Maternidad, ¿privilegio o derecho? Cuerpos, Opinión

Mientras el movimiento feminista lo está dando todo en defensa del aborto, hay otro ataque frontal a los derechos reproductivos que está pasando desapercibido: la discriminación en el acceso a la reproducción asistida en el sistema público a las mujeres sin pareja masculina (parejas de lesbianas y mujeres solas)

Susana Cañete, activista de Lumatza

'Mujer y lesbiana: doble recorte', mostraba en su cartel una manifestante el pasado 8 de marzo en Barcelona./ Bárbara Boyero

‘Mujer y lesbiana: doble recorte’, mostraba en su cartel una manifestante el pasado 8 de marzo en Barcelona./ Bárbara Boyero

Tan terrible es obligar a parir a alguien en contra de su voluntad como impedir ser madre a quien quiere serlo. Y no, no me he vuelto loca ni me he adherido al discurso del PP.

Poco queda ya por decir de la agresión retrógrada de Gallardón. Quizá sobre un efecto de esta: la enorme respuesta del movimiento feminista, lo que debería ser un motivo de alegría para nosotras. Pero a pesar de la potencia de la lucha emprendida y de las luces que brillan en la oscuridad, no dejo de tener un sabor amargo.

Mientras el movimiento feminista lo está dando todo contra esta violación de nuestros derechos reproductivos (y no es para menos), hay otro ataque frontal a estos que está pasando desapercibido: la discriminación en el acceso a la reproducción asistida en el sistema público a las mujeres sin pareja masculina (parejas de lesbianas y mujeres solas).

Si bien hubo una respuesta feminista este verano, lo que me ilusionó, ante el revés de la ley del aborto, ha quedado en segundo plano, si es que no se ha desvanecido de nuestra agenda política definitivamente.

La cuestión de clase es fundamental: un tratamiento privado de reproducción asistida puede costar entre 2000 y 8000 euros, y quienes tengan medios económicos podrán seguir abortando en condiciones de seguridad

Y creo que ambos asuntos deben ir de la mano en la reivindicación de los derechos reproductivos, pues ambos violan un derecho fundamental y tienen igual relevancia y urgencia. Ambos son, al fin y al cabo, las dos caras de la misma moneda.

El control sobre los cuerpos y la reproducción de las mujeres es función patriarcal y capitalista, pues el papel de la mujer como reproductora de la fuerza de trabajo y como madre de los hijos de los hombres, está en la base misma del sistema.

Tuve el placer de escuchar a Sivia Federici en un momento en que estaba reflexionando sobre estas cuestiones, lo que me ayudó entender diversos aspectos de este tema. Las distintas formas de ejercer este control pueden tener distinta dirección, aunque el mismo sentido. Mientras en unos países o en unos grupos sociales se persigue y controla el aborto, en otros se aplica la esterilización obligatoria. O, como está ocurriendo en el Estado español, a un sector de la población se le quiere impedir decidir abortar y a otro impedir el libre acceso a la maternidad.

El sistema necesita controlar no sólo la cantidad, sino también la forma en que se realiza la reproducción de la mano de obra. No le vale cualquier manera de reproducirse: más pobres o más gentes educadas fuera de su control, pueden ser un peligro para el status quo y no son de su agrado.

La cuestión de clase es fundamental en las medidas discriminatorias que nos ocupan. Al sacar la reproducción asistida del sistema público, se impide el acceso a ésta a las mujeres que no tienen medios suficientes para recurrir a la sanidad privada, donde un tratamiento puede costar de media entre 2000 y 8000 euros. Quienes tengan medios económicos podrán seguir abortando en condiciones de seguridad y acudir a las carísimas clínicas de fertilidad. Así pues los derechos reproductivos dejan de ser tales para convertirse en privilegios.

