Construyendo un discurso antimaternal Cuerpos, Opinión

El feminismo tiende a ignorar la naturaleza compulsiva de la maternidad, a quitar importancia a su papel en la comprensión de la discriminación estructural e ideológica de las mujeres y a mantener como tabú cualquier discurso contrario.

Señora Milton

Señora Milton

El otro día, en la penumbra de una reunión nocturna, hablando de esas cosas que no suelen mencionarse a plena luz del día, varias amigas terminamos hablando con franqueza absoluta de la maternidad. Y tras la charla, fuimos varias también las que acabamos coincidiendo en que al feminismo le queda mucho por decir acerca de la maternidad, aun cuando se pudiera pensar que ya lo ha dicho todo; al fin y al cabo, la maternidad es uno de sus temas de siempre. Pudimos constatar que, a pesar de que la maternidad ha sido estudiada, analizada y cuestionada, y que la reivindicación de los derechos reproductivos es una constante dentro del feminismo, no hay propiamente dentro de éste un discurso claramente antimaternal.

Aunque la maternidad aparentemente haya cambiado mucho de aspecto, tenemos derecho a preguntarnos si este cambio ha sido algo más que un simple modernizarse para seguir siendo, en el fondo, un discurso prescriptivo que pretende seguir manteniendo plenamente operativo el eterno binomio mujer-madre, aunque ahora se trate de una mujer moderna y una madre también moderna. El feminismo, en mi opinión, tiende a ignorar la naturaleza compulsiva de la maternidad y a quitar importancia a su papel en la comprensión de la discriminación estructural e ideológica de las mujeres. El tabú que se cierne sobre cualquier discurso antimaternal dentro del feminismo no hace sino evidenciar el carácter conflictivo de una cuestión que no sólo afecta a la configuración de la identidad de las mujeres sino al mantenimiento mismo del orden social en su conjunto.

No puede ser que de una experiencia humana con esa capacidad tan poderosa para cambiar la vida de cualquier mujer no existan apenas discursos negativos, aunque sólo sea por pluralidad

Durante la mayor parte de su historia moderna, el principal objetivo del feminismo ha sido por una parte defender una condición maternal compatible con la vida (en el sentido más literal), o bien, en los países ricos, defender una organización maternal que permita ser madre sin dejar de ser igual. Y siendo estas dos preocupaciones lógicas y justas, eso no quiere decir que se deban sofocar otras posibilidades de pensar la maternidad. En general, salvo excepciones, son pocas las voces que han formulado discursos contrarios a una cuestión que, simplemente, se asume como lo normal, natural, inevitable, incuestionable, etc. Casi todas las posiciones feministas acerca de la maternidad parten, en todo caso, de la posición que da por hecho y no cuestiona, ni política ni vitalmente, que la mayoría de las mujeres del planeta quieren ser madres y que, en todo caso, ser madre es algo bueno.

No se trata aquí de opinar si la maternidad es buena o mala, sino simplemente de llamar la atención sobre el hecho de que estamos ante una institución tan inscrita en nuestra organización social y en nuestra subjetividad que no admite ni un sólo discurso contrario, aun cuando fuera minoritario. No puede ser que de una experiencia humana con esa capacidad tan poderosa para cambiar la vida de cualquier mujer no existan apenas discursos negativos, aunque sólo sea porque la pluralidad de puntos de vista es lo esperable siempre ante cualquier asunto complejo. Y sin embargo, aquí no hay diferentes puntos de vista o los puntos de vista negativos no se hacen visibles. Lo cierto es que no existe ninguna otra institución social que goce de ese mismo índice de aceptación y ausencia de crítica; y esto tiene que dar que pensar. Es cierto que cuando hablamos del derecho al aborto o de los derechos reproductivos, estamos asumiendo que esto incluye el derecho a no tener ningún hijo, pero se trata de algo que queda implícito, que se supone, pero no es un derecho que se explicite y mucho menos que se visibilice culturalmente no sólo en pie de igualdad, sino siquiera con algún rasgo positivo, como discurso alternativo a los discursos maternales hegemónicos.

Porque la cuestión es: ¿Se puede verdaderamente elegir algo cuando una de las dos opciones es prácticamente un tabú social, científico, político, etc.? Lo cierto es que las mujeres hacen sus elecciones acerca de la maternidad en un contexto coercitivo acerca no sólo de no tener hijos sino especialmente de tener acceso a las ventajas o a la felicidad que puede proporcionar no tenerlos, así como a la ignorancia de los problemas, las desventajas o la infelicidad que puede proporcionar tenerlos. Cualquier posición, política o personal, contraria al discurso maternalista recibe una sanción social, económica o psicológica brutal. Es en este sentido de falta de alternativas en el que el discurso promaternal es totalitario.

No ser madre es una elección personal al alcance de muy pocas mujeres en el mundo y se sigue llevando con discreción y sanciones sociales. Hay otra cuestión aún más prohibida: la de ser madre y arrepentirse

El único discurso negativo sobre la maternidad que se permite es el de la mala madre, la madre perversa, la que no quiere a sus hijos/as, la que los maltrata. Y el discurso sobre la mala madre no sirve sino para potenciar y prescribir un tipo de maternidad, precisamente la contraria, la que ejerce la buena madre. Porque la mala madre es la peor imagen que cualquier cultura reserva para algunas mujeres, las peores; nadie quiere ocupar ese lugar. Una puede asumir desde el feminismo, e incluso defender transgresoramente, que es una mala esposa, mala compañera, mala hija, mala amante, mala trabajadora, mala mujer, mala en general (Las mujeres buenas van al cielo, pero las malas van a todas partes), pero… ¿mala madre? Que la idea nos resulte tan personalmente devastadora es síntoma de lo absolutamente férreo que es el control sobre la maternidad y, por ende, sobre las mujeres. Ser mala madre es casi lo peor que una mujer puede ser.

No ser madre es una elección personal al alcance de muy pocas mujeres en el mundo y se sigue llevando con discreción, casi en soledad, y sobre la que siguen recayendo sanciones sociales. La no-madre se pasará la vida contestando a preguntas que dan por hecho que lo normal es elegir ser madre. Pero aun cuando ese margen de elección sea muy estrecho, hay otra cuestión aún más prohibida: la de ser madre y arrepentirse. Existen múltiples barreras psicológicas y sociales para poder expresar algo como eso, para poder expresárselo incluso a una misma. La madre que lo es y se arrepiente de esa elección jamás lo confesará. Reconocerse arrepentida de la maternidad es lo mismo que reconocer que no se quiere a los hijos, o que no se les quiere lo bastante y ahí, de nuevo se entra en la categoría de mala madre. Y sin embargo, la maternidad es una experiencia tan determinante en la vida de cualquier mujer que, por supuesto, cabe la posibilidad de arrepentirse o de pensar que de haber conocido lo que verdaderamente significaba ser madre, se hubiera escogido no serlo. Y esto puede pensarse aún incluso queriendo a los propios hijos, o queriéndoles mucho, no es contradictorio.

El amor maternal se supone siempre y en todo caso incondicional; el amor paternal ni existe como categoría

Porque, además, ¿es obligatorio querer a los hijos? ¿Hay una medida de amor mínimo obligatorio? La maternidad exige que se les quiera siempre por encima de todo: por encima de una misma sobre todo; el amor maternal se supone siempre y en todo caso incondicional, esa es una de sus principales características. En realidad, eso es lo que define la maternidad. Sin embargo, el amor del padre se supone mucho menos incondicional; de hecho, no existe el amor paternal como categoría. Los padres suelen querer a sus hijos, sí, pero sin que este amor esté categorizado como absoluto, como extremadamente generoso o incondicional. Más bien parece que cada padre quiere a sus hijos/as como puede o como quiere. El amor maternal, en cambio, no admite matices.

Y podemos incluso ir más allá: puede no quererse a los propios hijos y no ser un monstruo. Los hijos se tienen en la completa ignorancia; nadie sabe cómo será cuando lleguen e invadan la vida para siempre, aun cuando todo esté lleno de imágenes positivas, casi celestiales, del estado maternal. Y aun así, la desilusión, o el encontrarse con sentimientos que no son los esperados no es tan infrecuente como se podría suponer: las depresiones que sufren las madres en mayor medida que otras mujeres y que los hombres pueden entenderse como un síntoma de algo inexpresado e inexpresable. Es conocido que, en contra de lo que el mito de la maternidad expande, hay muchas madres que necesitan tiempo para querer a sus bebés y para adecuarse a una nueva vida para la que nadie nos ha preparado. Por otras razones es perfectamente posible que una se separe emocionalmente de sus hijos/as cuando estos se hacen adultos. A los hijos no se les quiere por instinto, tal cosa no existe. A los hijos se les suele querer, sí, pero a veces no tan rápido como nos dicen; a veces no tanto como se nos supone; a veces también el amor cambia y se debilita con el tiempo y, finalmente, a veces, aun queriéndoles mucho, es posible pensar en que la vida hubiera sido mejor si hubiéramos tomado la decisión de no tenerlos; si alguien nos hubiera explicado de verdad lo que significan, si hubiésemos tenido acceso a una pluralidad de discursos y no a uno sólo. Y todos estos sentimientos, perfectamente humanos y tan normales como los opuestos, no convierten a estas mujeres en malas personas, ni en subhumanas. Pero no encontraremos ningún discurso, ningún personaje, ninguna historia, que ofrezca no ya imágenes positivas, sino siquiera neutras de ninguna mujer así.

Por el contrario, ya sabemos que existen múltiples discursos y condicionamientos que conducen a ensalzar la maternidad y sabemos que esos discursos promaternales se dan desde todos los espacios ideológicos, no sólo desde los espacios conservadores. Además de los discursos promaternales propios del sexismo, lo cierto es que periódicamente y desde espacios ideológicos feministas aparecen discursos promaternales que ofrecen, supuestamente, nuevas visiones de la maternidad que terminan siendo la de siempre: visiones místicas y voluntaristas en las que se pretende despojar a la maternidad de sus antiguos significados simplemente porque se desea. De hecho, es posible que el discurso mayoritario en este momento dentro del feminismo sea el de una neomaternidad romantizada que en realidad no ha existido nunca antes, pero que se presenta como una recuperación de lo antiguo y de lo más natural. Muchas feministas descubren ahora el placer de la maternidad y lo hacen como si fuese algo novedoso, como si no lleváramos cientos de miles de años siendo madres. Todo se vende con el frescor y el aroma de lo nuevo: el parto natural, la lactancia y los placeres de la maternidad intensiva reaparecen en todos los ambientes y lo hacen con la fuerza de la conversión. Además, se presentan nuevas situaciones como las maternidades lesbianas o las maternidades mediante técnicas de inseminación como actos de rebelión contra el patriarcado, dejando a un lado lo que tienen de empeño consumista de adscripción capitalista, además de confirmar más que disentir, del rol maternal tradicional.

Cualquier discurso oculto tiene algo que merece la pena llevar a la luz; en este caso entender por qué no se (re)presenta la no maternidad como una alternativa igual de enriquecedora que la otra. Por eso creo que debemos reflexionar más sobre una institución maternal inscrita ahora en el consumo de masas y en el esencialismo naturalista; debemos reclamar, como poco, un espacio de reflexión sobre la antimaternidad. Y más aún porque nos encontramos en un momento en el que el discurso dominante se está reforzando al redefinir la maternidad a través de discursos que parecen menos patriarcales pero que no ponen en cuestión lo fundamental: que el hecho de que la mujer pueda tener hijos no explica ni justifica que quiera tenerlos; ni tampoco que tenerlos sea bueno, mejor o siquiera apetecible.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+
Construyendo un discurso antimaternal
0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

Beatriz Gimeno

Activista lesbiana y feminista, escritora (de novela, ensayo y poesía) y bloguera

    Comentarios recientes

    1. Pingback: Construyendo un discurso antimaternal | Beatriz Gimeno

    2. ana

      Muchas gracias por este artículo. Soy mujer, heterosexual, y desde que era pequeñita tenia claro que no quería ser madre. Nunca me han gustado los bebés, y he aguantado comentarios de mis amigas y familia muy despectivos, tales como ‘eres una egoísta’ o ‘ya te llegará’ . Yo me preguntaba por qué era una egoísta, ya que si no tenía hijos, no tendría nadie con quien ser egoísta. Todo era un bucle sin sentido. Me encanta mi trabajo, mi novio y la vida que llevo. Puedo dormir las horas que me plazca, puedo permitirme caprichos y puedo emplear mi tiempo en hacer deporte y actividades con mis amigos. Debo ser una mala persona.

      1. Ana

        estoy contigo total y rotundamente. a veces pienso que soy muy egoísta (tengo una gata y a veces cuidarla me supera, como para cuidar bebes/niñxs/jhijxs/adolescentes…..) y sobre todo cuando hablo de esto con mis amigas madres…entramos en un bucle de defensas y ataques….somos sociales, de ahí que nos sentamos malas personas

      2. Nati

        Totalmente identificada con el artículo y con tu comentario. ¡La de veces que me han llamado egoista por decir que no quiero hijos! Yo nunca he tenido la sensación de que soy egoista, más me lo parecen los y las que tienen hijos por no saber llenar una vida vacía de otra manera o quienes lo hacen porque no quieren envejecer solos. Si eso no es egoista…

        1. Blanca

          Totalmente de acuerdo. En mi caso no es que no quiera tener hijos por no cuidar a nadie, llevo muchos años cuidando de mi madre. Tampoco pretendo que nadie comprenda mi decisión.

      3. Gabriela

        Yo, por el contrario, soy lesbiana y la maternidad es algo que, en una pequeña parte de mi, deseo pero que tengo muy claro que no es una opción, por muchos motivos. El principal, no estar preparada para ello y como tú, no tener muchas ganas de anteponer las necesidades de nadie, a las mías. Y también lo he tenido claro desde muy joven pero eso no lo respetan ni las familias ni la sociedad. Es como si de nunca se pudiese tener seguridad sobre ello. Como si de repente, un día, te fueras a levantar con unas ganas terribles e inevitables de ser madre. Excelente artículo, en el cual nos podemos ver reflejadas una gran variedad de mujeres.

        1. Cristina

          O tal vez sea mejor simplemente reconocerse como egoístas y ya. Al diablo lo que otro crea que tengo que hacer con mi cuerpo y mi vida.

      4. Tania

        Finalmente he realizado este análisis porque no me quedé contenta con mi forma de abordar el artículo de Beatriz Gimeno, creo que fue impulsiva, a trompicones y con una visión fragmentada. Creo que esa no debería ser la forma de abordar estas cuestiones. En ese sentido, creo que caí en la trampa de la provocación que proponía el título del artículo para las mujeres que reivindicamos lo valioso de la maternidad real, no la mística ni la idealizada, sino la concreta y diversa. Por esta razón, creo que necesitaba realizar este análisis pausado, reflexivo y a cámara lenta:
        http://lasinterferencias.blogspot.com.es/2014/02/un-analisis-del-articulo-de-beatriz.html

      5. Sol

        Que lindo hubiera sido que toda esta revuelta feminista me hubiera llegado 14 años atrás! Si quiera imaginaba que ser madre era una opción, sino más bien, una obligación social. He cumplido con mi “rol de madre” desde entonces, tengo 4 hijos, y por supuesto, estoy arrepentida. Como bien dice el artículo, no se trata de que no los quiera, pero he dedicado mucho tiempo de mi vida (más de la mitad!) a cumplir un rol que no me queda, que me cuesta cumplir, que muchas veces hincha los ovarios. De haber sabido que SER MADRE es una OPCIÓN, no lo hubiera sido. Mis hijas optarán por serlo, pues, la parte negativa se las haré ver yo. Saludos.

    3. Maria Luisa L.

      Ana, no eres mala persona. Es tu vida, vívela como tú quieras y no dejes que otras personas te digan como vivirla.

      1. ana

        Muchísimas gracias. Yo lo entiendo así, y entiendo una falta de respeto el hecho de que se me juzgue por mi decisión.

      2. MINERVA

        Imagínate si yo con 2 me hago líos con 4 es una hazaña, solo has expresado lo que sientes, disfruta cuando ellos crezcan y sean más autónomos…

    4. Lara

      Totalmente de acuerdo. Es necesario reivindicar, a mi modo de ver, las categorías ‘paternal’ y ‘maternal’ como equivalentes e intercambiables, equilibrando las presiones (o ausencias de estas) explícitas e implícitas de cada un@ con respecto a la crianza. Solo así, compartiendo las satisfacciones y cargas que esta implica entre ambos progenitores se podrá hablar de igualdad real.

    5. maría

      Ya era hora que alguien abriese la veda de hablar de este tema desde el feminismo. Tal vez el discurso antimaternal sea tan necesario como reorganizar nuevos tipos de maternidades y preparar discursos sobre ello. Es tan cierto que la maternidad dentro del femínismo está en ‘stand by’ y necesita desenmarañar tópicos cómo hablar de esa antimaternidad de la que habla Beatriz.

    6. Genona

      “Además, se presentan nuevas situaciones como las maternidades lesbianas o las maternidades mediante técnicas de inseminación como actos de rebelión contra el patriarcado, dejando a un lado lo que tienen de empeño consumista de adscripción capitalista, además de confirmar más que disentir, del rol maternal tradicional.”
      –> Este argumento queda poco desarrollado en este interesantísimo artículo, y la verdad es que no lo acabo de ver. Alguien?

    7. @elenuskienf

      Inreresantisimo artículo. Yo desde hace unoa días llevo el discurso antimaternal a mi entorno de trabajo donde casi todas somos mujeres y llega un punto que solo se habla de niñxs. Suele haber 2 o 3 mujeres embarazadas a la vez. Y yo no me canso de decir q tener hijos está sobrevalorado. Simplemente quiero que se plantee la gente, como dices tú, que hay otra opción. Porque nadie se lo plantea. Yo quería tener hijxs hasta el día q me planteé q había otra opción. Si me miran mal q me miren mal. Pero queda dicho y ronda ya en la cabeza de alguna que mujer no es igual a madre. Seguiré “predicando” mi mensaje.

    8. Lola

      me encantó, totalmente necesario poder pensar abiertamente en este tema. gracias beatriz!

