Hacia una agenda sexual (hetero)feminista Opinión, Voces

Cualquier cambio que busquemos provocar en las relaciones entre los sexos exige transformar la sexualidad, esa enorme construcción simbólica que se instala en las emociones, en las fantasías, en los cuerpos, en los deseos y placeres.

Ilustración de Señora Milton

Ilustración de Señora Milton

Hace un par de semanas se publicaron en España dos estudios sobre la violencia de género en adolescentes y jóvenes cuyos resultados venían a demostrar que los adolescentes, ellos y ellas, son cada vez más machistas y no menos. Todo el mundo puso el grito en el cielo y recordó la falta de políticas de igualdad. Pero aquí convendría recordar que hace dos años Amnistía Internacional publicó un informe en el que denunciaba que en los países nórdicos, con décadas de políticas y formación igualitarias,  se sigue produciendo mucha violencia machista; tanta o más que aquí.  La realidad es que en Suecia el machismo es tan peligroso y violento como aquí. Así pues, tenemos que asumir que décadas de un cuasi feminismo de estado no parecen haber cambiado sustancialmente eso que Connell llama “el orden de género”.

El problema es que el orden de género es un mecanismo de una complejidad que parece inabarcable. Como dijo una vez Celia Amorós con una metáfora muy afortunada, el patriarcado es como la cabeza de Medusa, con serpientes en lugar de cabellos; cortas una y crece otra aún más fuerte. Las feministas tenemos a veces la sensación de que mientras estamos combatiendo una serpiente (por ejemplo, la de la desigualdad legal) hay otra que está engordando (la del lenguaje, por ejemplo); mientras nos volvemos a la del lenguaje nos crece la dictadura de la imagen corporal y cuando le damos un golpe a ésta parece engordarse la de la violencia machista; cuando legislamos contra la violencia machista entonces ésta se enmascara tras la violencia simbólica de las representaciones…y así vamos acumulando agotamiento y frustración.

Las expertas en economía feminista hablan de la realidad económica patriarcal como un iceberg del que sobresale la parte del empleo remunerado y del que queda oculta toda la parte del trabajo doméstico y de cuidado. De la misma manera, podemos decir que la construcción de las relaciones entre mujeres y hombres es otro iceberg con una parte visible -las relaciones determinadas por el comportamiento diferencial de género, incluida la sexualidad y los afectos- y otra parte invisible, relacionada con la manera en que se construye esa sexualidad y ese comportamiento: la construcción de la subjetividad, lo simbólico; las complicadas conexiones que atan este universo simbólico inconsciente a la identidad y a las construcciones de género, y éstas a los cuerpos. Cualquier cambio que busquemos provocar en las relaciones entre los sexos, será apoyado por las leyes y los cambios sociales en la parte de arriba del iceberg, pero necesitará también un cambio en la parte sumergida: un cambio en la sexualidad, en esa enorme construcción simbólica que se instala en las emociones, en las fantasías, en los cuerpos, en los deseos y placeres. Sin tener en cuenta esta parte invisible del iceberg, no podemos modificar  en lo sustancial las relaciones de género.

La sexualidad nos rodea, nos moldea, nos forma, nos da entidad, nos asusta, nos empodera, está en el centro de nuestra personalidad

En las encuestas parciales realizadas en institutos, a las que he tenido acceso, se preguntaba a lxs chicxs por el sexo, y sus opiniones son demoledoras. Lo que estas encuestas indican es que, mientras muchas cuestiones relativas al comportamiento superficial de género están cambiando o, al menos, se muestran inestables, en lo relativo a las cuestiones sexuales la igualdad está retrocediendo claramente y se está conformando como un núcleo duro de diferenciación sexual. Tengo la impresión, además, que es en este aspecto, en el terreno del sexo, dónde en este momento se está refugiando una subjetividad patriarcal “dura” que se encuentra acosada en muchos ámbitos; este es el terreno en donde los chicos se sienten “chicos de verdad” y donde crece el uso de la pornografía más machista y de la prostitución. Es posible que sea en el terreno sexual donde los chicos y los hombres de los países occidentales, marcados por las conquistas feministas en lo social busquen ahora extraer eso que Donna Haraway ha llamado “plusvalía de género”. Si la plusvalía de género se extrae ahora del sexo… entonces el feminismo tiene que volver a preguntarse: “¿Qué papel ocupa la sexualidad en la opresión de las mujeres?”. En este sentido comparto la opinión de Ruby Rich cuando afirma que “es imposible dar demasiada importancia a la sexualidad como problema para las mujeres”.

“Está el feminismo y está el follar”, es una frase que leí hace un tiempo en un artículo de la feminista Lynn Segal. En él criticaba que el feminismo mainstream se ha olvidado “del follar”, de con quién, cómo, por qué; de cuestionar los profundos significados simbólicos asociados al follar. Segal se hace la siguiente pregunta: ¿Cómo puede un movimiento que tuvo su fuerza inicial y su inspiración en el radicalismo sexual de los 60, tener hoy tan poco que decir acerca de la sexualidad?  Desgraciadamente así es; la  corriente principal del feminismo no tiene hoy una agenda cuestionadora del heterocentrismo o el coitocentrismo, ni ofrece alternativa alguna a las representaciones sexuales ominipresentes, casi únicas, que se nos ofrecen en la televisión, el cine, la publicidad, en la cultura hegemónica en definitiva. Hemos construido un discurso público de igualdad al mismo tiempo que seguimos atadas a imágenes o prácticas sexuales de desigualdad. Intentamos educar contra el amor romántico y la dependencia, pero no hacemos nada para aprender o desaprender de la construcción generizada del deseo y de las prácticas sexuales.

El feminismo heterocentrado parece haber renunciado a tener una agenda sexual que pueda poner en cuestión ese enorme edificio tanto de la sexualidad material, las prácticas, como de lo simbólico: deseos, fantasías, emociones…, lo inexpresado. Al feminismo mayoritario le cuesta enfrentarse a la madeja de las contradicciones que conviven en el sexo; las mil y una experiencias dolorosas y placenteras, de creación de conocimiento, de fuente de poder y despoder.  Aunque seguimos afirmando enfáticamente que lo privado es político, la  sexualidad sigue siendo tratada como un asunto privado, cuando sabemos –gracias al feminismo, precisamente- que no hay un asunto más público; que la sexualidad nos rodea, nos moldea, nos forma, nos da entidad, nos asusta, nos empodera, está en el centro de nuestra personalidad, es un mercado global, crea conocimiento, injusticias, desigualdades y también placeres y felicidad.

