más o menos con su cuerpo. Los “profesionales”son directamente asquerosos, o será que yo los veo asi. Tanto Mañero como la coordinadora de la utig Barcelonesa han sido acusados por transfobia en varias ocasiones por el activismo trans. Si que puede hacerse una lectura del documental en el sentido de que enfoca el “problema “en el cuerpo erróneo de las personas y nada más, obviando que el mogollón de trabas que nos ofrece el sistema no influye en nuestro desarrollo personal y les da el poder del Saber a estos empleados del sistema de Salud que mas que formación en transexualidad , deberian darles formación en derechos humanos. Lo bueno es que la guionista decidió no darles demasiados segundos en sus apariciones.
    Aún asi , creo que la critica de Pikara no es correcta porque NO VALORA LA VISIBILIDAD Y LO POSITIVO DEL DOCUMENTAL.. Parece más una crítica de tantas desde la academia, elaborada por gente no trans(encima), y tomando una potestad que no les corresponde.
    Por otro lado no empatiza esta critica con las personas trans y madres/padres que aparecen y sus relatos. Aunque al principio de la crítica asegura que valora a lxs valientes que han contado su vida, durante la critica mete la pata con el tema de los menores y los bloqueadores. Das a enteder Pikara que no tienes ni p*** idea, yo creo que has escuchado campanas pero no sabes dónde…osea , da la sensación de que no te gusta que los menores puedan vivir su genero y su cuerpo como les de la gana, y que eso de los bloqueadores y tal es un invento del sistema binario y no se qué…. vamos , que las madres estan obsesionadas con cambiarles el cuerpo y el nombre a sus hijxs o algo asi,..no sé ,.. creo que Pikara debe hacer una reflexión profunda acerca de esto.y por esto se te han tirado al cuello las mamas de niñxs trans en los comentarios.(lógico).
    Este documental tiene cosas muy buenas que no cuentas en tu crítica , por eso es incorrecta. Ejemplos: el papá de raza gitana tiene una actitud super queer (a ti que te gustan los tecnicismos), cuando comenta que sale a la calle con su hija maquillado con pintalabios y colorete. Cuestiona su cultura gitana, que no es poco. No he visto algo en tve mas transgresor (queer) en mucho tiempo. Es de valorar por los movimientos feministas.
    El paralelismo que hace Miguel (padre de niña trans) con los cuadros de El Bosco y los estereotipos de cuerpo es precioso y en mi opinión muestra una apertura mental por parte de ese padre muy importante donde deja entrever la influencia del activismo.
    Estas vivencias no tienen por qué coincidir con otras vivencias trans y la guionista se centra más en gente que los vive desde muy pequeñx.
    Explicó en el preestreno ,al cual asisti, que el trabajo habia consistido en hacer pedagogia, en mostrar que “existimos”. Además se comprometió ha realizar un documental mas activista más adelante, entiendiendo que el tema es sumamente complejo y dificil de abordar en su plenitud en …50 minutos.
    Asique Pikara, si quieres ayudar a la gente trans, deberias primero informarte mejor, charlar con gente trans, con mamás y papás de niñxs trans, y no imponer el rollo social por encima de todo,con un rollo académico para el que la sociedad no esta preparada , Eso sirve para vuestros discursitos de activistas donde os peleais pa ver quién es más guay y más queer, pero hay gente que lo vive de manera muy genética , hormonal , biológica o como lo quieras llamar,.aceptarlo. Porque es lo que hay. Si quereis hacer una critica mostrar lo negativo pero tambien lo positivo.
    Acepta tambien que este dcumental era impensable hace unos años, he visto autenticas mierdas victimistas y patologizantes.
    Estoy seguro de que este documental sirve como introducción al tema para mucha gente que desconoce la transexualidad y ofrece una visibilidad en la que se reconocerá mucha gente. Creo que ese objetivo se ha conseguido.

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  19. Artyzar

    Esto va dirigido a la listilla que estuvo tan inspirada al escribir este articulo:
    -Ten la decencia de no elaborar tu discurso político a costa de nuestras vidas, ya nos cuesta demasiado tener un nombre como para que después venga una pija universitaria a jodernos.
    -Te desafió a que te pinches testosterona, así veras que los comportamientos de genero tienen un componente marcadamente biológico.
    -Los tratamientos que prescriben para menores son para detener la pubertad y no de terapia de reemplazo hormonal… Y como tal son perfectamente reversibles. Se argumenta mucho mejor con conocimiento de causa.
    -De todos modos una terapia de reemplazo hormonal no necesariamente tiene por que causar esterilidad.
    -Cometes el (típico) error de dar por hecho que pretendemos ajustarnos a los estereotipos femeninos y/o masculinos. En realidad somos tan variables en nuestra representación de genero como cualquier persona cisexual.
    -Doy por hecho que no sabes que podemos ser heterosexuales, bisexuales u homosexuales… O cualquier otra orientación sexual que me haya dejado en el tintero.
    -Si, seguiríamos necesitando modificar nuestros cuerpos… Prueba a meterte testosterona durante un año y lo comprobaras en tus carnes.
    -Al menos no has dicho la típica chorrada de la “mujer completa” aunque supongo que por que no te ha venido a la mente

    1. L'Aparadora

      Me parece ofensivo este comentario, ya que los ataques personales no son un buen camino para hacer crecer el debate.
      Las pesonas trans no somos un todo homogeneo, cada una de nosotras tiene una visión distinta de sí misma. Una parte de la comunidad trans coincidimos con el punto de vista del artículo, en cambio nos chirría el discurso de la medicalización presente desde el primer minuto en el video. El artículo nos incluye porque complementa todas las visiones.
      Hay otros documentales que también recogen esta visión, por ejemplo “Gerriller@s” de Montse Pujantell, “El test de la vida real” de Florencia P. Marano o “El camino de Moisés” de Cecilia Barriga.

      1. Artyzar

        Claro que es un ataque ofensivo y personal ¿Se te ocurre algo mas personal y ofensivo que alguien use las vidas transexuales de la cual no conoce nada para hacer su discurso político? A mi no, máxime cuando esa persona no tiene ni puñetera idea. Ademas de que trata de perpetuar la idea de que las personas transexuales somos potestad de las personas cisexuales. ¿Te recuerda a algo?

        Me parece estupendo que este articulo se adapte a ti y no te voy a juzgar por ello, tu tendras tus circunstancias y tus preferencias… Pero de ahi a meternos a todas las personas trans en ese saco hay un trecho.

        Aparte de que el discurso que manejamos las personas transexuales activistas esta a años luz por delante de lo expuesto aquí, ademas que es inclusivo con TODAS las expresiones de genero de cualquier persona transexual.

        La medicalizacion va a seguir, es totalmente optativa aparte de un derecho. ¿Si fuera por ti a una adolescente transexual le tendría que salir barba?

        Al menos los dos primeros reportajes que me citas mezclan la transexualidad con los transgenero/queer… Y eso es como equiparar a un hombre heterosexual con una lesbiana cisexual. Me partiría de la risa por lo ridículo que es si no fuera por lo hondamente calado que esta en la sociedad.

        Saluditos.

      2. Gloria

        L’Aparadora, ¿me podrías explicar a que te refieres con “La comunidad trans”? Lo pregunto totalmente en serio, me gustaría una respuesta.

        En cualquier caso, y a la espera de una definición, por favor a mí no me metas en ese saco. Yo no soy “trans”, yo soy transexual. Soy una mujer que nació con cuerpo de hombre y recurrí a recursos quirúrgicos y médicos para adecuar mi cuerpo a mi cerebro. Y de eso iba el documental, de personas transexuales. Y por eso salían médicos, porque es una parte fundamental de nuestra experiencia y de nuestro proceso. Y si alguien no tiene necesidad ninguna de hacer cambios en su cuerpo pues entonces será lo que quiera ser (¡ey quizá hasta sea “trans”! ), pero no será transexual.

        Entiendo que queráis que se hagan muchos más reportajes, sobre muchos más temas. The more the merrier, oiga. Y yo por supuesto en cuanto pueda me veré los tres que recomiendas.

        Pero, ¿de verdad te molesta que se haga un reportaje únicamente sobre personas transeuxales?. En serio, ¿no es para hacérselo mirar?

        Siento que tu realidad sea la que sea no se vea reflejada en este reportaje, pero ¿Por qué debería estarlo?
        Es como si cada vez que se habla de gays o lesbianas o bisexuales en un medio yo me enfado porque no hablan de lo mío. O si hablan del derecho al aborto, de la precariedad laboral o del pueblo Saharaui. “Oiga señores pero hablen también de transexualidad que también sufro mucho jo…”

        Resumiendo, y como dicen en un gran artículo que he leído por ahí, por favor dejad de confundir churras con merinas:

        http://www.golfxsconprincipios.com/golfxsconprincipios/churras-y-merinas-sobre-transexualidad-y-transgenero-tras-sexo-sentido-de-tve-y-pikara-magazine/

  20. Olga Baselga

    Lo intento por última vez:

    Cierto: la diferencia es un constructo social, y la palabra “natural” también, porque se construyen discursos tanto sobre la diferencia como sobre la naturaleza. La confusión entre el plano de la realidad y el plano del discurso sobre la misma es perversa, pero inevitable: pensamos con palabras, que son representaciones/abstracciones de la realidad, pero no la realidad misma.

    Entonces, ¿qué hacemos? ¿Eliminar las palabras? Dejaríamos de ser humanos. ¿Dejar que la realidad hable por sí misma? Si fuera posible, llevaría miles de años callar (eliminar las palabras) y comunicarnos como los animales, ergo, sin pensar. Yo lo intento: cuanto más conozco al ser humano más quiero a mi perro.

    Y sin embargo, aquí estoy: expresando con palabras que he visto un vídeo que refleja una serie de vivencias, pensamientos y discursos, y leído un artículo que refleja una postura divergente sobre esas vivencias, pensamientos y discursos. Una vez hecho esto ¿va a cambiar algo al hecho de que soy una mujer a todos los efectos, profesora y traductora de inglés y francés, feminista, lesbiana y transexual? No. Mi recorrido ha sido el que ha sido, y no lamento nada. Estoy bien, y mis problemas son las dificultades que tiene cualquier mujer en este mundo, aunque sin duda alguna más por haber tenido un camino de vida diferente a las demás.

