El infierno no contado de las prisioneras de Auschwitz Reportaje, Voces

Ya fuera como activistas, como prostitutas o como prisioneras regulares, miles de mujeres sufrieron las tremendas condiciones de vida del campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau durante el nazismo.

Cristina E. Lozano / Cracovia

Reclusas en Auschwitz-Birkenau./ Cristina E. Lozano

Reclusas en Auschwitz-Birkenau./ Cristina E. Lozano

Los judíos, encabezados por el artículo determinado masculino plural que apunta a un colectivo muy concreto, con un género bien definido, son los protagonistas más mencionados de uno de los capítulos más negros de la historia del viejo continente, al ser castigados sistemáticamente por el régimen nazi. Pero también miles de mujeres, judías y no judías, niñas, madres, abuelas, militantes políticas, médicas, abogadas, solteras, casadas y lesbianas fueron víctimas de los horrores perpetrados en el mayor campo de concentración y exterminio de Polonia. Algunas de ellas se atrevieron incluso a combatirlos en el marco de los movimientos de resistencia organizados dentro del lager de Auschwitz-Birkenau, Oświęcim-Brzezinka en la lengua del lugar.

El 19 de marzo de 1942 tuvo lugar el primer asesinato colectivo de prisioneras. En total 144 jóvenes polacas

Estas mujeres casi anónimas, para muchos desconocidas, quizá no escribieron diarios de mocedad que muchos años después se convirtieron en best seller, pero se dejaron la piel por intentar salir de aquella infesta cárcel en la que fueron confinadas y, muy especialmente, por hacer llegar al exterior información sobre lo que allí dentro ocurría.

“Estábamos convencidas de que nunca saldríamos de aquel infierno, y queríamos que el mundo supiera todo algún día”, explica Vera Foltynova, una arquitecta checa judía arrestada por su militancia comunista que, durante su estancia en el campo, trabajó en la oficina central de construcción de las SS [cuerpo de combate de elite] desde dónde se las arregló para sacar planos de sus instalaciones y dibujos de los crematorios y cámaras de gas.

Foltynova, además de filtrar documentos, consiguió salvar la vida. Su testimonio fue recogido por Hermann Langbein en el libro People in Auschwitz y su retrato cuelga hoy en una de las paredes del barracón número 15 de Auschwitz I, un extremadamente ordenado complejo de barracones visitables que dejan constancia del horror que allí se vivió, entre otras cosas, y principalmente, para que en el futuro no vuelva a repetirse.

“Las trabajadoras del burdel estaban obligadas a mantener relaciones con unos seis hombres diferentes al día”, afirma Laureen Rees, periodista de la BBC

Pero la imagen de la arquitecta no está sola en esa pared. La acompañan otros rostros en blanco y negro, de compañeros y compañeras, como Ana Giuseva, Janina Kowalczyk, Krystyna Cyankiewicz, Wiktoria Klimaszeweka, Wanda Marossanyi y Antonina Platkowska. Todas ellas formaron parte la resistencia organizada dentro de Auschwitz-Birkenau; igual que Danielle Casanova, activísima comunista francesa de ascendencia rumana arrestada por ayudar al filósofo marxista de origen húngaro Georges Politzer, que tuvo que trabajar como dentista en la enfermería del lager; y que Stanislawa Rachwalowa, joven comunista polaca que, tras salvar la vida en el campo, fue condenada a muerte por su actividad política en la cárcel de Montelupich (sentencia que finalmente no se ejecutó). En la prisión de Cracovia fue prisionera junto con María Mandel, la terrible supervisora de la sección femenina de su campo quien, antes de morir, le pidió perdón por todas las vejaciones a las que la sometió durante su internamiento, según escribe Mónica González Álvares en Guardianas nazis: el lado femenino del mal.

En este inmenso campo de concentración y exterminio tampoco las mujeres se libraron de las ejecuciones en masa. El 19 de marzo de 1942 tuvo lugar el primer asesinato colectivo de prisioneras. En total, 144 jóvenes originarias de Silesia fueron asesinadas con un tiro en la nunca como castigo a su actividad dentro del movimiento de resistencia, como recuerda un escrito que puede leerse en el pabellón que repasa la historia del pueblo polaco durante la Segunda Guerra Mundial.

