Vivir sin sexo Cuerpos, Reportaje

Casi el 5% de la población mundial carece de deseo sexual o de interés por compartir su sexualidad con otras personas, según la Universidad Autónoma de México. Las personas asexuales reivindican su condición como una opción más y empiezan a hacerse visibles en Internet. Sus historias despejan mitos y revelan la diversidad de este colectivo.

Virginia Mendoza

Asexualidad

Señora Milton

Soledad tiene treinta y cinco años y es virgen porque quiere. Como ella, cientos de millones de personas en todo el mundo se niegan a tener relaciones sexuales, no por razones morales o religiosas, sino por falta de deseo o porque simplemente no les interesa compartir su sexualidad con otras personas. Las personas asexuales reivindican su condición como una opción sexual más. Paradójicamente, para muchas de ellas, la negación de la sexualidad es lo que justifica la existencia de las otras opciones sexuales.

“No pensamos que el sexo sea malo, es pecado o algo sucio. Simplemente no nos interesa y preferimos conectarnos con las personas de otra manera”

Incluso ondean su bandera (de cuatro franjas: negra, gris, blanca y violeta) en los desfiles del Día del Orgullo LGBT. Aunque se trata de un colectivo reciente y apenas conocido, empieza a ganar visibilidad en Internet a través de proyectos de visibilización y blogs en los que miembros de la comunidad relatan sus experiencias personales.

Kafka confesó su nulo interés en el sexo en sus diarios. “El coito como castigo por la felicidad de estar juntos. Vivir en lo posible de manera más ascética que un soltero, esa es la única posibilidad para mí de soportar el matrimonio. ¿Pero ella?”, escribía. Otras personalidades como Newton, Chopin, Isabel I de Inglaterra y Kant han sido consideradas asexuales y hasta se ha especulado con la posibilidad de que Hitler lo fuera. Dalí tenía relaciones románticas sin sexo con sus musas; aunque les permitía tenerlas con otros hombres. Morrisey, el que fuera cantante de The Smiths, se declaró abiertamente asexual cuando dijo que no podía imaginar su cuerpo “respondiendo a un estímulo sexual”. Se trata de casos aislados. El origen de la asexualidad como movimiento es reciente y se ha vinculado a los soshokukei danshi (chicos herbívoros), una tribu urbana que apareció en Japón hace menos de una década y cuyos miembros declaran su desinterés por el sexo y por el trabajo.

Según un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), alrededor del 3% y el 5% de la población mundial actual se consideraría asexual; es decir, unos 300 millones de personas. ¿Cómo es posible en sociedades como la occidental que giran en torno al sexo y en las que la presión social incita a conductas indeseadas? Para el académico Anthony Bogaert, responsable de una investigación previa (de la que extrajo que el 1% de la población mundial era asexual), este hecho sería la constatación del dicho popular que afirma que lo poco gusta y lo mucho cansa. Bogaert cree que es precisamente la sexualización de la sociedad lo que ha “apagado” el deseo sexual de todas las personas que se consideran asexuales.

Hay personas asexuales que se masturban, demisexuales (que tienen sexo pero poco), y personas que no tienen sexo pero sí relaciones románticas, ya sean hetero, homo o con ambos géneros

Johana Villamil es directora de la Plataforma de Visivilización de la Asexualidad en Hispanoamérica (AVENes). Este proyecto ha logrado consolidar una amplia comunidad de más de 3000 personas en sus cuatro años de existencia. AVENes “reivindica la asexualidad dentro de la diversidad” y surgió como “una herramienta para entablar diálogos más cercanos”, según explica Villamil.

Pese a las confusiones a las que puede llevar el término “asexual”, todavía definido en términos meramente biológicos por la RAE, no se trata de una aversión al sexo. Ni siquiera todas las personas asexuales se niegan a mantener relaciones sexuales de manera estricta. AVENes define la asexualidad como la “falta de orientación y deseo sexuales”. Como explica Villamil, “las personas asexuales no sienten rechazo al sexo: no son antisexuales. De hecho, hay personas asexuales que sí tienen relaciones sexuales en baja frecuencia. Pero no pensamos que el sexo sea malo, pecado o algo sucio. Simplemente no nos interesa y preferimos conectarnos con las personas de otra manera.”

