Ser feminista en un partido político (mi experiencia) En red, Opinión

De joven no sentía ningún problema añadido por ser mujer. Eso me permitió hacer política con alegría y cierta inconsciencia. Luego me puse estas malditas –y benditas- gafas violeta y todo cambió.

Ilustración: Señora Milton

Ilustración: Señora Milton

Nos ha pasado a todas, nos pasa todo el tiempo y, algunas veces, todas hemos deseado que no nos pasara más. Hay veces en las que nos gustaría no llevar puestas esas gafas violeta que nos obligan a verlo todo bajo la luz del feminismo. Esas gafas nos hacen más conscientes, más sabias, nos permiten ver una parte de la vida y del mundo por lo general invisible para muchas personas, pero al mismo tiempo nos obligan a ver incluso cuando querríamos descansar, descansar de ver, descansar de saber. Ser permanentemente consciente es agotador, y en política es aún peor, porque si hay un ámbito en el que parece imprescindible introducir el feminismo, este es, claro, el de la política.

Y percibes enseguida que has dejado de ser esa mujer combativa y lúcida para ser esa feminista pesada; notas que la gente desconecta cuando tomas la palabra. Y al final te callas.

Cuando era joven daba por sentado que mujeres y hombres somos iguales. Es más, creía que verdaderamente éramos iguales. Al fin y al cabo, yo no sentía que tuviera ningún problema añadido por el hecho de ser mujer. Eso me permitió hacer política casi diría que con alegría y cierta inconsciencia. Milité en varios partidos políticos y asociaciones y fue un tiempo de mucha felicidad. Yo era una de esas chicas que me identificaba mucho más con ellos que con ellas. Mis compañeros de entonces eran compañeros de militancia, también eran compañeros de vida, muchos eran amigos, algunos fueron novios o amantes. Y todo iba bien. Pero luego me puse estas malditas –y benditas- gafas y todo cambió para siempre. Una vez que una sabe, no puede elegirse no saber.

Desde entonces, ya no he estado cómoda en casi ningún partido, sindicato o asociación. Los compañeros (y las compañeras muchas veces) ya no son siempre amigos ni compañeros de vida. Muchas veces entre ellos y yo se levanta una barrera que nos impide comunicarnos, caminar en la misma dirección. Ya no soy divertida. Es doloroso sentir esa barrera, es agotador dedicar el tiempo y el esfuerzo a tratar de hacerla permeable, a tratar de que la visión del mundo que tengo, una visión feminista, sea incorporada a cualquier actividad política.

Lo peor de todo, por ser lo más invisible, lo más pringoso, lo más contaminante, eso que se te pega a la piel como una especie de malla asfixiante, contra lo que es más difícil luchar, es el androcentrismo; eso que nosotras las feministas, y sólo nosotras, me temo, percibimos claramente, tan claramente que parece que lleva una alarma incorporada, una alarma que no deja de sonar un solo segundo pero que sólo escuchamos nosotras.

Para ellos en cambio (uso el masculino genérico) para los no feministas, para los no entrenados en mirar, ese androcentrismo es el estado natural de todas las cosas. Esa mirada masculina que no se cuestiona, que pone al hombre como centro y medida de todas las cosas, es devastadora para las feministas en política. Es la que hace que para cualquier partido político sea mucho más importante, por ejemplo, una ley de represión política o ciudadana que una ley de represión del cuerpo; o que defendamos con más ahínco la escuela pública (que sí, que es fundamental ya lo sé) que las guarderías públicas. O que, por seguir con los ejemplos, en discusiones fundamentales como la de la Renta Básica Universal o la reforma fiscal no se dedique un minuto a pensar en las consecuencias no deseadas en cuestiones de igualdad que podrían traer algunas de esas medidas si no se tiene en cuenta la igualdad desde el principio.

Las políticas que piensan, deciden o aplican los partidos jamás tienen en cuenta que hombres y mujeres no estamos en el mismo lugar del mundo y que o se contempla esto, o toda política que se proponga y se aplique será injusta, cuando no ahonde incluso en la desigualdad.

Ya que hay que poner mujeres, se procura de manera más o menos encubierta que no sean feministas; garantiza la sumisión de éstas a quienes las han promocionado y van a funcionar como punta de lanza contra el feminismo dentro de la organización

Y entonces lo dices. Lo dices todo el rato, cada vez que se pretende seguir explicando el mundo a partir de esa mirada; cada vez que las cuestiones que nos importan a nosotras, a la mitad de la humanidad, son minusvaloradas o postergadas por otras cuestiones que son muy importantes también, pero no más. Y percibes enseguida que has dejado de ser esa mujer combativa y lúcida para ser esa feminista pesada; notas que la gente desconecta cuando tomas la palabra y te das cuenta que las respuestas son siempre de dos tipos: las que te dan la razón para pasar rápidamente a otro tema y las que te la quitan porque, según el asunto del que se trate, las feministas nos hemos convertido en hembristas y porque has llegado al límite en que te pueden soportar.

Al final te callas. No sólo te callas, es posible que incluso te avergüences; y que te avergüences aunque lleves en esto mil años. O puede que te vayas, que dejes de ir a las reuniones. La presión del grupo que te hace sentir insoportable es…insoportable. Yo siempre acabo de por marcharme.

Charlas, presentaciones, listas, entrevistas, fotos… En todas partes tiene que haber mujeres. Nada se puede hacer ya en política si no hay mujeres, bienvenido sea. Hemos conseguido poner mujeres en casi todas partes. Ahora quizá tengamos que comenzar a pensar en qué mujeres tienen que estar, porque también hemos aprendido que la paridad tiene un lado perverso que tarde o temprano, tendremos que afrontar. Para empezar es muy corriente que mientras que ellos, los que hablan, los que salen en la foto, los que mandan, sean siempre los mismos, nosotras, en cambio, seamos siempre distintas. A nosotras nos turnan. Así ellos se hacen los dueños, se empoderan en la organización, se hacen conocidos, se labran una carrera. Ellas, en cambio, nosotras, muchas veces parecemos ser puestas al peso. “Tiene que ir una mujer, busca una de la marea blanca, o de la verde, o de la roja…” (esto lo he escuchado yo misma).

