Pasar, ¡qué complicado! Cuerpos, Opinión

Ya está. Lo conseguí. Paso. ¿Que qué paso? Paso como chico. Qué concepto más horrible. ¿No era que “soy un chico”? ¿Pero qué chico? No seré nunca un chico cis, soy un chico trans. Y me encanta, no lo cambiaría, es como me siento mejor. Pero ahora paso. Paso como chico cis con todo lo que eso conlleva.

Pol Galofre Molero

Ilustración: Emma Gascó

Ilustración: Emma Gascó

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Qué perverso. Si no estoy constantemente saliendo del armario siento que escondo una parte vital de mí, que es que yo no soy un chico cis. Ni lo quiero ser.

Pero volvamos al “pasar”. Ha sido un camino largo, cada uno tiene sus procesos, y yo soy lento. Pero esta lentitud me ha permitido parar y observar. Observar mis cambios, pero también los cambios del resto de la gente hacia mí, que son los que me parecen más interesantes.

Cuando pasé de ser un objeto del deseo masculino a un igual, me di cuenta de que llevaba toda la vida con una mochila cargada a mis espaldas llena de un miedo sistémico que damos por hecho

El primer cambio fue cuando pasé de ser un objeto del deseo masculino a un igual. De repente me di cuenta de que llevaba toda la vida con una mochila cargada a mis espaldas llena de miedo. Un miedo que de forma más o menos consciente hemos sentido todas aquellas personas socializadas como mujeres, y aquellas que son reconocidas como tales. Un miedo sistémico que damos por hecho. Tan sistémico que yo (hasta siendo feminista) no fui capaz de reconocer en mí hasta que no me vi libre de él. Hasta el día en que se me acercó un tío por la calle para hablar y para él no existía posibilidad de relación sexual.  El acercamiento fue de igual a igual.

Me pareció insólito. Por un lado me fascinó, me encantó. Era un reconocimiento muy fuerte de mi transición, de la imagen que quería dar de mí mismo. Por otro lado me alarmó. ¿Cómo podía ser que llevase ese saco tan pesado encima y no me diese cuenta? ¿Cuán asimilado tenía que debía llevar las defensas siempre en guardia? ¿De quién era la culpa? ¿Era culpa del tío que me tocó el pecho en medio de los túneles del metro en la adolescencia? ¿De los que me habían enseñado sus pollas por la calle? ¿Era culpa del capullo que me agredió cuando tenía 11 años? Sin estas experiencias, ¿llevaría la misma mochila? ¿Hay alguien que no haya tenido experiencias similares a estas? Hablo con mi madre y me explica las veces que le han tocado el culo en público: en el autobús, en el cine, etc. Lo dice como si nada, quitándole todo el hierro al asunto, pero está lleno de hierro. Pienso en las veces que no me explica. Mi hermana calla. ¿Ella tiene historias como estas? ¿Cuánto daño le han hecho? ¿Cuán enterradas están que no puede ni mencionarlas? ¿Las ha olvidado? Yo olvidé al capullo durante 9 años.

Ahora ya no me tocan por la calle.

El segundo cambio fue un cambio interno. Ahora ya no era objeto del deseo masculino heterosexual. Pasé a formar parte del círculo del “hombre” y cada vez que me permitían la entrada a espacios exclusivamente masculinos me convertía en alguien cada vez más feminista. Con las gafas violetas puestas tuve que replantearme mi identidad, pero sobretodo mi masculinidad. ¿Qué masculinidad quería performar? ¿La misma que cuando el mundo me identificaba como mujer butch? Ahora que paso como chico, ¿puedo tener las mismas actitudes que tenía como mujer empoderada?

Decidí performar ser marica. Esto de ser hombre blanco, joven, heterosexual y de clase media era un poco demasiado

Había aprendido a ocupar el espacio, a conquistarlo, y ahora me tocaba aprender a desocuparlo. Decidí conscientemente que si el mundo me tenía que identificar como hombre, yo iba a performar ser marica. Me des-butchicé como pude: pendiente en la oreja y ¡vamos! A sonreir siempre, gesticular y cruzar las piernas como nunca lo había hecho. Esto de ser hombre blanco, joven, heterosexual y de clase media era un poco demasiado y, por suerte o por desgracia, (para mí es más por desgracia) con los chicos trans no existe el término medio. O te identifican como mujer masculina o eres un hombre. El concepto “chico trans”, esta imagen que anhelo, no existe. Pero puede que la anhele porque no existe, y si existiese (como existe la de “chica trans”) quizás huiría de ella tanto como pudiese.

Me alarma que las mujeres me han convertido en sujeto deseante, en potencial agresor. No me gusta esta posición, no sé cómo deshacerme de ella

El tiempo ha ido pasando y la testosterona ha ido haciendo su efecto. Ahora paso más. Paso, paso. Paso tanto que ha venido un tercer cambio. Un tercer cambio que no me gusta, que me alarma y que me incomoda. Ya van dos o tres veces que me han expulsado de espacios en los que había chicas cambiándose de ropa. En el momento me ha extrañado, me ha hecho gracia y lo he encontrado curioso. Vengo del mundo de la farándula y estoy acostumbrado a que todo el mundo se cambie delante de todo el mundo. Pero ha habido algo que se ha quedado en mi pensamiento, dando vueltas, haciendo run-run. Hoy me he dado cuenta: me han convertido en un sujeto deseante. Me han convertido en el motivo de ir con la mochila llena de miedos bien cogida. En un potencial agresor.

