“Si la prostitución no fuera acompañada del rechazo social, podría resultar atractiva para más personas” En red, Y luego diréis que somos cinco o seis

La antropóloga Dolores Juliano sostiene que, como “el modelo de esposas y madres abnegadas es tan poco atractivo, la única forma de conseguir que las mujeres se adecuen a él es asegurarse de que la otra posibilidad es peor”

Dolores Juliano

Dolores Juliano: “El cine, la televisión o las revistas del corazón generan modelos de mujer y de hombre muy poco cuestionadores. En ellos, los mensajes alternativos tienen un alcance escaso”.

Dolores Juliano (Necochea, Argentina, 1932) ha investigado a fondo las estrategias culturales y de dominación de género contemporáneas y también los saberes y las prácticas de los colectivos oprimidos que les plantan cara. El juego de las astucias. Mujer y construcción de mensajes sociales alternativos (1992); La prostitución: el espejo oscuro (2002); o Excluidas y marginales: una aproximación antropológica (2004) dan buena cuenta de ello. Esta doctora en Antropología y profesora en la Universidad de Barcelona hasta su jubilación formó parte del proyecto ‘Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad (1930-1980)’, impulsado por Raquel Osborne. En él, Juliano analiza los modelos de sexualidad vigentes durante el franquismo y cómo la homosexualidad femenina estaba condenada al silencio y a la invisibilización.

¿Los modelos de sexualidad femenina han cambiado respecto a los de la época de la dictadura o son los mismos perros con distintos collares?

Se ha modificado la sociedad. La iglesia católica mantiene los modelos sexuales tradicionales. La idea de pecado o desviación está muy presente en ella y en las religiones monoteístas. En el protestantismo hay patrones puritanos absolutamente fundamentalistas. El enunciado de las leyes religiosas parece igualitario, pero en la práctica nunca es ni fue así.

¿Esas religiones son más permisivas con la sexualidad masculina?

Sí y tiene que ver con los modelos religiosos y con la organización social. Las sociedades patrilineales y patrilocales son muy restrictivas respecto a la sexualidad femenina.

¿Patrilineal y patrilocal?

Quiero decir que la herencia, los bienes, la pertenencia al grupo y el apellido se transmiten por línea masculina y la patrilocalidad, por su parte, significa que las nuevas parejas se establecen, trabajan o conviven con el grupo del hombre y no con el de la mujer. Es el modelo que se ha impuesto a través de conquistas y colonizaciones. El estatus sexual de la mujer siempre es sospechoso y está sujeto a control. De su fidelidad depende, por ejemplo, que el título nobiliario vaya a parar al hijo biológico del marido. A través de la mujer se transmiten los recursos y la pertenencia, pero es siempre una extranjera sospechosa, una mujer ajena que se ha incorporado a la familia del hombre. Se da un doble patrón de moralidad.

“Mantener la separación entre mujeres buenas y malas es un elemento de control social importante, de estabilidad al sistema.”

“Déjale hablar antes, recuerda que sus temas son más importantes que los tuyos”, “Hazle sentir en el paraíso”, “Cuida a los niños”… El manual de la buena esposa ha cambiado poco más que la portada.

Ahora, lo importante es un estatus individual en vez de uno familiar, la cantidad de dinero que se acumula o que las personas se ubican socialmente no tanto por sus grupos familiares como por sus logros o sus conquistas personales. Factores de este tipo tienden a hacer menos vigentes los antiguos marcos. Sin embargo, estos no han sido cuestionados. Se mantienen explícitamente en algunos casos y de forma implícita en la mayoría de la sociedad.

¿Y a las lesbianas qué les deparaba el franquismo?

La homosexualidad estaba castigada legalmente y muchos gais eran encarcelados. Con las lesbianas, la estrategia social era negar su existencia. Se consideraba que la conducta violenta y delictiva era propia de los hombres, así que una mujer con caracterísiticas o aspecto masculino, o que no asumía sus roles tradicionales de género, era sospechosa de delinquir. Se castigaba a las lesbianas, no por la práctica sexual misma, sino por la atribución social de desajuste, por apartarse de la norma.

¿Cuál de los recursos para hacer buenas mujeres funciona mejor hoy?