La segunda cuestión es lo que llamo “mujeres excusa” y que consiste en que ya que hay que poner mujeres, se procura de manera más o menos encubierta que las mujeres a promocionar no sean feministas. Poner mujeres no feministas garantiza la sumisión de éstas a quienes las han promocionado, les va el puesto en ello; y eso garantiza también que estas “mujeres excusa” van a funcionar como punta de lanza contra el feminismo dentro de la organización. Lo he vivido muy a menudo. Las mujeres no feministas, que ocupan los cargos importantes precisamente por no ser feministas, hacen todo lo posible por que las mujeres feministas no lleguen a constituir un poder real dentro de la organización porque eso amenazaría su propio poder, siempre delegado y precario. Así que al final, somos nosotras las que nos enfrentamos entre nosotras y ellos salen completamente indemnes. Es un mecanismo perverso, pero que funciona como un reloj.

Hay otros asuntos difíciles dentro de un partido. La autoorganización es uno de ellos. Creo que nunca debemos renunciar a los espacios propios sin que eso excluya, sólo faltaba, la participación en los espacios mixtos y la transversalidad del feminismo en todas las cuestiones. Pero es imprescindible debatir entre nosotras las propuestas que queremos que salgan hacia fuera y también cómo constituirnos en un polo de poder. Por lo general esto sigue generando muchas resistencias que se explicitan a menudo utilizando un lenguaje supuestamente profeminista: “¿Otro guetto?”, ¿no queréis estar en todo el partido?” Lo que hay es miedo a que a que nos reunamos, debatamos, nos organicemos y, desde ahí, pensemos cómo hacernos con el poder o, al menos, con la mitad del mismo. Poder político para cambiar las cosas. Es el tradicional miedo masculino a que las mujeres forjemos alianzas entre nosotras en lugar de aliarnos con ellos. La posibilidad de que exista un grupo de mujeres con poder es visto casi siempre con suspicacia y se trata de retrasar su constitución lo más posible (y mientras, vas viendo cómo se constituyen con pasmosa facilidad grupos de inmigrantes, de personas con discapacidad o LGTB, por poner algunos ejemplos).

Finalmente, después de marear y vaciar de contenido y poder el grupo (nada de derecho de veto sobre los asuntos que competen a las mujeres de manera fundamental o exclusiva) lo que se consigue es que las feministas se cansen y se vayan. Porque mientras la autoridad feminista es permanentemente negada, fragilizada y cuestionada, la de aquellos que cuestionan el feminismo nunca les es retirada. Cuestionar el feminismo no pasa factura en un partido pero ser feminista todo el tiempo sí.

Por último está el contenido: las ideas que pretendes, como feminista, defender. Claramente los partidos de izquierdas toleran mucho más un tipo de feminismo que otro. Es más, uno lo alientan mientras que el otro lo desaniman; alentar el primero es una forma, nada disimulada, de combatir el segundo. Es decir, los partidos no son nunca neutrales ante los distintos feminismos. Digamos que los partidos enfrentados a la idea de que algo de feminismo tiene que haber, prefieren un feminismo que pretenda renombrar o dotar de nuevos significados a los roles de siempre; que lo consiga o no esa es otra cuestión. Eso resulta mucho menos amenazador para ellos, seguramente porque la capacidad de renombrar desde la impotencia no existe. Mi experiencia me demuestra que en un espacio de izquierdas los hombres nunca se van a oponer a defender la regulación de la prostitución, la ampliación de los derechos de las madres, el sueldo del ama de casa o los derechos de las cuidadoras como tales. Pero habrá problemas si exigimos un reparto real e inmediato del poder, de los recursos materiales, si exigimos la mitad de la visibilidad, de la voz y capacidad para marcar el discurso general o para vetarlo.

Porque la paridad real es un hueso duro de roer; porque una cosa es que te paguen como ama de casa (no nos engañemos, ellos no quieren ser ama de casa) y otra muy distinta que les quites el sitio en el que ellos han estado siempre y quieren seguir estando: que les disputes el poder real. Porque paridad real no significa otra cosa que donde había dos hombres ahora tiene que haber uno, y eso significa la mitad de todo. Y porque la capacidad para determinar qué es importante y qué no, toca nada menos que el androcentrismo sobre el que está construido todo, desde la cultura hasta su propia subjetividad. Si desafías el androcentrismo desafías lo que entienden por realidad, lo desestabilizas todo.

Cuando se dice que el feminismo también beneficia a los hombres, yo me permito ponerlo en duda con carácter general. Es posible que a largo plazo una situación de mayor igualdad resulte beneficiosa para todo el mundo, puede que haya hombres para quienes la justicia resulte un imperativo ético inaplazable, pero a corto plazo el feminismo viene a suprimir privilegios masculinos; y nadie renuncia con facilidad a sus privilegios. Si las ganancias fueran evidentes y para todos y todas, ya habríamos desmontado el patriarcado. Y como los partidos políticos son un ámbito privilegiado para el reparto de poder e influencia resultan al mismo tiempo un lugar en donde la batalla feminista, sí se da, tiene que ser a cara de perro.