El prostíbulo de lager

Uno de los capítulos más desconocidos de la historia de Auschwitz-Birkenau es el que hace referencia al prostíbulo en él ubicado. Laurence Rees, historiador británico y editor de la BBC, ha encontrado varios testimonios que sostienen su existencia, de la que nada recuerdan los paneles explicativos del campo y que raramente se encuentra en los libros.

Cristina E. Lozano

Cristina E. Lozano

En Auschwitz: los nazis y la “solución final”, un extenso trabajo que la prestigiosa cadena de televisión hizo serie, Rees explica que la mayor parte de las trabajadoras del burdel eran internas de Birkenau y estaban obligadas a mantener relaciones con unos seis hombres diferentes al día. “La experiencia de las mujeres de este prostíbulo es una de las historias ocultas sobre el sufrimiento en el campos, y tiene ciertas semejanzas con el caso de las de las mujeres de solaz coreanas, sometidas abusos sexuales de los soldados del ejército japonés. Pese a ello, las mujeres que trabajaban en el prostíbulo no parecen haber despertado en su momento tanta compasión cuanto la envidia de los demás prisioneros”, defiende el historiador.

Ryszard Dacko fue uno de los prisioneros que utilizó los servicios de este barracón. Según él mismo ha relatado, mantuvo relaciones sexuales con Alinka, una “muchacha muy agradable, que no se avergonzaba de nada, le daba a uno lo que quería”. Él, que en 1943 era un bombero de 25 años, llevaba tres años y medio arrestado, “tres años y medio sin una mujer”. Dacko tiene una opinión muy personal de las condiciones a las que estas mujeres eran sometidas durante su estancia en el campo: “A las chicas se las trataba muy bien, tenían buena comida, se les permitía dar paseos. Sólo tenían que hacer su trabajo”.

Jozef Paczynski, que también pasó por una de las habitaciones del burdel, detalló su funcionamiento. Primeramente los reclusos obtenían un vale nazi para acceder al barracón y, una vez allí, pasaban un examen médico. Tras la revisión, “participaban en un sorteo para ver a cuál de las habitaciones de arriba (y por tanto a cuál de las prostitutas) debían dirigirse y en qué orden habrían de hacerlo. Cada 15 minutos se tocaba una campana como señal para que todas las prostitutas cambiaran de cliente”.

Durante su visita, a Paczynski le tocó ser el segundo de la habitación nueve que, como todas, tenía una gran mirilla en la puerta. Cuando la campana sonó entró rápidamente a la estancia, donde encontró al anterior preso aun subiéndose los pantalones. “Desgraciadamente fue ‘incapaz de funcionar’ después de ello, así que se sentó en la cama y estuvo charlando con una ‘elegante y bonita muchacha’ durante el tiempo disponible”, relata Rees.

“Las lesbianas no fueron catalogadas como homosexuales dentro del campo. Eran vistas como asociales pero sólo unas pocas fueron hechas prisioneras por su condición sexual”

El historiador sabe que la cuestión del burdel de Auschwitz es muy delicada. En parte porque cuestiona la moral de los prisioneros que lo utilizaron, pero también porque quienes niegan el Holocausto pueden utilizar su existencia como argumento para reforzar la tesis de que Auschwitz-Birkenau es un lugar muy distinto del descrito por la historiografía tradicional.

Lesbianas en Auschwitz

Parece que la intención era que el prostíbulo contribuyera a la desaparición de las relaciones homosexuales por parte de los hombres, algo penado por la legislación nazi. La homosexualidad misma podía ser motivo de internamiento en el campo, y a los reclusos arrestados por esta causa se les obligaba a llevar cosido un triángulo rosa a sus harapientos uniformes. Las lesbianas sin embargo no fueron catalogadas como homosexuales dentro del lager. “Eran vistas como asociales –personas que no se comportaban de acuerdo a las normas y que, por tanto, eran susceptibles de detención e internamiento– pero sólo unas pocas fueron hechas prisioneras por su condición sexual”, señala el United States Holocaust Memorial Museum.

Según esta fuente, en comparación con los hombres, los casos en que las lesbianas fueron arrestadas por su condición sexual fueron raros, lo que no quita para que mostrar abiertamente su sexualidad en el campo resultara peligroso. “Las lesbianas sufrieron la misma discriminación que el común de las mujeres, a quienes los nazis adjudicaban el papel de esposas y madres”, señala la institución.

