Desocupar la maternidad Cuerpos, Opinión

Hemos luchado por desmontar la construcción según la cual no tener hijxs nos convertía en no-mujeres. Ahora nos toca también dinamitar el concepto de que al tenerlos nos convertimos en esa cosa abstracta, despolitizada, des-sexualizada y des-socializada que es La Madre.

Brigitte Vasallo

Ilustración: Emma Gascó

Ilustración: Emma Gascó

Para posicionarse más allá de la frontera identitaria y volverse un monstruo sexo disidente que se ubique discursivamente fuera del género, es decir, más allá de la heteronorma, hace falta dar otro paso. Hay que apropiarse del lenguaje y enunciar nuestras disconformidades. No basta con rebelarse para que nos digan que somos mujeres malas, es necesario y urgente renunciar al hecho mismo de ser mujer”
Francisca Barrientos A. ‘La mujer como piedra de toque: una mirada frente al fracaso del feminismo’

 

Feminista, bollera en ciernes, guerrera, poly-multi-amorosa y disidente por definición, se hace un silencio a mi alrededor cuando alguien observa que ese churumbel que corretea entre mis piernas es mi hijo. “Ah, pero… ¿eres madre?”. Si esa es la pregunta, la respuesta es no. Yo no soy madre. Soy madre únicamente de mi hijo y mi maternidad está definida en la relación que él y yo tenemos, únicamente. Soy su madre. Nada más. Y nada menos.

A la maternidad le hemos dado muchas vueltas, pero no hemos logrado desocuparla. Hemos luchado por desmontar la construcción según la cual no tener hijxs nos convertía en no-mujeres, en mujeres venidas a menos. Ahora nos toca también dinamitar el concepto según el cual dejamos de ser mujeres precisamente al tenerlos y convertirnos en esa cosa abstracta, despolitizada, des-sexualizada y des-socializada que es La Madre.

¿Somos madres o tenemos hijxs?

Al enunciarnos como madres (“soy madre” en lugar de “tengo hijxs”) nos afirmamos desde una categoría relacional, que nos des-hace como sujetas para re-convertirnos en sujetas-en-tanto-que, ese gran clásico del patriarcado. Cuando se nos enuncia como madres, se antepone la relación con nuestrxs hijxs a cualquier otra de las dimensiones de nuestra identidad, porque ser madre, en el fondo, es desaparecer. La maternidad se situa, lo queramos o no sus protagonistas, en el centro, en la única identidad definitoria, en el sujeto mismo. Las demás circunstancias se vienen a añadir a ese absoluto: se es madre trabajadora o madre soltera. Madre.

Una vez demostrado que ser superwoman es inaguantable, descubrimos otra forma de ser madre: la criadora natural extrema, totalmente feliz en su rol de lavadora de pañales ecológicos

Todos los grandes modelos de maternidad propuestos pasan por ahí: enunciar como mujer a la madre tradicional planchadora y lavadora, cocinadora de pucheros es redundante pues, en tanto que mujer-madre sublimada se convierte en una especie de mujer-muy mujer. En “mujer de verdad marca registrada”. Con la incorporación de las mujeres al mundo de las carreras laborales nos convertimos en superwomen, la MILF (mother I’d like to fuck, definición que merece dinamita aparte), la mujer que es madre sin que se le note : sigue trabajando como si nada, teniendo un vientre plano como si nada, saliendo de copas y “dejándose follar” sin por ello perder un ápice de su esencia maternal, igualmente “mujer-muy mujer” con el añadido de “ejecutiva-muy ejecutiva” y follable. Es la criadora via nanis atravesada por la clase social, el capitalismo salvaje y la re-cosificación de las mujeres que siguen cargando con el rol tradicional, augmentado por las nuevas exigencias del espacio público.

Una vez demostrada por la tesonería de las prácticas cotidianas que ser superwoman es inaguantable, descubrimos otra forma de ser madre: la criadora natural extrema, dadora de pecho a demanda durante toda la eternidad, reivindicadora de un parto, no ya desmedicalizado, sino todo lo doloroso que sea posible (porque las madres no sentimos dolor al parir, sino placer), totalmente feliz en su rol de lavadora de pañales ecológicos y compartidora de lecho, todas ellas cuestiones maravillosas pero que a la práctica solucionan el futuro del planeta y de la humanidad, pero nos complican bastante la vida a las que estamos en el proceso de criar.

Un regreso sospechosamente angustiante a un centro en común, perfectamente definido por Marcela Lagarde: el descuido para lograr el cuido. Desaparecer para ser madre, porque seguimos concibiendo la maternidad como una categoría antropófaga, que lo devora todo.

El falso debate entre no ser madre o desaparecer

Si tener hijos significa necesariamente ser madre y ser madre significa indudablemente desaparecer, aquí no hay debate. Tener hijos sería una estupidez que solo mujeres altamente abnegadas, angelicalmente generosas o escandalosamente afectivo-dependientes pueden querer llevar a cabo.

Existe una tremendo ejercicio de control social a partir de la idea de “la buena madre” que, obviamente, ni canta en grupos de punk, ni sale de noche, ni viaja sola, ni liga. Por otro lado, hay un desentendimiento colectivo respecto a tus circunstancias.

Asisto a debates, leo artículos y posts explicando la decisión de tener hijxs sobre el falso debate de ser o no ser madre, aún construido sobre imágenes falsas y estereotipadas de una maternidad inevitablemente des-personalizadora. ¿Quién de nosotras, luchadoras, pensantes, reivindicativas, tomaría partido por un “ser madre” en esos términos de delantal y mesa camilla, aunque sea 2.0? No queremos ser madres. No lo somos. Pero los debates nunca incluyen la posibilidad de tener hijxs (de ser sus madres) sin convertirnos por ello en madres.

La maternidad feminista está en otro lugar que pasa, necesariamente por desocupar la categoría madre. Nombrándonos en tanto que mujeres o como prófugas de la categoría mujeres, como disidentes, con cualquier atributo que contenga toda la complejidad de relaciones, experiencias, pasiones, deseos, miedos y errores que somos. Y que contenga, si acaso, la maternidad, pero que no desaparezca en ella.

Desmaternalizarnos

El discurso pasa por la realidad. Desde una vivencia feminista, desocupada la categoría “madre”, tener hijxs incluye un compromiso de crianza, de cuidados de unos seres para la comunidad. Pero la comunidad no parece muy dispuesta a permitir que algunas tengamos hijxs sin convertirnos en madres. No solo la manera en que se nos define y cataloga, sino las prácticas cotidianas parecen obligarnos a escoger entre ser mujeres o ser madres. “Cuando le digo a la gente que canto en un grupo punk” – explica Yoli Rozas, vocalista de Las niñas de Rajoy – “enseguida se sorprenden y me preguntan ¿pero tú no eres madre?”

