Calientapollas Afinando el órgano, Cuerpos

Nuestra sexóloga, Mónica Quesada, nos habla de la famosa figura de la mujer ‘calientapollas’

“¡Hola, Mónica! Es la primera vez que me lanzo a decir esto, pero ya me estoy agobiando un montón. Tengo 19 años y nunca he tenido penetración. Disfruto un montón liándome con chicos, pero cada vez lo hago menos porque están esperando algo que por ahora no me apetece… ¡e incluso me agobia! Mis amigas me dicen que si sigo así voy a coger la fama de calientapollas… ¿qué hago?” Saray.

Calientapollas

¡Hola, Saray!

El término calientapollas tiene la propiedad de aunar un gran número de las limitaciones de este sistema cultural patriarcal en el que nos movemos… ¡incluso se contempla en la RAE!

Calientapollas:
1. com. vulg. Persona que excita sexualmente a un hombre sin intención de satisfacerlo.

Con esta definición, me surgen algunas dudas: ¿De qué depende que alguien se excite?; ¿Todo el mundo se excita del mismo modo?; ¿Quién mide la satisfacción de la excitación?; ¿Qué alguien se excite por algo que yo haga, me compromete a algo?; ¿Dónde está escrito que si alguien se excita conmigo tenga que satisfacerle?; Si mi excitación acaba, ¿tengo derecho a terminar el encuentro?; ¿En que cambia la expresión “si yo excito” frente a “alguien se excita conmigo”?. En esta última pregunta se encuentra parte de la cuestión. Es decir, aquello que me excita es responsabilidad mía. Esta elusión de responsabilidad me recuerda al ejemplo del helado del artículo “Nada por aquí, nada por allí”. Recordémoslo: Imagínate que me encantan los helados. Y te veo a ti pasar con uno de tres bolas… ¡tres bolas!. Y no sólo eso, sino que te recreas en pasar lentamente frente a mi…

Si mi excitación termina, ¿tengo derecho a terminar el encuentro?

En un mundo en el que nos hubiesen enseñado (y hubiésemos aprendido) que la responsabilidad de satisfacer mis ganas de helado es del resto de la gente, podría pasar lo siguiente:
a. Me compro un helado y nos lo intercambiamos hasta que tú decides que ya es suficiente. Y yo, en vez de quedarme en lo que he disfrutado de esa parte de helado, me dedico a llamarte calientagargantas porque no me has dejado comer hasta donde yo creo que tendría que haber comido, sin percatarme que lo que sí he comido lo estaba disfrutando. ¡Pero oye! ¡No hemos llegado hasta lo que socialmente se considera el final! ¡y es tu responsabilidad el que yo me haya quedado con ganas de más!
b. Tú decides que no compartes el helado no porque no te apetezca, sino porque temes que la otra persona te llame calientagargantas o acabes indigestándote por comer más helado del que te apetecía.
c. En el caso de que tú no quieras compartir el helado conmigo, entiendo que si comes helado delante de mí es porque te gusta provocar. En realidad no comes helado porque te guste, sino porque te gusta que el resto te miremos y por eso, automáticamente, te conviertes en una calientagargantas.

El término calientapollas funciona como un limitador de los encuentros eróticos, puesto que marca y acota el camino a seguir. Ridículo, ¿verdad? Pero para ser tan ridículo, en ocasiones, no dista tanto de la realidad.

Esta forma de entender la sexualidad está medida en función del criterio del deseo sexual masculino, en la que el deseo sexual femenino no existe y, de existir, está supeditado al masculino. Esta creencia hace que en algunos encuentros eróticos, el papel femenino sea el que frena mientras que el papel masculino esté centrado en llegar a la meta establecida socialmente: penetración y orgasmo. Y esto lleva a una limitación del disfrute: limitador para la mujer, puesto que centra la atención del encuentro en evitar que se piense de ella cosas que no son y limitador para el hombre puesto que supedita el placer a la eyaculación y orgasmo (cuando en realidad son dos procesos diferentes). Así, si nuestra atención está centrada en frenar o acelerar, no estamos disfrutando realmente del camino sino de lo que está por llegar. Y no sólo eso, sino que dificulta el descubrimiento de los deseos propios, ya que no nos permitimos indagar en qué es aquello con lo que realmente disfrutamos, esté o no dentro de lo normal: o, lo que es lo mismo, la norma social.
Si nuestra atención está centrada en frenar o acelerar, no estamos disfrutando realmente del camino sino de lo que está por llegar. Sé que alguien estará pensando que, aún siendo esto cierto, hay personas que saben qué excita y lo explotan para conseguir sus objetivos. Efectivamente, hay personas que pueden usar la excitación de otras para conseguir aquello que desean… pero la responsabilidad de dárselo es de aquellos que se lo dan. Sin más. Aquí además nos encontramos con el mito de la mujer mala que usa argucias sexuales para conseguir favores y el hombre inocente que está cegado por la excitación.

Aquí además nos encontramos con el mito de la mujer mala que usa argucias sexuales para conseguir favores y el hombre inocente que está cegado por la excitación.

Siempre me ha resultado curiosa esta creencia, puesto que se le da un papel casi mágico al sexo, como si fuese una entidad propia que posee a los hombres para nublarles el pensamiento lógico y excusarse en que “no pude evitarlo”. La excitación es un proceso corporal que puede alterar ligeramente la conciencia (tanto en hombres como en mujeres) al entrar en juego otro tipo de energía, pero de ahí a nublar el entendimiento hay un mundo. Es más, desde aquí es como si las mujeres tuvieran el poder y el control sobre la excitación mientras que a los hombres les posee… y no deja de ser una mentira que tras ser 100 veces repetida se convierte en realidad.
Así pues, llegamos a la conclusión de que el término calientapollas funciona como un limitador de los encuentros eróticos, puesto que marca y acota el camino a seguir. Saray, si tú buscas el placer en estos encuentros, juega y disfruta hasta donde tú quieras. Si la otra persona se molesta, ya es adulta para decirlo o gestionárselo como mejor le convenga, pero no es tu responsabilidad. Y recordemos que si me como un helado es para saborearlo yo; el que otra persona no sea capaz de saborear el suyo es SU problema y tendrá que aprender a gestionárselo.
Para terminar, te invito a hacerte las siguientes preguntas: ¿Qué es para ti el final de la excitación sexual? ¿Cómo te sentirás si haces algo que no te apetece? ¿Conseguirás disfrutar con alguien que está haciendo algo que no le apetece contigo?