En este contexto, las lesbianas no fueron perseguidas sistemáticamente durante el Tercer Reich, pues su actividad sexual no estaba explícitamente penada por ley o, al menos, no tanto como en el caso de los hombres. No obstante, sí que sufrieron penurias económicas siendo obligadas a trabajar por salarios míseros durante la guerra, como cualquier otra mujer. En este caso, al no compartir su vida con un varón, no podían tener ese dinero de más que a las casadas les reportaban los ingresos de sus maridos quienes, por el mero hecho de ser hombres, recibían una retribución mayor.

Barracones de mujeres./ Cristina E. Lozano

Barracones de mujeres./ Cristina E. Lozano

Infierno cotidiano en el campo

El común de las mujeres confinadas en Birkenau, donde se establecieron una multiplicidad de barracones exclusivamente para reclusas, no era ni activista, ni prostituta, ni lesbiana. Allí la vida era dura, mucho más de lo que cualquier película puede recrear, y estaba marcada por el hambre, el frío y la muerte. Tan pronto sus moradoras llegaban allí su existencia se convertía en una pesadilla.

“Sin pelo, cubiertas de harapos, despojadas bruscamente de nuestra personalidad e identidad. Nuestro aspecto era increíble”, Violeta Friedman, superviviente

“Mi hermana y yo junto con todo el grupo fuimos conducidas hacia un lugar donde nos ordenaron desnudarnos y dejar nuestras cosas. Nos cortaron el pelo y nos afeitaron el vello de todo el cuerpo, nos hicieron pasar a una habitación con duchas de desinfección y después, mojadas y temblorosas, nos tiraron unos harapos y unos zuecos. Así nos hicieron salir al frío nocturno. Sin pelo, cubiertas de harapos, despojadas bruscamente de nuestra personalidad e identidad. Nuestro aspecto era tan increíble que a Eva y a mí nos costó mucho reconocernos”, cuenta Violeta Friedman en Mis memorias: [testimonio dramático, lúcido y combativo de una superviviente del holocausto nazi].

Esta superviviente del campo, cuyo amargo testimonio sirvió para condenar al dirigente nazi Leon Degrelle, recuerda las penosas condiciones de su día a día en el lager: “La mayor parte del tiempo lo pasábamos tiradas en nuestro jergones. Los barracones tenían dos hileras de literas a lo largo de las paredes. Cada litera tenía tres pisos pero el espacio entre ellos era tan pequeño que no se podía estar sentado. En cada uno dormíamos 12 mujeres, unas en un sentido y otras en otro. Sólo dos veces al día nos dejaban salir a las letrinas y al lavabo, pero incluso aquello suponía un sufrimiento pues teníamos que ir todas a la vez y había peleas por llegar antes. A veces me han preguntado cómo nos las arreglábamos durante los días de menstruación. Lo cierto es que ninguna de nosotras tuvo la menstruación mientras estuvimos allí”.

Friedman, una niña por aquellos días, habla de hambre, de que su único sustento era una ración de pan de menos de 200 gramos con “una pizca de queso podrido y viscoso”, y “una especie de agua caliente en la que flotaban algunas cáscaras sucias de patata” que bebían directamente de la olla, una por cada 12 personas. “Nos turnábamos para beber de la misma forma que lo harían los animales mientras la arena y la tierra rechinaban en nuestros dientes”, asegura. Con esta alimentación no tardó en convertirse en una musulmana [término utilizado de forma despectiva para denominar a las prisioneras que estaban en los huesos, a dos pasos de la muerte], “había llegado a ese estado esquelético en el que parece imposible que una persona pueda aún tener aliento. Tenía grandes descarnaduras, una en la boca y otra en un pie. Esa última etapa sobresale de una manera especial en mi memoria sobre el resto. Ya sólo quería morir”.

Peor suerte que ella corrieron los varios cientos de mujeres, mayormente judías, que fueron utilizadas como conejillos de indias durante los experimentos de esterilización del ginecólogo alemán Carl Clauberg, entre abril de 1943 y mayo de 1944, realizados en el bloque 10 de Auschwitz I. Algunas murieron tras recibir tratamiento, otras fueron directamente asesinadas para practicarles autopsias. Las pocas que sobrevivieron sufrieron daños irreversibles.