    ¿De verdad alguien se cree que mi vida es peor o mi camino ha sido menos libre porque no tengo testículos ni ovarios, o porque soy una mujer más desde hace sólo 14 años y medio, a mis 51 años? Yo no. Moriré mujer luchando por mis derechos y trabajando honradamente en lo que me gusta. Puedo denunciar discursos interesados y perversos, como el de la cirugía plástica “obligatoria”, el de la lactancia materna “milagrosa”, o el de los vientres de alquiler en los países del tercer mundo, como lo hace cualquier mujer concienciada con su tiempo. Mis diferencias fisiológicas con otras no tienen nada que ver con eso. No me gusta especialmente ser mujer, pero lo soy. Antes, sencillamente sólo existía para los demás.

    Ahora soy mujer y persona, por este orden, y estoy viva. Antes no vivía, sólo razonaba y me escondía. Ése es mi discurso y no dejaré que nadie me lo arrebate. Mi perro me entiende, mi pareja también. En cuanto a mí misma, estoy servida. Punto.

    1. Una que pasaba por aquí

      Parece que decidir sobre nuestros cuerpos no es algo que sólo hagan los “médicos”, parece que os créeis algunas personas que la reasignación de género está porque sí. A ver si os enteráis, la identidad puede ser vivida de muchas maneras, pero, en la mayoría de personas transexuales implica ciertas cosas(tanto las realmente necesarias como los “requisitos exigidos por la zoociedad”(en ello meto a mucha gente).
      Otra cosa es que parecéis creer con derecho a decidir sobre el cuerpo de una persona por encima de esa propia persona(al igual que a otros que criticáis y que hacen exactamente lo mismo desde otra perspectiva).
      Fuera del rollito del discurso biomédico y cuando se habla poquísimo del discurso jurídico y de tanta gente que se cree con más conocimientos y más experiencias que una persona transexual.
      Porque puedes meterte con los médicos, puedes meterte con cierto discurso… Pero eso no quita que hacés lo mismo que ellos diciéndo que la “reasignación” es parte del discurso biomédico cuando es parte de la solución en el caso de la mayoría de las personas transexuales. Otra cosa es hablar de las motivaciones de los médicos. Que sería un tema bastante diferente.

      Por otro lado… Parecen algunas no enterarse que un documental sobre transexualidad no versa sobre todo tipo de transgénerismos(igual es lo que tiene cierta parte del discurso queer que es tan transfóbico como el religioso, y recalco, parte de él).

  21. inma

    He tenido que releer el artículo de Nuria Gregori, del que comparto opiniones, porque leyendo algunos de los comentarios ya no sabía si lo que había leído y comprendido anteriormente era otro texto. Lo he vuelto a leer y creo que se están haciendo críticas a opiniones no formuladas, a ataques no realizados y a intenciones no manifestadas. Lo que yo leo no es una deslegitimación de las personas trans, sino una reflexión sobre el discurso del tutelaje biomédico de soluciones únicas y binarias. Un discurso médico que, por cierto, no solo habla de personas transexuales, sino que habla de cerebros masculinos y femeninos y ahí nos nominan y encasillan a todos, y creo que tenemos derecho a disentir y a argumentarlo, al igual que lo hacen estos profesionales. Porque no creo que para dar legitimidad y coherencia a unas experiencias, sea necesario marginar otras. Considero que el documental era muy necesario, tanto como su crítica, así como también el diálogo posterior. Pero lo que ya me cuesta más entender es que este se interprete como una expresión de la intolerancia, de la falta de información o la confusión de términos, cuando en realidad es llanamente la expresión de opiniones distintas sobre temas complejos. Tampoco entiendo que haya que disculparse por leer y argumentar, además de por vivir, porque no son excluyentes. Y no sé qué lleva a pensar que quienes pensamos que un enfoque del documental más plural y crítico hubiera estado mejor, somos ese perfil de académicas(descrito de forma peyorativa), reafirmadoras de prejuicios, y que ni somos cis ni estamos igualmente atravesadas por el sexo sentido(y por el negado).

    1. Una que pasaba por aquí

      Claro, claro. Pero mientras ponemos en “duda” el que determinadas personas nos reasignemos nuestro género desde un discursito “queer” y supuestamente “académico”. A ver si os enteráis algunas. Mi cuerpo es mío y yo soy la que debo decidir que hago con él. Y ese tonito de “superioridad” típicamente relacionado con el supuesto biomédico cuando el problema mayor está en el discurso jurídico(dado que discriminar personas transexuales en el planeta es algo legítimado legal y socialmente en tantos países) como si reasignarse implicase entrar, aparte dentro de un supuesto “binarismo”.

      Pero claro. Igual también podríamos hablar de cosas de más trasfondo como la presunción de “veracidad” de determinados “profesionales”, cómo la presunción de que las “operaciones” son “entrar” dentro del binarismo.
      Pero eso sí. Las personas cisexuales rara vez son discutidas cuando entrar en un quirófano. Como también algunos parecen no enterarse que las decisiones propias implican determinadas cosas.

      Igual también supongo que podríamos hablar de los “medios de comunicación”… De tantas cosas se puede hablar. Pero lo siento. El artículo de Pikara Magazine es abiertamente presuntuoso y obvia que las reasignaciones de género(fuera de las circunstancias en que puedes “pasarlos”) son una necesidad en muchas personas transexuales.
      Pero eso sí. Decirnos a las de siempre cómo y cuando y como vivir nuestra vida… Es una costumbre socialmente aceptada. Entre otras muchas como podría decirse de la prensa cuando alude a determinadas personas ignorando su género. Y tantas otras cosas.

      Pero bueno. Yo sólo soy una mujer transexual que opino desde mi particular punto de vista.

    2. Gloria

      Inma intentaré explicar (una vez más, y ya cansa) por qué criticamos el artículo:

      1) La pregunta con la que abre nos resulta muy ofensiva, y lo que es peor, resulta tremendamente dolorosa para las familias de los menores transexuales:

      Si te digo que soy una mujer que nació con cuerpo de hombre es que eso es lo que soy. El texto le da la vuelta y sugiere que a lo mejor yo soy un hombre que tenía una “expresión de género atípica”, que no fui capaz de superar la presión que eso supone, y entonces pasé por una serie de procesos médicos y quirúrgicos con un tremendo coste emocional, físico, social y económico solo para finalmente poder expresar esa “feminidad” como mujer, es decir, sin resultar chocante a la sociedad, feminidad que hubiera podido expresar tan ricamente como hombre si hubiera sido mas inteligente, más valiente, … o si si hubiera tenido la suerte de leer algo de teoría queer antes de empezar mi proceso.

      Y respecto a las familias da la impresión de que están ejerciendo algún tipo de presión sobre sus niños, o al menos que no han sido capaces de generar el ambiente de libertad necesario para que no les afecte la presión de fuera. De verdad, ¿alguna os habéis molestado en conocer a alguna de estas familias antes de hablar acerca de ellas?. Son tremendamente accesibles y siempre tienen abierta la puerta de su asociación (y muchas veces también las de sus casas) para quien quiera conocerles. Y si no queréis hacer ese esfuerzo, por lo menos molestaros en leer un poco lo que tienen que contar:
      http://chrysallis.org.es/por-que-es-importante-respetar-la-identidad-de-genero-en-los-ninos/

      2) La obsesión con el tema médico:

      De verdad, de verdad que somos nosotros los que buscamos a los médicos, no al revés. Generalmente tenemos que pasar por una auténtica carrera de obstáculos para conseguir acceder a ellos. Mientras no cometan negligencias (a veces ocurre) ni intenten tutelarnos a nivel de expresión de género (también ocurre), serán nuestros héroes, pues nos están dando lo que necesitamos.

      3) El “tono paternalista”:

      Empieza el artículo alabando lo valientes que somos, para luego pasar a explicarnos como somos víctimas de presiones sociales y médicas, y que por eso tomamos el camino que tomamos, pobres, es lo mejor que hemos sabido hacer ante tal situación.

      Soy una mujer adulta, inteligente e independiente. He hecho lo que he hecho en mi vida de manera totalmente consciente, para poder vivir conmigo misma, no con la sociedad. Para adaptarme a mi, no al heteropatriarcado. No necesito que nadie me salve de la sociedad, ni de la industria médica. Gracias.

      Como bien apuntó una compañera, la autora del artículo se pone a la altura de Gallardón cuando afirma que es la “violencia estructural” hacia las mujeres la que obliga a estas a abortar, en lugar de respetar su autonomía y su capacidad de decidir sobre ellas mismas.

      Bueno podría seguir y seguir, pero empiezo a estar cansada de dar explicaciones que parece que no son ni tenidas en cuenta. Y todo, como ya dije más arriba, porque parece que determinadas teorías sobre el género son más importantes que las personas de carne y hueso…

  22. inma

    He tenido que releer el artículo de Nuria Gregori, del que comparto opiniones, porque leyendo algunos de los comentarios ya no sabía si lo que había leído y comprendido anteriormente era otro texto. Lo he vuelto a leer y creo que se están haciendo críticas a opiniones no formuladas, a ataques no realizados y a intenciones no manifestadas. Lo que yo leo no es una deslegitimación de las personas trans, sino una reflexión sobre el discurso del tutelaje biomédico de soluciones únicas y binarias. Un discurso médico que, por cierto, no solo habla de personas transexuales, sino que habla de cerebros masculinos y femeninos y ahí nos nominan y encasillan a todos, y creo que tenemos derecho a disentir y a argumentarlo, al igual que lo hacen estos profesionales. Porque no creo que para dar legitimidad y coherencia a unas experiencias, sea necesario marginar otras.
    Considero que el documental era muy necesario, tanto como su crítica, así como también el diálogo posterior. Pero lo que ya me cuesta más entender es que este se interprete como una expresión de la intolerancia, de la falta de información o la confusión de términos, cuando en realidad es llanamente la expresión de opiniones distintas sobre temas complejos. Tampoco entiendo que haya que disculparse por leer y argumentar, además de por vivir, porque no son excluyentes. Y no sé qué lleva a pensar que quienes pensamos que un enfoque del documental más plural y crítico hubiera estado mejor, somos ese perfil de académicas(descrito de forma peyorativa), reafirmadoras de prejuicios, y que ni somos cis ni estamos igualmente atravesadas por el sexo sentido (y por el negado).

  23. bear

    “Si la sociedad no acosara y discriminara a las personas que se comportan y viven en una expresión de género atípica, ¿realmente existiría un deseo tan fuerte de modificar quirúrgicamente genitales o pechos?”

    Si hay hombres cisexuales (no-transexuales) que se meten testosterona para que les salga barba, o para tener más músculo… ¿Cómo no va a metérsela un tío transxual? ¿Qué hombre sería feliz con voz femenina, cara de niña, falta de pene, cuerpo con curvas y sin músculo… ? ¿Qué mujer sería feliz con voz de camionero, figura masculina, vello por todos lados, y un par de huevos colgando?