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Calientapollas
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Estudié Pedagogía para contribuir a un cambio hacia la vivencia del placer sin culpabilidad. Me especialicé en Sexualidad, base de la formación y castración de nuestra personalidad. Parto de analizar la construcción actual del género como limitante de nuestra expansión.

    Comentarios recientes

    1. marga

      una curiosidad… en la rai no existe el término “calienta-coños”?

      1. Mojabragas

        En mi cuadrilla al equivalente femenino le llamamos “mojabragas”

        1. Maria

          En un taller de sexualidad con adolescentes, una chica me dijo que da asco porque cada día hay más “microhondas”… cuando pregunté a qué se refería, mientras sus compas se echaban a reír, ella me informaba: “microhondas son esas personas que calientan pero no cocinan… ya sabes”
          Bueno, se han librado de parte del lío, al menos ya no es sólo cosa de mujeres… pero siguen estigmatizando el deseo de juego, seducción, flirteo, peeting… vamos! cualquier deseo que no pase por coito-orgasmo-placer-satisfacción, que por desgracia, creen que es lo mismo!

    2. diletantekamikaze

      El problema del término “calientapollas” es que no tiene su equivalente femenino según la academia real: “calientacoños”.

      Estoy totalmente de acuerdo con que un@ puede llegar sexualmente hasta donde quiera y que nadie tiene derecho a recriminarle nada.

      Dicho esto, considero que existen tipos y tipos de “calientas” y que algunos hacen más mal que bien. Otra cosa es lo de esta joven de la consulta, eso es machismo puro y duro y ya. Me recuerda a un colega mío que me decía que era una estrecha porque no quería pillar con él cuando yo le contaba que lo veía como alguien tan cercano que me repugnaba la idea de tener algo juntos, también me entristecía que él insistiera. En ese momento estaba tan baja de autoestima y tan insegura de mí que incluso llegué a pensar que igual tenía razón. Vamos que, como no quieres pillar conmigo, te insulto a ver si caes. Fantástico.

      Por otro lado, considero que existen personas que calientan sexual pero también emocionalmente sólo para alimentar su ego. A mí calentar sexualmente no me parece algo perverso en absoluto (aunque puede ser una innegable microfaena para la otra persona) pero calentar emocionalmente sí. Esa última gente es la de “ahora no estoy preparad@ para algo serio” y todas esas patrañas. Yo cuando no quiero algo serio con alguien no le meto una de ésas para dejar a la persona en cuestión enganchada y en reserva. Digo “NO”, aunque es difícil porque al principio es un golpe seco, mejor eso que dejar a alguien a la espera y destrozado de amor por un@.

      Vamos, que no, que cuando no quiero estar con una persona no tengo la necesidad de contarle cuentos que muestren mi gran sensibilidad y sus más que admirables dotes que tengo en alta consideración pero que entiendo incompatibles con el momento vital que atravieso en este momento y bla, bla, bla (añádase la trola elegida, a veces nos creemos nuestras propias excusas). Prefiero que vean la realidad, que posiblemente me desprecien al principio por mi rotundidad, incluso acepto que, en general, necesiten cogerme manía en una primera fase, aunque sea jodido. Pero estoy orgullosa de no mostrar ese lado angelical, virginal, místico, inalcanzable, misterioso y ñoño de los que se dejan amar sin decir la verdad para no malograr su aspecto “amable”.

      1. Fani

        ¡Vaya! Lo de tu amigo no es tan infrecuente, a mí me pasó lo mismo hace unos cuantos años, insistió tanto que hoy en día ya no somos amigos y de hecho, si me lo encuentro no le saludo. Curiosamente me ocurrió también en un momento en el que mi autoestima esta baja. ¿No crees que eso es una forma de “calentamiento emocional” también? Suelo darle muchas vueltas a las cosas y cada vez que me acuerdo de esto siento una mezcla de frustración y rabia:

        -No, no, no, no.
        -Estrecha.

        Precioso, oye.

        1. diletantekamikaze

          Creo que la desesperación y debilidad supuesta, aprendida y autoasimilada por algunos a través del modelo imperante, les hace sentirse legitimados para intentar lo que sea cuando quieren pillar, máxime si tenemos en cuenta que, también algunos, creen que decimos “no” cuando queremos decir “sí”. Eso sin olvidar a los que inexplicablemente se creen irresistibles.

          Yo diría, Fani, que esto que nos pasó es abuso emocional, directamente. Sobre todo si tenemos en cuenta que nosotras estábamos jodidas en ese momento.

          1. Peka

            “Eso sin olvidar a los que inexplicablemente se creen irresistibles.”

            Eso me suena mas bien en mujeres. A mi me acosó una babosa durante 4 largos años, eso sí, como era mujer no pasa nada.

            1. diletantekamikaze

              Bueno, Peka, reflexionaba acerca de lo que creo que puede impulsar a un hombre a comportarse de esta manera porque en mi caso han sido hombres los que han tenido esta actitud, ninguna mujer me ha tratado nunca así. Mi afirmación no pretendía ser negación de nada.

              Lamento tu experiencia, el acoso es inaceptable venga de donde venga y claro que “pasa”.

            2. silvia

              sí, te puede pasar también eso. Siento que te sientas excluído, no te deberías sentir así; si ves más allá de los géneros podrás empatizar con lo que se comenta aquí.

    3. Calienta

      Calentar está bien, es un modo inteligente de controlar a los demás. Si escitas sexualmente a personas de tu alrededor mostrarán interés, te harán favores y te halagarán; a su vez, al ver esto los de tu alrededor, se preguntarán los motivos de tu éxito.

      Tengo muchos amigos y amigas que lo hacen, yo mismo lo hago, la cuestión es si caes tú en el juego, eso es problema tuyo.

