¿Es compatible ser feminista y tener empleada doméstica? Opinión, Planeta

Beatriz Gimeno considera prioritario debatir sobre cómo intervienen las lógicas patriarcales y capitalistas en la contratación de las limpiadoras. ¿A quién libera y a quién precariza? ¿Es posible revalorizar este trabajo y desligarlo del género?

Asistentas domésticas

Blanka Barrio

Ya tenía en mente escribir sobre el trabajo doméstico remunerado cuando, leyendo el libro ‘Cómo ser mujer’ de Caitlin Moran, que me habían recomendado algunas amigas, me encontré con la siguiente opinión de la autora: “Tener una empleada del hogar no tiene nada que ver con el feminismo” (p. 99). Y me di cuenta de que esta es una opinión muy extendida, muchas amigas feministas piensan así. Casi al mismo tiempo, revisando algunos textos, me encontré con que en Suecia la socialista Kristina Hultman se hacía la siguiente pregunta: “¿Pueden las mujeres que contratan a otras mujeres para que limpien sus casas ser llamadas feministas?”. Estas dos opiniones, ambas expresadas por mujeres feministas, me sirven para enmarcar un debate que siempre he considerado fundamental y que, aunque se abordó muy ampliamente en los años 80, en España hace tiempo que está silenciado.

Las asistentas no liberan a las mujeres de clase media de hacer este trabajo; liberan a los hombres de hacer su parte. ¿Por qué van a pelearse las mujeres con sus compañeros si pueden pagar a otras mujeres y olvidarse?

Antes de nada considero necesario aclarar dos cuestiones: una, que dada la complejidad de un asunto que tiene que ver como poco con el género, la división sexual del trabajo, la definición misma de “trabajo”, el capitalismo global, las migraciones etc. cualquier cosa que pueda escribir aquí no serán sino pinceladas de brocha gorda exentas de las siempre ricas matizaciones. Y dos: que esa complejidad exige acotar el concepto de trabajo doméstico remunerado, cuya definición es de por sí muy compleja. No es lo mismo trabajar de asistenta en una casa de clase media en Madrid que ser empleada doméstica en Nicaragua o en Kuwait. Ser mujer, de clase trabajadora, en una sociedad muy desigual, ser además indígena o inmigrante, configura una realidad completamente diferente con matices inabordables para un post. Así que aquí no hago referencia al trabajo reproductivo general, ni tampoco al llamado trabajo de cuidado especializado. El trabajo doméstico remunerado sería un eslabón más de cualquiera de esos dos ámbitos más generales.

Mi opinión respecto a los cuidados, expresada muy sucintamente, está en la línea de des-familiarizarlos, des-generizarlos, profesionalizarlos y socializarlos; es decir, hacerlos objeto de las políticas públicas. Considero el cuidado como un derecho y una necesidad de las personas. Necesidad de unos y unas que no puede convertirse en obligación para otras y derecho que, en mi opinión, no puede confiarse al mercado. Creo que es una cuestión ideológica y de derechos irrenunciables que niños, niñas y personas enfermas y/o dependientes estén bien atendidas y que tales cuidados y el ejercicio de tales derechos no dependa de que las mujeres abandonen el mercado de trabajo, se inserten en él en peores condiciones o se carguen con una doble jornada extenuante.

Con “trabajo doméstico remunerado” me refiero aquí a ese trabajo que queda por hacer en la casa incluso con la existencia de políticas públicas eficientes; me refiero a ese trabajo que es el que hace que, incluso en países con importantes políticas públicas en esta materia, las mujeres sigan cargando con una doble jornada que sigue siendo un importante condicionante en sus vidas y un impedimento para la igualdad de género. Resumiendo: me estoy refiriendo al trabajo de la limpieza fundamentalmente, y también a hacer la compra, cocinar y al cuidado básico de niños. Acotando aun más el concepto para que quede claro: me estoy refiriendo a las asistentas.

En los años ochenta, el feminismo en España habló mucho acerca del trabajo doméstico remunerado desde todas las perspectivas posibles, pero es verdad que, en la actualidad, este debate parece haber perdido complejidad teórica para reducirse a la mera reivindicación de mejores condiciones laborales para estas trabajadoras; sobre su falta de derechos y su frecuente explotación. Me sorprende que en la actualidad apenas haya debate ideológico acerca de la consideración ética de este trabajo. En ese sentido, volviendo al libro de Moran, es evidente que no comparto su opinión acerca del trabajo doméstico. Por el contrario, creo que este es uno de los temas feministas por excelencia.

El trabajo doméstico remunerado depende de la división sexual del trabajo, como todo el trabajado reproductivo o de cuidados, pero al mismo tiempo tiene que ver con la manera en que este trabajo se inserta en el capitalismo, con las características del trabajo feminizado: desvalorizado social y económicamente. Es una cuestión de género y es una cuestión de clase. ¿Cómo no va a tener que ver con el feminismo? Mis amigas feministas se enfadan conmigo cuando les digo que las asistentas han permitido a las mujeres de clase media escapar de algunos de los aspectos más pesados del patriarcado traspasando la carga sobre mujeres de clase obrera, pero esto es una realidad indiscutible, aunque podríamos decir que también inevitable.

La existencia del trabajo doméstico como algo adscrito a las mujeres es reciente y es una poderosa herramienta de género. Desvincularlo de este debería ser prioritario para el feminismo; no basta con que lo hagan “otras” mujeres

El feminismo liberal defendía tradicionalmente que, desde el punto de vista feminista, poder contratar a alguien para que realice el trabajo doméstico permite a muchas mujeres liberarse de la doble jornada que les impide competir con los hombres en el ámbito público; planteaba entonces que para las mujeres que están en el ámbito público poder tener asistenta es casi una necesidad. Este feminismo defendía también que éste es un nicho de trabajo para muchas mujeres que ingresan así en el ámbito del trabajo remunerado, con la importancia que esto tiene para su autonomía. En la actualidad, en España al menos, casi todas las corrientes feministas opinan que lo que hay que hacer con el trabajo doméstico remunerado es revalorizarlo social y económicamente.

Pero lo cierto es que las asistentas no liberan a las mujeres de clase media de hacer este trabajo y que plantearlo así no es feminista, aunque sea práctico. La verdad es que, en realidad, liberan a los hombres de hacer su parte. Si este trabajo se repartiera por igual entre todos los miembros de la familia (hijos e hijas incluidos) las mujeres no se verían sometidas a esa doble jornada y no se contribuiría a perpetuar (material y simbólicamente) la división sexual del trabajo. Si bien el feminismo es teóricamente partidario del reparto del trabajo doméstico entre los integrantes de la familia, lo cierto es que hay muchas más partidarias de revalorizarlo que de entrar a fondo en la cuestión del debate. Es normal. ¿Por qué van a pelearse las mujeres de clase media con sus compañeros si pueden pagar a otras mujeres para que lo hagan y olvidarse? Todas sabemos que luchar por repartir al 50% el trabajo de casa es entrar en una guerra de desgaste con muchas posibilidades de salir derrotada. Pero si no libramos siquiera esa batalla doméstica, ¿cómo vamos a ganar ninguna otra?

Roswitha Scholz introduce la idea de que este trabajo no está devaluado porque lo hagan mujeres, sino que las mujeres están adscritas a él porque previamente han sido definidas por una serie de cualidades que son las necesarias para realizar este trabajo y cualquier otro que esté feminizado (paciencia, amor, empatía, meticulosidad…). En este sentido, tampoco conviene olvidar (y aquí entraríamos en el debate sobre la definición de trabajo doméstico en general) que en el capitalismo todo trabajo que no priorice la producción de mercancías, que no genere beneficio, no es trabajo. La cuestión es, entonces, si es posible (re)valorizar el trabajo doméstico, como quiere una parte del feminismo, y si es posible desligarlo del género.

Mi opinión es que esto no es posible por muchas razones. Como dice Frigga Haug, este trabajo exige una gran inversión de tiempo pero ninguna capacitación, no es susceptible de automatización y, sobre todo, una parte de él es prescindible, y cada vez más. Alguien tiene que parir y alguien tiene que cuidar a los niños y niñas, enfermos o dependientes, esto es una necesidad social, pero la casa puede estar menos limpia y la comida menos elaborada. Algunas feministas han llamado la atención sobre los estándares de limpieza que mueven el mercado y que configuran este trabajo también como una cuestión psicológica.

Si este trabajo se revalorizara de verdad, la mayoría de las mujeres/familias no podrían pagarlo. Si pueden contratar a una asistenta por horas es porque trabajan en condiciones de explotación económica

¿Necesitamos que todo esté tan limpio y ordenado como aparece en los anuncios, como lo tenían nuestras madres o abuelas? La realidad es que los estándares son variables y suben cuando contratamos a una persona para limpiar y suelen bajar cuando lo tenemos que hacer nosotras mismas (o ellos).

Para tratar este aspecto del debate deberíamos tener en cuenta que el trabajo doméstico tal como lo conocemos ni ha existido siempre ni las mujeres han estado siempre adscritas a él, sino sólo desde que se produce la polarización extrema en la construcción del género, hacia el siglo XV; y sólo también desde que el capitalismo define el trabajo abstracto y lo vincula a la producción de mercancías, desde el XVII. Antes de eso, la contribución de las mujeres a la reproducción material era considerada de similar importancia a la del hombre.

Teniendo esto en cuenta, lo cierto es que, aunque en el último siglo este trabajo ha cambiado radicalmente, a veces nos seguimos refiriendo a él de manera ahistórica, como si exigiera lo mismo una casa y una familia del siglo XIX que una del XXI. Los electrodomésticos, los productos de limpieza, la comida preparada o fácil de hacer, los muebles, el tamaño de las casas y el tamaño de las familias, han convertido un trabajo en el que era imprescindible ocupar muchas horas en algo que varía en función del tiempo que se le pueda dedicar, que a su vez está relacionado con la capacidad económica de la persona o de la familia en cuestión. Mi abuela dedicaba todo el día al trabajo doméstico, yo ocupo una hora diaria de media.

La existencia del trabajo doméstico como algo adscrito a las mujeres es reciente y es, al mismo tiempo, una poderosa herramienta de género. Desvincularlo de este, pues, debería ser prioritario para el feminismo; no basta con que lo hagan “otras” mujeres.

Hay otra cuestión, muy importante, a tener en cuenta. Si este trabajo se revalorizara de verdad, la mayoría de las mujeres/familias no podrían pagarlo. Si muchas mujeres de clase media (digo mujeres porque habitualmente son ellas las encargadas de contratarlo) pueden contratar a una asistenta por horas es porque estas mujeres trabajan en condiciones de explotación económica, con unos salarios bajísimos. Si el trabajo doméstico pasara a ser un trabajo socialmente valioso o normalmente remunerado, entonces no sería trabajo de mujeres. “La única manera de revalorizar este trabajo es que lo hagan los hombres”, dice Bang, pero lo cierto es que si los hombres lo hicieran, entonces las mujeres no podrían contratarlo; pasaría a ser trabajo de proveedor principal. Sólo en condiciones de salarios muy bajos pueden muchas mujeres -con salarios que tampoco son de proveedor principal- contratar este trabajo. Por tanto, que las mujeres españolas de clase media puedan contratar asistentas depende de que este trabajo sea barato.

