Bailando la seducción Afinando el órgano, Cuerpos

“¡Hola, Mónica! Hace un año dejé una relación y desde entonces quiero explorar el mundo de la seducción, pero me está costando más de lo que pensaba. Cuando me gusta alguien, intento hacer acercamientos, pero parece que no me funcionan del todo. Y otras tantas me entran sudores sólo de pensar en sacar temas para hablar. ¿Me das alguna pista poder ligar?” C.

Ilustración: Sonia R. Arjonilla

Ilustración: Sonia R. Arjonilla

¡Hola, C! ¡Qué bien que saques este tema! ¡Me encanta! Y qué cuesta arriba se hace cuando creemos que hay que hacer continuamente cosas para seducir y más cuando hay pocos ejemplos de cómo la seducción puede ser un juego muy divertido para todas las personas implicadas.

Las creencias sobre seducción vienen determinadas por una educación patriarcal y heterosexista basada en la idea de que el hombre es el que seduce, mientras que la mujer es el género a la espera o que seduce en la distancia

Lo esencial para seducir, y disfrutar haciéndolo, es revisar tus creencias. Como sabes, no vemos el mundo como es, sino como somos. Toda persona es un conglomerado de creencias andantes y éstas son las que determinan cómo nos movemos en el mundo y cómo nos relacionamos.
Centrándonos en nuestro marco referencial, nuestra cultura, las creencias sobre seducción vienen determinadas por una educación patriarcal y heterosexista basada en la idea de que el hombre es el que seduce, mientras que la mujer es el género a la espera o que seduce en la distancia. La iniciativa es del macho y el papel de la hembra es el de hacerse desear y a su vez poner límites; da por supuesto que cuando la hembra dice “no” es que “sí” y es el macho el que ha de mostrárselo, porque las hembras no saben lo que quieren. En esta última frase no he podido evitar el macho/hembra y la entonación de Félix Rodríguez de la Fuente…y sería más gracioso si no fuese porque hace unos días leí esta explicación de alguien que se dedica al mundo de la seducción… ¡Y lo decía totalmente en serio!

Porque sí, amigas y amigos, seguimos en este modelo obsoleto y limitante de seducción, donde aún mucha gente necesita creerse superior para poder atreverse a acercarse a otras personas, y otras tantas necesitan tener la sensación de que alguien las ha descubierto y viene a “salvarlas y cuidarlas”. En mis talleres de ‘Disfruta seduciendo’ me he encontrado con testimonios de hombres que, tras llevar la iniciativa y no conseguir su objetivo, se enfadan porque, encima de dar el paso, no han conseguido lo que querían, culpando a la otra persona porque no ha sabido apreciar el esfuerzo; o aquellos que se hunden porque piensan que el rechazo viene de que no son lo suficientemente hombres. Y testimonios de mujeres que se ven incapaces de dar el paso por el temor de que piensen que son unas desesperadas o unas calientapollas; o de aquellas que creen que tienen que transformarse físicamente para ser seductoras porque si no nadie se va a fijar en ellas.

Y detrás la mayoría de los testimonios subyace la creencia de que para seducir hay que engañar y mostrar lo que no se es. Ellas piensan que si se les acerca alguien es porque van a engañarlas y ellos creen que si no maquillan sus intenciones no van a ligar. Tremendo batiburrillo. Cuando escucho todo ello, me pregunto: ¿Dónde queda la diversión en un campo tan limitado y artificial, donde es necesario estar continuamente en guardia cumpliendo un guion preestablecido? ¿No sería más enriquecedor seducir desde el crecimiento personal, valorando lo que somos, sin necesidad de cosificar al resto? ¿Qué tal si ampliamos las miras y empezamos a dar un lavado de cara a nuestras creencias?

No podemos pretender saber todos los pasos sin tan siquiera pisar la pista de baile. La mentalidad que mejor funciona en la seducción es la de juego, la de diversión y de aprendizaje

Como decía, predomina la creencia de que la seducción es engaño basado en el esquema de una parte que gana y otra que pierde. Si no, sólo hay que ver la expresión de: “Nos vamos de cacería”. En esta línea, la seducción se suele limitar al ámbito del ligoteo cuando en realidad seducimos constantemente, aún sin ser conscientes. Y si no, haz memoria: ¿Recuerdas cuando querías que aquel perro o aquella gata se te acercase? ¿Qué hiciste? ¿Así es como te comportas habitualmente? O, en el caso de acercarte a un bebé, ¿utilizas el mismo tono de voz que con una persona adulta? O cuando has hecho una entrevista de trabajo, ¿te has comportado como lo harías cuando sales de marcha? Efectivamente, en estos casos variamos nuestro comportamiento para captar la atención e intentar conseguir nuestro objetivo. Estas variaciones son también seducción… y no tienen por qué ser una cacería.