¿Puede ser queer el feminismo heterosexual? Puede y debe

Para el feminismo mainstream sigue siendo difícil tratar el sexo públicamente de manera crítica y por eso le resulta  muy complicado cuestionar el heterosexismo y el coitocentrismo, porque hacerlo podría poner en peligro el lugar privilegiado que ocupa respecto de otros feminismos. Y sin embargo sin cuestionar la división sexual del sexo, es decir, sin analizar críticamente los discursos dominantes sobre la heterosexualidad y las prácticas sexuales en las que claramente se distribuye de manera desigual las posiciones de sujeto y objeto, de hombres y mujeres, va a ser muy complicado conseguir la igualdad sexual.

La heterosexualidad no puede ser libre hasta que seamos capaces de dejar de pensar en términos de opuestos que se atraen, dijo Mariana Valverde; y así es.  La manera en que la sexualidad heterosexual se funde con los estereotipos de la masculinidad y de la feminidad hasta convertirse realmente en la base de la subjetividad masculina y femenina, deberían hacer pensar que sin un trabajo en ese sentido las serpientes seguirán creciendo en la cabeza de la Medusa.  La pregunta es:  ¿Cómo se cambian deseos, prácticas, placeres? Sabemos que el género adquiere su significado a través de la imagen básica de la heterosexualidad: la heterosexualización del deseo requiere e instituye la producción de oposiciones asimétricas entre lo femenino y lo masculino. El resultado es que las identidades de género están necesitadas y son dependientes de la producción de la “sexualidad” como estable, binaria y opuesta.

Y también sabemos que en el centro de todo se encuentra el coito; que el significado de masculinidad y feminidad está atado al simbolismo cultural del acto sexual reproductivo, y que de ahí surgen los significados culturales de masculinidad y feminidad. Muchas teóricas feministas han llamado la atención sobre el relativo despoder que se produce para las mujeres en los encuentros sexuales con los hombres. No se trata de que las mujeres heterosexuales se conviertan en lesbianas, no se trata de negar el placer que pueda proporcionar cualquier práctica libremente escogida y compartida, incluido el coito, pero negar que éste lleva asociado imágenes simbólicas de poder, cuando toda la cultura desde el lenguaje a las construcciones subjetivas personales, desde las guerras a las violaciones, desde los gestos amenazadores a los chistes machistas, demuestran que esta práctica se ha utilizado y se sigue utilizando como arma de dominio, es negar una evidencia. Porque éramos conscientes de esto es por lo que el feminismo de la segunda ola intentó pensar las relaciones sexuales fuera del coito heterosexual, como forma de combatir el heterosexismo.

Hoy, por el contrario, en la sexualidad que aprenden los y las adolescentes, no hay más que penetraciones orales, anales o bucales que los chicos hacen a las chicas.  El sexo para los y las adolescentes se reduce a un falo omnipresente que penetra cualquier orificio femenino y esta escena se representa como lo único que ella desea. El pene es obviamente en todas las representaciones culturales y en las prácticas de la inmensa mayoría de lxs adolescentes un símbolo de potencia y poder, literalmente el agente de control sobre la mujer. Quizá no sea correcto hablar tanto de una sexualidad masculina como más bien de una ortodoxia masculina de la sexualidad  cuyo centro sería el coito.

Enfrentarse a todo esto es complicado porque hay pocas cosas en el mundo, especialmente hoy, que reciban tanto refuerzo por parte de todos los poderes como las normas sexuales hegemónicas;  pocas cosas hay que se pretendan hacer pasar por naturales con tanta fuerza como la heterosexualidad. A los cuerpos se les dan o se les niegan significados mediante instituciones y discursos que dan valor a eso que es visto como “masculino” y “heterosexual” y que degradan “femenino” y “homosexual”. En la cultura occidental, al menos, vivimos en mundos de subjetividad donde las dinámicas de género, atadas a los imperativos de la heterosexualidad (o a nuestra resistencia a ellos) prevén las bases de nuestro sentido del yo, constituyen la certeza de lo que somos.

Y frente a todo esto el feminismo mayoritario ha creado mucha teoría de la construcción del género e incluso del deseo en abstracto, pero se echa en falta una teoría del deseo en relación con el cuerpo, del cuerpo deseante y del cuerpo como objeto de deseo. Y aquí nos encontramos con uno de los problemas fundamentales, y es que lo que hace crecer el deseo raramente tiene que ver con los deseos de una consciencia feminista. Necesitamos una teoría feminista  heterosexual que se enfrente al sexo BDSM, que hable de lo extrañas, peligrosas y perversas que son las fantasías sexuales; de cómo manejarse con deseos “no feministas” sin culpabilizarse por ello pero sin renunciar tampoco al placer.

¿Tiene el deseo algo que ver con el género? ¿Y las prácticas sexuales? ¿Hasta qué punto los deseos nos sitúan en una posición social u otra, hasta qué punto las prácticas sexuales pueden cambiar o marcar una posición social? ¿Cómo les explicamos a los chicos que abandonarse, entregarse, perder el control, pueden ser actitudes sexuales masculinas? ¿Alguien ha visto un chico femme?  ¿Alguien ha visto a una chica hetero que sea butch? ¿Qué hacemos con las chicas que tienen fantasías de sumisión o violación, de sexo en grupo, de penetración femenina? ¿Y con los chicos que creen que esas fantasías de poder asociado al sexo son el paradigma de las relaciones con las chicas?