No me gusta esta posición, no la quiero. Me siento atrapado, no sé cómo deshacerme de ella. Otra vez el mismo sistema, el heteropatriarcado haciendo de las suyas. ¡Mierda de heteropatriarcado! ¿Por qué no se va a hacer puñetas y nos deja un poco tranquilas? ¿Hay más chicos a los que les moleste esta posición? Puede que no sea esta la pregunta… ¿Hay más chicos que se den cuenta de que les han puesto en esta posición? ¿De los motivos por los que están en esta posición? ¿Y eso no nos hace saltar alarmas colectivamente? Aún diría más: ¿y los chicos trans? ¿Dónde están los chicos trans? ¿Por qué no han abierto al boca? ¿Por qué tenemos que performar siempre las mismas mierdas de masculinidades? ¿Por qué engancha tanto transitar? Y sobre todo: si nosotros no nos bajamos de estos privilegios adquiridos, ¿cómo esperamos que lo haga un chico cis* a quien le viene todo dado?

Pero… Cuando la rabia se estabiliza, otra pregunta ronda mi cabeza: ¿podría yo performar esta masculinidad más andrógina, más marica, si de vez en cuando me identificasen como chica?

Paso. Qué perverso. Qué difícil.

—-

*Con ‘cis’, el autor se refiere a cisgénero, persona que está conforme con el género que se le asignó al nacer. Definición completa en el Glosario Feminista en Lengua de Signos.

Pasar, ¡qué complicado!
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Comentarios recientes

  1. Zzar

    Ahora sabrás lo que es verte señalado como agresor sin haber hecho absolutamente nada.
    Ahora sabrás lo que es prescindir de un derecho tan básico como el de la presunción de inocencia.

    Y no, no le echeis la culpa al heteropatriarcado. La culpa es de quién se dedica a contaminar las relaciones humanas y en convertir en normal lo que no lo es.

    1. btswt

      ¿sacáis las cosas de contexto a traición o de verdad os cuesta tanto entender los textos? ¿se pasa la mitad del artículo hablando sobre la posición de mujer y las agresiones sufridas hasta coger ese miedo y sueltas esto? ¿es tan complicado entender que cuando los hombres cis callan o miran a otro lado, sin cuestionar el modelo de relaciones y seducción de hombre-mujer se genera este miedo? ¿es que no ves que es ese modelo el que critica y no a cada hombre de forma individual?
      Está hablando de plantear un modelo nuevo de masculinidad en la sociedad y tú te quedas con que quémalísimasarpías que se asustan de los hombres después de sufrir y ver a otras sufriendo agresiones de este tipo toda la vida.

      Que ya está bien de ser siempre nosotras las que nos planteemos los problemas de la feminidad tradicional y como afecta a todas las personas, muchos años ya lleva mirando el feminismo como acabar con el modelo de feminidad superficial de princesa, les toca a los hombres cis mirar un poco para adentro. No os debería parecer justo este modelo que os pone el mundo. Y atacáis a quienes lo señalan y quieren liberar todo esto del género impuesto, es para darse cabezazos.

      1. Roberto

        Totalmente de acuerdo. Como hombre “cis” pienso que nos conviene a todos “mirar un poco para adrentro”, y personalmente creo que al final el feminismo acabará ganando esta guerra y liberandonos a todos del mounstruo del partriarcado.

      2. Mu

        Creo que es una respuesta un poco extrema. Yo, hombre, y además bastante grande, también he notado muchas veces esa barrera de miedo hacia mí, y te puedo asegurar que no es nada agradable.

        No les culpo, el peligro existe y la reacción de miedo puede ser natural. Pero tampoco es justo culparme a mí, ni al conjunto de los hombres. Nunca he amenazado a nadie, y sí me ha tocado muchas veces acompañar a mis amigas de noche a sus casas para que puedan estar seguras. Cuando una actitud agresiva se ha dado en mi presencia he tratado de, al menos, proteger a la víctima. Nunca he visto cosas tan extremas como las que cuenta el artículo, pero imagino que es porque los canallas que hacen esas cosas no se atreven cuando hay otra gente delante aparte de la víctima.

        Por último, y volviendo al tema del artículo, estoy de acuerdo con destruir los modelos de feminidad y masculinidad tradicionales, pero no creo que haya que reemplazarlos por otros nuevos, simplemente que cada uno se comporte como quiera mientras respete a los demás.

        Siento respeto por el autor del artículo y el duro viaje que está atravesando, pero le recomendaría más ser él mismo sin crearse personalidades como “hombre marica”, simplemente actuando y vistiendo como le apetezca (y si eso supone tener un aspecto más femenino o gay, tan estupendo como si quiere vestir de forma hipermasculina, aunque confieso que no sé cómo sería esto último).

        1. Mu

          Se me ha olvidado decir que el artículo me ha resultado muy interesante.

  2. ura

    qué sucede aquí? qurías seguir siendo interiormente una mujer pero con un cuerpo de hombre que impidiera las connotaciones que impone el patriarcado sobre la percepción de un cuerpo femenino, y ahora te fastidia tener que luchar también contra las connotaciones que trae la percepcion del cuerpo masculino dentro del patriarcado? me parece que tu conflicto va mas allá y no tiene que ver con el patriarcado. olvidate de la cultura, y trata de ser tú. no te preocupes tanto por lo que la cultura hace sobre ti. un análisis excesivo de las cosas hace que se desvitalicen. y más si lo que analizas sin cesar es otra cosa que la que debieras estar analizando. fuerza, valor, y vida!

