Menstruar, ¿no es un atraso? Análisis, Cuerpos

Erika Irusta responde a las tres preguntas que siempre le hacen cuando cuenta que es pedagoga menstrual.

Erika Irusta R.

Erika Irusta, fotografiada por Ismael Llopis

Erika Irusta, fotografiada por Ismael Llopis

Soy una cacho de loca. Una pedazo de majareta. Mira que podía dedicarme a mil cosas (soy pedagoga, no es verdad esta frase) pero no. Me dedico a la menstruación. A la regla. Al coño sangrante y al chichi ovulante. Soy pedagoga menstrual porque diseño espacios educativos en torno al ciclo menstrual. Investigo, desarrollo, creo y facilito experiencias de aprendizaje y materiales para lo que he bautizado como educación menstrual. Es de la educación desde donde parto para conocernos y desmantelar lo que la cultura dice sobre nosotras y nuestros cuerpos.

Con el feminismo de los años 70 se consiguió que el cuerpo femenino no fuese una traba para conquistar el mundo público. De ahí se promovió la nueva idea de que la menstruación no nos podía afectar. Nuestro cuerpo se dibujó como nuestro eterno traidor.

Entiendo que decir que soy pegadoda menstrual suscita muchas preguntas, porque es un trabajo desconocido. Pero estoy harta, así como suena, de la preguntita de marras que me hacen en entrevistas, encuentros, ponencias y demás salones (incluida la carnicería de mi barrio): “Pero eso de la menstruación, nena, ¿no es un atraso? Eso de sangrar, ¿no lo tenemos superado?” Y yo sonrío y empiezo a explicar y acepto que mi papel implica explicar siempre desde cero. Pero como soy humana cíclica con límites como todo pichiruchi y hoy estoy premenstrual, tengo ganas de desquitarme ante esa pregunta y otras. Y así enviaré esta entrada a la próxima persona que me las haga.

1. Erika, tú hablas de que el ciclo menstrual afecta en nuestra percepción del mundo a nivel no sólo físico sino también mental y emocional. Pero esto ¿no nos vuelve a posicionar a las mujeres como seres falibles sujetos a sus hormonas? ¿No nos hace ir hacia atrás en los logros conseguidos por el feminismo?

Primero de todo, que el ciclo menstrual afecta a nuestra percepción del mundo a tales niveles no lo digo yo. Esto es así. No es que a mí se me haya ocurrido o me haya caído de la cama. El ciclo menstrual es, entre tantas definiciones, un compendio de niveles hormonales que modifican el cuerpo, así como la mente (aunque prefiero decir sólo cuerpo, porque la dicotomía cuerpo-mente es una explicación cultural-patriarcal errónea). Las hormonas influyen en el comportamiento y éste en las hormonas. Somos un cuerpo. Y este cuerpo es un sistema abierto y permeable al entorno, a la cultura. Además, este cuerpo es un cuerpo social y es un cuerpo sexual, entre tantos otros niveles.

Pero, de todas, todas somos un cuerpo. Un cuerpo que culturalmente se define en patrones de género (aún andamos con estas cosas) y por tanto es un cuerpo femenino con la tendencia común de identificarlo como mujer. Este cuerpo femenino tiene unas implicaciones sociales y culturales determinadas que nada tienen que ver con el diseño biológico de éste. Sí, mucho tecnicismo pero lo que quiero decir es que nacer con un chochete y unos niveles de hormonas determinados no debiera determinar el trato a recibir por parte de nuestra sociedad. Pero esto no es así.

Nuestro cuerpo menstrúa y ovula y está sujeto a cambios tan reales y tan carnales que, si seguimos alimentando la idea de que ni es real, ni siente, ni padece, acabamos cayendo en la sospecha de que una está loca

Nuestro cuerpo (nosotras) vivimos en una sociedad en la que tener un cuerpo hormonal femenino tiene muchas implicaciones, muchas responsabilidades y muchas dificultades que difieren de las de un cuerpo hormonado masculino (sí, ellos también tienen hormonas). Entre las dificultades, quiero señalar la ignorancia que cada una tenemos sobre nuestro propio funcionamiento. En nuestra sociedad, mujeres universitarias (supuestamente las más preparadas) desconocen cómo afectan los niveles hormonales en su día a día pese a que, por experiencia de vida, todas sepan que el carácter les cambia en unos días determinados o que las tetas se les hinchan en otros tantos.

Otra de las dificultades que hay es la de concebir desde la cultura el cuerpo femenino como un cuerpo falible, poco estable y por ello poco confiable. Durante muchos siglos, en nuestra sociedad, se legisló para que las mujeres no pudieran ostentar cargos “importantes” (los hombres son los que determinan qué cargos son o no importantes) debido a los cambios de humor y cambios físicos de su endeble/enfermo cuerpo. Con el paso de tiempo y gracias a mis madres simbólicas (feminismo de los años 70) se consiguió que el cuerpo femenino no fuese una traba para conquistar el mundo público. De ahí se promovió la nueva idea de que la menstruación no nos podía afectar. Se gritó que nuestro cuerpo no nos podía frenar. Nuestro cuerpo se dibujó como nuestro eterno traidor y se buscó caminar por encima de él y sus “limitaciones”.

Este movimiento de superar al cuerpo sólo pudo y puede hacerse de manera simbólica porque la experiencia humana es tal porque ocurre EN un cuerpo. Pero bien, esta estrategia fue adecuada a la época. Gracias a ella pudimos salir a la calle, estudiar, trabajar, desempeñar cargos “importantes”; pudimos decidir sobre nuestra maternidad (ahora ya no). El cuerpo como ente abstracto limitador y cómplice de la opresión femenina moría pero quedaba y queda el otro cuerpo, el real. Y éste menstrúa y ovula y está sujeto a cambios tan reales y tan carnales que, si seguimos alimentando la idea de que ni es real, ni siente, ni padece, acabamos cayendo en una espiral neurótica (que me perdonen las psicólogas) que produce, entre otras tantas cosas, las sospechas de que una está loca. Y éstas son ciertas en tanto que cuerpo simbólico (lo que una cree que es por lo que aprende a nivel cultural) y cuerpo encarnado (la piel y los huesos de una) no coinciden en Uno-Único. Es cuando decimos la recurrente frase de “es que yo vivo en mi cabeza”. Que quiere decir: “Vivo en esa paja mental que me he creado en torno a mí pero que no soy yo, no al menos completamente, porque estos huesos, humores y hormonas me llevan la contraria diariamente. Y entre lo que creo de mí y lo que me sucede corporalmente, sin duda creo firmemente en lo que me imagino/dicen que soy”. Emmmmmm, ¿perdone? Aquí hay algo que chirría y hemos de poder ponerle nombre.

Esta dicotomía cuerpo- mente que tiene su origen en los nobles patriarcas de nuestra historia (historia sin H porque la Historia es la que cada una vivimos cada día) fue lo que permitió que allá por los 70 nuestras mamás simbólicas pudieran salir de casa (pero sin dejarla nunca, porque como dice Rosi Bradotti las mujeres nunca salieron de casa) y es lo que hoy nos genera esa neurosis (de nuevo discúlpenme psicólogas) y esa incomprensión sobre nuestro propio funcionamiento.

Así que resumiendo, no. Conocer nuestro cuerpo carnal no nos limita, ni nos mete en casa. El asunto es que los límites siempre estuvieron en la cultura patriarcal, jamás en nuestro cuerpo carnal. Que sí, que el cuerpo tiene límites y resistencias como todo en este mundo. Pero el cuerpo femenino no es peor que el masculino. Quien otorgó estos valores fue la cultura de los patriarcas. Y es esta cultura la que hemos de cuestionar, desmenuzar, reventar, dinamitar, _____ (pongan aquí su acción preferida), NO a nuestro cuerpo. Como feminista e hija simbólica del feminismo diré que mi tarea es la de traer el cuerpo al cuerpo y limpiar, hasta mi último aliento, lo que la cultura patriarcal ha ensuciado en relación a nuestro cuerpo femenino. La menstruación, el ciclo menstrual, es una de las evidencias y particularidades de nuestro cuerpo que más han pervertido y mancillado. Yo me dedico a recuperar nuestra dignidad y nuestro orgullo de mujeres menstruantes. Así que no, no es un paso atrás. Es un paso adelante.