Después llegan las elecciones y entonces aparecen feministas saliendo de todas las madrigueras. Todos los partidos se reivindican feministas y te encuentras a compañeros de militancia que te han hecho la vida imposible declararse feministas, sin vergüenza de ninguna clase. Se programan conferencias y mítines donde las mismas mujeres que han servido para vaciar de feminismo el grupo de mujeres pontifican sobre el feminismo, del que ahora se declaran activistas. Ahora todo el mundo lleva siempre encima una lista de reivindicaciones feministas para leerlas en cuanto se tenga ocasión. Es el efecto electoral pero lo cierto es que, a estas alturas, yo ya suelo estar lejos de todo eso.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Print this page
Ser feminista en un partido político (mi experiencia)
0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

¿Quieres debatir en un espacio tranquilo, seguro y libre de (machi)trols? Vente al foro de debate de Pikara Magazine

Beatriz Gimeno

Activista lesbiana y feminista, escritora (de novela, ensayo y poesía) y bloguera

    Comentarios recientes

    1. Pingback: Ser feminista en un partido político (mi experiencia) | Beatriz Gimeno

    2. Pingback: Ser feminista en un partido político (mi experiencia)

    3. Carmen Galdón Corbella

      Gran tema. Se nota que está hecho desde la experiencia y la reflexión profunda sobre ella, pero también desde el desencanto de muchos años de intentarlo y de no darse por vencida (y espero que siga muchas años mas porque personas así nos hacen falta en el feminismo). Y desde ahí en este articulo hay claves fundamentales sobre estrategias de poder del patriarcado, como éste maneja el feminismo en las distancias cortas en su propio beneficio, como instrumentaliza a las mujeres en general y al feminismo en particular. No tiene desperdicio.

    4. Ingrod

      En la facultad de Historia me enseñaron que ningún grupo privilegiado suelta el poder sin resistencia. En muchos ámbitos de la vida los hombres, en genérico, han cedido muchos privilegios que antes disfrutaban en exclusiva, y quiero pensar que eso es un proceso imparable, que con el tiempo llegara a la cúpula de la empresa y la política. Sin embargo el tema podría durar siglos, y se le podría dar la vuelta… Quizá el feminismo debería preguntarse si el camino que ha llevado hasta ahora es el mas acertado, este mismo articulo es consciente de ello. ¿En que beneficia el feminismo a los hombres? A estas alturas la respuesta debería ser obvia… Es una pregunta pragmática, y practica, si los grandes ideales, igualdad, justicia, y los argumentos teóricos no han acabado de dar el resultado esperado. ¿Qué le ofrece el feminismo a los hombres a cambio de abandonar sus privilegios? O dicho de otro modo. ¿Cuál es el nuevo contrato sexual que el feminismo propone, y que para los hombres, sea mejor que el anterior?

      1. Sara

        Vamos, que lo único importante para el hombre es si gana algo a nivel sexual… Los blancos no ganaron nada al abolir la esclavitud, porque hay cosas que se hacen por justicia, porque somos humanos y no a cambio de nada.

      2. Marian

        No creo que la finalidad del feminismo sea favorecer a los hombres a cambio de…. Que planteamiento es este? Me das pero a cambio te tengo que dar…? Desde este panorama, reconoceríamos que el poder que ostentan es suyo por naturaleza divina y nos ceden a ” nosotras pobres Mujéres ” una parte de lo que es suyo… Que nunca corresponderá a la mitad, que quede claro. Quizá al planteamiento feminista le falte un poco de coraje para tomar, aunque sea a la fuerza, lo que ” naturalmente ” le pertenece.Sin miramientos….

    5. Hijk

      ¿Entonces por qué no contemplar la posibilidad de crear un partido de base feminista en vez de intentar crear subgrupos feministas en el seno de otros partidos?

    6. Lola O'keeffe

      Enorme placer y gusto extremo leer este artículo Beatriz! Completamente deacuerdo. Pf que buen cuerpo me has dejado al describir tantas sensaciones vividas …. gustazo!

    7. María Victoria Rodríguez

      Excelente artículo Beatriz, lo que cuentas es una radiografía de lo que he visto en diferentes grupos activistas de izquierda. Me alivia (al ver que no soy la única) pero también me entristece que en ocasiones terminemos calladas o avergonzadas. En este instante; entre el machismo de la izquierda y la presión de feminismo pro maternal me encuentro en estado temporal de mutismo. Y si, en momentos de campaña todos son feministas y obvio reivindicando los roles de siempre, en mi país, Colombia, ver las consignas del día de la mujer y del día de la madre de los políticos de izquierda en las redes sociales realmente da nauseas, se parecen a las de mis contactos ultra conservadores.

    8. Julia Aparisi

      Muy interesante y muy oportuna reflexión. El tema de las gafas violeta es así, ya no te las puedes quitar… como dice Amelia Valcárcel “el feminismo es muy exigente”. De todas formas, suele ocurrir que si no se parte de una buena reflexión, quienes cuando conviene se definen feministas o a favor de la igualdad meten la pata hasta el fondo, como bien explica Mª Victoria y hemos podido comprobar también en España.
      En cuanto a lo que ganan los hombres con la igualdad, yo tengo claro que es mucho entre otras cosas porque el machismo no sólo mata a mujeres, remito a lo que opinan los propios hombres http://www.ahige.org/ganamosconlaigualdad.html
      también comentar que hay una candidatura feminista que concurre en estas elecciones IF (iniciativa feminista) podéis ver más info en http://www.iniciativafeminista.es/iniciativa/
      saludos

    9. jj

      Que tristeza ver como alguien dice que el feminismo no beneficia a los varones y los primeros seis comentarios alegrándose.

      1. Ave

        Por lo visto en lo que os va a beneficiar es que vaís a aprender a leer , escuchar y entendernos.

    10. Jose Antonio

      Con algún pequeño matiz, totalmente de acuerdo con Beatriz.
      Aunque se necesiten periodos de descanso para cuidar la salud al machismo también hay que combatirlo desde dentro de las organizaciones.
      Ayer mismo tube una conversación–discusión con un grupo de compañerxs sobre los mecanismos patriarcales que se dan en organizaciones políticas de izquierdas que impiden mayor presencia y participación de las mujeres.
      Les pasaré el artículo de Beatriz a lxs compañerxs.
      Ánimos.

    11. Karlina Contreras

      Mi experiencia es exactamente la misma. Machos que procuran que las feministas no lleguemos a ocupar lugares en altos puestos. Tenemos la suerte de que en este momento la presidenta del partido para el que milito es una verdadera feminista, lo cual no evita que la llamen bruja, viuda negra, etc… Que mundo tan asqueroso en el que vivimos

    12. Alba

      Estoy de acuerdo en todo lo que escribes en el artículo, aunque creo que no es más que el reflejo del patriarcado en todas las instituciones y en todas las formas de ejercer el poder. Cada una de nosotras debemos luchar contra este orden establecido desde el ámbito que tengamos más cercano, nos atraiga más o veamos más posibilidades de cambio.