Por eso sólo en los países con mucha pobreza (Latinoamérica, España hace décadas) o con muchas desigualdades sociales es normal que muchos hogares de clase media tengan una empleada del hogar diaria o al menos empleada muchas horas a la semana. Y por eso, cuando se aprueban leyes que pretenden regular y dignificar esta ocupación, el efecto es el de disminuir muy apreciablemente la demanda y de pasar parte de este trabajo a la economía sumergida, de hacerlo más invisible. El trabajo doméstico podría revalorizarse al precio de que sólo lo contrataran los ricos; por eso los únicos hombres que se dedican a esto lo hacen en los hogares de clase adinerada.

Nancy Fraser pone el dedo en la llaga al lanzar la siguiente pregunta ética: “¿Quién limpia la casa de la limpiadora?”

Pero más allá de estas consideraciones sociales y económicas, hay también una consideración ética que tiene que ver con la igualdad. Me parece que Nancy Fraser pone el dedo en la llaga al argumentar que el problema del trabajo doméstico remunerado, desde el punto de vista de la igualdad, es responder a la pregunta “¿Quién limpia la casa de la limpiadora?”. Fraser afirma que esta pregunta demuestra que el sistema, desde el punto de vista ético, está ocluido. La asistenta no puede contratar servicio doméstico que le haga el trabajo de la casa mientras ella está fuera haciendo el mismo trabajo. Si contratamos a una asistenta dominicana para que cuide de nuestros hijos, eso implica que ella ha dejado allí a los suyos. Nuestras condiciones de vida están ligadas a las condiciones de vida de las mujeres de los países pobres.

En resumen, si ponemos a otras mujeres a realizar el trabajo que nos libre de la doble jornada, las condenamos a ellas a asumirla sin remedio. La disponibilidad de mujeres inmigrantes o de clase trabajadora hace que el Estado/la sociedad no asuma sus deberes con los niños y las personas dependientes, libera a los hombres de ese trabajo y de esa responsabilidad y apoya una ideología de género opresiva al mantener estándares no racionales acerca de la limpieza de la casa y del cuidado de la prole. Mi opinión es que desde una perspectiva ética, feminista y anticapitaista es necesario asumir que hay una parte del trabajo doméstico que cada quien debe hacer por sí mismo o misma.

Es importante que quede claro que no pretendo culpabilizar a nadie, y mucho menos a tantas mujeres que no podrían haber salido al mundo público de no ser porque pudieron (porque pueden) contratar a otras mujeres, pero saber esto no quiere decir que no podamos reflexionar sobre ello.

La única respuesta a la pregunta de “¿quién limpia la casa de la limpiadora?” y “¿quién cuida a las criaturas de la cuidadora?” es que todo el mundo tenga acceso a las soluciones públicas respecto al trabajo de reproducción y cuidado imprescindible y que la doble jornada como tal, como doble jornada extenuante, no exista. Que lo que exista sea un cuidado básico del ámbito propio que cada quien haga en la medida que quiera, como lavarse o arreglarse una misma. De manera quizá un poco radical, la sueca María Schottenius escribe: “El primer mandamiento socialdemócrata para una mujer es este: debes limpiarte tu propia basura” (obviamente esto es aplicable también a los hombres). En una casa normal si todos asumen su parte (también los hijos) este trabajo se resolverá con un esfuerzo razonable.

Finalmente admitamos que hay parte de este trabajo que seguirá existiendo. Por una parte porque hay personas/familias que en todo caso necesitan ayuda, ya sea por cuestiones de edad, de salud, de tiempo… Por otra porque hay mujeres que no van a renunciar a ello por la razón que sea. Por ello, además de remitirme de nuevo a la exigencia de políticas públicas, especialmente para el primer caso mencionado, yo abogaría por cambiar la concepción de ese trabajo. Así, en lugar de pretender revalorizarlo en la lógica del capital, sería posible entenderlo más bien como un trabajo complementario, como un trabajo que realizan jóvenes y/o estudiantes de ambos sexos para costearse gastos, por ejemplo.

Mientras que en España o Latinoamérica este trabajo está tan íntimamente ligado a la clase que es complicado que alguien joven de clase media y con estudios lo realice, en otros países de tradición más igualitaria no es infrecuente que sean estudiantes de universidad quienes limpien o ayuden en las casas. De esta manera se rompería su vinculación con el género, con la doble jornada e incluso con la clase, ya que podrían realizarlo jóvenes o estudiantes en tanto que, como he dicho, trabajo complementario mientras terminan los estudios o complementan otra ocupación. Pero, como dije al principio, el debate tiene aun mucho recorrido.

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Beatriz Gimeno

Activista lesbiana y feminista, escritora (de novela, ensayo y poesía) y bloguera

    Comentarios recientes

    1. Guyvir

      Te escribo sólo por una apreciación concreta. Al considerar la revalorización del trabajo, das por hecho que son condiciones de explotación, y que ese trabajo concreto está infrapagado.

      Podría ser. Pero te recomiendo que refresques la memoria repasando algunos convenios laborales y te sorprenderá descubrir que un cocinero cobra menos por hora trabajada, y un ayudante o un friegaplatos menos de la mitad de lo que habitualmente se paga por hora de trabajo en el hogar.

      Saludos.

    2. Beatriz Gimeno

      Cierto. Pero eso no quita para que esté infrapagado. Si aceptamos el trabajo en condiciones de explotación, entonces no pasa nada. Lo difícil es mantener que debe estar bien pagado y, al mismo tiempo, pagarlo por debajo de su coste, o no pagar las vacaciones ni la seguridad social etc. El problema con este trabajo es que somos nosotras mismas las que nos convertimos en empresarias y eso tiene sus problemas/costes. Además, no hay opción, si estuviera bien pagado es posible que la mayoría de la gente no pudiera pagarlo.

      1. Guyvir

        Eso ya es otro debate. A qué precio/hora damos por válido que no esté infrapagado?

        Yo ese punto no puedo compartirlo. 12/15 pavos la hora de media, en negro no lo considero infrapagado, ni de lejos. Un cocinero entre 8/10, un ayudante entre 6/7, un pinche o fregaplatos entre 4/6.

        Eso sí, el que si se hacen las cosas, que se hagan bien. Cotización o autónomo y factura por delante. Y ahí ya no estaríais barajando el hecho posible de que estuvierais actuando como empresarias sino como consumidoras.

        Aunque eso ya nos lía con la mierda de legislación laboral que sufrimos al sur de los Pirineos.

        Saludos.

        1. dieginsky

          No olvidemos que lo de cobrar en negro no es una opción para la mayoría. De hecho, el sistema se lo monta tan bien que ni tan siquiera era ilegar no cotizar por una empleada de hogar hasta hace bien poco. Cumplen una función demasiado importante de cara a perpetuar las costumbres del patriarcado y las leyes del capitalismo neoliberal que son contrarias a una conciliación familiar o al tiempo de ocio.
          Un empleo peor pagado resulta mucho más caro si se suman las cotizaciones de seguridad social y mucho mejor pagado si consideramos el acceso a prestaciones (incapacidades, jubilación, sanidad,…) que de otra manera no se tienen. Pero además olvidas que el trabajo doméstico normalmente emplea unas pocas horas diarias por domicilio, teniendo varios centros de trabajo y empleadores por día, lo que hace que haya que sumar una cantidad bastante importante a la jornada diaria en tiempos de desplazamiento que nadie paga pero que restan espacio para el autocuidado, el cuidado familiar, el ocio, etc.
          Estaría bien hacerse la pregunta ¿cambiaría yo mi trabajo por el de mi empleada doméstica? No creo que nadie lo hiciera, de hecho, si se tienen es porque sale rentable dado que con una hora del trabajo del empleador paga varias de la empleada de hogar y así puede dedicar su tiempo no laboral al ocio o a lo que le dé la gana. Si el precio se acercara a lo que cobra en su trabajo seguramente optaría por limpiar su propia mierda…

    3. Martes

      Yo niego uno de los argumentos: el de que las asistentas hagan la parte “del hombre”. Vivo sola y tengo asistenta. Y en principio admito q

    4. Martes

      Yo niego uno de los argumentos: el de que las asistentas hagan la parte “del hombre”. Vivo sola y tengo asistenta. Aunque admito todos los otros argumentos del artículo, creo que el punto de vista es algo anticuado, porque se basa en una visión tradicional y conservadora de la familia (padre, madre y niños).

      1. Beatriz Gimeno

        Bueno, no creo. Ese que dices es uno de mis argumentos. La mayoría de los hogares están compuestos por una pareja heterosexual en algún momento; al menos aquí. Cuando hablo de los hijos me refiero a que, si existen, deben ser tenidos en cuenta a la hora de hacer su parte, no doy por hecho que existan. Mi familia es lesbiana y “rara” a más no poder así que no doy por hecho nada en este sentido pero ciertamente es una cuestión estadística y, como digo, ese que mencionas es sólo un argumento más. En todo caso, es un debate que admito que pueda sonar anticuado porque, como digo en el post, hace años que está desaparecido. Pero eso sólo ocurre aquí porque en otros países se escribe mucho sobre el asunto. Yo nunca he entendido porque aquí no. Un saludo.

        1. Martes

          No niego que el debate sea necesario; simplemente me ha parecido que algunos argumentos no eran totalmente válidos. Pero, como digo, en general te doy toda la razón 🙂

        2. Luxina

          No es verdad que la mayoría de los hogares estén compuestos por una pareja heterosexual. Eso es lo que la moral patriarcal nos quiere hacer ver. Pero la realidad es que no existe una mayoría homogénea de composición de los hogares Españoles. Hay muchas diferencias en el amplio espectro que va de los hogares multigeneracionales en las zonas rurales a los hogares individuales de las grandes urbes, pasando por los hogares multicompartidos de la generación perdida. Que una dizque Feminista haga ese comentario, ya dice mucho sobre su legitimidad.
          Que una dizque Feminista haga la pregunta en si, a mí me parece un micro-machismo. Responsabilizar a la mujer de la división laboral de género en el ámbito doméstico es Feminista? Esa debería ser la pregunta del artículo. Porque a mí me sigue chirriando que dizque feministas perpetúen el debate de la igualdad centrado en la función reproductiva de la mujer y su responsabilidad en los cuidados.
          Está claro que el empleo doméstico es una cuestión de género pero también de CLASE y eso no se puede obviar en el debate.
          Me pregunto que dirá la autora de una feminista que contrata a un jardinero para que le arregle el jardín. Eso es liberarse como parte femenina de su responsabilidad en el mantenimiento del domicilio? O debería obligar a su pareja masculina a realizar ese trabajo? O contratar a una mujer para realizarlo?