Ilustración de Luisa Jara

Ilustración de Luisa Jara

2. Dices que menstruar mola. ¿Quieres decir que menstruar es guay? ¿Esto no es como un anuncio de compresas? Porque menstruar duele, o a muchas nos duele, ¿No es engañoso? ¿O quizás naíf?

Menstruar mola pero en esta sociedad duele. Con esta frase quiero resumir todo lo que he explicado en la pregunta anterior. El hecho fisiológico de menstruar no ha de doler (salvo patología que ha de ser investigada y tratada correctamente) pues no hay nada diseñado fisiológicamente que esté sano y duela. Culturalmente se ha aceptado la idea de que los ciclos de la mujer (incluidos los de la maternidad) han de ser dolorosos porque el dolor es propiedad de la mujer. Habernos criado con el “parirás con el dolor de Eva” generación tras generación, es clave para comprender el dolor como un rasgo identitario del cuerpo femenino y de ser mujer.

La vergüenza, el miedo, la angustia de que tu cuerpo “te traicione” con una mancha o un olor genera estados de alerta que nos hacen sentir más vulnerables

Pero hay más calado cultural que provoca los dolores menstruales. El sentimiento popular (que es una realidad) de inadecuación que vivimos las mujeres y las personas con cuerpo femenino provocan altos niveles de estrés que impactan directamente sobre nuestro balance hormonal. La vergüenza, el miedo, la angustia de que tu cuerpo “te traicione” con una mancha o un olor genera estados de alerta que nos hacen sentir más vulnerables. Se suma el profundo desconocimiento que tenemos sobre nuestro funcionamiento así como la tendencia popular a delegar nuestra salud y cultura corporal a lxs médicxs y a la industria farmacéutica (que se dedican a patologías, y el ciclo menstrual no lo es), lo cual nos merma presencia y capacidad de actuación en nuestro propio cuerpo.

Por otro lado (entre tantas otras cosas) están las demandas incesantes de esta sociedad de consumo en la que la producción es el eje del valor y desempeño humano. Ante la demanda de descanso que puede hacer nuestro cuerpo el día que menstruamos, respondemos negando nuestra necesidad: 1. Porque no somos una mujercitas pusilánimes y nuestro cuerpo no nos va a traicionar y 2. Porque, por mucho que quiera descansar, he de generar ingresos o al menos no dejar de ganarlos en una sociedad en la que se vive una situación de crisis mundial en la que tener trabajo parece ser un regalo de los dioses en lugar de un derecho fundamental.

Así que cierto es que menstruar en esta sociedad no mola nada. Apesta, diría yo. Pero la acción y el hecho de menstruar no son el fallo. De nuevo nuestro cuerpo no es el defectuoso. Hemos de canalizar la ira que lanzamos sobre nosotras mismas (nuestro cuerpo) y orientarla hacia el sistema, ya que es el que, a través de la cultura, nos ha enseñado a mutilarnos para caber en sus limitados, imposibles y crueles moldes. Moldes que se basan en cuerpos masculinos y que incluso ni a estos representan. Así que cada vez que decimos: “¡Odio mi regla!” podríamos estar diciendo: “¡Odio este sistema de mierda que no me permite ser como soy!”, porque ésta es la realidad que late bajo esas frases de odio hacia nosotras mismas. Jamás entenderé cómo podemos preferir insultarnos y descalificarnos a comprender qué es lo que ocurre en nuestro cuerpo y en la sociedad en la que éste se mueve.

3. Entonces, ¿las hormonas determinan completamente nuestro comportamiento? Esto es muy peligroso pues es realmente esencialista.

Nada determina completamente nada. Las hormonas influyen en el comportamiento y viceversa. Que seamos carne, humor y huesos no significa que sólo seamos esto. También somos un cuerpo social, un cuerpo sexual… Lo que ocurre es que hemos tratado de evitar nuestra carne y su voz debido a los juegos maquiavélicos que una parte de la Ciencia (hay grandes científicxs) jugaron en base al cuerpo y cómo interpretaron éste. Los que descalificaron nuestro cuerpo utilizaron la Religión, y después la Ciencia, como baluartes y por ello salimos corriendo cada vez que alguien trata de hablar del cuerpo desde esta última (la nueva religión). Este pánico es razonable. Pero ocurre que hay que atravesarlo porque, nos guste más o menos, somos porque habitamos un cuerpo. Conocer cómo funcionas tú (tu cuerpo) te da ventaja, además de poder sobre ti misma. Forma parte de la reconquista pues la biopolítica (palabrazo de Foucault) se encarga de gestionar tu cuerpo por ti. Cada vez que alguien obvia su obligación de conocer e investigar sobre su cuerpo, está alimentando el poder que el Estado y Sistema ejerce sobre ella.

Conocer cómo actúa la progesterona me procura libertad en tanto que no siento que mi cuerpo me limite sino que me invita (a veces incluso fuerza) a buscar las situaciones de mayor placer, unidas a la voz de mi deseo

Las hormonas de los cuerpos femeninos provocan estados diferentes a las hormonas de los cuerpos masculinos. Pero ninguna de todas ellas es mejor que otra. El cuerpo, como ente, no entiende de categorías. Esto lo hacemos nosotrxs a través del cuerpo-mente cultivado en esta cultura. La testosterona no es mejor que la progesterona. Aunque a niveles sociales ésta esté más valorada que la segunda. Conocer cómo actúa la progesterona en tu cuerpo te da márgenes para comprenderte y actuar. Posibilita un enfoque más amplio en la toma de decisiones. Para mí procura mayor libertad en tanto que no siento que mi cuerpo me limite sino que me invita (a veces incluso fuerza) a buscar las situaciones de mayor placer, aquellas que están directamente unidas a la voz de mi deseo. Porque el cuerpo no busca la superviviencia, el cuerpo busca vivir placenteramente, y esto es un auténtica revolución en nuestra cultura del deber y sacrificio. Cultura heredada de nuestros patriarcas y que tanto nos cuesta desterrar de nuestro cuerpo.

Los comportamientos que adoptamos según la química que producen ciertas hormonas sí se ven marcados por la cultura y cómo hayamos aprendido la categoría género. En todo caso, esto es lo susceptible de ser valorado como esencialista. No la química en sí misma. La clave está en reinterpretar estos efectos químicos de modo que podamos abandonar la dicotomía cultural de los géneros: hombre- mujer.

De nuevo, conocer cómo funcionamos y cómo opera la cultura en nuestro cuerpo, son las claves.

Post original, adaptado y publicado con autorización de la autora.

Si te ha interesado, visita su web El camino rubí, incluido su blog.

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Menstruar, ¿no es un atraso?
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Comentarios recientes

  1. Ingrod

    A los hombres no suele dolernos nada salvo cuando tenemos algún problema de salud, es obvio que todavía vivimos en una sociedad que gira en torno a la experiencia masculina cuando hay quien dice que el estado natural es la ausencia de dolor, que duela la regla es natural en muchas mujeres, hay que aceptarlo y evitar convertirlo en un drama, porque entonces, lógicamente, ese dolor se somatiza y se agrava. ¿Si te dicen que ese dolor significa que eres pecadora y sucia, como no vas a rechazarlo y ocultarlo? Si viviéramos en una sociedad mas igualitaria ese dolor seria aceptado, respetado e incluso admirado ¿Cuántas mujeres siguen haciendo todo lo que hace un hombre y mas con un dolor de barriga terrible? A los soldados les ponen medallas por cosas así, en cambio por aquí la regla es un tabú, se oculta en el espacio publico bajo toneladas de eufemismos, y desde muchos ámbitos, se quiere patologizár y eliminar, en busca de un ideal masculino de salud, en el que nunca te debe doler nada y dolor = enfermedad.

    1. Claudia

      Ingrod, la regla NO duele, o al menos, no debería doler. No es natural sentir dolor con la regla. Quizás podamos sentir el cuerpo diferente, pero si a una mujer le duele, debe ir al médico, cambiar su dieta, atender las necesidades de su cuerpo frente al frío o al calor, pero no debe resignarse y tomar una pastilla, y jamás decir: “la regla duele”.
      Si viviéramos en una sociedad equitativa ese dolor no existiría porque no nos expondríamos a situaciones estresantes ni poco saludables para probar que podemos ser como un cuerpo masculino.
      La regla no tiene que admirarse. Ahí se cae también en discriminación tratando de santificar los procesos naturales de los cuerpos femeninos.
      La regla hay que integrarse en la vida diaria, el ciclo hormonal hay que conocerlo, comprenderlo y disfrutarlo…porque es disfrutable, la verdad cuando uno se fuerza a experimentarse de una forma diferente. No hay que satanizar ni santificar a la mujer, ambas posturas son caras de una misma moneda.