    9. haizea

      Elenuskienf, me veo muy identificada. Yo daba por supuesto que iba a tener hijxs, hasta que en un momento dado me di cuenta… que nunca me había sentado a pensar si quería tenerlos. Que había estado pensando en ello como algo que se da por supuesto, pero que en realidad me encanta mi vida como es, no me gustan lxs niñxs, tenerlos supondría cambiar completamente cómo vivo (por el tipo de trabajo y vida que tengo) y que no me hacía nada de ilusión. Y durante años y años, ni se me pasó por la cabeza planteármelo, porque todo lo que escuché a mi alrededor era “cuando seas madre…”, “ya verás lo bonito que es…”, “ya verás con tus hijxs…”

    10. María Victoria Rodríguez

      Excelente!!, cuanto hace falta en el feminismo este punto de vista. Hay un asunto que nunca he entendido (o no he leído suficiente) del feminismo que intenta reivindicar la maternidad, de los discursos de regreso a lo “natural” o de referencia a un pasado muy lejano donde la mujer madre era venerada. He intentado aproximarme históricamente y hasta ahora he visto que la mujer como dadora de vida era venerada en sociedades primitivas cuando aún no se había establecido una relación directa entre las relaciones sexuales y el hecho del embarazo, no entendían por qué una mujer resultaba embarazada y lo creían algo mágico. Pronto se dieron cuenta de la relación y empezó el control de la sexualidad femenina para garantizar la paternidad de la descendencia unido al hecho de al pasar del nomadismo al sedentarismo, al empezar a cultivar y al empezar a acumular tierra y bienes, el tema de la descendencia se unió al interés económico, el vientre de la mujer garantizaba herederos y mano de obra y por eso había que controlarlo. No entiendo cómo podemos desde el feminismo venerar la maternidad aludiendo a civilizaciones antiguas cuando los presupuestos ahora son totalmente diversos y ya todo mundo entiende la relación entre relaciones sexuales y embarazo, más bien lo que tenemos hoy en día es una sociedad totalmente inundada de referentes de la maternidad como símiles de pérdida de libertad de la mujer y entrega absoluta. Tiene mucha razón Gimeno cuando dice: “aparecen discursos promaternales que ofrecen, supuestamente, nuevas visiones de la maternidad que terminan siendo la de siempre: visiones místicas y voluntaristas en las que se pretende despojar a la maternidad de sus antiguos significados simplemente porque se desea”. Por más buenas intenciones, lo que significa la maternidad para la gran mayoría de la sociedad sigue estando ahí, es una noción contaminada de sexismo y si desde el feminismo reivindicamos la maternidad sin antes criticarla lo suficiente, vaciarla, llevarla a ceros y volverla a llenar, estamos cayendo en una trampa, la de venerar la razón por la que siempre ha existido interés en encerrarnos. Veo como una prueba de esto la aceptación que tiene entre la comunidad masculina el feminismo que reivindica la maternidad (al final de cuentas aunque con un enfoque diverso los más conservadores hacen lo mismo: reivindicar la maternidad) mientras que una feminista que critica la maternidad no es querida prácticamente por nadie, ni los hombres, ni las otras mujeres, ni las otras feministas.

      1. Olga Baselga

        “…la mujer como dadora de vida era venerada en sociedades primitivas cuando aún no se había establecido una relación directa entre las relaciones sexuales y el hecho del embarazo, no entendían por qué una mujer resultaba embarazada y lo creían algo mágico.”

        Gracias, Mª Victoria, no había caído en eso. Desmontas el argumento, presuntamente feminista, de que las sociedades primitivas eran matriarcales, y que por tanto debíamos regresar a esa mentalidad, supuestamente ‘natural’. Si es queeeee…

        1. Jonko

          Un poquito aventurado el afirmar que en las sociedades primitivas no se conocía la relación entre sexo de un hombre con una mujer y embarazo, no?
          Estamos hablando del homo sapiens o del mono gorilero?

          1. Fulano

            No, no se conocía, porque es una relación causal indirecta, ya que (a) entre la fecundación y los primeros síntomas pasa bastante tiempo y (b) no hay analogía entre la cópula y el embarazo (es decir, que no se parecen, más allá de que compartan la vagina como medio de paso). Había toda una serie de cultos y ritos para pedir a las fuerzas naturales o dioses que proveyeran de nuevos hijos, ya que se consideraban un regalo de ellos. Si te paras a pensar, es bastante extraño pensar, sin partir de conocimientos previos, que la cópula provoca algo tan sorprendente como que una nueva persona aparezca, de la nada, dentro del cuerpo de otra. En una sociedad mágico-animista, es normal pensar que es algo mágico, divino, donado.

            1. Atanasia

              También había cultos para propiciar la cosecha y eso no significa que éstos crecieran de manera aleatoria sin causa-efecto conocida, sino que los seres humanos eran los que no sólo plantaban las semillas sino que además practicaban la selección de los frutos más propicios para mejorar futuras cosechas. Por lo tanto creo que la argumentación es interesante pero no va más allá de la verosimilitud.

        2. Marina

          Te das cuenta que lo que dices es simplemente mentira, y este es un nuevo comecocos carente de sentido para llevar a la gente a su autolesión (autolesión que por supuesto tienes derecho a infringirte / no vayas a pensar que estás limitada en tu capacidad de decir o hacer estupideces), únicamente, que habría que guardar un poco las formas, por eso de que se note que solo dices chorradas

      2. Beatriz Gimeno

        Estoy muy de acuerdo contigo, Mª Victoria. Ya he tenido ocasión de darme cuenta lo rápido que los hombres, supuestamente feministas, se adhieren a cualquier propuesta que sea reivinidicar la maternidad. Ese es el feminismo que le gusta, el prolactancia eterna y maternidad intenisova; eso les gusta mucho. Está claro que es por algo…

        1. Eustakio

          Hola Beatriz y Mª Victoria. Sé que llego tarde pero a ver si me leéis.
          La verdad es que no entiendo lo que queréis decir con que los “supuestos” hombres feministas se apresuran a apoyar a las feministas promaternidad. Me veo a mi mismo delante de una mujer que reivindica la maternidad y la verdad no me veo apoyándola. De verdad creo que es una opción, Igual que si una mujer me dice que no tiene el instinto (si existe) maternal o simplemente no quiere lo acepto igual. Yo también he oído toda la vida eso de que no querer tener hijos es egoísta (incluso para hombres que no quieres ser padres) y siempre he pensado que es imposible ser egoísta con una/s persona/s que no existe/n. La verdad es que no entiendo por qué decís que se suben tan rápido al carro y que está claro por qué. Agredecería que lo explicárais.

          En mi caso, siendo hombre de 31 años y heterosexual, planteo mi futuro familiar como padre soltero adoptando un@ o dos niñ@s por razones que ahora no me apetece explicar. Pero quiero decir que no veo en la familia tradicional y hetero ninguna divinidad. Y por supuesto tampoco veo ninguna ventaja. Más bien una vida muuuy complicada por el hecho de que cumplir un deber social siempre lo es. Siempre genera grandes frustraciones.

      3. Kpum

        Genial! no tengo más que decirte María Victoria. Me alegra encontrarme con personas que comparten mi punto de vista y que además me aportan otras explicaciones, cuando lo leo digo: es verdad! nunca lo había pensado así! Gracias.

      4. Silvina

        Hola… llegue a leerlas x la publicacion de una pagina a la que sigo. Si bien soy una persona abierta de mente, no puedo entender xq ustedes afirman que la maternidad es algo sobrevalorado. Estoy a favor del aborto, siempre y cuando sea el ultimo escalon en una serie de recaudos tomados al momento de tener relaciones sexuales. No entiendo pero respeto el deseo de algunas personas a no tener hijos, lo mismo con aquellas que tienen muchos. En mi caso, tengo uno solo. Si bien no fue buscado en el total sentido de la palabra, fue amado en cuanto nos enteramos de su existencia. Nunca se me paso x la cabeza abortarlo pero xq es fruto de un amor de muchos años. Ahora bien… No llego a entender la critica hacia la maternidad concebida como algo natural. No las critico, xq cada una sabe de sus limitaciones y deseos. Pero tampoco entiendo xq la critica. Gracias x leerme, saludos

        1. clara

          Yo estoy en las mismas, soy madre y también estoy a favor de que la mujer maneje su sexualidad con conviccion, con lo que le gusta y con lo que desea, pero yo si entiendo por qué la critica. Esa critica siempre viene de mujeres que no son madres (que no tiene absolutmente nada de malo) y ven la maternidad todavia como una cuestion meramente social o cultural, pero las que somos madres por desición hemos estado de los dos lados y ya no criticamos ni a las unas ni a las otras. Nosotras valoramos la maternidad por que sabemos el esfuerzo (sobretodo espiritual) que trae ser madres, te guste o no.
          Criticar a las mujeres que son madres y tratar de restregarles sólo los peros de la maternidad (es lo único que puede conocerse desde otros puntos de vista diferentes al de la madre) me parece que las feministas tambien estamos cayendo en el duro escrutinio en el que nos tiene la sociedad a las mujeres, la cuestión es de entender formas de vida, es claro y completamente de acuerdo que NADIE tiene por que decirnos si debemos parir o cuando es el tiempo y circustancias justas para hacerlo, pero eso va para todas, las que tenemos hijos, las que los quieren tener y las que no los quieren tener.

      5. Brisha

        Jamás lo había visto de ese modo.
        Si bien es cierto que la descendencia garantiza la continuidad de la especie y como macho de la misma tengo unos genes que así me lo piden, soy también consciente que para el éxito de mis retoños tiene que existir el fracaso de los retoños de los demás (es pura supervivencia).
        Como clase dominante, elite de la tribu humana y acumulador de riquezas estoy interesado en que las hembras de clases inferiores sean embarazadas más a menudo y den a luz a sus vástagos lo antes posible (como tu bien dices, mano de obra) pero no así las de mi clase, esas criaturas que compiten al mismo nivel con mis retoños deben ser menor, a ser posible nulas.

        El problema está en el concepto básico de la maternidad, creo yo. Ya que el macho tampoco desea tener demasiadas bocas que alimentar y eliminar los casos de disputa de herencia (aunque siempre está en fratricidio). Lo que queremos es copular, cuanto más mejor, y a ser posible con distintas hembras y jóvenes.

        Así pues a que se debe esa necesidad feminista de eliminar la maternidad como objetivo de la mujer? Acaso desmontar la sociedad existente?
        Es evidente que si hubiese menos nacimientos a la larga la sociedad debería cambiar, tratando más justamente a sus componentes (si somos pocos hay más para repartir). Incluso podemos pensar que a niveles sociológicos nuestros genes nos exigen ser menos para compensar el exceso de humanos. Es muy probable que la misma naturaleza nos fuerce a seguir ese camino, ya que de lo contrario habrá sobrepoblación y acabaremos antes con los recursos.
        Por otro lado, hay algo casi maléfico en el término de la “anti maternidad”. Parece como si el famoso lobby homosexual promueve una tendencia casi autodestructiva. Incluso me atrevería a pensar que se trata de un movimiento social revolucionario que sirve de resorte para las próximas guerras y revueltas (controlar la población de clases bajas ya que el trabajo es escaso y las necesidades productivas están cubiertas por maquinas).

        Es evidente que no se puede responder a estas preguntas, hoy al menos no. Por eso, y como macho de la especie doy una sola respuesta: No quieres ser madre, no lo seas, pero no insultes a tus hijos dándoles un amor que no tienes.

    11. Elena Martín

      Llevo un par de años dándole vueltas al tema.
      ¿Por qué nunca se encuentra discurso negativo sobre la maternidad? ¿Cómo es posible que no haya información, registros o datos sobre madres que lamenten su decisión?
      Tiene que haberlas, me repetía a mí misma. Mujeres que rompan con esas frases que se oyen constantemente: “no hay nada más grande”, “te cambia la vida, pero para bien”, “es lo mejor de mi vida”….
      Siempre me ha parecido un discurso absurdo e increíble. Una especie de pacto no escrito entre las madres.
      Pero yo no me lo creo, no me lo he creído nunca. Sus vidas, desde fuera, se me antojan una tortura y una pequeña muerte.
      De hecho, asocio la maternidad con la muerte (obviamente, no real) de la mujer.

      Estoy muy harta de no poder decir alto y claro lo que me parece la maternidad, porque hiero sensibilidades en este tema sacrosanto.

      1. Jenifer

        Creo que las madres no lo dicen, porque les da pena y porque no están del total arrepentidas, al final, dar hijos es un instinto biológico de las hembras de cualquier especie. La diferencia radica en nuestra actual sociedad, no podemos compararnos con las sociedades antiguas donde la mortalidad infantil era alta, ahora la sobrepoblacion es mayor y creo, es necesario entrar en discusión seria sobre los temas de no maternidad y la maternidad. Yo he intentado hablar sobre mi posición en la familia, he recibido algunas quejas, pero en general respetan la posición. Algunas amigas cuando se ponen sinceras, aceptan que hay días en las que les gustaría no ver a sus hijos, y que necesitan mas tiempo para ellas como mujeres. Creo que la discusión debe ser abierto para las no madres y las madres (pero sinceras), esto no solo es una decisión unitaria, la sobrepoblación es un tema delicado y aceptemoslo, los niños actuales van a tener un futuro incierto, la contaminación, el desempleo y la violencia van en aumento, y seguirá así, porque los recursos están acabando.

      2. Cintia

        Tengo 38 años, nunca soñé con ser madre, pero ahora acabo de parir un precioso bb que ya tiene 2 meses. No, no me he muerto, pero estos 2 meses han sido durísimos. Y no es la maternidad ni el bb. Han sido durísimos, porque ser madre para mucha gente es tomarse el atrevimiento de intervenir en tu vida y decirte lo que tienes que hacer. Otra gente decide que no puedes bajar el rendimiento en tu trabajo a la vez que te preocupas de alimentar a la criatura y mantenerla viva, día y noche. Una criatura que si no nace, todos salen a la calle con pancartas de provida, pero cuando nace nadie te apoya ni te facilita nada, empezando por la conciliación laboral, los espacios urbanos y los costos de vida. Pero no, aún así, no me he muerto en vida, en todo caso si he muerto, no lo he notado y esta que escribe es una cintia renacida, tal vez me he reinventado a mí misma con la maternidad y ni cuenta me he dado, pero aquí estoy y muy feliz, ni más ni menos, por que? pues porque yo ya era una mujer feliz y realizada antes de parir. Yo ya tenía una vida chulísima antes, con mi pareja, mi profesión mis afectos y mis amistades, y simplemente decidí embarazarme y parir. Punto, ni me siento mejor ni más mujer, pero tampoco menos. Y tampoco he decidido tener un hijo porque me sienta sola, porque necesite sentirme amada ni nada que ver. He sido madre a esta altura porque así lo he decidido y punto. No le doy más vueltas. Tampoco es que me sienta MADRE. Soy en la medida que hay un otro, ese es el hijo, pero para el resto yo soy simplemente yo, primero mujer y feminista. Y no creo que sea lo mejor que me haya pasado, ni que me haya cambiado la vida, ni nada, mi vida ha cambiado un poco en sus rutinas sí, pero no me la cambió él, la cambié yo misma con mis decisiiones. Muerta? Desde que quedé embarazada, habiendo parido, y ahora criando, he emprendido, tengo mi propia empresita, estoy escribiendo, (soy periodista) viajo y además tengo vida social, la justa, es cierto, pero no vivo en un termo! Oye si eso es morir y es una tortura, no sé qué sigue. Amo a mi hijo ahora, pero no es cierto que lo amé desde que dio positivo la prueba de embarazo o desde que lo pusieron en mi pecho, lo cierto es que como toda relación se construye, se refuerza, se alimenta. Lo quiero cada día más y punto. También me encuentro (porque me lo dijeron apenas quedé preñada) con mujeres y hombres que te dicen “no hay nada más grande” “te cambia la vida..etc etc..” y en principio me molestó, pero ahora entiendo que cada quien vive la maternidad de manera muy personal, y que tanto la maternidad como la no maternidad tienen diferentes vivencias y emociones, nadie es quien para juzgar a nadie y menos para presuponer que quien sea madre, como aquellla que jamás lo será, morirán en vida, no. Es cierto que muchas madres sólo cuentan la parte bonita de todo el asunto, pero qué las vamos a machacar por aquello que se sientan culpables de reconocer? Demasido tenemos ya! No creo que haya que hablar de un discurso antimaternal, todo lo ANTI me parece tan ANTIpático. En todo caso, por qué no hablar proactivamente, y buscar nuevos modelos de definir la maternidad, y sus variantes, visibilizando la opción por la no maternidad, y dejar de darnos palos las unas a las otras, que ya es difícil ser mujer en un mundo machista, para que también tengamos que confrontar las madres, las no madres y ahora también las anti madres. Vivir y dejar vivir, convivir.

        1. laura

          Si bien está genial visibilizar los discursos subyacentes que sostienen ciertas decisiones apoyo totalmente tus palabras como si yo las hubiera escrito y, con tu permiso Cintia, copio y pego tu jugoso epílogo:
          “…buscar nuevos modelos de definir la maternidad, y sus variantes, visibilizando la opción por la no maternidad, y dejar de darnos palos las unas a las otras, que ya es difícil ser mujer en un mundo machista, para que también tengamos que confrontar las madres, las no madres y ahora también las anti madres. Vivir y dejar vivir, convivir. “

        2. Clara

          De acuerdo también contigo Cintia, me dan ganas de copiar todo tu discurso y compartirlo con las personas que piensan lo uno y lo otro. Las madres NO callamos lo malo de la maternidad por qué queramos ser todo bondad y amor, es simplemente por que a las que nos sentimos felices siendo madres la parte dificil de la maternidad es como la parte dificil de cualquier trabajo, hay que enfrentarlo de la mejor manera para, precisamente, reducir esas frustraciones. Reinventarse cómo a sí misma en un nuevo escenario, no hay necesidad de perder lo que somos.
          Desde mi experiencia personal el golpe de la maternidad duele por que te desfigura por completo desde el primer día despues del parto, siempre hay añoranzas de “lo” que eramos y nos sentimos diferentes. Pero mientras el tiempo fue pasando y me fui acoplando mejor a esta nueva estapa, me dí cuenta de que al ser una realidad innevitable debía encontrarme a mi misma dentro de este nuevo matiz de mi vida, incluso de mi personalidad. Es cierto, ya no eres tú sola: eres tú y tu hijx. Siempre. Ser madre da miedo, si lo planeaste y si no, mucho más. Hay que ser valientes, mantener una independencia y ser madre es posible. Es posible nutrir a la mujer que soy, siendo madre. Comparto con mi hijx y en general con mi familia y amigos algo de la mujer segura y “completa” (al menos así he decidido sentirme) en la que me ha convertido la experiencia de ser madre en esta sociedad (que es donde radican todos los problemas, desde el discursmo promaternal, hasta las sanciones morales a lo que no se puede nombrar), no me siento mas y mejor por ser madre, sino por el replanteamiento de mi situación, de mi vida, mis planes, proyectos e incluso de mis opiniones. Ser madre de todas maneras, con todos los peros que tiene, es ver las cosas desde otro punto de vista pero la realidad es la misma.