Tipos de asexualidad

Además de distintas formas de entender la sexualidad (algunos se masturban, pero no comparten su sexualidad), dentro del colectivo cada asexual se considera de un tipo u otro en función de sus preferencias a la hora de relacionarse a nivel emocional. Así, las personas asexuales pueden ser románticas o arrománticas en base a su necesidad de mantener relaciones amorosas o su oposición a las mismas. Entre las románticos, además, encontramos distinciones en función de las preferencias a la hora de mantener una relación romántica: asexuales hetero-románticos, homo-románticos, y bi-románticos.

Dentro de AVENes, la diversidad de formas de entender la sexualidad y las relaciones emocionales es amplia. Según aclara su directora, “el hecho de que una persona no sienta atracción sexual no quiere decir que no sienta otro tipo de atracciones, o que no le interese formar relaciones románticas con otra persona. Las personas asexuales tienen las mismas necesidades afectivas que cualquier otra persona y hay en nuestra comunidad toda la variedad LGBT”.

Es habitual que a las personas asexuales se les diagnostique depresión, algún tipo de enfermedad mental o trastornos de la personalidad. Ellas aseguran que lo que más les hace sufrir es la incomprensión, propia y ajena

Soledad pasó de buscar relaciones afectivas con hombres y mujeres a buscarlas sólo con mujeres pero con una premisa clara: exentas de relaciones sexuales. Ahora se pregunta cómo no pudo darse cuenta antes de su condición y cree encontrar la respuesta: “Supongo que fue por el hecho de que desde pequeñas nos enseñen que las mujeres tienen que estar con hombres, unido a mi falta de atracción”.

¿Enfermedad mental?

Lucía se sumió en una terrible depresión cuando la adolescencia le descubrió que no experimentaba los mismos intereses que sus amigas en cuanto a su incipiente atracción sexual hacia los chicos. “Empecé a sentirme diferente porque ningún chico me interesaba, aunque no pude ponerle nombre a lo que me pasaba hasta que busqué una respuesta a mis dudas y fracasos sentimentales”, cuenta. Lucía se considera hetero, aunque arromántica. “Yo no estoy soltera, soy soltera”, dice. Como a otras muchas personas asexuales, se le diagnosticó depresión. Es habitual que la asexualidad se confunda con algún tipo de enfermedad mental o trastornos de la personalidad como el trastorno de deseo sexual hipoactivo, caracterizado por una falta de apetito sexual eventual.

La psicóloga y sexóloga Gema Montes, responsable de la web sersexual.com, asegura que “siempre ha habido personas con deseo sexual cero, pero ahora en estos tiempos de redes sociales y de globalidad tienden a unirse y desarrollar una filosofía propia”. Montes cree que es imposible ser asexual: “Es como negar la biología humana; es física, biológica, psicológica y socialmente imposible. Se puede elegir no tener conductas de carácter erótico, pero se sigue siendo sexual”, sentencia. Según la sexóloga, es posible prescindir del sexo, “pero se dejarían de reportar múltiples beneficios para la salud y para las relaciones interpersonales”. Desde la sexología, además, se considera que la falta de sexo puede ser perjudicial a distintos niveles. Montes explica que los problemas que conlleva una vida sin sexo pueden ser orgánicos (depresión, estrés, diabetes o tumores), psicológicos (emociones negativas: vergüenza, miedo y culpa) y sociales (relacionados con una educación represiva y la influencia de modelos sexuales clásicos).

La frustración inicial ante el desconocimiento de la situación lleva a muchas personas asexuales a consultar con psicólogos o sexólogos por una razón común: una sensación de extrañeza que les impide sentir atracción física incluso cuando se enamoran. “Sufrí mucho porque me he sentido enamorada varias veces, aunque nunca pude sentir atracción física por esa persona”, explica Lucía. Lucía asegura haber mantenido relaciones sexuales con ambos sexos y haberse visto forzada en ocasiones, obligándose a tener sexo sin querer, para tratar de entenderse a sí misma. Lucía es de esas asexuales que sí son capaces de sentir deseo pero que no sienten atracción física por otras. “He buscado el sexo por el sexo temiendo que un intento fallido acabase con una hermosa relación y evité las relaciones con sentimientos de por medio. Pero no puedo sentir atracción sexual aunque sí deseo; me gusta el sexo pero no compartirlo”, aclara.