El cine, la televisión o las revistas del corazón son muy significativas porque tienen mayor peso social que antes. Generan modelos de mujer y de hombre muy poco cuestionadores y, en ellos, los mensajes alternativos tienen un alcance escaso. Aunque haya algún ejemplo que escapa a la norma, es abrumador el bombardeo de imágenes e información que refuerzan los estereotipos tradicionales, tanto femeninos como masculinos.

Y esos canales contribuyen a construir “medias personas”, según tus palabras.

Carol Gilligan tiene una fundamentación muy bonita al respecto. Ella habla de cómo el sistema funciona a partir de mutilar a cada persona de la mitad de sus capacidades: a los hombres, de las empáticas y a las mujeres, de las de promoción. Así se crea un sistema jerárquico y complementario, que se llama una ‘sociedad normalmente construida’. Por ejemplo, el modelo característico de la masculinidad hegemónica es el guerrero, que se toma la vida como si fuera un combate. Lo vemos todo el tiempo en las películas de acción, donde gana quien más fuerza tiene, quien pega el último. También, en el fútbol, que ritualiza combates donde lo importante es ganar al adversario.

Y ganar dinero…

Porque sigue las pautas capitalistas, pero la masculinidad tradicional siempre se propone un logro a partir de la violencia.

“Vivimos con un modelo de masculinidad del siglo XIX cuando tenemos un modelo de feminidad del XX”

¡Menudo peligro!

¿Por qué se considera impropio del horario infantil el sexo y no una película que contenga violencia explícita? La sexualidad transmite valores como ternura, cooperación, entendimiento entre los seres humanos. La violencia, en cambio, no es una parte importante ni necesaria de la vida humana. Más aún; es un obstáculo para el desarrollo social y, en cierta manera, una aberración.

Hay mujeres buenas (madres, novias, esposas, hijas) y mujeres malas (putas, lesbianas). ¿A quién beneficia seguir haciendo estos dos grupos?

A la estabilidad del sistema. El estigma de la prostitución no tiene que ver con lo que las trabajadoras del sexo son o hacen, sino con que representa un potente elemento de control para las mujeres que no trabajan en la industria del sexo. El modelo de esposas y madres abnegadas exige mucha renuncia y sacrificio. Aunque se diga que la mujer es la reina del hogar, sabemos que no, que es una persona al servicio de todo el mundo. Es un modelo tan poco atractivo y con tan poca recompensa y reconocimiento que la única forma de conseguir que las mujeres se adecuen a él es asegurarse de que la otra posibilidad es peor.

No desde el punto de vista económico…

Cualquier posibilidad que implique ingresos es mucho mejor que la del ama de casa, que en la tercera edad genera importantes bolsas de pobreza. Como, según ese criterio, las actividades de las mujeres malas no resultan disuasorias, se estigmatiza la prostitución: “Podrán tener dinero, podrán vivir un poco mejor, pero nadie las quiere, nadie las respeta”. Mantener la separación entre mujeres buenas y malas es un elemento de control social importante, de estabilidad al sistema. ¿Por qué genera tanta animaversión y un repudio tan visceral la prostitución, que, aparentemente, funciona en los límites de la sociedad convencional y no entra demasiado en conflicto con ella? Porque ataca el modelo tradicional de género. Si no fuera acompañada del rechazo social, podría resultar una opción atractiva para más personas.

Imagen de la expo 'Mujeres bajo sospecha'

Las decentes. Exposición ‘Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad (1930-1980)’, comisariada por Raquel Osborne y María Rosón y organizada por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED.

Aquí entra en juego la sexualidad de las mujeres, también perseguida.

Se persigue la sexualidad autónoma de las mujeres. Está bien visto que la mujer sea coqueta, que tenga interés por ser atractiva y deseable, que esté enamoradísima del marido y viviendo para servirle y procrear y se penaliza que sea consciente de que su sexualidad forma parte de sí misma y que la utilice como ella quiera. Es la autonomía lo que está mal visto, no solamente en materia de sexualidad, sino en otros muchos aspectos. La disidencia de las mujeres se castiga más que la de los hombres.

¿Para qué nos sirve saber que existen estos modelos y qué posibilidades emancipatorias ofrecen?