        3. Lola

          Gracias, aún no he sido madre, pero muchas de mis amigas lo están siendo ahora. Desde que la primera de mis amigas parió, me pareció muy raro escucharle decir “es lo más bonito que me ha pasado nunca, lo mejor de mi vida”, “ahora me siento completa” y cosas por el estilo, mientras su ojos me decían lo cansadas, hartas, quizás aterradas, doloridas, agobiadas, etc… Hasta he tenido pesadillas! Lo que has escrito creo que refleja a muchísimas de mis amigas… me ha encantado el artículo de Beatriz y tu comentario. Todos los comentarios la verdad. Gracias!

    12. Olga Baselga

      Genial, Beatriz, y gracias una vez más. Y refuerzo tu propuesta con una pregunta todavía más explícita: ¿cómo se puede llamar ‘feminista’ a un discurso que consiente la censura de las malas madres, mientras no sólo deja prácticamente impunes a los malos padres, sino que INVISIBILIZA a los buenos (discurso católico-machista donde los haya, véase el mito de la Sagrada Familia)?

    13. Lara

      Tal cual, Olga Baselga, qué bien lo has dicho. La perpejlidad ante las madres personas (“no madres abnegadas”) y la invisibilización de los padres como responsables de la crianza es absolutamente antifeminista.
      Por cierto, dejo aquí una referencia de otras maternidades posibles, que habla sin tapujos de las dificultades de la maternidad con una gran sensibilidad y compromiso, un libro que habría que regalar a toda mujer que decida tener un bebé: “Una madre lo sabe”, de Concita de Gregorio.
      Como decía Brigitte Vasallo, desocupemos la maternidad.

    14. Alfonso

      La verdad es que me divierto mucho cuando las feministas despotrican contra la maternidad obligatoria, la servidumbre obligatoria del embarazo y la heterosexualidad forzosa, se olvidan de una cosa, el bipedismo obligatorio. Pío Moa, en su sorprendente libro La sociedad homosexual y otros ensayos, señala: «Si alguien predicase que andar erguido sobre los pies constituye una imposición cultural perfectamente abolible, y encontrase en ella la causa de los frecuentes dolores de espalda y desviaciones de columna vertebral, y propusiera que para salir de tales miserias lo ideal -y natural- sería andar a cuatro patas, chocaría de entrada con la irrisión, aunque quizá no generalizada.

      Si, además, dramatizara los daños de la columna vertebral, abundando en los casos más espeluznantes, e insistiera en que la costumbre de andar erguido nace del interés de inmemoriables opresores, y arguyese que, derrotando a los defensores de tal imposición cultural, se adelantaría un largo trecho no sólo en la supresión de los dolores de espalda, sino en la emancipación humana, ya tendría el predicador esperanza de hallar simpatías. Y si, encima, identificase el interés de andar a cuatro patas con algún amplio sector social, no sería raro que juntase adeptos. Sabiendo explotar el ansia de la prensa por la novedad, colocando a tales ideas el marchamo de progresistas, y tildando a las opuestas de reaccionarias, el ideólogo se haría con una audiencia quizá no despreciable».

      1. Ingrod

        Eso mismo que dice Pio Moa sobre el pipedismo es justo lo que hace el neo-machismo con el feminismo… Hacer parecer cuestionamientos perfectamente naturales y legítimos sobre la realidad social como algo ridículo y sin sentido. El hecho es que aunque una inmensa mayoría de mujeres desee tener hijos, hay un porcentaje nada desdeñable que no quiere ni lo desea, y no tiene porqué recibir insultos ni menosprecios solo por cuestionar con su mera existencia el pensamiento dominante.

      2. albert

        pio moa es imbécil y un puto franquista, natural para ese mierda es lamerle el culo a franco

      1. Ingrod

        ¿Serio? La natalidad ha bajado porque ha disminuido la mortalidad infantil, ha mejorado la alimentación y ha aumentado la esperanza de vida, ya no hace falta tener tantos niños y se busca que tengan mejor calidad de vida y educación, lo que solo puede conseguirse teniendo cierta estabilidad económica previa, algo que hasta hace no mucho se lograba a edades más tempranas. Es parte de un proceso natural que comenzó en el siglo XVIII, con la revolución científica. No tiene nada que ver con la degeneración de las costumbres, las especies animales más longevas tienen menos crías, punto. Si se quiere que la gente tenga hijos siendo más joven, se le da trabajo, no discursos morales pretendidamente científicos.

    15. Alfonso

      Un brillante análisis del feminismo aquí : http://www.revolucionnaturalista.com/2013/01/psicologia-evolucionista-y-feminismo-la.html#.Uvy8uft1KpA
      Y más : http://www.revolucionnaturalista.com/2011/03/historia-natural-de-las-munecas.html#.Uvy87ft1KpA
      “De acuerdo con un trabajo publicado en Current Biology, a cargo de Sonya Kahlenberg (Bates College) y Richard W. Wrangham (Harvard), las hembras de chimpancé de un parque nacional de Uganda emplean pequeños palos a la manera de “muñecas”, llevándolos consigo hasta que tienen una prole propia.

      La noticia aparece comentada ahora en Harvard Gazette y ya ha sido recogida por la prensa científica, e incluso por la general, desencadenando la característica polémica cultural sobre los roles de “género”. Aparentemente el estudio evidencia que conductas normalmente asociadas al género (o al sexo, según la perspectiva) no tienen exclusivamente un origen histórico-cultural, como parecía asumir en particular la teoría feminista. Pero de hecho el artículo también se puede interpretar en un sentido diferente, como apuntaba una comentarista del diario Público: “Este estudio no apunta a que los roles de género que tenemos no sea algo básicamente cultural, sino que los humanos no somos los únicos que tenemos roles culturales”. Esta interpretación, sin embargo, ignora que estas diferencias sexuales -según las observaciones de los primatólogos- surgen sin la enseñanza de los adultos, por lo que difícilmente se podrían considerar exclusivamente “culturales” o educacionales. Los autores especulan acerca de que diferencias sexuales similares podrían haber persistido en el linaje humano y prehumano “mucho antes de que la socialización directa se convirtiera en una influencia importante.”

      1. Ingrod

        ¿Me pregunto como podían los niños saber que los camiones eran cosa de hombres y las niñas rechazarlos por no ser femeninos cuando aun no se habían inventado los camiones? Supongo que también estará grabado en los genes… Volvemos al mismo punto, aunque un 80% de las niñas cojan muñecas. ¿Qué pasa con el 20% restante? ¿Son anormales? ¿Deben aceptar la norma dominante y soportar comentarios estúpidos solo porque su cuerpo o su mente no les pida ser mamá? Es como aquel estudio que decía que solo un 33% de niñas podían brillar en matemáticas, vale, eso es mas de 1000 millones de mujeres… Datos como esos sirven para luego defender la educación segregada por sexos, algo que por cierto ya existía mucho antes que eso estudios. ¿Qué toca hacer entonces, pues? ¿Reservar para los niños los mejores profes de matemáticas porque es mas probable que un niño sea el próximo Pitágoras? ¿Y si entre las niñas de la otra clase hay una del 33% que pueda ser la próxima Hipátia? Lo que yo me pregunto es a que viene tanto esfuerzo en recopilar artículos y en destacar las diferencias, ¿por qué es tan amenazador que las mujeres se parezcan a los hombres?

      2. Ave

        Las chimpacés son extremadamente infieles ¿te gustaría que también nos pareciéramos en eso las mujeres?

        1. falo

          Pregúntaselo a Master Bonobo, feminista pro-mono. Qué ganas tenéis las feminazis de volver a la prehistoria…

          1. Clara

            :) parece que sí has dado donde es.
            “¿por qué es tan amenazador que las mujeres se parezcan a los hombres?”
            Sí el hombre quiere mantener sus inegables beneficios sociales, culturales, reproductivos y hasta economicos sobre su contraparte de genero, va a tener que demostrar por qué se puede quedar en esa posición. Las mujeres nos conocemos lo suficiente (incluso en el tema reproductivo que es mas sensible que el de los hombres) como para no saber de qué somos capaz y qué necesitamos cambiar y seguir mejorando en pro de todas nosotras.
            Van a llorar por mucho tiempo quienes utilizan el termino feminazi.

    16. Antonio

      Me surgen algunas preguntas que quizá den respuesta a otras que se hace el artículo: UNA ¿no estará tan mal visto ser mala madre por la debilidad del otro hacia quien se es mala; es decir la criatura? Tu jefe, esposo o amante puede ser un hijodeputa con todas las letras. Un bebé, como mucho, será una lata, porque pedirá muchos cuidados OTRA ¿hoy día las mujeres más pobres pueden ser madres? Soy encuestador. Pregunto desde por Rajoy hasta por tu última visita a tu médico especialista. Y hace poco preguntaba a mujeres la razón de su no-maternidad. Y en la mayoría de los casos la razón era económica. Es decir, no tengo más hijos porque no tengo dinero.

    17. Antonio

      Un saludo. Y se agradece, Beatriz, el tono con el que hablas en el artículo: maternal o antimaternal. Y una imagen bien potente.

    18. Camarada Cartucho

      Articulo escalofriante este.
      “[…] ¿es obligatorio querer a los hijos?” Es usted humana?

      1. L

        No. Ni ella ni las demás feministas lo somos. Organizamos aquelarres donde quemamos a hombres y nos comemos a los niños (sólo a los varones). Usted se ha debido de librar por bien poco.

        1. Marisol

          jajajajajajaja!!!!!!! muy bueno!!!! dónde está el aquelarre quiero participar

    19. Maria

      Muchas gracias Beatriz. Soy una no-madre feliz. Otra cosa que me llama mucho la atención es la falta de solidaridad de las madres entre ellas, que no se avisan de la que les viene encima, mantienen el silencio sobre la realidad de la maternidad. Mucho trabajo por delante.

      1. Olga

        Ahí , ahí….. Yo soy madre de 2 criaturas y con la primera lo,pasé fataaaaaalllll!!!!. Pero no me atrevía a contarlo más que a mi pareja y a mis dos amigas más íntimas. Sentía que me habían vendido una moto…… Pero no quería hablarles sobre esto a otras mujeres “futuras madres” por no amargarles y por que no me consideraran una amargada. Falta de solidaridad???, no sé si eso o vergüenza, decepción, frustacióm que no quería transferir a otras futuras madres…… Pero interesante asunto el que plantas, sí señora!.

    20. Irene

      Exactamente así me he sentido y me siento muchas veces, es maravilloso y liberador encontrar otras mujeres (ay, qué pocas!) que piensan igual que una, gracias a todas!
      Os deseo toda la felicidad en vuestra/nuestra libertad de elección!!!

    21. María

      Muchas gracias Beatriz. Estupenda reflexión. Si bien yo más que maternidad-antimaternidad hablaría de maternidad-amaternidad. anti es estar en contra, es oponerse. Yo no me opongo a que existan mujeres que decidan ser madres, pero efectivamente que nadie me cuestione o me impida la elección de no serlo. Hay que cuestionar la institución y si bien, como tu dices no ser madre, no sentir ese “instinto maternal” ni esa vinculación inmediata a un hijo nos haga a perecer como mujeres desnaturalizadas…desalmadas. Analizarlo como consumo de masas y cuestionando el esencialismo…mecanismos de control

    22. Jonko

      Pues lo tenéis todas ultramegajodido, porque la naturaleza lleva cientos de miles de años orquestando lo necesario para crear hembras que sientan la necesidad física y psicológica de ser madres. Habrá algunas que tengan el chip estropeado, y no pasa nada, pero no seamos tan arrogantes para pensar que un ratito de filosofeo feminista puede dar al traste con la conspiración cósmica para garantizar la procreación.

      1. Sara

        pues lo que teneis ultrajodido es su opinion en los espacios feministas! vayanse a chillar a otro lado, feminismo esta diseñado para darnos una voz a nosotras, lo ultimooo que nos importa es darle voz o importancia a sus berrinches jajajaja

    23. Rocío

      Me identifico completamente con el artículo! Mi marido y yo llevamos casi doce años casados y aunque reconozco que en algún momento he tenido algún avenate, como decimos en Sevilla, a la hora de la verdad la idea de cargar con un hijo me repele. Tanto la familia como los amigos, o incluso la gente en general te miran raro cuando les dices que no quieres tener hijos, que como si fuera una obligación social impuesta. Soy feliz con mi vida, puedo permitirme el lujo de salir de marcha con mis amigas, dormir las horas que me da la gana o dedicar mi tiempo a la militancia política y social, cosas que con un hijo no podría hacer o sería más difícil de realizar.

      Vivimos en una sociedad donde la maternidad está tan idealizada que la mujer que no cumpla ese rol que se espera de ella, se verá señalada. Yo he visto a amigas que incluso habiendo tenido una maternidad deseada al llegar el momento del nacimiento se han visto agobiadas y encima se sentían culpables por ello! Eso un hombre ni lo entiende ni lo entenderá jamás simplemente porque a ellos no les ocurre.

    24. Nuria

      Yo soy una no madre con un bebé de dos años. Siempre pensé que no quería ser madre. Tuve a mi hija con 40 años porque en algún momento empeze a pensar que no quería perdérmelo. Aún así pensaba que me metía en un lío. Que perdía la libertad de viajar de hacer mil y una cosa. Estaba tan acostumbada a ser yo. No me aburría, me lo pasaba genial con mi pareja. No tenía que llenar ningún hueco. Nunca sentí que había que ser madre y me molestaban como he leído aquí las mádres todo el día hablando de los niños. Que pesada pensaba. Tuve a mi hija. No me molesta decir que estar embarazada fue en general un rollo. Que me lo podría haber saltado. Tuve cómo
      Mucho un par de meses especiales…esta muy mal visto quejarse de estar embarazada. No me importa nada. Cuando me dieron a mi hija. No puedo decir que la amase locamente, tan sólo me producía una ternura increíble. La necesidad de protegerla. Nunca me gustaron los bebés. Y la experiencia de estar con uno era increíble. Yo misma alucinaba con las emociones. Y ese amor incondicional lo fui sintiendo poco a poco. Hoy en día estoy locamente enamorada de mi hija. Nunca imagine que se podía sentir uno así. Me encanta ser madre. Y tendría más hijos si tuviera más pasta y siendo sincera no tuviera que pasar por el embarazo. Si estoy con ella me divierto mucho. Y sin estoy sin ella me lo paso genial también y recupero mi vida sin culpa. Ahora pienso en sí me habría perdido algo. Y creo que si me lo habría perdido. Habría sido igual de feliz sin ser madre. Si lo creo también. No estoy a favor del discurso pro maternal de que hay que ser madre. Y tampoco del que no hay que serlo. La vida son experiencias y vivencias. Ser madre desde mi punto de vista es una más. No pretendo que nadie cambie de opinión. Tan sólo que los extremos son extremos los mires desde los mires…siempre vi decepciones en la maternidad y en otras experiencias de la vida cuando hay expectativas y falta de realismo. Me molesta el discurso en contra de la maternidad?. Si porque para mi es exactamente igual que el discurso pro maternidad. Las mujeres somos capaces de tomar decisiones en la vida sin necesitar que nos digan que esto es bueno o malo. Si no queréis ser madre no lo seáis. Porque así lo habéis decidido. Porque no os importa la pérdida que conlleva. Toda decisión conlleva una pérdida y una ganancia. Y ganáis sin duda otras cosas. Con conciencia y sin culpa. Yo os ánimos a ser la madre que queréis ser o la no madre.
      Y esta es por supuesto mi opinión y mi experiencia.

    25. manosphere

      Desde el punto de vista de un hombre que ha llegado a ver esto de casualidad, esto da entre miedo y repugnancia, como una mujer puede asi sobre algo tan especial, una muestra mas sobre como el feminismo moderno a degenerado en un grupo de mujeres que no son capaces de ser femeninas y atraer un buen hombre de alto valor y se dedican a engordar beber y criar una manada de gatos para llenar ese vacio emocional que sienten, una pena…….

      PD: Para las que querais estar a tiempo de de abandonar esta vida de misandria, soledad y amargura. http://www.returnofkings.com/27125/unmarried-older-women-need-to-go-away

      HABRO PARAGUAS

      1. albert

        anda anormal que tu madre te debe seguir limpiando el culo como cuando tenías un año. Vete a berrear fascistadas al culo sucio de tu padre.

      2. Jesus

        Madre del amor hermoso! (la expresión está elegida a posta 😉 )
        Manosphere, veo que las mujeres que comentan aquí han visto que ni siquiera es necesario contestarte. Tú solito te estás retratando.
        Pero yo, como hombre, te voy a contestar. Eres la vergüenza de los hombres que estamos intentando aprender del feminismo y, poco a poco, erradicar nuestras conductas machistas. Y te pido, por favor, que te formes, que leas y que pienses un poquito. Que escuches a las mujeres que tienes alrededor y que aprendas.
        Aún estás a tiempo de abandonar esta vida de misoginía, soledad y amargura

      3. Silvina

        Un hombre que esea no tener hijos, y de hecho no los tiene te da miedo y repugnancia tmb? No creo que una mujer sin hijos sea una mujer triste, sola y amargada. La felicidad tiene diferentes formas. En mi caso, encuentro la felicidad mirando a mi nene. En el caso de las mujeres amaternales (me encanto esa definicion!!) la buscan en otros ambitos. Y no esta mal!! Todos los seres humanos deberiamos tener el derecho a elegir que hacer con nuestra vida y nuestro cuerpo! Ya sean hombres o mujeres.

    26. Lena

      Veo aquí muchos testimonios de no madres felices con su decisión. Como todas, yo hablaré desde mi experiencia, ya que si tuve la oportunidad de conocer a una de esas madres que no querían serlo y por los motivos que todas sabemos al final tiró para adelante. Se trata de mi propia madre.
      Es verdad que no lo dice a las claras, no me dice que no me quiere, ni que se arrepienta, pero como bien dice el artículo, por falta de valor, por el estigma social que supone verbalizar tal cosa, pero se ve, lo demuestra, se palpa. Delegó mis cuidados desde que nací en sus padres (mis abuelos) ejerciendo un rol materno atípico, implicada en cierta manera, pero supervisando desde fuera, no entregada a los quehaceres diarios que un niño supone. Tanto ella como mi padre delegaron en mis abuelos, poniendo como excusa el trabajo y la inmadurez, a pesar de que ni eran tan jóvenes ni trabajaban tantas horas.
      Esto supuso para mi una sensación de desamparo y abandono maternal y paternal que aun vivo en mi edad adulta y que marca mi carácter y decisiones. No entro a juzgar lo que hicieron, lo cuento para que veáis que si hay madres arrepentidas, madres sin instinto, con sentido de la obligación y el deber pero que no dan cariño, ni se abnegan, ni pierden de hacer su vida con la maternidad. Pero lo expresan así.
      Yo no tengo ninguna presión por su parte para que le de un nieto, es más, es honesta y me dice que no tenga hijos, que no hacen falta, que seré más feliz sin ellos, que vaya ganas de preocupaciones… Curioso no? No le gustan los niños, no quiere nietos y conmigo “apechugó” porque eran otros tiempos… Pero me anima a que no cometa yo ese error. Cuántos sentimientos encontrados cuando la oigo decir eso…
      Alguna madre arrepentida hay, tenia que ser la mía…
      Un beso a todas y enhorabuena por el artículo.