Existe una tremendo ejercicio de control social sobre nuestras maternidades a partir de la idea de “la buena madre” que, obviamente, ni canta en grupos de punk, ni sale de noche, ni viaja sola, ni liga… parece ser que tener hijxs es incompatible con seguir viviendo. Por otro lado, hay un desentendimiento colectivo respecto a tus circunstancias. Si has decidido “ser madre” y aún así pretendes seguir siendo persona, seguir estando en el mundo, tendrás que buscarte la vida. Nunca hasta el día de hoy me han ofrecido servicio de guardería cuando me invitan a dar una conferencia durante el fin de semana, por ejemplo, o a las 7 de la tarde, por mucho que las personas que me invitan sepan perfectamente que estoy criando. Hace un par de años, un festival de música que se celebraba un fin de semana me acreditó como periodista pero pretendía que pagase las entradas para mi hijo, que entonces tenía 4 años. Si “soy madre” al fin, es asunto mío y si quiero además seguir siendo yo, es mejor que la maternidad no se me note, que no moleste, precisamente para que el entorno no me vea como “madre”, y ahí vuelta a empezar. Es lo que Lagarde define como “sincretismo de género”. Escoger constantemente entre cuidar y cuidarnos.

Pues yo, personalmente, no pienso escoger. Probablemente la maternidad como concepto no tenga solución posible, unido como está necesariamente a las mujeres y, a su vez, a una concepción de mujer totalmente biologizada. Por un lado se nos está escatimando el derecho sobre nuestros cuerpos para decidir sobre nuestras maternidades, por otro se nos está escatimando el derecho sobre nuestras identidades para seguir definiéndonos de mil maneras incluso teniendo hijxs.

Como afirma Lagarde, es necesario y urgente maternalizar la sociedad y desmaternizarnos nosotras. O, parafraseando a Barrientos, es urgente y necesario renunciar al hecho mismo de “ser madres”, tengamos hijxs o no. Especialmente si lxs tenemos.

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Desocupar la maternidad
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Comentarios recientes

  1. María Victoria

    Muy bueno, con preocupación observo la tendencia hacia una “maternidad ecológica” sin evidenciar simultáneamente como puede sobrecargar aún más de trabajo a la mujer, más cuando en la discusión usualmente no aparece el padre como sujeto de esta “paternidad ecológica”, también de la crianza con apego me preocupa poner tanto acento en el fuerte vínculo madre e hijo; los hombres que quieren desentenderse de las labores del hogar y de crianza pueden apelar a este especial apego, escabullirse o adaptarse a un rol secundario porque “nadie como una madre sabe que es lo mejor para su hijo”. De otro lado no me gusta la referencia a las ejecutivas que siguen “dejándose follar”, ¿porqué asumir que se “dejan follar” y no que quieren follar o se les da la gana follar? Mal hacemos si en lo sexual siempre presuponemos un papel pasivo en la mujer.

  2. Bravo

    Buenísimo. Tanta veces he intentado explicar esto y no he sabido cómo. Ahora me basta con enviar el link del artículo. Mil gracias!

  3. Ane

    Al fin leo un artículo desde el feminismo que hace una crítica a esa nueva moda de crianza “ecológica” (o como yo lo veo, una versión remasterizada de esclavitud materna). Y recalco que me ha gustado ese concepto de “la criadora natural extrema”, me parece una buena elección de palabras para una serie de prácticas que se vienen desarrollando en las etapas de embarazo-parto-crianza que echan por tierra todo el trabajo realizado en la búsqueda de un reparto más igualitario en el mundo de la paternidad y maternidad.

  4. zoe

    otro estupendo articulo de pikara. sois fenomenales. yo también este asunto es siempre algo a que he pensado, y lo habeis puesto perfectamente en palabras. Viva!

  5. Tania

    Brigitte, ¿podrías desarrollar más este punto: “la buena madre” que, obviamente, ni canta en grupos de punk, ni sale de noche, ni viaja sola, ni liga… parece ser que tener hijxs es incompatible con seguir viviendo”? ¿Las que no nos gusta salir de noche ni viajar sin nuestros hijos ni ligar (porque tenemos pareja) no vivimos? ¿Estamos muertas? ¿Las que usamos pañales de tela somos seres despolitizados y desocializados? Creo que el artículo cae en los mismos lugares comunes, aunque de forma resumida, que los de la filósofa, feminista, madre y accionista multimillonaria de Publicis Elisabeth Badinter en su libro “La mujer y la madre”. No entiendo qué tiene de negativo definirse, como seres plurales que somos, como “madre”. Tú misma te has definido con una lista de adjetivos. ¿Qué encuentras de negativo en la maternidad, que tú misma has elegido? Si no quieres usar pañales de tela, no los uses. ¿Alguien te está obligando a usarlos? Si no quieres dar el pecho durante años, no lo des. Ser madre es una experiencia humana y como tal es contradictoria y ambivalente pero en los tiempos que corren no puedo dejar de reivindicarla en todos sus claroscuros. Sí, soy madre entre otras muchas cosas y no hay nada malo en definirse como tal, como no hay nada malo en definirse como amiga o amante o luchadora. Siento discrepar con el resto de comentarios, me parece que el artículo no está bien escrito y podría hablar más claro, quizás la confusión en la exposición del mensaje es un acto voluntario de la autora, pero hace difícil comprender qué es lo que critica exactamente y por qué sigue observando el mundo desde una postura tan simplista. Si no es así, quizás la que no soy capaz de enterlo soy yo, que tengo mis limitaciones. Yo no me identifico para nada ni con la crianza natural ni con el estereotipo creado en torno a la “madre ecológica” sin embargo sí creo que hay que reivindicar la ética en la vida y al igual que quiero ser una buena persona, quiero ser una buena madre y una buena compañera y una buena amiga. Quien no quiera identificarse con la idea del bien o seguir la propia conciencia, es libre de no hacerlo, que para eso tenemos libre albedrío. Las madres no tenemos por qué estar ni encerradas en casa ni encerradas en el centro de trabajo, podemos pensar, podemos filosofar, podemos guerrear y la maternidad y los bebés no nos quitan nada. Es la sociedad la que hace imposible la crianza con su aislamiento y fragmentación. Normal, no se puede tolerar que la energía, el cuerpo y la capacidad intelectual de las mujeres vaya hacia algo diferente del trabajo o el consumo, y más durante sus años más productivos. En definitiva, creo que el modelo de madre de la crianza natural es muy criticable pero hay que hacerla bien. Por cierto, los pañales de tela y el parto no medicalizado no son patrimonio de la etiqueta “crianza natural” y las que hemos parido sin epidural no es porque amemos el dolor. ¿Tanto te molesta que no todas las mujeres quieran vivir esa experiencia y sentirla? Falta un poco de “vive y deja vivir” y de respeto a la capacidad de elección de la mujer cuando dispone de toda la información disponible.