Maletas en Auschwitz./ Cristina E. Lozano

Cristina E. Lozano

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El infierno no contado de las prisioneras de Auschwitz
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Comentarios recientes

    1. grego

      da miedo pensar que una sociedad al completo,permitiese el ascenso al poder de un loco como hitler.aun mas el saber que hoy en dia sigan habiendo partidarios y seguidores.No puedo creer en dios,porque si hay un ser poderoso que permite las brutalidades continuas del ser humano,no merece mi respeto.Pero todos los dias lloro a los judios,ruandeses,palestinos y todos los pueblos que sufren y han sufrido

  1. Rebelde

    Interesante articulo.
    Además es justo que se haga justicia con todas esas mujeres que JAMAS fueron ni reconocidas ni indemnizadas por las situaciones tan atroces por las que pasaron.

    Después de la guerra, muchas de estas mujeres tuvieron que vivir con el peso del estigma social que permaneció sobre ellas a pesar de haber ser víctimas de la violencia brutal del sistema nazi. y no se conoce a nadie que haya recibido alguna compensación por lo que sufrieron y padecieron, por lo que es muy importante que a estas mujeres se les devuelva la dignidad y se les recuerde.

    Por desgracia no solo fue el campo de Auschwitz fueron más los burdeles existentes. Las SS empezaron a establecer los burdeles en 1942 en el campo de Mathausen, y llegaron a abrir diez, el mayor efectivamente en Auschwitz, donde trabajaron una veintena de mujeres.
    En mayo de 1939, los nazis abrieron el campo de Ravensbrueck, el campo de concentración más grande creado para mujeres. Más de 100.000 mujeres pasaron por Ravensbrueck y despues a Auschwitz ,donde las primeras prisioneras fueron las mujeres deportadas de Ravensbrueck.
    Según relata Olga Lotar, prisionera política en Ravensbruck: “Llegaron oficiales de la SS y comenzaron a mirar a las mujeres. Las clasificaban por peso, altura, color de cabello; para diversos gustos. Al principio los nazis engañaron a las mujeres y les decían que si trabajaban 6 meses como prostitutas serían liberadas. Varias creyeron estas promesas pero luego se dieron cuenta de las mentiras. Luego de ser utilizadas las devolvieron deshechas a Ravensbruck. Regresaban con el cuerpo roto y los ojos apagados. Perdieron todo atisbo de esperanza. Su mundo fue destruido y no tenían voluntad para vivir.”
    Las mujeres seleccionadas, la mayoría con poco más de 20 años, se les cosían un triangulo negro en la manga, que las distinguía como “asociales”,
    El burdel estaba situado en casi todos los casos en una barraca a la entrada del campo. Contaban con un dormitorio común para las mujeres, aseo con bañera y habitaciones individuales para su trabajo. Eran los llamados «edificios especiales”

    El último quedó abierto hasta principios de 1945, el último año de la guerra. En los burdeles no trabajaban mujeres judías, ni los prisioneros judíos tenían acceso- Además los nazis impusieron una rígida división por “raza”, así que los alemanes sólo podían ir con mujeres alemanes y los eslavos sólo con eslavas.
    Pero pese a esa rigida división de “raza” los nazis abusaban sexualmente de mujeres judias.(en la retaguardia, el contacto con mujeres judías eran castigado)
    Los burdeles surgieron con la idea de la necesidad de poner en marcha un sistema para incentivar el rendimiento de los prisioneros de algunos campos, que trabajan en la fabricación de armamento. Diseña un plan de recompensas en cinco fases, de menor a mayor mérito: reducción en la carga laboral, suplementos alimenticios, pagas extraordinarias, aumento del tabaco, y, como premio a la excelencia productiva, una visita al burdel del campo. Los SS utilizaron la excusa de que la prostitución obligada servía para estimular el trabajo de los esclavos de los campos de concentración: mantener la moral de los trabajadores forzados en la producción armamentística y al mismo tiempo evitar la homosexualidad, por lo que a partir de ese año, se abrieron burdeles en 10 campos de concentración, habilitados por orden directa de Himmler, el mayor de ellos en Auschwitz, donde llegó a haber hasta 21 mujeres trabajando a la vez.
    Se pensó en los “trabajadores sobresalientes” a que fueran premiados con la asistencia a los burdeles, pero esta estrategia no funcionó muy bien ya que eran muy pocos los que estaban en condiciones físicas para ir.