Hace falta una agenda sexual feminista no vinculada exclusivamente con el movimiento queer o LGTB, que sí la tiene. Es entendible que las teorías de dislocación del sexo y la norma heterosexual provengan mayoritariamente de personas LGTB porque estas personas ya estamos en una posición descentrada que nos permite una mirada diferente, que nos permite experimentar con mayor libertad; por el lugar que ocupamos estamos mejor preparadas para introducirnos en debates acerca de la naturaleza del deseo y las políticas del placer. Pero las feministas heterosexuales tienen que insistir, como en los 60 y 70, en criticar las opresivas oposiciones que atan identidad de género a sexualidad, vía heterosexualidad. Todas las feministas podían, y estratégicamente debían, participar en los intentos de subvertir los significados de “heterosexualidad”, entendiendo que no se trata de abolir dicha práctica sino sus significados de desigualdad.

El sexo para los y las adolescentes se reduce a un falo omnipresente que penetra cualquier orificio femenino y esta escena se representa como lo único que ella desea

¿Puede ser queer el feminismo heterosexual? Puede y debe. Ciertamente que no es esperable un levantamiento de los seres humanos contra sus propias identidades de género, pero el feminismo heterosexual debería volver a ser crítico con el binarismo sexual de género porque el deseo heterosexual, cualquiera sea su forma, tiene la capacidad de ser tan queer o amenazante para el orden de género como sus alternativas. La heterosexualidad tiene que tener también una agenda sexual radical, descentrada y perversa para “el orden de género”. Para ello debe retomar la crítica al heterosexismo con fuerza, hablar mucho más acerca de la  diversidad y fluidez del deseo heterosexual y de las experiencias corporales; hablar de deseo, de todos los deseos, de cómo gestionarlos, de cómo aceptarlos, de cómo gozarlos, de cómo enfrentarse a los deseos más perversos, independientemente del género y siempre en el respeto al otro, a la otra.

Se trata de queerizar los planteamientos tradicionales de género y sexualidad, se trata de poner las prácticas sexuales en el centro de algunos de los discursos. Se trata de asumir que hay muchas heterosexualidades y que las experiencias ý posiciones sexuales son más fluidas de lo que cualquier representación puede capturar al hacer normas.  Se trata de cortar una serpiente que aun está casi intocada en la cabeza de la Medusa.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Print this page
Hacia una agenda sexual (hetero)feminista
0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

¿Quieres debatir en un espacio tranquilo, seguro y libre de (machi)trols? Vente al foro de debate de Pikara Magazine

Beatriz Gimeno

Activista lesbiana y feminista, escritora (de novela, ensayo y poesía) y bloguera

    Comentarios recientes

    1. Lucìa

      Definitivamente esto es un campo a explorar. Me gustó mucho la redacción.

      ¡salù!

    2. Carlos Roca

      Me encanta, es genial, lo suscribo. El puritanismo fúe y es la trampa del poder patriarcal, el enganche que hace que muchas mujeres se queden atrapadas en la sexualidad de y para la construcción simbólica masculina dominante.

    3. Olga Baselga

      Genial, exhaustivo e iluminador artículo, como siempre. Gracias, Bea.

    4. Dani

      Muy buen artículo que, además, introduce información para poder luego profundizar en lo que se explica.

    5. Pingback: Hacia una agenda sexual (hetero) feminista | Beatriz Gimeno

    6. Karina

      Hola, no me animo a decir que la publicación no sea buena, pero no entiendo adonde apuntas c/ lo de la “Agenda…. ” El problema radica en la carencias de Planes de educación sexual sin estereotipos, la cual considero debe ser impartida desde la enseñanza primaria (esto si lo pondría en la agenda del Ministerio de Salud Educación y Acción Social)….pero la educación es el Kit de la cuestión . Veo como muchos tabúes que ya deberíamos tener superados…

    7. Pingback: Beatriz Gimeno sobre la agenda sexual heterosexual | maria llopis desnuda

    8. Tomeu Giro

      Me parece que los “progresos feministas” han venido sobretod en los últimos añoos (desde la conferencia de la ONU de los ’90?) impuestos como políticas de Estado y no como resultados del cambio social; el Estado ha diseñado políticas que de tanto querer “proteger” o “sobre-proteger” a las “pobres mujeres” víctimas máximas y totales – empleo hasta el infinito de la palabra “violencia” – ha reforzad su rol social en tanto que “víctimas”, “necesitadas”, “incapaces”, “menores de edad” etc etc además, se ha cometido el error de no tener lo suficientemente en cuenta el contexto socio-político-económico-cultural donde estas políticas se implementan y las estrategias machistas alternativas o complementarias que se pueden desarrollar (por parte del poder y del Estado) a la par que se promocionan las políticas de géneros…….

    9. Nad_ro

      Tengo una duda conceptual fuerte ¿si el feminismo heterosexual se vuelve queer, entonces no dejaría de ser heterosexual? La heterosexualidad es y será definida en tanto binarios, opuestos genéricos que además están marcados por el poder y la desigualdad. La heterosexualidad por definición es, entonces, patriarcal: definida, creada y entendida en los términos del patriarcado. Para queerizarla, tendría que dejar de definirse en esos términos y entonces dejaría de ser heterosexualidad. Sería cualquier otra cosa -si se quiere, sexualidad entre cuerpos de bio-hombres y bio-mujeres- pero no heterosexualidad. A mi ver, la heterosexualidad hay que deconstruirla, deshacerla. Y lo que quede, entonces, son prácticas sexuales libres y libertarias entre seres, ya no SUJETAS al género y toda normatividad adscrita a él. No me explico por qué sigue ese afán por reivindicar -o salvar, o justificar- la heterosexualidad, en verdad.
      Saludos.

    10. Leyre

      Qué es el feminismo heterosexual? El régimen hetero se sostiene en: el adultismo, sexismo, misoginia y homofobia. Ni hay feminismo heterosexual, ni debe haberlo, el feminismo consiste, precisamente en desestabilizar el orden simbólico hetero. Es imposible hacer feminismo posicionandose adentro de ese orden. El término queer hace referencia precisamente a las fugas y grietas en dicho orden, es imposible ser queer y heterosexual. Ser hetrosexual no es follar de una manera determinada, ser heterosexual es un estilo de vida. Reproduciendo tal estilo de vida, no se puede escapar de él.
      Por otro lado, el coito no posee un simbólico más profundo ni más puro o verdadero que cualquier actividad humana, su significado es resignificable, toda actividad humana es susceptible de resignificación, revestir el sexo de un halo discursivo de trascendencia es consolidar la sexofobia. El sexo no posee un significado esencial, el sexo no es intocable, no hay que tenerle tanto miedo al sexo Beatriz, o sí, pero en ese caso es mejor dejar que quienes no lo tienen racionalicen sobre el asunto.
      Con la prostitución y la pornografía ocurre exactamente lo mismo. No son realidades inalterables, ni dispositivos creados por los hombres dónde las mujeres son un símbolo, un objeto incapaz de alterar su funcionamiento. No hay que tenerle tanto miedo a las mujeres que se atreven con las realidades que históricamente nos han sido vetadas, o sí, pero en ese caso, es mejor no llamarle feminismo.
      Leire.