Para desmitificarlos y modificarlos. En muchos casos, la aceptación social no se relaciona con el acuerdo, sino con la ignorancia: “Yo de esto no sé, pero si la gente que sabe dice tal cosa, por algo será”. Operan convenciones sociales que sirven para mantener una estructura determinada. No dependen de la biología, ni del destino ni del mandato divino. Las podemos cambiar si contamos con los acuerdos sociales correspondientes.

Consideras que todas las mujeres son transgénero.

El modelo decimonónico implicaba una mujer no sólo femenina en su aspecto —pálida, con corsé, joyas y un peinado complicadísimo—, sino también alejada de las inquietudes intelectuales. Podía tener conocimientos sobre arte, música y pintura, pero justo para admirar las obras. Podía copiarlas, pero no crearlas. Esas capacidades intelectuales se reservaban al mundo masculino. La idea de especialización de las mujeres en los sentimientos y de los hombres en la intelectualidad ha hecho que durante bastante tiempo se privara a las mujeres del acceso a la enseñanza sistemática. Su ingreso en la universidad se dio a partir del siglo XX. En Inglaterra, en el XIX, cuando las primeras consiguieron entrar en Medicina, los compañeros se retiraban porque era una humillación estudiar con mujeres.

Eso ya está superado.

Ese tabú lo hemos roto. En el mundo en general, hay más mujeres que hombres en todos los niveles educativos, doctorados, maestrías, universidad para la tercera edad… En el siglo XIX, ese proceso se habría considerado masculinización. El protagonista de una novela rosa de esa época decía que prefería ver en las manos de una mujer una mancha de lepra antes que una de tinta. Hace 40 ó 50 años, las mujeres elegían sistemáticamente Magisterio o letras porque no era femenino escoger Biológicas, Física o Química. Tampoco debían practicar deporte. Tenemos interiorizadas conductas que valoramos y consideramos propias y habían sido asignadas al mundo de lo masculino. Ahí hay una cuestión transgénero, un claro desafío a los modelos de género tradicionales.

Y los hombres, ¿también son transgénero?

No. El modelo de género les podaba muchas cosas, pero les daba prestigio y riqueza. No se lo han cuestionado tanto. Han avanzado muchísimo menos en el camino de reacondicionar o de desmontar los roles de género. De hecho, vivimos con un modelo de masculinidad del siglo XIX y un modelo de feminidad del XX. Ese fue el siglo de la gran transformación de los roles femeninos, el del triunfo de las reivindicaciones de las mujeres. Tengo la esperanza de que el XXI sea el de la gran transformación de los roles masculinos, en el que los hombres se planteen qué tipo de seres humanos quieren ser, si les apetece seguir siendo guerreros desimplicados de los afectos o si, por el contrario, quieren acceder a desarrollarse como seres humanos completos. Si fuera así, cada persona sería lo que deseara, sin un condicionamiento exterior tan fuerte como hasta ahora.

¿Qué destacas de tu larga trayectoria de trabajo con los movimientos sociales, que empezó ya en tu Argentina natal?

El gran aprendizaje. Cuando las y los investigadores nos acercamos a un colectivo estigmatizado, solemos hacerlo a partir de una simpatía y de una documentación previa. Aun así, siempre nos sorprenden porque son más ricos, más creativos, más solidarios y más capaces de adaptarse a la realidad de lo que sospechábamos. Este aprendizaje desvictimiza, al mostrarnos personas activas, y cambia nuestra visión del mundo y nuestra manera de aproximarnos a los problemas. Hace unos días, una amiga antropóloga me contó que había empezado a trabajar en México con mujeres presas: “La primera vez que fui a la cárcel, me dio un poco de miedo porque pensaba que el ambiente sería violento. Sin embargo, me encontré con unas mujeres tan majas, se ayudan entre ellas, hacen valer los recursos mínimos de los que disponen… Viven en condiciones durísimas, pero sin perder lo que hace valioso a un ser humano”. ¡Pues claro! Mi amiga ya había leído sobre esto, pero una lo descubre por sí misma.