  3. cyd

    @ura: Dudo que el autor del artículo se haya metido a terapia hormonal para evitar el trato machista de la sociedad, ni creo que sea algo común hacer algo así. El autor se identifica como hombre, así que más allá del cuerpo y aspecto que tenga, es un hombre, antes de hormonarse y ahora también.

    1. ura

      cierto, debo de haber interpretado el texto de manera un poco libre, mis disculpas. no quería decir que la cuestión fuera simple precisamente…

  4. Zzaara

    Tiene razón Zzar, pobres hombres lo que sufren en esta sociedad manejada por mujeres malvadas y castradoras!

    1. Miau

      No creo que vaya precisamente por ahí, de hecho el tema que trata es precisamente bastante feminista: el miedo que genera el varón blanco heterosexual en el resto de los individuos. Creo que se trata precisamente de un llamamiento a la liberación del “chico Cis” de su carga política y hetero patriarcal a través de un camino que no pase por doblegar a sus congéneres. Habla de que los hombres dan miedo y el no quiere dar miedo. Y para eso no es el quien tiene que cambiar, sino el concepto de la masculinidad como tal. Y eso no se puede responder con un “jodete, ya sabes como me siento yo” sino con una reflexión con respecto a la primera parte ¿es de verdad natural en una mujer asumir agresiones como acontecimientos cotidianos? ¿Y en un homosexual, trans, queer? Y la respuesta lamentablemente es SI. Por eso surge el miedo y por eso los chicos Cis están obligados a repensar su masculinidad.

  5. elena

    Interesantísimo texto. Sobre todo el momento en que el autor se plantea que ha pasado de ser objeto deseado, a deseante, y lo que eso conlleva en su relación con las mujeres.
    Pero he de decir que ha sido muy difícil leerlo, por el uso constante de “performar”. Esta, no es una palabra. No existe ni significa nada. Es un anglicismo para el cual hay muchas opciones en castellano.
    Soy un poco purista cuando leo, y me duele el castellano cuando aparecen cosas como “performar”.
    Puede parecer que me voy del tema (que no topic), pero la forma afecta al contenido. En un texto y en las personas.
    Un saludo!

  6. @srchinaski

    No puedo estar más cerca de todo ese entramado que describes. Sin estar en T, a veces siento que la desocupación de la masculinidad es el camino para dinamitar el heteropatriarcado. Gracias por escribirlo. Gracias por contar lo que es neceaario oír.

  7. Guerrera Feminista

    “Me alarma que las mujeres me han convertido en sujeto deseante, en potencial agresor. No me gusta esta posición, no sé cómo deshacerme de ella”

    Porque se victimizan.
    Porque te quieren hacerte sentirte mal contigo mismo.
    Porque criminalizan al hombre.
    Se libre.

  8. laruido

    “¿cómo esperamos que lo haga un chico cis* a quien le viene todo dado?” Como que nos dan todo hecho sabes? Al salir del cole a currar, que si eres chica está bien la universidad. Pero un tio a los 19 que no currra? Es que se lo vamos a dar todo ya hecho?

    Qué malos estos hombres cis. Que inventaron desde la matemática, pasando por todos los idiomas y llegando a TODA la medicina. A la mierda los cis.

    1. btswt

      ¿Qué?. Dice “todo dado” en cuanto a la masculinidad… Que no ha pasado el proceso de género femenino a masculino y no ha visto la diferencia en sus propias carnes, si no que las ha asumido como naturales y la mayoría no las ha cuestionado hasta que se lo señalan (y ni así). Has sacado la frase de contexto completamente. Supongo, digo yo, que sin querer…

    2. Tan

      “Que inventaron desde la matemática, pasando por todos los idiomas y llegando a TODA la medicina” ??? Repásate la historia de la ciencia y el pensamiento. Pero no la busques en los libros del colegio, que ahí a las mujeres de la historia, sencillamente se las destruye…

      1. Tarem

        La medicina y las mátemáticas fueron inventadas sólo por hombres. Dime una sola matemática o médica de mesopotamia, gracia clásica, renacimiento…

        1. Haro

          La más conocida es Hipatia. En el siglo XX, Ada Lovelace. En medicina no sé, pero hay mucha cosa escondida en la historia de la medicina. No me extrañiaría que hubiera mujeres con la capacidad de curar. El planteo de la ausencia de mujeres en el desarrollo científico es simplemente ideológico.