      1. luis

        Todos los tios conocimos alguna calienta pollas te dejan los huevos dolorosos y se ban para casa con las bragas mojadas este comportamiento tiene muchas interpretaciones, creo que es una forma que tienen las mujeres como forma de dominar de imponer su superioridad jodiendo al otro, o tambien para sacar provecho y dejar al otro bajo sus pies, en resumidas cuentas son putaditas de mujer que a su vez gozan con corridas mentales, mi conclusion es que la mujer goza mas mentalmente que corporalmente, cuando veo a mujeres en cafeterias contandose sus chismes concentradas hasta el limite, se les ve que estan haciendo corridas mentales se les cae la babilla no solo del labio superior sino del otro ¡que complicacion de lo femenino! tanto rollo para llegar al mismo sitio, las intenciones de las mujeres segun edad asi se puede clasificar el tema sexual.
        Me explico y muchas me comprenderar si son sinceras, a saber: La jovencita en edad hormonal que la naturaleza le pide la procreacion el libido a flor de piel se llega el macho apropiado en el dia apropiado se la calza sin mayor complicacion.
        La siguiente edad es la de las listillas que buscan algo interesante ya empiezan a elegir no solo mirar con lupa la parte fisica sino la economica sino ademas las otras posibilidades .
        La siguiente es la mujer madura que busca al abuelete que pueda costear los caprichitos, bolsos, abrigos, viajes y demas y de sexo a hacerse la estrecha o la santita, y si puede se cepilla al fontanero o al butanero bamos toda una delicia, en una palabra que la unica que folla por placer y gratis es la primera la de las hormonas desatadas y edad de procreacion las demas interer y de amor na de na suscribe un experto psicologo

        1. Roberto

          Si realmente eres psicólogo, creo que deberías reciclarte… Hacía tiempo que no leía nada tan arcaico y estereotipado de alguien que dice ser experto. Una mujer que se dedica a “calentar” está simplemente disfrutando con el nivel de acercamiento sexual al que está dispuesta a llegar. Ni más, ni menos. No hay una estrategia detrás. Si como hombre no eres capaz de aceptar quedarte con las ganas de llegar más lejos y de disfrutar con lo que te estan dando, no empieces tampoco el juego. Los hombres no somos camiones sin freno en una carretera cuesta abajo.

      2. Gloría

        Exacto, tod@s sabemos que hay chicas como tu (Calienta) que usan el sexo para controlar a los demás, captar su interés y que te hagan favores. Y no, no esta nada bien manipular a los demás, todo lo contrario, es una abuso. Eres un ejemplo de calientapollas del que las amigas de Monica quieren advertirla de que puedan acabar confundiéndola con chicas como tú.
        Por otra parte, a nadie le gusta que le inviten a tomar helado y que tu convidador lo guarde en el congelador a las dos cucharadas por que él ya está satisfecho. ¿Como le llamamos a un chico que acaba antes que nosotras? Eyaculador precoz. ¿Pero precoz respecto a que? A nosotras, que nos instituimos como vara de medir universal.
        ¿Y como nos sentimos cuando un chico tiene un gatillazo? Pues eso…
        Mónica no debería tener problema de confundirse con una calientapollas si advierte a sus rolletes de que no pretende llegar al coito. Eso sí, se arriesga a que los chicos pierdan el interés en ella. ¿Seguro que juega limpio? No sé, no sé …

    4. Ola

      Encantada de leer este artículo.
      Harta de escuchar “todas las mujeres son putas”
      Es muy fácil descargar sobre las mujeres toda la responsabilidad de la excitación sexual.
      Como si los hombres fueran todos iguales, como si a todos les excitara lo mismo.
      ¿no se dan cuenta de que el patriarcado les perjudica tanto a ellos como a nosotras? les convierte en peleles, tipos que no tienen gustos particulares a la hora de excitarse, que si ven a una mujer que coquetea con ellos sólo tienen la opción de excitarse, como si no pudieran escapar de su instinto animal.
      Brvao, más artículos como este.
      Mayor difusión.

    5. iker

      Bien, al terminar termino y punto. Pues la siguiente vez que al follar vaya a mi bola y al terminar la chica se quede con cara de seta le pasaré este artículo xD.

      1. Arcayata

        A ver, hagamos las cosas bien, por favor. Una cosa es que no te sientas obligad@ a hacer algo que no quieres, como que haya penetración si tú con besitos y un poco de magreo vas que ardes, y otra muy diferente es que sí quieras que pase y cuando tú te corras dejes a la otra persona a medias. Eso es completamente diferente, es egoísta y no tiene ninguna relación con el tema que estamos tratando aquí, que creo que es lo suficientemente serio y está lo suficientemente claro como para que nadie intente tergiversarlo para su beneficio.

      2. Srtalicia

        Si necesitas este artículo para disimular tu incompetencia, bien hallado sea.

        Besis.

    6. Afortunada

      Gracias por el artículo. Me he identificado mucho con la historia.
      Yo he tenido más suerte que esta chica y aunque no tuve relaciones con penetración hasta que me sentía preparada, nunca fui acusada por ninguna de mis parejas (estables o eventuales) de calientapollas ni se me exijió acabar lo que había comenzado ni nada por el estilo. Quizá di con chicos que disfrutaban como yo del sexo sin penetración o sin seguir la norma social, como dice el artículo. Como digo, he sido afortunada en ese aspecto, pues encontré chicos cariñosos y que me respetaron en todo momento. También es cierto que siempre me han atraído chicos que me trataban super bien y que percibía que buscaban lo mismo que yo, y eso facilita mucho las relaciones.
      No he tenido tanta suerte con algunas mujeres que me he encontrado por el camino. En mi caso ha sido siempre una voz femenina la que me ha recordado qué debo o no hacer y me ha remarcado la adecuación de mi comportamiento. En esos momentos fantásticos de tonteo, jugueteo, “baile de apareamiento”… con un chico, muchas veces aparecía una “amiga” que me recordaba las normas sociales y me hacía sentir mal por estar disfrutando. Me gusta hablar de sexo y hago muchas bromas sexuales, me encanta desconcertar a las personas con las que estoy hablando con algún comentario subido de tono. Es cierto que en alguna ocasión ha habido algún chico que ha malinterpretado mis bromas y ha deducido que deseaba algún tipo de relación con él, pero, una vez aclarado, no he tenido mayor problema. En cambio sí he tenido muchas discusiones y problemas con amigas o conocidas y me he sentido muy juzgada. Se me tachaba de “salida” o me acusaban de tontear demasiado. Por eso me he identificado con Saray cuando dice “Mis amigas me dicen que si sigo así voy a coger la fama de calientapollas…”. Es una pena que el patriarcado nos aliene de tal manera que convierta a muchas mujeres en fieles defensoras de la norma establecida, aunque ésta sea en su contra. Y por desgracia, aunque una quiera evitarlo e ignorarlo, acaba haciendo menos bromas y disfrutando menos del sano tonteo, por culpa de la presión social…

