Hondureñas: vivir en estado de golpe Crónica, Planeta

A la espera de que se revisen los resultados electorales, las observadoras de derechos humanos acompañan al movimiento de mujeres en su lucha contra el feminicidio, la militarización y la vulneración de los derechos sexuales y reproductivos

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Presentación del Observatorio de Derechos Humanos y Resistencias de las mujeres./ Cristina Chaquin

Florencia Goldsman

Pedimos al conserje del hotel que nos recomiende un lugar para comer baleadas, comida típica hondureña. Nos envía a media noche a un tal Wendy. Hace cuatro horas que estamos viajando en carretera hasta arribar a la metropólis mundial de la violencia (así llaman a San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante de Honduras en el departamento de Cortés). La ecuación hambre, polvo y cansancio es igualmente proporcional en nuestros cuerpos de cronistas feministas.

En la escena siguiente hallamos dificultades para pronunciar de una vez “rice crispy chicken wings” en un país que desde 2009 vive en “estado de golpe” como le gusta describir a Fidelina Sandoval (periodista sobreviviente a un atentado en Tegucigalpa) y tragamos la hamburguesa que nos provee un fast food importado del norte. Encandiladas por las luces recordamos que estamos en un país en el que cada 15 horas hay un feminicidio. Casi atragantadas, repasamos que es uno los países con mayor cantidad de asesinatos (85 cada 100 mil habitantes) en proporción a sus 8 millones de ciudadanos, pagamos la cuenta. A dormir con la comida chatarra en el estómago, sin baleadas, y un nudo oprimiendo el pecho.

Es una de las vivencias que compartimos un grupo de periodistas latinoamericanas a través del Observatorio de Derechos Humanos y Resistencias de las mujeres mediante el que nos propusimos documentar y mapear una Honduras con rostro de mujer, la realidad de ese 52% de la población que sufre y resiste los embates a los derechos humanos que desde 2009 impuso el golpe de Estado a José Manuel “Mel” Zelaya. Dicho asalto al poder impulsado por la derecha política conservadora y el establishment empresario del país junto con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos plantea un clima tenso que, sumado a la omnipresente presencia de militares con armas largas en casi todas las carreteras, se vuelve un trago constante e intimidante. La semana electoral la percibimos, no obstante, desde la mirada de lideresas de más de 11 municipios travesada por la fe en el cambio y el temor al estallido social.

Isabel Sandoval

Isabel Sandoval./ Foto: Florencia Goldsman

Marta Isabel Sandoval, del Foro de Mujeres por la vida y del Frente Amplio de Resistencia Popular de San Pedro Sula, lleva en su pecho la foto en blanco y negro de una mujer con el puño alzado que nos interpela con fuerza huracanada. “En Honduras a diario muere una mujer asesinada. Ella es una de las víctimas del sistema de impunidad que hay en este país y de toda la política de violación a los Derechos Humanos. Se llama Vanesa Zepeda y murió en el marco de todas las movilizaciones que hubo después del golpe de Estado”, reaviva.

¿Votos libres?

Los planes sucios de la política se cocinan mejor cuando estamos distraídxs. Cuanto más ruido y cotilleo, menos alertas a nuestros derechos. El mundial de fútbol, una entrega de premios a las estrellas de la tevé, la muerte súbita de una celebridad. Para muestra falta mirar sólo a los países mesoamericanos. En el caso de Centroamérica es cada vez más evidente cómo las fuerzas militares invaden los caminos, las vidas de las mujeres, los cuerpos y el territorio. En cuanto se eleva la violencia más baja el interés de los grandes medios en incluir en sus agendas estos dramas geopolíticos.

Muy pocos medios internacionales colocaron en su agenda las elecciones presidenciales hondureñas que se llevaron a cabo por medio de un proceso cuestionado por más de 800 observadores internacionales y defensorxs de Derechos Humanos que viajaron para dar cuenta de este punto de inflexión. Gilda Rivera del Centro de Derechos de las Mujeres (CDM) desde Tegucigalpa advierte: “Honduras siempre se ha considerado un Estado muy débil. La institucionalidad se debilita mucho más después del golpe. Se ha logrado un avance formal en el derecho de las mujeres a una vida sin violencia, pero insisto: es un avance formal. Respecto a los derechos sexuales y reproductivos nunca han sido parte de una agenda de los partidos y de los gobiernos. Al contrario, siempre ha habido una postura fundamentalista desde las iglesias que históricamente se han opuesto a estos derechos fundamentales de las mujeres”.