    1. Laura

      Gracias TAnia he llegado a pensar qeu estaba mi intelectaulidad tan desanaturalizada por mi maternidad que era incapaz d eocntesatr a todo esto. BUeno en mi caso inetnto ser una buena madre una buen actriz y una buena mucha sotras cosas. En todo lqoue hago después de vuelats y revueltas eh puesto un adjetivo consciente. Es lo único que intento hacer. un parto consciente, una crianza consciente aliemnatción, educación…creo qeu el artículo puede herir a algunas pesrsonas en mi caso no porque paso bastante y estoy bregada… pero creoq eu deberíais revisar el punto discriminatorio, ofensivo e indadecuado de algunas afirmaciones que se pueden leer en el artículo de marras

    2. Laia

      Totalmente de acuerdo con Tania. ¿Por qué no podemos asumir que la maternidad es un hecho que nos transforma en la misma medida que otros actos? Parece que el objetivo en la vida, por decreto, es “seguir definiéndonos de mil maneras”, como si esto fuera incompatible con SER madre ¿Por qué debería no serlo? ¿Es incompatible ser un ser en evolución siendo compañera, amante, amiga, hija o trabajadora?

    3. Vanessa Bermudez

      Completamente de acuerdo con ud..
      No entiendo! no entiendo porque la majaderia de estar defendiendo una situacion tan personal, tan intima…cada mujer define cómo quiere ser madre….no entiendo porque insistir en que la liberacion femenima significa vivir la vida loca o bohemia para ser “personas”…por favor!!!!!. mujeres como yo, que ni estando sin hijos , me encontraban en un bar , perdiendo el tiempo, ni tuve una vida bohemia…y ahora con hijos menos ..por la sencilla razon de que asi soy!, por conviccion mi tiempo lo invierto en actividades mas sublimes… esos son mis valores y la forma en que siento estan aportando al mundo…con hijos o sin ellos, dejemos de caer en los mismos errores que por siglos ha caido el machismo ……eso no es ser “personas”.

  6. kronopia

    Bueno, de acuerdo en muchas cosas, pero a ver cuándo des-satanizamos desde el feminismo la lactancia, o el parto en casa, o, en general, una vida menos urbanita, una vida menos capitalista y más apegada a un manera más sencilla de vivir.
    Esa estigmatización de la madre “Hippie” es muy recurrente en ciertos discursos aparentemente liberadores, pero, como nos contó una vez una mujer que es referente de los pueblos ocupados de Euskal Herria, ella que parió varios hijos, EN CASA (otro pecado capital), nunca sintió que la carga de esa maternidad recayera en ella, ni siquiera en su compañero. Compartió la crianza con toda la comunidad en la que parió, y en la que vive desde hace varias décadas, y la relación que consiguió, y se creó políticamente, entre ella y el resto, sus hijxas entre ellxs, es un referente para muchxs.
    La cuestión es cuánto de liberadora es nuestra propuesta, en todos los ámbitos, en el feminista, en el antidesarrollista, en el anticapitalista…
    Pero guay, ya era hora de hablar de tener hijxs entre feministas sin culpa.

  7. Marta

    Hay referencias que personalmente creo que sobran. Si no quieres que te cataloguen de esto o lo otro… No catalogues tampoco tu… Estoy con Tania. Falta mas de ‘vive y deja vivir’.
    Y personalmente no creo que criar con apego cargue de faena a la madre, al contrario, los niños crecen mas felices y no dan por el culo como los que han sido criados bajo normas conductistas y camufladas con una independencia innecesaria y destructiva, como la misma antropologia puede explicar, asi como la neurociencia. Conductas que solo hacen que mermar la autoestima del pequeñx.
    Sobre que te moleste que te digan madre… Eres madre ¿no? Como tambien eres mujer, cantante, carnicera, amante, o inteligente. Yo soy madre, y orgullosa, porque hasta ahora no he sentido un amor como éste, distinto al romantico, distinto al loco, y al impulsivo y a todos. Quise ser madre porque me lo pedia el corazón, la cabeza y el cuerpo. Quizás es la diferencia entre tenerlos porque todo tu cuerpo lo pide, a tener hijxs por que toca, por que se me pasa el arroz, y demas motivos sin gran trascendencia.
    Pero vamos, que a mi entender todas somos madres, y no hay ni mejores ni peores. Aunque por lo visto tu si que induces a la risa y a la mofa de algunas…

  8. cormelana

    Interesante aunque discutible, más que nada pir la exposición. Tengo hijos. Adoptados. Nacional e internacional. Con discapacidad. De acogimiento. Y con respecto a este asunto me repatea algo que llevo 12 años escuchando. En este case mi pareja (hombre) lo comparte todo con igual responsabilidad: crianza, culos, higiene, cuentos, cocina… Todo. Peeeeero… Para la gente del entorno es un santo, “parece una mujer” “qué suerte tienes”. Por hacer lo mismo que toooooodas las mujetes con hijos del pueblo. Hay tanto que cambiar…

  9. Lola

    Bueno, es sólo otro ángulo desde el que ver la maternidad. Todo lo que leo en estos comentarios me parece sensato -así como el artículo- porque pienso que hay muchos puntos de vista, cada uno correcto, y todos válidos para quien lo escoge libremente. Yo he sido madre “extrema”, ahora no lo sería pero en su momento fue lo que escogí, pero es que ahora tengo otra edad y otro punto de vista, y no veo que esté mal ninguno.

  10. Itziar

    Genial. Simplemente Genial. Tenía ganas ya de leer algo así. Felicidades tanto a Brigitte como a Pikara. Sois geniales!

    Personalmente el artículo me ha llegado que ni pintado. Especialmente en esta etapa en la que estoy en el extranjero trabajando durante dos meses y mi pareja y mi hija de 13 meses están en casa, siguiendo con su vida diaria, mientras yo estoy siendo una mala madre por haber dejado a mi hija ‘sola’ (como si su padre no existiera). Cuántas veces habremos tenido que escuchar (y seguiremos escuchando) que qué parejas tenemos, que ni sabemos las parejas que tenemos, que no nos las merecemos… O por lo menos, yo lo he tenido (y lo sigo teniendo) que escuchar. Y la verdad es que tanto mi pareja como yo participamos al 100% en lo que hacemos. Y nos adaptamos a las circunstancias lo mejor que podemos. Como todxs!