      1. Dunasia

        Entonces, siguiendo tu argumentación, la heterosexualidad tambien se podría resgnificar, al igual que piensas tú que se ha hecho con la prostitución. Por tanto, creo que te contradices al pensar que la única manera es la eliminación de la heterosexualidad para ser feminista. Creo que sigues una lógica patriarcal del binarios al pensar que la heterosexualidad no puede ser resignificada.

      2. Ángela González Gopar

        No quiero extenderme sobre el tema. Vas tan desencaminada. Aunque imagino que juegas a confundir muy conscientemente.
        Primer punto: despuès de haber sido gay allied durante mechos años reniego de esa etapa de mi vida, precisamente por el terrible machismo gay y la misoginia que empieza a ser expresada abiertamente, como en los ochenta, y de formas bastante violentas.
        Segundo: Las lesbianas han traicionado el feminismo, considerandonos a las mujeres heterosexuales seres inferiores y obligándonos a aceptar la tiranía de los hombres gays.
        Tercero: Al igual que los hombres gays, las feministas lesbianas nos están obligando a contemar la pederastia

      3. Atalanta

        No quiero extenderme sobre el tema. Imagino que juegas a confundir muy conscientemente.
        Primer punto: despuès de haber sido gay allied durante mechos años reniego de esa etapa de mi vida, precisamente por el terrible machismo gay y la misoginia que empieza a ser expresada abiertamente, como en los ochenta, y de formas bastante violentas contra niñas también. Tu odio contra los hombres heterosexuales no los hace peores que a los homosexuales.
        Segundo: Las lesbianas han traicionado el feminismo, considerándonos a las mujeres heterosexuales seres inferiores y obligándonos a aceptar la tiranía de los hombres gays.
        Tercero: Al igual que los hombres gays, las feministas lesbianas nos están obligando a contemar la pederastia

        1. Atalanta

          No quiero extenderme sobre el tema. Imagino que juegas a confundir muy conscientemente.
          Primer punto: despuès de haber sido gay allied durante mechos años reniego de esa etapa de mi vida, precisamente por el terrible machismo gay y la misoginia que empieza a ser expresada abiertamente, como en los ochenta, y de formas bastante violentas contra niñas también. Tu odio contra los hombres heterosexuales no los hace peores que a los homosexuales.
          Segundo: Las lesbianas han traicionado el feminismo, considerándonos a las mujeres heterosexuales seres inferiores y obligándonos a aceptar la tiranía de los hombres gays.
          Tercero: Al igual que los hombres gays, las feministas lesbianas nos están obligando a contemla pederastia como lgo normal, mediante la inculcación del odio a la concepción y a los frutos de èsta. Si no amamos a nuestros hijos no los protegeremos, obviamente.
          Por último, he sido agredida dos veces en mi vida y las dos veces por hombres gays. La primera vez hace 6 años cuando intentè defender a un niño de 12 años del acoso de una pareja gay. Y hace 2 meses, en una Escuela Oficial de idiomas por un compañero gay al que le molestó que hablara bien de los USA, donde viví durante varios años. Me empujó, me llamó estúpida y al tratar de defenderme, el profesor tambièn gay me expulsó de clase. En estos mpmentos me planteo muchas cosas. Sobre todo, desde que trabajo con niños. Sinceramente, confío más en el apoyo a la causa de la mujer por parte de hombres heterosexuales, que por parte de cualquier mujer lesbiana u hombre gay. Ah, otra cosa nadie tiene derecho a dictarme me sexualidad. Gays y lesbianas tampoco.

    11. Pingback: HACIA UNA AGENDA SEXUAL (HETERO)FEMINISTA de Beatriz Gimeno | ahigeclm

    12. Uno que pasaba por aquí

      “Por otro lado, el coito no posee un simbólico más profundo ni más puro o verdadero que cualquier actividad humana, su significado es resignificable, toda actividad humana es susceptible de resignificación, revestir el sexo de un halo discursivo de trascendencia es consolidar la sexofobia. El sexo no posee un significado esencial, el sexo no es intocable, no hay que tenerle tanto miedo al sexo Beatriz, o sí, pero en ese caso es mejor dejar que quienes no lo tienen racionalicen sobre el asunto. Con la prostitución y la pornografía ocurre exactamente lo mismo. No son realidades inalterables, ni dispositivos creados por los hombres dónde las mujeres son un símbolo, un objeto incapaz de alterar su funcionamiento. No hay que tenerle tanto miedo a las mujeres que se atreven con las realidades que históricamente nos han sido vetadas, o sí, pero en ese caso, es mejor no llamarle feminismo.”