La construcción de familias y la crianza sin hombres desde la elección y el deseo, supone una subversión radical de la estructura social; una patada al patriarcado

Federici dice también algo que me interesa mucho: que el feminismo se ha centrado más en las reivindicaciones por el derecho al aborto que en la construcción de maneras alternativas de maternidad y crianza (y creo que hay muchas formas posibles). Lo que podría ser a la larga un elemento de desestabilización del sistema patriarcal-capitalista.

En la cultura occidental, desde tiempos clásicos, el padre es el dueño de la descendencia y la mujer es un mero receptáculo de la progenie. La figura del “pater familias” aún sigue siendo el centro de la familia tradicional.

Por todo esto, la discriminación a bolleras y a mujeres sin pareja masculina no tiene nada de ingenua ni de aleatoria. Que las mujeres sean madres al margen de los hombres, que se reapropien de sus cuerpos y de sus criaturas, es un asunto que no agrada a los sectores conservadores. Y por algo será, porque malos está claro que son, pero tontos no tanto.

La construcción de familias y la crianza sin hombres desde la elección y el deseo, supone una subversión radical de la estructura social. Le da una patada a la esencia misma del patriarcado: la autoridad paterna, la autoridad masculina. Al menos dentro de la familia, el agente socializador por excelencia, lo que no es poco.

Recuerda al sentido político del lesbianismo. Es una de las pesadillas para el patriarcado: mujeres que se enrollan entre ellas, mujeres que tienen hijxs sin hombres… Una amenaza para la supervivencia del papel del “macho”, del cabeza de familia, un descoloque total. Ya no es protagonista, ya no es imprescindible, nosotras hacemos lo nuestro. Con semen de donante podemos quitarnos de encima para siempre a maltratadores y a jueces fascistas, con su SAP y su custodia compartida impuesta. Un mal trago para ellos.

No obstante, de las discriminaciones que las lesbianas somos susceptibles de sufrir (y sufrimos), esta es la más flagrante que se nos ha venido encima en los últimos años, en los que se han conseguido grandes avances en materia de igualdad legal. Porque este ataque, que tanto temo pase inadvertido para la mayoría de las compañeras de lucha, legaliza una vez más la desigualdad de derechos. Y esto no lo vamos a admitir.

Por ello, el movimiento feminista debe ser capaz de responder a esta agresión aquí y ahora. Y de dar a este asunto, que atañe a las bolleras que quieren ser madres y a quienes están fuera de la monogamia heterosexual obligatoria, el lugar importante y prioritario que le corresponde.

La discriminación en el acceso a la reproducción asistida debe abordarse conjuntamente con la reivindicación por el derecho al aborto, pues además de ser un asunto de primer orden, forma parte de los derechos reproductivos.

Aunque entiendo que nos están atacando desde muchos frentes, que desafortunadamente no somos nosotras quienes marcamos el calendario y que no siempre es fácil articular las respuestas, no quiero dejar de apuntar la necesidad de que la agenda feminista aglutine las reivindicaciones de todos los colectivos que forman parte del movimiento, incluidas las lesbianas, lxs trans, las trabajadoras sexuales, domésticas, mujeres sin papeles, etcétera.

Es igual de prioritario y necesario que todas clamemos por el derecho al aborto como que lo hagamos por el derecho a preñarnos en la seguridad social sin un maromo al lado. Porque es la misma lucha y porque si nos tocan a una nos tocan a todas.

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Maternidad, ¿privilegio o derecho?
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Comentarios recientes

  1. Tania

    “La construcción de familias y la crianza sin hombres desde la elección y el deseo, supone una subversión radical de la estructura social. Le da una patada a la esencia misma del patriarcado: la autoridad paterna, la autoridad masculina. Al menos dentro de la familia, el agente socializador por excelencia, lo que no es poco.” ¿¿¿??? Las mujeres que tienen hijos por inseminación no los tienen para luchar contra el patriarcado sino porque los desean. Es más, pobres niños si simplemente son usados como arma de lucha para conseguir un fin político y social. Pero, vamos, se ve que hay gente que si ve a los niños como objetos “para algo” y no como un fin en sí mismo.