  9. Mauro Cabral

    Gracias por tu texto, me gustó muchísimo. Muchas veces también pienso en estas cosas, pero mis estrategias frente a esos problemas son otras -porque pienso, por ejemplo, que cuando mariconeo corro el riesgo de pasar como uno de los tantos gays cis que dominan los espacios por los que transito, y en cómo ocupan lugares de poder aun encarnando artículos femeninos en cuerpos masculinos; pienso que cuando soy percibido como ‘un chico trans’ tengo que lidiar con la infantilización constante a la que nos somete el mundo cis: prefiero ser un hombre trans, y que tengan que enfrentar la realidad de nuestra adultez. Pienso que cada vez que me corro de mi lugar pierdo la oportunidad de deconstruirlo, de convertir ese lugar en una oportunidad para el trabajo político. Y aunque esos corrimientos resulten, la verdad es que sigo siendo blanco, y judío, y de clase media, y universitario, y capaz física y mentalmente. ¿Es preciso (y posible, y desable) encarnar múltiples abyecciones para desmontar los privilegios? A lo mejor. Yo prefiero mirarlos de frente y ser quien soy, haciendo todo lo que puedo porque eso que soy no contribuya ni a la opresión ni a la violencia, sino a desmantelarlas. No quiero ser como quienes prefieren auto-identificarse como trabajador*s sexuales porque creen que deben hacerlo, aunque no lo sean -y no se atreven a exponer sus privilegios de casta universitaria. Tampoco quiero ser como tanto hétero que prefiere pasar por queer a desmantelar sus privilegios hetero. En última instancia, creo que cada gesto de re-adaptación subversiva implica que el cispatriarcado sigue diciéndonos cómo actuar, porque estamos obligados a mutar para enfrentarlo. Ojalá que sea hasta pronto. Un abrazo.

  10. turururururerererriuriririrorrruiriririrerraraerrasraraare

    Señores maricones, y señoras tortilleras: Si lo que queréis es un trato indiferente, un trato en el que nadie os mire raro por la calle, o le repugne vuestras desviaciones, siento informaros de que es imposible.
    No se puede ir contra el instinto, el subconsciente de todas, absolutamente todas las personas del mundo, ese subconsciente, ese instinto innato le dice a cada uno que eso no es normal, no es natural, no sigue el camino que todo ser vivo debería seguir, y así será siempre.

    Se puede entender a una parte de los maricas y lesbis, a los que piden que les dejen en paz, y a su bola. Cualquier persona decente estará a favor de la libertad individual, siempre que esta no perjudique la vida de los demás, el problema es que no piden igualdad, piden mas derechos que la gente normal, si normal, os joda lo que os joda, pues tener relaciones con el mismo sexo no es normal. Aún sin ser normal la sociedad lo a aceptado, todos tienen derecho a hacer lo que le de la gana mientras sus acciones no afecten a otros.
    A lo que quiero llegar es que da igual cuanto protestéis en las ridículas marchas callejeras que hacéis los gays y lesbianas, todo tiene un límite, y ese límite ya ha sido alcanzado. Ya tenéis derechos, ya tenéis la posibilidad de hacer lo que os de la gana. Pero exigís más, queréis tener más derechos que la gente normal, si normal, lo repetiré, NORMAL.
    Queréis corromper el matrimonio católico, algo totalmente ajeno al tema de la homosexualidad, pero que vosotros habéis invadido, provocando su corrupción, exigiendo que se adapte a vosotros y vuestras desviaciones.
    El tema principal es que la sexualidad de debería ser una cosa privada de cada uno, pero vosotros lo gritáis a los 4 vientos, y lo cachondo del tema es que decís sentiros orgullosos. Orgullosos por lo visto de funcionar al revés que todo ser vivo en este mundo.
    En fin, ya podéis llamarme lo que queráis, me da exactamente igual.

  11. Laura

    Qué interesante. Me ha gustado leer sobre tu conversión (a ojos de los demás) en deseante y peligroso.

    Creo que tiene relación con la queja de algunos chavales cis por aquí y por otros lugares. Ellos saben que no son el Gran Macho así que cuando se les reclama como si lo fueran se revuelven. Por ejemplo, cuando se trata al tipejo dependiente, flojo e inseguro que maltrata a su pareja mujer no como un tipejo dependiente, flojo e inseguro que trata de asemejarse a ese machote del que se sabe a años luz tratando como el culo a la persona de la cual depende sino como un superhumano astuto y fuerte que tenía previsto, calculado, bajo control todo lo que sucedía en la relación, etcétera. Son responsables de sus actos, claro que sí, pero de los suyos, no de los de un Gran Macho inexistente. Ellos son mucho menos potentes, astutos, capaces, previsores, seguros, etcétera.

    Muchos de estos chavales por supuesto que solo se revuelven cuando la farsa del Gran Macho les perjudica, cuando se trata de obtener ventajas no dicen ni mú. Ahora bien, cada vez que se revuelven y protestan porque ellos nos son ese Gran Macho al que se reclama responsabilidades que, en su pequeñez humana, se les quedan bien grandes también contribuyen a cavar la tumba del Gran Macho, y con ella sus privilegios.

    Ningún ser humano es ni alcanzará jamás a ser por sí mismo ese macho fuerte y poderoso. La fuerza y el poder vienen de los demás seres humanos, de todxs lxs que al categorizar a un ser humano como varón le tratamos, exigimos, reclamamos, concedemos, etcétera con si fuera un Gran Macho. Así pues, todo varón tiene pies de barro, basta con que los demás dejemos de creernos la farsa para que deje de resultar efectiva.