  24. Saida

    Lamentablemente no es la primera vez qiue tengo que responder a un artículo de esta revista por que uno de sus colaboradores habla sin saber sobre la transexualidad en menores, respecto a eso sólo voy a decir una cosa: llamad a cualquier persona de Chrysallis que vamos a estar encantadxs de invitaros a café en nuestra propia casa para que podais apreciar de cerca si somos “lelos personajillos manipulados ppr los prpfesionales” (como apunte decir que si esos médicos están tratando de dar respuestas no es más que porque no dejamos de tocarles las narices visibilizandonos)
    Además de eso me quedo cpn las familias que

  25. Saida

    Lamentablemente no es la primera vez que tengo que responder a un artículo de esta revista porque uno de sus colaboradores habla sin saber sobre la transexualidad en menores, respecto a eso sólo voy a decir una cosa: llamad a cualquier persona de Chrysallis que vamos a estar encantadxs de invitaros a café en nuestra propia casa para que podais apreciar de cerca si somos “lelos personajillos manipulados ppr los profesionales” (como apunte decir que si esos médicos están tratando de dar respuestas no es más que porque no dejamos de tocarles las narices visibilizandonos, porque antes ni existíamos)
    Además de eso, poco que decir, me quedo con el alivio de las familias que estaban buscando respuestas y las han encontrado en este documental, que no cuenta todo lo que pasamos los padres para lograr que los derechos de nuestros hijos se equiparen minimamente a los del resto de niñxs, pero muestra que existen, que tienen necesidades y que no vamos a parar hasta que estén cubiertas.

  26. Pablo Vergara

    Me ha resultado bastante ofensiva la frase de apertura que me define como una “persona que se comporta y vive en una expresión de género atípica”. Durante toda la vida, siempre ha habido alguien, más listo, más capacitado, más sabio, y con más estudios que yo, que ha venido a decir quien soy. Así que primero me definieron como mujer, los médicos, y luego cuando dije que no lo era, mis padres decidieron continuar definiéndome como mujer “que se cree que es un hombre, igual que el que se cree que es Napoleón”, y luego como puta (mis padres son así de majos y me tienen en alta estima). Luego los médicos me definieron, a regañadientes (y seguramente porque sabían que si no lo hacían, les acabaría llevando a los tribunales) como trastornada mental, transexual. La ley española, me pidió que me definiera como una persona con un “trastorno de identidad de género”, y finalmente, conseguí que me definieran como hombre. Pero ahora, otra vez, resulta que no soy un hombre, sino una persona con una “expresión de género atípica”. Una mujer que se viste de tío y se hace tratar en masculino, para entendernos, porque sólo desde la presunción de que NO soy un hombre, se puede entender que mi expresión de género es atípica. Desde el entendimiento de que soy un hombre, me temo que mi expresión de género es bastante normal (más o menos igual de normal que la de la autora de este artículo, quien supongo que al menos no se atreverá a criticar mi performatividad de la masculinidad, cuando su performatividad de la feminidad es tan buena como la mía).

    Soy demasiado idiota para poder definirme a mí mismo. Si fuese una persona normal, inteligente, habría aceptado la definición que me dieron al nacer (como hace ella). Admitiría que el sexo que me asignaron otros al nacer (sin preguntarme) es el correcto, el natural, inamovible, y que lo único que queda dentro de mi campo de elección individual como ser humano es la manera de vivir el género, puesto que el sexo ya nos viene prefijado por naturaleza. El hecho de que no lo admita, de que crea que el derecho al libre desarrollo de la personalidad es un derecho humano, y que la conciencia de ser hombre o mujer (es decir, la identidad sexual, o identidad de género) forma parte de la propia personalidad, y debe estar a mi disposición para desarrollarla con libertad, demuestra que soy completamente imbécil.

    Como soy completamente imbécil, el hecho de que me haya sometido a tratamientos médicos (hormonas, cirugías), sin duda no responde a un deseo propio, porque soy demasiado idiota como para tener ideas propias. No, responde al sometimiento a la normatividad médica y social, que ante la aparición de lo que soy (recordemos: una mujer que vive y expresa su manera atípica) ha establecido un cauce normalizador.

    No explica la señora Nuria, por qué si la sociedad y la medicina tanto quieren normalizarme, en mi empeño para conseguir acceder a los tratamientos médicos, he tenido que ver violados mi derecho al honor, a la intimidad, a la igualdad y a la no discriminación. No explica por qué mi ex novio y mis padres me ofrecieron tratarme en masculino y permitirme permanecer en el seno de la familia a cambio de que no me operase. No explica que haya estado más de dos años luchando contra el sistema (político, religioso y médico) para intentar sacar adelante la ley trans de Andalucía, y que esta ley garantizara el derecho al acceso a la atención sanitaria de toda persona (adulto o menor de edad) que lo solicitase EN IGUALDAD DE CONDICIONES CON EL RESTO DE LA SOCIEDAD. Porque resulta que los tratamientos que en nosotros se cuestionan, la autora de este artículo ya los tiene disponibles, y puede elegir si acceder a ellos o no, cosa que yo no puedo. Y no se explica que si toda la sociedad está deseando que nos normalicemos, como es que la ley de Andalucía al final se ha ido a la mierda y se mantienen todas las barreras que están haciendo que una quinta parte de las personas trans de Andalucía sean expulsadas de la atención sanitaria ofertad por el Servicio Andaluz de Salud.

    Igual es que yo soy demasiado imbécil para verlo (y es que no sólo soy trans, sino que, además, no soy profesor de la universidad, sino un simple comerciante, inmigrante para más señas, que vive con el salario mínimo, lo cual da idea de la diferencia de calidades entre la autora de este artículo y un servidor, que si no fuera tan idiota, se callaría y aceptaría la opinión de la autora sin más), pero no consigo comprender cómo cuadra que las personas trans recibamos tratamientos médicos como resultado de la dictadura médica, y, al mismo tiempo, no podamos acceder a esos tratamiento, porque los médicos hacen todo lo posible para vetárnoslos (a lo mejor Nuria no sabe tanto como se cree, pero resulta que los tratamientos de detención de la pubertad no sólo son legales, sino que se aplican de manera habitual para detener la pubertad de los menores de edad cisexuales, cuando por cualquier razón resulta oportuno. Así que la lucha no es para legalizarlos, sino para que estos menores de edad trans puedan acceder a unos tratamientos de los que ya disponen los menores de edad cis. Ni más, ni menos.)

    Es que a lo mejor no soy imbécil, pero me quieren tomar por imbécil, que no es lo mismo. Porque lo que sí veo es que el discurso de los curas, de los transfóbicos, de los patologizantes… El discurso de Juana Martínez, la psicóloga de la UTIG de Málaga, que hace que sus pacientes salgan de la consulta con ganas de suicidarse… es exactamente igual al de las modernas, las transgresoras, las progres, las queers, las transfeministas, las filósofas y las más guays del mundo mundial. Que la transexualidad es un capricho, y que el cuerpo natural no se debe de tocar, y que al que pida cambiarlo, no hay que hacerle ni caso, porque los transexuales no somos más que marionetas descerebradas sin opinión propia, que en otras circunstancias sociales distintas seguramente seríamos personas como Dios… digoooo… como la no-normatividad del no binarismo feminista queer manda. Es decir, felices con el sexo que se nos asignó al nacer, y con un cuerpo puro y libre de intervención tecnológica alguna. Como Dios… digo, como Beatriz Preciado manda.

    1. Olga Baselga

      Joer, Pablo, ¡chapeau! Comprensiblemente rabioso, eso sí, pero convincente por tu excelente redacción. Gracias.

  27. Feminista de a pie

    Gracias, creo que hoy todas hemos recibido una gran lección de anti-cisexismo y anti-transóbia.
    Yo tomo nota, y espero que más gente 😉

  28. Artyzar

    Muchas feministas estáis escribiendo un nuevo capitulo en la crónica negra del feminismo, y al igual que ha pasado antes tendréis que recular tarde o temprano.

    -Primero discriminasteis a las mujeres de color y/o de clase baja.
    -Después discriminasteis a las lesbianas.
    -Y ahora lo hacéis con las personas transexuales, de una forma mucho mas sutil a decir verdad.

    ¿Cuantas veces os tendréis que tropezar para empezar a ver las piedras?

  29. A.

    La reflexión, brillante. La discusión posterior… no la termino de comprender ¿Quién está cuestionando lo que hacéis con vuestros cuerpos? Aquí no se cuestionan vuestras elecciones, vuestras decisiones… Como inma… creo que habéis leído otro artículo distinto al que yo acabo de leer. Tampoco entiendo esta ofensiva hacia una persona que no conocéis, pero sin embargo os atrevéis a hacer suposiciones del tipo “no tienes ni idea”. Olé. Si en vez de dejar espacio a la reflexión atacamos las opiniones divergentes menudo caminito nos espera…

    Yo he leído: Si la sociedad no acosara y discriminara a las personas que se comportan y viven en una expresión de género atípica, ¿realmente existiría un deseo tan fuerte de modificar quirúrgicamente genitales o pechos?
    Y creo que en muchos casos, ese deseo, desde luego no sería tan fuerte si no se diera esa presión social, aunque por supuesto, no dejarían de existir las personas que sí sienten la necesidad de estas modificaciones(esta reflexión ni os explulsa ni os ataca). Pero muchxs aquí parecen haber leido:
    Si la sociedad no acosara y discriminara a las personas que se comportan y viven en una expresión de género atípica, la gente dejaría de realizarse modificaciones quirúrjicas (así, sin cuestionamiento) Pues seguramente no, porque seguiría existiendo mucha gente que sentiría la necesidad de estas modificaciones. Pero no, ese no es el planteamiento.
    Alguien decía “Pero mientras ponemos en “duda” el que determinadas personas nos reasignemos nuestro género desde un discursito “queer” y supuestamente “académico”. Aquí nadie cuestiona que reasignes tu sexo, se cuestiona que todos necesitéis hacerlo guiados por un único discurso médico patologizante y binario.

    ¿Por qué os molestan tanto estas reflexiones, por qué las sentis como ataques? Vosotrxs que enarbolais la bandera de la “realidad transexual”, ¿cuán lejos os quedan muchas otras realidades transexuales a las que este documental no les encajó en su vivencia?

    1. artículo cisexista

      ¿POR QUÉ ES OFENSIVO ESTE ARTÍCULO?