    “Recuerda al sentido político del lesbianismo. Es una de las pesadillas para el patriarcado: mujeres que se enrollan entre ellas, mujeres que tienen hijxs sin hombres… Una amenaza para la supervivencia del papel del “macho”, del cabeza de familia, un descoloque total. Ya no es protagonista, ya no es imprescindible, nosotras hacemos lo nuestro. Con semen de donante podemos quitarnos de encima para siempre a maltratadores y a jueces fascistas, con su SAP y su custodia compartida impuesta. Un mal trago para ellos.” Lo mismo, ya estamos poniendo el amor entre mujeres como si fuera un arma arrojadiza y no un fin en sí mismo. El patriarcado no es un ser vivo ni un ser humano por lo tanto no tiene pesadillas. Después el párrafo se dedica a insultar a los hombres, que solamente aparecen como “machos” o como maltratadores, como si no existiera el hombre respetuoso con la mujer y con otros hombres. Tengo una buena noticia: ¡EXISTEN! Hay hombres majetes e incluso normales, como nosotras, con sus defectos y virtudes. Y tengo otra buenísima noticia: ¡Hay familias heterosexuales en las que el hombre no es un monstruo autoritario ni es el cabeza de familia y donde las decisiones se toman por consenso! Pero aún hay más… ¡Las parejas de lesbianas pueden reproducir, como en toda relación humana de seres normales e imperfectos, los roles de dominación, autoritarismo y jerarquía propios del patriarcado más rancio! ¡Nadie está a salvo, ni las parejas hombre-hombre, ni las hombre-mujer, ni las mujer-mujer!

    1. Bugambilia

      Respecto al primer párrafo, me parece una frivolidad pensar que la autora de este artículo esté planteando que una realiza una inversión de tiempo, dinero y desgaste emocional y físico en acceder a un tratamiento de reproducción asistida para darle una patada al patriarcado. Lo que plantea es que si la derecha se opone a reconocer ese derecho a las mujeres que no planifican la maternidad con un hombre, es porque constituye una amenaza al orden patriarcal.

      1. Tania

        Lo que es una frivolidad es mezclar el hecho de tener niños con estrategias políticas, me parece a mí. Pero quizás tengas razón y he entendido mal el texto. Gracias por la observación.

    2. Azireth

      Buen día, Tania,

      Creo que hemos entendido el artículo de forma muy diferente.

      Yo soy bollera, estoy enamorada de mi pareja y espero un día tener hijos con ella. Esto no tiene nada de proyecto político: lo siento con todo el cuerpo, y no lo fingiría si no fuera verdad.

      Pero todas hemos oído aquello de que lo privado también es público, y cómo gestionar tu opción sexual sí es, indudablemente, una forma de hacer política. Esta semana tienes dos ejemplos clarísimos: Ellen Page y Elena Anaya, salir de un armario no solo como necesidad personal sino también como acto de apoyo a gente que lo tiene más difícil frente a dedicar tu premio a “mi amor” para evitar problemas. Es la opción de cada una. Pero es tomar una posición, yo tengo claro qué aprecio más. Y también tengo claro que yo no me tapo ni omito nada independiente de qué me cueste a nivel personal o en el trabajo. Vivir sin vergüenza, sin imponerse un rol de género (dentro de lo difícil que es evitar las programaciones que nos han impuesto) y sin tapar nuestra sexualidad es una forma de ser más felices pero también de lucha, de visibilización, allanando el camino a quienes lo tienen o lo sienten más difícil.

      Y de la misma manera por supuesto no elegiría cuándo ser madre como forma de lucha: espero poder hacerlo cuando nos sintamos preparadas, porque deseo ser madre, es un hecho, y me siento con tanto derecho como cualquier otra mujer. Y será una decisión básica en mi vida, en nuestras vidas, pero es que también será una forma de boicotear la familia nuclear dependiente del padre. Y nosotras hoy somos dos, pero el poliamor abre la puerta a personas que nazcan a familias con una densa red de padres y madres que las quieran, las cuiden y las acompañen, lo que además de una estructura mucho más completa para quien nace es una gran patada a la familia nuclear aislada del mundo.