    Por ejemplo, basta que l*s demás dejemos de creer que la mirada de un varón es una mirada hiperpoderosa que denigra, acaba con la reputación, el buen nombre y las oportunidades vitales de toda persona categorizada como mujer a la que vea desnuda para que el hecho de que vea desnuda a alguna no tenga mayor trascendencia. O si somos muchas las personas a las que nos resulta indiferente el comportamiento sexual de Fulanita con este, con aquel y con el de más allá, se acabó el poder del cuerpo de los varones para denigrar y dejar sin apenas oportunidades vitales a toda mujer a la que toquen sexualmente. Y si en un vestuario nos cambiamos todxs juntxs porque la mayoría de la gente que hay allí esta en contra de la violencia sexual y no sólo se va a unir contra cualquiera que pretenda sobrepasarse sino que, a diferencia de antaño, el nombre que ahora quedará denigrado y la persona que se verá excluida y privada de oportunidades vitales será quien quiso sobrepasarse, pues el escenario es ya otro. Se trata de cambiar los significados y efectos de determinados actos, o de cambiar el significado de “varón” y de los efectos de sus actos.

    Y, una vez que los varones ya no tienen el poder de denigrar socialmente a una mujer con solo poner en mode sexual su propia mirada o cuerpo, y que sus abusos no se naturalizan ni le corroboran como Gran Macho sino que se censuran, le corroboran como paria y le perjudican gravemente, pues ahora quien tiene la sartén por el mango y, si quiere, podría utilizarlo a su favor es la persona deseada, no la deseante, sea quién sea la deseante y sea quien sea la deseada.

  12. Libertario

    “con solo poner en mode sexual su propia mirada o cuerpo”
    Las feministas cada día tenéis mayor paranoia. Osea, que ahora nosotros el imperio macho, os denigramos con la mirada o cuerpo. Nos puedes ilustrar explicando cómo hacemos tal barbaridad? Tengo superpoderes y no lo sabía.

    Luego así es el feminismo, que nunca nadie os quiere en ningún lado.

  13. Laura

    Libertario, ni siquiera lo imaginas, ¿no? Pues genial, así de poco lúcido como te muestras me vienes genial como ejemplo de lo que venía diciendo. El poder social de los varones no procede de ningún tipo de capacidad o sabiduría especial en cada uno de vosotros, los varones particulares. Ni tan siquiera de algún tipo de acto memorable. En realidad, tomados uno por uno, podéis resultar increíblemente obtusos. Y vuestros actos sorprendentemente tontorrones. A las pruebas me remito…

    Y, sin embargo, la sociedad ha venido significándote, a ti y a tus actos, de un modo que quedan a años luz de tu verdadera insignificancia.

    Así por ejemplo, la sociedad ha venido otorgando un significado tremendamente denigrante al hecho de que uno tal que tú se roce sexualmente con una mujer. Tú lo hacías, quizás instado por esa mujer, quizás en contra de su voluntad, luego contabas o hacías saber que habíais follado, o sin más te lo inventabas, y de pronto la sociedad reaccionaba como si follar contigo, algo completamente banal, esto es, rozarse sexualmente con el cuerpo de un tipo en realidad insignificante como tú, alguien que ni siquiera alcanza a comprender algo más allá del hecho de que waaaw ha follado!, fuera algo tremendamente significativo.

    Oh, dios mío, venían a decir (o siguen diciendo muchos), esta mujer ha sido rozada sexualmente por el cuerpo de Libertario!! Esta mujer ha quedado manchada!! Porque resulta que, según se creen, el cuerpo de Libertario (sí, el tuyo, ya ves tú, un tipo sin más) tiene el poder de ensuciar el de cualquier mujer a la que toque sexualmente. ¿No es ridículo que se crean que el cuerpo de un tipejo como tú tiene semejante poder? Lo es. Y sin embargo eran prácticamente todos y aún son muchos los que se lo creían. Así, tras ese torpe escarceo sexual que quizás a ti te había dejado maravillado y a ella defraudada al comprender que un varón visto de cerca no tiene nada que ver con las leyendas sobre los varones, en donde se ven magníficos, poderosos y etcétera, pues tras algo tan banal como que tu cuerpo haya tocado sexualmente el de esa mujer ahora se supone que ha quedado ensuciada y que ya no merece que se la trate como una mujer digna, porque tu cuerpo tiene el poder de ensuciarla, pensaban, así que ahora correspondía tratarla como la mujer sucia en la que creían que el roce con tu cuerpo la había transformado (como una zorra, para que lo entiendas).

    Igual lo sigues sin ver. A saber. No todos los que tienen ojos logran ver. No todos los varones son conscientes del poder que se les otorga y de dónde y cómo lo reciben. Muchos no os enteráis de prácticamente nada. Es lo que yo venía diciendo: ese poder no viene de lo que alguien como tú maquine y se proponga, no eres tú, no es tu especial sabiduría o capacidad. Tú puedes ser tan obtuso como pareces. Y tu papel en el ejemplo anterior podría ser, como el de tantos otros, el de un pobre chaval que lo flipa follando con una mujer y luego se lo cuenta a sus amigos para ver si así le tienen en algo más de estima, algo que por lo general no le ofrecen.

    Quizás sea excesivo incluso pedirte que comprendas de qué va todo esto de lo que hablamos. Cada uno llega hasta donde llega. Y no hace falta que tú llegues para que las cosas cambien. Del mismo modo que nunca hizo falta que llegaras para que sin embargo te auparan (para que se aupara a cualquier varón) como si fueras alguien superior, más lúcido, más capaz, más potente, que quién realmente eres.

    Aún no lo pillas, verdad?