    5. Pilar

      Pues q contraten asistentos si los encuentran. Si una mujer no puede hacer todo el trabajo d la casa y necessita a álguien q l ayude, m da lo mismo q sea hombre o mujer, tendrá q contratarlo. Pero es q asistentos con Experiencia hay pocos. A mi m encantaría contratar un asistento q sepa hacer bien su trabajo, pero no lo encuentro

      1. Luxina

        No es que “una mujer” no pueda hacer todo el trabajo de la casa. Es que una persona DECIDE que no quiere realizar X labor y contrata a un especialista para que lo haga.
        El peligro de artículos como el de arriba es que genera comentarios como el de Pilar.

    6. Henty Amenty

      Gyrvir, no puede compararse un trabajo por horas con uno de jornada continua como es el de cocina de un restaurante, porque hay que contar que hay un tiempo y gasto de desplazamientos que no se abona en ninguno de los dos casos pero es mucho mayor en el caso de una asistenta, a la que resulta materialmente imposible facturar más de unas pocas horas al día.

    7. Jordi

      Hola,

      Interesante y estimulante post.

      Solo matizaría la visión de que, aún hoy, prácticamente en todas las parejas/familias sea la mujer quién se encarga de realizar, o subcontratar el trabajo doméstico. Sin duda, es la realidad mayoritaria pero ya son significativos los casos en que se comparte bien o, incluso, en los que están invertidas las balanzas.

      Pero el matiz no es por ser estricto en las ‘tendencias’ sino por reforzar el debate ético de fondo que planteas que me parece esencial: ‘¿Porqué una persona o una pareja (sea heterosexual o homosexual), aunque reparta bien el trabajo doméstico, opta por subcontratarlo -y en ese caso sí que es poco discutible: en una mujer? ¿Porqué no lo asumen como algo propio? ¿Porqué se delega esa parte de trabajo y no otras? ¿Porqué se considera que ‘no hay que perder el tiempo’ con eso y, en cambio, sí que se puede perder con otras actividades que, quizá están mejor consideradas pero en el fondo, son igual o incluso menos interesantes?’

      Efectivamente, ‘¿Quién limpia en casa de la limpiadora?’ es una pregunta que cualquier persona que contrata el trabajo doméstico debería realizarse.

      Gracias!

      1. Cris

        Hola Jordi

        Personalmente estaría encantada de poder subcontratar mi trabajo -remunerado- y quedarme en casa pero, por desgracia, fui supuestamente seleccionada debido a una serie de competencias personales y a mi pagador no le sentaría bien, más allá de tolerar la delegación puntual de alguna de mis tareas.

        El motivo básico por el que subcontrato el trabajo doméstico, siendo mujer y lesbiana, es que me resulta económicamente rentable hacerlo así, debido al lucro cesante que supondría quedarme en casa y planchar camisas o poner lavadoras (o hacerlo en un hogar ajeno). Pero tampoco se me caen los anillos por pasar el suelo de la cocina o por poner el lavavajillas. Tampoco necesito ayuda de cámara para vestirme.

        En mi caso concreto, mi empleada (porque me considero su empresaria en el mejor sentido del término, con todas las responsabilidades que ello comporta) no sólo no lleva cofia, ni me llama “Milady”, ni mi perra le muerde los tobillos al verla (al contrario; mueve el rabo como una loca porque está encantada de tener compañía). A ella el trabajo le ha dado independencia después de una separación nada amistosa de su pareja y el hecho de haber desempeñado un rol de “ama de casa” la ha dotado de unas competencias y empleabilidad que no le dio su título de bachiller.

        Tal vez todo ello suene un poco capitalista pero, ya sabéios: no hay una única forma de ser lesbiana.

        Un saludo 😉

        PS: me encanta leerte Beatriz, pero tu voluntariamente elegido papel de agitadora hace que no siempre esté de acuerdo contigo. Aun sí en muchas cosas.

      2. Luxina

        Y quién diagnostica a la médico cuando se pone enferma? Pues tiene varias alternativas: se autodiagnostica o acude a otro facultativo para que haga el trabajo.
        Pues una empleada doméstica hará lo propio: o limpia su propia casa o busca quién se lo haga, muchas veces miembros de la familia, a veces incluso de género masculino, oh sorpresa!!!

    8. Beatriz Gimeno

      Hola Jordi: la verdad es que el tema es de tal complejidad que me ha sido muy difícil “encerrarlo” en un post. Hay cosas que se han quedado fuera, sobre todo matices, que son imprescindibles. En todo caso, por ejemplo, las preguntas que tú planteas : ¿por qué se subcontrata eso y no otras cosas?…abre otras preguntas también muy interesantes en las que yo no había pensado.
      Gracias, un saludo

      1. Martes

        Puedo dar mi respuesta: simplemente, no me gusta limpiar, y cuando lo hago, lo hago mal. Subcontrato también otras cosas (por ejemplo, cuando compro muebles, contrato también el servicio de montaje). Otras cosas, como cocinar o coser, como me gustan, las hago yo misma. Es muy sencillo.

        Por cierto, actualmente mi asistenta es mujer, pero el año pasado casi entero tuve a un chico estudiante.

    9. tane

      como siempre muy interesate, totalmente de acuerdo.

      Yo cuando vivía sola me organizaba estupendamente, pero con mis parejas hombres, es un desastre: se multiplica el trabajo no por ser dos en ves de una sino porque ensucian más, desordenan más y pasan bastante de limpiar, organizar, planificar, comprar…y estoy de acuerdo….quieren contratar a alguien para quitarse el pastel. No se implican y si se corresponsabiliaran en la misma medida el problema desaparecería…aunque no se cual es la solución a la crisis de los cuidados tu propuesta es interesante . Eso si, tengo super claro que teneindo pareja hombre paso de contratar a nadie al menos hasta que se corresponsabilice.

    10. Marga

      Hola, ¿qué pasa con las mujeres que trabajan de empleadas domesticas? En los barrio más humildes hay muchas mujer que tienen estos trabajos y todas ellas son pobres y muchas madres solteras. Todas ellas trabajan limpiando “a fuera” (como se dice acá) y luego deben ocuparse de sus hogares y sus hijos. Son mujer sin educación ni profesión que la pelean todos los días para llevar comida a sus mesas. El articulo tiene una mirada de clase media que consume este servicio y deja de lado lo más importante, las personas que realizan el trabajo, ¿ellas no tiene derecho a la igualdad? ¿serán feministas?
      Lo que hay que cambiar es el sistema que oprime a los pobres para que un sector muy pequeño se enriquezca y lograran las igualdad de todos.

    11. Isabel

      Me estaba encantando el artículo sobre el empleo doméstico y el feminismo hasta que me he dado cuenta de que os patrocina un sitio que se llama Tantra Secret. ¿De verdad se puede cuestionar que sea feminista contratar a una persona, del género que sea, para limpiar la casa, cuando se promociona un sitio en el que un hombre puede hacer a una mujer restregarse desnuda contra su cuerpo a cambio de dinero? Me parece una hipocresía tal, que la escribiré con K de Pikara: HipoKresía.

    12. Beatriz Gimeno

      Hola Marga, es cierto y ya lo sabía. Mi post está escrito desde mi propia mirada, es casi inevitable; también era imposible por espacio introducir la perspectiva de ellas. Mi opinión, muy resumida, es que la demanda es la que crea la oferta pero la demanda no es la justificación de nada. Eso sería cómo decir que qué pasa con los niños que se dedican al trabajo infantil si este se abole, o qué pasaría con las mujeres que se dedican a la prostitución si deja de existir la demanda de ésta. Por supuesto que estas mujeres tienen derecho a trabajar en condiciones dignas, todo el mundo tiene ese derecho, pero eso no quita para que podamos cuestionar la naturaleza de algunos trabajos. Si las mujeres no pudieran dedicarse a esto tendrían que abrirse otros nichos de trabajo. Combatir la división sexual del trabajo es bueno también para ellas que subsisten con los peores trabajos en condiciones de explotación.

    13. Sincity

      Hola,
      Las compañeras de la asociación Círculo de Mujeres de Málaga ha realizado el año pasado un documental sobre el tema de los cuidados, que toca muchos de los temas que se mencionan en el artículo.
      Os dejo su pagina web, espero que mirando la agenda tengáis ocasión de verlo porque están de gira para toda España.
      Saludos
      http://cuidadoresbala.com/

    14. Yolanda

      No estoy de acuerdo con el enfoque del artículo ya que tiende a culpabilizar a las mujeres “feministas” o no, de la explotación que sufren otras mujeres.
      El que en países latinoamericanos, por poner un ejemplo, haya situaciones de miseria que conducen a las mujeres a dejar a sus hijos al cuidado de familiares para venirse aquí a ganar un dinero, no es culpa de las “contratadoras”. Y por otra parte, el hecho de que haya “contratadores” que explotan, no pagan bajas laborales o vacaciones a sus asistentas no puede servir para demonizarlaos a todas.
      La limpieza y cuidado de la casa, por mínima que sea, es un trabajo, un trabajo que alguien debe realizar de forma remunerada y no me voy a sentir culpable ni menos feminista por pagar por ello, igual que no me siento culpable porque me peinen en la peluquería.
      Y por último, no estoy en absoluto de acuerdo con que el trabajo doméstico sea no especializado. Es verdad que la mayor parte de nosotros podemos aprender a hacerlo, pero el éxito en el desempeño del mismo, sí que depende de la preparación. (Creo, además, que esta última idea contribuye en gran manera a desprestigiarlo y a su desvalorización generalizada, y por tanto, es negativo).

      1. ¿cómo se pronuncia niñ@?

        “El que en países latinoamericanos, por poner un ejemplo, haya situaciones de miseria que conducen a las mujeres a dejar a sus hijos al cuidado de familiares para venirse aquí a ganar un dinero, no es culpa de las “contratadoras”. Y por otra parte, el hecho de que haya “contratadores” que explotan, no pagan bajas laborales o vacaciones a sus asistentas no puede servir para demonizarlaos a todas.”

        Curioso, la feminista que contrata y no es culpable de la miseria de otras es una “contratadora” (en femenino), pero quienes explotan son “contratadores” (en masculino). Está claro que para Yolanda la maldad sólo puede ser masculina.

    15. florencia

      Muy interesante mirada……ayuda a tomar conciencia de nuestras contradicciones, asì poder tomar mejores decisiones y pararnos con mayor fortaleza.
      Gracias

    16. Rubén

      Me ha encantado el artículo. Abre un nuevo debate en mi mente y seguro que también en el debate colectivo con otras compañeras.

      No me ha sonado bien lo del trabajo complementario y en concreto para jóvenes y/o estudiantes. Me suena a precariedad laboral y a inacceso de parte de la población a la educación institucional por cuestiones económicas.

      El post de Isabel también da qué pensar.

      Abrazos.

    17. Cris

      Coincido con el hecho de que el problema en sí no es el servicio prestado, sino las condiciones en las que se presta, pues pongámoslo así: y si en lugar de una asistenta, contratas un servicio de limpieza. ¿Sería políticamente más correcto? porque servicios de limpieza los hay en todas partes sin levantar ampollas: comunidades de vecinos, oficinas, colegios… y en definitiva, en todo lugar público o privado donde las personas que hacen uso del mismo carecen del tiempo para mantenerlo lo pulcro u ordenado que es necesario o deseable.
      En grandes ciudades cada vez es más común que particulares contraten a empresas que envían a personal uno o dos días a la semana o por horas a realizar las tareas de limpieza, y bien ¿las condiciones laborales de los empleados de estas empresas son mejores que las de las empleadas domésticas tradicionales?