    Es hora de que des-satanicemos la maternidad y la no maternidad, la paternidad y la no paternidad, vale. Pero ya va siendo hora, también, de que dejemos de echarnos los trastos las unas a las otras…

  11. Delfina

    Gracias Tania, me quitaste palabras de la boca. Soy madre, porque a partir de serlo mi mirada hacia el mundo a cambiado. No “tengo hijos” como quien tiene una carrera, o un auto. Soy madre de mis hijos, pero materno hijos de otros tambien. Si la sociedad ve raro cantar en un grupo punk y ser madre, pues es a la sociedad que le falta comprender lo multiples que somos las personas. Soy feminista y uso pañales de tela (me encantan, asi como lavo mis bragas lavo pañales, no me significan ningun esfuerzo sobrehumano) soy feminista y pari en casa (y dolio! mucho, pero tambien fue glorioso y placentero). Te agradezco el articulo porque me ha hecho pensar, pero mi conclusion es opuesta. Hay que ocupar la maternidad! Con todas sus contradicciones aparentes y matices. La anarko punk que da la teta a demanda (nadie la toma por toda la eternidad, que innecesario), la que lleva a suis hijos a las asamboleas del partido comunista, la que tiene novia y tantas tantisimas mas.

  12. Elena

    Gracias por la elaboración del artículo y las respuestas de todas las participantes, me encanta la promoción de la singularidad del sujeto en cualquier contexto, en cualquier época, y en cualquier condición. Siento que todas y cada una de las aportaciones colaboran fuertemente en esto al menos para las mujeres que estamos interesadas en saber quienes somos y que queremos sobre las diversas alternativas sociales y cultuales, conscientes de nuestro derecho de decidir y formarnos, es decir el derecho de vivir, mas allá de lo que funciona para un sistema y lo que pretende tatuarse en el sujeto femenino por el deseo de otros arbitrariamente sobre el ser, en este caso el ser un sujeto femenino.
    Saludos.

  13. Mónica

    Excelente artículo! un golpe al partriarcado….luminosidad a la “cuestión” del concepto de la maternidad y que atraviesa a mujeres cristianas ( ohh la iglesia! #elpecadolascondena# ). con permiso lo publico – respetando derechos de autor – en el blog de la ONG.

  14. anabelsanchezsevilla@hotmail.com

    Creo que debe haber respeto a las diversidades, y respeto a todos los feminismos, y respeto a todas las mujeres, y respeto a todas las madres, y respeto hacia mi persona si decido criar a mis gemelos con mi leche (por la comodidad de sacarme una o dos tetas, en vez de preparar, calentar, dar y limpiar dos biberones a demanda). Y si lxs demás piensan que soy una “biomadre”, que estoy en una secta o soy una hippie desfasada, por favor, ruego me respeten…

  15. Tania

    Después de leer los planteamientos de Marcela Lagarde que citas (se pueden leer en http://webs.uvigo.es/pmayobre/textos/marcela_lagarde_y_de_los_rios/mujeres_cuidadoras_entre_la_obligacion_y_la_satisfaccion_lagarde.pdf) tengo que expresar también otra matización. No puedo discrepar más con Lagarde, aunque he de decir que al menos se expresa y desarrolla sus ideas de forma bastante clara, lo que es de agradecer como lectora. ¿Qué es eso de que “los poderes del cuidado, conceptualizados en conjunto como maternazgo, por estar asociados a la maternidad, no sirven a las mujeres para su desarrollo individual y moderno”. ¿Quién es ella para decirme a mi cómo me desarrollo a nivel individual y cómo organizo mi vida dentro de las limitaciones de dinero y horarios que impone el sistema? ¿Y si le dijera que ser madre ha sido una de las experiencias más trascendentales e increibles de mi vida? De no ser posible compatibilizar cuidados y desarrollo personal, la culpa no es de la maternidad ni de la paternidad ni de los bebés, sino de cómo está organizada la sociedad, del aislamiento social en el que vivimos que dificulta la ayuda mutua que requieren todos los procesos de cuidados, por un lado, y por otra la segmentación y fragmentación social propia del mundo industrializado, con lugares específicos para bebés (parques, guarderías o ludotecas) y actividades específicas para las madres y padres que crían, lo que nos sume en una terrible soledad. Las mujeres que somos madres (sí se puede ser mujer y madre sin problema) no tenemos por qué ser ni el ángel del hogar ni el ángel de la empresa, deberíamos poder estar en todas partes acompañadas o no de nuestros peques. Yo, de hecho, reivindico poder ir a un concierto punk con mi hijo como también reivindico poder investigar en una hemeroteca con él al lado (no me gusta el victimismo pero hace unos meses me invitaron a irme de una hemeroteca porque no estaba permitido estar con menores de 18 años. ¡Mi hijo no había molestado a nadie y estaba tan tranquilo!), como también reivindico una fase de burbujita en la que perderte y reencontrarte contigo misma y con el bebé si puedes y DESEAS hacerlo. Yo me tomé una excedencia y estoy harta de que desde ciertos ámbitos ideológicos se critique a las mujeres que abandonamos la sacrosanta vida asalariada para criar, para cuidar y cuidarnos e incluso reinventarnos el modo de ganarnos la vida durante ese proceso. ¡Basta ya de despotismo ilustrado! Déjame que entre mi pareja, mi familia extensa y mi comunidad de apoyo decidamos cómo cuidar y cuidarnos. Es nuestra vida y ahí ni ONU Mujeres, ni Lagarde, ni Badinter ni nadie tiene derecho a decirme que tengo que entregarme en cuerpo y alma a la empresa empoderadora y regalarle toda mi energía vital y que debo entregar a mi hijo a una guardería estatal o privada para que lo cuiden, con todo el respeto a las familias que recurren a ellas porque lo elijen libremente. Que quieres que te diga, a mi hijo le amo, a mi empresa pues… déjame pensar… no, no la amo nada y sin embargo estoy obligada a cuidarla y amamantarla durante muuuchos años. Lo dicho, “vive y deja vivir” y en el plano ideológico discutimos lo que sea pertinente pero sin atacar y faltar al respeto a las mujeres que paren sin epidural (todo el respeto a las que eligen utilizarla) ni faltar al respeto a las madres y PADRES que usan pañales de tela con sus bebés ni a las mujeres que amamantan durante años, si es lo que desean. Termino criticando la visión de Lagarde en cuanto a que el neoliberalismo es patriarcal (pg 4) sin embargo el Estado “social” o “adelgazado” es el gran padre que nos tiene que evitar la responsabilidad de cuidar. Desde mi visión, cuidar, no debería ser una tarea de las mujeres ni del Estado ni de las empresas sino de toda la sociedad, cuidarnos unos a otros. Seguiré profundizando en el pensamiento de Lagarde y de ONU Mujeres (tanto en la época en que era dirigida por Michelle Bachelet, hoy presidenta de Chile, como después), no deja de ser curioso como todo ese discurso anti “neoliberal” choca con lo que significa estar empoderada para la ONU y las empresas del capitalismo más rancio que han firmado sus “7 principios por el empoderamiento de las mujeres”: http://www.unwomen.org/~/media/Headquarters/Attachments/Sections/Partnerships/Businesses%20and%20Foundations/Women-s-Empowerment-Principles_2011_es%20pdf.pdf Como ves, soy madre, cuido de mi hijo, soy cuidada por otros, y me interesa y reflexiono sobre el mundo en el que vivo, ¡las autodenominadas “madres” podemos pensar y todo! Un saludo cordial.