      “Me ha resultado bastante ofensiva la frase de apertura que me define como una “persona que se comporta y vive en una expresión de género atípica”. Durante toda la vida, siempre ha habido alguien, más listo, más capacitado, más sabio, y con más estudios que yo, que ha venido a decir quien soy. Así que primero me definieron como mujer, los médicos, y luego cuando dije que no lo era, mis padres decidieron continuar definiéndome como mujer “que se cree que es un hombre, igual que el que se cree que es Napoleón”, y luego como puta (mis padres son así de majos y me tienen en alta estima). Luego los médicos me definieron, a regañadientes (y seguramente porque sabían que si no lo hacían, les acabaría llevando a los tribunales) como trastornada mental, transexual. La ley española, me pidió que me definiera como una persona con un “trastorno de identidad de género”, y finalmente, conseguí que me definieran como hombre. Pero ahora, otra vez, resulta que no soy un hombre, sino una persona con una “expresión de género atípica”. Una mujer que se viste de tío y se hace tratar en masculino, para entendernos, porque sólo desde la presunción de que NO soy un hombre, se puede entender que mi expresión de género es atípica. Desde el entendimiento de que soy un hombre, me temo que mi expresión de género es bastante normal (más o menos igual de normal que la de la autora de este artículo, quien supongo que al menos no se atreverá a criticar mi performatividad de la masculinidad, cuando su performatividad de la feminidad es tan buena como la mía).” Pablo Vergara

      “La pregunta con la que abre nos resulta muy ofensiva, y lo que es peor, resulta tremendamente dolorosa para las familias de los menores transexuales:

      Si te digo que soy una mujer que nació con cuerpo de hombre es que eso es lo que soy. El texto le da la vuelta y sugiere que a lo mejor yo soy un hombre que tenía una “expresión de género atípica”, que no fui capaz de superar la presión que eso supone, y entonces pasé por una serie de procesos médicos y quirúrgicos con un tremendo coste emocional, físico, social y económico solo para finalmente poder expresar esa “feminidad” como mujer, es decir, sin resultar chocante a la sociedad, feminidad que hubiera podido expresar tan ricamente como hombre si hubiera sido mas inteligente, más valiente, … o si si hubiera tenido la suerte de leer algo de teoría queer antes de empezar mi proceso.” Gloria

    2. Artyzar

      Cuestionan lo que hacemos con nuestros cuerpos al negarnos la autonomía a las personas transexuales, al apropiarse de nuestra realidad para elaborar un discurso político sin molestarse en preguntar nuestros sentimientos.

      Por ejemplo, yo nunca he menstruado… ¿Como te sentaría que yo pretendiera sentar cátedra sobre la menstruación? Muchas religiones machistas ya lo han hecho en el pasado y no os ha hecho gracia, pues es exactamente lo mismo. También me dirías (con toda la razón del mundo) que no tengo ni puñetera idea por que para empezar yo nunca he menstruado.

      Pero yo procuro ser coherente, así que nunca pondré palabras en bocas ajenas. Que cada persona hable por si misma y de su realidad.

      Estas a favor de cuestionar nuestro deseo de cambiar nuestros cuerpos, te digo lo mismo que a la autora del articulo. Pincharos testosterona durante un año, para que os salga barba, pelo en el pecho y se os ponga voz de tío… Entonces me lo contáis y empezare a haceros un mínimo de caso.

      Lo de “expresión de genero atípica” me toca ahi abajo y no de la manera que me gusta. Enteraos de una vez que las mujeres transexuales somos igual de mujeres que cualquier mujer cisexual y un hombre transexual es igual de hombre que un hombre cisexual, es una realidad objetiva demostrada por la ciencia. Y dejad ya de una vez de querer incluirnos en cualquier teoría política de genero, las personas transexuales existimos desde siempre y somos muy anteriores a eso.

      En lo del discurso medico patológizante es otra de nuestras luchas, al igual que vosotras la psicología se empeña en clasificarnos sin molestarse en escucharnos como si no tuviéramos capacidad de decisión. Tenemos nuestro propio discurso para abordar ese tema.

      Las maldades del binarismo son vuestra causa, bastante me ha costado ganarme la etiqueta de mujer y no voy a renunciar a ella. Vuelvo a decir que dejéis los discursos sobre nuestras necesidades a nosotr@s.

      Nos molestan estas reflexiones por que se apropian de nuestra realidad para justificar sus ideales, te remito al ejemplo de la menstruacion.

      No me he sentido reflejada en el documental por que no tuve la suerte de transicionar cuando era menor de edad, pero defendere a muerte los derechos de los menores transexuales para que no tengan que pasar por lo que yo he tenido que pasar.

      Un saludo.

      Atte: Artizar, mujer transexual con pene de mujer

  30. Sexologo

    Nuria, creo que estás profundamente equivocada. Y mientras sigas sin una pizca de autocrítica, seguirás encontrando argumentos convincentes para mantener tu intransigente discurso. Y el escaso goteo de apoyos te cegará ver la marea de transexuales que rechazan tu discurso…

    1. Artyzar

      No podría estar mas de acuerdo, Socrates no lo habría dicho mejor.

      Besicos dios de la guerra.

    2. enfin

      Sexologo, creo que estás profundamente equivocado. Y mientras sigas sin una pizca de autocrítica, seguirás encontrando argumentos convincentes para mantener tu intransigente discurso. Y el escaso goteo de apoyos te cegará ver la marea de transexuales que rechazan tu discurso…

    3. Inma

      Artículo compartido en facebook por parte de 2053 personas ¿te parecen pocos apoyos? Esto no es una competición

      1. *++*

        genial, 2053 personas esparciendo la semilla del cisexismo. Siendo este tipo de discriminación mayoritaria, no es para asombrarse. Compartir un enlace en Facebook es fácil, pero a la hora de razonar y dar argumentos yo sólo veo a personas transexuales y anti-cisexistas y anti-transfóbicas. Espero que esto al menos sirva para que haya gente que reflexione, porque por lo que se ve es muy necesario. Estamos hablando de personas que forman parte de uno de los colectivos más discriminados que existen, y este tipo de artículos contribuye a que así siga siendo.

  31. novia de un chico trans

    si un hombre escribiese tales artículos paternalistas sobre las mujeres, decidiendo por ellas quiénes son, lo que deberían hacer con su cuerpo, con su vida, qetc… Esta revista lo rechazaría completamente, en cambio cuando se trata de una persona cisexual haciéndo exactamente lo mismo (eso sí, todo con un lenguaje muy diplomático) con la gente transexual, el referente del feminismo español Píkara le cede espacio para esparcir sus teorías cisexuales y transfóbicas. Pero por qué me extraño, si a lo largo de los años los mayores ataques cisexistas que he visto ha sido por parte de feministas. Por ejemplo, las radfem(radical feminists) tienen una lucha activa contra la gente trans de aupa, también hay cosas como ésta (que no es una excepción):

    “…Festival de Michigan para Mujeres” conocido como el “MichFest” el festival sólo para mujeres más grande del mundo y símbolo de la cultura lésbica norteamericana por décadas ha mantenido la política de excluir a las mujeres transexuales para admitir únicamente “mujeres nacidas mujeres.”…

    Feministas, extended vuestro respeto a todo el mundo! No caigais en la trampa contras la que vosotras lucháis.

    1. novia de un chico trans

      perdón, quería decir TEORÍAS CISEXISTAS (todavía no me adapto bien a estos términos), obviamente ser cisexual no tiene nada de malo, pero ser discriminatorio (cisexista) sí. Y la discriminación a veces parece otra cosa, se puede camuflar de teoría filosófica-social, por ejemplo.

  32. Artyzar

    Estaría bien que las responsables de este articulo den la cara, os estáis escondiendo muy cobardemente.

    1. Inma

      ¿Esto qué es,un western?Vaya nivel de agresividad…Eso es lo que tendría que estar vetado,y no la libertad para opinar

      1. sdsdfdf

        Aún encima han vuelto a colgar este artículo en su facebook no 2, sino 3 veces. Y nadie sale a dar explicaciones.
        Agresivo es este artículo, que daña de una manera que no se imagina a la comunidad de hombres y mujeres transexuales. Las respuestas de personas transexuales y familiares, si están algo cargadas de malos humos, será porque estamos cansados de que las personas cisexuales se crean con el derecho de hablar por nosotros y de definir nuestra realidad. Además de incitar a la confusión mezclando “churras con merinas” (genial artículo que critica éste, y que Píkara colgó en su facebook lo cual me parece muy correcto pero que con eso no basta): http://www.golfxsconprincipios.com/golfxsconprincipios/churras-y-merinas-sobre-transexualidad-y-transgenero-tras-sexo-sentido-de-tve-y-pikara-magazine/

        “Pretende mostrar otra realidad distinta, pero lo hace de una forma agresiva, cuestionando nuestra propia realidad e invisibilizándonos”.

  33. TTBlas

    Después de leer todas las crítica que se están vertiendo sobre este artículo, que en principio, a mi lo único que me provocó fue alivio, ya no he podido evitar escribir. Tuve que apagar el televisor mientras veía el documental justo en el minuto 16 por la violencia que me produjo. Lo he ido dosificando después. Estoy cansado de que mi endocrina me mire con desconfianza cuando le digo que no me molesta la regla más que otras mujeres biológicas, porque asumo que si sigo teniendo la regla a pesar de ponerme testosteron todos los días más de cuatro años, es porque mi cuerpo funciona bien, y que todos mis órganos están teniendo las hormonas que necesitan. Ella piensa que “eso no es normal”, que tendría que sentir mi regla horrorosamente mal si realmente soy un tio, un verdadero transexual de esos de “pata negra” que muchos de aquí pensáis que sois y que por eso os ofende este artículo que nos hace pensar. El malestar con mi cuerpo es desde bien pequeño, también las pesadillas. Pero afortunadamente, quizás por tener acceso a libros feministas, tuve la oportunidad de pensar, de verme desde otro lugar y de aprender a vivir mi cuerpo de forma distinta. A quererlo y a disfrutarlo. Estoy cansado de que la única solución sea la cirugía, y también estoy cansado de que se haga esta clasificación entre verdaderos transexuales como quienes se sienten fatal con su cuerpo y necesitan si o si operarlo y hormonarlo, y los que para ellos somos transgénero o queer porque hemos aprendido a querer a nuestro cuerpo gracias a la crítica de feminismo o de textos de antropología que hablan de otras culturas en los que existe la posibilidad de vivir un tercer género. Ahora resulta que los transexuales que salen en documentales como Guerriller@s, El test de la vida real o El camino de Moisés no son verdaderos transexuales…Eso decis por aquí algunas. Esos que me ayudasteis a no sentirme tan solo, como Moisés Martínez o Miquel Missé, ahora resulta que no sois verdaderos transexuales, manda… También tengo amigas que han aprendido a querer a su pene y que le ayudaron las que vosotros llamais TERF, y me niego a pensar que a esos niños no se les pueda enseñar a querer también sus cuerpos sin mutilarlos, sin meterse inhibidores que al fin y al cabo nadie ha hecho estudios a largo plazo sobre sus efectos, y nadie sabe las consecuencias negativas que producirá. Al final nadie se entiende y se crean jerarquías… Gracias, Nuria Gregory, por no castrar a quienes no nos sentimos representados en el documental ni compartimos su visión, y que somos igual de transexuales que cualquier de los que atacan por aquí.