Los hombres asexuales enfrentan más presión social, ya que se valora más el carácter de ‘conquistador’; ellos y ellas a menudo dicen tener relaciones esporádicas para que les dejen en paz

Tal fue la impotencia de Lucía hasta que llegó a la conclusión de que era asexual, que decidió escribir un libro. En ‘Diario de una asexual’, relata su experiencia personal “para que nadie más sufriese por no saber lo que le ocurre en este terreno”. Asegura que “lo que más hace sufrir a una asexual es la incomprensión, empezando por la propia, ya que no es fácil identificar un tema sobre el que no se ha oído hablar.”

Fernando no se considera estrictamente asexual. Tras una larga búsqueda de sí mismo llegó a la conclusión de que era demisexual. “Se llama así a alguien que no suele tener atracción primaria o de tenerla no es lo suficientemente fuerte como para actuar impulsado por ella. Sin embargo, se puede sentir atracción si hay sentimientos de naturaleza romántica”, explica. Fernando sintió la misma preocupación que Lucía desde que, en la adolescencia, el sexo empezó a ganar relevancia en su entorno. “Pensaba que antes de los veinte tal vez la falta de madurez y de experiencias hacía que no me pareciese tan relevante como al resto, pero cuando pasan los años e incluso décadas sin tener aventuras sexuales, te sientes fuera de lugar”, dice. Fernando acudió a un hipnoterapeuta para que le ayudase a superar su “problema”. Tras las sesiones encontró la verdadera fuente de sus preocupaciones: “tenían más que ver con querer compararme con el resto que conmigo mismo”.

Presión social

“Soy asexual, chico, no pongas esa cara, ¿vale?, pero no voy por ahí repitiéndolo porque eso sí que es algo que nadie entiende. Nadie entiende que alguien pueda carecer de interés por el sexo”, escribe Ángela Vallvey en Muerte entre poetas. Si mujeres como Lucía llegan a mantener relaciones sexuales no deseadas sólo para sentirse “normales”, en el caso de los hombres resulta todavía más difícil. “En la universidad cometí el error de decir que era virgen. Desde entonces llevé el estigma de hombre virgen y me convirtieron en el protagonista del chiste fácil hasta que terminé la carrera”, recuerda Fernando. Tras aquella confesión, sufrió durante sus años universitarios constantes presiones por parte de sus compañeros, que le daban consejos que no pedía para mantener relaciones sexuales y hasta le amenazaban diciendo que se volvería loco. Desde entonces, y cada vez que alguien le pregunta, asegura que se ha acostado con algunas chicas, sin entrar en detalles, para no volver a pasar por aquello.

Fernando reconoce que, aunque los hombres sienten la presión de una sociedad que les impone que lo normal es que mantengan relaciones sexuales con frecuencia, para las mujeres ya no resulta fácil. “Las chicas también están sintiendo presiones para tener más actividad sexual. Conozco a una chica que también recurre a decir en su nuevo trabajo que ha tenido sexo para que dejen de acosarla como en el anterior”, explica Fernando.

Johana Villamil: “Es necesario hablar de la sexualidad, de relaciones, de la intimidad, del amor y de las emociones en otros términos. No como una lista de instrucciones sobre el placer y el éxito”

Lucía parte de la base de que, más allá de la presión social, hombres y mujeres vivimos la sexualidad de manera distinta. “Supongo que para los hombres es más difícil, ya que a las mujeres no se nos valoran tanto las conquistas sexuales como a ellos. Quizá está más ligada al terreno sentimental, que nos hace echar en falta las relaciones afectivo-sexuales más que las relaciones sexuales”, dice.

