¡Quítame ese mito para ponerme yo! Afinando el órgano, Cuerpos

Orgasmos vaginales, gatillazos… Abordamos preocupaciones recurrentes en las relaciones heterosexuales

Mitos sobre sexo heterosexual.

Ilustración de Sonia R. Arjonilla

¡Hola, Mónica! Estoy iniciando una relación con un chico y, a pesar de que disfrutamos mucho del sexo, hay algo que me preocupa. Estoy convencida de que soy clitoriana porque nunca he tenido un orgasmo con penetración (masturbándome no tengo problema) y, según él, no pasa nada pero últimamente ha tenido algún gatillazo y cada vez tenemos menos encuentros sexuales para evitar pasar el mal rato. A mí me preocupa que esos gatillazos se deban a no tener orgasmos vaginales. ¿Es posible? Maitena.

¡Hola, Maitena! No sé si me ha quedado clara tu duda… ¿Sería que no tienes orgasmos vaginales? ¿O que sospechas que puedes ser responsable de que tu pareja tiene gatillazos? Con respecto al tema de los orgasmos vaginales, es sorprendente la cantidad de dudas que nos plantean sobre ello las chicas heterosexuales. Lo tratamos en el artículo el Orgasmo vaginal y La intensidad de los orgasmos. A modo de resumen, existe un solo tipo de orgasmo. Me explico: El orgasmo es la respuesta neurovegetativa que el organismo produce a los estímulos generados en la fase de excitación de la respuesta sexual humana. Dichos estímulos pueden ir desde la estimulación física en aquellas partes del cuerpo con terminaciones nerviosas (es decir, casi la totalidad), a las palabras, jadeos, etc. hasta la estimulación mental mediante fantasías… ¡e incluso sueños! Cuando la estimulación es en la vagina, también se estimula el clítoris, puesto que éste inerva casi la totalidad de la vulva. Bien es cierto que hay algunas mujeres cuyo orgasmo se desencadena por la estimulación directa de la vagina e indirecta del clítoris, pero sigue siendo el mismo orgasmo sólo que con diferente lugar de estimulación. ¿Puede sentirse distinto?

¿Qué sentido tiene seguir manteniendo como práctica principal y medida de “normalidad” al coito?

Efectivamente, al igual que se puede sentir diferente dos orgasmos estimulando el clítoris, puesto que no hay dos momentos iguales. ¿Mejor o peor? Depende de cada quien, puesto que cada persona, afortunadamente, es un mundo. El problema viene cuando nos etiquetamos en vaginal o clitoriana, porque entonces, si tú eres clitoriana… ¿cómo llamaríamos a las personas que tienen orgasmos en sueños?

En realidad, no existen mujeres vaginales o clitorianas, existen mujeres que disfrutan sea de la manera que sea. La distinción entre mujeres clitorianas y vaginales tiene su origen en la teoría de orgasmos maduros e inmaduros de Freud… pero la tradición falocéntrica y coitocéntrica de la sexualidad viene de mucho antes, cuando el objetivo del sexo era la reproducción y todas las opciones fuera de dicha práctica eran consideradas pecado. Así pues, si había una práctica considerada como la única buena (el coito) había que armar todo un tinglado que sustentase esa prioridad. El problema viene cuando lo arrastramos a la actualidad y, en el terreno de la sexualidad, seguimos manteniendo esquemas totalmente desfasados pero disfrazados de modernidad. Actualmente, aparte de procrear, otro de los objetivos del sexo es disfrutar, entonces: ¿Qué sentido tiene seguir manteniendo como práctica principal y medida de “normalidad” al coito?.

La responsabilidad es de la creencia y, afortunadamente, las creencias pueden modificarse; y ahí sí, tanto tú como él, sois responsables

Con respecto al coloquialmente llamado “gatillazo” (descenso de la erección una vez iniciada ésta), sus causas pueden ser físicas o psicológicas. Centrándonos en las psicológicas, puede ser debido a varias opciones: se puede producir bien por ansiedad anticipatoria, es decir, se va previendo aquello que se considera negativo, centrándose más en el futuro que en el momento presente; bien por la tensión del desempeño, que parte de la creencia de que el hombre es el que tiene que desencadenar el placer en la mujer (asociándolo sólo a orgasmo) y, si está no lo tiene, es porque algo está haciendo él mal. Puede haber más motivos psicológicos, pero la mayoría están sustentados sobre el gran mito heterosexual de que el hombre y el pene son los autores del placer de la mujer y tienen que ser aguerridos guerreros que sepan moverse con facilidad, sabiendo todos los trucos de antemano, para así aprobar el supuesto examen que los calificará como suficientemente hombres. Y, por supuesto, bajo todo mito está la creencia de que todas las personas sienten igual; causa directa para suspender el supuesto examen.