    1. Artyzar

      Si tu quieres menstruar a mi me parece estupendo, y si te quieres definir como hombre con menstruación yo voy a defender a muerte tu identidad masculina. Es mas, si ese fuera el caso defenderé que tu identidad masculina es igual de legitima que la de cualquier hombre cisexual.

      Si no quieres menstruar cambia de endocrina.

      Si no quieres definirte como hombre o como mujer me parece estupendo también, es tu vida y es tu libertad.

      Espero que quede claro que lo que define la identidad de una persona es la decisión de esa misma persona, sin importar ningún factor físico.

      Nadie de quienes critican este articulo ha dicho una palabra en contra de eso. Ademas que a casi todas esas personas las conozco personalmente y siempre me han aceptado como mujer perfectamente legitima, te lo dice una mujer con pene y orgullosa de ello.

      Ahora bien, si nos quieres meter en el mismo saco que las personas de genero queer por ahí no trago. Las personas transexuales exigimos los mismos derechos que exigen las personas queer, pero para usarlos de una manera completamente distinta. Algo similar a lo que sucede con los gays y las lesbianas, por favor no te tomes la analogía de forma literal.

      Yo me defino como mujer y ponerme en el mismo saco que una persona transgenero/queer es restarle legitimidad a mi identidad femenina. Meternos en el mismo saco perpetua ese prejuicio tan calado en la sociedad de que nuestra identidad femenina o masculina es solo una imitación de nuestras contrapartidas cisexuales.

  34. Raquel Royo

    “Es el momento de asumir que no todas las respuestas las tienen las ciencias experimentales, por mucho que avancen sus tecnologías diagnósticas y de tratamiento”
    Al contrario, yo diría que debemos luchar por una ciencia libre de sesgos culturales o políticos, realmente basada en datos experimentales. Por ejemplo, el “test de la vida real” se basa en estereotipos sociales exagerados, no tiene nada de científico. Va siendo hora de librarse de Zucker, Blanchard, Lawrence, Bailey y su calaña.

    El documental no parece tan malo para lo que se suele ver en la televisión. Mañero sigue siendo omnipresente en todos los medios, pero por lo menos la gente está empezando a atreverse a callarle la boca cuando hace falta http://youtu.be/nd6O-YM0VxU?t=11m34s
    Además mi endocrino estaba visiblemente cabreado por este documental, él opina que lo mejor sería invisibilizar completamente cualquier variación de género que se salga de la norma y le molestó que se hablara de esto en la televisión.

    Y hay un detalle del que no nos debemos olvidar, no hay que caer en el buenismo de decir “se puede cambiar la sociedad en un momento y acabar con el binarismo de género para que todo el mundo pueda ser feliz sin modificar su cuerpo”. Hay que ser realistas, cada persona ha de buscar la mejor forma de disfrutar de su vida ¡que son dos días! y las terapias reparativas son muy lentas.
    Libertad es poder elegir, no caigamos en el mismo error que la gente que dice que “alguien que se depila no puede ser feminista”.

  35. sdsdfdf

    Que no es identidad de género, que es identidad sexual. Que no es transgénero, que es transexual. Que mi hijo, transexual, no tiene disforia de género porque vive en su género, pero sigue soñando que tiene un pene. Todas las noches se despierta a media noche, sonámbulo, meándose. Se equivoca de puertas y a veces termina en el salón, o en la cocina, “bailando” porque se mea. Y no se aprieta la vulva como hacemos las chicas que nos meamos, se pega un “puñao” en el calzón apretándose ese pene que cree (en sueños) que tiene entre las piernas. Yo no le llevo por ningún camino. Yo quisiera que no tuviera que operarse. Rezaría por ello. Ojalá consiga ser feliz sin operarse. Pero mi hijo tiene un pene entre las piernas cuando sueña, y eso no lo hace ninguna chica masculina (transgéneros). – Eva Witt

  36. Nuria Gregory

    Después de leer las criticas al artículo publicado en Pikara, creo que corresponde una respuesta, por respecto a quienes han hablado sin ofender y por las propias reflexiones a las que me ha llevado. Aunque en principio pienso que será estéril esta contestación (volveremos a otro listado de malas interpretaciones y de acusaciones personales), lo voy a hacer para que no se considere que me refugio detrás de ninguna academia ni detrás de ningún listado de bibliografía feminista. En realidad pienso que lo que ha molestado tanto, no es tanto el contenido expreso del artículo, sino a todo el artefacto que se presupone detrás del artículo. En primer lugar, el artículo en ningún momento defiende ninguna posición queer ni pretende colocar a las mujeres y hombres transexuales dentro de ninguna categoría nueva de géneros indefinidos. Nada más lejos. El artículo pretende reflexionar sobre una sociedad y una biomedicina (como modelo) que cuestiona que una mujer sea una «mujer verdadera o completa» porque tiene pene, porque tiene unos cromosomas XY o porque tiene testículos (por su biología) y también a una sociedad que acosa a las personas que tienen comportamientos de género que aparentemente no se corresponden con su sexo biológico. Esto es violencia. Esa medicina también considera anómalas a las personas cuyos cromosomas y órganos reproductores no tienen correspondencia con su apariencia externa, y las medicaliza sin dar opción a contemplar la diversidad de cuerpos sexuados, a partir de los cuales se vive una identidad de género y una expresión de género distinta. Lo mismo con los test de género o a la psiquiatrización a las que hacía referencia en el artículo. Como contestaba Raquel Royo, queremos unas ciencias libres de sesgos culturales o políticos.

    Entiendo perfectamente y comparto que ofenda cualquier tutelaje médico o cualquiera que venga desde cualquier teoría académica. El artículo no pretendía decidir por nadie ni dirigir la decisión de nadie. Se sobreentiende que cada uno elegimos la mejor manera de vivir y utilizamos las estrategias que disponemos (la medicina nos otorga algunas herramientas). ¿Cómo iba a cuestionar el malestar insoportable de un niño con su pene o la decisión dolorosa de su madre para enfrentarse a la operación?

    Siento que mi artículo haya ocasionado tanto dolor a algunas personas transexuales, a algunas madres, a algunos profesionales sanitarios y a quienes construyeron con trabajo e ilusión “El sexo sentido”. El documental también hizo daño en otros entornos transexuales (de ahí mi ánimo a escribir). Un entorno que está alejado interpretaciones médicas, a pesar de que necesiten a los médicos para que les prescriban hormonas y para que vigilen su estado de salud por los tratamientos que toman. Ellos se niegan a que la medicina sea la única ciencia que lee sus cuerpos y sus experiencias, se niegan a que se les psiquiatrice, aunque demanden cirugías dentro de la sanidad pública y gratuita. Entre algunas de estas personas, también me hablan del dolor que les produce que les llamen transgénero, que les digan que no son verdaderas transexuales —o como ha comentado TTBlas, que no son “transexuales pata negra”— porque después de encontrar respuestas en textos de ciencias sociales (feminismo, teoría queer, sociología, antropología) dejaron de leerse desde el discurso patologizador de la medicina, decidieron no operarse y empezaron a ver su cuerpo desde otro lugar, “a quererlo y a disfrutarlo”.

    Respecto al “negacionismo biológico” que también se mencionó por ahí, creo que se establece una errónea dualidad o dicotomía absurda entre lo genético y lo adquirido, entre lo genético y lo ambiental o la educación. No necesito inyectarme testosterona para saber que cambiaría mi forma de sentirme. He visto como ha ido actuando la testosterona en personas cercanas, ya fueran transexuales, con el síndrome de Klinefelter, y también por experimentar. Algunos confesaban que se volvieron locos con las inyecciones de testosterona y que se lo dejaron. Otros aseguran que no les hacia ningún efecto el tratamiento. Otros por el contrario, se sentían mucho más activos, con la libido más alta. También he seguido el proceso de aplicarse testosterona en amigas con síndrome de insensibilidad a los andrógenos, y en ellas también reacciones diversas. Hasta la acción de las hormonas en cada una de nosotras es diversa. A la mayoría de nosotros no nos miden nuestros niveles de hormonas a lo largo de nuestra vida. Entre los que llaman cisexuales estoy segura que el espectro de variación será alto. El artículo no niega la biología. El problema no es la biología que nos conforma (no sé porque tanto empeño en buscar y buscar en que gen esta el “error”), sino los significados sociales, las expectativas y las exclusiones que generan biologías concretas.

    En relación a los tratamientos con inhibidores de la pubertad, me preocupa. Claro que me preocupa que se diga con tanta tranquilidad que son inofensivos. Las hormonas esteroides u hormonas sexuales ejercen una acción a nivel sistémico (piel, riñones o metabolismo) importante, además de las archiconocidas acciones sobre el desarrollo sexual. No existen todavía estudios que garanticen que no existe consecuencias dañinas sobre la salud de todos estos nuevos tratamientos a largo plazo. Estas cuestiones hay que visibilizarlas y pensarlas, al igual que el hecho de que cada vez se medicalice en edades más avanzadas a las personas.

    Por otro lado, me niego a exhibir mi currículo vital y emocional para que se me legitime porque se me acuse públicamente de “listilla pija universitaria” y de que no tengo ni más remota idea de lo que son estas experiencias. Nadie de los que acusaron sabe de mis trayectorias médicas y de mis cuestionamientos médicos como mujer atípica, tampoco de mi cercanía con personas transexuales con las que comparto afectos íntimos, y tampoco de mi vinculación y mi trabajo dentro de sanidad, en contacto continuo con el malestar y el sufrimiento directo de personas y con profesionales médicos que no se han sentido amenazados por mis palabras y que también les preocupa la medicalización de la infancia. ¿Cómo iba a cuestionar las decisiones que cada persona tomamos para vivir? A mi la teoría queer no me da de comer ni me ha salvado la vida, pero me ha ayudado a entenderme mejor en este mundo, de la misma manera que les ha servido a algunas otras personas transexuales. Esa explicación concreta nos ha ayudado a vivir mejor. A otras personas les han servido otras explicaciones. Repito. Mi crítica no se dirigía a médicos concretos y muchos menos a la gente que busca soluciones en la medicina. Iba hacia la orientación de la biomedicina y su protagonismo como discurso “único”. También buscaba remitir a un documental que no propuso más alternativas o visiones y sobre el cual remarqué que seguramente no estuviera hecho de forma intencionada. Existen otras experiencias y otros discursos. Y eso también hay que respetarlo.