Johana Villamil considera que “en todos los casos es difícil para cualquier persona porque, además de una fuerte presión social, una educación sexual basada en cómo poner un condón y las ETS no ayuda a entender tu sexualidad”. Y añade: “Es necesario hablar de la sexualidad humana, de las relaciones, de la intimidad, del amor y de las emociones en otros términos. No se puede seguir viendo la sexualidad de cada persona como una lista de instrucciones sobre el placer y el éxito”.

Soledad siempre tuvo claro que no le gustaba el sexo. A los treinta y cuatro años y gracias a la reciente difusión de la asexualidad en Internet, por fin pudo dar un nombre a su situación. No ha encontrado la oportunidad para poner fin a su virginidad, pero asegura que tampoco la ha buscado. Mientras que para algunas personas de su condición, mantener relaciones sexuales es algo que simplemente no interesa, ella muestra una clara aversión y asegura que siempre le ha “horrorizado” imaginarse casada y “cumpliendo” con su marido.

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Comentarios recientes

  1. Anerol

    Ya me puedo ir imaginando muchos de los comentarios que dejarán algunos…
    Y yo, que me rijo por el principio de vive y deja vivir, comprendo que haya gente que no tenga ningún interés por el sexo.
    No creo que vayan “contra natura” como expresa Gema Montes, y menos cuando en la mayoría de los casos es algo que esas personas notan desde siempre.
    No es una opción sin más, no es algo que se elige o no se elige, no es algo que se fuerza (como sería el caso de quien elige ser célibe por principios, como un religioso, por ejemplo).

    No sé, a mí me parece genial que este colectivo se esté dando a conocer para evitar críticas y conseguir un reconocimiento.

    1. L.Lietsi

      Mil gracias Anerol!!! Hace falta en el mundo más gente con tu filosofía de vida. Nada tan fácil y complicado a la vez como el ser tolerante y comprensivo.

    2. Gema Montes

      Anerol, yo no he dicho que vayan “contra natura”, simplemente es un hecho que una persona no puede dejar de ser sexual porque forma parte del Hecho Sexual Humano.
      Lo que la persona puede hacer, de forma voluntaria, es dejar de tener contactos eróticos y sexuales con otra persona.
      Normalmente esta elección viene determinada por una historia personal, posiblemente con algún capítulo de frustración, desamor, desencanto, de mitos o tabúes, falta de conocimiento de la biología humana y del propio cuerpo.
      La sexualidad se ES, en la cambio la asexualidad, la elige cada cual en función a su experiencia.
      Asimismo todas las elecciones son legítimas.
      Se puede elegir no tener relaciones sexuales,pero no se puede ser NO-sexual.

    3. silvia

      Muy bien dicho. Nos falta mucha tolerancia! solo hay que ver las reacciones de muchos en los comentarios de la web para darse cuenta que en el nivel más básico de la ética suspendemos…¡el mundo no es blanco y negro! y tolerar no significa dejarse ganar, sino saber estar en un mismo mundo con gente diferente. Creo que en general seguimos siendo muy bruticos, parece que no hace tanto de las cavernas…

  2. Eli

    Muy interesante el artículo, de verdad muy completo y respetuoso. Imagino que debe ser difícil para estas personas, pero tambien debe ser difícil para una persona sexual enamorarse de alguna que sea asexual. Algunas personas consideramos el sexo desde un punto de vista más trascendental, más espiritual, y decidimos compartirlo solo con nuestra pareja, y si de pronto nos damos cuenta de que justamente nuestra pareja es asexual… Creo que nos encontraríamos con una situación terrible..

    1. Ale

      Yo estoy casada hace 10 años. El sexo no fue bueno nunca, pero yo estaba muy enamorada. Hasta tenemos una hija. Mi marido me planteo hace 2 años que es asexual, que no le interesa el sexo ni conmigo ni con nadie. Que no lo sufre, que es asi y nada mas, y que sufria por mi porque sabe que a mi si me interesa el sexo. Es verdad, pero tambien es cierto que lo amo como persona y amo nuestra familia. Pero resignar mi sexualidad de por vida me aterra…. Nos separamos, pero ambos estamos sufriendo… Es una situacion muy dificil.

  3. uno de Gijón

    Muchas gracias por publicar este artículo.