    13. Imonea

      Militancia y partidos, han de ser dos palabras descartadas para siempre entre nosotras. El movimiento social nunca ha sido tan diverso, y tan libre de que un puñado de líderes lo “guíen” y quienes pretenden liderazgos caducos, no hacen más que decir que estamos divididos y que hay que hacer lo que ellos digan, sin comprender los puntos fuertes de lo que es un movimiento social, y no un grupo o un partido.

      Tenemos una oportunidad única de trabajar políticamente sin estructuras verticales que nos opriman, ni estructuras horizontales que nos paralicen. Podemos hacer operativa la democracia. Las mujeres somos el 50% de la ciudadanía y el poder real tiene que residir en la ciudadanía y debe basarse en la distribución del control sobre el gobierno a través de múltiples canales de colaboración, monitorización, participación y decisión.

      La sociedad funciona mejor si incorpora los conocimientos expertos de la ciudadanía y la fuerza innovadora de su sociedad civil. Ahora que las tecnologías de la información y la comunicación lo permiten, ha llegado el momento de incluir en las formas de gobierno la capacidad que tiene la sociedad para mejorar directamente sus instituciones y leyes. Nunca se parte de cero. Existe un conocimiento ya construido que hay que aprovechar y potenciar..Además, contamos con la fuerza de que cada evento que se organiza en red y acaba en la calle o al revés, nos reconecta, como los circuitos neuronales que se autoregeneran

      La sociedad tiene que acostumbrarse paulatinamente y en intensidades diferentes según las capacidades de cada cual a no delegar y a mantener la vigilancia sobre los legisladores, las instituciones y los gobiernos.

      No todo el mundo tiene que ser competente en todo, pero todo el mundo debe poder acceder a las fuentes necesarias para informarse y vigilar lo que otros (las personas que tienen los conocimientos necesarios para actuar en un tema concreto) están haciendo en ámbitos que pueden ser relevantes para su vida.

      Hemos de estar al pie del cañón cada día para organizar el cambio, y ser suficientes como para que esto sea una realidad… Decimos,y nos quejamos mucho, ponemos ideas en nuestros mails y “reenviamos”, nos indignamos, pero hace falta movimiento real, y… tenemos que dejar de ser cuatro. la gente se debe dar cuenta de que todo es política, por más que sea un concepto secuestrado por los políticos profesionales, que tienen la poca vergüenza de arrogarse el derecho a ser los únicos que la ejerzan.
Ahora, la cuestión es ser conscientes de ello, de que todo lo que hacemos, decimos o pensamos tiene un impacto en la sociedad, en la polis. Cuando la gente dice eso de que “no les interesa la política” hierve la sangre ¿Cómo que no te interesa la política? No te interesarán los políticos y puede que tampoco las instituciones, pero ¿no te interesa la gente que está a tu alrededor? ¿No te interesa tu propia vida? “política” es realmente todo lo que nos afecte socialmente y a lo que podemos afectar con nuestra vida propia.

      Es también la oportunidad de construir un lenguaje justo que vaya de la mano con los cambios en el sistema conceptual y en las estructuras sociales.
      busquemos un lenguaje crítico que no reproduzca lo que combatimos.
      Lenguaje, pensamiento y organización social van de la mano.

      Pues bien, la metodología para hacer realidad nuestra participación y el cambio social, ya existe: La red Ciudadana Partido X lleva más de dos años trabajando en ello.

      1. Jose Antonio

        No puedo estar con este último comentario; la sociedad sigue siendo mayoritariamente machista, la politica en red o/y puede suponer un cheque en blanco a los lideres, que los hay en estos ámbitos también, mayoritariamente hombres. Ecologia y feminismo, transversales en cualquier organización de izquierdas.

        1. Imonea

          La Red Ciudadana a la que me refiero, es un método que permite distribuir la cuota de poder hasta su casi disolución y funciona sin liderazgos, por federación de competencias.Puedes informarte sobre esta propuesta metodológica en: http://partidox.org/metodo/

    14. sabbry

      ¡hola! me ha gustado mucho tu articulo. pero quería hacerte una pregunta: que entiendes con ley de represión del cuerpo? esto pasaje de tu pensamiento no me está claro. te lo digo porqué estoy intentando una traducción en italiano y me gustaría que me lo aclarase. gracias

    15. ali

      hola beatriz y lectoras:
      estoy de acuerdo, es muy decepcionante, triste, doloroso, frustrante, que cuando las feministas o ni siquiera feministas, mujeres, intentamos participar en política, somos asignadas a las labores cosméticas, o prescindibles o típicamente “femeninas”. no nos miran sino como novias en potencia, es difícil que se crean o te traten como persona que tiene algo que aportar además de entregar panfletos o pegar carteles o ser el gancho “atractivo visual” del mitin. es difícil, y duele sobre todo que tus compañeros a quienes uno vive y mira con cariño y amor, como compañeros, como hermanos, se niegan en redondo a aceptar no solo la participación, sino posturas más abiertas a temas de género. es el típico lenguaje de la burla, de mirarte con cara de: ¿pero tú por qué nos odias?, he escuchado infinidad de sandeces, ofensas, insultos hacia mujeres, sobre mujeres, hacia mí incluso. ¿la última? la semana pasada, hablaba con un compañero de muchos años, amigo prácticamente desde que eramos adolescentes, le envié para que viera el video del colectivo armado feminista de sevilla, se enfureció y comenzó a insultarme, me dijo que yo ya en verdad estaba loca, que qué era lo que me había pasado en el pasado, en fin…al final terminó y parece que por un tiempo mi nombre de “cariño” será “lmi amiga a desquiciada”. yo defendí como pude al video, su postura, no desde la violencia sino desde la justicia de la postura de esas chicas, que me parece innegable, y bueno, me dolió en el alma.
      sé que es difícil. pero la verdad, y aunque duela y cueste y sea difícil, no podemos dejar de participar, porque sería hacerles un favor, sería renunciar a lo que éticamente estamos obligadas desde que empezamos a ver el mundo con gafas violetas. y creo que de alguna manera tenemos que crecer nosotras emotivamente para no permitir que nos afecte, darle la vuelta con humor, con amor y sin agredirnos, porque una vez que una atraviesa la puerta del insulto es difícil volver atrás, nunca borras los insultos… pero no hay que ceder, tenemos que ser más hábiles y más astutas, hacer colectivos de género por fuera y ser convincentes con las demás mujeres interesadas. sin nosotras, sin las mujeres, jamás llegaremos a un mundo más justo, más vivible. saludos y abrazos, hermosas.