Sin metas ni notas, simple y llanamente disfrutando con lo que está pasando en el momento

Lo que está claro es que el sexo, y en este caso el heterosexual, está plagado de mitos/mentiras que favorecen un enfoque reduccionista de cómo se debe disfrutar de la sexualidad. Y todo partiendo de una base totalmente genital donde el objetivo es cumplir con lo que, supuestamente, es normal (y recordad lo que pasa cuando se quita la L a normal). Es como si el pene y la vulva fuesen por libre y el resto del cuerpo fuese un simple attrezzo, cuando en realidad nuestras creencias son el mayor órgano sexual que existe. Desde el punto de vista de los mitos, efectivamente, el que tú no tengas orgasmos vaginales es la causa de que él tenga gatillazos; pero en realidad no es porque tú no tengas ese tipo de orgasmos inexistentes, sino por la creencia de que existen  y tendrían que producirse con su pene. La responsabilidad es de las creencias y, afortunadamente, pueden modificarse; y ahí sí, tanto tú como él, sois responsables.

¿Y cómo superar los mitos? Bajando al cuerpo, experimentando qué es lo que le gusta a cada cual, atreviéndose a indagar y a jugar. Sin metas ni notas, simple y llanamente disfrutando con lo que está pasando en el momento.

 

 

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Estudié Pedagogía para contribuir a un cambio hacia la vivencia del placer sin culpabilidad. Me especialicé en Sexualidad, base de la formación y castración de nuestra personalidad. Parto de analizar la construcción actual del género como limitante de nuestra expansión.

    Comentarios recientes

    1. lirio

      Buenas…mi duda viene porque llevo 2 años con un chico y ultimamente no nos entendemos mucho en la cama,por decir algo. En estos 2 años hemos tenido muy buenas relaciones y placenteras para ambos,pero hace ya tiempo k no nos atraemos tanto y nos cuesta entrar en el tema. Es cierto que tenemos diferentes maneras de disfrutar, por un lado a mi me gustan cosas suaves, posturas normales, caricias(calentamiento), y el coito/penetracion no muy fuerte y con contacto en el clitoris,etc…xk si no tengo clarisimo que no llego al orgasmo. A él por otro lado le gusta mas a lo “guarrete” una penetración mas dura, un aqui te pillo aqui te mato, cambiar mucho de postura y probar cosas nuevas etc… En estos 2 años hemos disfrutado mucho el uno del otro y dice que nunca había sentido cosas como las que ha sentido conmigo, pero es cierto que siempre lo hemos echo a mi manera, siempre ha tenido cuidado y delicadeza; pero yo se que le gustaría hacer otras cosas, cosas que a él le gustan y le ponen más y que yo nunca hago. Pienso que es por esto porlo que hemos perdido esa chispa, pero no kiero ke se apague…. Habria alguna manera de disfrutar los 2 por igual???? Que puedo hacer para que el sienta esa caña que le hace falta, sin verme yo forzada en algunos aspectos??
      GRACIASS!!

      1. kiker

        Oh! Parece que he encontrado tu solución! Seré la única persona que te dirá la verdad (the truth en inglés): en cada sesión (o relación) manda UNO. Hay relaciones en las que uno disfruta y otro obedece. Y hay relaciones, donde se turnan: un día controla uno, y otro día controla otro… DISFRUTE TOTAL! No hay forma de que cada vez que folléis se disfrute al 50%, y si lo intentáis, no llegaréis al 10% los dos juntos. Digo yo… mejor disfrutar tú un día al 100% y él otro día al 100%. (Femazi horde aproaching in 1… 2… 3…)

        1. Sonia Giménez

          Para nada estoy de acuerdo contigo, en que unas veces disfrute uno al 100% y otras veces otro. Cada pareja es un mundo y cada vez es distinta. En principio la sexualidad es para gozarla todos y disfrutar. Que alguna vez no andas muy inspirado pues no pasa nada. Pero tener que sacrificarse es un concepto equivocado. La cosa es compartir e intentar estar en el presente disfrutando con tu acompañante. Y hablar de lo que le gusta a cada uno, comunicarse es fundamental…
          Saludos y sonrisas!!

        2. Ayla

          Eso de que en cada relación sexual sólo puede haber uno que disfrute me parece una tontería. El disfrute no se puede cuantificar. Unas veces el sexo es más placentero que otras, y no pasa nada, pues de todo se aprende, pero el sexo no es hacer que el otro disfrute mientras tú no estás sintiendo nada, o disfrutar tú egoistamente ignorando las necesidades de tu pareja. Me parece que ves las relaciones sexuales de una manera muy esquemática, por supuesto que pueden disfrutar los dos, aunque no en porcentajes iguales (qué concepto más vacuo), al menos sí DISFRUTAR Y PUNTO, jugando, riendo, cambiando de posturas, prácticas, llevando uno la voz cantante un rato, después el otro…
          Y bueno, eso de la feminazi horde, dice mucho de tí, y no positivo precisamente 😉

          1. iker

            ¿Cómo? Si la propia lirio admite que o disfruta ella de una manera, o disfruta él de la otra… “Eso de que en cada relación sexual sólo puede haber uno que disfrute me parece una tontería” Pero bueno, se me había olvidado que a las feminazis no se os puede cuestionar. Perdón por tener mi propia opinión, no lo volveré a hacer!