      Así que resumo: mi intención era hacer ver lo simplista que es quedarse solo con la mitad. Por supuesto el amor es amor primero, y no se decide ser madre como forma de lucha, pero si vives dentro de esta sociedad, cualquier forma de amor diferente de la heterosexualidad monógama y mucho más si implica hijas, es subversiva.

  2. Beatriz Gimeno

    Totalmente de acuerdo con lo que platea el artículo pero siempre que se trata esto suele producirse una omisión. No se necesita una clínica para inseminarse. Basta una jeringuilla y esperma, se puede hacer en casa. Depender de las clínicas y los médicos es otra forma de sometimiento al sistema patriarcal “experto”. Incluso si se quiere donante anónimo hay muchos centros que lo venden (barato) por internet. En mi opinión siempre hay que visibilizar esta opción. Es una opción tan invisible que muchas mujeres piensan que la inseminación tiene que producirse por complejos mecanismos científicos. Y no. Puedes hacerlo tú misma, sola o con tu pareja, en casa y por poco dinero.

    1. Genona

      Gracias por esta aportación, Beatriz. Desarrollas esta idea que no me quedó muy clara en tu anterior artículo “Construyendo un discurso antimaternal”:

      “Además, se presentan nuevas situaciones como las maternidades lesbianas o las maternidades mediante técnicas de inseminación como actos de rebelión contra el patriarcado, dejando a un lado lo que tienen de empeño consumista de adscripción capitalista, además de confirmar más que disentir, del rol maternal tradicional.”

      Saludos

    2. Carol

      Sólo conozco un sitio que vende esperma por internet y es un laboratorio Danés. El envíó suele ser caro y no te explican bien como no romper la cadena de congelado. Yo me he inseminado por la seguridad social y es cierto que es otra forma de control, pero por otro lado yo he podido cumplir mi objetivo por un derecho adquirido que ahora pretenden quitar. Y para la que necesita tratamiento de fertilidad te ahorras un buen pico. Como poderlo hacer en casa es posible, pero no tan fácil, al no ser que tengas donante díspuesto, pero entónces deja de ser anónimo.

    3. Susana

      Está muy bien lo que dices. Puede ser una alternativa muy interesante si no se tienen problemas de fertilidad. La inseminación casera está extendida en algunos países europeos, EEUU o Canadá. Y si no lo está tanto en el estado español posiblemente sea por los riesgos legales de optar por esta alternativa (existen otro tipo de riesgos que cada cual debe valorar). En las leyes españolas siempre prima la biología y no se protege en ningún caso a las familias alternativas: el donante podría reclamar a lx hijx o viceversa, tampoco existe la posibilidad de tener más de dos progenitores… La filiación está sometida a normas muy heterosexistas, como la discriminación de las mujeres a reconocer a unx hijx no biológicx (más que por matrimonio o adopción mientras que un hombre puede reconocer a cualquier criatura).
      Todavía queda mucho por hacer en cuestión de igualdad de derechos, y ya no digo nada sobre deconstruir el androcentrismo y el heterosexismo de nuestras sociedades.
      Aquí se puede leer sobre un caso en que un donante logra la patria potestad de la criatura en detrimento de la madre no biológica.

      http://www.pikaramagazine.com/2013/02/las-familias-lesbicas-y-%E2%80%9Cel-bien-del-menor%E2%80%9D/

  3. pia

    la patada al patriarcado es traer niños en familias, sean las que sean, conformadas del modo elegido, y que dentro de esta familia, no exista la desigualdad, que el bebe este acunado por manos masculinas todas, por manos femeninas todas, por manos mezcladas todas, pero acunado…y enseñando a que el vinculo se respeta, se nutre, se cuida, y que esa cria no será victima de un sistema depredador…
    asi tendremos sociedad algún día libres de violencia, libres de patriarcado….