      1. Kpum

        Vaya! Parece que lo he escrito yo! A mi madre le sucede lo mismo y también fui criada por mi abuela y demás, y me dice exactamente lo mismo, que no tenga hijos, que disfrute. Por suerte para ella mi intención es no tenerlos, pero ni mucho menos es por la razón de divertirme o disfrutar de la vida, son otras razones más elaboradas. Tampoco la culpo, conozco a personas que les ha pasado lo mismo que a ti y a mi y culpan a sus padres por pensar así, se sienten defraudados, por suerte yo la comprendo e intento hacerla sentir mejor. Que cosas.

      2. Kpum

        Por cierto, no por ello me quiere menos, pero es cierto lo del amor maternal y el inexistente amor paternal, y ciertamente en mi caso es así, no existe ese amor paternal, no es lo mismo, como siempre hemos dicho mi madre y yo, mi padre me quiere a su manera… que curioso no?

      3. Kpum

        También he de decir que tengo un hermano que me saca 10 años, es decir que ellos no es que no quisieran tener hijos, sino que por “normalidad” los tuvieron, aunque yo sí llegué por un error de cálculo. De todas formas no se implicaron al 100% como padres, mi madre no descuido sus obligaciones en parte porque se sentía segura dejándome con mi abuela, tanto a mi como a mi hermano, pero si de verdad hubiera tenido ese sentimiento maternal hubiera cambiado, ya que era posible, su horario de trabajo. Mi padre lo cierto es que nunca se ha implicado, ha delegado siempre en mi madre. Ahora tengo 21 años y desde los 16 vivo con ellos, es extraño después de haberse criado en otro entorno y es más difícil que te comprendan ya que no han seguido tan de cerca tu evolución, y como tu, también arrastro ese “desamparo” y quizás por eso soy como soy. Quizá ahora que ya somos mayores no sea una relación tan madre-hija, más bien somos como amigas y eso es lo verdaderamente bonito en una relación personal, aunque sea tu madre o tu pareja la amistad siempre es lo principal.

        1. Lena

          En mi caso también la relación evolucionó más a amistad que a madre-hija cuando me hice mayor. He de reconocer que yo no he sido tan generosa ni tan comprensiva con sus decisiones como veo que lo eres tú, y te admiro mucho por ello.
          En nuestro caso no hemos vivido nunca juntas al cumplir yo cierta edad, ella no lo demandó, y yo tampoco creo que hubiese funcionado nunca. Parece que hay más relaciones madre-hija atípicas, me “alegra” saber que no soy la única. Gracias por tu testimonio Kpum.

    27. Kar

      – Insisto en los Tabues y falta de educación desde la infancia en todos los tiempos que corren, me alarma leer y considero ” Y más aún porque nos encontramos en un momento en el que el discurso dominante se está reforzando al redefinir constante la maternidad a través de discursos que parecen menos patriarcales pero que no ponen en cuestión lo fundamental: que el hecho de que la mujer pueda tener hijos no explica ni justifica que quiera tenerlos; ni tampoco que tenerlos sea bueno, mejor o siquiera apetecible.”
      ( -siempre estuvimos bajo el discurso dominante del patriarca)
      (-ese es el plan reedefinirse constantemente a partir de la experiencia y de escuchar y no teorizar si caminar
      La lucha no es en contra de la maternidad o de los conceptos maternales ( ye que estos desde el feminismo a través de los tiempos continuaran tomando diferentes formas desde la concepción de derechos para la mujer , la lucha es en pos del matriarcado,Que hacemos con los hijos de las violaciones correctivas, cantidad de mujeres son obligadas a tener hijos.
      No entiendo por que victimarsary secta-risas el hecho de no querer tener hijos . -Yo no quiero tenerlos no me nace, apenas puedo ocuparme de mi misma soy un eterna adolescente, no podría cuidar ni a una mascota, aparte contamos con un frente que no cesa de doblegarnos en pos de “Feminización de la pobreza .
      “Has de tu cuerpo lo que se te antoje. A mi no me juzgues, o sea que el cartel de la maní a favor del aborto, lo tendría que usar en una supuesta maní contra tu “especie de feministas”. – Que no! por ahí no va la cosa. Y que dentro de nuestra tribu que halla estas fisuras de estructura social , desde donde hablamos noias entonces. Cada vez que leo una nota tuya, te regalaría una pasaje al tercer mundo. Me parece genial que las mujeres-burguesas europeas quieran ser madres feministas eduquen y amen a sus hijxs, en libertad (cosa que no hay que perder de vista) y sentimiento bueno, la idea es simple bajar discurso a nuestra descendencia, “pa de mayor ser buena gente – y anti-patriarcales”
      Conformemos un discurso de educación feminista, y el material humano indispensable son nuestras mujeres madres.

    28. Jose

      No he entendido nada. ¿Tener hijos es capitalista? ¿Y el Frente Popular de Judea qué opina de esto?

      1. L

        ¿Y usted? ¿Qué opina usted del tema el embarazo, la lactancia, el parto? Porque sin su opinión no sé qué haremos. Por favor, ilumínenos.

        1. Jose

          Dar mi opinión aquí sobre embarazo, lactancia y parto aportaría tanto al tema como opinar sobre marcas de carritos de bebé o el abuso de la epidural en el sistema sanitario público: nada.

          El tema es que no sé cuál es el tema. No es retórica. La autora dice cosas como:

          “No ser madre es una elección personal al alcance de muy pocas mujeres en el mundo “.

          ¿En cuántos países del mundo existen leyes que penalicen no tener hijos? En algunos, como China, hasta hace bien poco era justo lo contrario.

          ¿O no es una elección porque en la cena de navidad tu cuñada pesada te dice que “se te pasa el arroz”? ¿Esa es la “sanción psicológica brutal” de la que habla la autora?

          Por otra parte, también se afirman cosas como:

          “A los hijos no se les quiere por instinto, tal cosa no existe”.

          Hay investigadores a favor y en contra. Es un tema abierto. No hay consenso científico. La única persona en este planeta que lo tiene claro es la autora, que lo afirma con rotundidad, aunque no dice por qué. No sé a qué espera para publicar un artículo en Nature y recibir galardornes por su descubrimiento.

          ¿Mi opinión sobre el instinto maternal? Sí, existe. Somos animales y nacemos con “software” instalado. Deja a un recién nacido sobre el cuerpo de su madre y sin ayuda de nadie ni gps él solo encontrará el pezón y empezará a chupar.

          O acércate a una vaca que acaba de dar a luz. Bueno, mejor no: puede ser muy peligroso.

          En fin: que el artículo me plantea más dudas que otra cosa.

          ¿Todo él, todo el artículo, se resume a la búsqueda de una respuesta a la pregunta?:

          “Por qué no se (re)presenta la no maternidad como una alternativa igual de enriquecedora que la otra”.

          Quizá la respuesta sea obvia: toda tribu o sociedad antigua que en algún momento rechazó la idea de tener hijos, simplemente pereció. Por falta de repuesto :-).

          Quizá estamos ante el inicio de un experimento “interesante”: ¿puede sobrevivir una sociedad sin una ética del sacrificio (tener hijos es un sacrificio), ni el pegamento que supone valores tradicionales como la familia?

          En unas décadas lo sabremos.

          1. L

            Lo más inquietante es que seguramente estás convencido de que la especie humana corre el riesgo de extinguirse. Me gusta la idea de la ética del sacrificio, ¿qué tal si para empezar sacrificamos los privilegios que tenemos sólo por haber nacido hombres? Uno de ellos, por ejemplo, es el de dar por hecho que cualquiera puede decirle a las mujeres si tienen o no que gestar, parir y amamantar bebés.

            En realidad el privilegio subyacente es el del acceso al cuerpo de las mujeres, que se manifiesta, entre otras formas, mediante la violencia sexual. Otra forma de control es decirle a alguien lo que tiene que hacer y que sentir si no quiere ser apartada del grupo de las buenas mujeres, las que casualmente eligen lo mismo que se les exige.

            Qué lindo el sacrificio ajeno, ¿eh? 😉

            1. Jose

              No hay motivo para tu inquietud: estoy firmemente convencido de que la especie humana no se extinguirá.

              Como mucho quizá se extinguirán las sociedades donde prosperen valores “antimaternidad” como los defendidos en esta página.

              Pero otras sociedades más impermeables a estas ideas, como las musulmanas, o la India, seguirán como si tal cosa. Su tasa de natalidad también está cayendo, pero mucho más lentamente que la de los países occidentales.

              Jugando un poco más a la futurología, y teniendo en cuenta la discriminación actual de la mujer en dichas sociedades, quizá por entonces, en ese futuro hipotético, será cierto a nivel mundial eso que dices:

              “cualquiera puede decirle a las mujeres si tienen o no que gestar, parir y amamantar bebés”

              Porque en España hoy por hoy la realidad me parece justo la contraria. Mi realidad: es mi pareja la que me dice que quiere gestar, parir y amamantar un bebé.

              ¿Conoces a muchas mujeres que se hayan quedado embarazadas porque un hombre las obligó a ello? Sin que el hombre haya recurrido a algún tipo de acto castigado por ley (violación, chantaje, etc).

              Luego hay muchas cosas que no pillo: lo del “privilegio de acceso al cuerpo de las mujeres”. Ese privilegio no me lo ha dado el hecho de ser hombre; me lo ha dado… una mujer: mi pareja. ¿Es mi pareja una traidora a la causa feminista? :-).

              Lo del grupo de “las buenas mujeres”: ¿realmente hay tanta presión psicológica contra las no-madres? Tendré que preguntarle a mi hermana… lo debe disimular muy bien, porque aparentemente se pasa esa presión por los ovarios. Y, más bien, suele escuchar cosas como “¡pero qué bien vives!” (ha viajado por medio mundo).

              En fin, el problema, imagino, es mío, que no consigo ver esa realidad opresora del patriarcado.

              Quizá es la misma ceguera que me impedía ver siniestras formas de opresión en los comentarios de mis compañeros de curro, cuando les decía que no tenía televisión, y se extrañaban.

              Ahora lo veo claro: ¡pretendían forzarme a comprar un televisor usando la estrategia de excluirme del grupo de los “buenos televidentes”! ;-).

    29. Andrea

      Hola!
      Muchas gracias por este artículo!!
      Soy madre de un niño de tres años. Pertenezco al pequeño porcentaje de mujeres que tuvo la suerte de decidir sobre si ser o no madre. Fue una decisión consciente. O eso pensaba yo. Nunca había encontrado a nadie que me pusiera en la balanza el no-madre, sus ventajes y desventajas, todo fueron discursos sobre lo maravillosa que es esta experiencia, sobre el amor incondicional que te dan los hijos y sobre una nueva forma de amar distinta, desinteresada y egoista.
      Me ha costado tiempo y mucha reflexión aprender a querer a mi hijo y adaptarme a una nueva vida que irrumpe en la tuya tan de sopetón. He pasado y paso algunas noches sin dormir, termino muchos días agotada, me he vuelto más gritona, irascible, me aburre muchas veces pasar la tarde en el parque o ir a las fiestas de cumpleaños de otros niños o pasarme el día jugando a hacer pasteles. Un rato me divierte, después empiezo a desear que llegue la hora de la siesta para poder tumbarme en el sillón y leer.
      Tuve suerte, pasé un buen embarazo, mi hijo es un niño tranquilo y sano y mi pareja comparte el 50% del cuidado de mi hijo. Me aferro a la idea de que solo se vive una vez en la vida y de que esta es una experiencia única.
      Pero conociendo ahora de primera mano los pros y contrs de ser o no madre, desde luego, y sin dudarlo, no volvería a sería madre en mi vida. No, no.

      1. L

        Dices:

        “¿Conoces a muchas mujeres que se hayan quedado embarazadas porque un hombre las obligó a ello? Sin que el hombre haya recurrido a algún tipo de acto castigado por ley (violación, chantaje, etc).”

        Y ¿Cómo te van a obligar a quedarte embarazada si excluimos la violación, el chantaje y etcétera, como dices? ¿Hay una manera de obligar a una mujer a quedarse embarazada que no esté incluida en esos supuestos, fundamentalmente, la violencia sexual? Por cierto, es algo que sucede a diario en todos los países del mundo. Es bastante grave y estructural como para hacer de ello una excepción y escribirlo entre paréntesis.

        Las contradicciones de tu discurso son tales que no me merece mucho la pena seguir hablando contigo. Te han educado para tener siempre la última palabra, no te lo niego. Espero que sigas sentando cátedra sobre lo que significa ser madre, estar embarazada, parir y esas cosas sobre las que tanto sabes.

        ¡Mucha suerte con tus profecías!

        1. L

          Huy Andrea, esto no iba para ti, sino para José, que comentó antes que tú. No sé por qué se colocó aquí y no debajo de lo que escribió él.

    30. pia

      El instinto materno ¿existe?

      3 noviembre, 2013/ Artículos
      El “instinto” de proteger, cuidar, nutrir y amparar a un hijo, sólo puede manifestarse en la medida que ese hijo exista y tengamos una relación amorosa con él. Ahora bien ¿necesitamos el instinto materno para quedar embarazadas? No, definitivamente no tienen nada que ver una cosa con la otra. Quedamos embarazadas porque somos fértiles, porque hemos tenido contacto sexual con un hombre y porque hace parte de la naturaleza humana. El instinto aparece más tarde, cuando el niño nace. A partir de ese momento, hay un bebe necesitado de cuidados maternos que despierta nuestra capacidad de amar.

      Pero, una vez que el niño ha nacido, ¿siempre aparece el instinto materno? ¿Por qué muchas madres no sentimos “eso” en relación a nuestros hijos? Porque nuestra capacidad de protegerlo y ampararlo depende de la represión sexual que hemos vivido a lo largo de toda nuestra vida, del desamparo en el que hemos permanecido sometidas durante nuestra infancia y de la moral, el autoritarismo afectivo y la rigidez que aún hoy persisten y hacen parte de nuestra manera de ser. Es decir, una vez que tenemos al niño real en brazos, nos encontraremos con nuestra capacidad o incapacidad de cuidarlo, según nuestra historia emocional pasada, de la que generalmente no tenemos un claro registro. De todas maneras, la función maternante se puede aprender buscando referentes externos, siempre y cuando reconozcamos que nos resulta difícil responder a las demandas del niño pequeño.

      En todos los zoológicos del mundo, se sabe que cualquier mamífera hembra criada en cautiverio, tendrá pocas chances de concebir y dar a luz a su cría. Luego, si lo logra, difícilmente “la reconozca” como propia y posiblemente tenga dificultades para amamantarla y protegerla. Pero los cuidadores del zoológico la ayudarán, y la cría normalmente sobrevivirá. Lamento estas comparaciones, pero a las mujeres nos sucede algo parecido: atravesamos los embarazos totalmente despojadas de nuestro saber interior y luego parimos en cautiverio: atadas, pinchadas, amenazadas y apuradas. Entonces lógicamente, inmediatamente después de producido el nacimiento, nos sucede que desconocemos a nuestra cría. Las madres tenemos que hacer un esfuerzo intelectual para reconocer a ese hijo como propio, con la culpa y la vergüenza de pensar internamente que quizás no poseemos ese valioso “instinto materno”.

      ¿Puede una madre tener una fluidez extraordinaria para responder intuitivamente a las necesidades del bebe? Sí, claro, ¡pero tiene que provenir de una infancia ideal! Si hemos recibido suficiente amparo, contacto corporal, palabras cariñosas, mirada exclusiva, pechos, disponibilidad emocional y explicaciones a lo largo de toda nuestra infancia, es mucho más probable que respondamos instintivamente a las demandas del niño pequeño. Caso contrario, necesitaremos apoyos externos que nos guíen hacia el amor, y nos liberen de los prejuicios.

      Laura Gutman

    31. Ingrod

      Lo que no sé es si algunos seres con nombre de tíos que responden a estos artículos son trols o qué. Claro que hay un condicionante biológico o instinto animal que te impulsa a la reproducción de la especie, después de todos somos animales, y es algo que mujeres y hombres sentimos alguna vez. Pero eso no tiene nada que ver con que TODAS las mujeres DEBAN ser madres o que la maternidad sea algo maravilloso, mágico e incuestionable.

      La psicología evolucionista es tremendamente especulativa, y se pasa por el forro diez mil años de historia humana en la que las mujeres no han brillado por su libertad a la hora de elegir pareja o la forma de criar a su descendencia. ¿Dónde está el supuesto condicionante biológico que hace que las mujeres formen parejas románticas para poder ser mamás si durante 400 generaciones a la sociedad le ha importado una gaita lo que una mujer sintiera o deseara? ¿A qué mujer le gusta que le rebanen el clítoris o que su familia la case de niña con un viejo? ¿Qué mejor prueba que la cultura y educación tiene un peso enorme que el hecho de que durante toda la historia la sociedad haya ignorado olímpicamente la supuesta biología humana?

      También se pasa por el forro el hecho de que los humanos no hemos evolucionado en familias nucleares de papá y mamá unidos por el amor con dos o tres hijos -algo que solo existe en sociedades modernas aunque todas esas explicaciones seudocientíficas sobre su origen evolutivo le atribuyan valores eternos- sino que nos criamos en sociedad y hemos evolucionado en grupos sociales, familias de muchos miembros y clanes. Y eso es así entre otras cosas porque los bebes son seres tan dependientes que necesitamos criar nuestra descendencia dentro de un grupo numeroso para asegurar su supervivencia. Por eso los humanos somos primates sociales, muy sociales.

      Esa simple noción hace saltar en pedazos toda la basura sociobiologicista que sale en las revistas de moda, pues dentro de un grupo amplio si caben mujeres que no se dediquen a la maternidad, sino que se ocupen de otras tareas. De hecho mujeres así siempre han existido, y son fundamentales para asegurar la continuidad de la especie.