¿Qué tal si empezamos a ver la seducción como un baile? Cada cual tiene su baile. Querer bailar con otra persona no implica que tenga que cambiar mi danza, sino que le puedo aplicar otro ritmo sin dejar de disfrutar de mi baile. Imagínate que soy una experta en funky y me gusta alguien que hace danza clásica, baile del que yo no tengo ni idea, pero eso no implica que no pueda participar. Al acercarme, puedo cambiar mi ritmo para buscar puntos de conexión y, cuando ésta se produzca, habremos dado lugar a otra danza nueva creado por ambos bailes. No tengo que obligar a la otra persona a que baile mi funky ni tengo que bailar yo danza clásica: la seducción consiste en que ambos bailes fluyan porque ambas personas quieren. La clave está en conseguir que la otra persona quiera participar, y esto no se consigue ni cambiando la música, ni obligándole a bailar funky, sino haciendo deseable ese baile común.

Y, como baile que es, cada quien tiene su estilo único y personal. En tu mano está si quieres limitarte por los estereotipos de cómo bailan quienes practican danza clásica, funky o rock. Como sabemos, los estereotipos son atajos que tiene nuestro cerebro para interpretar el mundo. Los necesita para no perderse entre tanta información…pero no quiere decir que sean ciertos. Son cajitas donde metemos nuestras creencias de cómo son los hombres, cómo son las mujeres, cómo tiene que ser la seducción, y así hasta el infinito. Son cajitas donde hemos ido metiendo todos los aprendizajes recibidos para que nos sirvan de guion en el mundo…pero ahí estás tú para corroborar si ese guión te sirve o no.

Los estereotipos no puedes quitártelos, pero el hecho de que no dejes que actúen, ayuda a modificar la visión que tienes del mundo y a no ser un mero repetidor de errores culturales. De hecho, apostaría todo mi reino a que tú no crees que seas 100% como la descripción de hombre o mujer que te han dado. Entonces, ¿por qué lo tiene que ser el resto? En este aprendizaje de seducción y baile, aprovecha para conocer a las personas y sus ritmos tal y como son, no como crees que son o deberían ser; déjate mover por la curiosidad y el descubrimiento y decide dónde pones el foco de atención: si en tus ideas preconcebidas o en lo que aún tienes por descubrir.

La seducción es un terreno de aprendizaje y crecimiento personal. En él, unas veces se gana y otras se aprende. No podemos pretender saber todos los pasos sin tan siquiera pisar la pista de baile. La mentalidad que mejor funciona en la seducción es la de juego, la de diversión y de aprendizaje. Y nada mejor que empezar por autoseducirse. Conocer qué pasos se te dan mejor y en cuales puedes mejorar. Empezar a valorarte por quien eres y no por quién crees que los demás creen que debes ser. Aceptar tus claros oscuros. Dale un repaso a tu autoestima y valora tus aspectos positivos, así como aquellos con los que no te sientas a gusto y, de querer modificar algo, ponerte manos a la obra. Sé consciente de que, por más que nos empeñemos en ser normales, todo el mundo es más raro que el carajo…¡y ahí está lo divertido!

Si tu autoestima es óptima, no necesitarás creerte que el resto es inferior para poder acercarte a bailar. De hecho, aquí se produce un doble efecto. Si tu autoestima es buena y te valoras, ¿crees que querrás bailar con gente a la que subestimas? ¿O preferirás compartir tu danza con gente que te enriquece?

Es más, cuando aprendes a autoseducirte, te das cuenta de que no hace falta hacer continuamente cosas para seducir, ni sobreactuar, tan sólo hay que dejarse llevar por el momento y buscar el disfrute. De hecho, la seducción es un mínimo de cabeza y mucho de cuerpo. Juega con tu cuerpo, déjate libre. Hay muchos pasos que pueden funcionar, pero hay que tener flexibilidad para aplicarlos…y eso se aprende bailando.