    7. Laura

      La cuestión Iker, es que si follas con alguien es para pasarlo bien ambos. No creo que esa chica con la que estés pretenda que la uses para pasar un rato divertido, sino que querrá pasarlo ella también.
      Procura no pasarte de listo…

      1. Iker

        Entonces todo dependerá de si eres hombre o mujer. Se está diciendo que si te dejan a medias es tu problema, que “terminar” es relativo. No será que es un punto de vista sexista?

        1. Arcayata

          Cuando se ha hablado de dejar a la otra persona a medias, nos estábamos refiriendo a que tú quisieras llegar sólo hasta un punto y la otra persona asumiera que va a pasar algo más, y al no pasar, sienta que se ha quedado a mitad de camino. No, no es sexista. Estamos hablando de que tú, como te he explicado antes, quieras juego paro no penetración (seas tío o tía), la otra persona de por hecho que va a hacer penetración (sea tío o tía) y cuando le digas que no te llame calientapollas/calientabragas porque ha dado por hecho que iba a follar. Lo que tú dices es follar, correrte y que la otra se las apañe sola. Eso NO tiene nada que ver con lo que estamos hablando- Lo que estamos diciendo es indiferente del género, implica que los dos se queda igual aunque las expectativas de un@ sean más altas y NO es sexista, así que deja de insistir, vale?

          1. Iker

            “Así que deja de insistir, vale?”. Fomentando el debate eh?

            No son cosas diferentes. Yo pienso y pensaré que una persona tiene que satisfacerse sexualmente hasta que uno esté dispuesto, como bien hace la chica del artículo.

            Pero como es frecuente en los debates sobre el sexo, se relativiza todo. ¿Para qué? Para poder justificar lo que les convenga.

            Por lo que estamos hablando del mismo concepto: que el terminar es relativo, y si al terminar el otro no se ha satisfecho “ES SU PROBLEMA”.

            1. silvia

              Confundes tener la posibilidad de escoger el juego con el egoísmo. Si escoges jugar al parchís juégalo de manera que los dos lo pasen bien. Y si os decidís por una partida de poker idem. No sé por qué que una chica o chico decida no pasar a mayores tiene que suponerte embarcarte en una cruzada en plan “pues ahora paso de tí y cuando follemos te trataré como un trapo”.

      2. luis

        Efectivamente tu das la talla de calienta pollas y te gusta disfrutar de las corridas mentales menos teoria y mas practicas yo recuerdo una que le gustaba esto y con sus 28 añitos la tia decia a sus parejas yo estoy virgen y mientras que no me case, nada, pero se ponia la tia con el libido que le llegaba a las rodillas asi sois muchas

    8. Juan

      Hola.

      Estoy de acuerdo con todo el artículo salvo en la conclusión, al menos parte de ella pues me parece bastante peligrosa. Cito textualmente:

      «Y recordemos que si me como un helado es para saborearlo yo; el que otra persona no sea capaz de saborear el suyo es SU problema y tendrá que aprender a gestionárselo.»

      Quizá sea un inconsciente y tenga los pies flotando sobre nubes de algodón ante una realidad bastante ajena, pero mi experiencia personal me advierte del peligro de un enunciado como este.

      Cuando una persona, sea hombre, mujer o transexual decide, para obtener satisfacción o placer, incluir un actor más en ese placer deberíamos estar hablando en plural y nunca en singular. El yo, mí, me, conmigo y el tú, ti, te, contigo están muy bien en el «noble» arte del onanismo, donde el placer es profundamente egoísta, pero no cuando hay dos personas (o más implicadas).

      En resumen, este helado se lo están comiendo entre dos conjuntamente y no de forma aislada; principalmente porque cuando un individuo decide dejar de comer se acabó la cena. No significa —o al menos debería significar— NO y punto, pero creo que si te estás liando con una persona hay que tener en consideración que ésta sienta y padezca.

      Repito, el artículo me parece muy acertado, pero en la conclusión lejos de integrar se diferencia y, lo peor de todo, es que si se aplica a la inversa puede justificar situaciones hartamente desagradables (por ser benévolo con el léxico).

      Un saludo

      1. Juan

        *Se me coló un paréntesis, al final del cuarto párrafo quería decir «cuando hay dos personas (o más) implicadas» 🙂

      2. Iker

        Es puro sexismo. Siempre se ha criticado falsamente que los hombres terminan, sin terminárselo a la mujer. Pues esta chica termina según el supuestamente RELATIVO terminar, pero la otra persona no…

        1. xurinye

          A ver Iker si entiendo lo que quieres decir: ¿si una tía se lía con un tío… está obligada a follar y a que haya penetración? ¿No puede decidir hasta donde quiere llegar? ¿No puede decir que no está preparada todavía? Es más… si un tío se excita cuando pasa por la calle también es su obligación tirárselo para que se le pase?

          Quizás deberías leer el artículo y fijarte en que nadie está hablando de que la chica se corra y el chico no. Se está hablando de estar disfrutando durante el sexo… de estar ambos haciéndolo porque quieren y no porque se sienten obligados a ello (lo cual tiene poco de sexo y mucho de coacción).

          Acaso no es ese el estado en el que tú practicas el sexo? Deseoso, con ganas? Por qué es sexista pretender que esta chica también lo pueda vivir así?