      -En este planteamiento yo observo un problema de fondo que me parece que se les suele escapar a quienes se alienean con cierto neofeminismo, a saber:

      Que esas resignificaciones que -sin duda- pueden realizar las mujeres, cuando estas están empoderadas, no dejan de ser la cara que no se ve de un problema: el problema consistente en que los hombres no hemos hecho los deberes que nos correspondería hacer. Deberes tales como dejar de una vez por todas ciertos privilegios históricos o ciertas manifestaciones del androcentrismo o del machismo y comenzar de una puñetera vez a hacer autocrítica. Privilegios tales como por ejemplo: el acceso sexual a las mujeres a través de pagos de dinero (prostitución); el consumo excesivo y acrítico de representaciones de la sexualidad androcéntrica (la mayoría de la pornografía comercial y de la iconografía sexista que se encuentra por todos lados: internet, revistas porno, revistas del corazón, men’s magazines, publicidad sexista, cine…)

      1. Leire

        Lo siento Pingback, no necesitamos vuestra cesión de poder, ni vuestra revisión, no necesitamos que mireís la industria del sexo como nosotras la miramos. Podemos transformar el mundo aunque vosotros no esteís dispuestos a tal cambio, de hecho, ya lo estamos haciendo. Y lo vamos a hacer también en la industria del sexo, lo estamos haciendo ya. La industria del sexo puede tomar otra forma, igual que la ha tomando el Estado, o la Academia, en cuanto el feminismo tome poder en ella, y ya está empezando a hacerlo, la industria del sexo tomará otros derroteros. La industria del sexo es una esfera más de nuestra vida social, y la vamos a tomar y la vamos a reformular. Esto va a pasar sin vuestro consentimento Pingback, como han sucedido todos los grandes logros del feminismo. Entonces, ese día, el día en el que se reconozca la inconmesurable deuda política del feminismo con las trabajadoras del sexo, podremos llamar al pan pan y al abolicionismo moralismo.

        1. Estibaliz

          Leire eres la quinta esencia del odio del feminismo, y tal vez te lo tomes como un piropo..pero no es asi, estais haciendo lo mismo que en su dia hizo el machismo hace y desahacer si opinion ni consentimiento..por aquel entonces el de la mujer..realmente lo que proponeis las feministas que solo militais en paises donde vuestra vida no corre peligro…donde ya estamos asentadas y se nos oye, no somos aun iguales eso esta claro pero vamos por buen camino, si nos comportamos como lo mejor que tiene el genero femenino…que son muchas virtudes que en general el hombre no tiene..pero tal y como “luchan” la mujeres que piensan como tu con la rabia y el rencor nuestros peores defectos..humildemente pienso que hay que luchar por el igualismo y no por ninguno de los extremos pues el centro trae equilibrio y paz….y creo que debemos respetar nuestras diferencia y celebrar nuestras igualdades pero sin silenciar ni ningunear ni a hombres ni a mujeres, por lo primero que somos y muchas veces se olvida es ser humanos..Creo debemos luchar por oir y hacernos oir porque sino haremos lo que ellos nos han echo durante toda la humanidad.Y me congratulo de ver como hay hombres que disfrutan y se encargan de la familia de que aman y son amados, colaboran en las tareas etc..(ya sabemos que no igual que nosotras todo llegara..)que comparten nuestras rebeldias e incluso nos aman por ello, comparte nuestra vision de derechos que merecemos y se indignan tambien..eso me alegra sumamente..sabes porque, porque los cambios duraderos son los que se consiguen con la razon y los de corto plazo los que se consiguen con la fuerza..asi que vamos por buen camino..Un saludo.
          P.D Pingback estoy de acuerdo en que no habeis echo los deberes porque una simple y dura razon era muy comodo..que la casa y la familia (para nada facil como lo veiais) las hacian las mujeres, se nos pedia y pide aun algunos comosomas Y que fueramos las mas putas de las putas en la cama y la mas reina en la calle y la mas cenicienta en la casa..pero como todo lo malo afortunadamente tiene un finito..vamos por un cambio que ya esta en marcha y es imparable..Y el cambio no esta en se sexo eso es la punta del iceberg esta en la mentalidad de todos los ambitos de la esfera social daros de que somos vuestras iguales al 100% y eso deber ser asi en toda la tierra porque eso es lo justo, ni somos ni mejores ni peores somos iguales.
          Esto va tambien por Beatriz que el sexo solo es la punta de iceberg y no el epicentro..Un saludo cordial

    13. Montse Neira

      Es obvio que ni la sexualidad humana, ni la afectividad está resuelta.. y sí me inquieta que ls jóvenes empiecen a tener relaciones sexuales con 12, 13 14 años y no tengan ni idea a lo que realmente se enfrentas, pregunta ¿qué han hecho las mamás feministas que han educado a sus hijas e hijas?. Por otro lado creo que se debería intetar escribir con un lenguaje más popular y no tan acádemico y culto si queremos que mujeres que no tienen cierto nivel entiendan bien, yo que todaía no domino mucho según que conceptos y etiquetas, hay veces que encuentro muy densos artículos como estos.
      Muchas gracias

    14. Margaret

      Soy prostituta y no estoy deacuerdo contigo, soy abolionista, amiga de Sacayan, ¿soy una moralista malvada? defiendo a las prostitutas y me considero pro-puta.

      1. Apatrida

        Es un trabajo digno, claro que sí, basta ya de hipocresía castradora!

    15. leire

      Margaret, supongo que tu respuesta es para mí, no sé en qué parrafo has encontrado que tu seas una moralista malvada, yo defiendo, como trabajadora sexual, que el abolicionismo es moralismo, y lo defiendo basada en mi día a día y en el de mis compañeras, lo defiendo porque el abolicionismo omite las realidades de las trabajadoras sexuales que no nos vivimos como víctimas, las de las que nos sentimos empoderadas, las de las que defendemos que otra industria del sexo es posible. El abolicionismo afirma que las que defendemos el trabajo sexual estamos alienadas.. ¿ de verdad crees que eso es ser pro-puta? .. en todo caso, es pro-puta que preferiría no serlo, ¿ no? ..

      1. Alejandro

        Leire, me llama la atención tu defensa de que otra industria del sexo es posible, porque yo me siento pesimista frente a este tema. Hasta ahora, todo lo que he visto de la industria actual del sexo me parece perjudicial. Yo no he estado metido dentro de la industria. Solamente he sido consumidor de pornografía, y mi experiencia ha sido que esto me ha hecho daño a mí, y a otras personas cercanas mías. Tampoco he visto trato digno entre las personas que aparecían en la pornografía que consumí.

        Buscando una posición razonada en este debate, a menudo he buscado los motivos tanto a favor del abolicionismo como de la regulación. Sin embargo, a favor de la regulación del trabajo sexual tan sólo he encontrado conformismo con la industria actual. Una postura del tipo: “siempre ha existido, siempre existirá, y si se regula al menos estaremos más segur@s”.