    18. carol

      Hola, plantear esta cuestión como una afrenta entre mujeres de diferentes clases me parece más una reivindicación política que feminista como tal. El trabajo doméstico existirá siempre y gracias a él muchas mujeres han podido tener una vida laboral competitiva. No me parece anti-feminista pagar a una mujer por un trabajo que tú no quieres o no puedes hacer. Además, estoy totalmente de acuerdo con Yolanda en que no me parece un trabajo “no cualificado” que de la noche a la mañana pueda hacer cualquiera y no considero que lo revalorice el hecho de que también lo hagan hombres. Dicho esto, es un gusto leer a B.Gimeno. Siempre reflexiono y aprendo cosas con tus artículos. Quizás no todos tengamos la misma visión del feminismo aunque entiendo que las expertas en género abordéis estas cuestiones desde una perspectiva más histórica (y política). Un saludo

    19. Bollo sapiens

      Hola Beatriz, hay varios planteamientos en este artículo en los que no estoy nada de acuerdo.

      Las mujeres siempre hemos estado más concentradas a trabajos considerados de “menor categoria”, y la limpieza doméstica es uno de tantos ejemplo. Tradicionalmente ha sucedido lo mismo con tantas otras ocupaciones: enfermeras, azafatas, trabajo textil. etc. No es más que de un hecho cultural asociado a la valoración en contextos y épocas determinadas de determinados empleos. Sin embargo, estás valoraciones también están sujetas al cambio. Por ejemplo, los secretarios y mecanógrafos eran puestos exclusivamente masculinos en la España de los años 60, mientras que ahora han perdido caché y son nichos laborales típicamente femeninos. De igual modo, es trabajo doméstico en la España de los años 60 lo hacían las mujeres que llegaban del pueblo o de clase baja, y décadas más tarde las mujeres inmigrantes, que habrían ocupado un escalafón aun inferior.

      Las asistentas no son únicamente contradas por parejas heterosexuales para que él pueda escaquearse de su parte del trabajo doméstico. También hay muchas mujeres que vivimos solas o en pareja con otra mujer que no sólo decidimos contratar a alguien que nos ayude en casa, sino que también usamos el trabajo de terceros para hacer hacer otras labores que no tenemos tiempo, ganas o capacidad de hacer. Por ejemplo, tampoco me gusta salir a ordeñar una vaca por la mañana, ni me tejo la ropa con el algodón que recolecto durante el día, ni hago fuego con dos piedras para calentarme y tener luz, etc. Básicamente, cada uno subcontratamos servicios en la medida que nuestras posibilidades financieras nos lo permiten. Como de hecho los servicios domésticos están mal remunerados, mucha gente puede hacer uso de ellos, igual que la mayoría podemos ir a la carnicería a por un filete en lugar de salir a cazar. Por otro lado, he vivido con hombres extremadamente ordenados y escrupulosos en casa, y con mujeres con estándares muy bajos de orden y limpieza, así que me parece un estereotipo muy manido lo de que las asistentas “en realidad, liberan a los hombres de hacer su parte”.

      El trabajo doméstico es uno de tantos empleos posibles que aseguran a la persona que los hace un sustento. Quien lo desempeña se gana así la vida y se apaña como puede para limpiarse su casa, lo mismo que hago yo que no soy limpiadora pero también paso todo el día fuera de casa, e igual que la persona que trabaja en una empresa de fabricación textil va al centro comercial a comparse la ropa. Por otro lado, y como alguien apunta por arriba, ¿es acaso más ético contratar este servicio si lo hace una empresa? ¿Está la limpiadora siendo menos explotada si trabaja en una oficina en lugar de en un domicilio particular?

      No contrato a una asistenta porque sea mujer, sino porque me lo puedo permitir. No es un problema de género o de ser o no ser feminista, sino de en qué condiciones me puedo permitir contratar a una empleada del hogar. Lo mismo que cuando me compro una camiseta, puede ser super barata porque la han fabricado unos niños en Bangladesh, o un poco más cara porque lo ha hecho un obrero en Badajoz con condiciones laborales dignas.

      1. Carmen

        Yo vivo sola y como me paso el día trabajando fuera, en mi propia empresa, que es lo que me gusta y me motiva, para la casa, la limpieza, la cocina, el coser, planchar y demás… no me quedan energías, aunque no dudo de los beneficios de una buena comida o de un espacio armónico. Estoy planteándome contratar a otra persona, como contrato a otras personas en mi empresa, porque todo no lo puedo hacer y algunas cosas se me dan mucho mejor que otras. Por cierto, en mi empresa, limpio yo los baños y demás estancias, no mis trabajadores, que no entra dentro de sus funciones (aquí también estoy pensando contratar a alguien) y en la parte comercial. Como es una empresa de producción audiovisual trato de contratar a mujeres porque ya sabéis que estamos subrepresentadas en el sector (editoras, directoras de fotografía); en casa, me he planteado contratar a un hombre, para ir rompiendo algunos estereotipos, pero si finalmente tengo que contratar a una mujer pues sé que lo hará bien también. Pago a las personas lo mejor que puedo. A veces yo no cobro y las demás sí. A mi todos los trabajos me parecen igual de dignos y no considero que unas personas seamos más o menos que otras por el trabajo que desarrollamos. Al asistente o asistenta le trataré con el respeto y cariño con el que trato a todas las demás personas, como espero hagan conmigo cuando otras personas/empresas contratan mis servicios o, en general, cuando decido cooperar con otras personas. Entiendo que el poder y la jerarquía no tienen por qué marcar nuestras relaciones y trato de que esto no sea así.

    20. CORAL HERRERA GÓMEZ

      Me parece muy valiente abordar este tema, me ha gustado mucho, Beatriz! A mí lo que me pasó fue que al pasar a vivir a casa de mi compañero, que antes compartía con otros dos amigos, ya tenían contratada a Elvira una vez a la semana. Yo le dije que no quería asistenta, que entre los dos podríamos, que no estaba acostumbrada. Mi compa me explicó la situación de Elvira: está sacandose el graduado escolar y es jefa de hogar con dos hijos, con lo cual necesita el trabajo y si la echamos la dejamos con menos ingresos.

      Así que descarté totalmente lo de dejarle sin trabajo, por supuesto, pero vieras que se me hizo bien difícil porque yo nací en un hogar sin asistenta donde todos los miembros de la familia teníamos nuestras tareas asignadas, y después en casas okupas en las que todos limpiábamos juntos. De manera que el primer día que Elvira vino me puse con ella porque no podía estar sentada en la compu trabajando mientras ella hacía las labores que siempre he considerado mías.

      Lo peor fue cuando le pregunté su salario por hora, 3 dólares. Lo único que pude hacer es empoderarla un poco para que nos subiera un dólar su salario. Al principio me escandalicé pero luego me di cuenta de que yo también he cobrado muchas veces 3 o 4 euros la hora trabajando, y de que mi situación de precariedad es parecida a la suya a veces.

      Entonces me sigue generando una gran bronca tener asistenta una vez a la semana, pero por otro lado me da la vida porque gracias a su ayuda puedo escribir. En Costa Rica todas las mujeres de clase media tienen asistentas, las más “afortunadas” son las ticas que contratan a nicas interinas por 350 dolares. A mí me horroriza el salario (nada que ver con los de España), y la relación horrenda que se establece entre las dueñas de las casas y las empleadas domésticas. Son ellas las que crían y educan a los niños y las niñas ticas, y son ellas las que soportan toda la tensión familiar encima. y solo pueden salir los domingos.

      En El Salvador es peor, allí las ponen uniformes y son mujeres medio invisibles. Me presentaban a cientos de personas pero jamás a las cocineras que preparaban las cenas. Si me acercaba a hablarles no me contestaban o se quedaban en estado de shock, porque aunque viven con la familia, no son de la familia. Sencillamente, no son.

      Acá habría que hablar mucho de este tema y trabajarlo muy a fondo, porque creo que las jerarquías entre mujeres dificultan mucho el avance de los derechos humanos para todas…

      Gracias por hablar de esto, brillante artículo!!!!

      Coral

    21. marta

      Sinceramente no me ha dado lugar a leer el artículo entero pq me he quedado en la frase de “pagar al alguien no es liberar a la mujer sino al hombre” y sinceramente me he setido fuera de lugar. Para poder opinar me he obligado a seguir leyendo pero no ha mejorado. Tengo 2 carreras universitarias de mierda un master hablo tres idiomas y soy profesora de ESO y me encanta. Además tb soy lesbiana. Mi pareja tiene 2 carreras y tb es profesora. Y además hemos contratado a una persona que viene de vez en cuando a limpiar nuestra casa pq sinceramente no tenemos tiempo para hacer todo. Esta persona, q si, es una mujer, cobra fácilmente el triple que yo cobraba cuando era por ejemplo guía de museos para colegios y ya tenia todos mis títulos. No se donde me encuadro yo la aquí. En el articulo digo.

      1. pilar

        Hola Marta, me parece muy interesante lo que dices.
        A propósito, ¿ cuanto la pagas?. Porque creo que es un aspecto importante que se está hurtando en el debate. Y ¿ abonas la Seguridad Social?.
        gracias.

    22. Lula

      Creo que el debate es interesante, pero ciertamente el punto de partida se me hace muy tradicional. Sigue existiendo la familia de hombre-mujer-niños en la que la mujer cobra menos y es quien, para poder trabajar fuera de casa, “contrata” a una asistenta infravalorada y, sobre todo, infrapagada, mientras sigue siendo la que se ocupa de toda la intendencia de la casa y él no hace nada en casa.

      Pero creo que los casos diferentes a ese son muchísimos y me parece importante que se vean, que se hagan también punto de partida del debate. Me fui a vivir con mi pareja (hombre en ese momento) y allí estaba Inés, que limpiaba su casa y con la que trataba y acordaba él. Inés, con contrato, alta en la seguridad social y una fuerza vital impresionante. Cobraba más que yo. Mientras, Ori, que había limpiado mi casa, aprovechó mi ausencia para huir de su marido maltratador. Tenía las llaves de mi casa y, como acordamos, pudo ir cuando lo necesitó. Volví a mi casa, ahora mi pareja es mujer. Ori limpia nuestra casa y, ciertamente, cobra menos a la hora que el fontanero, al que también contratamos y podríamos aprender su oficio o la electricista (“no sabes lo duro que es ser tía en las obras” me decía), que varios amigos podrían sustituir o incluso enseñarnos a cambiar un enchufillo, pero a los que necesitamos, aunque muchas menos veces. Cobra más que mi chica y que yo a la hora, pero nosotras trabajamos diez y doce horas al día y eso nos permite pagarle un salario bien digno y pagar su seguridad social. (No deberíamos trabajar 10 o 12 horas al día, eso está claro, pero ramificaría el debate). No nos permite ir a la pelu o de restaurantes tanto como nos gustaría, pero preferimos contar con Ori. Viene cuando le cuadra, porque son pocas horas y aprovecha otros viajes, así que nunca sabes cuándo habrá venido, pero el día que llego a casa y ella ha pasado por aquí es como un milagro y doy gracias a todo, incluida ella.