    1. sandra

      El “sistema” impone el “trabajo asalariado” como impone “la meternidad” en la medida que le interesa “al sistema”, que no solo es la ONU, también las religiones patriarcales mayoritarias que imponen su modelo de familia y sociedad haciendo de la “Maternidad” eje fundamental de sus imposiciones políticas e ideológicas. “vive y dejar vivir”, por desgracia los que “ni viven ni dejan vivir” son las jerarquías religiosas masculinas, papas, mulás, dalais lamas y resto de sinvergúenzas que pretenden mantener sus sectas a costa de seguir engañando y sometiendo a sus adeptos. Nada como la familia tradicional y la familia numerosa con las mujeres en el hogar como madres cómo única y verdadera función. En eso el poder de las religiones está muy por encima del politiqueo de la ONU , el BM y el FMI.

      1. La planificación familiar de Onu mujeres y otras chicas del montón

        Mi abuela tuvo 6 hijos y está encantada de la vida. No es una fundamentalista religiosa ni mucho menos. Tampoco necesita que nadie se apene de ella o la diga que está sometida por haber tenido tantos. Tomó sus decisiones con la misma libertad o más que yo, junto a su pareja. Es más, hace poco les pregunté por los métodos anticonceptivos que utilizaron y me dijo que el preservativo ya existía en su época pero que no terminaba de convencerla porque la molestaba. Utilizaron otros métodos naturales y les fue bien, cada hijo fue bienvenido. Mi otra abuela, tuvo 4 hijos y sí es de ir a misa. Me reconoció hace poco que utilizó la píldora anticonceptiva y, según ella, era totalmente compatible con ser católica. Le dije que no y ella seguía en sus trece. Es decir, la gente se monta su película y vive la vida como quiere. Basta ya de mentiras y manipulaciones, basta preguntar a nuestras abuelas para ver que los estereotipos no se cumplen. La madre de mi suegra fue madre soltera en pleno franquismo y se juntó después con un hombre que también tenía hijos por otro lado. Mi suegra tiene los apellidos de su madre y no le pusieron ningún problema en el registro ni vivía estigmatizada. Esto no quiere decir que el franquismo y el nacionalcatolicismo sean totalmente terribles y condenables, sino que la gente hacía su vida como mejor podía y quería, a pesar de que el poder siempre busca sus propios intereses. ¡Y si tenían hijos era porque querían! Que sabían cómo hacer para evitarlos… Si es que ahora nos creemos el culmen de la “empoderación” y la mujer rural del mundo tradicional nos da mil vueltas a todas, no hay más que ver cómo parían, cómo vivían y cómo luchaban.

  16. amaya a

    Pues sí Tania, le has ganado el pulso a Brigitte. Totalmente de acuerdo contigo.

    1. Bugambilia

      Mal vamos si pensamos en términos de ganar pulsos a las articulistas en vez de participar en debates en los que me expreso pero también estoy dispuesta a replantearme mis discursos y reflexionar con los de las demás.

      1. Tania

        Yo no he pretendido ganar un pulso a la articulista y lo que dices te honra (no sé si eres la articulista pero parece que sí). Yo también reflexiono con las lecturas de las personas que piensan de forma diferente a mí, eso sí, cuando se falta al respeto a las mujeres, duele, y se afirman cosas tan fuertes tan a la ligera… la sangre se calienta. Me alegro de que haya gente que sea capaz de replantearse las cosas. Rectificar es de sabias, y todas nos equivocamos o modemos matizar.

        1. Bugambilia

          No soy la articulista, no. Y el comentario no iba por ti, sino por el de Amaya, porque me ha parecido muy triste que se mire un debate como si fuera un combate de boxeo. Me alegra que estemos de acuerdo. Saludos.

  17. Athanasius

    Coincido con algunas de vosotras en que el artículo es bastante confuso y no se ve muy bien qué se quiere decir. Creo entender que la tesis de fondo vendría a decir que encerrarse en una definición supone limitar la experiencia. En otras palabras, que si alguien adopta la identidad “madre” puede acabar identificándose con ella, sin pensar qué quiere decir, y acabar gestionando su vida en relación a lo que se supone es un buen modelo de madre. La consecuencia es que todo lo que haga/diga/desee etc. será en relación a su identidad (trabajar/divertirse/ligar como lo haría una “madre”) Pero podría pensarse que la experiencia de ser madre, y más hoy en día, no tiene nada que ver con ser una Madre Ideal (ni Virgen María ni 2.0). De hecho, creo que la misma categoría está más que arruinada. Por mucho que se represente y se vuelva a representar. Porque ¡¿cuántas maneras hay de ser madre?! Tanta ambivalencia no se puede definir. En los comentarios, muchas madres (o mujeres que tenéis hijos) hacéis referencia a esto.
    El debate está en la pregunta: ¿adoptar o no la palabra “madre”? ¿Habría que redefinirla?
    En el fondo no deja de ser un planteamiento que se sitúa bastante en la estela de las teorías y prácticas “queer” que hacen la guerra a las definiciones para liberar la experiencia y redefinir la política. (Si este fuera el caso, ¿por qué no buscar en la injuria, en la “buena madre”, en todo esos estereotipos, una nueva arma con la que autodefinirse?)
    Un gran saludo a tod@s!