En pocas palabras

Lo sugerente: Que puede haber varias soluciones para un mismo problema

Lo deserotizante: Los modelos rígidos

Lo pendiente: El cambio de los modelos masculinos y el refuerzo de los cambios femeninos ya logrados

Un éxito: Llevar a la discusión pública temas que suelen mantenerse más o menos ocultos

Algo como para tirar la toalla: Trabajar diez años en un tema y encontrarte con que hay que volver a empezar desde el nivel cero

Una feminista: Muchas, según la época. En otro momento habría dicho Simone de Beauvoir o Virginia Woolf pero ahora, quizás, Judith Butler

Una época: La presente o un poquito más adelante

Un lugar en el mundo: Aquel en el que estoy

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Print this page
“Si la prostitución no fuera acompañada del rechazo social, podría resultar atractiva para más personas”
0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

¿Quieres debatir en un espacio tranquilo, seguro y libre de (machi)trols? Vente al foro de debate de Pikara Magazine

Agente para la igualdad de mujeres y hombres. Escéptica, perversa y peleona. En permanente movimiento y construcción.

    Comentarios recientes

      1. Peli

        El gobierno no es la sociedad, rechazo de la sociedad es el rechazo que el pueblo tiene hacia la prostitución.

    1. Leyre

      ” Si la prostitución no fuera acompañada del rechazo social, podria resultar atractiva para más personas”
      “La separación entre las buenas y las malas garantiza la estabilidad del sistema”
      ¡Grande Dolores Juliano!

    2. Ana

      No estoy muy segura de que todas las prostitutas tengan dinero y vivan un poco mejor. Para mi que son más bien pocas. Yo veo la prostitución bien metida dentro de los roles tradicionales de género, más basada en la sumisión que en una real autonomía sexual de la mujer.

      1. Marcos

        Será cuestión de escucharlas a ellas ¿no?
        El problema es que el abolicionismo propone una premisa imposible de falsificar -violando el principio del paradigma científico de que toda proposición debe poder falsearse-, que consiste en tachar los discursos y relatos de las trabajadoras sexuales de inválidos, ya que estas mujeres estarían presionadas, carecerían de la libertad para opinar de otro modo, o estarían dañadas intelectual o emocionalmente a consecuencia del trabajo que hacen. Construyen un relato único que deriva en un estereotipo de la “prostituta” como necesariamente una víctima no apta para participar en la discusión y por lo tanto, que requiere de nuestro patrocinio, y es este estereotipo el que te obliga a sustentar una postura aún a pesar de que admitas “no estar segura” de lo que sucede.
        Lateralmente, este relato único se transforma en una profesía autocumplida en la medida que abolicionismo socava las oportunidades de que estas mujeres sean escuchadas y, por ende, de que puedan defender sus derechos en sus propios términos, con lo que en efecto termina entregándolas en bandeja de plata a proxenetas para que ellos se encarguen de hacer el trabajo sucio de explotarlas y maltratarlas del modo exacto que los abolicionistas predicen que serán explotadas. La aceptación de este relato único es lo que garantiza a la postre que el abolicionista obtenga de la explotación de la trabajadora sexual un rédito político acorde con el rédito económico que obtiene el proxeneta.
        Entonces, será cuestión de escucharlas, pero de escucharlas en serio ¿no?

    3. Hormiga

      June tú que promueves en tú página a “empresarias” que se lucran de las mujeres…y tengo pruebas…deberías ser menos censora porque si tú eres feminista yo soy la hormiga atómica..

    4. June Fernández

      Querida Hormiga Atómica (porque sí, soy feminista). No te he censurado. Quienes moderan los comentarios han eliminado el tuyo porque era claramente ofensivo hacia la entrevistada y la revista. Y no hace falta que aportes pruebas. Pikara anuncia a una casa de masajes tántricos, está a la vista de cualquier persona, porque así lo ha decidido nuestro colectivo editor. Sé feliz.

    5. Ardath

      Exacto, prostitución más o menos es lo que fomentáis, además de trabajo asalariado, de ahí estos artículos y otros que ponéis.. ¿les llenáis el bolsillo verdad? todo al fin y al cabo son intereses, NO eres feminista ni anticapitalista, no, eres una niña pija. Sigue fomentando semejante empresaria con orgullo. Para mi quedáis pintadas. TODAS.

      1. June Fernández

        Exacto, nos has calado. Pikara lleva tres años y medio publicando reportajes, entrevistas y artículos sobre todo tipo de temas y desde diferentes miradas (incluida la abolicionista), sólo por el fin último de generar ingresos a la industria del sexo. Lxs trols cada día sois más imaginativxs.