        2. Isabel

          Iker, creo que hay una diferencia en las dos situaciones que comparas. A ver si soy capaz de explicarme:

          Cuando estás tonteando pero hay un punto en que no deseas más, si sigues hay un algo forzado. Lo haces sin excitación,sólo por lo que piense la otra persona, lo que para mí equivale a una situación de prostitución. No hay dinero de por medio, pero lo haces sin ganas,sólo para dar gusto a la otra parte.Tú puedes estar pensando en la lista de la compra del día siguiente. Osea una cutrez y un horror.

          En cambio, cuando has tenido una relación completa y has llegado al orgasmo mientras que tu pareja quiere un poco más,mi experiencia es que no te importa hacerle alguna cosilla extra por la sensación tan magnífica que tienes, es como un regusto de buenas vibraciones en el que te quedas flotando.

          En cambio, en la otra situación, pasas de estar a gusto a sentirte incómoda y en tensión o bien aburrida y desconectada de la película. Estarás de acuerdo conmigo en que estando en tensión o desconectada de lo que se cuece, no es plan de seguir dale que te pego.

          Me ha pasado estar en las dos situaciones y las viví diferente. Es como si en el momento post-orgasmo sientes una sintonía guay con el otro por la cual el compartir más te sale solo, en cambio, en la fase de calentamiento toda conexión desaparece y simplemente, ya no deseas más.

    9. Libelia

      Estoy totalmente de acuerdo con el artículo y siento tristeza. En pleno siglo XXI y con la pretendida sensación de que la igualdad entre hombres y mujeres ha llegado a todas las áreas de nuestra convivencia, me doy cuenta de que esa afirmación es una falacia, y que seguimos inmersos en un mundo en el que el machismo es imperante y en el que a la mujer se la juzga y califica en función de una rasero medido por los hombres, y no a la inversa. Volvemos a los calificativos de “calientapollas” o “estrecha”, si no das lo que ellos quieren, “puta” o “zorra”, si lo das en demasía. El contrario no existe, no tenemos adjetivos con los que nombrar -ni siquiera sin ser peyorativos- al hombre que no quiere penetrar o al hombre promiscuo.

      La libertad sexual es un derecho de cada persona y cómo gestionarla -como bien dice el artículo- es algo personal e intrasferible, es una decisión individual que cada uno tiene que tomar. Lo contrario puede justificar actitudes y delitos injustificables. Volvemos al “con esa forma de vestir, normal que le haya pasado esto”. Y aunque entiendo la opinión de Juan, en la que se percibe un enorme respeto hacia la mujer, no estoy de acuerdo con Iker. El sexo es cosa de dos, pero siempre desde el respeto, si tienes una relación con una mujer y decides (o no puedes evitarlo) acabar antes, no es ningún pecado, ella sabrá como autosafisfacerse. Creo que es mejor ese tipo de respeto que la imposición de un acto que no se desea o para el que no se está preparado.

      Cuidado con el léxico y cuidado con las actitudes. Felicidades a Mónica por el artículo.

      1. Isabel

        Sorry, Libelia, pero creo que a los tíos también le llueven encima un montón de bonitos adjetivos. Se me ocurren ahora “pichabrava”,”picaflor” que si bien no son iguales de degradantes que “puta”, tienen su dosis de sorna y condescendencia como queriendo ridiculizarles.

        En cuanto al hombre que en un momento dado no desea penetrar, por desgracia tenemos “maricón”, que es la losa calificativa equivalente a “puta” y de la cual todo hombre heterosexual quiere huir, sobretodo los jóvenes que desean ser aceptados socialmente.

      2. Iago

        Ah, a los hombres no se nos mide por un “rasero”, ni de las mujeres ni de otros hombres. Muy acertado tu comentario oye. Quizá deberías salir más a la calle. Es sólo un consejo.

    10. Leo

      Me ha encantado el artículo, aunque como a Juan me chirría un poco este párrafo «Y recordemos que si me como un helado es para saborearlo yo; el que otra persona no sea capaz de saborear el suyo es SU problema y tendrá que aprender a gestionárselo.»

      Aún así lo entiendo pues creo que la autora antes que nada está aludiendo a un asunto de derechos, tal vez el ejemplo del helado no es el más acertado (o sí, no soy quien para dar este tipo de lecciones, sólo soy un tío que entra aquí a aprender) pero sí que es verdad que todas y todos tenemos el derecho a terminar un encuentro sexual cuando no nos sentimos cómodas, eso es inapelable, luego está la comunicación, la empatía, la sensibilidad, lo que le queráis echar a este asunto, pero el término calientapollas es una injusticia supina perpetrada contra la mujer SIEMPRE, si existe o no el término calientacoños es secundario, en este caso, todas y todos tenemos derecho a terminar con un encuentro en el momento que lo consideremos sin ser insultad@s ni sentirnos responsables de haber causado supuestamente un daño a alguien. El mito de la arpía que utiliza la seducción para nublar el raciocinio del hombre es una canallada que ha legitimado atrocidades y hay que acabar con el.

      Iker, tú mismo chico, tienes todo el derecho a terminar tus encuentros sexuales cuando te venga en gana, no te pongas en el papel de víctima que somos gente grande y sabemos de lo que estamos hablando (incluso tú) aquí venimos a aprender y a aportar.

      1. xurinye

        Bueno, personalmente a mí no me chirría. Creo que es lo que siempre he escuchado desde el feminismo, que todas debemos aprender a gestionar nuestra sexualidad. Por ejemplo, si una mujer tiene problemas para acabar, se le recomienda aprender a masturbarse y conocer su cuerpo, no tener vergüenza en reconocer sus deseos y pedir lo que quiere etc. La cosa es que no se le suele decir que su compañerx sexual está obligadx a satisfacerle y que tiene que dejar sus orgasmos en sus manos, sino que tiene que responsabilizarse de ellos. Creo aquí se habla de lo mismo: nadie tiene la obligación de satisfacer a otra persona, sea quien sea. Eso es así para todo, y si queremos algo de un otro, lo mejor que podemos hacer es conseguir que desee dárnoslo. Si hay ganas y comunicación, eso no suele ser muy difícil. Y si por lo que sea no se puede o no se consigue, bueno, pues por lo menos somos autosuficientes, ¿no?.

