Adela Zamudio: Precursora del Feminismo en Bolivia Ancestras y maestras, Especiales, Participa

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Paula Lino Maldonado

Procedente de  familia católica ferviente, en su niñez Adela  acompañaba a su madre  a la  capilla del barrio Wallathiri- en Corocoro- a rezar todos los viernes del año.

En el transcurso de su niñez y adolescencia, Adela se traslada de morada en numerosas ocasiones,  debido a los proyectos del Padre de familia, , lo que provoca en  Adela una fascinación por el paisaje  que rodea los caminos y los lugares en los que ha vivido y transitado.  Dentro de su etapa adolescente, Adela cultiva el gusto por la lectura, abalanzándose por los libros de la biblioteca de su padre, Adolfo.

Fascinada por los libros, la poesía y escritura, comienza escribiendo a la edad temprana de  14 años,  etapa en la cual escribe bajo el pseudónimo de  Soledad.  Esta fascinación por la poesía y la literatura en general se prolonga por el resto de su vida. Adela habría nacido con la lucidez  y alma de artista.

Luego de una vida llena de emociones, soledad, contiendas y poesía, Adela fallece el 2 de junio del año 1928 debido  a una infección pulmonar. Había sido testigo y actora de  una revolución sublime por medio de sus versos y su actuar. Habría presenciado también los gobiernos de Melgarejo, Morales, Frías, Ballivián y Daza.  Y se despidió del mundo: “Tengo sueño, quiero dormir…”.

  1. 1.     La influencia del Romanticismo.

Adela se empapa de poesía y literatura a través de libros provenientes de la biblioteca familiar. Es así que en la adolescencia se  irradia del  Romanticismo[1] que tantas alegrías le dará en el transcurso de su vida. En la adultez, Adela posee una crítica acérrima contra el Modernismo[2]– Rubén Darío como figura representante –  que se instauraba en los intelectuales de la época, a finales del siglo XIX:

“…Los románticos la fascinan por su tristeza y escepticismo que son artículos de fe en la literatura romántica, la que en Bolivia tuvo reflejos de honda influencia. El alma boliviana moldeada en los fermentos  del dolor ancestral de la raza nativa, es de por sí melancólica…” (Paredes,1968: 33).

En Bolivia el Romanticismo había tenido cabida en los versos de: “Ricardo Bustamante, Manual José Tovar, Félix Reyes Ortíz, Daniel Calvo, Benjamín Blanco, Benjamín Lenz, Nataniel Aguirre, Mercedes Belzu de Dorado y Juana Manuela de Gorriti”. (Guzmán, 1979: 25).

  1. 2.     Adela Zamudio: bajo el pseudónimo de Soledad.

Adela inicia su vida literaria a la edad temprana de 14 años. En el periodo adolescente, la sociedad no conoce los escritos de Adela, sino los de Soledad.  Decide inicialmente darse a la palestra con aquél alias debido a diversos factores. Por un lado  el factor medioambiental, en el que los poetas que profesaban la libertad eran fusilados[3]; el pequeño movimiento cultural  cochabambino- en el que Adela se desenvolvía-  inmerso en una cruda realidad que denotaba un 95 por ciento de analfabetismo en Bolivia, y que era llevado a cabo sólo por la aristocracia cochabambina; la subordinación de la mujer en función a la supremacía del hombre, que no dejaba espacios  para el sexo femenino, relegando a la mujer al ámbito privado y, finalmente, la admiración hacia  Bartolomé Mitre, escritor y amigo de la familia que años antes había publicado su primera novela bajo el título de Soledad. Podemos concluir entonces que las producciones literarias no gozaban del estímulo del público. Las obras eran reconocidas en pequeños espacios culturales. Sin dejar de lado el importante factor de la subordinación de la mujer a  crianza de hijos y labores domésticos.

En aquél entonces, los versos de Soledad circulaban entre familiares y amigos, aunque al pasar los años, la sociedad cochabambina conocía la afición de Soledad por la escritura.