Y no olvidemos que es un territorio de ensayo donde cada quien es un mundo, y no todo el mundo querrá crear un baile conjunto contigo. Y ello no implica necesariamente que no quiera bailar contigo, sino que puede ser que en ese momento no le apetezca bailar, o tal vez tenga un baile conjunto con otra persona o personas, o simplemente tenga una lesión que en ese momento se lo impida. Es importante entonces desligar el ‘no’ del fracaso. Y no me refiero a interpretar un ‘no’ como un ‘sí’, sino a no identificar un ‘no’ con un fracaso, sino aceptar que a esa persona en este momento no le apetece bailar contigo y es tan respetable su decisión como la tuya de acercarte, no así como la tuya de insistir. Dejemos que la otra persona, en el caso de que más tarde quiera bailar, sea la que decida acercarse. Que tu autoestima no dependa de si a esa persona le apetece o no bailar.

Y, para concluir, te lanzo una pregunta: Si aplicásemos todos estos temores adultos a cuando estábamos aprendiendo andar… ¿qué habría pasado? Efectivamente, tendríamos el culo limado. Así pues, te animo a explorar desde la mentalidad de aprendizaje libre de miedos y prejuicios; esa mentalidad en la que, cuando te caías, era una parte del proceso más para aprender a andar.

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Bailando la seducción
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Estudié Pedagogía para contribuir a un cambio hacia la vivencia del placer sin culpabilidad. Me especialicé en Sexualidad, base de la formación y castración de nuestra personalidad. Parto de analizar la construcción actual del género como limitante de nuestra expansión.

    Comentarios recientes

    1. Shiva Ray

      Fantástica exposición Mónica… Muchísimas Gracias de Corazón <3

      1. carme

        mil gracias Mónica. Claro y revelador. Practicar la conexión desde el disfrute y teniendo claro que el no es parte del baile y No un rechazo a ti para siempre.

    2. Xurxo Varela

      Mónica. Adoro tus artículos, no soy creyente pero las almas bellas son quizá de lo que más me seduce en la vida. Así que brindo por ti y por una visión tan
      Inteligente de la vida y tan empática.
      Gracias

    3. Pingback: Enlaces del mes: Mayo 2014 | Regeneración

    4. Grumalk

      Estoy del esunto de la calientapollas bastante aburrido. No sé a tí, pero a mí me gusta terminar con uno o varios orgasmos la noche. Si alguien sigue mi seducción (o peor aún) viene a seducirme, accede al encuentro y no terminamos como yo quiero, no la vuelvo a llamar.

      Lo que no se puede decir es que porque algunos rechacemos actitudes que no nos gustan estemos oprimiendo a alguien. Tú quedarías con alguien con el que no te lo has pasado bién?

      1. Leia

        A parte de lo machista y agresivo que es el término “calientapollas”, ¿eres un poco egoísta, no? ¿Qué pasa con lo que la otra persona quiere? ¿Te da igual? A lo mejor lo que quiere es pasar más tiempo en el juego de la seducción y no follar la primera vez que quedáis y a lo mejor con esa actitud te estás perdiendo un sexo genial. En conclusión: Tú te lo pierdes aunque si tienes esa misma actitud egoísta en el sexo les estás haciendo un favor a l@s que no vuelves a llamar…

    5. Alarico

      “Que tu autoestima no dependa de si a esa persona le apetece o no bailar.”

      Nuestro autoestima es un estado dependiente de la realidad. No la podemos desligar de nuestro aciertos y fracasos, y pedirlo es querer crear indentidades paralelas que terminan en graves trastornos mentales.

      1. may

        Nuestra autoestima poco o nada tiene que ver con la realidad sinó con la imagen que uno/a tenga de si mismo/a: No tiene nada que ver con aciertos y fracasos porque absolutamente todo el humano experimenta ambos a lo largo de la vida pero la autoestima es algo más profundo y personal como para depender de si alguien te rechaza o te tropiezas por la calle.

        1. Leia

          Totalmente de acuerdo con ‘may’ la autoestima no depende de lo que otras personas piensen de tí sinó de lo que piensas tu mism@ y si alguien te rechaza no significa ni mucho menos que tu no lo valgas, hay tantísimos factores que no tienen que ver contigo que si lo analizas casi parece absurdo que nos afecte tanto. Y no estoy aquí dando lecciones, pero es un trabajo interior que yo misma estoy haciendo y me ha parecido oportuno compartirlo 🙂