      Siempre he pensado que si alguna vez fuera rica, lo primero que haría sería contratar un/a masajista, en nómina. Las piernas me matan, cómo se hinchan. ¿Me haría eso menos feminista?. También puedo traer yo la compra a casa, ¿soy menos feminista porque pago a alguien porque me ayude a traerla? ¿o sólo si ese alguien es mujer? Últimamente llevo a arreglar toda la ropa que por una cosa u otra ya no me sirve, ¡y sé coser! ¿Tendré que arreglarla yo para poder seguir creyéndome feminista?

      Lo que no se puede es ser feminista y tener asistenta infrapagada y en malas condiciones mientras no se espera ni exige nada de quienes una tiene alrededor, pero no estoy de acuerdo con que no se pueda ser feminista y contratar a alguien para que limpie tu casa. Lo que tenemos que hacer es luchar para que no haya mujeres que tengan que dejar a sus hijos para encontrar trabajo fuera de sus países y que éste acabe siendo cuidar a otros niños, aunque ellas sean ingenieras, u hombres que también dejan a sus hijos para dedicarse a la construcción, en países con burbujas inmobiliarias, aunque sean profesores de literatura. Pero no creo que dejar de contratar dignamente a personas que hacen un trabajo digno y necesario sea una vía hacia una solución más feminista ni más justa.

      1. pilar

        Hola Lula, ¿ podrías decirnos cuánto le pagas de salario y de Seguridad Social?. Creo que es una parte importante, que insisto se está hurtando en el debate.

    23. Angélica

      Totalmente deacuerdo con el post, y teniendo que generalizar mucho, a mi si me parece bastante incompatible con ser feminista y anticapitalista.

      En mi familia no hay sueldo para contratar a nadie más, lo único que una temporada una tía estaba en ampuros economicos y mi madre decidió darle dinero, ella le parecio que aceptarlo sin más no estaba bien y se ofrecio a pasarse una vez por semana para limpiar casa, pero creo que esa es una situación diferente.

    24. Angélica

      Marta, sinceramente me he perdido..¿qué tiene que ver las carreras que tengas con el tema? -.-

      Y un tema muy curioso, he vito muchas feministas? referise a las limpiadoras o auxiliares como “limpia culos” y “fregaplatos”.

    25. Anarres

      En el tema de la prostitución toda feminista que se valga tiene clara su posición. Pero en este, que a mí me parece primo hermano, todo es mucho más difuso y apenas es un tema que se trate… ¿Habrá abolicionistas que defiendan el trabajo doméstico remunerado?

      Me parece TAN esencial plantearse esto. Tanto como feminista como anticapitalista. Fue una de las cosas que me ayudaron a ver lo absurdo del sistema económico en que vivimos. Si lo hago en mi casa, no es trabajo, no cuenta para nada mi experiencia, no se valora como un esfuerzo. Si lo hago fuera, tengo un sueldo y por lo tanto sí es trabajo. Aunque posiblemente las condiciones laborales sean precarias, sin ningún tipo de seguro, sin ningún tipo de garantía de qué pasará si necesito una baja por razones médicas. Sí, claro, 10€ la hora suena muy bien (especialmente en estos tiempos que corren), y más si no tienes en cuenta que si una semana te vas de vacaciones (tú, no la empleada) seguramente le dirás que no venga, que si mientras está subida a una escalera limpiando el polvo se cae y se rompe una pierna, no va a ver un duro en todo el tiempo en el que no pueda trabajar, etc. Capitalismo puro y duro.

      Como me pasa con la prostitución, es un tema que no puedo plantearme sin una crítica al capitalismo. Lo absurdo es el sistema económico y social entero. Lo absurdo es que trabajos indispensables, como son las labores domésticas, sean mal pagados o no pagados, mientras tantos trabajos inútiles o contraproducentes van ligados a sueldos astronómicos. Y lo más absurdo aun es el prestigio social de unas ocupaciones y de otras.

      No se puede desligar del sistema económico y no se puede desligar del tema del género. Quizá no hayas contratado a una mujer de la limpieza “por ser mujer”, pero el hecho es que la gran mayoría de personas que se dedican a limpiar son mujeres. No es casualidad. Es sistémico. Y sí, hay hombres hiper sensibles con el orden y la limpieza (conozco a algunos), pero eso no cambia que la estructura social general sea la que es. Mientras a un niño, por ser niño, al tener una actitud “pasota” con la limpieza se le disculpe, se le acepte, como algo natural, y a una niña, por ser niña, al adoptar la misma actitud “pasota” se le haga chantaje emocional (“mira todo lo que tiene que hacer tu madre, ayúdala, anda”) y otras formas de presión social, esto va a continuar siendo igual.

      ¿Que las mujeres que se dedican a limpiar en casas ajenas se quedarían sin trabajo si desapareciera la demanda? Por supuesto. Y esto no sería un problema si todos los trabajos se realizaran de forma cooperativa, si a todas las personas se les garantizara el derecho a la vida y el derecho a sentirse útiles. El reparto del trabajo es necesario, pero puede hacerse de muchas maneras. La capitalista es una de las peores que se han ideado nunca.

      1. angélica

        Puesatampoco me parece adeacuada la comparación con la prostitución, son temas creo que con bastantes matices de diferencia.
        A veces me parece que caemos en absurdos, no se a lo mejor es lo mismo que mi tía aceptara esse dinero x follarse como trabajadora a sus hermanos. Sería flipapante

    26. angélica

      Por cierto… hace poco leí la entrada puteras de June y….casi me vomito. Hasta estaba Cézar dandole la razón….que miedo dan algunas cosas….

    27. Bea Ramos

      Me ha encantado encontrar un artículo referente a este tema, que como bien dices está silenciado, al menos a nivel de debate público. Hace unos días me decía un amigo sueco que en Suecia hace poco que se regularizó la situación de lxs empleadxs domésticas, ya que antes este trabajose hacía en negro. La razón por la que se hacía en negro no era tanto por ahorrar los seguros sociales como por ser una vergüenza, y algo poco digno de reconocer, el tener unx empleadx doméstica en casa. Ricos y pobres, cada cual se quita su mierda. Así me lo expresó mi amigo y me parece tan revolucionario! He aquí uno de los efectos de la larga historia del socialismo en Suecia. Porque, si bien la cuestión de las empleadas domésticas es un debate feminista, me parece también de clase social, como señala Gimeno, y por tanto, deberían plantearselo también los señores y señoras de izquierdas. Así, otra pregunta que cabría hacerse sería:¿Pueden las mujeres y los hombres que contratan a mujeres para que limpien sus casas ser llamadxs de izquierdas?
      Sin embargo, cuando este debate pasa del nivel teórico a la práctica, las situaciones personales mandan y apremian la resolución.
      Sin embargo, hay algo en el artículo que no veo tan claro, y es el de que si lo hicieran los hombres se revalorizara y tuviera que pagarse más caro. Hoy día, en la precariedad laboral en la que nos encontramos, hay muchos hombres que harían ese trabajo por ese dinero. No olvidemos que es una cuestión de división sexual del trabajo, pero también se clase. Tampoco estoy de acuerdo con que ese trabajo siga precarizado para pasar de ser realizado por las mujeres a ser ahora a lxs estudiantes a quienes se les explote. Creo que las soluciones deben pasar por otras vías.
      Por mi parte, yo he hecho mi lucha en este ámbito, porque como bien dices, “si no libramos siquiera esa batalla doméstica, ¿cómo vamos a ganar ninguna otra?”
      Saludos y felicitaciones por tu post.

    28. Tabata

      Creo que a estas alturas es injusto decir que pagar a alguien por realizar las tareas del hogar no libera a la mujer sino al hombre.
      La mayoría de los hombres jóvenes que conozco comparten las tareas y si se decide contratar a alguien, libera de las tareas a los dos.
      A veces me da la sensación de que vemos al hombre como el enemigo en lugar de como a un semejante.
      El trabajo de asistenta es tan digno como cualquier otro trabajo y lo que habría que hacer es revalorizarlo y sacarlo de la economía sumergida, que es donde está el problema.
      Para muchas personas sin estudios es uno de los pocos trabajos a los que pueden acceder y les supone un importante ingreso.

    29. Ameraun

      Artículo que da paso al debate grueso, fogoso en algunos momentos, como muy bien se visualiza en el número de participantes, que por cierto han ido aportando unos aspectos que han ido enriqueciendo el mismo.

      Lo que no hay duda es, que es un debate transversal, donde se mezclan cuestiones de género, económicas, de clase y todo ello no se puede abordar desde una sola salida a la precariedad de las ‘asistentas’ que no sé si siquiera hay que nombrarlas de tal manera, ya que al final, de lo que estamos debatiendo es de la situación social, económica, de clase y de género de una o un trabajador o trabajadora.

      Hay que pelearse por la dignidad laboral, lo mismo que por la dignidad de género, con la igualdad que sea necesario conseguir, aunque sea de forma progresiva, pero sabiendo que los objetivos se marcan en el logro de la dignidad laboral, lo mismo que la equiparación de género. Creo que no hay otra salida, por lo menos si queremos abordar con profundidad el debate propuesto.

      Dos cuestiones que no creo han encajado en el artículo y en algunas respuestas; lo del traspaso a los estudiantes del trabajo doméstico, y lo de la imposición económica, de, contrato porque dispongo. ¿Neoliberalismo ideológico?

    30. Paula

      pongamos por caso..

      naci en madrid en una familia de clase media, lo que me dio la oportunidad de estudiar en una universidad española.

      eso me dio la oportunidas de trabajar cono ingeniera en españa, y trabajo diseñando electrodomesticos que deben estropearse a poco de vencer la garantia

      gano bastante dinero y me gusta mi trabajo. mas bien, me gustan varias de las actividades que realizo pero me paso unas 8 u horas al dia recluida en una habitacion de la empresa, no puedo abandonarla, no puedo recibir visitas, no puedo dedicar esas horas mas que a lo que me piden o no cobro. y que sentido tiene mi trabajo? que sentido tiene malgastar recursos y exprimir seres humanos para fabricar electrodomesticos defectuosos?

      pero mi trabajo me permite decirle a carmen (que nacio en paraguay en tambien una familia de clase media pero cuyo titulo universitario no le supone en españa mas oportunidades que a otra paraguaya de clase baja que alla no tuvo la oportunidad de estudiar..pues que me permite ofrecerle el siguiente trato “a mi no me gusta limpiar mi casa, si lo haces tu te pago mas de lo que cualquier otra persona esta dispuesta a pagarte por algo que tu sepas y estes dispuesta a hacer”

      carmen acepta.

      verme con ella en esta situacion me hace muy consciente de que nuestras diferentes oportunidades se deben al simple hecho de que yo naci en madrid y ella en asuncion.

      tbien de que yo me valgo de esos recursos a los que tengo acveso (sipre que acepte trabajar para mi empresa) para que otra persona haga lo que yo no quiero hacer.

      no se que escogeria ella si contara con mi abanico de opciones pero supongo que no estaria por la labor de limpiari casa.

      pero soy yo (y no carmen) quien cuenta con mi abanico de opciones, que deberia hacer ahora?

      despido a carmen y me limpio yo la casa? no creo que carmen vea en ello mi gran compromiso con la justicia.

      le digo que a partir de hoy limpiare yo pero que como no quiero hacerle la putada de destruir uno de esos puestos de trabajo a los que ella tiene acceso le seguire pagando, pero ella ya no tendra que trabajar mas?

      dejo mi empresa y me pongo yo tambien a limpiar casas(que moralmente es mucho mas digbo que mi

    31. uno que pasó por aquí

      En relación a este asunto, como hombre y como persona de clase media me resulta difícil posicionarme, aunque tiendo a verlo como un síntoma claro y evidente de las desigualdades socio-económicas estructurales y de la desigualdad por razón de género que continúan existiendo en nuestras sociedades -y en un contexto ahora también de mayor mundialización y de desigualdades entre países del centro y países de la periferia-.