  18. Tania

    Athanasius, importante aportación. Creo que el debate entre adoptar o no la palabra “madre” es propio de personas que viven ajenas a la realidad, bailando con la música de la orquesta del Titanic (en la zona de la clases “empoderadas”, por cierto) mientras el barco se hunde. ¿En serio crees que ir por la vida autodenominándote “mala madre” o “buena madre”, por ejemplo, va a liberar tu experiencia vital en el contexto actual o te va a dar armas? ¿Armas contra quién o para qué? ¿Quién es el enemigo? ¿La mujer que no se pone epidural para parir porque quiere sentir su cuerpo pariendo y considera que no huir de un dolor fisiológico y soportable la hace más fuerte? ¿El padre que le pone pañales de tela a su bebé? Cuando una vive su vida siguiendo su conciencia y toma decisiones libres e informadas, le da lo mismo que le miren así o asá los demás, en realidad esa parte del artículo roza el absurdo. La gente va a criticar siempre así que vale más que aprendamos que los que nos tenemos que autoevaluar somos nosotras y nosotros mismos, escuchar a los demás, informarnos y hacer lo que tengamos que hacer, que no siempre es lo que una quiere, porque no solamente existe el placer sino que también existe el esfuerzo. La vida tiene muchas caras y es muy compleja.

  19. Camille

    Me preocupa un poco que se busque “atacar” de alguna manera este tipo de maternidad. Quizá con la intención de buscar esa afanada libertad de la mujer lejos del patriarcado y la imposición machista, lo cual me deja aún más impávida porque me hace pensar que catalogas y te das el derecho de etiquetar. Que pasaría si yo dijera “ah esta tipa es una puta cualquiera, porque siendo madre quiere seguir ligando” o me pusiera a cuestionar tu forma? es simple, “vive y deja vivir” como te dijeron más abajo. Así como a mí me importa un bledo la crianza ajena, debería ser lo mismo para ti y todas aquellas que se etiquetan de feministas, pero que de respeto hacia su propio género no tienen (al menos eso es lo que observo)…

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  21. 1984 SARDINA BAKALAU

    Otra imposición más por el feminismo progre. En su afan de imponerse a las que estamos en contra de este sistema cruel e impuesto con sus politicas desarrollistas, centralizadas y nocivas para el ecosistema. no queremos participar con vosotras! es simple y llanamente mucho mejor tener una vida y parto natural y sana que no como vosotras atacar y acatar a los colectivos que a dia de hoy se niegan y nos negamos a compartir semejante averracion

    salud y livertad

  22. Cintia

    A mi me parece un artículo muy interesante. Coincido con Athanasius en que el artículo puede resultar confuso, pero de fondo tiene que ver con la definición de la palabra madre, según modelos y modas, y que eso no te defina ni limite tu experiencia. Los comentarios contrarios llevan su razón, pero el artículo no los contradice tampoco. Tal vez si se vuelve a leer se verá que la autora sólo está haciendo un repaso crítico por todas las maneras de ser madre que se fueron imponiendo como “moda” o tendencia, pero no está criticando los modos personales de ser madre de cada quien. Jamás me siento tocada por los artículos, ni salgo a defender por si alguien pudiera sentirse mal, que cada quien maneje sus emociones como mejor le salga. Creo que el debate está bien, pero llevar las cosas al terreno de lo personal no me parece productivo, pues hay miles y miles de manera de ser madres, y lo que aquí se comenta, a mi entender del artículo, son las imposiciones de la palabra madre y sus modos de serlo como norma, según la época, momentos y lugares. Por eso estoy con la autora cuando dice que la gente la define “madre” cuando en realidad ella sólo es madre de su hijo. Ni la madre-esposa buena, ni la ejecutiva folladora, ni la madre apegada o naturista son malas o buenas en sí mismas, son y punto. Cada quien que sea como le venga, lo que no está bien es que se imponga desde fuera, desde las mismas estructuras sociales, modelos sí modelos no, para decir cómo es la mejor manera de ser madre, ni que eso te defina como tal. Al fin y al cabo, fui hija cuando nací, fui hermana cuando nació mi hermano, fui amiga cuando fui a la escuela..y que yo sepa nadie me define como tal, ni yo digo, hola, soy fulana de tal, soy hermana. Pero sin embargo, muchas mujeres dicen, hola, soy fulana de tal y soy madre. Y está bien, es su opción, es muy personal, pero también está bien no querer que te definan como tal, ser madre es para mí un rol más entre muchos otros que uno ocupa en la vida, aunque por naturaleza y/o naturalización sea uno de los más importantes o de los que ocupa una gran importancia en mi vida, y gran parte de mi tiempo o casi todo, y es ahí donde entra a jugar el tema de las palabras. Mi marido es padre y él no se hace estos rollos con respecto a su rol, sigue su vida como tal aunque ahora tenga más cosas que hacer. Tengo amigas que me dicen, soy madre antes que todo, y yo les digo, ok, pero para mí eres amiga antes que todo. Madre serás de otro. Como siempre, un placer leerlas, a las escritoras y a sus lectoras. 🙂

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  25. Catherine

    Artículo mal escrito, de hecho empezó con una observación muy interesante de no “ser madre” sino “la madre de” pero se pierde queriendo ser una copia mediocre de Beatriz Gimeno. Me parece que hay sobradez de parte del discurso feminista por la que HUYEN muchas mujeres y es esa crítica exagerada y el “solo lo mío es bueno y solo mi forma de pensar es buena y solo yo sé ser una mujer libre y opositora al patriarcado”. Pareciera que con un par de citas a cualquier teórica o académica (no estoy diciendo que M. Lagarde no sea respetable) se puede defender cualquier opinión personal a la ligera. Me parece más una ataque irrespetuoso y que invita a la burla de deciciones de maternidad y crianza que para mi son muy válidas y respetables. Horrible. De acuerdo con el “vive y deja vivir” Ser una cantante de punk que va por la vida “ligando” no es la única forma resistente de encarar la maternidad.

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  27. Lilith

    Soy Feminista y soy madre de mi hijo. Vivo la vida de manera libre, elegí parir… asi como también elegí abortar. creo que dentro del feminismo no existe una cavida real de apoyo hacia las mujeres que tenemos hijxs… sus cárceles mentales y teóricas no se lo permiten. Dejen de ser victimas, dejen de cuestionar, tengan mas orgasmos tias! jodan mas, sientan sus cuerpos. y dejen las mentes “bien pensantes” un tiempo por favor.

  28. Paco Perez

    Mucho texto, y poco contenido. Pareciera que PIKARA posee resentimiento por ser mujer.