  4. Leola

    Quizás los hombres si se da la situación de que las mujere prescinden del varón pueden hacer un pacto social para no donar a las clinicas de inseminación, en pleno ejercicio de su libertad y sin entrometerse en la de la mujer (es su cuerpo, es su decisión), igual que la mujer decide tenerlo solo excluyendo a un varón. Aunque el hombre aporte poco, su aportación también es necesaria, o les obligaremos a que donen para librarnos de ellos?

    1. Itsaso

      Quizás, quizás. Poooobres hombres rechazados que no son el ombligo del mundo.Qué vida tan dura tienen. Es cierto.

  5. Teresa

    Procrear no es un capricho y es bueno también para los propios niños venir donde son deseados, padre o madre que lo desee. No, no hay obligaciones a donar ni a embararse, creo que de eso se trata, colaboración entre los seres humanos es mucho más constructivo, aunque sea tan utópico como acabar con el machismo o el patriarcado, pidamos lo imposible.
    Pero sí, en general me parece un derecho ser padre o madre igual que lo pueda ser casarse. Puede haber cuestiones relacionadas pero en general garantiza mejor el bienestar de todos, y de los propios futuros seres humanos.
    También está la maternidad subrogada (creo que se llama) con madres elegidas por una pareja de hombres, por ejemplo, o un soltero. Me parece también una buena idea dentro de una buena organización que ayude a venir al mundo en buenas condiciones y ayude en vez de poner pegas y barreras monetarias. Y ésto no es solamente una cuestión de dinero o posibilidades sino de la voluntad de cuidarlo, pero todo ayuda, claro está, soy partidaria de que nazcan donde les vayan a querer o les adopten.
    Sí, tiendo a dar poder a las mujeres por mero re-equilibrio de poderes en el mundo. Los hombres pueden hacer lo que les venga en gana con su cuerpo desde siempre, razones físicas dos: mucha mayor fuerza física y no quedarse embarazados, e insistir en esa recuperación de capacidad real al sexo femenino es en general muy saludable.
    Tampoco va a dejar de haber mujeres que de buena gana aceptan el matrimonio heterosexual y a los hombres en sus vidas, ni mucho menos. Ellas y todas nosotras necesitamos urgentemente ver también esas parejas heterosexuales de hombres igualitarios, con sentimientos, etc, porque también queremos mucho a estas personas que podríamos ser nosotros.
    Pero sí, defender los derechos de todas las mujeres a tomar sus decisiones equilibra la balanza y si es mirado con recelo por el que sea deberá acostumbrarse a comprender otras formas de vida en vez de negarles el pan y la sal.

  6. Itsaso

    Me alegra leer este artículo. A veces parece que hasta yo misma tengo amnesia. Me tomo el artículo como recordatorio constructivo. A partir de ahora haré ambas reivindicaciones en el mismo pack y visibilizaré la maternidad lésbica por la seguridad social. ¡Gracias!

  7. Anabel

    Yo personalmente creo que estamos perdiendo un poco el norte y el rumbo de la cuestión. Los políticos como siempre en su línea, creando problemas donde no los hay y aplicando soluciones que nunca funcionan, ¿de verdad tocaba ahora profundizar de esta manera en el tema del aborto?, creo que peor no lo pueden hacer, pero unos y los otros; yo me pregunto ¿como un ministro (varón) puede opinar de un tema tan profundo como el aborto?, ¿como se pueden decir barbaridades de tal guiso como que aunque la criatura que venga a este mundo sea impedida, hay que dejarle nacer?.
    Son de tal incapacidad nuestros dirigentes que dan bandazos para ver si alguna vez lo aciertan, ellos dicen y hacen y luego pues bien ya veremos, como ellos nunca pagan las consecuencias, y estamos a vueltas de lo de siempre, es este un mundo de hombres con ideas machistas y que aunque nosotras creamos que nos valoran en algo porque nos dejen ejercer una libre sexualidad, o que podamos comprar unas bolas chinas en cualquier farmacia, o podamos adoptar niños aunque nuestra pareja sea del mismo sexo, no amigas, ellos quieren seguir mandando de nosotras como siempre, tal y como lo han hecho a través de los siglos, hasta el punto que quieren decidir cuando y cuando no hemos de ser madres; lo único que tenemos nuestro, la gracia de concebir, pues sí queridas, también en eso quieren mandar, “manda huevos” como ellos dicen.

