Y cuando dices ‘yo soy puta’ Cuerpos

Cristal Dagover alerta del riesgo de que el discurso pro-sexo banalice y obvie la compleja realidad que viven las trabajadoras sexuales

Cristal Dagover*

Señora Milton

Señora Milton

Y cuando dices ‘yo soy puta’ que se note que lo vocalizas con extrema claridad, con seguridad en tu entonación, remarcando cada sílaba como representando a las mujeres que se engloban a sí mismas en ese calificativo como sinónimo de promiscuas y no como mujeres a quienes les cuesta sacarse su dinero para pagarse sus estudios, sus alquileres, sus hipotecas, los gastos que generan sus familias, o su propia manutención diaria.

Como mujeres, mujeres que no somos, mujeres que no soy. Mujeres que os llamáis a vosotras mismas putas, y no me representáis. Mujeres incapaces de trabajar 8 horas seguidas como prostitutas por un largo periodo de vuestras vidas, porque el ‘putas’ se os quedó en el cartel de la última manifestación en la que teníais que hablar de nuestros derechos, sin contar conmigo. Mujeres que enseñáis vuestro coño por motivos de rebelión, y no porque os veis forzadas a hacerlo porque vuestras metas cuestan dinero, porque rendirse no es una opción. Porque, como decía una compañera de trabajo, ‘a woman never should lose her body: the body is the only thing that can save her from misery’.

Mujeres que ponéis a las putas como heroínas, como si el hecho de sobrevivir fuera memorable (en ocasiones la supervivencia es sólo la consecuencia del miedo a qué puede suceder si te rindes, a qué pierdes si te dejas vencer por aquello que pone en jaque tus objetivos); como si fuera una superwoman por autosuperarme integrando/aceptando algo tan básico como que con los músculos de mi vagina, con la labia de la que me sirvo y con la educación de feminidad patriarcal que he aprendido de la escuela y de las prácticas de dominación en mi ‘casa’, efectivamente, tengo absoluto derecho a trabajar como con mis manos en cualquier otro empleo.

Mujeres que ponéis a las putas como heroínas, como si el hecho de sobrevivir fuera memorable

Mujeres que sólo habláis de la institución de la prostitución y no del día a día de quienes no tenemos tiempo para vomitaros nuestra verborrea particular -cada cual, la suya; cada una, su experiencia; cada una, sus reivindicaciones en relación a las mejoras que se podrían obtener en su lugar de trabajo- por tener una vida que estar construyendo con horas de esfuerzo a través de su orgasmo, o, simplemente, su eyaculación. Una vida cuyo tiempo es obviamente limitado. Una existencia en la que tenemos que encargarnos del cuidado a nuestros seres queridos, o a la dedicación a nuestros respectivos estudios, o simplemente queremos disfrutar, tras mucho esfuerzo, de nuestras pequeñas actividades. Instantes que creemos que merecemos gozar por haber trabajado tanto, y tan duro, con el sudor de nuestra frente, de nuestra lengua, de nuestra permanente sonrisa con la que recibimos a cada hombre que cruza el lupanar y con el que negociamos la vivencia juntos a lo largo de la noche. Alcohol, a veces sexo, según en qué lugares cocaína.

Cocaína. De la que nunca habláis cuando mencionáis la industria del sexo. Cuánto dinero he perdido por no invitar a cocaína, o por no meterme o fingir meterme con mis clientes.

(Y hago aquí un parón para recordar que es, sí, al heteropatriarcado al que literalmente nos tenemos que follar: del que tenemos que aguantar comparativas con nuestras compañeras, descripciones detalladas de nuestro físico, nuestras cualidades; ante el que tenemos que parecer idiotas, y complacientes, y escuchar atentamente, y abrazar para compensar sus carencias afectivas. Hagan esto con cada cliente que atraviesa la puerta del burdel con todo un discurso feminista detrás y, más aún, como es en mi caso, sin entender qué parte del pene se supone que me tiene que excitar, noche tras noche).

Es al heteropatriarcado al que literalmente nos tenemos que follar: ante el que tenemos que parecer idiotas, y complacientes

Mujeres que sois incapaces de sentir las jornadas de trabajo en vuestros gemelos, de pie en la barra de un bar. Mujeres que no hacéis un paseíto en un chalet de lujo que pone en jaque vuestro discurso interno de autodesprecio introyectado en vuestro autoestima. Mujeres que no empleáis lubricante para que no os duela la entrada en vuestras vaginas (y no creo que haga falta ser lesbiana, como es en mi caso, para esto).

Mujeres que, simplemente, os burláis de mi trabajo con vuestro mantra discursivo de la prostitución como performance social, y que me insultáis sólo pensando en la libertad que os otorga tener una posición privilegiada en las redes sociales, en las que sois reinas-putas de vuestro corrillo de seguidorxs: mujeres que lo único que tenéis de putas es que cambiáis la imagen de vuestro sexo por un grupo de seguidores hambrientos de necedades en twitter. Y, sin embargo, a la hora de negociar, no tenéis ni idea de lo que suponen los 20 cm de tacones, el maquillaje de marca y la ropa que determinará un precio a tus servicios. El frío del aire acondicionado en invierno, las compañeras que te traicionan dentro del reservado y se llevan ellas las ganancias de las dos, o los borrachos que te tiran por las escaleras cuando estás de camino a realizar tu servicio. Las broncas de los encargados entre pase y pase, y por las que no puedes echarte a llorar porque no tienes tiempo, porque tienes que negociar. Por presión de las demás personas que están en la empresa para la que trabajas.