    16. Remedios

      “Al final te callas. No sólo te callas, es posible que incluso te avergüences; y que te avergüences aunque lleves en esto mil años. O puede que te vayas, que dejes de ir a las reuniones. La presión del grupo que te hace sentir insoportable es…insoportable. Yo siempre acabo por marcharme”. Yo también.
      Me sorprende el PODEMOS de tu foto,¿entiendo que para ti
      este grupo está fuera de tu análisis?

    17. Stop Misandria

      Asi que la culpa es del “tradicional miedo masculino” a las alianzas de las mujeres eh?

      Pues nada, senyora, montese usted un Partido Feminista transformador que trabaje por “la mitad de la humanidad”, asi no tendra que seguir lloriqueando a los machirulos que no la entienden buabuabuabuabua

    18. María José Blanco Barea

      Si te hacen sentir insoportable , ponte enseguida las gafas, ¡¡¡míralo con las gafas violetas!!! y te sentirás IMPERTINENTE y no te callarás ni marcharás porque no es que te sientas insoportable, es que ver con esas gafas hace sentirlo -no sentirte- insoportable -el androcentrismo, no el feminismo-.

    19. Garazi

      Buenísimo..este artículo no tiene desperdicio alguno…totalmente de acuerdo en todo como militante.

    20. lolam

      Imagino que la reflexión va también por Podemos que es donde la autora milita ahora (o militaba, si es que se ha marchado como dice)

    21. susana

      Estoy de acuerdo con que, una vez se conoce la verdad, se debe luchar por ella. Pero que no sea el fanatismo, sino un acto consciente el que lleve a la justicia e igualdad. No logras mucho si tu vida se convierte en un constante agobio, Roma no se construyó en un día y es posible que no llegues a ver el fruto de tus esfuerzos, así que mejor tomárselo con calma.

    22. Javier tubía tejada

      Hola: He leído tu “artículo”, si se puede llamar así, y vaya que sí que me ha impactado. No por lo duro de tu descripción, sino porque pienso que mujeres y hombres nos debemos mutuamente un desagravio. La verdad es que lo que narras, puntualizas, no sólo es verdad sino que por desgracia pasa diariamente en todos los sectores, en los bares, sí en los bares, en la calle, incluso en los comercios, en cualquier lugar. No pretendo justificarme como hombre, pero sí quiero apoyarte en lo que expones. Yo estoy casado y tengo una hija que, al igual que su madre, tiene muy claro cual es su sitio en este mundo, pero igual por eso, me preocupo, me cabreo, a veces se me recuecen las venas al ver la mierda de hombres que hay por todos los lados. Yo pensaba que la educación, VS. estudios, carreras, etc…, habrían fomado al hombre como persona, pero eh aquí, cuando supones que la profesionalidad nos debe hacer iguales, es donde más se acentúan las diferencias, por llamarlo de alguna forma. Es tan brutal el egocentrismo del hombre, su prepotencia, quye llega a exasperar a los mismos hombres. Los hombres que hemos, no luchado, símplemente aceptar que no existe el género sino que existen las personas, no podemos mas que sentir vergüenza ajena por la forma de ser, DE SER, de nuestros amigos, compañeros, conocidos, hermanos, cuñados, y lo que quieras. Si perdemos el respeto a la persona, si pensamos que por el hecho de ser hombres somos más fuertes, más sabios, más lo que sea, este mundo seguirá siendo una mierda.
      Sólo una reflexión: ¿por qué cuando estamos hundidos, medio muertos, buscamos el regazo de una mujer para verter las lágrimas que no queremos que otros hombres vean?
      Vaya desde aquí mi solidaridad, mi comprensión, y también mi culpa, sí mi culpa, por no haber censurado algunas veces ese tipo de comportamientos, a sabiendas de que no los comparto. Si me permites la licencia, te envío un beso, y sobre todo, no cambies.

      1. Fer

        “Sólo una reflexión: ¿por qué cuando estamos hundidos, medio muertos, buscamos el regazo de una mujer para verter las lágrimas que no queremos que otros hombres vean?”
        Yo no estoy de acuerdo en llamar a esta sociedad patriarcal como la autora. Ten en cuenta que a los hombres en esa sociedad las que nos han educado y oído llorar han sido las mujeres (nuestras madres), así que los comportamientos de los hombres en parte se pueden explicar por la educación recibida y experiencias por parte de mujeres hacia nosotros. Por regla general los hombres son educados sentimentalmente más férreamente que las mujeres, las mujeres tienen más fácil expresar sus sentimientos en público y con personas de su mismo sexo, eso no pasa con los hombres. Así que no veo cuál es el privilegio, y tampoco todo se puede explicar por la cultura como hace la autora porque hay cosas naturales que no se pueden cambiar. Por eso su lucha por los “privilegios” para las feministas convencidas no tiene fin porque ni existen ni lo que hay se puede cambiar.

        También lloramos a ellas y por ellas porque nos hacen más llorar y sufrir. Muchas de ellas son excelentes, otras muchas no valen ni como compañeras ni como madres así que antes de hacer sufrir porque no saben amar a hombres mejor que se planteen quedarse solteras o ser lesbianas.

        1. jan

          Que se plateen ser lesbianas? HOLA HOMOFOBIA DONDE? Háztelo mirar, consejo de hombre heterosexual 😉

      2. M. Carmen

        Entiendo que siendo hombre no es fácil expresarse con la libertad y la claridad con que tú lo has hecho. Muchos hombres te criticarán por ello. Te admiro Javier, enhorabuena.