  8. dcb

    “Recuerda al sentido político del lesbianismo. Es una de las pesadillas para el patriarcado: mujeres que se enrollan entre ellas, mujeres que tienen hijxs sin hombres… Una amenaza para la supervivencia del papel del “macho”, del cabeza de familia, un descoloque total. Ya no es protagonista, ya no es imprescindible, nosotras hacemos lo nuestro. Con semen de donante podemos quitarnos de encima para siempre a maltratadores y a jueces fascistas, con su SAP y su custodia compartida impuesta. Un mal trago para ellos.”

    Y yo pregunto, y si las lesbianas teneis hijos varones que hareis con ellos? que papel van a tener en su vida esos pobres niños?? les eneñareis que cuando sean mayores tienen que eyacular en un frasco para que una pareja de amargadas misandricas puedan seguir con su vida manipulando a otros niños?

  9. nath

    pienso que eso es individual de la mujer si quiere o no tener hijos… la manera mas facil de ver es que la mujer siempre ha tenido que cumplir el rol de madre y padre eso hace mas facil la ardua tarea de criar niños… pero sin necesidad de la figura masculina, yo conozco lesbianas que aunque con inseminacion artificial o con ayuda de un amigo masculino han tenido a sus hijos y no les importa tener al padre del menor al lado, pero tampoco hacen lo que muchas se ven haciendo y es satanizar al padre nada mas por que es varon, se sabe bien que para eso se debe tener en cuenta de que la criatura tendra sus derechos a saber de donde viene, y si el toma la libre decision de respetar no solo su crianza sino tambien de buscar sus origenes tambien paternos, eso le incluye tambien a las madres solteras que siempre marcan pautas contra los padres de los menores…. eso se los dejo … yo pienso tener un hijo sin necesidad de poner figura paterna, se que es algo misandrico y eso me vale tres tiras… pero no seria capaz de satanizar al individuo que hizo el favor que todo fuese posible no importa que metodo se use….

  10. Kiwi

    Siendo que estoy plenamente de acuerdo en que las restricciones a la inseminación para mujeres sin un hombre es discriminatoria y tiene una intención política clara que no respeto, no entiendo por qué la adopción nunca se contempla como una alternativa igual de buena que someterse a una inseminación artificial. Sobre todo cuando se habla de formas “nuevas y creativas de maternidad”. No sólo hablo de la adopción como alternativa para parejas lesbianas y mujeres sin pareja, sino también para las parejas de hombre y mujer.
    Habiendo tantxs niñxs sin padres en el mundo, de lo que yo estaría en contra es de que la seguridad social le financie los programas de fertilidad asistida a nadie.
    No se cómo veis esta alternativa, porque nunca he leido nada sobre ella en todos los artículos que critican este tema.
    Saludos.

  11. Rodrigo

    Excelente Articulo, saludos desde la región chilena, Toda acción que realizamos en sociedad es un acto politico en si mismo, la maternidad y la crianza son tan importantes como acción politico como el aborto en si mismo. discrepo de las visiones que apuntan a separar el rol de la crianza de la construccion politica, creo que es indispensable llevar la lucha a lo individual e intimo, como modo de apropiarse del discurso. no es transformar a una hija o hijo en un arma politica, el ser humano en si mismo es un instrumento de lucha.

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