    6. Armienne la Puta

      Me he encontrado este artículo en Hetaira y lo veo muy interesante y con mucho sentido y fundamento. Yo me siento bien siendo puta porque es una carrera que escojí por vocación a pesar de haber terminado estudios universitarios y de postgrado. En verdad es una carrera muy atrayente, interesante y lucrativa y cualquier rechazo social que pueda haber queda desvirtuado por las ventajas.

    7. Ardath

      A ver, esta claro que la línea editorial de la revista es pro-industria sexual mayoritariamente, y publicitáis ciertas cosas, por algo será…digo yo. A mi tú no me des clases de ética ya que poca tienes, que lo que haces es trollear al feminismo de forma constante con tus bobadas de niña pija aburrida.

      1. LlitLlith

        Tu quedate con tu etica, que de moralismos estamos ya un poco cansadas. Yo me saco y me meto lo que quiera en mi cuerpo, con mis condiciones y no vas a venir tu a decirme lo contrario, ni a hacer juicios de moral. Que el rollo de principe rescatador me huele a un rancio patriarcal/paternalista que hecha para atras.

    8. Luisa

      Yo no me entero aún, ¿Pikara publicita una empresaria que tiene que lleva empresas de “trabajo sexual” “prostitución” o como queráis llamarlo? ¿quiero decir de esos masajes en que el que los da va semi desnudo? Creo que los lleva Leyre, no se muy bien de que va esto, ella dice que es prostituta…significa que a parte de los masajes se dedica a la prostitución, o que eso a lo que se dedica de los masajes es una camuflada de prostitución?

      1. Leire

        A ver Luisa, te cuento.. mira, yo nunca me he definido como prostituta, porque no lo soy, lo que sí soy es trabajadora sexual, las Maestras Tántricas son trabajadoras sexuales, como las estripers, bailarinas de cabaret, actrices porno y sí, prostitutas. Es habitual que las personas confundan el trabajo sexual en general, con la prostitución, y la prostitución en general, con la prostitución de calle. De ahí que sobre todas recae el peso del estigma puta, que se ceba con las trabajadoras de la calle. Nunca me he desmarcado, ni pienso hacerlo jamás, de las prostitutas, porque soy feminista y porque no tengo ningun problema con la prostitución, aunque no sea la modalidad de trabajo sexual que realizo y se realiza en mi empresa. Espero haber resuelto la duda, pasad todas un fin de semana muy placentero!

    9. Danzarina

      Soy abolicionista, básicamente porque la prostitución se basa en el desprecio absoluto de la sexualidad de la mujer. La mayoría de las veces la prostituta tendrá tantas ganas de hacer una felación o acostarse con el putero como de que le claven alfileres en los globos oculares, pero lo hace por necesidad económica o por tener detrás a un proxeneta.

      No creo que ser prostituta sea una forma de empoderarse. Para mí empoderarse es acostarte con quien te da la gana cuando te dé la gana y cómo te dé la gana, como si quieres hacerlo con uno diferente cada día, o con dos o con tres. Pero eligiendo tú. Y a los puteros no se les elige. Porque si empiezas a descartar puteros, mal vas a vivir de ello. Y eso de taparte la nariz ante un tío que te da asquete no lo veo una forma de empoderarse. Rara que es una, oye.

      Ni perfecta esposa (que aguante a un putero de mentalidad) ni puta (que aguante puteros de pago). Si algún misógino de mierda te dice aquello de “puta”, que le puedas decir encantada: “Puta, re-puta, y mi re-coño lo disfruta”.