  29. Diana

    El artículo es valioso en la medida que permite pensarse otras formas de maternidad, aunque claramente cae también en la estereotipificación de maternidades con las que la autora no está de acuerdo o no comparte; tal vez porque hace falta “material empírico”, o para que suene mejor: dar cuenta no solo de su propia historia sino de otras historias. Quienes tenemos hijos y no podemos adecuarnos a formas de vida social y culturalmente aceptados (ser lesbianas, madres solas, punkeras, pobres, con problemas mentales, presas, adolescentes-jóvenes etc.) sabemos lo importante que es dar voz para hacer posible que otras formas de maternidad sean aceptadas y menos controladas socialmente. Sin embargo, no podemos caer en el mismo error que criticamos: homogeneizar la maternidad a partir de nuestras experiencias personales.

  30. Lis

    Me ha gustado el artículo, gracias! Yo creo que empezar por no dejar que se opine ni decida en nuestro nombre, no dejar ponernos palabras en la boca ni asumir nada que no sea decido por una misma, porque tantas cosas se dan por sentado cuando somos madres que deberíamos hacer o sentir y que no comparto…qué rabia, empezando por el personal del mundo de la salud sin ir más lejos…a veces estoy hasta las narices, no voy a pasar ya ni una! Si a alguna le interesa acá escribo sobre estas y otras cosillas (identidad, maternidad, libros…) http://ventanasantantoni.wordpress.com/2014/02/21/maternidad-en-negativo/

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  33. Lucas

    realmente es bastante absurdo el argumento, porque sólo parece basarse en que no te etiqueten como madre y no en si la maternidad es una situación no deseable.

    A mi me puede cabrear que me digan “buenos días” en lugar de “hola” y a partir de ahí construir un discurso sobre las maneras tradicionales como obstáculo para la emancipación y de la existencia de clases, bla,bla. En definitiva, podemos hacer masturbaciones intelectuales sin ningún sentido sobre cualquier cosa.

    por ejemplo dice:
    “Al enunciarnos como madres (“soy madre” en lugar de “tengo hijxs”) nos afirmamos desde una categoría relacional, que nos des-hace como sujetas para re-convertirnos en sujetas-en-tanto-que, ese gran clásico del patriarcado.”

    y que pasa si me llaman padre, primo o cuñao. ¿Me están diluyendo como sujeto?. ¿Que me dice de las abuelas, suegras o tías?.
    ¿Insinúa que nos hemos de llamar todos por el nombre de pila para evitar ser infelices?

    Es que es totalmente absurdo, vamos..

  34. Lucas

    y ahora que lo releo, lo que sería peor es el usar el “tengo hijos” constantemente. Esto una afirmación coloquial pero algo posesiva, que si se usara constantemente daría a la maternidad las connotaciones de una gallina ponedora.

    Creo que usted confunde el uso de las etiquetas con los problemas, como si fuera fruto de un cursillo de psicoanálisis mal digerido. El uso de una etiqueta puede identificar un problema pero no es el problema en sí mismo. Si usted cambia la etiqueta sin más no va a eliminar el problema sino que creará otro distinto que se sumará al anterior.

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  38. Patricia

    Soy madre, he parido sin epidural y te puedo asegurar que he disfrutado el parto,. Además no me he sentido nunca abstracta, despolitizada, des-sexualizada ni des-socializada.
    ¿Me puedes explicar en que te complica a ti la vida que yo de el pecho a demanda hasta que mi hija y yo queramos, que pariese con dolor (que ni mucho menos sufrí ni un segundo), que lave pañales, que duerma con ella…? Por supuesto esto no lo hago por el futuro del planeta si no porque me apetece y punto.
    Que yo sea madre no me ha ocultado ni me ha reducido ni me ha hecho invisible. La sociedad no ayuda a las mujeres con hijos eso es cierto, pero creo que aquí no estás luchando ni preocupándote de este conflicto.

  39. Ileana Medina

    Si este artículo lo hubiera escrito un hombre, sería acusado poco menos que de fascista. Es algo así como una mezcla de Malthus con Goebbels, deshumanizado, espeluznante.

    Una madre no es algo ni des-sexualizado, ni des-politizado, ni abstracto, ni des-socializado.

    Nunca antes, como cuando devine madre, me volví más sexual. Sexual para follar, para concebir, para parir, para amamantar… todo es parte de la sexualidad de la especie.

    Más política (las políticas más importantes serían las que harían del mundo un lugar mejor para nuestros hijos).

    Más concreto y corpóreo ( nada menos abstracto y teórico que ser cuerpo, leche, vida y sostén para nuestros hijos)

    Más socializador, nunca la socialización fue más necesaria que para sostener la crianza, buscar apoyos para educar y acompañar a nuestros hijos, crear grupos de madres, de padres y de juegos, etc…

    Revisaros bien a donde vais a llegar con estas teorías academicistas, fuera del cuerpo y de la vida. Aberrante.

    1. Ave

      “Ahora nos toca también dinamitar el concepto según el cual dejamos de ser mujeres precisamente al tenerlos y convertirnos en esa cosa abstracta, despolitizada, des-sexualizada y des-socializada que es La Madre.”

      El artículo no dice que se madre sea desexualizado …. , dice que es lo que la sociedad considera a La Madre.Madre como concepto .

  40. Leticia.

    Totalmente en desacuerdo con el artículo.

    Existen dos clases de seres humanos: Los hombres y las mujeres. Somos diferentes, tal vez no tanto mientras no tenemos hijos, pero al haber una cría en el medio, ya está. Te das cuenta que ni él lo va a gestar, ni parir, ni amamantar. PORQUE NO PUEDE. Entonces mejor que vaya a trabajar y que limpie la casa mientras una amamanta.

    Y existen dos clases de mujeres: las madres y las que todavía son hijas. Estamos del otro lado de la vereda las unas de las otras. Nunca entendí más a mi madre que cuando fui madre. Ya está, no hay vuelta atrás, aunque a muchas les cueste aceptarlo…

  41. Lyra

    En mi opinión el artículo está indudablemente impregnado de una noción totalmente machista y patriarcal de lo que es una madre. Yo llegué aquí, a este blog, precisamente por el cambio de mentalidad que supuso en mi vida ver que la sexualidad no “acaba” con la maternidad. Esas “terribles madres ecológicas” fueron las primeras de las que oí muchas de las cosas que luego he ido leyendo en este blog: que yo era dueña de mi cuerpo y mi sexualidad, que nadie debía imponerme una u otra intervención o práctica sexual, que eso tan terrible que debía ser la lactancia (igual que el sexo para las mujeres en otros tiempos) en realidad, tomandote tu tiempo y olvidando el juicio social podía llegar a ser muy placentero. Fueron ellas las primeras a las que vi sacar su teta para alimentar a su hijo y plantar cara a aquellos que intentaban tomarla por objeto sexual; las que defendían que sus tetas eran suyas y las sacaban cuando querían para lo que querían. Fueron las primeras a las que oí decir que ya bastaba de que tengamos que estar para nuestros hombres, que nuestras necesidades y anhelos sexuales tienen que contar y hemos de hacerlos valer. Las primeras que he visto alentar a una mujer insatisfecha con el sexo con su pareja a hablar de tener una relación abierta. Las primeras que he visto reconocer su bisexualidad o como quieras llamarlo. Son las primeras a las que he oido hablar de ese amor del que tanto se habla en este blog. Y sí, son madres. Son mujeres que han desarrollado toda la sexualidad que su cuerpo les permite disfrutar. Porque no olvidemos que las hormonas que intervienen en el parto y en la lactancia son las mismas que en una relación sexual, y no olvidemos que ser madres no es estar en casa haciendo pucheros igual que no lo es ser mujer.