        1. Majo

          A decir verdad, el menstruar si llega a ser algo incómodo, pero no terrible. Estoy de acuerdo que siendo algo natural no debería ser limtante, pero finalmente, la zona de la pelvis, la vagina y demás órganos, son extremadamente sensibles, además de que la sangre esta compuesta de plaquetas (que, si no me equivoco, son las encargadas de hacer que la sangre coagule) y por todas estas circunstancias se presenta este malestar, el organismo debe de deshacerse de los coágulos, de quedarse ahí provocaría que esta materia (me atrevo a decir) residual, se pudra y provoque infecciones muy dolorosas. Ahora bien, si se trata de una situación muy dolorosa, si es necesaria atención médica. Por otro lado, refiriéndome al artículo entero, me encantó en su totalidad y comparto todo lo plasmado, a excepción del dolor, tristemente si pasa, en los primeros días sobretodo, pero no, nuestro cuerpo JAMÁS será una limitante, es la ignorancia la que nos atrasa. Felicidades Erika Irusta, me agrada que compartas desde un punto de vista mas bien humano, no exclusivamente feminista, escribes muy bien. Saludos desde México.

      1. Mimi

        eu tenho dores do tipo colicas e estou com apmieomadarxnte 3 semanas de gravidez e tenho miomas devo me preucupar? ha e outra coisa tou com uma infeccao urinaria chamada leucoreia podera ser essa acausa de tanta dor ajudem por favor bjs e obrigada

  2. Laura

    Tengo 19 años y con todo mi pesar, no puedo suscribir este optimismo, porque en los primeros días la menstruación me anula y siento mis capacidades disminuidas para ejercer cualquier tarea. No yendo muy lejos, el mes pasado tenía una presentación en la universidad y me mareé en pleno discurso del compañero, sumado a dolores de riñones, ganas de vomitar y de ir al baño a todas horas. He acudido al ginecólogo como comentáis, y los medicamentos apenas ayudan. Sintiéndolo mucho, la menstruación no mola, me hace débil.

  3. rada

    Comparto las opiniones vertidas en el articulo. Llevo tiempo practicando todo tipo de metodos de relajacion y ejercicios (incluido el descanso) para evitar los dolores menstruales. Los medicos me han recetado ibuprofeno. Como pedadoga menstrual, me puede proponer alguna alternativa?

  4. Tania Gálvez

    En mi opinión mentruar en sí mismo ni mola ni deja de molar, es un fenómeno fisiológico femenino que se produce cuando no hay una fertilización del óvulo. A mi nunca me ha dolido la regla en sí aunque si he notado el bajonazo premenstrual, noto cuando ovulo y el resto de mis fases. Pero menstruar no es el estado normal para el que estaba diseñado nuestro cuerpo, que es igual al de las primeras Homo Sapiens que tenían hábitos de vida, reproductivos y alimenticios bastante diferentes a los nuestros. El estado “normal” de la mujer estadísticamente hablando (y sin componentes ideológicos de por medio) de muchas culturas cazadoras-recolectoras es estar embarazada y, sobre todo, en amenorrea de la lactancia. Esto también ocurre en culturas sedentarias preindustriales. Así que hemos pasado de la época de los ciclos de fecundidad constante a la época de los ciclos de menstruaciones constantes, gracias a que las mujeres no tenemos hijos o solamente uno a lo largo de la vida. Tener demasiados ciclos menstruales y ovulativos, no quedarse embarazada y no amamantar tiene riesgos objetivos para el cuerpo de mujer Homo Sapiens actual, no sabemos cómo será la evolución en el futuro pero sí conocemos los riesgos actuales aunque curiosamente sean poco conocidos para el gran público. Así que no, menstruar toda la vida no mola nada, aumenta el riesgo de cánder de mama, ovario y endometrio. Podemos elegir varios caminos vitales pero para decidir en libertad hace falta información. Los Rockefeller nos invitarán a elegir su camino, el de hormonarnos con sus anticonceptivos que imitan un falso embarazo. Otro camino es decidir no tener hijos ni amamantarlos conociendo los riesgos. Y otro camino es elegir ser madre joven, a ser posible, y amamantar todo lo que se pueda y de paso conseguir una larga amenorrea de forma natural. Entre medias todos los grises y matices que queráis. Todos los caminos tienen riesgos y beneficios pero, ojo, salgamos de la época actual y el etnocentrismo porque en la historia de la humanidad lo que estamos viviendo es tan solo un segundo al lado de millones de años. Siempre ha habido mujeres que han menstruado toda su vida y han decidido no tener hijos pero ya desde antiguo se conocían los efectos, era “el mal de las monjas”, la “plaga maldita”: el cáncer. Mucho antes de que existieran los disruptores endocrinos, la contaminación, antes de la revolución industrial… No sé, cómo mínimo creo que tenemos que informarnos, aunque la verdad sea dura y no sea políticamente correcta. También hay problemas menstruales que se alivian o mejoran con la maternidad. Yo me enteré de todo esto con 34 años, me gustaría que si algún día tengo hijas pudieran tomar sus decisiones con libertad e información.

    Germaine Greer, “La mujer completa”: “Las hembras humanas modernas están muchísimo más estrogenizadas que sus antepasadas recientes. Una zoóloga de Oxford calculó que en un plazo de apenas 200 años el número medio de ciclos menstruales vividos por una mujer europea a lo largo de su vida se ha incrementado de 30 a 450. Su cálculo se basa en que la primera menstruación se ha adelantado y en la menor frecuencia de los embarazos que cabe esperar que complete una mujer, seguidos de unos períodos de lactancia más breves. Si a ello se suma la estrogenización artificial de las mujeres postmenopáusicas modernas obtendremos el asombroso resultado de 600 ciclos o más. No existen precedentes en la historia de la hembra humana de los elevados y fuertemente fluctuantes niveles de hormonas esteroides circulantes que ahora soportamos, pero como no sabemos qué ayudaba a la mujer del siglo XIX a sentirse bien o ni siquiera si se sentía bien, difícilmente podemos saber si la mujer moderna está mejor o peor con su endocrinología enormemente alterada”.

    Beverly Strassmann (antropóloga): “Con fines comparativos, yo asumo que 400 menstruaciones a lo largo de la vida no son inusuales en las mujeres estadounidenses. La mediana de 109 menstruaciones a lo largo de la vida entre las mujeres Dogon es un cuarto de este valor. Dado que los Dogon son sedentarios y agricultores, la alta frecuencia de menstruaciones encontrada en tantas poblaciones contemporáneas humanas probablemente se originó no con la agricultura sino con el control de los nacimientos.” El artículo de esta antropóloga completo y traducido: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/05/la-biologia-de-la-menstruacion-en-el_20.html
    Los riesgos de no ser una madre joven y no amamantar: http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/01/decisiones-informadas-los-riesgos-de-no.html
    Un saludo.

    1. Erika Irusta

      Tania
      agradezco profundamente toda la información que aquí compartes pues estoy en esta línea de investigación actualmente. Sin duda somos las primeras generaciones de mujeres que menstrúan sin interrupción y esto supone pagar un precio. Es un cambio cultural que tiene implicaciones en nuestra fisiología. Es necesario que sigamos investigando para poder tomar decisiones sabiendo todas las facetas de este poliedro. Un abrazo agradecido. E

    2. Adhar

      AMEI!Estoou arrepiada em como extise um algo maior que este1 conectado e nem nos damos conta.Descobri o site de voceas quando no Mulher Alternativa sobre a Segunda Vermelha e chego aqui e me deparo com essa campanha num segunda feira em que ESTOU MENSTRUADA!E estou he1 dias para escrever sobre meu entendimento sobre essa caracteredstica de ser mulher, para descrever como menstruar se tornou algo te3o simples e pra escrever sobre o coletor menstrual que agora uso e que me conduziu a muitos outros entendimentos.Vou linkar voceas no meu sf3te3o je1!E como diz aquela mfasica:A cor de meu batuque tem o toqueTem o som da minha vozVermelho, vermelhae7o, vermelhuscoVermelhante, vermelhe3oCelebremos a Vida!