      1. Marcos

        O sea que, básicamente, lo que dices es que la necesidad de subsistencia y la exclusión social empujan a esa mujer a hacer lo que no desea con un cliente -asumiendo que lo que a tí te resulte dañino o denigrante, también debe resultarle dañino o denigrante a ella, porque convengamos que nadie trabaja porque lo desea y muy poca gente, en pocas oportunidades, disfruta de su trabajo. Por caso, he tenido trabajos legales y venerados socialmente que me resultaban peores que “clavarme alfileres en los ojos” pero, bueno, hay que comer-, y eliges culpar al cliente pero no a estas necesidades ni a la exclusión social, quizá porque el cliente representa eso contra lo que luchas ideológicamente, cuando siendo abolicionista no pareces hacerle mucha mella al cliente, pero aún así fomentas esa exclusión social al negarle a ella las mismas herramientas que está demostrado que le sirven a los demás trabajadores para afrontar su necesidad de subsistencia y para luchar contra la exclusión social. Como yo lo veo, el abolicionismo forma parte del problema y no de la solución. Aún más, el abolicionismo se alimenta del problema al que contribuye: cuanto más maltrato sufra la trabajadora sexual, mayor rédito político obtiene para sustentar su ideología y posturas políticas. Obteniendo un rédito de ese maltrato, dime ¿en qué te diferencias de un proxeneta?

    10. Lucía

      Hay quien lee la entrevista y quien se queda en el titular. El debate en estos términos es consecuencia de que algunas personas se quedan en la primera línea de la entrevista. Es la mejor forma de quedarse en la retaguardia del pensamiento.

    11. Pingback: Se la prostituzione non fosse accompagnata dal rifiuto sociale, potrebbe risultare allettante per molte persone – Al di là del Buco

    12. Conte

      essere guerrieri (e guerriere) non vuol dire necessariamente non avere affetti. Affemare che gli uomini non siano cambiati è discutibile (nessuno può cambiare se non vuole, comunque)
      la critica ai film e alla violenza in essi non la condivido per niente. Io guardo film di tutti i tipi compresi quelli “violenti”..la violenza esiste ed è legittimo raccontarla come è legittimo raccontare l’eros. Anche quello che dice su e contro il “guerriero” (le guerriere non mancano comunque) è assai superficiale così come la storia del “bombardamento di immagini”. La narrativa non “bombarda”, racconta l’umano e la società.
      Ed essere innamorate del proprio compagno o della propria compagna come /lui/lei ama noi non è affatto in contrasto con l’emancipazione come non è in contrasto l’essere attraenti

    13. Aitziber

      Creo que es la mejor entrevista que he leído en mi vida, gracias por el regalo!!
      Me apropio de todo lo que dice, el hilo conductor orgásmico! musuuuuuuuuuuuuu…

    14. Gracia Trujillo

      Interesante entrevista, que toca varios puntos que se escapan del discurso fácil y lleno de lugares comunes sobre el trabajo sexual. Gracias a ambas, Dolores e Itziar, por la invitación a seguir analizándolo desde una mirada crítica y empoderadora al mismo tiempo. Abrazos!

    15. Alberto B Ilieff

      Comentario
      Juliano presenta una dicotomía falsa basada en netos criterios patriarcales, las mujeres tienen más posibilidades que ser ama de casa o prostituta. La división entre la “buena” y la “mala mujer”, o la “de su casa” y las “otras” parte del esquema patriarcal que define a la mujer como subordinada al cuidado o placer del hombre.
      La prostitución nunca ha atacado el modelo tradicional de género, al contrario, es parte del mismo y lo refuerza, su existencia a través del tiempo y de los distintos sistemas políticos lo prueban.
      El estigma funciona como parte del control social además de mantener a las mujeres “de su casa” dentro de la normativa patriarcal como fantasma de lo que les podría suceder si se apartan de ella, también hace que las personas prostituidas tengan cerradas las posibilidades para salir de esa situación. Reglamentar la prostitución lo que hace es “legalizar” darle un barniz “progre” o modernista a esta violencia de género tradicional y aceptada.
      Juliano plantea que la prostitución puede ser “atractiva” con total inocencia o desconocimiento de lo que significa. Algo que siempre se evita nombrar y que es parte integral de este tema es el abuso sexual comercial infantil –ASCI- (“prostitución infantil”) o la trata de personas. Si la trata de personas con fines sexuales o el ASCI existen es porque existe la prostitución y sobre todo por hombres que pagan por todo esto.
      Vale aclarar que al hablar de prostitución no se está diciendo nada acerca de la sexualidad de la mujer, mucho menos de su autonomía. Si algo que la persona en esta situación no pone en juego es precisamente su sexualidad, presta su cuerpo, hace los ademanes y hasta puede decir lo que se espera de ella, pero su deseo está ausente. Desde este punto de vista la persona en situación de prostitución cumple de manera perfecta la exclusión de la mujer del placer, la prostituta es el modelo de la mujer complaciente, que busca el placer del hombre y su satisfacción –aún cumpliendo las fantasías que él propone o simplemente escuchándolo- en nada representa la autonomía o la libre elección. Aún el dinero que cobra sirve para engrosar la riqueza del proxeneta.