      Por ejemplo porque si la madre muere en el parto -cosa muy frecuente hasta no hace tanto tiempo- el padre no puede darle de mamar a su bebé, de eso solo se pueden ocupar otras mujeres. En otros tiempos esa tarea recaía en mujeres estériles, solteronas, amas de cría u otras madres amigas o de la familia. Sin olvidar el detalle de que si una madre necesita más manos puede recurrir a mujeres que hayan pasado la menopausia. Por eso existen las abuelas: mujeres que ya no se embarazan, pero tienen la experiencia para ayudar a las madres jóvenes. Pero en sociedades más complejas ni siquiera hace falta la acción directa, y toda persona, mujer, hombre o como se quiera llamar, puede colaborar con el futuro de la especie escribiendo libros, investigando en un laboratorio, o programando en código abierto.

      Hay mujeres que no están hechas para ser madre, siempre las ha habido, y si las obligas a ser madre les amargas la vida, y una persona amargada nunca va dar lo mejor de sí, ni para ser mamá ni para nada. Y otras mujeres pueden tener hijos, pero quizá no quieran o puedan educarlos, y dejen ese papel a otras personas. Porque repito otra vez: nos forma la sociedad, el grupo, no solo la mamá. Si las tareas se comparten entre muchas manos y no solo con las de la pareja o las propias, una madre puede ser más libre y dedicar tiempo a otras cosas.

      Decídselo a la próxima persona que os suelte alguna chorrada sobre la maternidad, y si protestan recordadles como dejan al niño con la suegra cuando se van de vacaciones. No hay nada moralmente superior en ser madre, tienen la misma empanda hormonal o mayor que un adolescente enamorado, así que el hecho de sentirse bien con un bebé entre los brazos prueba bastante poco.

      El fallo del feminismo igualitario es que, sin pretenderlo, ha incidido más que nunca en la idea de que las mujeres necesitan una pareja masculina que colabore con ellas a en las tareas del hogar o a la hora de ser mamá. Ha sido una exigencia continua en los últimos 40 años, hasta el punto de casi hacer depender la liberación de la mujer de ello. Pero una madre no necesita a un hombre para llevar adelante un embarazo ni criar un bebé, se puede apoyar en otras mujeres o en instituciones… O mejor dicho, en estructuras sociales que no existen.

      ¿Quiénes son los máximos interesados en que no existan o en tomarse todo esto que he escrito a broma? Los hombres. La pareja monógama tiene muchas más ventajas para ellos que para una mujer. Poder ser padre, controlar su descendencia, tener sexo asegurado anulando la competencia, evitar el stress de tener que buscar sexo, compañía, alguien que los atienda cuando sean viejos… En cambio ellas, solo cuentan con una persona para llevar adelante un montón de tareas, si esa persona falla o el niño viene con problemas o hay ancianos que atender, la pareja ya no da abasto, y alguien debe sacrificar su vida, y ya sabemos quién suele ser: la amante, abnegada y hormonada mamá, esa institución incuestionable, programada para cuidar gente por naturaleza, y que por eso siempre escoge la muñeca y no el camión. Por eso tantos y tantos machirulos encubiertos van de feministas, pero de un feminismo igualitario ideal, donde la pareja lo comparta todo, pero nada de “hembrismo” o de feminismo radical peligroso, eh, eso va contra natura, lo dice la ciencia.

    32. Tania

      De verdad que los artículos de Beatriz Gimeno me fascinan. En todo el artículo no has hablado en ningún momento del contexto social y cultural concreto en el que se desarrollan los deseos de no tener hijos o de tenerlos, es decir, el problema fundamental: ¿somos realmente libres de tener hijos o no tenerlos? Y algo todavía más profundo: ¿tenemos las mujeres en este país, hoy y ahora, libertad de conciencia para desear tener hijos o no desearlos? Porque, no lo olvidemos, los deseos también se ven influenciados por el ambiente social, cultural e histórico. No en vano, la tasa de fecundidad no es la misma aquí que en Francia o en EEUU o en Noruega. ¿Qué pasa, que hay un eterno femenino de la “no maternidad” constante en la historia y ahora somos más libres y por eso podemos llevarlo a cabo y decidir tener menos hijos, tenerlos tarde o directamente no tenerlos? Siento disentir, no tenemos más libertad que antes en materia sexual y reproductiva ya que ésta solamente tomó la dirección de la anticoncepción, debido a que se partió de una base errónea: la maternidad es una servidumbre.
      No deja de sorprenderme, en un país en el que el 13% de las mujeres no tiene hijos, en el que la tasa de fecundidad está en 1,3 hijos por mujer y en el que las encuestas el deseo de las parejas es de tener 2 hijos pero que reconocen que no pueden llevarlo a cabo por la precariedad laboral, que se siga diciendo que el discurso antimaternal es tabú. ¿Tabú? ¡Pero si desde Simone de Beauvoir se viene diciendo que ser madre es una servidumbre! Lo que es extraño es que todavía haya gente que tenga hijos, dadas las dificultades para soñarlos, encontrar a alguien con quien tenerlos o criarlos y el bombardeo constante de lo caros que son, los horarios interminables de trabajo, la inseguridad laboral y económica en la que vivimos, el paro, el lavado de cerebro constante sobre lo importante que es empoderarnos con el trabajo asalariado, y la ausencia total de redes de apoyo.
      Centrándonos en el meollo de la cuestión, de todo lo que está ocurriendo en el mundo dentro de la biopolítica de la natalidad y la antinatalidad, la autora cree necesario que haya un discurso ya no “no maternal” sino “antimaternal” directamente y, además, con la coartada victimista. ¿Con qué fin? Las mujeres debemos tener libertad para tener hijos, cuantos queramos, y también para no tenerlos mediante decisiones informadas. ¿Hay información? No la hay. Es más, la mayoría de nosotras desconoce que no tener hijos o tenerlos con más de 30 años y no amamantarlos eleva muchísimo el riesgo de cáncer de mama y otros. ¿Saber eso no sería necesario para tomar decisiones informadas y reflexionar sobre la propia vida? Ah, no, como no es políticamente correcto ni concuerda con el dogma antimaternalista, nos lo callamos y privamos a las mujeres de la libertad de elegir con TODA la información disponible. A mi tampoco me gusta, es más, desearía que no fuera así, pero la realidad es la que es, me guste o no y no la silencio porque no concuerde con mi ideología.

      Vamos a las matizaciones dentro del contexto actual:
      – Hay libertad para no tener hijos (métodos anticonceptivos, aborto) y sin embargo no hay libertad para tener tantos hijos como se desea. De hecho a mucha gente le gustaría poder tener dos hijos y se quedan en uno, como demuestra este estudio de La Caixa: http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20131213/pvasco-espana/tres-cada-diez-mujeres-20131213.html
      – De ese 13% que no tiene hijos no sabemos qué porcentaje lo ha elegido o se ha visto forzado por las condiciones sociales o de infertilidad.
      Respecto a las madres que se arrepienten, la maternidad es una experiencia humana y como tal es contradictoria y ambivalente. También lo es la amistad, el amor, una relación de pareja. Si se arrepienten habrá que ver las razones, cuáles de ellas son existenciales y cuáles son debidas al contexto antiniños y anticrianza en el que vivimos, sin redes de apoyo, soledad, etcétera. Pero todo se puede arreglar, si no quieren criar a ese niño, quizás su pareja se puede hacer cargo u otra persona. Desde luego, todo menos decirle a un hijo a la cara que te arrepientes de haberlo tenido, que parece que es lo que se pretende con este supuesto fin del “tabú”. ¿Se puede caer más bajo desde el punto de vista ético? Obviamente, no hablo de casos de maltrado hijo/a-madre, que también los hay, sino de relaciones sin violencia.
      En algo estoy de acuerdo contigo, el amor se construye, hay que currárselo. Por eso, tampoco es obligatorio el amor de una hija a una madre, por mucho que la sociedad espere que sea algo “natural”. Una madre elije amar a su hijo y si decide no amarlo después de haberlo tenido, lo mejor es que renuncie con valentía a él, hay muchas personas por el mundo deseando amar a esos bebés. Si ha sido una madre/padre egoista, egocentrista y ególatra, que siempre ha valorado el medro profesional y el dinero por encima de las relaciones humanas, que siempre ha guiado su existencia por lo que le daba placer o autoplacer, que ha considerado que el esfuerzo era algo de pringados/as, que no se sorprenda si su hijo o hija también se arrepiente de que él o ella sea su padre/madre.
      Como nota positiva de tu artículo diré que eres de las pocas autoras que escriben bien en esta revista, lo que se agradece. Se nota que reflexionas (aunque se nota el calco del pensamiento de Elisabeth Badinter) y estructuras perfectamente tu pensamiento en el texto. Tus artículos son muy estimulantes, es digno de análisis que este tipo de reflexiones sobre la maternidad y el “empoderamiento” de la mujer concuerden a la perfección, quizás de forma puramente circunstancial, con los intereses estratégicos de autores como Henry Kissinger o instituciones del poder como ONU Mujeres, el USAID, el Banco Mundial, Goldman Sachs, etcétera:

      http://en.wikipedia.org/wiki/National_Security_Study_Memorandum_200
      http://e-mujeres.net/noticias/womenomics-mercados-reclaman-mujeres-recuperar-economia
      http://www.unwomen.org/~/media/Headquarters/Attachments/Sections/Partnerships/Businesses%20and%20Foundations/Women-s-Empowerment-Principles_2011_es%20pdf.pdf

      1. Laura Bonilla

        Gracias Tania. Me parece un comentario sensato. A mí los artículos de Beatriz Gimeno tampoco me gustan, incluso por argumentos más fuertes que los que tú esgrimes. Me parecen eurocéntricos y capitalistas a ultranza. Siento como si nos trataran a las mujeres de otras latitudes como menores de edad, sin siquiera atreverse a un debate respecto a la clarísima tendencia europea del feminismo y a la imposibilidad de pensar diferente del contexto de comodidad donde se ha crecido. Nuevamente gracias.

    33. Daniela

      Muy interesante tu artículo. En verdad la no-maternidad ha sido satanizada por hombres y mujeres por igual. Desde mi punto de vista pienso que cualquier alternativa (ser madre o no) es respetable y no se debe juzgar a las personas por tal decisión. Hace poco quedé embarazada, y después de pensarlo un poco, mi esposo y yo decidimos quedarnos con el bebé. Hasta ahora ha sido una experiencia agradable y enriquecedora, algo que no imaginaba. Sin embargo, hay que razonar un poco las cosas: no es que el hecho de ser madre se haya convertido, de la noche a la mañana, en lo mejor que me haya pasado, es más que otra cosa, lo que este estado me ha hecho pensar y sentir.
      Coincido contigo: El tener hijos y el ser madre está sobrevalorado.

      1. sony

        No hay libertad para conseguir “nada de lo que se desea”, este no es un “mundo feliz” dónde los “deseos son órdenes”. Todo cuesta mucho esfuerzo.

    34. lllllllllllllllllll

      Exelente!!! le hace falta menos habitantes a este mundo :) xD

      1. Tania

        El tema que planteas es muy interesante. Te propongo un ejercicio de reflexión: ¿Crees que todos los cuidados se eligen o algunos no? ¿Cuidarás a tus padres llegado el momento en el que no puedan ser independientes? ¿Crees que debería ser el Estado el encargado de cuidarlos? ¿Cambiaría la situación si eres hija única o tienes hermanos? ¿Puede un hijo único trabajando cuidar a dos ancianos dependientes sin ayuda? ¿Pueden las residencias estatales o privadas “cuidar” a la generación de dependientes que viene?

    35. Pingback: NO consulte el MANUAL (14) | SE NOS VA LA VIDA...ESPERANDO LA MUERTE

    36. Tito Puente

      Arenosas culiás, con esta cosa lo único que consiguen es parecerse más al hombre.. disfruten el don de la vida que les dio al poder traer una vida al mundo.. por ahí leí que era una muerte pequeña la maternidad.. que hueá más tonta. Si no quieren tener un hijo dejenla piola, no anden criticando a las mujeres que si lo quieren tener.. tengan sexo con amor, que es poco feminista llegar y tener sexo con don fulano de tal después de un carrete, que eso es lo que más busca el hombre.. donde quedó esa relación donde el hombre se la jugaba cien por ciento para gustarle a la chiquilla.. cada vez se parecen más al hombre “ay si, hago lo que quiero, tengo sexo por diversión” mis bolas, es la hueá menos feminista que ha hecho la mujer “feminista” de la época jajaj ironías de la vida.

    37. txipi

      El primer discurso netamente anti-maternidad (y anti-paternidad… anti-procreación, vamos) que escuché en mi vida, se lo oí a Richard Stallman:

      “Cientos de miles de bebés nacen cada día. Mientras el fenómeno en su conjunto es amenazador, Mientras que el fenómeno en su conjunto es amenazador, cada uno de esos nacimientos por sí mismo no es de gran interés. Tampoco es un logro difícil, incluso algunos peces pueden hacerlo (bueno, si usted fuera un caballito de mar, sería más interesante, ya que sería el hombre quien dio a luz.)… Estos anuncios de nacimiento también refuerzan el mito de que tener un bebé es algo para estar orgullosos, algo que alimenta la presión hacia la natalidad, lo que conduce a la contaminación, la extinción de la vida silvestre, la pobreza y a hambrunas masivas”

      (Respuesta al aviso por parte de un colaborador de que había tenido un hijo: http://www.art.net/Studios/Hackers/Hopkins/Don/text/rms-vs-doctor.html)

      Al principio pensé que Stallman era claramente un inadaptado social con nula empatía. Luego lo pensé mejor y entendí que desde la estricta lógica y la visión más como especie que como individuos, tiene sentido estar incluso aterrado ante la noticia de un nuevo nacimiento.

      Aunque parezca contradictorio (de hecho, lo es), este mismo racionalismo extremo también sirve para comprender a la gente que tacha de egoístas a quienes deciden no tener hijos (no solo a las madres, también a los padres). Si tu no tienes hijos y vives en el mal llamado estado del bienestar, es más que probable que tu jubilación y tus cuidados se paguen con los impuestos de los hijos de los demás.

      No estoy de acuerdo con ninguna de las dos posturas, pero entiendo los planteamientos.

      También hay otros condicionantes, totalmente biológicos, que nos empujan hacia la procreación (no solamente hacia el sexo). Muchos comportamientos encaminados a procrear vienen de serie, mal que nos pese (a mucha gente le indigna el determinismo genético, pero es lo que hay, somos máquinas blandas que en ocasiones logran obviar toda la circuitería diseñada con un propósito que puede que no sea el nuestro). Quienes están dentro de esos procesos biológicos, no son capaces de tener la suficiente empatía con quienes son ajenos a ellos.

      Otro artículo que recomiendo sobre este tema es este: All Joy and No Fun. Why parents hate parenting, de Jennifer Senior, http://nymag.com/news/features/67024/

      A pesar de que no comparto muchas cosas del artículo de Beatriz, me ha gustado mucho el debate que abre (no necesariamente en este foro, sino en general) :)

      1. Kpum

        Esa podría ser una consecuencia, sí. Pero como no somos nazis ni apoyamos el Darwinismo Social, no tratamos de evitar que esas personas a las que tu llamas “poco intelectuales y sin raciocinio” tengan descendencia. Además lo que dice txipi es tan solo una de las razones para no tener hijos, no todos nos regimos por la misma razón. De todas formas, la cuestión que trata Beatriz Gimeno no es esa.

    38. Tania

      Nada nuevo bajo el sol:
      Simone de Beauvoir, El Segundo Sexo (1949): “(…) engendrar, amamantar no son actividades, son funciones naturales; no suponen ningún proyecto; por esta razón, no sirven a la mujer para una afirmación altiva de su existencia; sufre pasivamente su destino biológico. Los trabajos domésticos a los que se consagra, porque son los únicos que puede conciliar con las cargas de la maternidad, la encierran en la repetición y la inmanencia; se reproducen día tras día de forma idéntica que se perpetúa de siglo en siglo; no producen nada nuevo”. (“Historia”, I).
      Telita, ¿eh? “no suponen ningún proyecto”, “no sirven”, “las cargas de la maternidad”, “no producen nada nuevo”. Querida Beauvoir, va a ser que al final no comprendiste nada… El discurso antimaternalista tiene ya unos cuantos añitos y ha calado a la perfección, no hay nada de qué preocuparse. Respecto a los argumentos malthusianos relacianando población con recursos habría que matizar muchísimo: no es lo mismo el consumo energético y de basura que deja un habitante de EEUU que uno de Etiopía. Así que, ¿no sería más lógico reivindicar la austeridad y una crítica al sistema de consumo actual en lugar de reivindicar el antinatalismo biopolítico? Que la gente sea libre para ser madre, padre o no serlo, eso sí, con TODA la información disponible y siendo conscientes de que que se difunda la maternidad o la no maternidad viene condicionada por lo que en ese momento histórico le interese al poder y sus voceros. Propongo un nuevo tema para otro artículo: ¿Quién debe cuidar a nuestras madres y padres de ancianos? ¿Nosotros? ¿El Estado? ¿Con qué impuestos? ¿El sector privado? ¿Con qué dinero? ¿Personas que tienen que abandonar sus propias familias para cuidar las nuestras? ¿Robots? ¿Alguien se imagina cómo los hijos únicos de mi generación van a poder cuidar a un padre y una madre tremendamente dependientes, en silla de ruedas o con Alzheimer, en medio de la precaridad actual? ¿Podremos aplicar los argumentos que se esgrimen para decidir no tener hijos en ese tipo de situaciones? Son temas que nos tocará reflexionar. Vienen tiempos tremendos…

    39. OUSHIT

      Joder… lo q hay q leer… dejar descendencia es algo natural, acaso creeis q haceis un acto revolucionario por no tener hijos??? Os habeis parado a pensar lo q pasa a vuestro alrededor??? no tener hijos no es una opcion…. es una imposicion, hoy en dia para q un hijo nazca tienen q aliniarse cosas como…. Pareja heterosexual, tener buenos ingresos y hogar, superar los metodos anticoceptivos tanto d hombres como de d mujeres, superar la pastilla dl dia despues…. y con el aborto no me meto q se me tiran al cuello, los d arriba…. gente como esta q escribe, pagada por el gobierno vasco claro esta…. estan a favor d la exterminacion de los d abajo, si no lo veis alla vosotros, eso si… sois un@s revolucionar@s, en fin, os tienen egañadisimos, ahora a ver quien es el q me llama derechoso, ppro, facha y tal…. Creeis q no tener hijos es una libertad y es una imposicion, estais ciegos y esta gente hace su trabajo comiendoos el tarro, espabilad ya hombre

      1. Notrabajescoño

        Natural para quién pueda tenerla, o es que la infertilidad es “antinatural”. Tú y las que váis de proVida y pro Natal parecéis financiadas por el OPus Dei, los cristianos evangélicos o los islamistas chiitas o sumnitas, que en eso todos estás totalmente a favor y repiten tu lema: !la mujer que no es madre no es mujer!!!Claro que es una imposición para las mujeres que no quieren ser madres de forma consciente!!!Claro los machirulos no tienen problemas, ellos con meterla y olvidarse al día siguiente no es problema!!!MEnuda progresía opusina, seguro que lo vuestro es el catecismo del padre Astete o las chorradas de Prado Esteban y Rodrigo MOra dos iluminados al servicio de la “espiritualidad y el tradicionalismo” de la peor calaña!!!La mujer en casa y con la pata quebrada, el viejo lema reactualizado por la nueva intelectualidad pseudolibertaria!!!!