    3. Dirk

      Natasha Avital disse: Acho que ningue9m este1 celebrando nada aqui O nome da chaamnpa ne3o e9 Celebrando a menstruae7e3o? Ningue9m este1 pregando que e9 errado optar por ne3o menstruar, Natasha Ne3o disse que estavam pregando que e9 errado. Disse que achava muito estranho o texto falar em danos emocionais e0 mulher simplesmente por optar parar de menstruar principalmente qdo e9 um processo que muitas vezes vem acompanhado de grande desconforto fedsico e ate9 emocional (devido e0s alterae7f5es na sensibilidade, irritabilidade, etc, que muitas vezes fazem parte da TPM). E que tb achava estranho perguntar se a mulher optou ou se optaram por ela, je1 que e9 bem mais comum profissionais de safade sequer mencionarem essa ope7e3o, ou nege1-la quando a mulher pede.

    4. Elbeulah

      OLe1, estou de 37 semanas, com muita dor no final das cosats e nos ossos da vagina, as vezes corrimento claro, e9 o inedcio do parto? Estou feliz pq ne3o vejo a hora de ver minha princesinha, as vezes ate9 penso que essas dores se3o um pouco psicologicas pela pressa, grata,Ana

  5. leidi

    Tal vez alguien ya lo haya dicho… pasa que estoy exahusta pars leer todo-todito. Sólo quería expresar mi “conovimiento vivencial”. Si bien es cierto que conozco más mujeres que viven la regla como un engorro, no todas ellas viven el engorro por molestias. Eso sí, muchas de las que tienen molestias coagulan y alguna ha tenido algún quiste. No sé hasta qué punto es “normal” que el cuerpo no tenga habilidad de dilatar el útero para evitar esos coágulos… pero raro es que no sepamos hacerlo. Yo misma viví un gran cambio al empezar a hacer danza del vientre, mi molestia bajó, y esk que nunca llegó a ser dolor… casi nunca. Un beso!

  6. Esther Silva Silva

    Me parece interesante tu artículo, pero lo siento, discrepo contigo. No tienes razón. La regla duele, y mucho. Y no duele sólo cuando estás enferma, sino por el propio funcionamiento y diseño de tu cuerpo, del cuerpo de las mujeres. En algunas ocasiones, los dolores son provocados por enfermedades, pero también como es mi caso, los dolores son provocados por la falta de dilatación del utero al bajar la sangre menstrual. Esta dilatación, supuestamente aumentaria cuando te quedaras embarazada, pero si tú, libremente decides que no quieres ser madre, y no se dilata tú utero, se mantiene en su dimensión natural, tienes dos opciones: o soportar los cólicos, o medicarte, bien para dilaatar el utero, bien para que tu sangre menstrual sea menos densa. Y es una ilusión, que la menstruación no duele, los pechos se hinchan y duelen. Y eso, perdona que te diga, es una realidad. Y además, cuando padeces cualquier otra patología, con la menstruacción esta se agrava. Padezco ulcera, y los dolores de estomago se acentúan durante la menstruación. Y eso, querida, es una realidad, independientemente de que menstruar se haya convertido por las implicaciones culturales, en algo poco higienico o molesto, que, desgraciadamente, es lo único que esta en nuestras manos cambiar, no así con los síntomas o molestias físicas..

  7. Elena

    Me ha parecido muy interesante el artículo, aunque mi punto de vista difiere en algunas cosas.
    Estoy totalmente de acuerdo en que el patriarcado ha influido en la forma de pensar de la sociedad en muchos aspectos, y la menstruación es uno de ellos. Obviamente, la menstruación no es una enfermedad, como se nos mete a la fuerza en ese “subconsciente colectivo”. Ni tiene por qué hacernos más débiles. Y ni mola, ni deja de molar, es simplemente una condición del cuerpo de la mujer. Pero sí que es cierto que en algunos casos, como fue el mío, es realmente dolorosa (al menos el primer día de cada ciclo). Y el dolor, que te hace doblarte, incluso, no es lo peor. Lo peor es que ese dolor a mí me revolvía tanto el estómago que tampoco podía tomar ningún analgésico, porque era peor e iba a acabar vomitando igualmente.
    Hablo en pasado porque actualmente tomo la píldora anticonceptiva y, desde que la tomo, he notado una mejora increíble respecto a esos dolores y náuseas. Desde entonces, es un dolorcillo perfectísimamente soportable.
    Y en mi caso y en muchos otros, no era causa de ninguna patología. Seguramente era por falta de dilatación del útero, además de coagulaciones.
    Desde mi experiencia, para empezar, se nos tiene desinformadas del funcionamiento de nuestro propio cuerpo desde que somos pequeñas. Y esto es en gran parte porque la menstruación se ve como un estigma, como algo de lo que avergonzarse. Yo noté quizá esto algo más porque la primera menstruación me pilló bastante joven, a los 11 años. Y, al menos en mi ambiente, tenías que llevarlo como un secreto que sólo tus amigas íntimas podían saber en tu clase, porque a nadie más (excepto, en mi caso, a otra chica) le pasaba. Y es que es así, nos educan en la creencia de que es algo vergonzoso. Incluso nos enseñan a hablar de ello maquillándolo, llamándolo por otro nombre, como “ponerse mala”, “estar manchando”, “estar en esos días”, etc.
    Y también creo que hay personas que malentienden la liberación de la mujer y no te apoyan en absoluto cuando estás que no puedes de dolor y con ganas de vomitar. Porque al fin y al cabo, no estás enferma. Sólo es la regla. Y es totalmente irresponsable dejar de lado tus obligaciones solamente por tener la regla, aunque se te esté quedando la cara blanca de lo mal que te encuentras, y no exagero.
    No es una enfermedad, por supuesto que no. Pero no por ello se puede hacer tampoco eso. Y yo hablo desde la experiencia, porque me ha pasado.
    Esta sociedad no sólo te hace sentirte mal y avergonzada por lo que le pasa a tu cuerpo, sino que también señala muchas veces porque parece que encontrarse mal por esta causa tampoco está bien visto. Y esto, cuando eres adolescente, te afecta también más de lo que debería.
    Tampoco descarto el hecho de que, como dice el artículo, el hecho de sentirnos tan alerta y juzgadas con esta situación, agrave mucho el dolor menstrual. Aunque estoy convencida de que no es solamente eso lo que a mí me ocurría.
    Hoy en día y a estas alturas de la vida, por supuesto, se lleva de otra manera. Pero sí que soy también consciente cuando miro atrás de la falta de comprensión, de información y de educación al respecto, tanto por hombres como por las propias mujeres.
    Así que adelante con la investigación y la educación sobre este tema, que muy lejos de parecerme un atraso, me parece un campo tan importante como cualquier otro.
    Un saludo.

  8. Olga

    Nacida en los setenta, sin ningún tipo de aviso o charla me vino la regla, mi madre me dijo que me pusiera una compresa. Nunca más volvió a hablarme del tema. Hoy siento lástima por esa chiquilla y me alegro de que las cosas no sean como antes. Pero sí, es injusto y es triste que “ponerse mala” siga siendo hoy una frase utilizada por adolescentes cuando menstrúan. Menstruar duele. Pero debemos a aprender a estar orgullosas de nuestro cuerpo, a no temer sus bajones, a defenderlo.

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  10. Erika Irusta R.

    Primero de todo, el útero no se dilata ni ha de dilatar para la expulsión del endometrio. De hecho el endometrio engrosado permanece en nuestro cuerpo sin ocasionar dolor alguno hasta el momento en el que los niveles de progesterona caen y comienzan las contracciones (provocadas por las prostaglandinas- hormonas esteroides). El cérvix se abre (como cuando ovulamos) y comienza la expulsión. Así que no hay nada de dilataciones uterinas,únicamente el útero se dilata cuando hay un embarazo o miomas de cierto tamaño (por ejemplo).
    Generalmente los dolores no patológicos (esto es que no hay enfermedad) se producen, generalmente por estas causas (hay más)
    1- hiperestrogenización. Esto es tener demasiado estrógenos que interaccionan con los niveles de progesterona a la vez que generan más prostaglandinas, las cuales llevan a tener contracciones más rápidas e intensas que producen los conocidos calambres o cólicos.
    2- tensión uterina y mala “colocación” del útero debido a los tendones que sostienen a éste, relacionados con la postura sentada (la posición de cuclillas de culturas orientales mejora sustancialmente y corrige la posición actual del útero de las occidentales) y el sedentarismo.
    3- la nutrición, comida basura, lácteos y carne no ecológica y falta de vitaminaB6 y magnesio (especialmente)
    4- nivel de vida de alto nivel de estrés con presencia constante de las hormonas adrenalina y cortisol, que impiden un nivel hormonal equilibrado. Falta de sueño, es un enorme factor.
    5- sentimiento de no pertenencia al mundo, que provoca altos niveles de estrés y con ello adrenalina y cortisol, y con ello un desajuste en los niveles de estrógenos (aumento) y con ello aumento de las prostaglandinas y con ello contracciones más dolorosas.
    Todas estas causas son de orden cultural: nutrición, producción antes que vida y desarrollo personal-comunal, hábitos de sueños, patriarcado.
    Cada cual es libre de creer que el dolor es parte de sus cromosomas XX pero de nuevo es un mito, no una realidad, o no es un destino. Cuando duele, se ha de investigar porqué. Revolucionemos la experiencia de habitarnos, revolucionemos la menstruación.