    La media de esperanza de vida de las mujeres en el campo era en un 50% inferior a la de los hombres

    Es un tema muy ampliado, con demasiados datos y testimonios.
    Un tema muy ampliado para abarcarlo unicamente en un solo articulo.

    En cuanto a la homosexualidad y las lesbianas, es cierto que era un número menor que el de hombres homosexuales, pero ese número de lesbianas padecieron atrocidades en esos campos de concentración.
    Hace unos años tuve ocasión de hablar en Amsterdam con Karen, una superviviente lesbiana de aquellos campos de concentración. Me decia sonriendo que la juventud de hoy en dia no sabiamos nada de lo que ha supuesto ser lesbiana, que ahora viviamos en otros tiempos, mejores por supuesto.
    Ella estuvo en Auschwitz, además de judia tenia el “añadido” de ser lesbiana. Me contó que allí no se hablabla de lesbianismo. Si ya era terrible las vejaciones que sufrian por ser judios, el hecho de ser lesbiana y declararse como tal era ya el final. Su historia me impactó un montón. Ella recordaba a una compañera de su barracón, Violeta, que fue vista por los carceleros unicamente abrazandose levemente a otra compañera de barracón ante tanta penuria, aunque temian hasta el más minimo acercamiento entre unas y otras, por las represalias que pudieran tener. Acercamiento humano. Su compañera unicamente se acercó levemente a otra compañera. Su “delito” fue rozarla, amistosamente, queriendo abrazarla, anhelando ese cariño del que carecian en situaciones tan sumamente extremas.Era una mujer muy guapa, me contaba. Violeta no era lesbiana, unicamente buscaba lo que todo ser humano busca: un poco de cariño.Tras eso, me contaba, que Violeta fue obligada a ejercer la prostitución a lo que se negó, y su negación le llevo a ser acusada de lesbiana. Violeta fue llevada arrastrada de los pelos por unos oficiales, insultandola, llamandola lesbiana, a lo largo de todo el barracón. Era una “lección” para las demás. Una humillación más de las tantas que padecian. Karen nunca pudó olvidar los gritos desgarradores que se escucharon una vez fue llevada. Trás dos horas Violeta volvió de nuevo al barracón de donde habia sido llevada, venia deshecha, con la ropa desgarrada, parecia un ser fuera de si, me narraba Karen. Lo cierto es que Karen me contaba que jamas pensó que volveria a verla, pero volvió. La trajeron de nuevo arrastrandola. Habia sido violada y vejada. La dejaron tirada en una esquina. Me contaba Karen que trás eso, y pasadas unas horas volvieron a por ella y jamás volvió a aparecer ni a verla. Me decia que siempre se acuerda de Violeta y que siempre se acordará de ella, Que la gente no olvide la historia y que Violeta tiene nombre, y que fue una mujer que murió como otras tantas a manos de unos nazis locos, de un sinsentido de la historia y que la historia, la sociedad , no puedo olvidarlo.

    Y en cuanto al nazismo y su homosexualidad: A pesar de esta cruzada anti-gay, Ernst Röhm, fundador de la SA y amigo íntimo de Hitler, era un reconocido homosexual. En un reciente y muy publicitado libro titulado El secreto de Hitler: la doble vida de un dictador, el profesor de historia Lothar Machtan dice que Hitler tuvo desde adolescente relaciones muy íntimas con homosexuales. Entre ellos se destaca un tal August Kubizek. Ambos compartieron durante cuatro meses un pequeño departamento en un área de Viena reputada como “zona homosexual”; ambos usaban las mismas ropas. “La gente nos toma por hermanos. Eso es lo que nos gustaría ser”, escribió Kubizek en una carta descubierta por el profesor Machtan. El libro hace, por supuesto, mención al caso Rohm, cuya homosexualidad era invocada ya en los años treinta por los partidos opositores, como una manera de mostrar las contradicciones del nazismo

    Al hilo del tema de las mujeres y las vejaciones que se han producido, Planteraia que hablarais tambien de las lebensborn, centros de mujeres arias destinadas a procrear con los SS, Esta idea se llevó a la práctica a mediados de los años treinta, siguiendo la máxima de que cada soldado fuera padre de cuatro hijos. Las mujeres solteras participantes tenían la oportunidad de vivir en hogares especiales y recibir soporte financiero por parte del Estado, mientras que los niños eran adoptados.
    Se calcula que nacieron en estas clínicas en torno a siete mil niños entre 1936 y 1945. Y las niñas, que una vez que cumplían los diez años eran sometidas a un tratamiento hormonal que adelantaba la pubertad y las convertía en máquinas reproductoras de la SS, pasando directamente a los “burdeles biológicos….
    De hecho se conoce a una de las componentes del grupo ABBA que fue fruto de inseminación de un soldado alemán con una joven noruega, dentro de este “programa criadero”.