El primer poema que Adela deja circular  en el círculo cultural es La ciega,  en honor a María Josefa Mujía, la cual había escrito un poema con el mismo título años antes de que Adela naciera. El original de María  denotaba  gran melancolía, pues a corta edad había quedado ciega y es por medio de su escrito que la sociedad boliviana se acongoja por aquel clamor. Adela, muy conmovida le rinde pleitesía  por medio de sus  versos, denominados La ciega:

¡Ay! No gimas, señora

por un ignorado bien

y  mientras el mundo llora

busca en tu alma soñadora

lo que tus ojos no ven

  1. 3.     El Heraldo: un espacio para el verso de la Alondra.

A partir del año 1877 surge en el círculo cochabambino el periódico: EL HERALDO, el cual alberga un sinnúmero de versos  elaborados por Adela.  El periódico la acoge a la edad de 25 años y es desde allí que se catapultará hacia el reconocimiento  nacional e internacional:

“Fama  literaria de campanario  en alas de El Heraldo. Prestigio hay de sobra. Celebridad, consagración, todavía no llegan. El mundo encubre admiración con simpatía benevolente. En la república de las letras hay más pantalones que faldas” (Guzmán, 1979: 32-33).

  1. 4.      Período de transición: primer libro publicado junto a la decisión de no someterse a ningún hombre.

A la edad de 25 años comienza  la apertura de nuevos horizontes. Las lecturas de los clásicos como Dante,  los humanistas franceses- Voltaire, Rousseau -, realistas- Flaubert- la anhelante lectura  de las obras de Sor Juana Inés de la Cruz, Lope de Vega, entre otros despiertan en Adela  la madurez para querer iniciarse como educadora. En esta etapa se  deja fluir libre de sometimientos. Vive en casa de sus padres pero sin ninguna atadura que le impida escribir y desarrollarse en el arte y la literatura, considerado exclusivamente masculino en aquél entonces. A partir de sus  30 años, su celibato está firmado y pactado:

“Posiblemente el amor la ha aguardado en la vera de su camino. Pero ella no se detuvo a escuchar los requiebros de  algún enamorado que asediaba la conquista de su corazón. Prefirió cultivar el amor de dimensiones más generosas; a los humildes, los necesitados de justicia, a los vilipendiados por el poderío de la riqueza, …” (Paredes, 1968: 62).

“No quiso darse a eso que llamamos amor que es una conjunción de entrega, posesión, negación y afirmación; felicidad y dolor; llanto y risas; goce y sufrimientos; angustia y alegrías; vida y muerte” (Paredes, 1968: 63).

En 1887- a los 33 años de nuestra poetisa-   el padre de Adela viaja a Buenos Aires  para recibir una indemnización   y para publicar las obras de la alondra cochabambina. Gracias a sus vinculaciones, el padre hace llegar los versos de Adela a las manos de Juan José García Velloso, el cual escribe el prólogo para la primera publicación de la Zamudio, titulada Ensayos Poéticos.

  1. 5.     El  verso feminista: Nacer Hombre.

Nacer Hombre refleja la indignación de vivir bajo el sistema patriarcal. El poema refleja la situación social, cultural y política que vivía la mujer en el siglo XIX. Una sociedad que privilegiaba el actuar  masculino en desmedro del femenino, sin importar que aquél acto esté errado. La política y las normas de convivencia encerradas bajo el jusnaturalismo  que afianzaba las brechas de desigualdad al tomar las diferencias biológicas como condicionantes de los géneros:

Una mujer superior                                             El se  abate y bebe o juega

en elecciones no vota,                                        en un revés de la suerte

y vota el pillo peor                                              ella sufre, lucha y ruega                           

(Permitidme que me asombre)                        (Permitidme que me asombre)

Con tal de que aprenda a firmar                     Que a ella se llame el “ser débil”

Puede votar un idiota                                        y a él se le llame el “ser fuerte”

¡Porque es hombre!                                          ¡Porque es hombre! 

 

La mujer no aspiraba a más que ser esposa y madre. En la aristocracia boliviana, era un simple adorno en el hogar. La sociedad era – y es- el ente regulador que asfixiaba las aspiraciones femeninas de superación y la situaba en al ámbito privado. La doble moral, se transmutaba en hombres y mujeres. El matrimonio era una regla sin excepciones. Las que no siguiesen aquella regla  eran sometidas a las calumnias y críticas acérrimas de la sociedad  en contra de aquella decisión tan antinatural.