    1. Butler

      “odas estas causas son de orden cultural” Ya es tal el ridículo que el propio movimiento está en serio retroceso. La mujer está siendo aislada de los centros de poder y maltratada, y vosotras mientras mintiéndonos a la puta cara para crear nuevos discursos, nuevos cursillos, más subvención.

      Enhorabuena a las que habéis tirado vuestro dinero (3000euros) a una revista que ya el Gobierno Vasco le paga por publicar. Habéis vendido el movimiento.

    2. Asier

      Hola, he leído con atención el artículo puesto que me parece bastante interesante el tema. En mi rama me centro en el estudio del dolor, fundamentalmente del dolor crónico o cronificado en patologías clásicamente categorizadas como musculoesqueléticas. En mi opinión creo que es muy interesante (en el tema del dolor) los trabajos de Nijs, Herta Flor, D. Butler, L Moseley, Melzack y demás sobre los procesos de sensibilización central y periferica, el pericuerpo, neuromatrix y la influencia de los procesos atencionales tanto motivados como culturales.

      Todo esto te lo planteo porque no se si, en la pedagogía menstrual, has tomado referencias de esta rama de la neurociencia o si los incluyes en tus pedagogías. En mi caso, el dolor durante la menstruación y la variabilidad emocional es un tema que recurrentemente me pregunto al respecto ya que no parece, o no encuentro, bases sólidas sobre las que explicarlo salvo enmarcado en un proceso de dolor aprendido (como casi todo dolor) de tipo sensibilización central. Si que es cierto que a menudo se exponen datos extraídos de diversas investigaciones sobre la cantidad de sustancia P o la CGRP tras una exposición prolongada a estrogenos; o las mediciones que se hacen tratando de evaluar la eficacia de la inhibición lateral descendente entre cuerpos masculinos y femeninos (y por tanto inferidos de testosterona o prostágenos) pero son altamente falsables una vez se sacan del laboratorio para extrapolarlos a grandes poblaciones.

      Espero no haber sido muy pedante en lo escrito, pero es un tema que me interesa mucho y, si tienes un rato y te apetece me gustaría conocer tu opinión. Un saludo y gracias por difundir lo expuesto en el articulo

    3. Patriarleches

      ¿Ahora resulta que los dolores de regla son culpa del patriarcado? Los dolores de la regla, como bien te han dicho más arriba, corresponden fundamentalmente a la mujer realizando tareas para las que su cuerpo no está diseñado. Así que si a alguien le tienes que echar la culpa, échasela a la “empoderación de la mujer” que reniega de todo aquello para lo que la mujer está biológicamente construida.

      1. Adan

        Hoje esrou promovendo a “Noite Vermelha” um jtnaar onde iremos celebrar nossos ciclos e relembrar histf3rias de nossas mentruae7f5es. Sere1 em minha casa com algumas amigas. Esse ano optei por algo mais fechado e diferente!

      2. Kada

        Hola, muy interesante este blog,queria ptugenrarte, yo estoy dande el pecho a mi bebe de 4 meses. y quisiera comenzar a ovular para abrir las posibilidades de quedarme embarazada nuevamente. Le doy cada casi 3 horas. Me recomendaron agregar un biberon antes de dormirse, a ver si comienzo a ovular al no dar pecho exclusivo. Hay algun otro metodo para lograr restablecer la ovulacion, y que no afecte la lactancia? tiene alguna consecuencia organica o psicologica en el nif1o, a corto o largo plazo el hecho de dar leche de formula pudiendo no hacerlo? de todas formas no se si con un solo biberon se lograra..yo me extraigo leche pero para eso deberia juntar mucha..bueno, muchas gracias y me gusto mucho todo lo que lei. Saludos C

      3. Amanda

        Natasha Avital disse:Entendi, Bia. c9 que a pergunta sobre se exitse produe7e3o cientedfica sobre os danos a longo prazo na safade fedsica e emocional da mulher que opta por parar de menstruar me pareceu conter a premissa de que exitsem tais danos, ou que ao menos eles se3o possedveis.