    40. Pingback: Construyendo un discurso antimaternal

    41. 13Rosas

      No he visto un discurso mas neoliberal en mi vida. Individualismo absoluto la base del capitalismo, falta del humanismo de izquierda. Discurso egoista-liberal (capitalista), disfrazado de izquierdas.

      Si en vez de hijos fueran animales, este articulp careceria de sentido solo un psicopata liberal se atrevería a plantearlo

      Y esta mujer que No me representa ni representa al feminismo es de Podemos.

      Vaya torpedo liberal disfrazado de izquierda. Igual de psicopata que las Conferencia Episcopal y sumania de leislar en coños ajenos

      No voy votar Podemos y voy a hcer campaña para desemascarar estos pijos psicoptas de podemos al servicio del capitalimo mas radical

        1. androgino

          POdemos, CNT, ,CGT,PCE, PCPE, PCr, para la derecha tradicionalista (PPSOE, CIU;PNV)son la misma mierda, claro que ellos no se miran al espejo.

      1. para 13 rosas,se te va la pinza

        Estás como un cencerro,iba a explicarte algo,pero me das una pereza….
        espero tengas 10 hijos,por el bien social y una hipoteca bien gorda con la que contribuyas al system, y varios creditos,pal system también,estamos esperando ver vuestro modelo social ¿cuando dices que es?

        1. androgino

          seguro que tu estás así de jodido por que te gustaría tener 10 hijos como los Opusinos, y votar a partidos realmente anticapitalistas como Vox o Fuerza Nueva. El sistema eres tú y tus gilipolleces y tu entorno. !Vamos como si vivieras en la CAVE o algún otro pueblo anarquista autogestionado al margen del sistema! (que tampoco, que también curran para el sistema, con sueldos del sistema y viajan en conches del sistema como todo cristo!!!Venga ya!!Explicate a ti mismo tus sandeces !!

          1. para androa qué?

            ja,ja,ja….pareces una adolescente,¿se puede saber que carajo te pasa?
            En primer lugar apelo a tu madurez mental para que me razones tus afirmaciones y entablar un debate adulto.
            En segundo lugar me gustaría saber que te ha echo deducir que soy hombre (por lo de “jodido”)
            y en tercer lugar me gustaría saber que se siente al saber que has entregado sangre de tu sangre a ¡¡ya sabe a que!!
            Muy cordiales saludos.

            1. a favor de androgino

              Pues yo hestoy a fabor de andogino,ya que estamos donde estamos lo mejor es sed felizes y a las mugeres nus hace mu felices tó eso,¿a que sí?
              Viva androgino,androgino panadero,adaliz cultural,mi amol

        2. androgino

          Yo estoy con 13 Rosas. A los Angróninos analfabetos, no se les debe dejar opinar, ni tener hijos, directamente lo mejor es fusilarlos y así ni opinarán ni tendrán hijos, (Eso mismo hizo Franco con las “13 rosas”. Las fusiló ). Que solo opine la “vanguardia feminista universitaria y un poquito de izquierdas pero sin pasarse”, vamos de Podemos, PPSOEIU, CGT, CNT; CCOO; USO, UGT o el Partido Feminista de Lidia Falcón. Explíca 13 Rosas, tu si que sabes opinar, escribir, tener hijos, follar, eres la nueva Rosa Luxemburgo, que digo La nueva Federica Montseny, la nueva Nelken. Ilumínanos a los analfabetos andróginas, vierte tu sabiduría sobre nostras cual lluvia amarilla.

    42. Pingback: Construyendo un discurso antimaternal | el secreto de medea

    43. Pingback: En respuesta al artículo de Beatriz Gimeno contra la maternidad | maria llopis desnuda

    44. Pingback: Eso lo decido yo | GOGARA, Tallers de Gènere i Sexualitat

    45. androgino

      Nada más egoisita que “tener hijas” ara que te cuiden cuando seas vieja función por cierto netamente femenina, dónde los hombres no se pringan ni con sus propios padres, dejando el asunto asistencial a sus “Esposas”. El capitalismo es una mierda pero las soluciones tradicionales no son mas que patriarcales y opresoras para la mujer. No hay más que escuchar la canción de León Chávez, “la mujer”, pero parece que hay ciertas tendencias retrógradas que quieren que se mantengan ese tipo de situaciones.

      1. Tania

        androgino, ¿dónde has visto que hable de “hijas” cuando se he planteado la cuestión de nuestros padres y madres? Tan responsables somos los hombres como las mujeres cuando a cuidados se refiere. Yo no he planteado una única solución, sino que he planteado una serie de preguntas, a las que en lugar de intentar responder o sobre las que reflexionar, has lanzado pelotas fuera. Las soluciones “tradicionales” a las que te refieres quizás no sean ni positivas ni aplicables actualmente, pero en el contexto actual, ¿cuál es la mejor forma de cuidar a nuestros viejos? No planteárselo es no querer vivir en la realidad concreta actual. ¿El cuidado debe ser realizado por mujeres migrantes, como vemos ahora, para que se “liberen” los hombres y mujeres españoles? Debemos pensarlo. Mi postura es que debe repartirse entre hombres y mujeres de la propia familia en primer lugar (más que nada porque nos vincula el amor con ellos o la responsabilidad) pero, como obviamente no va a ser posible habrá que articular nuevas formas que no supongan la explotación de otras personas. Hay que repartir, pero vamos a tocar a muchos ancianos por cada persona en edad de poder cuidar a otros. Quien no lo quiera ver es que está ciega o prefiere vivir en su mundo de color. Repito, van a venir tiempos duros así que más vale quitarse las gafas de la ideología y analizar la realidad tal cual es.

        1. Tania

          ¡Se me olvidaba! No hay nada más egoista que no pensar en los cuidados de nuestros ancianos. ¿O sería menos egoista animarles a suicidarse o dejarlos morir en sus casa? A lo mejor no soy capaz de ver que al final el suicidio colectivo va a ser lo más altruista que se puede hacer…

          1. androgino

            Mira a tu alrededor y dime cuantos hombres de tu edad y hasta la edad que quieras, está cuidando de sus padres viejos, piensa en cambio en mujeres de tu entorno, amigas, primas, vecinas y pregunta cuantas se dedican a cuidar a sus padres. Resultado sencillo 99% de mujeres cuidan de sus padres biológicos o de sus suegros, sus parejas hombres pasan un kilo. Negar eso es mentirse, y no es por culpa del “capitalismo” si no por la tradición patriarcal. Ya veremos si tienes hermanos, cuando tus padres sean viejos, quien se ocupa de ellos, tú o tu hermano. Eso sin entrar en si tienes pasta para pagar y verás cuantos “hombres migrantes” curran cuidando ancianos, uno de cada cien mujeres y tal vez me paso. Negar el patriarcado y el machismo en las relaciones sociales y reducirlo todo al mercantilismo capitalista es negar la evidencia. Si tu crees que si no te cuidan tus hijas, solo te queda suicidarte, allá tú. !La ayuda mutua no se da ni entre miembros de la misma familia!!Baja de las nubes y vuelve a la realidad!!!

            1. qwercx

              en mi pais aun existe ayuda mutua en las familias y los hombres son los que generalmente cuidan a sus madres.

    46. Pingback: Egoísmo antimaternal | Nayramar

    47. Kpum

      Haleluya! Llevaba tiempo esperando una reflexión tan completa sobre este tema, estoy de acuerdo en que se tiene que trabajar más en este ámbito. Soy mujer y tengo que oír comentarios tales como “ya te llegará” o “eres una egoísta” cuando digo que no quiero tener hijos, y nunca he tenido ningún problema para decirlo públicamente, es más, me veo con ganas de explicar mis razones, y cada uno puede tener las suyas. Como bien dices, Beatriz Gimeno, es un tema tabú y deberíamos hacernos oír en esta sociedad silenciada para los intereses de unos pocos. Gracias.

        1. Tania

          No es casual en el contexto actual que afloren decenas de artículos en los medios de comunicación sobre la libre elección de no tener hijos. Se necesita crear una corriente de pensamiento que de sustento moral a la frustración de muchas mujeres y hombres. Es más, las mujeres que de verdad saben que la maternidad no es para ellas no necesitan autoreafirmarse de forma grupal. Lo saben, tienen sus razones y saben que están haciendo lo correcto para su contexto vital. Es más, no son egoistas, son fértiles en muchos otros campos y aportan muchísimo a la colectividad. Pero este tipo de artículos tienen otro público objetivo. Mejor que no lleguen a pensar que a lo mejor no han elegido tanto, a lo mejor se han visto forzadas y forzados por las circunstancias sociales, económicas, políticas y éticas a la esterilidad autoimpuesta, a tener hijos de forma muy tardía y a la política del “hijo único”. En China el Estado lo tiene que imponer, en España es autoimpuesto.

          1. androgino

            Decenas hay de todo lo contrario, pero debemos leer prensas distintas. En China los ricos, como el director Yan Zimú y los capitostes del régimen tienen familias numerosas, pagan la multa y chimpún, como los del OPUS aquí, con los hijos “que Dios les manda”. Vives en un mundo Para lelo.

        2. androgino

          Que no mujer, lo que debes hacer es “tenerle hijos a los hombres” como se dice con mucha mayor correción en la machista nicaragua. Debes ser buena y tenerle hijos a tu “aznar” tu “rajoy” y si son varoncitos mucho mejor, para que perpetúen el capitalismo y el patriarcado y no te llamen “feminazi” los nazis. Joder con lo que manda el OPUS en este país y en todo el mundo, con sus OPUS islámicos y budistas y opusinos evangélitos y aquí atacando a las personas que deciden libremente su maternidad y justificando las miles de mujeres que mueren al año en el mundo en partos por maternidades no desesdas. Mejor ser “feminazi” que nazi a secas, que es lo que son los machistorros que quieren mantener en la función paridora como única en su vida. Al carajo.

          1. Tania

            androgino, me quieres decir en qué parte de mi comentario se ataca a las mujeres que deciden libremente su maternidad si precísamente abogo por que se elija libremente, pero de VERDAD. Y para elegir hace falta información y conocer el contexto en el que se vive y lo que conviene al poder en cada momento. ¿Lo he elegido yo o me han bombardeado con propaganda para que piense que lo he elegido yo? ¿Lo he elegido yo o las circunstancias vitales y sociales han hecho imposible que tuviera ninguna otra opción? Esto vale tanto para ser madre como para no serlo, para ser padre como para no serlo. Desde luego ni El País, ni El Mundo, ni la ONU, ni el Banco Mundial promueven la libertad real sino el adoctrinamiento, ya que vivimos en una época de pseudolibertades. Un caso de estudio es el caso de las esterilizaciones forzosas de Fujimori para recibir ayudas internacionales. Veo con estupor como desde algunos sectores ideológicos se critican las formas y no el fondo, es decir, se critica que se las esterilizara a la fuerza y sin toda la información (un crimen horrible), pero no se critica lo que subyace, que la libertad sexual siempre es considerada unilateralmente, solo para no ser madre, además de ser impuesta “desde arriba”. Es decir, se dice, les tendrían que haber dado métodos anticonceptivos para evitar ser madres, no esterilizarlas para siempre y sin información. Bueno, ¿no tendrán ellas algo que decir al respecto? ¿a alguien le preocupa saber si viven la maternidad como una desgracia o algo tan negativo como lo ve la ONU, el FMI o el B.M.? Para tener libertad tiene que haber pluralidad de opiniones y visiones y después que cada cual elija su vida. Lo he comentado más arriba. ¿Tú sabías que no tener hijos o tenerlos tarde (+30) o no amamantarlos eleva muchísimo el cáncer de mama? Yo hasta hace muy poco no tenía idea. Si nos preocupa la salud de las mujeres, ¿no es algo que deberíamos saber para después hacer lo que queramos?

    48. Olga

      A mi me ha gustado el artículo, estoy completamente de acuerdo con muchos puntos, sobretodo el de la necesidad de abrir espacios para esas mujeres que no quieren ser madres o que lo fueron y no están agusto, que se arrepienten.

      Muchas decis que os sentís completamente atacadas cuando exponeis que no quereis ser madre y estoy de acuerdo, estais absolutamente presionadas.

      Pero dentro de los circulos feministas yo tb me siento presionada. Soy madre de un niño de 6 años y si todo va bien será madre por segunda vez este verano y soy de esas personas que piensa que lo mejor para MIS hijos es dormir con ellos, darles de mamar prolongadamente etc, también pienso que el padre debe estar implicado al 100%, aunque es verdad que en cosas como dar el pecho queda excluído de la acción en si pero no de acompañar a su hijo o hija mientras mama o de encargarse de cosas que la madre lactante no puede encargarse mientras da de mamar (por ejemplo, hijos mayores).

      Ni estoy muerta en vida, ni estoy sometida a nada ni nadie, no soy neo-machista ni creo en las malas madres si no en las malas personas. Creo que elegir libremente ser o no ser madre y cómo serlo puede ser un acto de lo más feminista y en muchas ocasiones me he encontrado con miradas paternalistas (o maternalistas) como si fuera una estúpida que se cree su discurso impuesto, una pobre oprimida que ni siquiera se ha dado cuenta de que lo es, una esclava.
      Tengo la sensación de que las madres al final no tenemos cabida dentro del feminismo y que tan prohibido está decir que te arrepientes de ser madre como decir que me siento sumamente agusto con mi elección.

      1. Silvina

        Senti lo mismo… Ciertamente senti que nos sacan del feminismo x tener hijos. En vez de unirnos y respetar posiciones antagonicas a la propia. No puedo juzgar a alguien que no quiere ser madre. Del mismo modo pido que no me juzguen si decido serlo.

    49. machirulo heteropatriarcal

      decirle a tu hij@ que te arrepientes de haberl@ tenido es algo así como decirle que desearías que no existiera.
      Bastante dura es esta vida como para que encima tu madre te diga eso.

      Por otro lado, alucino con la criminalización de la infancia. Ya hay compañías aéreas, hoteles, etc. que no admiten niñxs pequeñxs porque hay gente que se molesta. Pero es que en la base de la convivencia está el tolerar aquello que no te gusta. ¿Qué será lo próximo, hoteles que no admitan a la gente gorda, o a los ancianos?
      Tener hijos no es ninguna merma.

    50. Rafaela

      Soy feminista y madre por este orden. Primero soy feminista porque soy mujer, me es imposible pensar de otra manera. Tener un hijo es algo que no tiene comparación con otro tipo de relación porque la otra persona ha crecido dentro de tí. Hasta aquí llega la maternidad. Nunca he tenido instinto maternal pero creo que, en realidad, lo que no he tenido nunca es la lista de sandeces que socialmente se consideran instinto maternal: no soy nada proclive al histerismo si hay una herida o una enfermedad; siempre he sido perfectamente capaz de irme a dormir cuando mi hijo salía de noche o cuando ha vivido un año en extremo oriente; me duele infinitamente que puedan hacer daño a mi hijo (de cualquier forma) pero cuando ha hecho algo mal no puedo pasárselo por alto por mucho que sea mi hijo. No es el más listo, ni el más guapo, ni el más maravilloso pero es una de las personas a las que más quiero. No me atrevo a decir “a la que más”, también quiero a su padre, a mis padres y a mi hermana. No necesito odiar a los hijos de las demás personas para quererle más o para considerar que le quiero como debo. No creo que las mujeres queramos a nuestros hijos más de lo que los hombres quieren a los suyos. He enterrado a dos hermanos y cuando la gente decía “pobrecita tu madre” siempre me ponía enferma porque al parecer a mi padre le importaba un bledo que se le murieran los hijos. Creo que la maternidad es el último tabú de nuestra sociedad y eso hace, no sólo que haya mujeres que no se planteen la vida sin hijos, sino que las que quieren tenerlos y los tienen muestren una sorprendente uniformidad en la manera en que ejercen esa maternidad o hablan de ella. No creo que una mujer que deje sus hijos con el padre sea una mala madre. No creo que los hijos formen parte del patrimonio materno. No me gusta ver mujeres que se sienten culpables porque su forma de entender su propia maternidad no se corresponde con lo que socialmente se espera de ellas o porque no necesitan tener hijos. Las mujeres necesitamos ser más indulgentes con nosotras mismas y creo que haríamos un gran favor a nuestran hijas y a las que vengan después de nosotras si les enseñamos a las niñas desde que tengan uso de razón que lo primero que debe hacer una mujer es no preocuparse por lo que digan de nosotras los y las demás.

      1. Sara

        Bravo por este comentario, me ha llegado al alma porque está totalmente libre de prejuicios. Olé, que vivan las madres como tú.

      2. susi

        Ojalá hubiera más madres como tu. En lugar de eso, me veo rodeada de unas gallinas histéricas y hormonadas, q solo hablan de pañales, métodos de crianza y discuten y formas bandos pro-teta contra pro-biberón como si se tratase de equipos de futbol. Y no son niños recién nacidos los q tienen (lo podrían entender por la novedad) sino críos de entre 3-5 años. Yo no soy madre aún y de sólo pensar q puede cambiarme el carácter así se me quitan las ganas de serlo. No quiero volverme una gallina clueca y petarda q se cree q por ser madre ha pasada a una especie de nivel superior y va dando lecciones a las demás (ya verás cuando te llegue, quien no tiene hijos no sabe lo que es la vida..) y q se siente culpable hasta por ir a mear sin el niño (verídico, una me decía q se sentía culpable por entretenerse un poco en la ducha¡¡¡¡???). Además, vuelven a los críos unos petardos insoportables y pequeños tiranos q creen q el tiempo y la vida de su madre les pertence en exclusiva y debe estar a su disposición las 24 horas del día.

