Violeta sufrió un derrame cerebral Derecho a decidir

Tuve un embarazo gemelar monocorial (misma placenta), y tuve que decidir si seguir adelante con gran riesgo de perder a las dos o de que Violeta luchase cada día por sobrevivir, o asegurar la vida de Iris.

Mi nombre es Silvia, soy de Barcelona y tengo una hija de dos años que es lo que más quiero en este mundo. Se llama Iris, y es la superviviente de un embarazo gemelar monocorial (misma placenta). Era un embarazo de alto riesgo, y en el centro privado donde me visitaba me informaron que en caso de complicaciones o parto prematuro antes de la semana 32, sólo podía ser atendida en la sanidad pública (la misma que se están cargando), y sólo en dos hospitales, vall d’Hebron o Maternidad del Clínico.

Hubo complicaciones, en la semana 23 de gestación me diagnosticaron síndrome de transfusión feto fetal, que consiste en que un feto absorbe más alimento que el otro, e implica que el feto receptor recibe demasiado flujo sanguíneo y el feto donante se queda pequeño y sufre riesgo de inanición.

Fue una transfusión feto fetal grave, que provocó que Violeta (no me gusta llamarla feto porque ya tenía nombre), la receptora, desarrollara una cardiopatía que fue controlada tras un tratamiento con medicación, sin embargo, me controlaban cada 48 horas. La intención de los médicos era intervenirme para separar la placenta, pero debido a un problema con ésta, no se pudo realizar.

En uno de éstos controles, descubrieron que Violeta había sufrido un derrame cerebral bastante grave, tanto que si naciese, y si sobreviviese, quedaría en estado vegetativo, lo cual me dejaba en dos opciones: la primera era seguir adelante, con gran riesgo de perder a las dos, o en el mejor de los casos, tenerlas pero traer a Violeta al mundo para luchar cada día por sobrevivir. La segunda opción era obstruir su cordón umbilical, y asegurar la vida de Iris.

Obviamente elegí la segunda opción, y el día de la intervención, me despedí de ella y le dije que la dejaba libre, y se quedó dormidita en mi vientre.

Ha sido la situación más dura por la que he tenido que pasar, pero no me arrepiento, no se puede traer a criaturas al mundo para morir agonizando (invito al Sr Gallardón a que se pase por una UCI neonatal, y le puedo asegurar que no es nada agradable ver a bebés entubados, luchando por sus vidas, y ver que algunos no lo consiguen).

Parí a mis hijas en la semana 30 de gestación, e Iris estuvo 3 meses ingresada debido a las múltiples complicaciones derivadas de la prematuridad. ¡¡No entiendo cómo pueden decir que a partir de la semana 22 el feto es viable!! ¿¿No conocen acaso el índice de supervivencia y las secuelas???

Estoy realmente indignada, y aunque he contado mi experiencia, apoyo a todas las mujeres que deseen interrumpir su embarazo sea cual sea el motivo, porque NADIE puede manejar nuestras vidas ni decidir por NOSOTRAS.

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