  11. Neti Neti

    “La sexualidad es el ámbito más amplio en el que
    los humanos dirimen, practicando, el tema de la
    polaridad. El ser humano experimenta su carencia y busca
    aquello que le falta. En la unión corporal con su
    polo opuesto alcanza un nuevo estado de conciencia al que
    llama orgasmo. Este estado lo asimila el individuo
    a la felicidad. Sólo tiene un inconveniente: no puede
    mantenerse en el tiempo. El ser humano trata de
    compensar este inconveniente por medio de la reiteraci
    ón. Por muy breve que sea este momento, indica al
    individuo que hay estados de conciencia cualitativam
    ente muy superiores al «normal». Esta sensación de
    felicidad es también lo que, en definitiva, impide que
    el ser humano descanse, lo que le hace estar siempre
    buscando algo. La sexualidad revela ya la mitad
    del secreto: cuando se unen dos polos formando una unidad
    se produce una sensación de felicidad. Por lo tanto,
    la felicidad es «unidad». Ahora queda la segunda mitad del
    secreto, la que nos revele cómo se puede prolongar i
    ndefinidamente este estado. Muy sencillo: mientras la
    unión de los opuestos se realice sólo en el plano corporal
    (sexualidad), el estado de la conciencia (orgasmo)
    resultante está limitada en el tiempo, ya que este plano del
    cuerpo está sometido a la ley del tiempo. Sólo se
    libera uno del tiempo realizando la unión de los opuestos tamb
    ién en la mente: si consigo alcanzar la unidad en
    este plano, habré encontrado la felicidad
    eterna, es decir, fuera del tiempo.
    Con este reconocimiento empieza el camino esot
    érico, que en Oriente se llama camino del yoga.
    Yoga
    es
    una palabra sánscrita que significa
    yugo
    . El yugo siempre forma unidad de una dualidad: dos bueyes, dos
    cubos, etc.
    Yoga es el arte de unir la dualidad
    . Dado que la sexualidad contiene en sí el esquema básico del
    camino y, al mismo tiempo, lo expone en un plano accesi
    ble a todos los seres humanos, la sexualidad ha sido
    utilizada en todos los tiempos para la representación analógi
    ca del camino. Aún hoy el turista contempla con
    asombro y perplejidad en los templos orientales
    las —a su modo de ver— pornográficas imágenes. No
    obstante, aquí la unión sexual de dos divinidades se ut
    iliza para exponer simbólicamente el gran secreto de la
    conjunctio oppositorum.
    Una de las peculiaridades de la teología cristiana es
    la de haber denostado de tal manera el cuerpo y la
    sexualidad que nosotros, hijos de una cultura de raíz
    cristiana, tratamos de construir un antagonismo
    irreconciliable entre el sexo y la senda espiritual (…
    desde luego, el simbolismo se
    xual no siempre ha sido ajeno
    a los cristianos, como demuestran, por ejemplo, las
    «doctrinas de la esposa de Cristo»
    ). En muchos grupos
    que se consideran a sí mismos
    «esotéricos»
    se cultiva todavía activamente esta oposición entre carne y
    espíritu. En estos círculos se confunde básicamente la
    transmutación con la represión. También aquí bastaría
    comprender el fundamento esotérico
    «así arriba como abajo»
    para darse cuenta de que lo que el ser humano
    no consiga abajo nunca podrá realizarlo arriba. Es decir
    , el que tenga problemas sexuales deberá resolverlos
    en el aspecto corporal, en lugar de buscar la salvación en la huida: la unión de los opuestos es aún mucho más
    difícil en los planos
    «superiores»
    .
    Desde este punto de vista, tal vez resulte comprens
    ible por qué Freud relaciona casi todos los problemas
    humanos con la sexualidad. Esta actitud tiene su ju
    stificación y sólo adolece de un pequeño defecto de forma.
    Freud (y todos los que piensen de este modo) omitió dar
    el último paso desde el plano de la manifestación
    concreta hasta el principio que se halla detrás de ella. Porque la sexualidad no es sino una de las formas de
    expresión posibles del principio de la
    «polaridad»
    o
    «unión de los contrarios»
    . Planteado el tema de esta forma
    abstracta, incluso los críticos de Freud tendrían
    que convenir en que: todos los problemas humanos pueden
    reducirse a la polaridad y a la tentativa de aunar los cont
    rarios (este paso lo dio finalmente C. G. Jung). De
    todos modos, lo cierto es que la mayoría de los
    seres humanos descubren, experimentan y dirimen los
    problemas de la polaridad primeramente en el plano de la se
    xualidad. Ésta es la razón por la que la sexualidad
    y la convivencia generan los mayores motivos de conflic
    to para el ser humano: es el difícil problema de la
    «polaridad»
    lo que atormenta al ser humano hasta que éste halla el punto de la unidad.
    Trastornos de la regla
    El flujo mensual es expresión de feminidad, fertilidad
    y receptividad. La mujer está sometida a este ritmo.
    Tiene que amoldarse a él y aceptar las limitaciones que
    le impone. Con el término de amoldarse tocamos un
    aspecto fundamental de la feminidad: la abnegación. Al dec
    ir feminidad nos referimos al principio general del
    polo femenino en el mundo, al que los chinos, por ejemplo, llaman «
    Yin
    », los alquimistas simbolizan con la
    Luna y la psicología profunda expresa con el símbolo
    del agua. Desde esta óptica, cada mujer no es sino
    manifestación del principio femenino arquetípico. El pr
    incipio femenino puede definirse por su receptividad. Así
    en «
    I Ging
    » se lee: «
    Lo masculino rige lo creativo, lo femenino rige lo receptivo.
    » Y, en otro lugar: «
    En la
    receptividad está la mayor capacidad de entrega del mundo.
    »
    67
    La capacidad de entrega es la característica esenc
    ial de la mujer: es la base de todas las demás
    facultades, como la de apertura, absorción, acogida. La
    capacidad de entrega exige también la renuncia a la
    actuación activa. Examinemos los símbolos de la fe
    minidad: la Luna y el agua. Ambos renuncian a irradiar y
    emitir como sus polos opuestos, el Sol y el fuego. Por e
    llo, son capaces de absorber, ac
    umular y reflejar la luz
    y el calor. El agua renuncia a la pretensión de poseer
    forma propia: adopta cualquier forma. Se amolda, en
    entrega.
    La polaridad Sol y Luna, fuego y agua, masculino y fem
    enino, no lleva implícita valoración alguna. Toda
    valoración sería absolutamente improcedent
    e, ya que, por sí solo, cada polo está incompleto: para estar entero
    necesita del otro polo. Ahora bien, esta calidad de
    entero sólo se consigue cuando ambos polos representan
    plenamente su peculiaridad específica. En muchas re
    invindicaciones emancipadoras se pasan por alto
    fácilmente estas leyes del arquetipo. Sería una tontería
    que el agua se quejara de no poder arder ni brillar y por
    ello se sintiera inferior. Precisamente por no poder
    arder puede recibir, capacidad a la que el fuego tiene que
    renunciar. Uno no es mejor ni es peor que el otro, sólo es
    diferente. De esta diferencia entre los polos surge la
    tensión llamada
    «vida»
    . Nivelando los polos no se consigue elimi
    nar oposiciones. La mujer que acepte y viva
    plenamente su feminidad nunca se sentirá «inferior».
    La
    «no reconciliación»
    con la propia feminidad subyace en la ma
    yoría de los trastornos menstruales y en
    muchos otros síntomas del campo
    sexual. La entrega, la adaptabilidad, si
    empre es difícil para el ser humano,
    exige renuncia a la propia voluntad, al yo, al predom
    inio del ego. Uno tiene que sacrificar algo de su ego, una
    parte de sí, y esto es lo que la mens
    truación exige de la mujer. Porque, con la sangre, la mujer sacrifica una
    parte de su fuerza vital. La regla es un pequeño embarazo y un pequeño parto. Y, en la medida en que una
    mujer no esté conforme con esta «regla», se producir
    án trastornos y dolencias m
    enstruales. Éstos indican que
    una parte de la mujer (por lo general, inconscientemente) se
    rebela ya sea a la regla, al sexo o al hombre, o a
    todo ello. Precisamente a esta rebelión,
    «yo no quiero»
    , apela la propaganda de las compresas y tampones,
    prometiendo que, si empleas el producto, serás libre y
    podrás hacer todo lo que quieras durante el periodo. La
    publicidad explota hábilmente el conflicto básico de la muje
    r: ser mujer, sí, pero no aceptar lo que trae consigo
    la condición femenina.
    A la que sufre dolores menstruales le duele ser
    mujer. Los problemas menstruales denotan problemas
    sexuales, pues la resistencia a la entrega que se manifi
    esta en el trastorno menstrual delata un agarrotamiento
    de la vida sexual. La que se relaja en el orgasmo se re
    laja también en la menstruación. El orgasmo es una
    pequeña muerte, lo mismo que el sueño. También la mens
    truación tiene algo de muerte: unos tejidos mueren y
    son expulsados. Pero morir no es sino la invitación a s
    uperar las limitaciones del yo y sus ansias de dominio y
    dejar que las cosas sigan su curso. La muerte sólo es una amenaza para el ego, nunca para el ser humano en
    sí. El que se aferra al ego experimenta la muerte como una lucha. El orgasmo también es una pequeña
    muerte, porque exige desprenderse del Yo. Y es que el orgas
    mo es la unión del Yo y el Tú, lo cual presupone
    la apertura de la frontera del Yo. Quien se aferra al
    Yo no experimenta el orgasmo (lo mismo ocurre cuando se
    quiere conciliar el sueño, como se verá más adelante)
    . La afinidad entre muerte, orgasmo y menstruación
    debería estar clara: es la capacidad de entrega, el
    estar dispuesto a sacrificar una parte del ego.
    No es de extrañar, pues, que, como ya hemos vist
    o, las anoréxicas no menstrúen o padezcan trastornos
    menstruales: es el ansia de dominio reprimida lo
    que les impide aceptar la regla. Tienen miedo de su
    feminidad, miedo de la sexualidad, de la fertilidad y de
    la maternidad. Se ha comprobado que en situaciones de
    gran angustia e inseguridad, catástrofes, cárcel,
    campos de trabajo y campos de concentración suelen
    producirse faltas de la menstruación (amenorrea secundar
    ia). Y es que, desde luego, tales situaciones, lejos de
    fomentar el tema de la «entrega», inducen a la
    mujer a adoptar actitudes masculinas de actividad y
    autoafirmación.
    Hay otro aspecto de la menstruación que no debemos pasar
    por alto: el flujo menstrual es expresión de la
    facultad de tener hijos. La menstruación produce reacciones
    distintas, según la mujer desee tener un hijo o no.
    Si lo desea, le indica que «tampoco esta vez pudo ser»
    . En este caso, el período provoca molestias y mal
    humor. La regla se acusa «con dolor». Pese a su deseo
    de tener hijos, estas mujeres suelen utilizar métodos
    anticonceptivos, aunque poco fiables: es el compromiso ent
    re la inconsciente ansia de maternidad y el afán de
    procurarse una coartada. Si la mujer teme quedar embar
    azada, espera la regla con ansiedad, lo cual es el
    medio más seguro para producir un retraso. El fluj
    o suele ser entonces abundante y prolongado, circunstancia
    que también puede utilizarse para rehuir el sexo. Básica
    mente, la regla, como
    cualquier síntoma, puede
    esgrimirse como instrumento ya sea para eludir el
    acto sexual, ya para reclamar atenciones y mimos.
    La menstruación es determinada físicamente por la
    interrelación de la hormona femenina estrógeno y la
    hormona masculina gestágeno. Esta interrelación corres
    ponde a una «sexualidad a escala hormonal». Si esta
    «sexualidad hormonal» se perturba, se trastorna tambi
    én la regla. Esta clase de anomalías difícilmente se
    subsana con la administración de hormonas medicam
    entosas, ya que las hormonas son exclusivamente
    representantes materiales de las partes del alma masculina y femenina. La curación sólo puede hallarse en la
    reconciliación con la propia condición sexual, ya que éste
    es requisito indispensable para poder realizar en sí el
    polo del sexo opuesto.”