Con  toda esa miscelánea moral y social, Adela lanza su poesía de protesta y acción política contra aquel sistema que tanto la oprimía y no la dejaba desenvolverse.  Aquella sociedad putrefacta le daba mayores razones  para no seguir aquél mandato natural y divino que era el matrimonio y la subyugación femenina:

¡Oh, mortal privilegiado,

que de perfecto y cabal

goza seguro renombre!

En todo caso, para esto

te ha bastado

nacer hombre .

Son pues gritos desesperados para sacudir a una sociedad infestada de misoginia y doble moral, que está sumida aún bajo una mentalidad colonial que privilegia a un pequeño círculo heterosexual masculino y  oprime a  la mujer y al resto de la población.

  1. 6.      Quo Vadis: versos contra la hipocresía eclesial.

Adela había consolidado su madurez, dejando su rebeldía y afianzándose  en hechos radicales. La religión  y la iglesia católica como institución tenían poder a sobremanera. Los valores y la ideología ilustrada habían trastocado los cimientes de los intelectuales bolivianos y la propia concepción de Bolivia. Pero  la religión con su apéndice catolicista no había sido cuestionado por la gran intelectualidad. Todo culto a la razón era desafiante y desaprobado por la gran masa católica.

A pesar de que a finales del siglo XIX e inicios del XX, el liberalismo se había  manifestado en Bolivia, el catolicismo es proclamado como  religión nacional; desembocando en un fanatismo exacerbado.

La iglesia católica  se sumerge en conflictos patéticos, que no tenían objeción alguna por el Estado. La vanidad,  los malos tratos y los falsos credos  hacia la población enfurecían a  Zamudio, la cual creía en la humildad y el servicio sin fines de lucro:

Allí está Pedro. El pescador que un día                       El mundo con tu sangre redimido

 publicó la pobreza y la humildad                               veinte siglos después de tu pasión

cubierto de lujosa pedrería                                          es hoy más infeliz, más pervertido,

ostenta su poder y majestad                                       más pagano que en tiempos de Nerón.

Las damas cochabambinas  se rasgaron las vestiduras por Quo Vadis,  ni qué decir de la sociedad cochabambina y boliviana. El Fray Pierini fue la figura visible  del clérigo podrido contra Adela.

  1. 7.     La polémica: Fray Pierini  contra Adela Zamudio.

Adela asume el cargo de directora del Liceo de Señoritas en el año 1905. Prosiguió con los versos en los tiempos libres y la enseñanza al pasar los años. Pero en 1913 se suscita un petitorio por parte de la Liga de Señoras Católicas de  Cochabamba, quienes  claman la implantación de la enseñanza religiosa en las escuelas fiscales:

“os pedimos- decían las señoras católicas- no hagáis al país el mal que van lamentando las naciones del viejo mundo,  de prepararle, mediante las escuelas laicas, una generación de criminales” (Citado por Guzmán, 1979:102).

Se debe recordar que Adela[4] estaba entro de la bolsa de aquellos que educaban a una generación de criminales¸ debido a su Quo Vadis  publicado diez años atrás. Pero el mismo mes- septiembre- de la petición al congreso, la Liga de Señoras Católicas organiza una función teatral con  niños y niñas para apoyar económicamente a la Clase Superior de Señoritas,  escuela dirigida por  Fray Pierini para encausar a las niñas en la religiosidad.  El programa teatral muestra pasajes escabrosos de algunas operetas- La  Mascota y la Viuda Alegre- conocidas en aquél entonces. Adela  escribe un artículo al respecto, denominado Reflexiones:

“El fin no justifica los medios….Si esa clase se fundó para moralizar a la niñez, ¿por qué, para sostenerla se desmoraliza la niñez?…., como educadora protesto en voz alta contra esas exhibiciones infantiles que no dicen bien de nuestra cultura. Ya que nuestras costumbres, poco definidas, nos inducen a explotar la gracia de los niños, en beneficio de obras de caridad, bien o mal entendida, sepamos por lo menos presentarlos sin escarnio de su inocencia” (Citado por Guzmán, 1979: 106).