    23. Norma

      También es cierto que como dice la escritora es su experiencia, o como se dice ahora su verdad, que no necesariamente tiene que ser la verdad. Las interpretaciones propias, las sensaciones de cada una, las miradas violetas o no son personales. Habría que preguntarle a otras mujeres de Podemos por ejemplo cómo lo viven ellas

    24. AYN RANDiano2

      “el androcentrismo; eso que nosotras las feministas, y sólo nosotras, me temo, percibimos claramente, tan claramente que parece que lleva una alarma incorporada, una alarma que no deja de sonar un solo segundo pero que sólo escuchamos nosotras”

      Los esquizofrénicos paranoides también perciben cosas que sólo ven ellos.

      Los creyentes religiosos también están en contacto con entidades que sólo ellos perciben.

      Los que consumen alucinógenos también sólo ellos ven y oyen visiones increíbles.

      Los demás no percibimos nada de eso.

    25. AYN RANDiano2

      “a corto plazo el feminismo viene a suprimir privilegios masculinos”

      ¿Qué “privilegios” son esos?. Lo pregunté en otro artículo y nadie me contestó.

      Los hombres vivimos menos, nos suicidamos más, somos más “sin techo”…si encima somos “privilegiados” debemos de ser realmente imbéciles (ojo, no lo descarto, viendo lo que veo a mi alrededor).

      Quedaría entonces por explicar el misterio de por qué una MINORÍA (los hombres heterosexuales somos poco más de 1/3 de la población) de imbéciles a conseguido dominar a el resto de la sociedad, una lista, “sabia”, “alegre” y “combativa” mezcla de mujeres, niños, y “LGTB”.

      1. Lola

        Cómo siento, AYN RANDiano2, que el feminismo hiera tus sentimientos. Siento mucho que ese movimiento naciera en el siglo XVII para llegar hasta hoy para molestarte a ti, que sabes que las mujeres somos consideradas absolutamente iguales a los varones. Lamento mucho esta jugarreta de la historia. Espero que sepas perdonarnos algún día.

        1. AYN RANDiano2

          He preguntado que cuáles son los “privilegios” que tenemos los hombres.

          ¿Puede usted (o alguien) contestarme?.

          Se agradece que quien intente contestarme sepa el significado de la la palabra “privilegio” (ley privada).

          1. Lola

            No estoy por la labor de educarte. Tú solito, si te lo propones, puedes buscar en Google conceptos que te ayudarán a entender algunos de los privilegios con que los hombres cuentan sólo por el hecho de haber nacido hombres.

            Palabras clave: desigualdad salarial, techo de cristal, derechos sobre los cuerpos de las mujeres y su autonomía sexual (esclavitud y violencia sexual, amputación genital, etc). Ah, y la típica condescendencia masculina como la tuya, como la de los otros machirulos que dedican horas de sus días a leer artículos que no entienden para hacer comentarios que a nadie le importan. Enhorabuena, cuanto más visitéis nuestras páginas, más contribuis a que aparezcamos las primeras en los motores de búsqueda.

      2. Fer

        AYN RANDiano2 no le des más vueltas, feminismo y odio hacia el hombre van de la mano se trata de privilegios que no existen. Estas mujeres “luchadoras” tienen su mérito en ser feministas y si son además lesbianas son un buen boom para un partido populista que atraiga votos de amas de casa, de mujeres que las haga sentir más combativas o directamente que no sienten ningún aprecio por el hombre ni por conocerle.

        Todo lo que se les pase o les pase por la cabeza dirán que es por culpa del hombre porque el hombre para ellas es un ser dañino y excepcionalmente bueno si es sumiso (o si es homosexual porque así ellas no se sentirán a sus ojos una mujer-objeto), porque la mujer siempre es buena y tiene la razón excepto por culpa del hombre de una forma directa o más indirecta por el patriarcado imperante en la sociedad. Si el hombre alcanza una posición es porque se ha quitado a las mujeres de en medio o porque es una sociedad que premia al hombre, no por su valía, ni tampoco si gana más sueldo que es por la responsabilidad o tipo de trabajo (los hombres hacen trabajos más duros físicamente), si no lo consigue es que es un vago o se lo merecía, si la mujer lo consigue es que vale mucho que ha luchado contra todas las barreras, si no lo consigue es por culpa del hombre o la maternidad (este argumento no les vale a las lesbianas), etc., si el hombre sufre malos tratos físicos o psicológicos por parte de mujeres en el trabajo o en su entorno familiar eso no importa, si hay algunas que estafan a hombres o les hacen la vida imposible con el favor de las leyes pues lo mismo, tampoco pidas que analicen por qué los hombres se suicidan más y si tiene alguna influencia alguna mujer… caen en vicios o las otras cosas que has dicho y más que hay. Porque su ideal es culpar al hombre.

        El análisis de los privilegios de la autora es muy pobre e interesado y cae por su propia lógica diciendo que a los hombres no les gusta ser “amas de casa” (lo correcto es decir “amos de casa”) como que los hombres no hacen nada y las mujeres si lo hacen es casi forzadas. A lo mejor ocupar la “posición de privilegio” de esa ama de casa no lo es tanto si es para levantarse de trabajar de albañil o de lo que sea. A lo mejor ese albañil preferiría quedarse de amo de casa y su mujer se va a trabajar, ¿cómo lo vería la sociedad empezando por las mujeres? Pues la sociedad a día de hoy y las mujeres lo criticarían de vago. A lo mejor si ese hombre albañil no tuviese un trabajo duro ni tantas horas ni sueldo justo para una familia, estaría encantado de echarle una mano a su mujer, contratar una sirvienta y así que su mujer trabajase y llevase también dinero a casa.

        El otro día en un programa de TV de “gente” por el mundo le preguntaron a la mujer que era ama de casa si iba a trabajar de algo y su respuesta fue “así se vive muy bien”, mientras el marido trabajaba viajando. En este caso las feministas solo se fijarían en lo negativo: que la mujer no ha llegado a donde el hombre y que ella sumisa ha aceptado esa situación, pero nunca que esa pareja ha acordado que eso, y si esa situación sucediese al revés dirían que es un claro caso de machismo: el hombre viviendo la vida sin trabajar (seguro que haría poco en casa) y la mujer no parando de trabajar viajando.