    1. Libertario

      Si tenemos más poder los hombres, de facto, lo hemos ganado. Puede que no sea tan obtuso, o puede que tú veas cosas inexistentes en la sociedad porque no quieres comprender por qué el poder está en los hombres.

  14. Limonera

    Increíble, un relato sincero e imprescindible. Mil gracias por contárnoslo 🙂

  15. Dario

    Yo estoy muy contento de haberte leído. Siempre es útil aprender de las experiencias ajenas sobre estas discriminaciones y falta de comprensión hacia modelos que no entran dentro del heteropatriacapitalismo – es decir, todos los que no sea la heterosexualidad cis. Y totalmente necesario cuando eres un chico cis, heterosexual, blanco, europea, etc. Asi que te lo agradezco 😉

  16. David

    El autor del artículo es víctima de una visión del mundo demasiado enfocada en la identificación de género. Hay varias frases que lo demuestran, como la de: “fuí victima de un abuso que había olvidado durante 9 años” y algunas más. Me parece que es un problema en Occidente el inculcarles ese miedo hacia el varón a las niñas. Es un miedo limitante que genera paranoia.
    Si una niña pelea con un niño, el feminismo radicalizado le hace tener una visión del mundo a la niña que le lleva a ver esa pequeña pelea o riña como un acto opresivo del heteropatriarcado, cuando sólo es una riña entre críos, sacando las cosas de quicio.

    Una joven adolescente queda cuidando a un niño, pagada por los padres de éste, que salen de cena romántica. Ellos le piden que lo bañe, y ella se mete con él en la bañera. Ella lo baña y como curiosidad o diversión le toca su “cosita” a él, o le deja que él, fascinado e inocente le toque sus pechos o puede que algo más, como su vello púbico. Esto es muy común y me ha pasado a mí siendo niño. ¿Es abuso? ¿Fui violado? Estoy seguro que de haber sido niña, SÍ tendría la mentalidad de haber sido violada, abusada. Y por otra mujer… una situación así con otro hombre es inimaginable.

    Varias niñas insultan al gordito de la clase, creándole un trauma. ¿Tiene la culpa el heteropatriarcado de algo así? No, pero siempre hay alguna pseudointelectual que diría que en su utopía igualitarista el tipo de físico y género no importaría, y algo así nunca ocurriría. Pero no pretende llegar a esa utopía mediante una evolución pacífica y tranquila sino revolucionado con agrsividad, y mientras tanto, burlémonos de los hombres, incluyendo a aquel pobre niño gordito.

    No niego que las mujeres sufran, de media, más abusos que los hombres. Esto ocurre porque el hombre tiene más testosterona, y porque la mujer heterosexual “cis” prefiere a los hombres agresivos y con más testosterona. Es imposible para un hombre heterosexual el cortejar a una mujer sin parecer agresivo a aquellas que viven en paranoia con este tema. Porque la realidad es que a la inmensa mayoría de mujeres esto les gusta, y ellas lo fomentan. Las jóvenes se burlan de aquellos que las tratan con respeto, prefiriendo a los más agresivos y violentos. Y aún así, las feministas culpan de esto a un supuesto “discurso del heteropatriarcado y a sus estereotipos”. Es algo falso. El heteropatriarcado no es para algunos más que un “hombre de paja” al que encasquetarle todos los males.

    El femenismo actual militante me parece revanchista. Es revolucionario, lo cual es siempre malo, ya que una sociedad debe evolucionar de forma pacífica, y no revolucionarse, algo que siempre trae el desastre. El feminismo actual militante está radicalizado, y habla en el tono de “derribar los pilares del heteropatriarcado” y todas esas tonterías. Es un error. Y está creando nuevos problemas en vez de solucionarlos. El feminismo más militante se ha radicalizado, y parece estar formado por mujeres psicópatas y sociópatas que no tienen ningún interés en el bienestar de la mitad de la sociedad (hombres) ni en crear una sociedad armoniosa y pacífica. Ejemplo: la forma de vestir provocativa.

    Estilos de vestir DE HOMBRE que son vistos como vulgares y/o ridículos en hombres por su falta de decoro y exceso de sensualidad innecesaria, como mostrar todas las partes del cuerpo que no están prohibidas por las ordenanzas municipales (como los organos sexuales), es decir: vestir con un pantalón corto, lo más corto posible y sin camiseta, paseando por el centro de la ciudad, como algo que muchas feministas aprueban en las mujeres como forma de empoderamiento: enseñando todo su cuerpo menos sus pechos y su vagina. Y a este ofrecimiento sexual lo ven como empoderamiento, como… no sé, ¿dominio sobre el hombre? En vez de como una falta de decoro y como violencia visual hacia el otro sexo. Lo cual sí ocurriría si lo hiciera el hombre.
    Si no defienden que una mujer vaya desnuda es porque la población masculina lo aprobaría. Si los hombres estuvieran en contra, las feministas radicales escribirían sesudos artículos sobre cómo la mujer debería ir desnuda por la calle y lucharían por aprobar ordenanzas en este sentido.
    Si el desnudo fuera un hombre, sería un pervertido y depravado opresor. Ella quiere dominar al hombre con su cuerpo, pero eso no es opresión para ellas…

    Se calcula que hay 400.000 prostitutas en España, a pesar de vivir en un mundo lleno de pornografía gratuita accesible para cada hombre. Y algunas pretenden poder sentirse 100% seguras vistiendo lo más provocativamente posible un sábado por la noche caminando por calles oscuras de barrios malos. Y añado: barrios malos en el que la mitad de sus habitantes son recien llegados de algunos de los países más peligrosos del mundo, y con culturas totalmente distintas. Y si algo ocurre, la culpa es del heteropatriarcado opresor, y no de esos jóvenes frustrados sin trabajo que no tienen dinero ni para acceder a una prostituta. El feminismo parece hacer como que la testosterona y la masculinidad no existen, a pesar de que el 90% (o más) de las mujeres cis heterosexuales se sienten atraídas por hombres con mucha testosterona y agresividad.