La Liga de Señoras se indignó por aquella censura que  minimizaba su proceder, buscando un representante que las respaldara, y el escogido fue Fray Pierini. Se inicia así la controversia y se forman dos bandos. Los que respaldaban a Pierini, que eran en su mayoría damas de la Liga y los respectivos hacia Adela Zamudio, que sorpresivamente, había recibido apoyo de intelectuales en su mayoría de sexo masculino. Correspondencias, artículos y publicaciones  cruzaron bandos y periódicos hasta finalizar el año. Adela Zamudio reforzaba y  argumentaba de manera brillante frente a Fray Francisco Pierini:

 “…Lo que  evidentemente irrita a Ud. y le escandaliza es que, una mercenaria que  gana el pan, tachada  además de irreligiosidad, se haya atrevido a denunciar un error de matronas piadosas, ricas e influyentes.  Si esa es la moral católica que Ud. tanto encomia, yo no la profeso ni la enseñaré jamás a mis alumnas. Yo profeso la moral humana, inmutable, la que aqilata las virtudes donde se encuentre, la humilde y desconocida, y condena el error sea quien fuere el potentado que ha caído en él”.(citado por Paredes, 1968: 103-104)

Las felicitaciones por tales argumentaciones no se hicieron esperar y Adela es reconocida  por ilustrados como Franz Tamayo, Emilio Finot, Raúl Jaimes Freyre, José Antezana, entre otros. Los círculos intelectuales de Cochabamba la galardonan con una artística pluma de oro y una tarjeta con más de un centenar de firmas de intelectuales. Como contrapartida, la Liga de Señoras  publica en El Ferrocarril, un voto de gratitud al P. Francisco Pierini,  entregándole luego, una cruz de oro.

  1. 8.     Conclusiones.

Adela Zamudio, fue una mujer  autodidacta y con ideas revolucionarias dentro de una Bolivia colonial y patriarcal. Desde sus escritos denotó la realidad social y política en la que vivían las y los bolivianos; unos pocos  ciudadanos y uno/as mucho/as  invisibilizado/as.  Considerada como precursora del feminismo boliviano por atreverse a cuestionar un orden social considerado como natural.  Basta conocer su vida para entender que las ideas que Adela profesaba, formaban parte de su actuar diario. Adela Zamudio estuvo acompañada a lo largo de su vida por libros, escritos, familia, niñas y niños a los que enseñaba artes y demás oficios. Decidió apartarse del yugo matrimonial para emprender su propio viaje libre de ataduras. La poesía, novela, los cuentos, las pinturas, la enseñanza y la postura reflexiva adornaron sus prodigiosos días.  Si bien fue reconocida, galardonada y coronada por su actuar y sus versos, situarse en aquél peldaño no fue tarea fácil; no dentro de  una sociedad que asfixiaba la iniciativa de la mujer que osase irrumpir el devenir natural, aprobado por la sociedad y su doble moral.

Bibliografía 

  • Antezana H. Luis y Virginia Ayllón, La Ausencia de Adela Zamudio, material interactivo, Nuevo Milenio Editorial.
  • Guzmán Augusto, Adela Zamudio, Librería Editorial “Juventud”, Tercera Edición, Marzo de 1979, La Paz- Bolivia.
  • Paredes Alfonsina, Soledad o Adela Zamudio, Ediciones ISLA, Abril de 1968, La Paz- Bolivia.

[1] Movimiento cultural desarrollado la primera mitad del siglo XIX en Europa. Las características del Romanticismo son: individualidad, defensa de la libertad, naturaleza, nacionalismo, rechazo a lo establecido.

[2]  Movimiento literario desarrollado en los años 1880 al 1910, cuyas características son: el rechazo a la realidad cotidiana, la influencia del simbolismo, actitud aristocratizante, culto a la perfección formal, utilización de moldes métricos  como el dodecasílabo, entre otros.

[3]  El caso de Nestor Galindo, que por profesar amor a la libertad fue fusilado por Mariano Melgarejo.

[4] Era calificada de hereje por los ortodoxos católicos de la época.

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Adela Zamudio: Precursora del Feminismo en Bolivia
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