            1. coli

              Qué problemones tienen algunos con “las mujeres”. El troll con pocas luces siempre entra en los foros de la misma manera… Es cansado y aburrido, pero lleva la peor parte: no sospecha la visión que da de sí mismo. Iker, te acompaño en el sentimiento, aunque tú no lo sientas, jejeje

    2. Lu

      Lo que está claro es que es un poco raro que un miembro de la pareja tenga que hacer el amor, intentando no obtener placer para no tener un orgasmo “antes de tiempo”.

      1. The Truth

        Sí, algo injusto que siempre se ha pedido solo y únicamente al hombre.

    3. Alejandro

      En mi opinión, cuando se dan problemas como el que se plantea en la pregunta que da pie al post, así como el que describe Lirio, se debe considerar la posibilidad de que la industria del sexo, concrétamente la pornografía, esté detrás de ello.

      Tradicionalmente, muchas mujeres, incluso algunas feministas, han evitado entrar en el tema de la pornografía suponiéndolo “cosa de tios”, o considerándolo un símbolo de la liberación sexual para ambos sexos. Asimismo, muchos hombres nos hemos apoyado y sido cómplices unos de otros en el consumo de pornografía, bajo la amenaza de ser rechazados socialmente al grito de “maricón” si no lo hacíamos. Pero la realidad es que la pornografía, y especialmente la pornografía de internet, nos hace daño a los que la usamos y nos hacer dañar a las personas con las que nos relacionamos.

      La pornografía, en la mayoría de los casos, engancha al consumidor igual que una droga química, y la mayoría de los consumidores (mayoritariamente hombres) nos cuesta reconocerlo. Su uso continuado nos va quitando la capacidad de excitarnos frente a cosas que no sean la misma pornografía, o las prácticas sexuales que en ella se ven. Precisamente, me llama la atención que lo que Lirio describe que le gusta a su pareja es muy cercano al estereotipo pornográfico del sexo. Muchos hombres creemos que eso es lo que nos gusta porque hemos visto tanta pornografía que nos resulta cada vez más difícil excitarnos o tener una erección si no es haciéndolo así.

      Para muchos hombres llega un momento en que empiezan a experimentar dificultades para mantener una erección durante el sexo real, con su pareja, y vienen los llamados “gatillazos”. La paradoja está en que mientras resulta difícil mantener la erección con la pareja, con la pornografía nos resulta extremádamente fácil y rápido, lo que nos empuja a “refugiarnos” más en la pornografía.

      El peligro aquí para las mujeres está en que muchas, queriendo esforzarse por que el sexo funcione, sienten la necesidad de hacer cosas que no quieren, o de la manera que no quieren. Si lo hacen, se convierten en instrumentos de placer del hombre, y no en compañeras amantes. No son pocas las mujeres que sacrifican su voluntad en lo que se hace o no en el sexo, sintiendo que, en el fondo, se convierten en las putas de sus parejas. Y lo peor es que su sacrificio no hace más que alimentar las fantasías pornográficas, y el problema suele ir cada vez a más.

      Yo estoy ahora mismo, con la ayuda de mi pareja, en proceso de sanar mi sexualidad. Dejé la pornografía hace unos meses y al irme alejando de su influencia es cuando me voy dando cuenta de cuando ha afectado en mi vida. No sólo en el sexo sino también en mi carácter. Sé que la pornografía es de uso casi universal entre los hombres, y me parece muy fácil acabar siendo afectado por ésta, de un modo u otro. Por eso cuando leo cosas como estas me gusta contar mi visión. Por que a mi me hubiese venido estupendo que álguien me alertara de este problema antes. Mi pareja y yo nos hubiésemos ahorrado mucho sufrimiento.

      Un abrazo a tod@s!

    4. Sonia Giménez

      Mónica, me ha gustado tanto esta entrada que voy a compartirla en mi blog porque va en la línea de mi modo de pensar y en la línea del blog, y por supuesto voy a compartirla, a ver si entre todas conseguimos acabar con algunos mitos, que tanto daño nos hacen. La cosa es desaprender, eso que sólo se consigue dándonos cuenta de que no todo es como nos lo contaron o aprendimos. Y ese es el camino, estar abiertos a cambiar las creencias que no nos son útiles…
      Gracias por estar ahí.

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