    Y observo que desde el feminismo activista se fomenta el enfrentamiento contra el hombre desde la agresividad y el enfado, en vez de ser movimientos alegres celebrando la diversidad de forma pacífica. En vez de estar contentos con una sociedad cada vez más tolerante y donde más y más países aprueban el matrimonio homosexual, se centra en querer cambiar radicalmente (y al coste que sea) una sociedad en la que hace unas pocas décadas marido y esposa trabajaban 10 o 12 horas al día y tenían todos los hijos posibles para asegurarse sobrevivir en su vejez, viendo esto como un ataque del heteropatriarcado opresor en vez de como algo impuesto por la penuria, falta de tecnología y pobreza de aquel tiempo. Esas sociedades heteropatriarcales liberaron a la mujer del trabajo y la esclavitud de un jefe en cuanto les fue posible, dentro del matrimonio hetero. El hombre no es el diablo, ni el enemigo. Hace falta autocrítica en el movimiento. Avanzar de un modo pacífico y evolucionar hacia una sociedad armoniosa, no “derribar pilares” ni obsesionarse con las preferencias sexuales creando una cosmovisión con un hombre de paja llamado heteropatriarcado al que le podemos culpar de todo lo malo.

    1. Tan

      Quiero hacer un comentario respecto de los abusos en la infancia.

      Es muy peligroso hablar como norma general de “sacar las cosas de quicio”. Es cierto que los niños y adolescentes tienen una sexualidad activa aunque diferente a la adulta. Es cierto que puede haber acercamientos sexuales entre niños y adolescentes, incluso con alguna diferencia de edad. Pero también es cierto que los abusos sexuales ocurren, y con demasiada frecuencia. Una relación es abuso cuando una persona no ha podido decir NO. Bien por miedo, por obediencia a los mayores, o por ser tan joven e inocente como para no saber que eso no tiene por qué hacerse así.

      Un abuso deja heridas en la persona abusada. Heridas que, muchas veces, pasa por alto, pero condicionan su día a día. A menudo estas personas olvidan durante años lo que sucedió como mecanismo de defensa del inconsciente frente a aquello que no podía comprender. Y cuesta mucho esfuerzo, dolor, y terapia sacar la basura de tu interior y enfrentarte a los hechos. Así que cuando alguien dice “fuí victima de un abuso que había olvidado durante 9 años”… No, no creo que esté sacando las cosas de quicio.

      He conocido a personas abusadas en su infancia por adolescentes, en sucesos parecidos al que describes. Llevaron durante años una carga muy pesada mientras olvidaban/justificaban lo ocurrido y no comprendían el origen de sus problemas. Algunos no han podido disfrutar plenamente de las relaciones sexuales hasta que no han sanado sus abusos de la infancia. Yo no se si lo que tú has vivido es abuso o no. Ni me corresponde a mí juzgarlo. Pero si quiero decir una cosa al respecto. Ella no tiene por qué tocarle a él por “curiosidad o diversión”, sin su consentimiento. El sexo es cosa de dos, y todo lo que se haga debe ser bajo consentimiento de ambos. Quien no dice nada NO está dando su consentimiento. Y ya es cuestión a analizar en cada caso particular hasta que punto qué niño tiene capacidad para dar su consentimiento con consciencia de lo que hace.

      El resto de tu comentario no me ha dado tiempo de leerlo, lo siento. Pero al leer los primeros párrafos centró mi atención en este tema.

      Un saludo y buena suerte en tu camino.

  17. Guaydil

    Me ha parecido interesante el relato y la reflexión pero me cansan muchos comentarios que veo anquilosados en la trinchera de siempre, desde la cual no es posible avanzar, abrir, sugerir nuevas opciones….

    ¿Salimos de la trinchera y nos vemos en campo abierto, aunque sea creando un espacio de encuentro, de intercambio, exploratorio, genuino, de debate y performance?

    Pero más en el sentido performativo que en el de representar, actuar…, Elena.
    De momento, ningún término en castellano tiene esa connotación, creo.
    Un saludo