        Eres la primera persona que veo defender que es posible otra industria del sexo, una en la cual las trabajadoras os sintáis empoderadas y seais libres. Esto es lo que me lleva a preguntarte ¿Cual es esá posibilidad? ¿De verdad es posible?

        Estoy a favor de que cualquier práctica sexual entre cualesquiera personas, siempre desde el respeto, la seguridad de cada un@, y sin que estén apoyadas en una clara diferencia de poder. Pero no alcanzo a ver que industrializar el sexo sea compatible con esto. ¿De que manera sería posible?

    16. Tania

      El artículo no plantea nada nuevo, es más, sigue en la línea promovida por el poder de destrucción del amor. Ni una sola vez hablas del amor en relación a la sexualidad, amor hombre-hombre, amor hombre-mujer, amor mujer-mujer, nada. Perdón, una vez lo citas pero claro, asociado al amor romántico, como si fuese ese el único que existe y puede existir en una relación: “Intentamos educar contra el amor romántico y la dependencia, pero no hacemos nada para aprender o desaprender de la construcción generizada del deseo y de las prácticas sexuales”. Reivindicar el amor entre las personas sí sería algo revolucionario. Por cierto, sigo sin entender la obsesión contra el “orden de género” y el “binarismo sexual” cuando estamos hablando de amatoria. ¿Por qué el sexo heterosexual debería ser crítico o amenzante para no se sabe quien? Que cada cual folle y haga el amor como le plazca siempre que haya consentimiento y RESPETO hacia el amante. Me parece que esta es la última represión que se quiere ceñir sobre la gente. Ojalá vuelva el deseo en libertad y caigan los gurús y los expertos en sexualidad que nos dicen que el sexo debe ser un campo de batalla contra no se sabe qué.

    17. leire

      Comparto la aportación de Tanía, la heterosexualidad es un régimen biopolítico, no tiene una relación necesaria con la cuestión de la amatoria. Si las relaciones sexuales son desde el respeto y el consenso, no hay nada que criticar. Sean estas entre amantes o entre profesionales y clientes. “Ojalá vuelva el deseo en libertad”, no puedo estar más de acuerdo con esta afirmación. Que cada cuál folle con quien quiera, cómo quiera y por el motivo que quiera, desde el acuerdo y el respeto. No entiendo otra libertad sexual.

    18. alejandro

      hacía tanto tiempo que no leía un artículo en internet con tanta atención! y es la primera vez que hago un comentario en un tipo de foros de este tipo. Solo decir que me ha encantado y que es un artículo para extremadamente bien escrito, interesante para desgranar, estudiar, debatir, concretizar. Enhorabuena! no sabía quien era xl autxr del texto, pero cuando me he encontrado con mi gran isabel gimeno al final del mismo, ya todo ha sido redondo.Un saludo y sigue expresando en palabras los que muchxs nos cuesta.
      Un saludo y sigue por las sendas de

    19. Pero que hace una queer de universidad haciendose pasar por prostituta, di tú nombre!!!

    20. Leire

      No necesariamente queer, tampoco soy prostituta, soy trabajadora del sexo, y mi nombre, el que me pusierón mi madre y mi padre, es leire. Podría utilizar mis títulos académicos para presentarme, tengo varios, pero prefiero decir que soy trabajadora sexual porque me identifico más con estos término, y porque lo soy.. muchas personas se presentan como universitarias y ocultan que son trabajadoras del sexo, ¿ en serio me vais a criticar por hacer lo contrario? já! – já!. cómo os molestan las mujeres que nos escapamos de todas las lógicas, cómo os molesta la libertad… bueno já, espero haberte aclarado mi identidad, que para considerarla ( la identidad) tan importante ocultas muy cobardemente la tuya.

    21. Dani

      ¿Cómo nos enfrentamos a un mundo profundamente escindido en roles sexuales diferenciados?
      La autora critica la costumbre de expresar el sexo y el deseo con esquemas heterosexuales rancios. Esquemas que en los últimos estudios y encuestas sobre sexualidad en las generaciones más jóvenes resultan ser más frecuentes de lo esperado.
      Yo nunca he tenido contactos sexuales que me hayan desagradado debido a que la chica haya actuado de una manera, digamos, ‘convencional’, ‘mainstream’, ‘alienada por el patriarcado dominante,’ o como queramos llararlo. Para que se me entienda: si veo que mi pareja actúa -mejor dicho, sobreactúa- como una actriz porno al uso, mi pene durito se desinflaría en pocos segundos. Pero ese tipo de vivencias, afortunadamente, no las he tenido.
      Sí he vivido, en cambio, ciertas desventuras con el día después -y siguientes-. Gracias a la moral sexual judeo-cristiana que nos aprisiona desde hace miles de años, parece que cuando un hombre y una mujer se acuestan, la relación tiene que entrar por cojones en otra dimensión. Le damos tantísima imporancia al sexo, que hay un antes y un después del primer contacto sexual en una pareja. Al menos es mi experiencia. No quiero alargarme intentando contestar a la pregunta de por qué esto tiene que ser así. Simplemente quiero poner de manifiesto que a mí estas cosas me repatean bastante. Del mismo modo que a la autora le repatean esas formas tan retrógradas de expresar el deseo heterosexual que critica en el artículo.
      Bien. Retomo la cuestión del principio.
      ¿Cómo nos enfrentamos a un mundo que no nos gusta, profundamente escindido en roles sexuales diferenciados?
      Yo de momento lo tengo claro. Si me fastidia que en el sexo no exista -o yo no haya encontrado- un mínimo de naturalidad y normalización del mismo; si en nuestra sociedad la sexualidad, en vez de estar integrada como una faceta más de la experiencia vital, sigue estando en un territorio desnaturalizado… prefiero procurarme sexo yo mismo con mi organismo.
      ¿No decimos que lo sexual es político? Pues eso. Defendamos nuestro derecho a la autodeterminación sexual. Invito a las feministas a no acostarse con ningún tiparraco que muestre el más mínimo indicio de ser un machirulo. Y ante la duda, la alternativa está en vuestras manos.