    51. Maria Berrozpe

      Debe de ser que ando espesa por tanta prolactina, ocho años lactando han debido encharcarme las neuronas, pero el caso es que no entiendo este discurso. No entiendo su finalidad. ¿Valorar la maternidad negativamente para crear pluralidad? ¿Es que la maternidad necesita de juicios y valores? Yo abogaría por dejar ya de perder el tiempo haciéndonos “pajas mentales” con demagogia perversa. Si, sí… parecemos muy inteligentes, pero seamos serios: este discurso, de puro absurdo, no sirve absolutamente para nada útil. Que cada ser humano haga lo que le salga del alma, del útero, de los testículos, del cerebro, del corazón o de donde le de la gana a cada uno que le salgan las cosas. Que la mujer que no quiera ser madre que no lo sea y la que quiera que lo intente. Y que a las que lo somos se nos permita serlo. Pero de verdad. Porque de momento no hay manera. No podemos ser madres. No nos dejan. Y francamente, no debería ser tan difícil. No hace falta dedicarse a valorar negativamente algo que no admite juicios de valor en absoluto. Simplemente dejar ser. Y ya.

      1. Ingrod

        Y sin embargo las que no quieren tener hijos si sufren juicios de valor, y deben justificar porque no los quieren tener, y este mismo hilo de respuestas está lleno de chorradas contra su decisión, que si se va extinguir la especie y tontadas más gordas… No sé quién no permite hoy que se tengan hijos… Mira lo que dice Putin en Rusia, o los argumentos de Gallardón sobre su ley del aborto, y en china ya están levantando la política de un hijo único… Vamos, la línea va justo en sentido contrario. En épocas de crisis se busca una vuelta a los valores tradicionales, y el enemigo n.1 de ellos es la mujer, soltera, independiente, sexualmente activa, que decide no ser madre, y no solo no sufre por ello, sino que está satisfecha de su decisión. Pero solo con que describa en tono neutro la lista de razones por las que no quiere ser madre para que haya alguna madre presente que se siente ofendida y defienda su maternidad como si hubiera sido atacada, u otra que la llame egoísta empleando bellos eufemismos, u otra de mayor edad que la llame sutilmente puta (pues prejuzgue que solo le interesa el sexo cerrado a la vida sin niños molestos), o algún capullo que diga que es una enferma mental o una genocida en potencia. Tampoco va a recibir mucha comprensión por parte de la mujer deseosa de ser madre, pero que no pueda por motivos económicos o de salud. La atacará porque con su sola existencia está cuestionando su mayor deseo o amenazando simbólicamente que se pongan medidas para resolver su problema. Algo que es un problema de todas pide soluciones urgentes, pero si hay algunas para las que no es un problema, parece que se relativiza. Todo eso se traduce en una presión constante, y si al final cede y sus hormonas la hacen disfrutar de su niño “ya te lo dije”, y si se quiebran y cogen depresión “ves lo que pasa por ir contra tu esencia femenina”, y como están en horas bajas se lo creerán y acabaran uniéndose a la secta.
        Es como el día del orgullo gay o una mani a favor del matrimonio homosexual, ¿amenazan a la inmensa mayoría herterosexual y al matrimonio tradicional? Obvio que no, de hecho lo refuerzan, sin embargo los otros saltan como con una guindilla en el culo, solo porque se sienten cuestionados.
        Basta ver la reacción que ha generado este artículo, la propuesta de una especie de día del orgullo no maternal, para darse cuenta de lo necesario que es.

    52. Tania

      A ver, a veces me pregunto por qué la gente donde pone A lee B y se inventa cosas que no se han dicho. Vuelvo al principio. El artículo obvia, si es que se quiere analizar una cuestión en su totalidad y no ser tentencioso o parcial, que el sentimiento antimaternal (me parece manipulador llamarlo así pero seguiré la denominación de Beatriz Gimeno). A mi me parece perfecto que la gente en general o las mujeres no tengan hijos (si lo deciden con libertad de conciencia), lo que digo es que esas decisiones se ven afectadas, entre otras muchas cosas, por el contexto social en el que se vive. Doy algunos datos, del estudio del profesor de la Pompeu Fabra que mencioné al principio:

      nacidas en 1965 – 13% de las mujeres no han tenido hijos al final de su ciclo reproductivo. La tendencia es que este número vaya en aumento entre las generaciones más jóvenes.
      nacidas en 1940 – 9% de las mujeres no han tenido hijos al final de su ciclo reproductivo
      nacidas en 1910-20 – 20% de las generaciones de mujeres no tuvieron hijos.

      Es decir, el número de mujeres en España que no son madres va en aumento pero todavía no está al nivel de otros países europeos. En el tiempo de nuestras bisabuelas había muchísimas más mujeres sin hijos que ahora y en el franquismo esta cifra descendió. Como vemos esta cifra aumenta o decrece influenciada por factores externos, no solamente viene dada por la libertad individual “pura” sino por influencias ideológicas, económicas, políticas. Eso es lo que yo estoy señalando y que parece tan difícil de entender. Si el franquismo promocionó la fertilidad porque le hacía falta mano de obra, ¿no podría ser posible que desde los 70 se promocionasen las familias de 1 o 2 hijos, tal y como se afirma en el informe de Henry Kissinger) que he enlazado? ¿No podría ser que ahora estuviéramos en una fase de biopolíticas contradictorias? Quien quiera profundizar, que profundice. Quien quiera quedarse en el dogma y no reflexionar, que no reflexione. Es más, podemos crear un colectivo de gente anti-reflexiva y empoderarnos sin pensar. Pero no se trata de eso, ¿verdad? Y lo de que la gente te dice que se te pasa el arroz y demás, son cosas que pueden doler, pero una mujer segura con sus propias decisiones, le da igual lo que le diga su tía, su tío o el vecino del tercero. La gente va a opinar y va a meter las narices donde nadie le llama, hagas lo que hagas (también las meten cuando tienes un bebé). O bien les dices que sí como a los locos, o bien les contestas con un discurso elaborado, o bien pasas de ellos… Hay muchas formas de reaccionar.

      1. androgino

        Teniendo en cuenta que las mujeres hasta 1936 no tenían otra función que procrear y parir hijos para el estado y el capitalismo. Pregúntate mejor, por qué no todas eran madres de familias numerosas, con diez y doce hijos, de los cuales se morían la mitad antes de cumplir los cinco años. Preguntate por qué en lugar de mantenerlas sometidas como conejas, un embarazo detrás de otro durante toda su vida, cuidando de los hijos hasta que se marchaban de casa, y luego de sus padres ancianos. Por qué las mujeres ni participaban apenas de la lucha politica y sindical, ni trabajaban fuera de sus casas fueran de la clase que fueran, ni tuvieron derecho al voto hasta 1931, ni capacidad de contratar hasta 1975. Claro que es normal que aumentando el nivel de vida y de conocimientos, descienda el número de hijos. Vete a cualquier país africano y encontrarás hoy días esos niveles de nacimientos y muertes antes de los cinco años que parece añoras del principio desl silgo XX español. Al menos ahora se pude decidir, mi abuela no tuvo esa posibilidad, nació para tener hijos y trabajar como una bestia en el campo para sacarlos adelante. OJalá las medidas de la ONU hubieran sido aplicadas mucho antes.

        1. Tania

          ¿Quieres dejar de pensar por mi y poner cosas en mi boca? ¿Has leído esto “nacidas en 1910-20 – 20% de las generaciones de mujeres no tuvieron hijos”? Es decir, el 20% de nuestras tatarabuelas, comparado con el 13% actual de las mujeres, no tuvieron hijos. Habrá que investigar por qué y analizarlo. Las cosas son muuuucho más complejas, pero claro reflexionar de forma pausada y no visceral cuesta esfuerzo y el esfuerzo no está muy de moda últimamente, ¿verdad?

          1. androgino

            Pero si es bien sencillo mujer, compara la proporción de monjas en España en esa década y la actual, y tienes el 7% de diferencia. Suma el porcentaje de varones muertos durante la campaña de MArruecos y verás como en nuestra sociedad monógama y patriarcal durante los periodos de guerras con miles de bajas desdiende la natalidad de forma natural, como si fueran plagas biblicas. Esfuerzo, es ser madre sin estudios, porque el entorno te obliga como le pasa a la comunidad gitana, dónde la edad para ser madre se adelanta a las quince años, y dónde el porcentaje de mujeres con estudios es mínimo. Claro que en esta caso los hombres no les superan mucho. Debe ser el modelo de sociedad que algunas reivindicais , vida en comunidad, poyo mutuo, sentimiento de clan, familias numerosas y sometimiento al patriarca y a la iglesia (ahora evangélica).

    53. Lisa

      Yo también soy feminista y soy madre, madre reciente. Y mis hijos sí me han cambiado, y los amo con todo mi corazón, no porque me dijeron que así debía ser, ni por discurso de nadie, los amo porque sí y punto. Y también me quejo de ellos muchas veces, me canso de no tener mi espacio cuando lo necesito y me canso de tener que correr todo el día de un lado a otro porque trabajo y porque mis hijos van a la guardería y al preescolar. Y aún así los amo y no me arrepiento de tenerlos. Respecto a “Durante la mayor parte de su historia moderna, el principal objetivo del feminismo ha sido por una parte defender una condición maternal compatible con la vida (en el sentido más literal), o bien, en los países ricos, defender una organización maternal que permita ser madre sin dejar de ser igual” no estoy de acuerdo, a menos que te refieras a su historia moderna como los últimos 10 años. Porque el feminismo desde mi punto de vista ha buscado la igualdad hombres mujeres. Con las reglas de la estructura actual, las largas jornadas laborales, no tener emociones en lugar de trabajo, ir a trabajar a los 40 días de ser madre y llegar temprano a pesar de no haber dormido toda la noche, etc. etc. No creo que la lucha del feminismo haya sido como la planteas, y creo que el feminismo debería luchar no porque las mujeres no sean madres y sean iguales a los hombres, sino que el feminismo debe luchar por la libertad de elecciones, por un cambio en la estructura social, por un respeto hacia el entorno, hacia el medio ambiente, hacia las familias, hacia las mujeres, hacia los hombres, hacia los niños. Y si una mujer decide tener hijos nadie debería juzgarla ni verla como egoísta o mala persona, lo mismo que si una mujer decide tener hijos Y trabajar no debería ser juzgada o una mujer tiene hijos y decide no trabajar, o hacerlo desde casa, o lo que sea. El discurso feminista debería centrarse más en el respeto y no en el juicio. Está perfecto que no quieras tener hijos, pero no entiendo porqué tendríamos que poner el lado negativo de la maternidad como discurso. Los hijos se quieren porque vienen de nuestras entrañas, porque hay hormonas, porque hay una cuestión biológica. Cuando interferimos con esa cuestión biológica es cuando los hijos no se quieren y sí, es verdad que hay culpas porque nos dijeron que los hijos se deben amar inmediatamente. Y el patriarcado sí existe y ha logrado ponernos en contra: mamás vs. no mamás, casadas vs. solteras, mamás trabajadoras vs. mamás no trabajadoras y así. Todas las mujeres deberíamos poder elegir lo que queramos y ser respetadas por los demás. Casarnos o no casarnos, tener o no tener hijos, tener pareja o no tenerla, lesbianas o heterosexuales, trabajar o estudiar, esas elecciones deberían ser nuestras sin que haya un discurso que diga que una o la otra es mala o incorrecta. Yo soy feminista y lucho por nuestro derecho a elegir…

      1. Silvina

        Expresaste en mejores palabras lo que pregunte mas arriba, apenas termine de leer la publicacion. En vez de ser anti maternales, podrian ser amaternales. Que no quieren hijos? Perfecto!!! El feminismo no habla solo de tener o no hijos. Va mas alla. Es un reduccionismo decir que las feministas no deberian tener hijos xq se amoldan al capitalismo para producir la mano de obra para el futuro. Eso es lo que vengo leyendo hasta ahora en muchas respuestas. Pero no estan planteando el no tener hijos como respuesta al consumo, al estilo de vida, a la dedicacion al trabajo… Hay mucho de eso en los argumentos amaternales…

    54. Sara

      Gracias, gracias, gracias y más gracias por abrirnos este espacio a las “inadaptadas”, porque así nos hacen sentir. Paz, libertad, respeto y amor para todas.

    55. Pingback: Dejar de ser soltera: ¿por qué tanta obsesión? | Subversión del género

    56. Pingback: Costruendo un discorso antimaterno – Al di là del Buco

    57. Carmen

      Qué amargura de texto. A veces la intelectualización produce monstruos. Yo he sido no madre convencida 35 años y madre convencida 3, y puedo hablar. Para decidirme, no me tragué ningùn discurso santificado sobre la maternidad, sino al contrario, y encontré las voces femeninas, madres, que corroboraban mi versión. No hablo de mi vecina del quinto, que también podría valerme; hablo de Doris Lessing, de Louise Bourgeois, de Margaret Atwood, de Toni Morrison, de Jane Lazare… Mujeres creadoras y reconocidas con un gigantesco mundo propio que en diferentes obras hablaban de la crudeza de la maternidad, no de su ternura. Quiero decir, que si buscas voces, las encuentras. Creer que ser madre es un anuncio de Nenuco dice bastante poco de la futura mamá en cuestión. En mi caso, acudí tan intelectualizada y tan desmitificada a mi propia maternidad que ocurrió justo lo que no esperaba: el instinto, el amor, el disfrute puro. Ser madre me dio una lección inmediata de placer, de sencillez, de amplitud. Enriqueció mi vida en general y mi trabajo en particular, que es en un campo creativo y la cosa que más me importa en el mundo, afectos aparte. Lo cual no quita para que envidie abiertamente a mis amigos sin hijos que pueden dormir hasta las dos de la tarde o viajar solos cuando les apetece. Y qué. No me cambiaba por ellos, la cosa no funciona así. La mayoría de las madres no vivimos en el extremo del edulcorante ni en el de la abnegación infeliz. Es un sentimiento bastante flexible. Lo que no es flexible es el hecho de tener un hijo. O lo tienes, o no lo tienes. El reivindicar la mala madre, o el arrepentirse de ser madre, me parece de una tristeza y una bajeza moral sin límites. Es hacer bandera de un fracaso existencial en el que, además, hay terceros implicados -los hijos- que no tienen culpa de tu insatisfacción, pero la padecen. Hay mujeres que en la madurez se arrepienten de no haber tenido hijos, y eso es sin duda también triste y un fracaso existencial, pero al menos nadie paga por ello más que tú misma. Ser madre es una maravilla pero no es ningùn paseo, y no tiene vuelta atrás. Si te las das de aventurera y te adentras en la amazonia pero luego te ponen histérica las picaduras y las ampollas en los pies, ¿qué esperabas? No reivindiquemos la irresponsabilidad, por favor. Que somos mujeres adultas.

      Y por supuesto que es necesario que elegir no ser madre sea percibido igual de válido que elegir serlo, es tan necesario que es una perogrullez. El concepto de “sanción social” solo existe si permites que exista: no hay que pedir permiso para no ser madre. Si eres madre porque te presiona el entorno (hablo de nuestro entorno soft, no de otros), y no porque te apetezca, es que eres idiota.

    58. Silvina

      Puffff! Me lei todo el articulo y las respuestas a el. La verdad es que se fueron x las ramas de una forma…. rara, x decirlo de alguna manera. Es la primera vez que leo a la señora Gimeno y hay cosas en las que disiento. No voy a polemizar con una persona a la que no conozco, x puro respeto hacia su experiencia de vida. Ni ella estuvo en mis zapatos ni yo en los suyos. Sin embargo quisiera aportar algo… Coincido con una de las personas que comento, en llamar a amaternal y no antimaternal a esta rama del feminismo. No creo que esten en contra de tener hijos, sino que no desean tenerlos. En segundo lugar, creo que tanta palabreria es unicamente para decir no quiero ser madre. Ya esta, lo dijiste. No hace falta explicar lo que sentis. Respeto profundamente a las mujeres que deciden no tener hijos. No lo comparto, xq cre que es una experiencia digna de vivirse. No hay igual. Sera que subvaloro la maternidad? es mas que posible. Formar vida dentro mio me abrio la mente. Me cambio la vida. Deje de preocuparme x mi misma para ocuparme de otra persona que no solo no me pertenece, sino que ademas cuando crezca no tiene obligaciones para conmigo. Si cumpli con sus expectativas, me amara de x vida. Caso contrario, no. Pero eso se vera mas adelante. Me hice mas contestataria xq ya no permito que nadie me pase x arriba (cosa que antes si permitia xq no me interesaba). En mi caso la maternidad me trajo mas pros que contras. Si… duermo mal, no tengo tiempo para depilarme y tantas cosas mas… Pero lo vivo con alegria, no con apesadumbrez. Nunca me gustaron los bebes. Les huia xq en cuanto me los encajaban para auparlos lloraban desconsoladamente. Menos con mi pimpo. Con el se me hizo facil.
      Con todo esto no quiero convencerlas de que sean madres. Nooo! Si sienten que no estan preparadas, no les gustan, no quieren o no desean ser madres esta perfecto. Lo que si quiero que entiendan es que lo que proponen no esta bueno xq reduce las expectativas, las polariza. Ser o no ser. Y la cuestion es mucho mas que eso. Cada una tiene sus circunstancias. Juzgar a una madre x serlo es como juzgarlas a uds x no querer serlo. Muchas personas estamos de acuerdo con su decision. Me encanta que una mujer diga no quiero y se le respete.
      Los seres humanos somos seres sociales. Tener hijos no es solo x tener a alguien que te cuide cuando estes viejo. Si vamos al caso, para eso estan los acompañantes terapeuticos, las enfermeras, los geriatricos. Los humanos necesitamos de otras seres para sobrevivir. Llamalos hijos, mascotas, familiares, amigos…

    59. Mary

      Tener hijos es una elección personal, si no quieres tenerlos no lo hagas, pero por favor no intentes dar lecciones a los demás, a éstas alturas nos sobran a todos.

    60. Noelia

      El trabajo de lo negativo y la deconstrucción en este artículo considero que están muy bien pero el problema es que pones en el centro de tu discurso una experiencia humana femenina y la conceptualizas (maternidad) dentro del a favor o en contra. La maternidad es contingente en la mujer (posible pero no necesaria) y eso es un hecho tan enorme que por ello se fundamentó un orden de dominio y represión que las feministas llamaron patriarcado. Decir “antimaternidad” es muy peligroso porque es otra forma de agredir a las mujeres. En mi caso, no deseo ser madre pero no entiendo la necesidad que tenéis algunas mujeres de poner en el centro de vuestros discursos las excepciones. Estudié Historia y eso me dio la oportunidad de comprobar que en los casos más extremos (exclavitud, guerras…) las mujeres seguían concibiendo vida y que el amor era su medida. Amor a su criatura y a su mundo. Lo que se propone en este artículo son sentimientos que son verdad. Ser madre debe ser un trabajo muy costoso y sufrido, aunque me niego a pensar que haya un número tan elevado de mujeres que odien a sus hijos y que eso sea el punto de arranque para reformular un discurso sobre ser o no, madre hoy.