    En mi opinión deberían leerlo muchxs de quienes se dedican a la sexología, o de quienes defienden sin pudor alguno que no se ponga cortapisa alguna al fomento y a la publicidad del sexo comercial (prostitución, pornografía…) por parecerles esta una “opción” tan legítima como las demás, para a ver si así se enteran de que entre la diversidad humana existe incluso incluso esta posibilidad de no tener relaciones sexuales con nadie.

    1. R. Royo

      Bueno, una cosa no quita a la otra.
      Por supuesto que hay que visibilizar a las minorías, pero el capitalismo va a poder seguir utilizando el sexo como herramienta.

      La sexología sí que debería plantearse un poco mejor este tema, me parece absurdo que una persona pueda decir
      “siempre ha habido personas con deseo sexual cero…”
      y luego añadir
      “Es imposible ser asexual: Es como negar la biología humana; es física, biológica, psicológica y socialmente imposible”
      No sé, ahí hay algo que no me cuadra.

      1. Gema Montes

        Visto así, puede no tener sentido.

        Pero después de “siempre ha habido persona con deseo sexual cero” continuaba: ” lo que se conoce en términos psicológicos como deseo sexual hipo activo o deseo sexual inhibido, pero ahora en estos tiempos de redes sociales y de globalidad, tienden a unirse y desarrollar una filosofía propia.

        Desde mi punto de vista se puede no tener deseo, pero ser asexual es imposible”.

        Además, añado:

        “Normalmente estamos acostumbrados a pensar que lo sexual y la sexualidad, están relacionadas con el coito, el pene y las vaginas y no hay nada más. Pensamos que todo lo relativo a la sexualidad se recoge en la genitalidad y el coitocentrismo. Por eso, cuando pensamos en personas asexuales, automáticamente pensamos en personas que no tienen relaciones sexuales, entendidas estas como: genitales y coitales”.

        Pero ser sexual es mucho más que genitalidad y coitocentrismo.

        A eso me refiero.

        Puedes verlo completo en:

        http://sersexual.com/la asexualidad imposible

        1. R. Royo

          Ya, supongo que es solamente una diferencia semántica. La gente asexual no está proclamando que no tienen genitales, ni identidad de género, ni afecto. Muchos también tienen relaciones sexuales por distintos motivos.
          Simplemente no sienten deseo sexual (y no necesariamente a causa de una patología), solamente por utilizar la palabra “asexual” no están diciendo que no formen parte del “hecho sexual humano”.

  4. uno de Gijón

    “Bogaert cree que es precisamente la sexualización de la sociedad lo que ha “apagado” el deseo sexual de todas las personas que se consideran asexuales.”

    Esto lo he pensado también yo (antes de saber que se ha estudiado dicho fenómeno de manera científica).

    1. R. Royo

      De hecho Bogaert no cree eso, ha escrito varios artículos y un libro explicando que no TODAS las personas asexuales lo son a causa de estas influencias sociales.
      Quizás algunas personas se hayan “transformado” en asexuales a causa de la sexualización de la sociedad, quizás otras sean asexuales debido a sus niveles hormonales, quizás otras hayan interiorizado la represión hasta no sentir deseo, quizás en otros casos esté relacionado con el síndrome de Asperger, quizás algunas personas simplemente nacen así…

      Pero Bogaert siempre insiste en que no existe una causa única que explique el comportamiento de todas y cada una de las personas asexuales.

  5. Diana

    La sexualidad/asexualidad es algo que puede ser dinámico, puede ir fluyendo a través del tiempo (o no) y cambiar según múltiples factores.
    La verdad es que cuando descubrí que esto existía, que tenía nombre y que podía identificarme con ello, sentí alivio. Alivio de saber que no era la única que, durante muchos momentos, se siente así. Aún así, sigue habiendo mucha incomprensión (por parte de unx mismx y, por supuesto, de los demás), por lo que pienso que artículos como éste ayudan a la comunidad, por lo que doy las gracias.
    Saludos.