    Siento los desencuentros. Si mi opinión ha resultado paternalista, pienso que no lo ha sido más que cualquiera de los que han hablado y defendido su parecer como el único y verdadero. Al fin y al cabo, quienes tenemos la posibilidad de exponer públicamente nuestras ideas en un foro de internet y quienes podemos escribir artículos, partimos de privilegios que no tienen quienes no disponen de la retórica ni de los medios. ¿Está vetada a hablar cualquier persona que no sea transexual y que haya leído textos de ciencias sociales? Todo el mundo opina y crítica sobre todo, sobre inmigración, sobre homosexualidad, sobre la forma de sentir las mujeres cuando tenemos la regla… Por decir algo. Hay madres que opinan, médicos que opinan, ¿por qué no podríamos opinar quienes hemos leído a Butler (por utilizar un estereotipo muy recurrido en las críticas)? Me quedo con la idea de que es hora de revisarnos todas y todos. A veces tengo la impresión de que todo es una cuestión de dialéctica (recuerdo leer un debate eterno sobre el tema de hace unos años, que podría ser un calco del de hoy (http://www.dosmanzanas.com/2010/10/octubre-trans-red-de-despatologizacion-neotransfobia-no-en-mi-nombre.html). Por mi parte revisaré, repensaré, sí. Lo último que querría es causar daño. Si a alguien le reduce el malestar esta contestación, daré por bien empleado el tiempo que he tardado en escribirlo.

    1. dino

      guay, pero el texto sigue estando confundido. Las personas transexuales no son gente con “expresiones de género atípicas”. Una persona con expresión atípica es una mujer masculina o un hombre femenino (sea transexual o no). Pero la transexualidad no va de la expresión de género, ya que en las personas trans es tan variado como en las personas cis (no-trans). La transexualidad va sobre la IDENTIDAD SEXUAL, y eso viene de serie, es algo subconsciente, es lo que hace que las personas nos percibamos como hombres o mujeres, y que queramos ser reconocidos como tal, vivir como tal y tener el cuerpo que nos corresponde (sé que existen otras identidades pero aquí me refiero sólo a las identidades binarias, que creo son mayoría).

      Vamos, que las mujeres masculinas (expresión de género atípica) aunque sean masculinas se siguen sintiendo mujeres, y están a gusto con sus genitales y cuerpos sexuados, no querrían tener un pene, ni pelo en pecho, ni entradas, ni nuez… algo que SÍ necesitan los hombres (sean o no trans). Podrías corregir eso al menos.

    2. Artyzar

      Deja en paz a los niños por favor. Conozco a una niña transexual que con 14 años tiene un 45 de pie y 189cm de altura y esta aterrada por que su madre no quiere detenerle su pubertad, dentro de poco le saldrá pelo en la cara y se seguirá desarrollando. Como la cosa siga así hasta los 18 no podremos hacer nada y para entonces sera muy tarde para muchas cosas. Y no te imaginas lo aterradora que es la pubertad cuando tu cuerpo es tu enemigo.

      Esos tratamientos son completamente inofensivos si los dispensa un endocrino capacitado, ademas de que (como ya te han dicho) se llevan dispensando a niños cisexuales desde hace mucho tiempo y nadie se queja. Te agradecería que a este respecto no opinaras tan libremente en publico por que le puedes joder la vida a alguien.

      A mi el aborto me preocupa muchísimo pero no me meto en vuestros asuntos.

      El tutelaje medico es otra cosa contra la que luchamos y al igual que contra vosotras no aceptamos ningún tipo de tutelaje.

      Me parece que confundes transexualidad con transgenerismo, te pondré dos ejemplos:

      -Hombre transexual. Persona a la cual se le asigno el genero femenino en el momento de nacer pero que se considera a si mismo como un hombre, nada mas. Da igual que tenga 120 de pecho, le guste menstruar, no tome hormonas o que mantenga relaciones sexuales siendo penetrado por la vagina. Es un hombre por que todas las personas somos libres de definir nuestra identidad. Hasta que punto decida medicarse y/u operarse es asunto enteramente suyo.

      No creo que haga falta definir a una mujer transexual.

      -Transgenero. Persona que no se define a si misma como hombre ni como mujer, puede considerarse de ambos, de ninguno, de tres, etc etc

      No te confundas, apoyo a las personas transgenero y su lucha por autodefinirse como les venga en gana, pero no voy a aceptar que se les incluya dentro de la realidad transexual por el mismo motivo que no se incluye a un hombre heterosexual en las lesbianas.

      Lo de “pata negra” no se hasta que punto sera en otros ámbitos, pero por el activismo en el que yo me muevo eso no se ve ni por asomo. De todos modos se que hay transexuales que se apoyan todavía en el SHB y tienen esas lamentables actitudes. Para mi esas personas transexuales son otro oponente ideológico, si quieren pensar que están mal de la cabeza les daré la razón… Pero cuando me incluyen empiezan los problemas.

      Lo mismo cuando me incluyen en alguna teoría de estas. Yo no he necesitado ninguna teoría ni religión para justificar mi identidad y mi existencia, se que mi cerebro es casi idéntico al de una mujer cisexual y con eso me sobra.

      A mi también me agota mucho gastar mi energía en conflictos en los que no se gana nada bueno, me gustaría enterrar el hacha de guerra y cada cual a lo suyo. ¿Ok?

    3. -_--_-

      Hola Nuria, dices, refiriéndote a los bloqueadores hormonales “No existen todavía estudios que garanticen que no existe consecuencias dañinas sobre la salud de todos estos nuevos tratamientos a largo plazo.”.

      Esto es falso.

      “La doctora, por su parte, explica que no hay información suficiente de cómo afecta el tratamiento hormonal con bloqueadores en menores de edad, cosa que obviamente también es falsa: no se ponen a la venta medicamentos que no se sabe qué efectos van a tener sobre los seres humanos. Los bloqueadores para la pubertad están incluidos en la cartera básica del Servicio Nacional de Salud, y se aplican a todos los menores de edad que lo necesitan, excepto a los menores trans ¿A qué viene decir ahora que un medicamento comercializado y ofertado por la Seguridad Social no ofrece garantías? ¿Nos está tomando el pelo o se lo cree de verdad? ¿Será que a base de diferenciar entre “mujeres biológicas” y “mujeres transexuales”, esta señora ha llegado a pensar que las personas trans no somos biológicas sino que estamos hechas de poliestileno, y por eso no se sabe cómo nos van a afectar los medicamentos probados en seres humanos de verdad?” http://www.transtienda.com/blog/opinion/documental-sexo-sentido/

  37. Una que pasaba por aquí

    La persona de TTTblas me divierte. Ahora resulta que por decir que DECIRNOS lo que debemos hacer con nuestro cuerpo es afirmar que somos “transexuales pata negra”. Tocate las gaitas. No. La cuestión es meramente mucho más simple. MI CUERPO Y MI IDENTIDAD SON COSA MÍA y decirme que las personas transexuales procedemos a reasignarnos(por la presión social) no es más que obviar lo evidente. Que hay muchas personas que necesitamos tal cosa(fuera de que el procedimiento no sea lo más justo, pero es que algunos parecen hablar de críticas a otros documentales que NADIE NOMBRÓ por pura simpatía ideológica).

    Y por cierto. Es curioso la “apreciación sobre los niños”. Hay que pensar, pero eso sí, darnos el poder de decisión directamente a las personas afectadas eso no va. Ahora resultará que las personas transexuales no hemos sido niños y resultará que las prisas para realizar el proceso vienen porque sí.
    Otra cosa es que indirectamente eso de que las personas transexuales decidamos nuestra propia vida es algo que parece “no molar” desde extremos tan opuestos como ciertos extremos de la ideología queer(no he hablado de toda en ningún momento) como los típicos “hijos” de las religiones abrahámanicas.

    Luego además es que me resulta grotesco hablar de “aprender de feminismos” como si otras personas no hubieran leído. Pero eso sí la presunción de “nivel cultural” por parte de TTTblas es de una arrogancia insufrible además de la divertida tergiversación de cosas que nadie ha dicho ni criticado(ni nombrado directamente como son otros documentales al respecto).

    Lo único cierto es que no sabemos tu trayectoria personal. Pero tanto tú como TTTblas habéis demostrado las ganas de afirmar con una total libertad y gratuidad que hacemos tales cosas por entrar o no entrar en determinados esquemas estereotípicos.
    Cómo aparte parecen algunos no recordar que las que pasamos o todavía nos tocará pasar por ciertos “lugares de tratamiento” por exigencia y coacción como por necesidad(por la necesidad de vivir de manera acorde a nuestra identidad) somos curiosamente las y los de siempre.

    Luego el hablar del “supuesto paternalismo” de otras personas cuando la mayor parte de personas transexuales que hemos hablado aquí lo hemos hecho desde nuestro particular punto de vista también tiene un tinte de “falsa disculpa” porque parece que te han molestado duramente las críticas de bastantes personas transexuales(al respecto).

    Igual pareces tampoco recordar que los principales responsables de la gestión de un documental son aquellos que deciden lo que se publica. Porque es bastante probable que muchas personas transexuales nos gustaría criticar los excesos de la utig. Pero… ¿Sabes que pasa?. Que sin tener el diagnóstico si te sales de “madre” te juegas tu transición o todas las pegas que te puedan poner desde ciertos sectores.
    Al igual que es bastante curioso la forma de relacionar cierto discurso “médico” cuando el jurídico es todavía muchísimo más oscuro(y es el que ataca realmente a los derechos humanos de las personas transexuales) cómo a las ganas de hablar por las personas T como acostumbran un gran porcentaje de personas cisexuales de cualquier orientación sexual.

    “¿Está vetada a hablar cualquier persona que no sea transexual y que haya leído textos de ciencias sociales?”

    Las que tenemos opiniones vetadas y realmente vetadas somos otras personas que pareceis no recordar que están bajo el poder de coacción de las instituciones jurídico-sanitarias. Al igual que pareces no recordar que las personas transexuales llevamos reasignandonos desde hace milenios.
    ¿Te suenan todas las personas con operaciones sobre su sexo en muchas culturas milenarias?. ¿Te suena cierto emperador romano?.

    Pero eso sí. Igual las personas transexuales estamos demasiado acostumbradas a gente que quiera hablar por nosotras(y ellos, en referencia a los chicos trans).