    11. eduardo

      Los justo, no es siempre lo correcto, porque si te meten un dedo en el culo está justo, pero no es correcto.

      En la vida hay todo tipo de personas, y todo tipo de condiciones éticas.

      Por suerte, por desgracia o por la realidad que nos ha tocado vivir, las mujeres y los hombres no son un receptáculo infinito de sabiduría, compresión y entendimiento.

      La gente es, por lo general, egoísta. Egoísta en todos los sentidos del vocablo. Unos más y otros menos. Vivir en nuestra sociedad requiere de un mínimo nivel de egoísmo para lograr subsistir, y el que no lo tiene, no sobrevive. Sin embargo, en nuestra sociedad el egoísmo llevado a sus cotas más altas no está mal visto, está, mal que nos pese, bien aceptado. Es una forma de “inteligencia”.

      En la vida hay mujeres que tratan a los hombres como objetos, que les gusta exhibirse, que les gusta sentirse miradas, deseadas… y hay hombres a los que, a su vez, les gusta sentir que pueden, les gusta saber que “todavía están en el mercado”.

      Los hay, y son muchos, son muchos más de los que parece. Ese tipo de personas son egoístas, porque sólo piensan en ellas, y les dan igual los helados, les da igual todo.

      Este artículo está pensando en gente que respeta, que comparte, que siente… esa no es la realidad, y el término calientapollas existe porque la realidad es otra muy distinta a la que hace referencia este artículo.

      No todos pueden comprarse un helado. Si te vas paseando con tu helado de tres bolas por un pueblo perdido de angola, rodeada de niños que no han comido en 2 días, tu dirás lo que quieras, pero eres un auténtico canalla, eres una persona cruel y NO, no estás disfrutando de tu helado, estás paseándoselo por las narices al resto.

      Hay que aprender que en la psicología humana, los celos, la envidia, el sentimiento de superioridad también juega un papel importante.

      Y en el sexo, no se iba a dejar de lado.

      1. Shiva Ray

        Cada un@ atrae lo que guarda dentro de si…

        Hay seres humanos que viven su sexualidad de forma Consciente y desde el Amor incondicional… sin apegos ni expectativas… Feliz y Gozosamente más allá de lo físico…
        Otras se comportan como espíritus hambrientos e inconscientes… desde sus vibraciones más bajas y pobres…
        Somos Libres y por tanto elegimos de que forma vivimos la sexualidad, las relaciones y el Amor que a veces nos despiertan…

        Ambas formas de vivir, sentir y compartir son realidad…
        Una Consciente y la otra inconsciente…

        Hacer responsables a los demás de nuestra felicidad o desgracia es una pérdida de Poder… es creer que somos monos que caminan erguidos… cuando en verdad, somos Dioses experimentando como expresar Amor Puro… en este Asombroso Universo Dual…

    12. X

      Menuda chorrada joder.

      A ver, ¿solo puedes irte de un extremo a otro? Puf.

      Obivamente no es lo mismo la que calienta por diversión que la que calienta y por lo que sea se van. Y en el primer caso echar la culpa al que cae es absurdo, te pongo un ejemplo tuyo, ¿si una tía va a donde sabe que la van a magrear o vejar es culpable por ir y ya no es culpable el delincuente? Ah claro, que según lo que cuelgue cambia todo.

      Te guste o no , si calientas a alguien el cuerpo se acomoda y prepara para follar , y eso lo sabemos todos. Asi que la que lo hace por que si desde luego es censurable moralmente. Y la que o hace por otros motivos , pues igualmente aunque no sea reprobable moralmente igualmente sería una calientapollas por que, te pongas como te pongas, calientapollas significa eso, rollo y calentón que no acaba en sexo y se queda uno (o lo dos) con ganas, independientemente de que sea ético o no. Vamos, que la palabra es bastante gráfica .

      Por cierto, seguro que todas las que os quejais os quejais también de los que mojabragas y de los que tontean según vosotras para nada.

      En fin. Igualmente, está página con gente gritando patriarcado y demás mierdas por chorradas (me dirás si esto es un tema relevante o no, es una subnormalidad tenga quien tenga razón) en vez de temas serios es de risa.

      Ah, y si me permites, no, no vivimos en un patriarcado. Vivimos en una sociedad de igualdad en desigualdades. Por cada trato discriminatorio a la mujer te puedo decir uno al hombre o mejor aun, uno de discriminación que os beneficia y entonces da igual.

      1. Rapos@

        Vale, señor X. Yo puedo dar muchos ejemplos de casos discriminatorios hacia la mujer, y tú contestarme con muchos casos discriminatorios hacia el hombre. Pero es que no se trata de eso. Se trata de tener una visión global del asunto y en reflexionar en la cantidad de mujeres asesinadas de la mano de su pareja sentimental cada año, en el acoso sexual callejero, en las mujeres hipersexualizadas en los medios, en la ausencia de noticias sobre el deporte femenino porque “no vende”, etc, y en deducir el porqué de todo esto. El patriarcado existe, y no es una invención de mujeres egoístas.

        1. clauss

          El patriarcado existe, al igual que el matriarcado ha existido y se mantiene en algunos lugares. A veces se pierde o se gana, y los hombres nos defendemos de la dominación femenina. Porque si no, ahora estaríamos en un fascismo hembrista.

          1. Rapos@

            Y yo también defiendo la igualdad de género! Yo no apoyaría nunca el matriarcado, pero en esta sociedad no quiero que se invisibilicen cosas como las que he mencionado antes.