  6. Pingback: Vivir sin sexo

  7. Diana

    Creo que es muy necesario empezar a distinguir entre asexualidad y carencia de interés en intercambios sexuales con otras personas. Es básico.
    Me parece que lo segundo es una opción más, tan válida como otra cualquiera, algo elegido. Pero desde mi punto de vista, una persona que renuncia al orgasmo es lo mismo que alguien que renuncia a comer, dormir o sonreír.
    De este modo la asexualidad no podría existir, es imposible seguir siendo humano o estar vivx y ser asexual, somos sexuales, forma parte de lo que somos a nivel genético, biológico.

    Creo que las personas que han decidido prescindir del sexo con otras personas deberían buscar una mejor palabra para identificar su colectivo, “asexual” es la cosa más estúpida que he oído en mi vida.

    Salud
    Diana

    1. Chari

      Pues por estupido que te parezca, existimos las personas a quienes no nos interesa tener orgasmos. Es posible, y somos humanos. Yno, no es lo mismo que comer o dormir, ni causa la muerte.

  8. joel candor

    Enhorabuena por el artículo, me ha parecido brillante la forma de hablar de esta situación. Creo que incluso a niveles científicos o investigadores se recurre bastante a dar una explicación biológica de la sexualidad que ayuda poco a comprender la diversidad de conductas humanas ante la sexualidad. Además deja ver una de las características de nuestra sociedad actual en relación a las relaciones sexuales: se siguen viendo como una necesidad. Algunos de los comentarios van en ese camino dando por sentado que es tan vital como el comer o el respirar. No sé cuanto tiempo puede estar una persona sin comer o sin respirar antes de morir, no obstante nadie muere por no mantener relaciones sexuales.

    Me considero una persona sexual y que disfruta con el sexo, pero también me he visto envuelto en alguna situación de presión por no querer irme con alguien o por desaprovechar alguna supuesta “oportunidad”. El “cuanto más mejor” llevado a la práctica sexual me ha llevado a sentimientos de frustración por no cumplir el canon esperado, que al menos en las prácticas homosexuales se encuentra con bastante frecuencia.

    Reitero mi agradecimiento por el artículo.

    1. Ingrod

      Durante muchos siglos se ha visto el sexo erótico como algo innecesario, porque se imponía la idea de que el sexo solo debía servir para la procreación. Son ideas con gran fuerza hoy en día también. Pero el sexo erótico también es una necesidad física y psicológica para mucha gente, y tiene efectos beneficiosos para la salud, que solo ahora empiezan a ser tenidos en cuenta. El retorno a un concepto positivo del sexo es algo muy nuevo, y que aun tiene que superar mucha resistencia psicológica y cultural. La imagen negativa del sexo es algo profundamente interiorizado en nuestra sociedad, al igual que la idea de la menor sexualidad o asexualidad de las mujeres. Seres puros y virginales que deben ser protegidas del sexo y de los hombres por su propio bien, una idea que esta detrás de la imposición del velo o esa educación que le niega el deseo a la mujer… En fin, puede que el sexo no sea necesario para sobrevivir, pero es tan consustancial al ser humano como la música o la religión. Incluso al declararnos asexuales estamos tomando una posición sexual, sin olvidar que somos seres físicamente sexuados, sea como varón, hembra, intersex… No podemos escapar de nuestra naturaleza biológica.
      Por supuesto que de la misma forma que hay gente muy sexual, que siente un gran deseo y para la que el erotismo es una necesidad básica, en el otro extremo de la escala ha de haber gente con poco o nulo deseo sexual. Lo mismo que la hay estrictamente heterosexual, bisexual por épocas o siempre homosexuales. Es algo de la naturaleza de cada cual, no sé de que nos sorprendemos.