    Otro tema interesante es de los “veinte niños inocentes” .Si ya la vida era muy difícil para una mujer en este contexto, en un campo de concentración,con una criatura a su cuidado lo era más. Debía velar por su seguridad y no era nada fácil: ya que muy pocos niños sobrevivían al horror.Un día trajeron veinte niños, con edades comprendidas entre los cuatro y doce años, de Auschwitz. Procedían de todos los puntos de Europa. Asustados, por no saber donde estaban y no entender el idioma, sirvieron como conejillos de indias a Heissmeyer.Una placa conmemorativa recuerda la tragedia acontecida aquí. Aquellas víctimas estaban escondidas en un barracón. Nadie les veía, nunca salían a la luz, por lo que el contacto con los prisioneros era inexistente, y sin embargo, todo el mundo sabía que estaban allí.Estaban extenuados, postrados en un catre, moribundos. Al final de la guerra y, viendo la victoria del adversario, Heissmeyer decidió que sería conveniente deshacerse de ellos, para que nadie supiera lo que habían hecho. En una noche del sábado, les sacaron y llevaron a una nave vacía de la ciudad. Allí les ahorcaron uno a uno

    Y otro tema interesante a tratar es el de las “comfort women” (mujeres consuelo ), Durante la Segunda Guerra Mundial, los japoneses establecieron burdeles militares en los países que ocuparon. Miles de mujeres de Corea, China, Filipinas… se vieron obligadas a prestar servicios sexuales a los militares del ejército imperial japonés… fueron las llamadas “comfort women” (mujeres consuelo)
    Las mujeres jóvenes de países bajo el control japonés eran secuestradas de sus hogares o engañadas con falsas promesas de trabajo. Una vez reclutadas, eran encarceladas en “confort stations” (auténticos prostíbulos) donde eran obligadas a satisfacer la necesidades de los japoneses. Muchos negaron la existencia de este tipo de esclavitud, otros llegaron a justificarlo con argumentos tan peregrinos y miserables como aumentar la moral de las tropas, para evitar masivas violaciones, prevenir la propagación de enfermedades de transmisión sexual… Todo permaneció oculto hasta que en 1991 la coreana Kim Hak-Soon, ya con 63 años, no pudo aguantar más y contó al mundo la existencia de las comfort women. Investigaciones posteriores y un informe de la Oficina de Guerra de los EEUU, tras la liberación de 20 coreanas, confirmaron los datos de Kim.Se creó el Consejo Coreano para las Mujeres Reclutadas para la Esclavitud Sexual por Japón que exigió al gobierno japonés 1-Admitir la existencia de las esclavas sexuales. 2-Una disculpa pública.. 3-Un monumento homenaje a las víctimas. 4-Que los sobrevivientes y las familias de las víctimas reciban una compensación
    A fecha de hoy, todavía siguen esperando.

    seria un buen tema a tratar.

  2. Maria González Gorosarri

    Los burdeles nazis funcionaron en casi todos los campos de concentración. Sólo hacía falta que los prisioneros lo pidieran, para que enviaran de Ravensbrück a una mujer de su raza. No estaría de más que el republicano español de Mauthausen que violó a una luchadora antifascista, basándose en esa esclavitud sexual de los nazis, devolviera la medallita que le dio Zapatero por “resistir ante el fascismo”. Igualmente, todos los republicanos que estuvieron en Mauthausen, quienes callaron en todos sus testimonios, libros y documentales que algún compañero violara a luchadoras antifascistas, no pueden pasar a la historia como resistentes antifascistas.