    13. Pingback: Esceptica | Fugaces 09/09/13

    14. Shiva Ray

      *…El quiz está en que nuestra Sexualidad es Sagrada… mientras se viva como profana… no habrá equilibrio posible… siempre habrá alguien culpando al otro de sus desgracias íntimas y personales…*

    15. Fer

      La cuestión es que no hablamos de helados. Fríos, sin sentimientos, emociones, expectativas, criterio…etc. Una persona (indiferentemente del género) que hace partícipe a otra de su “juego”, al menos debería dejar claro las normas. Claro está que muchas de estas normas deberían estar o quedar sobre-entendidas y dadas por hecho, como por ejemplo el derecho de cualquier persona a DECIDIR sobre hasta cuando quiere jugar. Hasta aquí todo correcto. Por otra parte, debemos entender que en cuestiones de esta índole solemos confundir sexualidad con sensualidad. La sensualidad forma parte de ese coqueteo, ese cortejo y esa excitación con la cual y de la cual debemos aprender a disfrutar. Ahora bien. Hay pequeñas líneas que ninguna de las partes que se enrolan en el juego deben sobrepasar. Hay “señales” que por sutiles que sean pueden ser un “target” para alimentar la confusión. A veces estas señales se dan de manera inconsciente, ya sea por inexperiencia o por otra parte se deba a puro egoismo narcisista. Quiero decir: a todo el mundo le encanta sentirse deseado, pero utilizar este juego para obtener deseo y “confundir” de manera consciente a la otra persona es ENGAÑO, y bajo mi punto de vista sí es reprochable. Y repito, indiferentemente del género. Siguiendo con la metáfora del juego es como si decides jugar una partida de parchis con otra persona y TÚ, como persona individual e independiente decides que ya no quieres jugar más (ya sea porque te aburres, porque no te apetece…) y no das absolutamente ninguna explicación sobre por qué dejas de jugar (cuando evidentemente ves que la otra persona está pasándolo genial)no es estrictamente incorrecto (eres libre de decidir), PERO bajo mi punto de vista muestra una, igual de criticable, falta de empatía ya que estas eludiendo la sensibilidad o los sentimientos de la otra persona. Con esto no quiero decir que tengamos la OBLIGACIÓN de satisfacer las demandas de los demás para no sentirnos culpables o simplemente para cumplir lo establecido socialmente, sino más bien soy de la opinión de que al menos estamos en la obligación moral de dar una explicación de tu estado o tu situación y a su vez no alimentas confusiones, ni inseguridades ni falsas espectativas. Como en la mayoría de los “conflictos”, la comunicación es la clave.
      Por otra parte y en este punto debo criticar la ambigüedad de algunos comentarios “en teoría” feministas de por aquí arriba.
      He podido captar algunas insinuaciones en la linea de los comentarios de IKER sobre que quizás no es que no quiera hacer a su pareja acabar sino más bien que no sea capaz. ¿Capaz? Muchísimos hombres por el contrario a las mujeres que supuestamente debéis gestionar la sexualidad con libertad y estáis por encima de toda “responsabilidad” moral o de toda explicación (porque un no, es un no y punto y si no os satisfacemos es porque no sabemos o no sabemos etc) en muchísimos casos lidiamos con la presión de tener que saber “funcionar”, ser una especie de super-machos folladores con super-vergas hiper-erectas para el disfrute y gozo femenino, ya que si no es así y se nos ocurre “decir no” o “es la primera vez que me pasa…” pasas a ser un “pichafloja” “impotente”, “maricón” y similares losas con lo que también lidiamos el género masculino, no os olvidéis…(eso si…pero sensibles, porque si no eres un cerdo). Nada más lejos de la realidad. Creo que debemos dejarnos de hablar de hombres y mujeres como cosas tan diferentes y empezar a hablar de personas.
      Mujeres que os quejáis de hombres que son gilipollas, cerdos, machistas, etc (y los hay, y conozco bastantes)Tengo una teoría bastante simplista pero que funciona. La metáfora de la oferta y la demanda. Además, los seres humanos somos increiblemente adaptativos, incluso socialmente hablando. Si unos comportamientos funcionan socialmente prosperan, si no perecen. Si hay tíos gilipollas y cerdos que os tratan como trapos es porque hay tías que se quedan con este tipo de personas. Y tristemente, una vez más conozco muchos casos de auténticos cenutrios con mujeres que no paran de quejarse de ellos (y viceversa, hombres que están con auténticas brujas. Brujas guapísimas)
      RESUMIENDO: COMUNICACIÓN, EMPATÍA, NO-EGOCENTRISMO, NO-NARCISISMO Y POR SUPUESTO AUTOESTIMA Y NO A LAS RELACIONES DESTRUCTIVAS!

    16. Adela

      No hay calientacoños, pero si están lo que prometen y prometen hasta que te la meten. Esta noche polvete y mañana si te he visto no me acuerdo. Cada uno vive la sexualidad y las relaciones afectivas como quiere.

    17. txus

      Bueno supongo que cada cual pone el freno donde quiere…mas faltaría..pero también es justo que si sabes o crees que esa persona espera o va a espirar algo más… que le adviertas hasta donde quieres llegar, y la otra persona si quiere que entre al trapo de darse cuatro besos y un poco de magreo y ya esta, por que yo cuando enciendo el horno es para meter comida…yo como hombre muchas veces he quedado con amigas con las que me acostaba y la verdad si ese dia no me apetecia follar pues no empezaba bada, como mucho un pico una caricia y eso..pero no le sobo las tetas e meto la lengua hasta la laringe y luego le digo que no…por que aun proponiendome ellas y yo por x razon no querer me han tratado de maricon, por no decirme que me han lelgado a amenazar , por que os h¡guste o no el 80% de las tias amenazan o coaccionan con el sexo..os guste o no

    18. Duritz

      Creo que cuando estás con alguien “subiendo el tono”, la tendencia habitual es que suba hasta el máximo. Si una de las dos partes se para de pronto y el otro se queda con ganas de más entiendo que le joda, porque a mí también me ha pasado y ciertamente sientes una frustración enorme (más grande cuanto más cerca estás del máximo)… Ahí entra el grado de madurez de la persona. Puedes actuar como un crío al que le han quitado una piruleta y atacar al otro sin tener en cuenta cómo se siente (tanto por el ataque como en cuanto al acto sexual) o puedes controlar un poquito ese instinto animal, que para eso llevamos millones de años de evolución, y no escudarte en tu propia frustración para insultar a otra persona que probablemente tenga ritmos diferentes a los tuyos y no quiere hacer algo con lo que no se siente cómoda.