    Pero eso sí. Cierta parte del discurso queer como cierto feminismo como otras posiciones se dedican a decirnos y hasta hablar por “nosotrxs” y por nuestro bien.

    Pero eso sí. Las personas realmente coaccionadas como los responsables de la gestión del documental que no criticas(directamente) como tu redacción dejan bastante claro hacia donde disparas tus dardos.

    Tal vez sea… Porque algunas personas por definición ideológica se crean que las reasignaciones de género que pasamos muchas personas transexuales se deban(y eso que nos ponen pegas, exigencias y requisitos despreciables como se reniega tanto de nuestra libertad de expresión).

    Porque si yo pusiese mi nombre y DNI sé muy bien lo que pasaría con mi transición(que todavía no he pasado).

    Pero eso sí. Además ésta parte es muy expresiva.

    “Hay quien ha denunciado que el documental no es suficientemente representativo de las experiencias de personas transexuales, porque obvia a quienes no tienen una experiencia binaria de género. Aunque nos parece importante, aquí no trataremos esta polémica.”

    Que curiosa pretensión afirmar que todas las personas que pasaron por el documental tienen expresiones “binarias de género”. Pero eso sí. Igual parece que entender que muchas personas transexuales y cisexuales que pasan por la cirujía lo hacen por necesidades propias(aunque por diferentes causas) es un detalle que algunos obvian como otros tampoco critican los excesos relacionados con la coacción hacia determinados estereotipos.

    A ver si os enteráis. Dejar decidir a la gente implica dejarla decidir a todas las instancias.

    Pero eso sí. Si yo soy una menor de edad aunque tenga clarísimo cual va a ser mi camino(como hay ejemplos de muchas personas transexuales) te dedicarás a contarme que estás pensando en mi “bien” por decirme si quiero o no pasar por los bloqueadores.
    Al igual que una pubertad que hipóteticamente va contra mis propios intereses… También sería una experiencia “agradable” supongo.

    El problema es que algunas personas desde perspectivas opuestas os guste decirnos como deben ser las cosas.

    Igual tanto batas “blancas”, como feministas, como abrahámanicos, como políticos, como familiares, como tanta otra gente… Eso de opinar o decidir por nuestras propias personas os mola bastante.

    O eso queréis dar a entender. Y más cuando tus disculpas siguen siendo críticas encubiertas porque lo que te molesta es que muchas personas transexuales estemos muy descontentas con ciertos extremos feminismos y queer.

    Y no afirmo que todo lo queer sea transfóbico… Pero ciertos sectores os gusta hablar por nuestra propia cuenta cuando además a diferencia de “algunos” no os jugáis nada ni tenéis que callaros o mantener vuestro anonimato por tener posiciones de poder contra tus propios intereses.

    Y por cierto. Ni me defino como mujer transexual “binaria” como probablemente acabaré pasando(en mi caso) por un proceso porque no me queda otro remedio porque tengo la necesidad de vivir con toda amplitud mi vida como mujer. Y ello implica reasignarme por mi propio gusto y decisión.
    Porque soy una mujer transexual lesbiana que curiosamente se sentía más identificada con mujeres butch. Pero eso sí.

    Yo todavía no te he dicho que debes hacer con tu cuerpo o que tienes que “callarte” por ser una feminista y no una trans. Pero eso sí. Tú presupones que entramos dentro de determinados “estereotipos” como si eso fuera negativo per se.
    A ver si os enteráis. Cada quién debe ser libre de tomar sus propias decisiones por encima de cualquier otra cuestión.

    Y digamos que las que tenemos que pasar por un proceso con ciertos requisitos por exigencias y por necesidad que nos digan que lo hacemos encima por “entrar” en estereotipos binarios… Digamos… Que nos parece un chiste como al igual pensamos que hay gente supuestamente “aliada” que luego no defiende ni se preocupa realmente por defender los intereses de las personas transexuales.

    Igual… Yo opino desde mi particular punto de vista supuestamente paternalista como si el hembrismo no estuviese presente en determinados sectores que se autodenominan feministas(por ejemplo, las famosas TERFS).

    Que el paternalismo como el “hembralismo” existen desde ambos géneros.

    1. La Verdad

      No sé qué hacen los transexuales siempre codeándose con el feminismo. Se han pisoteado y marginado por transfobia vuestros derechos y además no se os deja ni definiros desde vuestro punto de vista; desde luego un movimiento normativo como el feminismo, con su ingenieril y totalitaria manipulación sobre reparto de roles y bienes en la sociedad impuesta, poco favor os va a hacer, os calificarán, os dirán lo que podéis hacer o no, y utilizarán el Estado para imponeros su propio modelo.

      Además más tarde intentarán marginaros porque lo único que vale en este mundo para ellas es su supuesto poder mágico naturo-maternalista que sólo y únicamente las personas nacidas con coño poseen. Los que nacen con pene son mierda (cualquier feminista radical te afirmará esta idea, entre ellas la enfermiza Solanas).

      Nos espera una pesadilla orwelliana de marginación, sufrimiento y suicidio a las personas que no hemos nacido con vagina, o los que ya no poseen vagina. El feminismo ya a estas alturas es incriticable por ley (véanse paises como Suecia), y utilizarán el Estado para aplastarnos al resto.

      No a la discriminación. No a la transfobia. Sí a la igualdad.

      1. Artyzar

        Yo no me codeo por cosas así, estimo que si cediéramos a las presiones del feminismo, la profesión medica y la derecha rancia estaríamos peor que los hijira de la India

  38. Natalia

    Acabo de leer la crítica de Pikara Magacine al “Sexo Sentido” y me da la risa. No ha entendido nada. Es mucho más simple y menos rebuscado.
    Yo a mi hijo lo he tratado siempre con respeto, pero no creo que sea nada extraordianario, no por ser transexual, sino por ser persona. No hemos permitido que ningún especialista nos tutorice, ni a nosotros, ni a nuestro hijo, pero si alguien prefiere ser tutorizado pues todos mis respetos. Algunas familias nos basta con el instinto de saber que hacemos lo correcto y otras necesitamos estudiar todas las publicaciones o recopilar todas las opiniones médicas. En este documental cada uno expresa su vivencia en relación a la transexualidad de menores y no hay muchos especialistas dispuestos a hablar sobre el tema, no da prestigio -tampoco hay que estar de acuerdo con todo lo que se dice, pero son opiniones actuales.
    Lo que me da la impresión es que existe una gran carencia de empatía, seguramente por ignorancia, porque es muy sencillo opinar y luego seguir con tu vida… Las familias que luchamos por los derechos de nuestros hijos sabemos que somos responsables de nuestras decisiones y que afectan al presente y al futuro de nuestros hijos. No actuamos por frivolidad, no es un camino amable. Y como ayuda tenemos el peso de las miradas de los super padres, los superprofesionales, médicos, psicólogos o de la educación, las superfeministas… juzgándonos continuamente, todos estos super están tan preocupados porque sus super opiniones prevalezcan que son incapaces de ver que todo es más sencillo, solo hay que respetar… el respeto a que cada uno se sienta como se siente.
    Afortunadamente por otro lado esta la gente sencilla, esos abuelos que nos conocen de toda la vida, que conocen la vida, que han trasnochado para ver el documental, sin pretensiones intelectuales de transecendencia, que te ven por la calle y te dan un abrazo, te felicitan, te hacen un comentario amable o simplemente te dicen con una sonrisa que lo han visto… porque lo ven así de sencillo.

  39. Natalia

    Llevo días pensando por qué a la gente le da por suponer que podemos condicionar a una persona para ser y sentirse transexual. Pero a nadie se le ocurre que los variantes de género, genderqueer , género fluido u otras etiquetas… son transexuales que condicionados por sus familias y la sociedad y gracias a la capacidad de adaptación del ser humano construyen una identidad que les permite sobrevivir dignamente. Ya que nos ponemos a cuestionar, cuestionémoslo todo.

  40. dino

    “En esta nota nos vamos a centrar en lo relativo a tratamientos hormonales y quirúrgicos: se ve que a pesar de la información falsa y distorsionada que difunden CIERTOS SECTORES SOCIALES CONTRARIOS A LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS TRANSEXUALES (como los que dicen que son “producto del lavado de cerebro al que nos someten los psiquiatras y médicos” –cuando precisamente en su mayoría o nos intentan convencer de que no nos realicemos las cirugías, o nos ponen mil obstáculos para conseguirlo, y es algo por lo que tenemos que pelear muy duro–), para una gran mayoría estos tratamientos son un deseo y una necesidad. Y, un detalle muy importante, es que en la encuesta, están incluidas tanto las personas transexuales como transgénero, por lo que se puede deducir claramente que las cifras de cirugías y tratamiento hormonal, serían muchísimo más altas en caso de hablar exclusivamente de personas transexuales)

    http://www.carlaantonelli.com/foros/viewtopic.php?f=25&t=16832

  41. Ana

    El artículo asegura que el documental El sexo sentido, tiene una ideología y moral escondidas entre bastidores, lo cual considero un fallo de perspectiva articulado por el impulso y por reafirmar la estructura de pensamiento de la autora y nada más. Si volvieran a ver el documental no encontrarían alusión alguna de forma explícita o implícita sobre la bondad o malignidad a la que alude la moral según la RAE, léase http://lema.rae.es/drae/?val=moral. La moralidad es otra discusión de las muchas que desafortunadamente entremezcla la autora en su texto. Con lo cual no se esconde moral alguna en el documental, debo corregir.

    El documental no hace juicios valor, ni pretende editorializar en ningún momento, tampoco se enmarca dentro de ninguna ideología definida, me parece que se ha confundido el término ideología con el de cosmovisión lo cual es la forma de ver e interpretar el mundo y eso sí sería completamente acertado, y no encuentro ningún ángulo desde el que se pueda criticar, al contrario son muy claros en contar su cosmovisión, ése es el punto y por eso se le puso caras y se contaron las historias.

    Desde el punto de vista “académico” os recuerdo que el documental, es una pieza descriptiva fenomenológica que tiene como base estudiar parcelas concretas buscando entender el mundo y sus objetivos como son experimentados de forma interna por las personas (Martínez, 1989), me sorprende que esto escapara a la consciencia de la autora, ya que son conceptos cualitativos básicos.

    El análisis de la diversidad discursiva del documental atiende justamente a la realidad de los menores transexuales en España, siguiendo la teoría realista de André Bazin orientado a una vocación ontológica para reproducir la realidad tal y como lo experimentan los protagonistas (Aumont, 1996:72) que por cierto se enmarca en un enfoque sociológico, en teoría conocido por la autora y básico también. Por lo que decir que alecciona y dirige es una muestra más de la necesidad de apuntar dedos acusatorios sin fundamento alguno.