      Pero no podemos engañarnos, la idea de que alguien sea asexual le va a encantar a todos aquellos que ven el sexo como algo negativo o solo para la procreación, o con unas determinadas creencias. Ya me explicareis que tiene que ver el hecho de que alguna gente no sienta deseo erótico con la no restricción del porno, la legalización de la prostitución o la supuesta sexualización de la sociedad. Sin embargo en esta misma serie de respuestas se ha puesto en relación, como si tuviera que haber una relación causa efecto.
      ¿Cuándo no ha estado sexualizada la sociedad? El matrimonio ha existido siempre, lo mismo que las demás variantes sexuales, incluida la falta de interés en el tema. Ascetas y monjes célibes siempre ha habido, el problema llega cuando lo que es naturaleza individual de algunas personas se pone como ejemplo a seguir de lo que es una vida virtuosa para toda la sociedad. Historias que pinten de forma positiva a una mujer con una variada vida sexual apenas están apareciendo ahora, pero antes de que acaben de aparecer ya tenemos el contra-modelo: las asexuales que sufren en silencio la imposiciones de una terrible sociedad sexualizada, como si fuera algo nuevo. Cuando la mayor parte de la población del mundo todavía sigue teniendo un concepto negativo del sexo es obvio que la idea de asexualidad “normalizada” se usara como ejemplo de lo de siempre. “Dejad de hablar de sexo, pecadores, promiscuos, que ofendéis a los asexuales” Yo creo que esa supuesta presión de la sociedad por tener relaciones sexuales esta perfectamente equilibrada por esa otra parte de la sociedad que presiona por reducirlas a lo imprescindible, sobretodo si eres mujer.
      ¿Cómo distinguir a una persona asexual por naturaleza de alguien con la sexualidad anulada por un trauma o una educación represiva?
      Muchos discapacitados son vistos por la sociedad como seres asexuales, ¿cuantos de ellos van a abrazar la asexualidad como “opción personal”, renunciando al sexo de por vida solo porque la sociedad ni se plantea que puedan desarrollar una sexualidad propia? En resumen, al margen del tema del respeto, la tolerancia y la aceptación de la cosa, la idea de la “asexualidad” también tiene sus peligros.

      1. Anian

        La sociedad nunca ha estado tan sexualizada como ahora. Que haya habido matrimonio como dices tu o sexo no quiere decir q la sociedad anteriormente estuviese tan sexualizada como hoy en dia. Y si q puede ser un factor q influya en la asexualidad aunk no sea el único. O quizá sí, no creo q se conozca tanto el tema.

  9. Alternativa

    De acuerdo. Pero me gustaría que se incida más en la visibilidad de las mujeres lesbianas que sí tenemos deseo sexual y que no podemos concretarlo, sea porque no tenemos pareja, sea porque no sabemos dónde encontrar alguien que nos guste. A algunas se nos hace imposible. Urge un trabajo más a fondo hacia una verdadera visibilidad. Y hacia generar una mayor aceptación o que se asuman más chicas. No necesariamente tenemos por qué encontrar a una persona afín en las páginas de contactos o en el mundo lésbico, y fuera de este ámbito, en la “realidad”, nos podemos estrellar (a falla de radar destrucción del avión), con heterosexuales verdaderas o fingidas o convenidas pero que nunca nos van a dar esa reciprocidad que tanto anhelamos. A la mayoría de lesbianas que realmente deben existir en el planeta no se les saca del armario: se las arranca de los brazos de sus maridos de cartón piedra.

  10. María Laura

    La sexóloga Gema Montes confunde causas y consecuencias o lo que dice no está bien glosado.

  11. Pepo

    Durante gran parte de mi vida, estoy en los 56, el sexo ha sido un hilo conductor de casi todas mis actividades; me costaba un montón desligar sexo y trabajo, sexo y familia, sexo y amigos/as, sexo y ocio … en fin lo envolvía todo. De esto he hecho una lectura a posteriori, puesto que durante más de 30 años ni me lo hubiera planteado. Es cierto que la crisis conlleva sus problemas y las causas de algunos de los comportamientos que todos/as estamos acusando estos últimos 4 años, pero habiéndome documentado a través de las diferentes plataformas que comentan sobre asexualidad, estoy convencido de que he aterrizado suavemente sobre ella, tras unos períodos de reflexión, viendo como de forma natural me he ido apartando del contacto erótico-humano. No considero una anormalidad este comportamiento, aunque siga masturbándome con una frecuencia de 2 a 3 veces por semana y regalándome la vista con escenas porno básicamente del mundo swinger. En fin estoy en éste período, aunque no creo que como las otras etapas, ésta sea definitiva. Ya os contaré.

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