    6. z y r x

      Una amiga de mi madre, tiene supongo unos ochenta años y sigue practicando la seducción. Tiene muchas actividades en la gran ciudad donde vive, y las desarrolla aún con las limitaciones de su edad: baila, toma distintos talleres, y sobre todo seduce. Su pareja murio hace ya unos 10 años y vivio supongo una relación dificil a juzgar por el fuerte caracter de su esposo, y ahora se libera.
      Contrasto ahora con la observación del poco ejercicio de la seducción que mi madre ha puesto en práctica, aún cuando ya mi padre murio hace más de 13 años: ella no tiene muchas actividades, ni ha tenido otros novios despues de mi padre.
      Al final ambas están bien. Cada cual hace lo mejor que puede con su vida. Solo veo que una de estas personas supongo se ha divertido más, aun cuando de seguro, la amiga de mi má, también ha tenido más situaciones de “aprendizaje” como las llamas, resultado de una cantidad mayor de experiencias.
      Lo único que se me ocurre anotar es: viva la “libertad”. Viva la vida. Y que cada quién la viva, si se atreve.
      Saludos.

    7. Leia

      Por cierto, me gustaría hacer una petición de un artículo similar para el baile entre mujeres, considero que es algo diferente y sería interesante leer sobre ello. Gracias!

    8. Raymond

      He empezado el artículo con mucho interés, porque a mí también me parece un tema muy importante que suele estar copado por puntos de vista conservadores. Según iba avanzando, veía que se iban tocando todos los aspectos generales, que me parecen importantes, pero un tanto insuficientes para un artículo de esa extensión… y así me he quedado, no sé si le habrá pasado lo mismo a la persona que lanzó el tema, “C”.
      A lo mejor el problema no está en este artículo, sino que quizá no haya claves interpretativas que aportar y, sobre este tema, ya esté todo escrito.

    9. Dorotea Parker

      Ésto de la seducción es algo que me preocupa últimamente, la verdad. Desde hace un tiempo ando pensando que soy una experta en seducir a hombres…sólo desde un nivel intelectual. Tengo un gran grupo de fans que se interesan honestamente por mi opinión, por lo que leo o hago, y por seguir siendo mis amigos. Pero ninguno de ellos -o pocos- se quieren meter en mi cama, ni tampoco tener una relación. Sin embargo algunos de ellos acaban teniendo relaciones con tías vacías de las que se quejan constantemente. Yo no soy ningún callo malayo y no entiendo nada, y a mis treinta añitos he llegado a la conclusión de que eso de que cada hombre es un mundo y se le seduce de una manera es mentira podrida: todos caen por el bajo instinto. El problema es cuando eres una chica que no tiene ni idea de hacer eso ni te sientes cómoda con ello, porque en el juego de la seducción que funciona, el rol de la chica suele ser el de la tontita o el de la guarrilla -utilizo estas palabras sin afán de juzgar u ofender, sólo para entendernos-. En fin, a alguna más os pasa? Qué opinión tenéis de ello? A veces me siento un poco anti-feminista o directamente rara, porque soy consciente de que la experiencia de las mujeres suele ser la contraria a la mía, pero no por ello me siento menos frustrada.

      1. Raymond

        Yo soy hombre y heterosexual y entiendo perfectamente lo que dices, no sólo por amigas y conocidas, te aseguro que esto también ocurre a la inversa. (De hecho, el factor de género, en mi experiencia y la de mis conocid@s, juega aún más en contra de los hombres: nosotros “tenemos que tomar la iniciativa” porque es improbable que ninguna mujer vaya a abordarnos.)
        No es difícil suscitar la aprobación de l@s demás, pero ¿por qué es tan difícil suscitar su atracción?

      2. MardyB

        Dorotea, por fin encuentro alguien a quien le pasa algo similar, estoy cansada de escuchar eso de: “son rachas”, “eres demasiado exigente”, “les asustas” , y luego soportar las quejas constantes de los hombres que me rodean que terminan sus frases con ojalá fueran como tú, como tú llegas un momento en el que piensas que la rara eres tú y ya no sabes que pensar, al final mi conclusión es la misma que la tuya, parece que te obligan a entrar en un juego que ni entiendes ni te interesa.

    10. Ana Múnera

      Yo con lo de seducir no tnego tanto lío, no lo logro siempre, pero puedo tomar la iniciativa y varias veces me funciona. Pero lo de lograr una relación, eso si que me cuesta….no se si es porque todo el mundo sabe que soy feminista y entonces creen que no necesito afecto, que soy independiente (que no es lo mismo que autónoma)…en fin, que soy un buen polvo (lo digo sin arrogancia, pero sin falsa humildad también) que no quiere luego estar acompañada en un día jarto como hoy. No se si a alguien le pasa esto, pero en días como hoy quisiera estar viendo una peli con alguien y sentirme querida y hasta protegida y cuidada, a pesar de -o idealmente- gracias a mi militanicia feminista

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