      En mi caso, desde que yo era muy niño siempre he convivido con asistentas en el hogar familiar. Algunas pasaron por allí en régimen de ‘empleadas del hogar’ por horas y otras en régimen de internas…
      Las internas que pasaron por el domicilio de mis padres -desde finales de los años 70 hasta hace pocos años- fueron tanto mujeres pobres de origen rural como mujeres extranjeras.

      He de decir lo siguiente con respecto a este hecho de criarme y crecer compartiendo vivienda con “sirvientas”: DESDE QUE TUVE USO DE RAZÓN Y ME DI CUENTA DE ESTA SINGULARIDAD QUE SE PRODUCÍA EN MI CASA, HE SENTIDO VERGüENZA Y MALESTAR POR ELLO. TAL COSA MARCÓ ADEMÁS MI CARÁCTER DE ALGUNA MANERA.
      POR ESTE MOTIVO Y POR OTROS A MI MADRE NUNCA LA HE ENTENDIDO, Y HOY EN DÍA TENGO CLARO QUE ELLA ERA Y HA SIDO UNA PEQUEÑO-BURGUESA DE LO MÁS IMPRESENTABLE. Y MI PADRE UN FRANQUISTA ELITISTA Y PEQUEÑO-BURGUÉS, también. PARA ELLOS DOS TENER A ESAS MUJERES TRABAJANDO EN SU CASA ERA UN SIGNO DE ESTATUS SOCIO-ECONÓMICO…

      LO ÚNICO QUE CREO QUE LES SALVA A ELLOS DOS ES EL HECHO DE QUE -HASTA DONDE LLEGA MI CONOCIMIENTO Y MIS RECUERDOS- CREO QUE NINGUNO DE AMBOS EXPLOTÓ LABORALMENTE A NINGUNA DE AQUELLAS MUJERES. Y MI PROGENITOR -que yo sepa- TAMPOCO ABUSO SEXUALMENTE NUNCA DE NINGUNA DE ELLAS.

      Conclusión (para mí): el trabajo doméstico, ya que existe, debería ser realizado exclusivamente por horas, y nunca en régimen como “internas”; debería estar mejor pagado y considerado, con unas condiciones laborales que puediésemos considerar dignas. Y debería no estar tan marcado como está con el componente de género.

      1. Ahishah

        “Y HA SIDO UNA PEQUEÑO-BURGUESA DE LO MÁS IMPRESENTABLE” anda pues como tú asturiano xDDDDD.

        Eso si, estoy deacuerdo con la conclusión.

    32. Minina

      Artículo sensacionalista o mejor conocido como amarillista, con el único propósito de generar debate. De doble moral también, por una parte “¿quién cuida los hijos de la cuidadora y quién limpia la casa de la limpiadora?” Es exactamente lo mismo que con cualquier trabajo, el de la recepcionista, azafata, cajera, gerente de un banco, analista, ingeniera, técnica, abogada… Trastocar una verdadera problemática de roles de género para echarle la culpa a un empleo… Eres como los gobernadores, que saben que hay una problemática en educación y en vez de hacer más escuelas, elevan las cuotas escolares… Señalas un punto, pero tu artículo nada propone.

    33. Enrique

      Buenas, Beatriz.

      Estoy totalmente de acuerdo con tu entrada.

      Pienso que se puede ser feminista, tanto teniendo como careciendo de criadas. No obstante, eso no quita que igualmente una feminista elitista que utiliza a otra mujer para liberarse (liberando con ello, a su vez, a su pareja), esté esclavizando y oprimiendo a otra mujer que dejará de limpiar su propia casa por un momento para limpiar la de otra.

      Ahora bien, no estoy de acuerdo con tu conclusión final. Es adultista, otra forma de opresión patriarcal.

      Las personas más jóvenes siempre han sido oprimidas por las personas adultas; y ese adultocentrismo aún imperante en la sociedad actual, se refleja en tu conclusión. Como no es políticamente correcto dejar la basura para las mujeres, para la gente extranjera, para quienes tienen la piel negra, para homosexuales, etc… empleas a la juventud para que carguen con ella.

      Pues no. Los y las jóvenes también tenemos derecho a un trabajo digno; a formarnos honesta y honradamente, adquiriendo experiencia y sin que se nos explote.

      Me parece muy bien tu artículo, pero el concluir que como va contra las mujeres en general es mejor dejar este tipo de trabajos a varones y mujeres jóvenes, me parece también un abuso adultista.

      Te paso dos entradas que escribir para que puedas comprender mi postura:

      http://educacion-enrique.blogspot.com.es/2013/07/que-es-el-adultismo-y-por-que-lo-veo-en.html

      http://educacion-enrique.blogspot.com.es/2012/11/el-adultocentrismo-tambien-discrimina.html

      Un saludo.

    34. lalau

      Por mi parte creo que hay que visibilizar el trabajo doméstico y de cuidados y darle valor (no sólo económico, sino también social).

      Dignificar las condiciones en que se realiza cuando se contrata me parece imprescindible, pero no todas las necesidades de cuidado pueden resolverse mediante la contratación de una persona. Por lo tanto es importante apostar también por la corresponsabilidad social y el reparto equitativo de los cuidados, trascendiendo los vínculos familiares (siempre se habla del ámbito de la pareja, pero se puede vivir sola y tener dificultades de conciliación)
      También creo que no es posible poner “la vida en el centro” dedicando 8h al día al empleo…

    35. Carlos

      Es un tema sujeto a debate, pero yo tengo mi opinión: y es que el trabajo doméstico que se realiza en la intimidad de un hogar tiene un carácter sagrado, precisamente por implicar un esfuerzo de cooperación básico dentro de la primera unidad social de la humanidad, ya sea ésta entendida como la familia o el espacio donde se desarrolla dicha convivencia en intimidad. Así las cosas, las personas que comparten esta vida en común son responsables y deben hacerse cargo de este trabajo de forma activa y equitativa. Excusas egoistas o acomodaticias tales como: “no me gusta, lo hago mal; clasistas y burguesas: “contrato porque me lo puedo permitir”, “trabajo o empleo el tiempo en tareas más importantes o productivas para el sistema como estudiar una carrera” son desafortunadas y cuando menos, de mal gusto. Hay que tener muy buena justificación para contratar ayuda en el hogar, y aún en ese supuesto (enfermedad, falta de tiempo por imperativo laboral) -ningún trabajo debería ocupar ese tiempo-, la persona contratada debe tener, aparte un salario bien remunerado (por el estado o por el particular) un trato especial, con derecho de residencia, pernoctación, etc, garantizando la autonomía propia del ámbito profesional, pero abierta moralmente en lo personal, como un miembro más de la familia, que sería lo deseable.

    36. Antonio

      En general estoy de acuerdo, sobre todo en lo relativo a las políticas públicas que considero fundamentales en un Estado Social, pero me gustaría dejar una matización, hay trabajos que no producen “mercancías” también. El capitalismo produce bienes y servicios. Y el trabajo domestico profesionalizado es un servicio y desde el punto de vista capitalista debería ser considerado como tal. El debate se centra, bajo mi punto de vista, en porqué no se condiera así. ¿Qué opinas de ésto, Beatriz?

    37. Eneko Aritza

      Me parece que las únicas que tienen contradicciones con ese tema, son las progres y rojillas. Pero ellas no representan a todo el feminismo, tambien hay feminismo liberal y no creo que las feministas liberales tengan problemas por contratar un servicio como otro cualquiera. Los problemas siempre van de la mano de las progres y rojillas.

    38. Africa Garcia

      Me gustaria participar de un grupo de trabajo sobre el tema. Si quereis saber quien limpia la casa de la limpiadora yo os lo explico con mucho gusto, y todo lo relacionado. Una cosita no estoy para nada de acuerdo en que sea “un trabajo q no requiere ninguna especialización, y luego propone q lo hagan “profesionales”.Lo dicho este tema necesita ser más trabajado por las feministas.

    39. Katerin Barrales Guzmán

      Yo pienso que hay que separar la discusión del tema de las tareas domésticas en dos dimensiones; en una primera distinción se trata de una relación laboral entre un/a empleador/a y su trabajadora (casi siempre es una mujer), ya que a propósito de la emergencia de hogares de solteras/as, monoparentales u otros, el empleador puede ser un hombre o una mujer, o incluso una “sociedad” de parejas homo u hetéro, eso da igual, el punto es que para alcanzar una relación laboral justa, la discusión más relevante debiese centrarse en las condiciones laborales de la trabajadora, qué salario, qué horario, qué contrato, en qué sistema de pensión. En esta dimensión operan “las leyes del mercado laboral”: el nivel de desarrollo de los países va determinando cuánto se paga, la legislación la protección laboral, la desvalorización social de este trabajo, determina muchas veces que este trabajo sea hecho por la población migrante, etc. En este sentido, actualmente el hecho de emplearse en el servicio doméstico se presenta para muchas mujeres pobres como una mejor alternativa laboral, frente a otros trabajos más precarizados.
      La segunda dimensión del trabajo doméstico, desde mi punto de vista mucho mas compleja y abandonada teóricamente, dice relación con el tema de la división sexual del trabajo del “cuidado”, del hogar y la familia… Esta dimensión devela que el cuidado de los hijos y el hogar, sigue siendo un “acuerdo” entre mujeres… Un acuerdo entre aquella mujer trabajadora de clase media, muchas veces profesional, con hijos dependientes, con o sin pareja, que necesariamente debe trabajar fuera de casa y delegar los “cuidados” de su hogar y familia a una “otra”… otra mujer. Es allí donde fundamentalmente el hombre es el término excluido de la relación, y es quién se libra del cuestionamiento ético respecto de quién limpia su basura…. Cómo bien dice el artículo, la realidad es que el trabajo de cuidado es todavía fundamentalmente obligación de las mujeres..Las mujeres de clase media y alta han podido librarse en cierta medida de la segunda jornada, traspasando las labores domésticas y de cuidados del hogar y la familia a mujeres más empobrecidas a través de lo que Nancy Fraser llama “contrato sexual”… Yo lo llamo “el acuerdo entre mujeres”… La naturaleza de este acuerdo es la que debe ser más explorada porque a veces no sólo se trata de una relación laboral entre mujer rica/ mujer pobre, muchas veces se superpone la relación madre/hija u otra entre parientes… El caso es que el sujeto excluido es el varón, y la complejidad de dicha relación, confronta a las feministas de este y otro lado, simplificando la discusión y culpando muchas veces a quienes tienen servicio doméstico. .. Perdón el espacio pero me apasiona el tema!!!