    Este fragmento forma parte de la segunda parte del libro “La enfermedad como camino”. En la primera se expone una suerte de sostén filosófico sobre el que se asienta la forma de entender y hacer medicina de estos autores. De pronto resulte confuso el fragmento, puesto que sin un contexto adecuado, cualquier cosa es susceptible de ser mal interpretada.
    En cualquier caso, a quien le diga algo o le pique la curiosidad, más abajo dejo el link al pdf del libro.
    Hay varias cuestiones al respecto que me gustaría señalar:
    – Aceptación de la diversidad. Traigo a colación este texto desde el amor, eso significa, desde la receptividad y la apertura. No busco críticas textuales ni posicionamientos ideológicos -aunque no los rechazo-, sino que cada unx tome lo que le sirva y se permita soltar el resto. Me parece que la biodiversidad es la clave para enriquecer nuestras herramientas de tránsito por este camino de la consciencia y el autoconocimiento. Más que seres que nos rebatimos esquemas de pensamiento (variables, como fluye el todo), me parece atractiva la idea de seres que se cuentan sus respectivos “cuentos”, en receptivo y activo intercambio de experiencia y vida. Si estamos abiertxs, el aprendizaje está asegurado. Si nos cerramos y no arriesgamos a integrar nuestras sombras (aquellas polaridades rechazadas en el Tú, que no son sino parte de nosotrxs mismxs) el estancamiento también está asegurado. Cuando el río de vida no fluye, enferma.
    – Los síntomas de la enfermedad nos hacen sincerxs. Para los autores, se manifiestan en el cuerpo los conflictos de la mente. “Tanto arriba como abajo”. Si “arriba” no se resuelven, el “abajo” ofrece el vehículo de experiencia (vivencia) para aprender, desarrollar y transformar “arriba”. Por eso la sinceridad. El cuerpo expone lo que rechazamos (la parte de la sombra que no queremos ver) de una manera directa y transparente.
    Esto significa, básicamente, que no nos gusta lo que nos impone un síntoma y mucho menos, lo que pretende decirnos. Toca dejar a un lado las barreras, barrernos el orgullo y las rectitudes y aprender a escuchar y aceptar.
    Aceptar no implica pasividad, sino activa acción de consciencia.
    – Sacralizar procesos. Actualmente, el empoderamiento de la mujer permite en ciertos espacios y sociedades (en la tierra colombiana, por ejemplo), acercarse con mirada curiosa y vital a la ancestralidad. Integrar la ritualidad sirve como cualquier otra herramienta. El rito conecta. Conectar implica hacerse consciente y reconocer vínculos y relaciones. Intuir una Gran Red. A través de este acercamiento a un conocimiento que recoge antiguas experiencias, la mujer integra (también el hombre), toma lo que considera útil y pone en práctica. Sacralizar ciertas experiencias (como la luna/menstruación o el sexo) permite crear para ellas un clima de respeto -no de dogma-, de relajación, de receptividad, de libertad. Osho, por ejemplo, planteaba esta cuestión en su divulgación de las herramientas tántricas. Me viene también ahora la palabra “Námaste” a la cabeza, que viene a significar algo como “saludo a la divinidad que habita en ti” que, al fin y al cabo, es la misma divinidad que habita en mí, puesto que la separación produce espejos que se miran con diferentes ojos.
    Aludo a la sacralización de ciertos procesos para proponerla como una herramienta más para reconciliarnos con nuestra energía femenina. A partir de acá, con el polo complementario: el masculino, que habita también adentro y afuera. Miranda Gray, por poner un ejemplo, se sirve de esta técnica y la materializa en lo que ella llama “la bendición del útero”. Tiene un libro que da vueltas al tema que se viene planteando en este post y que me parece interesante: “Luna Roja”.
    Algunas comunidades indígenas suramericanas, por ejemplo, llevan a cabo lo que se conoce como la siembra de la luna (menstruación), rito que se hace a veces hasta en familia o acompañada del/a compañero/a.
    Es una forma simbólica de devolver a la Pachamama, a la Gran Madre, el líquido de vida y muerte que nos limpia y purifica cada mes. (No en vano expulsamos a través de la sangre menstrual gran parte de los metales pesados nocivos para nuestro organismo).
    Nos invito a todas, pues, a parar. A conectarnos con nuestro ser cíclico, con la luna que nos rige las aguas del adentro (cómo no iba a influir en los animales, también en los animales humanos, si su fuerza es capaz de impulsar el ritmo de las mareas), a escuchar y resignificar, a tomar simbólicamente las manos de otras mujeres-hermanas (y, luego, centrado lo femenino, nuestros hombres-hermanos) y preguntarnos: a qué tenemos miedo, qué no queremos reconocer, qué nos pide nuestra lunita y qué nos permite encubrir.
    -Soy un biosistema: ni esto ni aquello, sino todo. No biología ni cultura ni espíritu ni físico ni estética ni mente ni historia, sino todo junto. Mi búsqueda es equilibrar, no dar más importancia a una cosa que a otra jerarquizando, haciendo exactamente lo mismo que el sistema de dominación que inventaron, que inventamos. Aceptando, haciendo, sé. Intento no resolver con la mente lo que no solo la mente puede resolver. De pronto es que no hay que resolver nada, solo escuchar, aceptar, integrar y hacer conscientemente. Seguir caminando y equilibrando para que lo que brille adentro se proyecte también afuera. Si rechazamos, nos rechazamos; si acogemos, nos acogemos.

    Qué lindo leer tantas cosmovisiones y participar del intercambio.
    ¡Gracias, Námaste!

    “La enfermedad como camino”, Thorwald Dethlefsen y Rüdiger Dahlke
    http://mariacristinacatuara.files.wordpress.com/2008/05/dethlefsen-thorwald-y-dahlke-rudiger-la-enfermedad-como-camino.pdf

  12. Eustakio

    Estoy de acuerdo en que el sistema (y en muchos casos el patriarcado) es la causa de que la regla y otros aspectos del cuerpo femenino estén históricamente oprimidos y satanizados.

    Y entonces, como hombre, tengo un problema. Porque al cuerpo masculino también le ocurren cosas. No se si más o menos, pero ése no es el fondo de la cuestión. La cuestión es por qué no están aceptadas o se ridiculizan.
    Se me ocurre que, por ejemplo, los hombres tenemos erecciones, incluso en momentos más insospechados y sin que quiera decir que lo que estemos viviendo en el momento nos esté excitando. Sin embargo, lo escondemos y lo reprimimos. Quiero decir que es un ejemplo de funcionamiento del cuerpo masculino carente en el femenino, como pasa con la regla. ¿Esto se debe al patriarcado? No le encuentro mucho sentido…

    Hay otra cuestión que me inquieta. La masturbación en público. Estoy sorprendido con los diversos lugares públicos en que mis amigas me cuentan que se han masturbado. Y pienso, el cuerpo masculino no nos permite tener esta facilidad para hacerlo sin que nos vean. Para empezar, o sacas el pene o te las arreglas chungamente, pero de dejarlo todo perdido de semen no te libras, dentro o fuera. La masturbación en público está mal vista. Tanto en hombres como en mujeres. Aunque yo diría que peor en hombres. “Pillar” a una mujer masturbarse en un bus medio a escondidas no es lo mismo que encontrarse a un hombre meneándosela ¿o si? Al segundo caso le veo más connotación perversa, exhibicionista, criminal. A lo mejor me equivoco. Pero esto, si no se debe al patriarcado, ¿a qué se debe?
    La REGLA MOLA dices. Que esté satanizado el cuerpo de la mujer no significa que mole. Te puede gustar o no como todo. Yo entiendo a las mujeres que dicen lo contrario. Debe ser un engorro andar pendiente de si manchas, en cambiar el tampón… Igual que la erección involuntaria es una mierda cuando el profesor te llama a la pizarra. Eyacular es una mierda cuando quiero masturbarme en una biblioteca porque me he puesto cachondo con la estudiante de allá… Etc etc etc…

    Lo que quiero decir es que a veces tengo la sensación de que cada problema cultural que tiene la mujer se le achaca con demasiada facilidad al patriarcado y al machismo. A la inferioridad de poder como género.