        Espero que este comentario sea publicado para tener otra opinión.

        1. Fer

          Aclaro: cuando digo “contratar una sirvienta” podría ser sirviente, pero creo a día de hoy en ese tipo de trabajos los hombres lo tienen más complicado.

          1. Lola

            ¿Tenéis más complicado encontrar trabajos como sirvientes? Ay, pobres… Imagino que también lo tenéis más complicado para encontrar trabajo como esclavos sexuales, trabajadores no remunerados en el hogar, cuidadores no remunerados de dependientes. Qué opresión la vuestra, ¿eh?

      3. jan

        AYN
        No podemos negar que exite una discriminación cuando existe una brecha sarial del 20% entre hombre y mujeres, cuando la gran mayoría de veces las mujeres ocupan un porcenje mínimo de los cargos directivos de las empresas y a veces tienen una o ninguna mujer en los consejos de administarción. Podemos mirar el deporte de élite, la discriminación es sangrante.
        En el artículo se plantean cosas como que tengan espacio propia para debatir. Que las mujeres de un partido tengan derecho a veto en medidas que afecten a la mujer. O sencillamente ocupar la mitad de los puestos. Como hombre heterosexual te aseguro que no comparto tu visión.

    26. Julia

      Beatriz,

      Como feminista opino que es normal que te ignoren. Es normal desde el momento en el que sostienes cosas como:

      – la heterosexualidad es una herramienta de los hombres para dominar a las mujeres.

      – la separación de baños para hombres y mujeres es machista (me pregunto, ¿cuantas mujeres aceptarían ver a hombres entrar en sus baños?)

      – restar importancia a la violencia doméstica cuando la ejerce un hombre sobre un hombre o una mujer sobre una mujer (pensé que buscabas igualdad)

      Nadie puede tomarse en serio afirmaciones como las tuyas. A las feministas nos hacen daño tus declaraciones.

      1. Privilegiado

        Voy punto por punto:
        – La heteronormatividad es una herramienta de control, no la heterosexualidad. Si sabes hacer el matiz entenderás a Gimeno.
        – Lo es desde el momento que resulta segregacionista. Como con el género masculino en los sustantivos, podría argumentarse que en un patriarcado los servicios de hombres son “los standart” y los femeninos los segregados.
        – Logrado el objetivo de la igualdad, sería una tontería restarle importancia, pero no existe esa igualdad. Tanto es así que no existe la violencia “feminista”. No hay estructura. No oirás en un bar decir, “ese tío iba pidiéndolo a gritos, con esa camiseta tan ajustada.” No se parte de la misma base, luego no puedes hacer intercambios equivalentes.

        Tú crees que nadie puede tomarse en serio a Beatriz, yo, personalmente, no te puedo tomar tomar en serio a ti.

      2. Privilegiado

        Voy punto por punto:
        – La heteronormatividad es una herramienta de control, no la heterosexualidad. Si sabes hacer el matiz entenderás a Gimeno.
        – Lo es desde el momento que resulta segregacionista. Como con el género masculino en los sustantivos, podría argumentarse que en un patriarcado los servicios de hombres son “los standart” y los femeninos los segregados.
        – Logrado el objetivo de la igualdad, sería una tontería restarle importancia, pero no existe esa igualdad. Tanto es así que no existe la violencia “feminista”. No hay estructura. No oirás en un bar decir, “ese tío iba pidiéndolo a gritos, con esa camiseta tan ajustada.” No se parte de la misma base, luego no puedes hacer intercambios equivalentes.

        Tú crees que nadie puede tomarse en serio a Beatriz, yo, personalmente, no te puedo tomar en serio a ti.

    27. mmknjm

      Te ignoran por pesada y por predicar memeces reclamándote como centro de atención. No le des más vueltas, el único problema es que no hay quien te soporte.

      1. Lola

        En serio, me encanta cómo la gente dedica sus horas a leer cosas que ni les interesan, ni entienden, ni comparten. A mí no se me ocurriría meterme en ningún artículo que tú escribieras, por ejemplo.

    28. Alba

      Beatriz,
      Te he leído otras veces y en algunos puntos no estoy de acuerdo contigo. Pero este artículo es excelente, un buen punto de vista que está muy bien explicado.
      Al fin y al cabo, buena parte de razón debes tener cuando tus detractores se tienen que conformar con insultarte y/o tergiversar tus palabras y sacarlas de contexto.
      Ánimo!