      El problema principal que veo en esto de “las calientapollas” es que se aplica el mismo estereotipo de siempre. En el fondo, que el término calientapollas esté tan normalizado sin tener equivalente masculino (aunque últimamente estoy viendo cada vez más mujeres hablando de calientacoños o microondas, como leía por ahí arriba, y eso es un gran paso!) es la expresión de los roles de género que siguen vigentes: los hombres han de querer SIEMPRE llegar hasta el final porque si no, son menos machos; las mujeres han de querer parar antes SIEMPRE porque si no, son unas putas. Que sea a la inversa, normalmente (y dependiendo de en qué círculos te muevas, claro está) no se contempla; eso es lo chungo, lo que pide a gritos un cambio, a mi modo de ver.

    19. Mago

      Esto artículo es de fiolosofia más que de psicologia sexual. Una chica es calientapollas porque calienta al hombre y no folla. Que no hay una expresión similar para las mujeres, pues, inventela y punto, que jugar con la excitacion del otro para nada es sadico, para cualquier sexo.

    20. Nitro Azazel

      Pues así como una mujer tiene derecho a retractarse después de haberme generado ciertas expectativas yo tengo derecho a verla como una “calientapollas”, aunque en mi país les decimos “calientahuevos”

    21. Alberto

      Me siento muy en desacuerdo con el artículo. Existe un tipo de conducta vulgar y despectivamente conocida como “calientapollas” (a mí no me gusta el nombre) que no se puede justificar. Personalmente me parece una actitud perversa, primero porque se está engañando al otro para obtener algo, y segundo porque se está haciendo daño. Que le pregunten a cualquier hombre conectado, si asistir a una escena del tipo que se comenta aquí no te deja confundido sin saber qué coño pasa aquí (nunca mejor dicho). Si justificamos estas actitudes sin que la mujer tome responsabilidad alguna sobre el asunto, entonces desde ahí también se puede justificar que el hombre mienta y engañe a su antojo para llevarse a la mujer a la cama. Para mí, ni una ni otra actitud es justificable y debiéramos tomar las responsabilidades que nos pertocan (hombres y mujeres) para no seguir con esta espiral que causa tanto daño en las relaciones y para no meternos en líos que pueden ser muy dañínos. Aprovecho para daros a conocer un libro sobre la identidad masculina que me apetece compartir aquí. Saludos y enhorabuena por la web: http://www.terapiapsico-corporal.com/2012/09/ser-o-no-ser-hombre-viaje-la-esencia-de.html

    22. Flor

      Calientabraguetas o calientacoños, según mi criterio es aquel que seduce sexualmente a otra persona, no para conseguir una relación sexual (de ahí el termino calienta) sino para tener a esa persona enganchada de alguna manera y así poder aprovecharse emocionalmente de ellos. Nunca habéis conocido a algún@ calienta, que cuando te tiene a punto te suelta eso de “ay no por favor si nosotros solo somos amigos, como has podido confundirte”.

    23. fui

      En serio, creo que no ha quedado muy claro que EXISTEN PERSONAS QUE SE EXCITAN SIN NECESIDAD DE PENETRAR O QUE LAS PENETREN, que incluso penetrar o ser penetradx corta todo el rollo!!!

    24. Uht

      Hay quién se sienta delante de una caja de bombones y no puede parar hasta acabársela. Hay quién come por castigo y coje uno para cumplir.

      Hasta aquí todo normal.

      Tengo algún amigo de toda la vida, mayor de edad y en plenas facultades mentales, con el que ya sabemos ambos que no vamos a comer juntos, pues quiero ahorrarme verle apartar en el plato lo que no le gusta y él ahorrarse ver mi cara de fastidio ante su falta de disfrute por el plato que he preparado con tanta dedicación, esmero y cariño.

      No diré que es un calientaestómagos ni él dirá que no sé poner freno a mis instintos hedonistas-alimentarios. Símplemente sabemos qué podemos hacer juntos y qué es mejor que no hagamos.

      Y ya !

      El machismo ancestral residual no justifica que el feminismo haga un bastión de la libertad individual lo que no pertenece al terreno individual. Cuando en el sexo participa más de uno, TODO debe ser tenido en cuenta y todo merece el mismo respeto. Tanto el derecho a poner límite como el derecho a que se respete una causística previsible según las convenciones sociales habituales para adultos capaces en un contexto social determinado. Tanto la psicología femenina como la masculina, los límites de las mujeres y las urgencias de algunos hombres, las sensaciones sutiles y los dolores insoportales.

      Y, en cualquier caso, no cuesta mucho avisar de aquello que sabemos que se aparta de lo esperable.

      Mónica, no sufras, que si un día te invito a mi casa para enseñarte una nevera llena de helados italianos que no te dejaré probar mientras yo los saboreo, sabrás a qué vienes de antemano… lo contratio sería descortés, no?

      L@s calientapollas/calientacoños son descorteses; que no es poco.

      Creo que las cosas son más fáciles.

    25. efe

      ¿y no sería mucho más sencillo preguntar?
      – Perdona, antes de seguir “jugando” necesito saber hasta dónde quieres/puedes/deseas llegar.
      A)
      – Hasta el final.
       Yo también, sigamos entonces.
       Yo no, solo hasta “aquí” ¿seguimos o lo dejamos?

      B)
      – Solo quiero “jugar un poco”, no quiero acostarme contigo.
       Está bien, sigamos “jugando”
       No, yo quiero llegar hasta el final y no quiero quédame a medias, lo siento, lo dejo.
      C)
      – No lo sé.
       Esta bien, sigamos y cuando te parezca o no te encuentre a gusto paramos
       Pues lo dejamos no quiero empezar y luego quedarme a medias.

    26. efe

      En el caso de Saray, le llaman calientapollas por no terminar algo que ella no ha dicho que iba a hacer.

    27. yo

      De hecho, el término “calientapollas” no es más que una adaptación popular de un rasgo de personalidad claramente definido, el de la seducción histérica: http://psicologiapositivauruguay.com/2011/04/23/seduccion-y-llamado-de-atencion-rasgos-histericos/. Es claro que estas mujeres simplemente desean manipular a desgraciados o imponerse sobre otras mujeres y que además normalmente no tienen el mínimo interés por copular. Son la contraposición a las “calladitas que se lo comen todo”

    28. Pingback: que te digan SÍ | aterrizar

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