    No se puede criticar que dejen fuera a quienes no tengan una experiencia binaria, para eso se alienta y se invita a que se produzca más trabajo al respecto; no puedes culpar a algo por no ser lo que te apetece.

    He leído como sentencia a los “expertos” a la forma de hacer ciencia en general en el mundo, y al uso de la medicina y cirugía en general tratando de centrarse en el análisis discursivo, confundiéndose con teorías de la filosofía de la ciencias y aún más aventurándose a realizar críticas psicométricas hacia los instrumentos de medición, cuando al mismo tiempo y con una doble moral que me parece penosa al final vuelve a depositar su fé en los estudios que garanticen consecuencias a largo plazo. Ni los estudios ni la ciencia ni la estadística, la psicometría ni la metodología garantizan nada, pero lo tomo como un gesto de ignorancia inocente.

    Me parece perfecto que le preocupen los posibles daños a largo plazo de la hormonación y que le preocupen millones de cosas más, pero no me parece válido que se dedique a esparcir lo que solo puedo interpretar como sus propios miedos internos sobre el tema. Permita que los científicos y los profesionales trabajemos sobre el tema y demos cuenta de los hallazgos, en lugar de demonizar a quienes toman la difícil e informada decisión de aplicar un tratamiento de inhibidores de la pubertad, mientras tanto usted manténgase a salvo y no los tome.
    Finalmente lo que digamos los científicos usted lo contradecirá tranquilamente en cualquier articulillo una tarde poco ocupada como la que la llevó a escribir el primer artículo.

    Sería bonito que releyera su artículo original y lo cotejara con su última respuesta, puede que se sorprenda. Sobre todo para que pudiera utilizar sus privilegios en cuanto a los medios y la retórica a la que se refiere de una forma adecuada y fructífera. Tristemente me quedo con la idea de una mujer que esta confundida, mal informada y con muchos asuntos emocionales que atender. La libertad de publicar cualquier cosa que se nos cruce por la mente debe tomarse con responsabilidad para evitar disculpas a medias que denotan su poca capacidad de auto observación y de responsabilidad sobre lo escrito.

  42. -_--_-

    a mí me preocupan los posibles efectos del aborto, sobre todo en menores, todavía no hay estudios concluyentes sobre qué efectos puede tener a la larga. Pienso que las mujeres que abortan lo hacen por la violencia estructural y las presiones sociales y de médicos bla bla…

    no lo digo en serio, pero estoy aplicando el mismo discurso que aquí se ve a la cuestión del aborto para que se vea más clarito a lo que está oliendo por aquí.

    MI CUERPO, MI DERECHO. Dejad de meteros en nuestros cuerpos como vosotras reivindicáis que dejen de meterse en los vuestros. Porque es bastante hipócrita que estéis cayendo en lo mismo que rechazáis que hagan con vosotras.

  43. Ana

    Es cierto que estamos condicionadas/os por la cultura, que el peso biológico posiblemente sea menor de lo que nos han hecho creer; es cierto que muchos discursos “científicos” se amparan en la supuesta rigurosidad e indudable veracidad de la ciencia para afirmar auténticas barbaridades, prueba de ello es la propia patologización de la transexualidad por parte de la comunidad psiquiátrica.

    Pero no es menos cierto que todo lo que tenemos es un puñado de discursos especulativos, verosímiles a veces, pero nada más que eso, discursos. Por eso debemos ser cautas, porque algunas como yo jamás hemos vivido en un cuerpo que nos es ajeno, en una prisión de carne, nada menos; porque no conocemos el sufrimiento y sólo podemos analizar el tema fríamente (lejos de nuestra piel, desde la distancia).

    La cuestión de la transexualidad es además peliaguda -la transfobia en nuestro país es un hecho tan presente que debería avergonzarnos- y por ello deberíamos tratarla con cautela, con el cuidado de que nadie se vea afectado/a por nuestras opiniones (que no dejan de ser meras opiniones).

    Me despido citando a Wittgenstein, con aquella célebre frase del Tractatus: “De lo que no se puede hablar es mejor callar”.

  44. querías TERFS

    Este artículo explica mucho de lo que ha pasado aquí: http://www.golfxsconprincipios.com/lamoscacojonera/un-dia-historico-estabamos-entendiendo-mal-la-teoria-queer/

    JUDITH BUTLER SE OPONE A TERGIVERSACIÓN DE SU TEORÍA PARA AFIRMAR QUE UNA PERSONA TRANS ES “CONSTRUIDA” POR EL DISCURSO MÉDICO Y VÍCTIMA DEL MISMO

    “El género en disputa” fue escrito hace unos 24 años, y en esa época yo no había reflexionado lo suficiente acerca de los temas trans. Algunas personas trans pensaron que al afirmar que el género es performativo yo estaba diciendo que todo es una ficción, y que el sentido que una persona tiene acerca de su género era por tanto, “irreal”. Esa no fue nunca mi intención. Yo buscaba ampliar nuestro sentido de lo que las realidades de género podrían ser. Pero creo que debí haber prestado más atención a lo que sienten las personas, a cómo registran la experiencia primaria del cuerpo, y a la demanda muy urgente y legítima para que esos aspectos del sexo sean reconocidos y apoyados. No fue mi intención argumentar que el género es fluido y cambiante (el mío, sin duda no lo es). Yo sólo quise decir que todos deberíamos tener mayor libertad para definir y seguir lo que queremos en nuestras vidas sin patologización, “des-realización,” acoso, amenazas de violencia, violencia y criminalización. Me uno a la lucha por hacer realidad un mundo así.

  45. querías TERFS

    “Un problema con este punto de vista de la construcción social es que sugiere que lo que las personas trans sienten acerca de lo que es su género es, y lo que debería ser, es en sí mismo “construido” y, por lo tanto, no es real. Y entonces viene la policía feminista a exponer la construcción y disputar el sentido de la realidad vivida de una persona trans. Me opongo absolutamente a este uso de la construcción social, y lo considero una aplicación falsa, engañosa, y opresiva de la teoría. ” Judith Butler

  46. Espléndido

    Que ganas de joder y hacer política con el colectivo transexual que tiene la peña, que ganas de juzgarl@s por no ser “espíritus puros” que se encuentran por encima de lo corpóreo y que no se dan cuenta de que todo es un constructo social y la biologia una anecdota fascista. A veces me sorprende cuanto cristianismo platónico se esconde en ciertos movimientos sociales. Muchos curillas señalando a pecadores es lo que hay por aquí.

  47. Asmar

    Después de ver documental, leer artículo y ver comentarios, lo que creo es que de un diálogo que nos podría haber hecho pensar a todas y todos, lo que ha quedado patente es que el sufrimiento que causa la transfobia se ha trasformado en acoso hacia quien ha expresado una argumentación tan válida como las decisiones que cada uno toma sobre su cuerpo y su vida. Yo no he visto por ningún lado ni un ápice de transfobia ni de deslegitimación de las decisiones de cada persona. Lo que he visto es que este artículo y quien lo escribe se han tomado como chivos expiatorios de otras cuestiones y de otros frentes, que se han hecho interpretaciones interesadas de lo que se supone que quiere decir el artículo y de las posiciones desde las que se supone que se escribe, y lo más grave, descalificaciones personales directas. Independientemente de los argumentos, creo que hay mucha ofensa personal que se podría haber ahorrado.

    1. Artyzar

      Recuerda esta argumentación tuya cuando alguien quiera poner palabras en tu boca o cuando quieran poner en entredicho tus derechos o los de tus hijos. Me gustaría ver si cuando suceda eso tendrás el estoicismo que nos exiges.

      Yo por mi padre a quien muestra transfobia de cualquier tipo lo trato a patadas.

    2. Artyzar

      Y lo mas desternillante de todo esto es que mas de una vez la gente de derechas se ha mostrado mas abierta de mente y mas dispuesta a respetar nuestra autonomía. Mas de un cura nos ha ayudado para que podamos llevar nuestra identidad dignamente,

  48. D. Amorós

    CISEXUAL1: Creo que el documental tiene una visión médica que debería complementarse con una visión de género.
    TRANSEXUAL1: ¿Cómo? ¿Pero tú eres transexual?
    CISEXUAL1: Eh…
    TRANSEXUAL1: No, ¿verdad? ¡Pues te callas!
    TRANSEXUAL2: ¡Pija resentida!
    TRANSEXUAL3: ¡Es nuestro cuerpo!
    TRANSEXUAL4: ¡Feminista!
    CISEXUAL2: ¿Hace falta utilizar insultos personales?
    TRANSEXUAL 2: ¡Otra! ¿Tú eres transexual?
    CISEXUAL2: Eh…
    TRANSEXUAL2: ¡Pues te callas!
    TRANSEXUAL3: ¡Es nuestro cuerpo!
    TRANSEXUAL1: ¡Eso, que te calles! ¡Que dé la cara la pija feminista!
    CISEXUAL 3: A ver… a mí no me parece tan mal…
    TRANSEXUAL4: ¿Tú eres transexual? Pues no puedes opinar.
    CISEXUAL 3: Conozco a algunos…
    TRANSEXUAL4: Seguro que no son verdaderos transexuales…
    TRANSEXUAL2: Esos que se callen también, que no hacen más que marear.
    CISEXUAL1: Que no quise herir a nadie, que solo quería aportar otra mirada que ha ayudado a algunxs.
    TRANSEXUAL1: ¿Ha dicho algo otra vez? ¡Pero no te hemos dicho que te calles!
    TRANSEXUAL3: ¡Es nuestro cuerpo!
    CISEXUAL4: ¿Pero aquí alguien firma con su nombre? ¿O soys todxs lxs mismxs?
    TRANSEXUAL4: ¡Feminista!
    CISEXUAL5: Yo creo que el artículo quería decir…
    TRANSEXUAL1: ¿Cómo? ¿Pero tú eres transexual?
    CISEXUAL5: No, pero os doy la razón…
    TRANSEXUAL2: ¡Ah! Entonces bien.
    TRANSEXUAL3: Veis como no somos tan cerradxs.
    TRANSEXUAL5: Yo sí que soy transexual, y me parece que la visión de génere puede ayudar a lxs que…
    TRANSEXUAL2: ¡Tú no sabes ni lo que eres y también te callas!
    TRANSEXUAL4: ¡Tilonorrinco! ¡Espiritrompa!
    TRANSEXUAL6: Que ganas de joder…

    Y ya tal…

  49. Pingback: A proposito de “1977” … “Soy una butch” | Revolturacolaborativa

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