  3. manolodelbombo

    rebelde ¿no te parece suficiente compensación que occidente les diera un trozo de oriente medio? que no es suyo y encima maten a personas nativas solo por seguir con su ocupación. tssss de victimas a refugiados hasta pasar a invasores
    si ya pobrecitos los judíos. siempre de victimas y ahora están haciendo lo mismo que los nazis hacían con ellos matando y torturando palestinos ,dando armas a los “rebeldes” que no son mas que mercenarios pagados y entrenados por eeuu. El sionismo maneja el dinero del mundo , los banqueros mas poderos son judíos .

    recalcais mucho lo de “mujeres ” creo que toda forma de vida es vital sea mujer o hombres , de esa manera solo os apoyareis entre vosotras y no lograreis captar a otras mujeres y mucho menos hombres varoniles . por que con esa mentalidad buestra solo os apoyariá un hombre castrado psicologicamente o homosexual

    1. Rebelde

      Uf ! chico, mezclas toda la historia en una batidora.
      Anda repasa la historia, y no mezcles cosas.
      Solo te ha faltado decir que el Papa mató a Manolete….

      Y con tu ultimo parrafo dejas bien claro tus pajas mentales.
      Uf ! haztelo mirar, en serio….
      esa frase tuya de que… toda forma de vida es vital sea mujer u hombre…..contigo la verdad es que lo dudo bastante

      Y eso de castrado psicologicamente…..que manera mas exacta de definirte chico, enhorabuena.

      1. XT

        La verdad, la que deberia verse es Ud Rebelde, y la autora de este articulo deberia basarse mas q solo lo leido en ese libro para afirmarlo (con ligereza) como verdad.

        Asi como manolodelbombo hay y existimos muchas personas que no aceptamos algo solo por que nos lo repiten y repiten… como un dogma, que no aceptamos algo solo por que aparece en el libro de historia de secundaria, en un libro publicado, una pelicula premiada ó por que se nos diga que una niña lo escribió antes de morir… Sino vamos mas alla.. por que pensamos y confrontamos los hechos con la realidad.

        Pero la mayoria de personas en este mundo solo existen y viven con una venda en los ojos.

        Una afirmación no puede ser un dogma, se debe investigar la historia y utilizar la mente para confrontar el hecho con el pensamiento para encontrar la verdad.

        Aqui les dejo unos links solo para abrir un poco la mente

        Sobre treblinka –> http://www.youtube.com/watch?v=vG0AL7jTs2k
        Curiosos estimonios y videos sobre la vida en Auschwitz –> (min 5.39) http://www.youtube.com/watch?v=537Hb65lAy0
        (o tambien pueden ver el documental entero si desean)

        No confundan, nadie niega las atrocidades de la guerra ni las muertes, plantear la duda no te hace antisemita.

        Y Si revisan la historia hay casos en los que una afirmacion falsa y las lagrimas de una testigo fueron la pieza clave para desatar mucha muerte y destruccion.
        Un ejemplo de esto… Si recuerdan fue el famoso testimonio de un joven de Kuwait en el congreso de los EEUU que entre lagrimas afirmaba que los bebes eran arrojados de sus incubadoras por las fuerzas de Sadam lo cual fue el inicio de la aprobacion para la guerra del golfo. Años despues todos sabemos q aquella testigo clave no era mas q la hija del embajador y solo fue una excusa para el inicio de la guerra.

        El que quiera abrir los ojos que los abra.

        Atte

        Enrique

    2. Cristina E. Lozano

      Hola Manolo,

      Soy la autora del artículo. En el texto se recalca mucho lo de “mujeres” porque ellas son sus protagonistas. Buscábamos contar la historia de las mujeres que pasaron por el campo de concentración y exterminio. Tan fácil como eso. No veo el problema. Si no te interesa su historia sencillamente no lo leas.

      Con todo un saludo y gracias por leerlo.

    3. Mario Pais

      Este comentario es para descargar mi malhumor, pues no creo que tu solitaria neurona este en condiciones de procesar nada despues de la ardua lucha que tuviste con el idioma y la memorización del protocolo de los sabios de sión. Ni los judíos, ni las mujeres, ni los homosexuales son diferenteS: ¡EL DIFERENTE SOS VOS!

  4. DeVera

    Un artículo genial, me ha encantado.