    61. Pingback: Lo que el feminismo todavía no se anima a decir | En Sororidad

    62. Marta

      Mientras sigan definiéndose a partir de la palabra MADRE no están haciendo nada; en realidad reaccionan al entorno: se llaman no-madres y hablan de antimaternidad.
      Instálense realmente en el hueco subversivo al discurso capitalistas-patriarcal y vivan con normalidad. Todo lo demás suena a excusa. A mala excusa. A querer protagonismo. Y lo siento, pero cualquier decisión que afecte la vida de una persona profundamente debe ser respetada. Incluso la de ser madre.
      Y por supuesto, no sonrían cuando les instiguen acerca de su maternidad. Una buena respuesta sería, ¿A ti qué te importa? ¿Me lo vas a criar tú?

    63. Geor

      Me gusta el artículo porque creo realmente que la opción de la NO maternidad no se respeta igual que la de SI a la maternidad. Yo no soy madre y siempre me ha importado poco lo que he tenido que escuchar porque SÍ he tenido que escuchar y, por lo que veo con mis amigas que son madres, no es equiparable a la chapa que les pueden dar a ellas. A mí me piden explicaciones, justificaciones… en fin, pasando.
      También me sorprende las reacciones que escucho cuando planteo que el embarazo me da mucha pereza y que lo que me atrae es la idea de criar niñas y niños que ya están en este mundo y que no tienen quién les cuide, pues parece que también me debo de equivocar porque oigo muchos comentarios de “no es lo mismo” o “te perderías la magia del embarazo”. Debo de tener mis sentidos mermados, porque o yo o ellas o ellos o alguien está pasando por alto los embarazos engorrosos, de tremendo malestar y demás vivencias negativas que otras tantas amigas y conocidas me han mencionado y he visto. Eso sí, en confianza porque si lo dicen en alto ya escucharán un “bueno mujer y lo bonito que es luego, eso se te olvida…”. Parece que habría miedo a que alguna madre dijera en voz alta algo negativo de la maternidad. Al menos en mi entorno.
      Lo que quiero decir es que sí creo que el artículo es pertinente porque cuando planteas no ser madre o adoptar siendo fértil parece, y esta es mi opinión derivada de mi experiencia, que tomas las opciones secundarias, las menos buenas, porque la buena es la maternidad de tu vientre y ya está. Pues si, o no, o para tí pero no para ella…
      En resumen: pereza que me da la gente que va por la vida diciéndote lo que es lo “mejor”, y da la casualidad que en el patriarcado lo mejor es ser madre… no lo creo, lo mejor es ser libre, con o sin criaturas, biológicas o adoptadas.
      Por eso me gusta el artículo. Gracias Gimeno.

    64. Pingback: Construyendo un discurso antimaternal. Beatriz Gimeno | XATERNITATS

    65. Pingback: Debatir sobre la maternidad | una madre de Marte

    66. Lola

      Soy heterosexual, feminista, tengo pareja y casi 60 años. A los 33 años decidí que no sería madre. Nunca me he arrepentido. Durante años he recibido la presión de mi entorno sobre el tema y siempre me he preguntado porqué el feminismo no teoriza sobre esto ( con tantos temas sobre los que teorizamos) y porqué las feministas que son madres sin más madres que nadie.
      En fin, gracias por abrir este melón aunque me temo que no habrá mucho interés en seguir el hilo.

    67. Pingback: MOTHER KILLER CUMPLE UN AÑO | KILLER MOTHER | KILLER MOTHER

    68. Pingback: MOTHER KILLER CUMPLE UN AÑO | KILLER MOTHER

    69. Ava

      Soy madre sola con dos hijos. Mil veces he pensado que se había acabado mi vida, que mi vida no era mía. Bien es cierto que ninguna tenemos hijos para que el padre de los mismos desaparezca y nos tenga de niñera, considerando que el régimen de visitas de sus hijos es un derecho, no una obligación. Lléndose a vivir a una casa en la que no hay espacio físico para sus hijos. Y mi vida laboral y personal ni se sabe de qué manera quedan. Ante esa postura patenal de quien se va de rositas, está mi postura de madre esclava. No me lo esperaba. Aún así, trabajo fuera de casa, tengo novio y un poquito de vida social, pero veo por el rabillo del ojo las caras de recelo cuando desaparezco con mi pareja fines de semana y vacaciones. Ja, qué pena me dan los censores.
      Quise terner a mis hijos, les quiero y me lamento porque es una tarea muy dura. Lamento que haya que elegir entre una vida personal y laboral plenas y la maternidad. Me gustaría pensar que las mujeres que no son madres lo han decidido por propia elección y no por no poder con las enormes cargas que esta sociedad tan mal montada que tenemos nos impone en ocasiones al tener hijos.

    70. No mas

      Este discurso antimaternal vuestro es una pura apología al maltrato y abandono de niños. Si no vas a ser capaz de criar unos hijos como ellos se merecen, por qué los tuviste???

    71. Pingback: «Maternosofía: suficiência racional vs. instinto maternal», por Susana Sánchez Arins | ::Axenda cultural AELG::

    72. Pingback: PERLAS DE LA FEMINAZI DE PODEMOS BEATRIZ GIMENO | conspiracionpirata

    73. Pingback: Madres libres, madres humanas | be Violet

    74. Marfé

      Tener hijos no es una decisión que hay que tomarse a la ligera, porque se trata de ver por el bienestar, cuidado, educación y alimentación de otro ser. Otro ser que nace indefenso, que no pidió venir al mundo, y que si hemos decidido traerlo es porque le vamos a proveer aquello que necesita para desarrollarse como debe ser, como ser humano que es, y que a partir de que nace tiene los mismos derecha que todos nosotros. Ser madre, o no serlo… tenemos contemplado guiar a un pequeño ser que algún día será igual que nosotros?

    75. Maya

      No entiendo por qué se molestan o nos llaman egoistas, algunas decidimos ser solteras, otras casarse, o tener cierta religión o ser ateas, o desempeñarnos en cierta profesión o tener hijos o no ser madres, punto, no es egoismo, no es antinatural, no es un “acto revolucionario” es una decisión personal. Mejor no ser madre que serlo por presión social y ser infeliz.

    76. Pingback: PERLAS DE LA FEMINAZI DE PODEMOS BEATRIZ GIMENO | Cazadebunkers.com

    77. Pingback: Femi-nazi: “El Lesbianismo es la solución” | Legnalenja

    78. Pingback: FEMINAZI EXTREMA BEATRIX GIMENO: “Un mundo Lesbico es la solución” | LA HORA DE DESPERTAR

    79. Pingback: EL DISCURSO ANTIMATERNAL | KILLER MOTHER | KILLER MOTHER

    80. Adolf

      Joder como está la peña, si follasteis con el chulo más barriobajero ahora os jodéis, los niños no tienen la culpa de tener pene. ¿Y de dónde saca la autora que no existe el amor paternal? Que pena que existan mujeres así. Pena y vergüenza de verdad.

    81. Pingback: Feminismo en el siglo XXI | Libros y otras hierbas con superpoderes

    82. rafa serrano

      Excelente articulo de Beatriz Gimeno, de una profundidad intelectual evidente al realizar un analisis valiente de este tema tan tabu en esta sociedad heteropatriarcal. Meter el dedo en la llaga, cuestionar el estilo de vida imperante, plantear opciones de vida y promocionar la diversidad son funciones que se echan de menos en el analisis intelectual actual. Promover el debate social es un primer paso para avanzar y eso Beatriz Gimeno lo borda en sus articulos y en su trayectoria como feminista y elegetebista. Enhorabuena!!! con intelectuales de la talla de la señora Gimeno avanzamos todxs.

    83. WarriorG

      Nunca quise tener hijos, cuando murieron mis padres, pensé en ello y me dije: ¿lo harías por no sentirte sola?. Mejor adopta una mascota a ser madre entonces. Aún así una mascota es como ser madre/padre, con lo cual tampoco me lo recomiendo a mí misma, como remedio contra la sensación de soledad. Reflexionando intento evolucionar hacia el abrazo feliz a la sensación de soledad porque después de todo, siempre es mejor estar sólo que mal acompañado. La vida me ha demostrado que no hay felicidad en convivir con gente porque soy una persona de esencia solitaria. Cuando la gente me hacía alusiones a cuándo iba a tener un hijo me rebotaba. A pesar de seguir estando “habilitada” por naturaleza para ser madre, sigo sin planteármelo. Ya nadie tiene narices a recriminarme mi “egoísmo”. Creo que los que antes me instaban a parir (sobre todo hermanos de mis padres) ahora están esperando a que me muera para que sus hijos hereden. No pienso traer un ser vivo a este mundo de mierda. Acabo de cumplir 41 y ya estoy pensando en citarme con un notario y hacer mi testamento. Todo lo que tenga irá a para a organizaciones de ayuda a animales.

    84. antonio

      Las de gilipolleces que que dice esta tía son infumables, y los manicomios vacíos, así va España.

    85. el compadre

      Yo soy hombre, y la verdad es que estoy muy de acuerdo con lo que dice y escribe Beatriz, aunque tengo que reconocer que muchas veces me he sentido turbado por los derechos que la mujer tenía en cuanto a la maternidad, porque la mujer tiene derechos sobre su maternidad, pero también sobre mi paternidad y me explico:
      Si la mujer con la que estoy decide pinchar un condon como en el anuncio de desigual, a mi un juez me va a obligar a mantenerlo, quiera yo al hijo o no, y esto no me gusta nada, yo también quiero decidir sobre mi paternidad.
      Como soy hombre, socialmente estoy privado de sentimientos (la sociedad no cuenta si yo me siento bien o mal teniendo hijos, o en cualquier otro ambito), eso para empezar, pero no es eso a lo que vamos, sino a que, a lo largo de mi vida he tenido varias relaciones sentimentales, y tarde o temprano las mujeres con las que he tenido esas relaciones me han propuesto directamente la idea de tener hijos o casarnos…
      Yo trabajo bastante y no me va mal, el tema es que ¿qué ocurre si una mujer con la que tengo una relación desea tener un hijo y eso a mí no me apetece nada? ¿por qué tengo yo que hacerme cargo de un hijo que yo no deseo? y ¿porque se me tortura psicologicamente con la etiqueta de irresponsable, canalla y mala persona cuando tengo varias relaciones y no deseo implicarme con hijos ni matrimonio en ninguna de ellas? ¿porqué, como hombre a mí nadie me pregunta si yo quiero tener hijos o no? y cuando yo no los quiero ¿porqué se me mira tan mal?.
      Yo opino que las relaciones humanas están hechas para disfrutar de ellas, existen muchas cosas que se pueden disfrutar con las mujeres, salir a cenar, ir al cine, el sexo, viajar… ¿qué manía es esa de estropearlo todo con hijos?.
      Antes, cuando franco, era una obligación, y además desesperante, o tenías hijos, o eras poco hombre, o peor, maricón… pues personalmente yo de ninguna de las tres, a mi me gustan las mujeres, y me gusta divertirme con ellas en la cama y fuera de ella siempre que ellas lo deseen, pero si me mencionan hijos, familia e hipoteca…un escalofrío me recorre la espalda…
      Por eso estoy deacuerdo con beatriz, quiero poder elegir ser padre o no, o por lo menos no hacerme cargo de un hijo que no deseo pero que ella sí desea, quiero poder elegir estar en más de una relacion sentimental y que no se me etiquete de aprovechado o canalla, al fin y al cabo, yo nunca he forzado a nadie a nada ni pienso hacerlo, aunque que si la relación se pone tensa, es mejor dejarla.
      Dicho esto, la mujer que esté conmigo y desee tener hijos que los tenga, pero que no me obligue a mantenerlos… y que tampoco me prive de estar con otras mujeres… ni de divertirme…. que la vida son tres días y dos de ellos ya te los pasas trabajando.

    86. Soraya Sánchez

      No sé por donde empezar… Yo era una de esas mujeres que NO IBA A SER MADRE, pero me trastorné, así lo defino yo porque la película ha cambiado mucho. Y me encontré con la necesidad de hacer una crianza natural, hasta un blog he tenido que hacer para expresar lo que me supone la maternidad. No estaba preparada para esto y salió como salió. Estoy de acuerdo en que hay que reivindicar espacios donde se RESPETE (de verdad) la no maternidad como opción, por supuesto, hay que luchar porque desaparezcan frases como “se te va a pasar el arroz”, tan discriminadoras y faltas de respeto.
      Pero nos olvidamos de la naturaleza, lo siento, sí se quiere a un hijo por instinto, salvo que haya una patología o un trastorno, es una cuestión puramente biológica aunque luego le añadamos todo el romanticismo que queramos. En el embarazo, el parto y la lactancia (esto es opcional) se segrega oxitocina y eso hace que gente como yo que no tenía instinto maternal, que no había cogido en la vida un bebé tan pequeño, por narices, drogada de oxitocina, tuviese la necesidad de protegerlo por encima de mi vida. Las drogas es lo que tienen.
      Y luego es que hay otra cosa fundamental, la relación que se establece con una madre determina el desarrollo de las personas, especialmente a nivel emocional, la madre puede hacer lo que le dé la gana, para eso tiene libertad, pero hombre si ha decidido tener un hijo o una hija, que menos que tratar de que no sea un/a traumatizado/a con necesidad de terapia de por vida porque no construyó bien sus vínculos de apego en la infancia. Otra cosa es que una sea madre sin elegirlo, ahí ya entramos en situaciones más complicadas.
      Estoy convencida de que muchos de los problemas emocionales, de las patologías mentales como la depresión o la ansiedad de nuestra sociedad actual tienen que ver con estas carencias que tienen los bebés en esta sociedad tan moderna con una madre y un padre ausentes Visto asi, sería un detalle que tu madre si ha decidido traerte al mundo y las hormonas no se segregan como se espera y no le sale el quererte espontáneamente, pues se esfuerce un pelin en que parezca que te quiere, por respeto a una persona que no ha decidido nacer por sí misma y si no es por eso, por una cuestión económica de ahorrarse la terapia psicológica del niño o la niña, que luego vamos por ahí como vamos. Nunca pensé que me iba a ver escribiendo cosas así, pero la vida es caprichosa.
      Como tengo tantas dudas, expresé hace poquito en el blog mis devaneos mentales. Lo dejo aquí por si alguien quiere echar un vistazo, aunque ya aviso de antemano que es terrible viendo el tono de vuestros comentarios.
      http://lamamadepequenita.com/feminismo-o-maternidad-consciente/
      Un abrazo a todas
      Soraya Sánchez
      La mamá de Pequeñita

    87. Pingback: Contra los hijos | (R)registromx

    88. Marcela Brusa

      Creo que el artículo comete un error al hablar de “discurso antimaternal”
      Lo que probablemente sería más ajustado sería hablar de un “discurso maternalista” que por supuesto existe y es palpable y uno “antimaternalista”.
      El problema no es la maternidad (en tanto elección personal) sino el discurso que al elevar esa maternidad a una virtud termina por denigrar la elección.

    89. Lu

      Y va de nuevo, pro-anti. Parece que la libertad, o el derecho a elegir lo que a una le plazca con la propia concha, es inconmensurable, claro, Si y sólo si se trata de una Mujer o “mujer”. “El Feminismo”. Qué grande es el gheto donde circula la autora. Ni siquiera puede mesurar feminismos. Qué idiota su carabela del antipromaternalismo.

    90. fernanda

      Me encanto el articulo, siempre he pensado que la maternidad es un discurso hegemonico que ha permeado radicalmente la vida de muchas mujeres y sobre todo aquellas mujeres que no pueden tenerlos y como su vida se derrumba ante este hecho, porque la sociedad la juzga y la rechaza. Entonces, no pienso que las mujeres que deciden no tener hijos, tengan un acto egoísta, es una decisión muy respetable, ya que, socialmente la crianza de los hijos es delegada exclusivamente a las madres, cuya responsabilidad es de los padres, estamos en una sociedad de padres ausentes, no estamos pensando en las repercusiones que puede traer para las mujeres dedicarse enteramente a los hijos. Simplemente, parece que venimos al mundo para reproducir un discurso socialmente construido a imitar lo que supone que cada mujer debe desempeñar a lo largo de su vida y todo transcurre en lo mismo, en vivir la vida como todas las mujeres se supone que deben vivirla y me parece absurdo, que como mujeres pensemos que si no podemos o no queremos ser madres, no somos nada, dejemos de reproducir esos discursos patriarcales.

    91. Héctor

      Me gustaría saber si la autora ha sido madre ya que el artículo demuestra que no sabe lo que es tener a tu hijo entre tus brazos. No lo digo yo como hombre, lo dicen todas las mujeres que me rodean y que han sido madres.

      Luego nos ofendemos cuando los curas hablan de las relaciones de pareja o de la homosexualidad.

      En fin…

    92. Perry

      Parece que muchas de las que escriben aqui no se dan cuenta del problema que tiene este pais. Nos estamos muriendo, no nacen bebés. Y es una pena aun mayor el que sean inteligentes, o al menos lo parecen, pues son ellas las que mas falta haria que tuvieran hijos, y que pasasen esa inteligencia en sus genes. Si que son unas egoistas, niegan a la sociedad generaciones enteras de gente interesante.
      No se dan cuenta de que si esta mentalidad hubiera aparecido hace un siglo, la mitad de nosotros nunca hubieramos podido ser siquiera concebidos.

    93. Una madre feliz

      Soy madre y estoy muy contenta de serlo, solamente pensar en mis hijos me derrito y me siento llena de felicidad. También soy feliz con mi pareja. Pero también he sido muy feliz sin pareja y sin hijos. En fin que creo que es una opción y ya!. Pero creo que hay que tener en cuenta otro tema también: estoy cansadísima, descuidada, me cuesta atender en mi trabajo (que me encanta y por el que he trabajado muchísimo), mis amigas y amigos son un tema de tercer o cuarto grado y mi deporte no existe. Todo este sacrificio no lo hago por mis hijos, lo hago porque mi pareja no lo hace y creo que ahí está la cuestión, en que los hijos e hijas “son de las madres” solamente, o como mucho “de las abuelas, generalmente maternas”. Sin embargo también quiero mucho a mi pareja y a veces pienso: me querrá él? cómo se puede hacer esto a la persona que quieres? En fin, que no es fácil el tema, son las personas a las que queremos las que también nos oprimen. Opino que muchas veces esta desigualdad es la que hace nuestra maternidad tan poco libre y dura.

    94. Pingback: De memes y otros discursos. En respuesta a César | Revista Ala Izquierda

    95. Pingback: Construir un discurso maternal (decente) | Periódico Alternativo

    96. Pingback: Beatriz Gimeno: Construyendo un discurso anti maternal - halabedihalabedi

    Los comentarios están cerrados