    40. Juan

      La cuestión es si estas mujeres que priorizan su carrera profesional sobre los cuidados y la atención doméstica, eligen emparejarse con hombres que gustosamente asumirían ese rol. El mundo es muy grande y está lleno de hombres con poca ambición profesional, que estarían dispuestos a reducir su jornada, o directamente dejar de trabajar para dedicarse a sus hogares.
      La realidad, me temo, es que este tipo de mujeres quieren hombres con ambiciones profesionales y niveles medio-altos de ingreso.

      1. Gira

        No es cuestión ni de género/hembrismo/machismo ni nada parecido. Es cuestión de dominancia/sumisión. La persona que tiene elección de pareja no tiene que arrastrarse por nadie. La persona que no se come un rosco (por así decirlo) tiene que dejar hasta su trabajo para esclavizarse y así poder tener descendencia.

    41. Maritza

      El fondo del tema es la equidad en la contratación, la justicia en prestaciones laborales, y reconocer que son fuentes de empleo dignas, además agregarle que habemos personas que requerimos de contratar estos servicios, simplemente por autonomía, nada de sexismo o explotación, sólo necesidad de que nos ayuden a hacer lo cotidiano, y no es opcional, simplemente vital.

    42. marta

      Buen artículo, Beatriz. Y en efecto, un artículo muy interesante. Dos apuntes:

      – te interesará leer el siguiente artículo que plantea mucho de lo que dices, escrito por una de las hijas de una asistenta, salvadoreña, cuya madre trabajaba para familias de clase media blanca norteamericana…. “White motherhood, and the white feminist dream of “having it all” – having a career and having a family – often depends on the subjugation of women of color. These women have to sell not only their time, but their love, and indeed their own children. My mother could not raise us. I could not afford my mother’s care. I was competing with a handful of extremely wealthy women from Palo Alto, Atherton, Mountain View and Menlo Park, for what could have been my mother. When she came home she was controlling, abusive, vindictive. Cheeky white children had tried her patience for hours on end and she had none left for me. I would not be attending any extracurriculars or having a home-cooked meal. I had been pushed out of the market for my own mother so that a white woman somewhere could raise her well-rounded children. I got the sour ends, leftovers once again, of someone else’s memory of a great nanny.” http://www.salon.com/2013/10/08/castoffs_and_leftovers_the_mixed_benefits_of_working_for_a_white_family/

      – ¿revalorizar el trabajo doméstico? se trata de cambiarle el nombre, de asistenta a mayordomo, subir el sueldo y el estatus y verás como los hombres se suben al carro, jaja!… en esta escuela de mayordomos sólo un 25% son mujeres estudiantes… http://www.butlerschool.com/index2.htm pasa como con lo de chefs. Mi compañero, sindicalista sudafricano, siempre cuenta que en el sindicato de maestros, como en muchos otros, los cargos de responsabilidad los ocupaban mujeres cuando no eran remunerados… a partir del momento que la remuneración y el estatus llegaron con el cargo, los hombres monopolizaron los cargos de responsabilidad, incluso en ramos donde la mayoria de la masa sindicada son mujeres!

    43. Aure Daza

      Me parece muy interesante y oportuno el artículo, pero, como tú dices, no agota el tema. Por ejemplo, qué pasa si alguien vive sola pero no tiene mucho tiempo libre y prefiere gastar parte de su sueldo en contratar a alguien para que limpie y así poder dedicar ese escaso tiempo libre a otras cosas? Y, claro, el tiempo que debería dedicar la persona que limpie sería un horario laboral normal y que después le quede también tiempo libre (aunque parte de ese tiempo libre lo tendrá que dedicar a su casa, claro, pero entonces enlazaríamos en las clases sociales, en los distintos tipos de sueldo, si debería haber tanta diferencia en las remuneraciones, etc., etc., pero entonces si que la discusión -dialéctica no se terminaría nunca-). Saludos cordiales!

    44. Guadalupe López

      Sin tiempo de leer el artículo ni los comentarios, me parece muy tendencioso el título. Si se hizo para llamar la atención, también puede ser peligroso. Es como preguntar si una persona de izquierda puede tener acciones, comer en un restaurante lujoso o comprarse unos tenis de lujo (como los que tiene un hijo de Andrés Manuel López Obrador). En fin, creo que ser feminista es compatible con muchas cosas. Tema largo de discusión.

    45. Mónica Cortazar

      Estimada Beatriz: coincido con Guadalupe en el disgusto por el título, que me parece sexista. ¿Por qué tienen que ser las feministas quienes se cuestionen el tema? Acaso el trabajo doméstico no es responsabilidad de los dos…La pregunta tendría que ser ¿Es compatible ser de izquierda y tener empleadas/os domésticos? ¿Qué me decís del jardinero/a, fontanero/a , etc? En Uruguay el empleo doméstico está sindicalizado y ha subido sustancialmente el salario y se persigue mucho el hecho de que tengan seguridad social. Es cierto que es caro, eso no quiere decir que no sea necesario. Pero eso ocurre también con el que tiene un kioskito y necesita alguien que le de una mano para no trabajar 12 horas seguidas, y se encuentra con que el empleado o empleada le sale bastante caro. Coincido contigo que es necesario un sistema de cuidados accesible, por algo las familias posponen tanto el tener hijos! Y no estoy de acuerdo contigo en que si se repartiera bien, se podría realizar, no sé que edad tenés y si tenés hijos, pero creo que no estas considerando lo que implica trabajar ocho horas en una ciudad, contar los tiempos de transporte y atender adecuadamente a los niño aunque sean dos adultos…en tiempos en que no se puede contar con la familia ampliada. Claro, si los abuelos estan, siempre se puede explotarlos no? Y eso si no va a ser visible. Ah, y no tengo empleada domestica, y ese fue mi trabajo en mis epocas de inmigrante en Europa.

    46. Leopoldina

      Pero no pasa nada, cuando las cosas involucran el dinero, lo más común es la hipocrecía, las mentiras piadosas y la doble moral. Y esa costumbre de la doble moral le toca, a quien le sirve el sayón, como perteneciente a la burguesía, esa clase que se define, esencialmente, por la doble moral.

    47. Violeta

      Solo sería incompatible a) cuando no trabajas fuera y por tanto puedes hacerlo perfectamente por tí mismo/a b)cuando no lo entiendes como “trabajo” sino como servidumbre c) cuando ves alguna diferencia entre esa persona, como trabajador/a, y tu mismo/a como trabajador/a. Es decir, considerándolo un trabajo mas. Además, suele ser imprescindible cuando tienes hijas/os pequeños, porque ni los horarios de guarderías/escuelas infantiles ni los de los colegios -mucho menos- están adaptados a los horarios laborales en jornada completa (imprescindible para vivir) sumándole además los tiempos de desplazamiento. Si además eres madre sola -familia monoparental- ya ni te cuento lo imprescindible que es. En este tipo de debate se suele partir, dar por hecho, que las mujeres vivimos SIEMPRE en pareja y en pareja heterosexual. Y no es así. Otro caso imprescindible suele ser el de personas mayores.

    48. Beatriz

      Violeta, yo no digo que en estas condiciones no haya que arreglarse así, ¿que tiene que ver vivir en pareja heterosexual si ellos no van a colaborar? Primero digo que hay un trabajo doméstico básico y otro especializado: cuidado de niños, niñas, personas dependientes, ancianxs. Este tiene que ser socializado, (esa debería ser nuestra aspiración), pero en ausencia de esa socialización, cada una se arregla como puede y tiene derecho a hacerlo. El de limpieza cotidiana y básica es el que discuto. Pero, además, si te parece incuestionable tener a una persona que cuide a un familiar enfermo, ¿qué pasa con el familiar enfermo de la cuidadora? ¿y si la cuidadora tiene una madre que necesita cuidado? Es esa naturalidad con la que asumimos que como podemos pagarlo y lo pagamos bien y no lo entendemos como servidumbre…es un derecho. ¿No es un derecho para ellas? ¿quien cuida y limpia la casa de la cuidadora? Si nunca nos hemos hecho esa pregunta…es cuando la cosa es problemática.

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    51. Ana

      He leído unos cuantos comentarios con hedor a elitismo y clasismo y acabo de sentir un escalofrío. Desde el currículum vitae que nos ofrecía una compañera para ¿demostrar? que tiene derecho a contratar a una empleada doméstica, hasta el “yo no sé limpiar” que afirmaba tranquilamente otra (me recuerda mucho a mi señor padre negándose a planchar o cocinar porque “no sabe”). Este es un debate feminista porque nos remite a esa división del trabajo en sexos, pero también es un debate sobre el neoliberalismo, la situación de la clase obrera y para más inri, migrante.
      Tal vez no tenga mucho que ver con el tema o puede que sea el propio núcleo del problema, pero, ¿se puede ser feminista y liberal? A veces lo dudo.

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    53. Ale

      Lo primero decir que no he leído todos los comentarios y que igual alguno ha dicho ya lo que voy a comentar. Me pregunto… no es machista la pregunta “¿Es compatible ser feminista y tener empleada doméstica?”. No sería mejor una pregunta “¿es compatible ser feminista y tener servicio doméstico?” (por ejemplo). Entiendo que la realidad de los cuidados asalariados es casi estrictamente femenina en la práctica, pero parece que sólo la mujer puede trabajar en el servicio doméstico, lo que es un enfoque machista que distorsiona ligeramente el fondo de la cuestión tal y como se plantea en el artículo en el que, por otro lado, discrepo absolutamente en que el ‘servicio doméstico’ libere a la mujer del trabajo que debiera haber hecho el hombre. Será cierto en muchos casos, por supuesto, pero como afirmación categórica es un disparate y ‘objetiviza’ al hombre de una manera harto indeseable como argumento para conseguir una sociedad igualitaria. Como hombre entiendo que merezco toda la caña del mundo por el mundo hombruno de orangutanes en el que he nacido y del que me he privilegiado clarísimamente, pero no pertenezco a una categoría estática tan simple como lo que se deduce de este tipo de argumentario.
      Saludos!
      Pd.: gran web, la primera vez que la visito… muy interesante! ; )

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    56. marta

      Hola, me parece que más bien hablas de unas condiciones laborales mejorables que de una actitud de género. El trabajo doméstico bien remunerado y regulado no tiene porque ser diferente del trabajo en un taller mecánico o en una consulta médica. Otra cosa es que haya recaído sobre mujeres a las que ha sido más fácil explotar, pero insisto, la explotación laboral me parece el quid. Gracias por la reflexión

    57. Christian

      Acaso alguien trabaja 24 horas al dia como para no poder lavar sus platos, limpiar la sala y tender la cama?
      Si vives solo/a, no hay mucho que limpiar, asi que puedes hacerlo tu mismo. Si estas casado, podrian repartirse las tareas domesticas con el esposo/a (Aqui pasa algo que no entiendo: muchas mujeres se quejan que ellas tienen que hacer TODO y el esposo? Se quejan de algo que ellas mismas permiten!)
      Igual siempre van a existir empleadas domesticas mientras haya mujeres buscando trabajo y personas que no quieran hacer las tareas domesticas.