  42. lyjumi

    soy madre, decidí criar a mi manera no se si con apego o sin apego solo siendo yo teniendo presente que no hace tanto también fuí niña y que sigo siendo hija así que como mi hijo y yo tenemos la misma categoria (hijos y personas) crio en concordancia. Ah y sorprendentemente trabajo fuera de casa, salgo de noche cuando me apetece, follo con mi pareja cuando queremos, tengo inquietudes políticas me preocupa el mundo para mi para mi hijo y para los hijos de los demás. Ser madre no significa en ningún momento dejar de ser mujer se pueden ser las dos cosas una no esta reñida con la otra. Así que no entiendo muy bien esa especie de madre espectro que vive en la abnegación y en la angustia vital de la maternidad. No me siento para nada identificada con el tipo de mujer que describes.

  43. Ama

    Yo creo que las personas que han elegido ejercer una maternidad como la que en el artículo nombra “maternidad extrema” están muy enganchadas con ese párrafo, creo que el artículo es bastante claro. Lo que yo leo es como un llamado a reflexionar sobre el tema de SER madre (en general) y ser madre de alguien en específico. Como un pintar cada quién su raya en lo que la palabra contiene simbólicamente para toda la sociedad. Para todxs creo que es bastante clara esta situación en la que una mujer tiene hijos y de pronto desaparece ella y se convierte en mamá. Solamente mamá. Como si todo lo demás en ella no fuera otra cosa que mamá. Y todos sus demás intereses, pasiones se convierten en hobbies. Si bien ahora hay muchas mujeres que ni se lo preguntan y ejercen esta “maternidad específica”, hay también las personas que califican a las últimas como malas madres, madres irresponsables. Y eso no quiere decir que ellas se sientan así.

  44. Lyra

    Me parece lógico que haya gente que “se enganche” con ese párrafo, ya que está escrito en tono ofensivo. No es mi caso, ya que no he elegido una maternidad extrema porque ni siquiera tengo hijos ni pretendo tenerlos de momento (probablemente la elija si algún día los tengo, por la sencilla razón de que veo madres e hijos más felices en general). Pero veo ataques de todos lados a esa maternidad y no me esperaba, en un blog que, aparentemente apela a la libertad individual y a la realización de la sexualidad propia y de un criterio personal no normatizado, un ataque tan poco fundamentado a mi juicio a las madres. Pienso que el foco está mal puesto; el problema lo tiene la sociedad estigmatizando a las madres, no las personas que eligen un tipo u otro de crianza.

  45. Virma

    Me encanta el articulo, el parrafo que muchas personas sacan de contexto no creo que sea un ataque a otras madres que utilizan pañales de tela, paren en casa etc, sino las formas. Este fin de semana proximo leo que en mi ciudad hay una jornada de maternidad consciente, toda ilusionada entro en la pagina a informarme y que me encuentro…….. que no soy una madre consciente, no, no. Sabeis pk, pk no use pañales de tela, pari en hospital con epidural si si, con epidural, use cochecito, y deje la teta cuando me incorpore al trabajo.
    Claramente no soy una madre consciente, pero quiero a mi pequeña con locura, la abrazo todo y mas, le doy todo lo que creo que es mejor, pero tb digo no, y guardo un lugar en mi hogar para mi y su padre, el que por cierto la abraza tanto o mas que yo, la baña, le da la cda, sabe lo que es levantarse de noche pk esta enferma, conocee a su pediatra tanto como yo, despues de esto somos conscientes o no?
    Ahora por favor tanto pedir respeto piensen si ustedes lo hacen con los demas para catalogarse a si mismas de conscientes.

  46. susi

    “Por otro lado, hay un desentendimiento colectivo respecto a tus circunstancias. Si has decidido “ser madre” y aún así pretendes seguir siendo persona, seguir estando en el mundo, tendrás que buscarte la vida. Nunca hasta el día de hoy me han ofrecido servicio de guardería cuando me invitan a dar una conferencia durante el fin de semana, por ejemplo, o a las 7 de la tarde, por mucho que las personas que me invitan sepan perfectamente que estoy criando. Hace un par de años, un festival de música que se celebraba un fin de semana me acreditó como periodista pero pretendía que pagase las entradas para mi hijo, que entonces tenía 4 años. Si “soy madre” al fin, es asunto mío y si quiero además seguir siendo yo, es mejor que la maternidad no se me note, que no moleste, precisamente para que el entorno no me vea como “madre”, y ahí vuelta a empezar ”
    De nuevo, caes en la trampa de género: Dices q nadie te ha ofrecido servicio de guardería. Das por hecho q por se mujer y madre hay q ponerte un servicio de guardería, lo que da una idea de lo insertado q tienes en el fondo q el tema de los críos es cosa de la madre. Si fueras un hombre ¿formularías esa misma queja de la falta de guardería? No, ni se te pasaría por la cabeza, pq no tendrías ese problema. Mientras q sigamos viendo el tema de la conciliación como “a ver como hacemos para q las mujeres cuadren niños, trabajo y casa” mal vamos, muy mal. Lo que quiero decir con esto es q como siempre, el problema de con quien dejar a los niños recae sobre las madres, q tienen q andar haciendo malabarismos. Nunca oirás a un hombre decir: no puedo ir a tal sitio pq no se con quien dejar a los niños. Es decir, se entiende q los niños son cosa de la madre. Creo q el primer paso es cambiar esto. Implicar más a los hombres en el cuidado. Cuando voy a jugar al padel o a hacer bici los fines de semana es llamativa una cosa: Ves más o menos un número de chicas y chicos jóvenes por igual (un poco más de chicos). Sin embargo, de treintaitantos o cuarentaypocos sólo ves tios. Es difícil ver una mujer. Adivinad pq es.

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