    22. Afrodita

      El deseo debe estar en la agenda política feminista, desde luego, pero de lo que soy consciente es del gran impacto que tiene la pornografía en la vivencia de la sexualidad. No sé que sería lo que determinara el sexo antes del boom del porno en la era Internet, pero en la actualidad, el sexo muchas veces no es más que una representación de una jodida escena porno, y si no es así, sí que lo es el deseo y las fantasías. Me parece muy grave, ya que al final da una imagen sesgada y distorsionada de los placeres y de los cuerpos, así como una cosificación de la mujer que no es que sea degradante o no, es que es aburrida.

      Y digo esto, ya no sólo porque es lo que percibo casi siempre en mis relaciones, sino porque también me dedico a la pornografía y casi siempre los jefes quieren sota, caballo y rey, y cuando haces shows privados muchos clientes se piensan que funcionas por control remoto, que no eres más que una jodida muñeca hinchable sin capacidad propia de acción. Y muchas veces intento hacer de mis shows eróticos cosas más subversivas o diferentes, pero ello conlleva muchas veces en que te den con la puerta en las narices y pierdas clientes.

      1. Dani

        Lo que cuentas me ha recordado unas declaraciones de Sandra Uve hace años en una entrevista. Ha dirigido al menos dos películas X, y explicaba cómo al hablar con los productores del film tenía que discutir su idea de no acabar las escenas con la corrida en la boca de turno. -“Es lo que pida el mercado”, insistían los productores. Al final, decía Sandra, llegaba a rocambolescas negociaciones para convencerlos de que alguna vez el chico se derramara, por ejemplo, en las botas de la actriz en vez de la típica y tópica eyaculación facial. En fin, un esperpento. Pero habrá que reírse por no llorar.

      2. dunasia

        Me encanta tu comentario, sobre todo eso de que es aburrido esa imagen de la pornorafía tan repetitiva, que poda imaginación!!

    23. Patricia Rugoni

      Excelente.Pero en mi opinión,el verdadero monstruo es la media o los medios,verdaderos creadores de “la cultura”.¿Cómo se puede combatir este monstruo que ha convencido a los pobres del mundo que el mejor gobierno es el de los banqueros?No lo se.Y ahora,con la pornografía machista,violenta y humillante para la mujer,universalizada y gratuita a través de internet (¿porque contra los infinitos sitios porno gratuitos no hay persecución por propiedad intelectual ni nada parecido ?) la situación se agudiza.En mi pais(argentina) gobierna una mujer que se enfrenta como puede a los poderosos y en especial al mas poderoso de todos que es el multimedio Clarin.Resultado ? han generado un odio a base de campañas mentirosas,burlas,denuncias falsas,etc logrando que millones de personas objetivamente beneficiadas por su gobierno la odien y entre ellas centenares de miles de mujeres que en manifestaciones le lanzan epitetos machistas(los que aluden a su condición de mujer) y deseos de muertes varios.Para peor ,cuentan com el apoyo de la gran prensa internacional que para estos casos de gobiernos “díscolos” con Washington,operan en total sintonía.En fin,que no veo salida. Un saludo muy grande.

    24. Pingback: Hacia una agenda sexual (hetero)feminista | AraInfo | Achencia de Noticias d'Aragón

    25. Elena

      Muy interesante aunque reitero algo que ya ha comentado alguien: Es pelín farragoso. Se capta el fin del artículo pero no hay claridad de conceptos para gente de a pie que intuye que las relaciones heterosexuales son el último y más imbatible bastión del patriarcado. Creo sinceramente que, así como alguien más también reivindicaba más arriba, que es absolutamente necesaria la ternura ( no ya el amor) en el sexo. Besos, abrazos, confesiones, calor humano, antes y después del sexo, aunque sólo sea un simple mete-saca. Es ahí donde se puede atacar al “simbólico acto de penetrar a la mujer” La ternura es lo que nos salvará a todos.

    26. Emi

      Hola,
      Me parecio interesante el articulo pero como lo dijo alguien en los comentarios me parece demasiado denso para quien no esta muy movido por los problemas del feminismo… seguramente mucha gente paro de leerlo en el segundo parafo… y ademas es confuso a veces.
      Pero de un punto de vista mas academico me parece que seria bueno ser mas clara sobre tus referencias y las citaciones y las cifras.
      Por ejemplo me gustaria saber de donde sacas una afirmacion como esta :

      en los países nórdicos, con décadas de políticas y formación igualitarias, se sigue produciendo mucha violencia machista; tanta o más que aquí. La realidad es que en Suecia el machismo es tan peligroso y violento como aquí. Así pues, tenemos que asumir que décadas de un cuasi feminismo de estado no parecen haber cambiado sustancialmente eso que Connell llama “el orden de género”. –

      No digo que no sea verdad pero si el caso (y no solo una formula retorica o una opinion personal) por favor presenta los informes y los estudios que lo muestran porque si no me parece que da una vision muy pesimista y restringida de los avances del feminismo.
      Tambien no entendi de que pais sos y de que paises hablas ? no conozco esta pagina vi el link por facebook por una amiga colombiana yo vivo en argentina y soy francesa… asi que me gustaria saber de donde hablas y a quien.
      Como dije me parece importante subrayar la importancia de la heteronorma pero para esto no hace falta rechazar todo lo otro creo yo. Ademas lo que decis sobre el fallo y la penetracion que tienen mas recurencia y importancia hoy : tenes datos ? Porque seguramente es cierto la simbolica pero no sé si es algo nuevo y que esta creciendo o no. Pregunto de buena he, no es para criticarte solo que me interesa si hay estudios que muestran eso. Pero es que si no hay estos datos no ayuda tu demonstracion y es una lastima porque lo que queres mostrar es cierto….
      Bueno ya vez tambien soy confusa
      Igual gracias por escribir y hablar para la causa del feminismo.
      Saludos

    27. THCm

      Otro artículo más intentando programar la mente de las personas para cambiarles su forma de ver la sexualidad a las personas, menos mal que mi casco de aluminio me protege de las manipuleitors.

    28. lara

      la realidad es que hay mas violencia entre las parejas de lesbianas que en las parejas heteroexuales

    29. Rocco

      Qué manera más burda de complicar algo tan sencillo como el sexo. Os explico: Vosotras os ponéis en pompa, nosotros os taladramos, y cuando vayamos a echar la lechita os dais la vuelta y os tomáis el actimel. Fácil, sencillo y para toda la familia.