    En otro post de Pikara (http://www.pikaramagazine.com/2013/07/cuestion-de-pezones/) se hablaba de que la mujer debía tener la libertad de quitarse la camiseta y enseñar las tetas porque el hombre lo hacía con total libertad. Y esto último no es del todo cierto. Aún así, seguía diciendo, más o menos, que era debido al patriarcado que había hecho que las tetas de la mujer le pertenezcan al hombre. Aunque uno pueda decir que simplemente la teta femenina se considera sexual y la del hombre no porque no salen hacia fuera (se esté o no de acuerdo) y todo lo sexual, como los genitales, se tapan. Podría ser un argumento… pero no, es el patriarcado. ¿el pene pertenece a la mujer porque también se tapa?

    En verano las mujeres enseñan el cuerpo mucho más que los hombres. Mini faldas, camisetas de tirantes, transparencias, bikinis, tangas… En cambio: pantalones, camisetas con mangas, bañadores hasta la rodilla y ni imaginarse las transparencias. Una camiseta de tirantes en un hombre resulta muchas veces atrevido. Yo al menos cuando me los pongo siempre recibo algún comentario.
    ¿Significa que el cuerpo masculino pertenece a la mujer? ¿Es el patriarcado? entonces… ¿es matriarcado? Que és.

    A lo mejor simplemente es pudor mal repartido entre mujeres y hombres. Sexismo tal vez. Pero tampoco todo sexismo es patriarcado ni machismo.

    1. Greg

      Natasha Avital disse: Busquem maneiras de cerdmoenper o que significa menstruar Significa que a cada mais ou menos 28 dias meu fatero descama e solta uma camada de sangue. Sinceramente, tem coisas bem mais importantes na minha vida e na minha personalidade pra celebrar ale9m disso.E danos na safade EMOCIONAL da mulher por abrir me3o de um sofrimento mensal que traz consigo cf3licas, dores de cabee7a, alterae7f5es emocionais, e muitas vezes chega a ser debilitante (como conta a moe7a que comentou pouco antes de mim, que chegava a vomitar de dor?) Eu, quando quis interromper esse processo, que sempre me foi desagrade1vel (principalmente no inedcio, pois tinha sedndrome do ove1rio policedstico) vi minha ginecologista recusar-se terminantemente a me ajudar, pela simples raze3o de que menstruar era natural e saude1vel . Acho que o nfamero de me9dicos e me9dicas que nega essa ope7e3o a suas pacientes, ou sequer a apresenta, deve ser bem maior do que o nfamero de profissionais decidindo por ela . Eu sf3 desisti dessa ide9ia pois, depois de um alarme falso, passei a valorizar a menstruae7e3o como sinal de que ne3o estou gre1vida. E nada ale9m disso. Na minha humilde opinie3o, essa enfase de algumas feministas na celebrae7e3o da menstruae7e3o e9 te3o reducionista quanto a enfase de algumas pessoas que insistem em apontar a mulher como algue9m que deve ser valorizada pq de1 a vida . Como se fizesse sentido focar tanto assim em aspectos biolf3gicos de nf3s mesmas em lugar de tantas outras complexidades. Eu sou muito mais que meu fatero. Ne3o vejo razf5es para valorizar o fato de que um feto pode se desenvolver nele, e ne3o vejo razf5es para valorizar o fato de que todo mes ele descama.

    2. Emerson

      disse:Ei meninas,fiquei e fcimaos bem feliz com a participae7e3o de voces.Mas ainda de poder ler os coment’s.Isso mesmo, na verdade o que este1 em jogo e9 a livre escolha. Mas que tenhamos espae7o para falar abertamente, mesmo que sejamos a abene7oada de ter uma relae7e3o saude1vel com a menstruae7e3o, como e9 meu caso. Tb nunca tive problemas, nunca tomei anticoncepcionais (por ope7e3o), uso absorventes reutilizaveis ha 6 anos. enfim, a proposta e9 que se possa falar de forma aberta. Que se possa escolheer livremente e ne3o pq por falta de informae7e3o acabam escolhendo pela gente.Trata-se mesmo da autogestae3o feminina. Obrigada por estarem conectadas,gostariamos de poder estar mais por perto. bjusSabrina Alves

    3. Nicole

      Natasha Avital disse:Nossa, que barato! Comigo foi o contre1rio, o aocacnnceptionil diminuiu MUITO a minha cf3lica, acabou com a acne, deixou o cabelo mais maneje1vel na TPM, e aliviou ate9 os sintomas emocionais. Sf3 ne3o acabou com a dor de cabee7a, mas nada e9 perfeito. Acho que dei sorte, tenho duas amigas que tb largaram a pedlula pq gerava uma se9rie de efeitos colaterais.

  13. Haiz

    Me ha parecido muy interesante el articulo y me gustaría exponer mi caso, los primeros dias de la regla, o los anteriores. Sufro dolores abdominales, dolor en la parte superior del la pierna derecha, mareos, dolor de cuello (se me carga esa zona y con la regla no se porque me duele todavia mas) y dolor de cabeza. No todos los meses sufro todas esas sintomas, intento hacer ejercicios de relajación pero cuando estoy en clase evidentemente no puedo hacerlos (por mi los haria pero a lxs profesorxs no creo que les haria mucha gracia)
    Lo he comentado con mi tia que usa la kinesologia (creo que tambien se usa en Cuba, no estoy informada y no se muy bien como funciona) y me dijo que los lacteos y el azucar no me hacian bien (entre algunas otras cosas) y esto podria ser el causante de los dolores. Por otra parte este verano he estado algunos dias en un campamento y hemos hecho mucho deporte, pero tambien hemos tomado lacteos (pero no hemos comido chucherias y cosas de esas) y la verdad es que he pasado la regla sin dolores. En cambio con la ultima regla (que he estado en casa) he tenido mareos y dolores.En estos años para mi la regla ha dejado de ser un tabú y lo vivo con normalidad (menos por el dolor que sigue ahí) y creo que en mi caso los causantes de los dolores pueden ser la alimentación, no hacer deporte y el estres, no estoy totalmente segura de ello pero he decidido probar cambiar la alimentacion y apuntarme a alguna actividad deportiva (con el estres la verdad es que todavia no he pensado que hacer…)

  14. Mar Martínez

    Todo gira en torno a lo que es verdaderamente un Milagro de la Madre Naturaleza del que la patriarcal iglesia católica se apropió para divinizar sus dioses del poder, masculinos, claro.
    Recuerdo mi versión para Yaiza cuando comenzó a hacer preguntas 🙂 : “tal que un nido hecho con ramas, hojas secas y restos de plumas, el cuerpo se prepara para acoger al posible bebé que crecerá dentro del cuerpo de la mamá, y eso lo hace cada mes casi. Claro, crear cada mes un bebé sería desbordante, así es que cuando el bebé por no ser suficientemente fuerte no llega a crearse, todo el nido que ya no sirve para acogerle, acaba derrumbándose por sí solo en forma de sangre. Claro, porque es la sangre que circula por nuestro cuerpo la que nos mantiene con vida, así de natural.” 🙂

  15. Flor

    mi maaadre!! No sé con que me quedo, he leido cosas interesantes, tanto en el artículo cómo en los comentarios, y también alguna que otra ida de olla, pero me gusta q se hable sobre menstruación, hormonas, sexualidad, de todo se aprende!!! Yo por mi parte añado q aunque la regla me parece un puto coñazo, no seria yo sin mi ciclo, ese q me proporciona el canal para conseguir cosas tan grandes y alu cinantes cómo un orgasmo a bajones tan tremendos cómo llorar por la Pantoja su sufrimiento con la muerte d Paquirri,,sin olvidar una extrema sensibilidad hacia lo bello y lo horrible,,,y una histericia incrementada, cómo todo lo demás, a lo que una trae de serie. Olvidaba un pequeño detalle, mis migrañas, esas monstruas a las q la sociedad y la medicina, tienen completamente olvidadas, y que a mi me amargan la existencia, acaso ésto no sucede porque suelen padecerlas las mujeres???QUE ASCAZO

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