    29. Pingback: Anónimo

    30. Ana

      Hace un tiempo leí este artículo de Beatriz Gimeno en Pikara sobre la relación de las mujeres con la militancia en los partidos de izquierda, a los pocos días comentó en su Facebook que ese artículo no se refería a Podemos. Sin embargo, creo que no hay que tener miedo a pesar de estar ilusionadas con Podemos, a decir que en esta nueva forma de hacer política se corren riesgos parecidos.
      Percibo un Podemos muy masculinizado que no ha vinculado desde la raíz la lucha anti patriarcal a la lucha anticapitalista. Esto puede ser debido, a que al menos en mi comunidad autónoma a los círculos el porcentaje de hombres es notablemente superior al de mujeres, las mujeres no nos decidimos a tomar la palabra en igual medida y por supuesto tampoco nos hemos implicado mayoritariamente en la gestión del círculo. Hay pocas mujeres activistas feministas y desde la autocrítica, a las que estamos nos cuesta hablar, mucho.
      Por otro lado, los discursos de los candidatos son muy poco cuidadosos en este sentido y por ejemplo Pablo Echenique en el cierre de campaña en Madrid usó el victimismo de las mujeres en el patriarcado para cargar contra las fuerzas del estado al decir que en las marchas de la dignidad del 22 de Marzo “Mujeres, niños y ancianos habían sido golpeados por la policía”. Comentarios de este tipo parte desde lo peor del patriarcado, desde aquel que la izquierda, incluso la más progre ni siquiera ve. La noche de las elecciones la imagen de Pablo Iglesias y su equipo de campaña, todos hombres, recorriendo las calles de Madrid al teléfono, me dejó mal sabor de boca, a pesar de la contentura. Pablo Iglesias tampoco es muy cuidadoso en sus discursos, “nosotros, nosotros, nosotros…” está permanente presente, y cuando habla de nosotras normalmente es para ensalzarnos, nuestro espíritu de lucha (pero siempre lo percibo como algo que tiene que decir). Y yo creo que no necesitamos que nos protejan ni que nos ensalcen, solo necesitamos que se den cuenta del machismo que llevan dentro y que luchen contra él.
      Por otro lado, si Podemos quiere tener de referencia a la izquierda latinoamericana en la lucha anticapitalista, también debería reflexionar críticamente cómo se relaciona con Bolivia, Ecuador y Venezuela desde la lucha contra el heteropatriarcado, porque si no me da la sensación de que estamos en otros tiempos, en los que ya nos decían que la igualdad de las mujeres vendría después de romper con las estructuras capitalistas, olvidando (y son gente culta y muy leída) que el patriarcado es anterior y que la vida sin capitalismo no garantiza la igualdad entre hombres y mujeres.
      No nos conformamos con un Podemos “sensible” a las cuestiones de las mujeres, si no que asuman que Podemos será feminista o no será.

    31. María Alonso Vidal

      Brillante, simplemente brillante, Beatriz. Además, comparto cada palabra. Siempre has sido un referente para mí, desde que de jovencita empezara a militar en el colectivo LGTB, hasta que de mayor me pringara hasta la médula de feminismo. El otro día leí que eras una de las mujeres más inteligentes que tiene este país, comparto absolutamente esa idea, aunque a veces, sola, haya discutido contigo tus artículos, pero en eso consiste, creo, en discutir y seguir pensando y seguir avanzando. Realmente sigues siendo un referente para mí.

    32. Pingback: ¿Dónde están en este momento convulso y decisivo las reivindicaciones de las mujeres? | Las princesas también friegan

    33. Pingback: “Podemos es un partido que combate la injusticia, pero no tanto la injusticia patriarcal”

    34. Privilegiado

      “Esas gafas nos hacen más conscientes, más sabias, nos permiten ver una parte de la vida y del mundo por lo general invisible para muchas personas, pero al mismo tiempo nos obligan a ver incluso cuando querríamos descansar, descansar de ver, descansar de saber. Ser permanentemente consciente es agotador ”

      Si me agota a mí, que sé cuatro cosas de feminismo y además soy un privilegiado, no quiero imaginar cómo te sientes tú. Yo estoy harto de pelearme con todo el mundo por esto, incluso con amigas y parejas. Estoy harto de que se me tilde de populista de “seguir la moda del feminismo”, de buscar el favor de las mujeres tirándoles un hueso, cuando no de puntilloso, demagogo, “excesivamente sensible”.

      Es que lo ves por todas partes. Yo no puedo encontrar sosiego en el amor, por ejemplo, porque muchas veces está tan patriarcalizado en la cabeza de mi compañera que me siento fuera de onda. Me aleja de ella.

      Cómo explicar que quiero compartir mi existencia con una mujer que no quiera ser mi esposa. Me siento día tras día nadando contra corriente, y repito, soy un privilegiado.

      Te deseo lo mejor, Beatriz.

    35. laura freixas

      Me parece un artículo brillante, acertadísimo, y lo suscribo de A a Z. En el mundo d la cultura pasa tres cuartos de lo mismo. Bravo, Beatriz, eres un referente y una guía para muchas (y quiero creer, también algunOs) de nosotras/os.

    36. Pingback: Ser feminista en un partido político mi experiencia… | botarri

    37. jan

      No entiendo de donde sale tanto odio a tu artículo. Me parece muy bueno, y sobre todo, honesto. Puedo discutir con alguien por diferencias ideológicas pero atacar desde esta visceralidad no me encaja. En fin mucha Suerte!

    38. Pingback: "Los compañeros Carlos y Manuel" por Begoña Huertas | seminaridedonesgrans

    39. Merlohe

      ¡¡ Enhorabuena Beatriz por tan excelente artículo!!, no es fácil desnudar y exponer el pensamiento tan honestamente. Leerlo ha sido un repaso por las propias experiencias, las ingénuas primerisimas y las últimas con mucho sufrimiento, pero esta es la paradoja justamente provoca el efecto sedador de un baño de realidad en el que prevalece lo mejor del feminismo y esto para mí significa que el tiempo de la cosecha es variado en lo personal y colectivo pero que las gafas violetas no tienen vuelta atrás.

    40. Pingback: “Ser feminista en un partido político” con Beatriz Gimeno | halabedi

    41. condemor

      Es que una cosa es que haya gente dispuesta a bailarte el agua y otra muy diferente, tener en un partido a alguien que dice cosas como que “El feminismo lucha con denuedo para limitar los daños que la heterosexualidad provoca en las mujeres” o que “El feminismo combate para que las mujeres no pierdan sus energías intelectuales y/o afectivas con los hombres”. Sé que te parecerá muy injusto pero los hombres en este país, todavía tenemos derecho a voto y claro, votar a alguien que te odia tanto por el mero hecho de haber nacido con pene como que no. Lo siento mucho Beatriz, sé que te molesta y te quema pero la inmensa mayoría de las mujeres del planeta son heterosexuales no por ninguna imposición sino porque les gustan los hombres, es así de sencillo.

    42. Pingback: De memes y otros discursos. En respuesta a César | Revista Ala Izquierda

    43. Pingback: Debat] Ser dona en un partit polític | gent amb iniciativa

    44. Pingback: Apptivismo: tecnología feminista para destruir el patriarcado | Orbita Diversa

    Los comentarios están cerrados

    Uso de cookies

    Nosotras también hemos sucumbido a las cookies y eso que no son de chocolate. Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

    ACEPTAR
    Aviso de cookies