Xiomara Castro de Zelaya, la candidata de la resistencia hondureña pos-golpe, por estas horas enfila a los simpatizantes de su partido a defender sus votos, después de que en la jornada electoral del 24 de noviembre el Tribunal Supremo Electoral de Honduras atribuyera el 28% de los votos a LIBRE frente al 36, 94% de Juan Orlando Hernández del Partido Nacional. El Tribunal ha aceptado finalmente la petición de LIBRE de revisar los resultados. La candidata que concentraba las esperanzas de gran parte de la población campesina y urbana de menos recursos económicos insta a lxs hondureñxs a participar. “Se trata de la historia de un pueblo que tiene sed de libertad y hambre de justicia. Con cada paso que hemos dado juntos, hemos vencido valientemente las adversidades que residen en la represión y la intolerancia” sigue siendo su consigna.

Los clips políticos de LIBRE en Internet desprenden un aire fresco, semejante al video Latinoamérica de los puertorriqueños Calle 13. Xiomara es una mujer que comenzó su carrera política a partir del golpe, sacudiéndose el rótulo de “primera dama” y forjando su credibilidad al calor de las manifestaciones y las asambleas, aquellas que no pudieron ser del todo reprimidas en Tegucigalpa. Yessica Trinidad, de la Red de Defensoras de Honduras, desnuda su opinión sobre la esperanzadora primera candidata: “Al ser Xiomara una mujer y candidata del partido LIBRE se esperaba que tuviera un discurso acerca de cómo cambiaría la vida de las mujeres de ganar las elecciones, pero si una ve la papeleta de participación de las mujeres en la banca de diputados fue mínima. Quienes tenían más posibilidades eran los hombres, había muchos discursos pero que no se traducían en acción”. Gilda Rivera rescata, sin embargo, que una posible presidencia de Xiomara podría haber abierto brechas de acceso al diálogo que con el actual presidente están bloqueadas: “Fue la candidata de LIBRE la única que se sentó a dialogar con el movimiento de mujeres, si iba a cumplir o no, no lo sabemos.”

Militarización Honduras

Foto: Cristina Chiquin

Permitido prohibir

El golpe de Estado se tradujo en Honduras en golpes bajos para los derechos de las mujeres. La Píldora de Anticoncepción de Emergencia (PAE) cuya prohibición Mel Zelaya había vetado, fue cooptada por el gobierno militar encabezado por Roberto Micheletti, quien prohibió la promoción, divulgación y utilización de la PAE. Hasta el momento está vigente la prohibición. “También se hicieron recortes al segundo plan de igualdad y equidad de género: todo lo que el movimiento había conseguido” destaca Suyapa Martínez del CDM.

Los registros oficiales indican un alarmante incremento de los embarazos en adolescentes. De acuerdo a los datos oficiales de egresos hospitalarios por partos en niñas y en adolescentes, durante 2008 ocurrieron 14.312 egresos, cifra que se duplicó en 2010, llegando a 28.680 egresos por partos de mujeres niñas y adolescentes. Aunque no se dispone de estos datos oficiales para 2012, la entonces ministra de salud informó en enero de 2013, que un promedio de 50 mil y adolescentes quedaron embarazadas en 2012. Estos son indicadores que evidencian el impacto que tiene la falta de acceso a los anticonceptivos de emergencia.

Nos queda entonces acompañar a la distancia, denunciar, replicar y multiplicar las noticias que se filtran desde Honduras. Buscar en Twitter, Facebook, en blogs de periodistas alternativxs, husmear bajo las baldosas de las redes y ser conscientes del bloqueo informativo. Como señala Patricia Orozco, periodista de la colectiva Las Petateras, “la carencia de un gobierno y un Estado democráticos tiene un impacto cotidiano y directo sobre la participación social de las mujeres. El mayor conflicto además de la militarización tiene que ver con el empobrecimiento de la gente que lleva a la manipulación de las personas”.

El verdadero menú hondureño es el aumento de la militarización, de la criminalización de movimientos sociales y feministas, y una mayor injerencia de Estados Unidos en la política interna. Son propuestas legislativas cargadas de dogmas religiosos que violan el derecho al libre culto, la igualdad, así como el ejercicio pleno de la ciudadanía tomando en cuenta el sexo y orientación sexual. Las mujeres resisten y van a la vanguardia de la defensa de los derechos de todxs pero piden al mundo apoyo, denuncia y compromiso. La sopa se toma fría en el actual escenario democrático de Honduras.

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Hondureñas: vivir en estado de golpe
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Comentarios recientes

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  2. R.A.

    martita que bueno que sigues en la lucha felicidades espero que sigas asi saludos R.A.
    PINCHE MEXICANO ECHALE GANAS.

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