    16. Lyanna

      Pues llameme rara, pero yo estoy de acuerdo con Alberto, la prostitución no es más que otro modo de reproducir las ideas que se han impuesto siempre desde el patriarcado: Una mujer que se convierte en un objeto por medio del dinero y por ello puede ser utilizada como al macho que ha puesto las perras le plazca. Fin. Yo no veo ni libertad sexual ni tampoco veo como el deseo de la mujer es respetado por ninguna parte. Que si una mujer quiere ser prostituta lo sea, pero que no se justifique con la libertad, porque estara mintiendo y a lo grande.

      Además, sabiendo que existe la trata de blancas, me parece vergonzoso que se hable en estos terminos de la prostitución, como si fuese el paraiso escondido por nuestro sistema. Disculpeme, señora Juliano, pero me parece que es infinitamente mejor ser ama de casa, siempre que no viva en una situación de maltrato de cualquier tipo, que ser forzada a la prostitución.

      Una mujer que vive libremente su sexualidad es aquella que tiene sexo con quien le da la gana, no con el que pone el dinero. Aprendamos a diferenciar antes de hablar, por favor, que se supone que este es un medio serio.

      ¡Buenas noches!

    17. ingeniero

      “Tengo la esperanza de que el XXI sea el de la gran transformación de los roles masculinos, en el que los hombres se planteen qué tipo de seres humanos quieren ser, si les apetece seguir siendo guerreros desimplicados de los afectos o si, por el contrario, quieren acceder a desarrollarse como seres humanos completos”
      Estoooooooo, o sea, que las mujeres son seres humanos completos y los hombre no. Menuda estupidez.

    18. AYN RANDiano2

      “A través de la mujer se transmiten los recursos y la pertenencia, pero es siempre una extranjera sospechosa”

      Esto es incompatible con el hecho de que en España el 90% de las custodias se conceden a la Madre.

      España actualmente es un MATRIARCADO de facto, que no de iure.

    19. Pingback: Dolores Juliano – “El cine, la televisión o las revistas del corazón generan modelos de mujer y de hombre muy poco cuestionadores” | Ssociólogos

    20. jimmy

      Buenas, grande Dolores Juliano, tuve la suerte de conocerla en persona e impartirnos unas clases buenísima, soy chico y sí soy feminista…ahora estoy trabajando mi tesina sobre prostitución, pero masculina…parece ser que los hombres estamos ideológicamente fuera de estas tratósfera y que se sigue invisibilizando un mercado emergente con muchos claros oscuros, y creo que sí, que si el trabajo sexual estuviera visto desde otra mirada fuera menos perseguida..pero claro..si ya lo está..desde líneas eróticas, cine para adultos, masajes, saunas,….creo que el trabajo sexual cambia, muta y evolucione dependiendo de las gafas que mires, veras una realidad u otra, además que estas gafas feministas puede tener muchos colores de violeta, malvas o lila…no tengo un feministometro..pero parece ser, que cuando una persona ejerce trabajo sexual, otra vez se le vuelve a infatilizar, criminalizar y no verlas como personas con propias agencias y consecuentes con lo que hace…salud para tod@s..

    21. ingeniero

      En un mundo feminista, los hombres establecerían relaciones sexo-afectivas y de cuidados con mujeres que se follan a otros por dinero. Las esperarían en casa con la sopita de cebolla lista y les preguntarían cuántas pollas han chupado y cuántos anales han hecho, más que nada por interesarse por su trabajo. Los hijos serían cuidados y mantenidos de por vida por estos hombres pro-feministas, sin cuestionarse ninguna relación genética con los mismos. Todo con naturalidad, sin celos, sin reproches y sin otras tonterías. En caso de separación, ella se quedaría con la casa, con los hijos y con la pensión.

    Los comentarios están cerrados

    Uso de cookies

    Nosotras también hemos sucumbido a las cookies y eso que no son de chocolate. Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

    ACEPTAR
    Aviso de cookies