    58. ¿cómo se pronuncia niñ@?

      Al final no me quedó claro si la autora del artículo tiene criada. Sí me consta que muchas feministas tienen chacha. Y también se evidencia que leyendo los comentarios, muchas de las foreras también cuentan con criadas. No me extraña, porque el feminismo siempre ha sido un movimiento propio de mujeres ociosas, unas con look conservador, como el feminismo del PP, y otras con look progre, como las de Píkara Magazine. Pero todas con algo en común: su elitismo social, y su infantil tendencia a culpabilizar a los varones de todas sus frustraciones vitales.

    59. wyxchari

      Se dice en el artículo que la empleada doméstica es contratada para liberar al hombre de sus tareas domésticas. No estoy de acuerdo. Eso depende de cada situación familiar. Si la mujer siempre ha sido ama de casa y el hombre trabaja fuera, al caer la mujer enferma, contratan a una empleada doméstica. Si los 2 trabajan, como es lo habitual ahora, la empleada está por la falta de tiempo. Bueno, demonizar al hombre por parte de una lesbiana es lo habitual ya que no necesitan a los hombres.

    60. Fran

      La pregunta es si en algo aplican la razón con fundamento las feministas, obviamente es una contradicción contratar a una mujer para que limpie cuando podrias contratar a un hombre tambien, al igual que es una contradicion contratar una niñera cuando puedes contratar a un niñero, o para las cosas que de verdad te importan si eres machista, dejarias a tu hijo en manos de un hombre?, si supuetamente defiendes que somos iguales deberias confiar igual en un hombre, como todo los que promulgan y defienden estos seres decerebrados en una contradicion mas, como quieren que tenga en cuanta a una persona que no para de contradecirse ella misma, también tendrás una explicación de por que las mujeres sean una representación insignificante en carreras de ingenieria?, no me valen decir es que no hay las mismas oportunidades hoy día cada uno estudia lo que le sale del alma, si te fijas hace 20 años las mujeres estudiaban menos eso se refleja en las estadísticas de todas las carreras donde han ido evolucionando hacia una mayor presencia de mujeres en las universidades, pero quitando el crecimiento en las carreras de ingeniería que tubi lugar a finales de los 80 y durante los 90 la realidad es que se ha estancado, y llegan al 30 % en estas carreras, y eso metiendo arquitectura dentro de las carreras tecnicas, que no considero de la entidad de una ingeniería en cuanto a nivel de dificultad, si solo te quedas con las ingenierías serias no llega la representación al 25 %, si no ahí están los datos yo no me los invento, y no digo que sean menos capaces sino que no les gusta, a cuantos niños pequeños ves desarmando una radio para ver como funciona y a cuantas niñas ves haciendo lo mismo, ahi tienes la respuesta, la mujer no se preocupa por entender la naturaleza que le rodea, se interesan en otras cosas y mas que una razon social es genetica es asi nos guste o no ala ahora si me he quedado a gusta tenia que decirlo

    61. Emma

      Si la comida rápida o envasada ya preparada aligera el trabajo doméstico es porque otras personas explotadas y habitualmente malpagadas trabajan el las cadenas de las empresas que crean ese producto. Y así con casi todas las comodidades. Y en el engranaje de tooodas estas empresas suele haber mujeres. En la parte más baja del escalafón, muchísimas…

    62. Camilo

      guau..Que de reacciones negativas tenemos al ser confrontados con nuestras contradicciones. Quizás otra pregunta seria, es compatible ser feminista y clasista?

    63. Ana López Higueras

      Otro artículo que habla de un tema sin preguntar a las verdaderas protagonistas. Igual que cuando las feministas ilustradas hablais de prostitución.

      Soy empleada doméstica, trabajo en dos hogares diferentes en uno lunes, miércoles y viernes y en el otro martes y jueves. Este empleo suficientemente pagado y digno supone para mi poder concilar mi vida laboral y familiar. Entro a las 9 salgo a las 14h y eso me permite dejar mis hijos en el colegio por la mañana e ir a buscarlos a las 16’30 cuando salen del colegio. Es un trabajo que no me obliga a madrugar ni a irme a dormir a las tantas como cuando estube trabajando en hostelería.

      Te puedo asegurar Beatriz que yo (que sí he trabajado en empleos mal pagados) soy afortunada de tener este trabajo donde se me trata con dignidad, respeto y se me paga de forma justa y puntual y tu te preocupas por si eso no es feminista? mira, de verdad, preocupate más por si la camarera que te sirve la cerveza el virnes por la noche no está siendo acosada o explotada. porqué ahí, en la hostelería si se dan casos de explotación y vejacione sy humilaciones, cosa que en el trabajo doméstico NO. evidentmente habrá algún caso que sí pero después de 10 años y habiendo trabajado para diferentes familias mi experiencia siempre ha sido buena, no como en otros ámbitos.

      si de verdad te preocpan los derechos y la igualdad de las mujeres te invito a reflexionar sobre las veradera explotaciones que te aseguro que se encuentran en otros sectores profesionales de forma mucho más acentuada que en el doméstico ya que al fin y al cabo tienes que trabar X horas y si eres rápida y diligente te puedes tomar un descanso porqué nadie te va a decir nada ni vas a tener un jefe constanemtente encima.

    64. cristina

      Hola, quisiera lanzar el debate con respecto a la remuneración de la persona que no trabaja fuera de casa y SE DEDICA a hacer esos trabajos que haría alguien exterior, y a quien sí se le paga por hacerlo (en negro o en declarado) en otras palabras a las “ama/os de casa” que nunca se jubilan y a quien nada concede una pensión.¿Quién es su empleador?

    65. Dúnia

      Aunque opino que el planteamiento es muy bueno, discrepo absolutamente en enfocar la contradicción (feminista- limpiadora) únicamente en la cuestión económica.
      Aunque es cierto que es un sector explotado, no defiendo las causas en las que es el sueldo, salario, dinero, el detonante.
      En mi opinión, una feminista no debiera contratar a una limpiadora porque perpetua el estereotipo de “la mujer que sirve”, ejecutando las tareas que nos han sido asignadas y exigidas pro ser mujeres (cocinar, fregar, planchar, recoger, ordenar, comprar, cuidar de familiares…)
      Qué sentido tiene que una feminista abogue por la libertad femenina y tenga a su servicio a una mujer, encima desempeñando funciones sexistas?
      Desconozco cuál sería la alternativa, pero para mí, no va en la dirección de contrato, seguridad social y salario digno. Estas condiciones no justifican la eternalización de los roles sexistas.
      Es, sin duda, una cuestión e interrogante muy interesantes.
      Salud.

    66. Rebeca

      las mujeres tenemos muchos trabajos y muy pocos empleos. Pagar en B, para mi no es un empleo mas bien es una explotacion y perpetua que ninguna de estas mujeres pueda salir de esa situacion de explotacion.Yo no voy a contribuir a ello. Tambien considero explotacion el puesto de trabajo mal remunerado de auxiliar de ayuda a domicilio, ya que en su mayoria son mujeres las que trabajan en ello y en su mayoria, o bien son inmigrantes o bien son mujeres de mas de 40 años. Considero que aunque tengan contrato al igual que algunas empleadas de hogar son profesiones que perpetuan el machismo e invisibilizan el trabajo en el ambito de lo privado. Tambien pienso que es cierto que es una cadena pesada, el como se marca o se dice lo limpio que a de estar o no un espacio, la suciedad no muerde pero la perdida de tiempo para tu desarrollo personal te mina.Es cierto que muchas mujeres ponen fin a la lucha incansable del reparto igualitario de tareas explotando a otras mujeres, pero tambien creo que los hombres son culpables de esto, ya que consume mucha energia tener que enseñar a los hombres que es lo igualitario. Yo personalmente es una lucha que no he cesado, desde que vivia con mi madre y padre pasando por la convivencia con parejas o compartiendo piso con amigos. He aprendido a regular mi percepcion de limpio versus sucio, he desarrollado otras herramientas pedagogicas para el reparto igualitario y a veces hasta me voy de cañas con las pelusas!!!! jajajajajajaj. Porque aunque nunca he desistido (ni desistire) en mi lucha feminista, no dejo que me desgaste el mantenimiento de el espacio donde vivo. Al igual que el machismo evoluciona (micromachismos) yo voy creando microfeminismos que me ayudan a sensibilizar y realizar aciones positivas para limpiarme los pies de barro. Saludos.

    67. Beatriz

      No estoy de acuerdo, en cualquier empresa se contratan mujeres para trabajar, y en un hogar también muchas veces se necesita alguien que haga el trabajo, porqué no contratar mujeres? trabajo en una empresa o en una casa, trabajo al fin.

    68. Alex

      Lo que es incompatible, es autonombrarse feminista e ignorar que es completamente incorrecto el término ‘doméstica’, para referirse a una TRABAJADORA DEL HOGAR, pues no se trata de algo domesticado, la ignorancia prevalece a pesar de que en el precario primer párrafo esboza el uso correcto de términos. Que lástima… después del título con garrafal error no logré pasar del primer párrafo pues con solo esto es de suponer que el texto no merece la pena.

    69. lucia

      Hola Beatríz, hace tiempo que trabajo este tema y quería acercarte la referencia de un librito francés “Du balai!” que analiza lo mismo en Francia, por si te interesa… podrías darme la referencia de la obra de Fraser que está citada? ya sé que este post tiene sus años pero si pudieras recordarlo me sería muy útil, gracias!

    70. Es aqui dnd te dan el carnet de feminista

      Menos mal que ha hablado UNA trabajadora del hogar al final, casi había perdido la esperanza. Qué gusto por teorizar sin preguntar a las afectadas eh…

      En general creo q interseca el tema de clase de manera tan fuerte que no puede hacerse un análisis sólo con perspectiva de género. Es decir, se mezclan la precarización debida a las migraciones y globalización y la feminización de la pobreza. Quizá una crítica del capitalismo como han hecho muchxs compañerxs lleva a la conclusión de no perpetuar esa situación, aunque hay otras posturas, como que ya que estamos en lo que estamos y no tiene pinta de ir a cambiar lo mejor será buscar las mejores condiciones para quien le afecta realmente.

      Por otra parte, no todas las feministas que han comentado son anticapitalistas, como hemos podido más o menos ver; es un requisito para ser feminista entonces, o simplemente una suma de factores? Tiene unx que convertir en modo de vida lo que cree para que sea verdad que lo cree? Son cosas que se me ocurren al hilo de esto

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