      1. Dani

        Una pregunta, Rococó: ¿hablas en esos mismos términos con las mujeres que te rodean? Es por curiosidad. Que a mí, ni me va ni me viene. Pero por comentar…

    30. Carlos

      Suscribo al 100% el artítulo. Si hay alguna duda, prueben las mujeres a restringir la penetración de sus cuerpos, si se trata de machirulos, la resistencia que se encontrarán será feroz, o tal vez cedan pero luego recurran secretamente a la prostitución. La realidad es que el coito -entendido como metáfora biológica justificadora del patriarcado-, es la práctica donde el hombe heterosexual ve realizada y reafirmada su posición de poder sobre la mujer: Sujeto activo dominante-Objeto pasivo sumiso. Y no es necesario meterse en ningún papel, el poder simbólico y cultural que tiene es tan brutal que se asume de manera inconsciente.

    31. Pingback: Anónimo

    32. yo mismo

      Hola Beatriz en algunas cosas estoy de acuerdo contigo por ejemplo la pornografía en muchos casos degrada a las mujeres enormemente , pero eso no significa que el sexo heterosexual sea algo malo o degradante para la mujer , o que el maltrato hacia las mujeres sea algo exclusivo del hombre tal y como tu lo planteas de hecho los malos tratos hacia las mujeres se dan mucho más en parejas de lesbianas que en parejas hetero de hecho hay muchos estudios que así lo confirman , te dejo un enlace para que lo compruebes tú o quien desee verlo está en ingles, gracias .

      http://tva.sagepub.com/content/early/2011/01/15/1524838010390707.abstract

      1. Hermes

        @yo mismo: En enlace que das es un estudio en al revista científica “Trauma, Violence and Abuse” que dice que gays, lesbianas y bisexuales son víctimas de abusos sexuales con mucha más frecuencia que los heterosexuales. Pero dice claramente en la Discusión que no se ha estudiado si el agresor es también gay, lesbiana o bisexual, o si es una persona heterosexual. Por lo tanto, el estudio no es en “parejas lesbianas”, como tú dices.

    33. David

      Este artículo no es menos pendejo que el resto del feminismo institucional. La medusa nunca desaparecerá, pero si la chingan demasiado se convertirá en una olla de presión que cuando explote regresará mucho más dura, radical, cínica, violenta y fuerte.

    34. David

      Es la naturaleza humana lo que quieren combatir; y eso no puede ser.

    35. gnesa

      Hum, tengo una duda.

      El concepto de “plusvalía de género” me parece muy interesante, però no consigo encontrar-lo de forma tan nítida en la obra de Haraway.
      Podrias citar el texto donde desenvolupa el término?

      Muchas gracias.

    36. Hermes

      Encontré lo que estaba buscando: un ejemplo de que el feminismo anti-porno no ha muerto, de que se quiere seguir resucitando a Dworkin y MacKinnon a pesar del enorme daño que le han hecho al feminismo y a las mujeres. La minoría oprimida hoy en día somos los que practicamos el BDSM y usted, señora, es la opresora. Pongo el enlace en mi blog como ejemplo del tipo de discurso a evitar.
      http://sexocienciaespiritu.blogspot.com/

      1. Hermes

        Lo irritante de este artículo es su tono paternalista. En vez de argumentar sus ideas, de darnos una base racional para lo que afirma, la autora declara sus opiniones como si fueran hechos demostrados. Encima se arroga el título de maestra. Habla como si los demás se equivocaran y ella no. Los demás, sobre todo los jóvenes, son unos pobres ignorantes que deben ser reconducidos a la verdad por personas iluminadas como ella. Esto se ve, por ejemplo, en frases como estas:

        “Hoy, por el contrario, en la sexualidad que aprenden los y las adolescentes, no hay más que penetraciones orales, anales o bucales que los chicos hacen a las chicas.”

        “Necesitamos una teoría feminista heterosexual que se enfrente al sexo BDSM, que hable de lo extrañas, peligrosas y perversas que son las fantasías sexuales; de cómo manejarse con deseos “no feministas” sin culpabilizarse por ello pero sin renunciar tampoco al placer.”

        “¿Qué hacemos con las chicas que tienen fantasías de sumisión o violación, de sexo en grupo, de penetración femenina?”

        Cabe preguntarse: ¿Qué tienen de malo las penetraciones? ¿Se las hacen en realidad “los chicos a las chicas” o son más bien un acto compartido? ¿Qué sabe la autora del sexo BDSM? ¿Lo ha practicado alguna vez, o al menos ha leído sobre ello? ¿Cuáles son los ‘deseos no feministas? ¿Vamos a llevar la ideología y lo políticamente correcto al campo del deseo? ¿Por qué hay que hacer algo con ‘las chicas que tienen fantasías de sumisión o violación’, etc.? ¿Por qué no dejar que sean ellas las que tomen sus propias decisiones y vivan su sexualidad en libertad, como han hecho muchas mujeres antes que ellas?

      2. Polla Enorme En Tu Boca

        No entiendes que esto es el feminismo? Es oprimir a todos los hobres, sean gays, trans, cis… por qué? Porque no odian el “”””patriarcado””””, odian al hombre. Las feministas son en su mayoría chicas rechazadas en su adolescencia, que odian a los hombres por no haberlas deseado. Así de poco atractivas son.

        Nosotros somos los que morimos en el trabajo. Nosotros somos los que vivimos en la calle. Nosotros vivimos 10 años menos. Nosotros no somos contratados por trabajos de cara al público. Nosotros no tenemos amparo del sistema judicial, que las mujeres tienen leyes como la de violencia de género que dice que la víctima sólo puede ser mujer.

        No nos dejan vivir, y ahora piden más derechos exclusivos para ellas? De ninguna manera. Igualdad, 100%, eso es lo que pido, solo eso.

        Los hombres no tenemos la obligación de amar a las mujeres perdedoras.

    Los comentarios están cerrados

    Uso de cookies

    Nosotras también hemos sucumbido a las cookies y eso que no son de chocolate. Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

    ACEPTAR
    Aviso de cookies