    Si alguien quiere saber más sobre el tema, recomiendo el libro “En el corazón de la Zona Gris: una lectura etnográfica de los campos de Auschwitz” de Paz Moreno Feliú. Además del análisis minucioso de las poblaciones de origen de lxs presxs explica estupendamente las jerarquías interiores de los campos (tanto guardianxs, presxs como todo lo que quedaba en medio). Recoge también toda una serie de “leyendas” que se crearon en los campos (la mejor leyenda es acerca de una bailarina/prostituta/asesina judía que guarda para sí una bala en el tiroteo en que mata a varios guardias). Recoge testimonios de muchas personas y se centra bastante en el tema de los prostíbulos y la fertilidad de las presas (no menstruaban desde que llegaban al campo, pero podían quedarse embarazadas y lo achacaban a “unos polvos” en la comida, aunque es más probable que se tratara de una malnutrición severa unida a la conmoción). Se explica muy bien lo compleja que era la sociedad que se creaba dentro de los campos y porqué se organizaba de estas formas, pues muchos de los fenómenos que se explican estaban previamente pensados por los nazis y ensayados por los británicos en la Guerras de los Bóers.

    En cualquier caso, si alguien quiere leerlo, está en la casa del libro. Es un libro cortito, con mucha información y magistralmente escrito.

    1. Rebelde

      Interesante libro.

      Al igual que “estas son mis últimas palabras” , la colección de cartas de testimonios de personas que fueron victimas y no llegaron a sobrevivir.
      Terrorifico.

      Un dato a tener en cuenta en esta cuestión de los burdeles y de la utilizacion vilmente de las mujeres es que no tomaban ningún tipo de anticonceptivo, y claro surgió la cuestión de cómo abordar el tema del embarazo…. e imaginate como lo “abordaron”….
      Leyendo el libro ” Mengele, el médico de los experimentos de Hitler” de Gerald L. Posner (Mengele, el jefe “médico” del campo de Auschwitz de 1943 a 1945)se te ponen los pelos de punta, totalmente escalofriante y terrorifico,
      Y Desde luego la realidad supera con creces la ficción

      1. DeVera

        En el libro se comenta que en los barracones de mujeres dejaban unas cajas (las propias guardianas) para que depositasen allí a los bebés según nacieran para que murieran de frío porque si se sabía que una mujer estaba embarazada, la mandaban al “pabellón médico”que era un matadero y un casting de víctimas de los investigadores nazis. Como estaban tan desnutridas, no se notaba mucho cuando estaban embarazadas. También, claro, había muchos bebés que nacía muertos antes de tiempo, a causa del… estilo de vida de la madre.

        La autora no pretende, como mucha gente que escribe sobre estas cosas, esterilizar el discurso para no resultar sentimental (hay que ver en qué mundo vivimos que reconocer que esto duele te convierte en sentimental), sino que aborda la dificultad de explicar neutralmente las situaciones que se daban. Pero entiende que, analizando aberraciones como éstas, lo neutral, lo que todas las personas deben entender, es que duele. Y que debe doler hablar de ello.

        Realmente lo recomiendo mucho. Mi ejemplar es de la editorial TROTTA, por si alguien lo quiere encontrar. La autora, repito: Paz Moreno Feliu.

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  7. Ywias

    El ser humano es una basura, a través de los años puras torturas, muertes, conquistas, violaciones, etc. No solo los nazis, hablemos de Españoles llegando a América, Gengins kan, Roma, Grecia, vikingos, inquisición, palestinos vs. israelìs, japoneses vs chinos en guerras muy fuertes, irakis en guerra, paises repartiendose Africa, racismo, esclavismo, rusos, paises condenando a su gente si no sigue creencias religiosas, venta de esclavas para satisfacerse, paises islamicos en guerra, emperadores, reyes, o jefes crueles y despiadados, por mencionar poquitos. Y no sòlo ahi, en nuestra sociedad actual, igual, narcos, presidentes corruptos, asesinos, secuestradores, violadores, torturadores de animales (incluso niños), gente que no cuida el ecosistema, etc., etc., creo que la naturaleza del ser humano es ser cruel.

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  9. JORGE GIMENEZ

    Yo tengo el libro “la casa de las muñecas”, donde se cuenta la vida en esos burdeles de prisioneras.

  10. Marta Triticum

    Muy bueno el artículo, como siempre es interesante leer sobre la historia de las olvidadas.

  11. Middua Olazábal

    No existe razón para justificar la inhumanidad de los hechos ocurridos en la Segunda Guerra Mundial ni en ningún conflicto, ni antes, ni hoy ni en el futuro. El ser humano se dice racional pero la historia y nuestros actos no lo muestran, cuando hay tantas heridas abiertas que nunca podrán sanar, los que justifican o niegan estos horrores son aquellos que no se ponen en los zapatos de las víctimas.

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