  18. Aníbal

    Este tema es tremendo. Solo puedo dejar constancia de que, hasta que no dejé de pensar en mi propia masculinidad como algo esencial e importante en mi conducta, no me sentí libre, digo, en la medida que todavía puede uno serlo (estoy seguro que nadie lo es). Verán, en el ambiente gay hay mucha presión por ser viril, sobre todo si recién se sale del armario y se busca deslindarse con los gays afeminados. Yo era uno de esos que marcaban su masculinidad al punto que, en un momento dado, sentí que estaba “saliendo del armario” con cada persona con la que trataba, como si tuviese que justificarme hasta la eternidad y nunca pudiera dejar atrás ese proceso de “haber salido” para luego emprender otras cosas. Además que constaté que, por más macho que me hiciera, para cierta gente (heteros y homo) nunca sería todo lo macho posible, digo, siempre habría una forma de ser más macho, más guapo, más delgado, con mejores músculos, etc. A la mierda, pensé, qué estrés, y desde entonces me tiene sin cuidado qué clase de masculinidad es la que llevo encima. Bien decía Wilde que la naturalidad es la peor de las poses, así que tampoco trato de pensar qué tan natural me comporto. Ya para qué.
    Supongo que eso no me ha hecho más feminista, es cierto que simpatizo mucho con el feminismo pero por otro lado debe haber en mí conductas o formas de hablar que aún connotan machismo. Esto de desmantelar la propia personalidad es como curar un herpes leve, a ratos salen las llagas. Ya no me molesta como antes que me lo hagan saber.
    Ahora bien, uno de los últimos comentarios llamó mi atención, y en parte puedo hablar por experiencia propia, ya que nací, crecí y conviví por muchísimos años con mujeres. Y es el hecho de que sí, de que efectivamente muchísimas mujeres heterosexuales se burlan y desprecian al hombre que no muestra alguna forma de poder o agresividad. Y que ellas mismas replican en la crianza de sus hijos varones todas las cosas que desean para los futuros machos que desean para sí mismas. Cuando un hombre no encaja en esos estándares o se muestra pacífico (no voy a decir precisamente amable, a veces la amabilidad o la timidez se acompañan con simples y puras ganas de meterla en caliente) o es tildado de idiota, o de homosexual, o de “tenerla chiquita.” Y hablo desde el punto de vista de quien surgió de una familia compuesta casi exclusivamente por mujeres, muy comunes en Latinoamérica. Gran parte del problema de crear un “nuevo hombre” es que muchas veces las mujeres heterosexuales no los quieren. ¿Se deberá eso a factores evolutivos, desde la época en que había que juntarse con el macho más fuerte para que proveyera de alimentos y preservara a la familia de todo peligro? Definitivamente no podemos condicionar nuestra humanidad a solo factores genéticos, y esto se lo digo a los hombres que crean tener una excusa genética para su machismo: hemos evolucionado tanto desde los tiempos de las cavernas que no podríamos permitir que nuestros cuerpos nos dominen, cuando en la práctica somos nosotros los que dominamos a nuestros cuerpos ¿o acaso no nos empeñamos en ser delgados cuando la naturaleza nos pide almacenar grasa en nuestros cuerpos? Bien decía Nietzsche que el hombre es una cosa que hay que superar. Lo cyborg, lo trans, lo queer y lo andrógino ahora me parecen maravillas del futuro, hace poco me sorprendí de encontrar belleza en los cuerpos modificados de los especiales de Nat Geo cuando hasta hace una década los hubiese percibido con horror. Ahora veo en lo modificado una afirmación de nuestro poder como especie, ya cambiamos el mundo (hasta el punto de casi destruirlo) pero por primera vez en nuestra Historia estamos comenzando la aventura de cambiarnos a nosotro(a)s mismo(a)s.

    También tocaron un punto muy interesante: el cómo a veces no percibimos la cuota de poder simbólico que nos asigna la sociedad machista. Esto incluso no lo perciben ni las mujeres que abogan por el feminismo, en algunos casos ser blanca, de clase media y culta (y guapa) y hablar de ideas progresistas puede resultar chocante para una mujer latina o negra, inmigrante y de clase obrera a quien solo le importará ganarse el día a día. Entre personas hay sutiles diferencias que ponen a unas encima de otras aún si dos de ellas, por ejemplo, se perciben desde afuera como del mismo grupo: como entre dos hombres heterosexuales, aquel que se perciba más guapo y más adinerado podrá ejercer alguna forma de presión social sobre el que no lo sea, por no hablar de sus ventajas al interrelacionarse con otros y otras. Mi punto es que también hay una ligera falta de autoexamen dentro de los agentes de los movimientos progresistas cuando se nota que muchos de sus impulsores e impulsoras han surgido de una clase social privilegiada, creo que ni el marxismo radical escapa a eso. Pero esta aparente contradicción no hace inútil ni invalida los movimientos progresistas, no creo que sea inútil ni tampoco ocioso ni mucho menos paranoico examinar en nosotros mismos (como el autor de este artículo) cuántas ventajas también tenemos algunos y algunas incluso cuando en el discurso pretendemos “renunciar” a esos derechos (el atractivo físico en muchos casos ayuda más a ciertos discursos que a otros y posiciona mejor a la persona que lo detenta) excepto cuando se entiende el ser progresista como una lucha aislada por una única causa. Quien abraza el feminismo o lo queer también tendrá que abrazar la lucha contra el clasismo, el racismo, etc. y tendrá que desarrollar una conciencia crítica con respecto a la política y la economía del sistema imperante, ya sea desde el lado liberal o desde el lado socialista, porque ya no se trata de que haya un bando de los buenos y otros de los malos, podemos ser oprimidos en ciertas esferas sociales y opresores en otras, podríamos estar hablando de derechos sexuales en unos casos pero en otros explotando laboralmente a alguien, por ejemplo. En fin, este artículo y sus respectivos comentarios han sido una experiencia enriquecedora.
    P,D: ¿alguien tan amable que pueda explicarme aquello de “hombre cis” “mujer heterosexual cis” “gay cis” y todas sus variantes?

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