O, sí, la competencia con quienes, finalmente, serán escogidas por invitar a cocaína. Trabajar para ganar dinero; ganar dinero, sin tener que trabajar.

Mujeres que habláis alegre y airadamente de mujeres que pagan por sexo con mujeres, cuando muchas de las realidades se centran en parejas que suelen venir porque: a) el señor tiene una fantasía de trío o lésbico (he tenido hasta a un chico que me puso el dinero en la mano y le bajó las bragas y las medias a su novia para que la violara) b) la chica sabe que él no dejará de ejercer el papel de macho español consumidor de sexo de pago, y le acompaña para no dejarle sólo.

(Sí, también sigue ocurriendo aquello de los padres que les pagan sexo con prostitutas a sus hijos).

Mujeres que no entendéis lo feroces que pueden llegar a ser las relaciones con las otras mujeres por carencia de entendimiento intercultural, por aborrecimiento existencial en cada noche junto a ellas, por la total escasez de substancia de conversaciones que se limitan a lo que ocurre en el whastapp, o a cuándo encontraré un marido para asentarme cuando tan siquiera me gustan los hombres, o cuál ha sido la última prenda de ropa que me he comprado y cuánto me ha costado.

Me insultáis sólo pensando en la libertad que os otorga tener una posición privilegiada en las redes sociales, en las que sois reinas-putas de vuestro corrillo de seguidorxs

Mujeres que no entendéis lo que es enamorarse de una compañera de trabajo y no veis cómo el dueño del local la tiene enganchada con cocaína y se la folla bajo los efectos de una necesidad de cariño táctil que por otro lado no recibe. Mujeres que no caéis en el mito romántico de ‘encantamiento’ por salvación de la persona a la que se quiere.

Mujeres que no sabéis lo que es el acoso en clubes por parte de encargados o porteros hasta las cejas de farlopa.

Mujeres que no entendéis que en la industria del sexo, que es el que crea en parte la base de ficciones performativas, el boceto de la técnica de las relaciones genitales -y entendidas/extendidas éstas como sexuales; la respuesta a los silencios educacionales-, pocas ‘cosas’ tienen que ver con el sexo, y mucho tiene que ver con las relaciones de afecto y de poder, y lo interiorizado de unas u  otras a lo largo de la vida. El concepto de unx mismx en términos de autoestima, y el de los demás en términos de confianza.

Mujeres que no conocéis el intríngulis de la negociación, la autoventa del tiempo y los servicios, la higiene, los límites de las acciones y los tributos de las diferentes prácticas.

Putas que no conocéis la fortaleza interior y el desarrollo personal que se da a lugar tras muchos cuestionamientos en relación a lo que una es, lo que una desea, lo que una está dispuesta hacer, más allá de lo que sabéis de oídas o habéis leído en algún ensayo o en alguna conversación sobre putas. Putas que no entendéis la ruptura con el resto de la sociedad por encontrarse en esta posición. Putas que no entendéis que esto puede que sea así, y para tantas simplemente sea una extensión de su rol de género aprendido a lo largo de su vida.

Putas que no conocéis la diferencia entre el valor de las personas y el coste del tiempo.

Putas que no entendéis que entre nosotras tan siquiera tiene que haber clase alguna de afinidad personal.

Putas que sólo pensáis en nuestra mejora a nivel laboral, y no en el apoyo moral, emocional y psicológico que necesitamos: no las conversaciones chabacanas entre simples columnistas de pub que algo saben o deducen.

El caso es recibir latigazos de todos lados, fustigaciones de prejuicios negativos y positivos, de ignorancia y de conocimiento parcial y conveniente, y que hablen por ti pocas personas que en verdad no conocen las diferentes caras del prisma de la prostitución, los sentimientos que afloran, las orientaciones que fluyen, las comprensiones hacia el otro que se descubren con cada mirada, la imposibilidad de una etiquetación dicotómica buen/mal (hombre) que surge. El victimismo que brota de unos y otros bajo la palabra puta. Putas a las que todxs los quieren salvar. Putas que no negocian por nosotras. Putas que no abrís las piernas, la boca o el ano por nosotras.

Como si realmente fuese tan sencillo como que ‘tu coño lo disfrutara’ porque es un derecho; como si a algunas no les (nos) quedara más remedio que agachar la cabeza ante sus -sus- fantasías, sus genitalidades, sus coitocentrismos asépticos. Y, sin embargo saberse poner el sitio.

Como si tu coño no pudiera disfrutarlo a veces. Como si tu vagina no pudiese ejercer el derecho a trabajar de la misma manera y con la misma fuerza con la que se la allanó sin consentimiento previo.

Como si sólo hubiera una categoría para cada cual, ‘nosotras; las putas’/'vosotros: los clientes’.

Y siempre bajo los mismos pretextos: pobres todxs en la sociedad en la que hemos nacido. Pobres aquellos esclavos de su matrimonio. Pobres aquellxs esclavxs de sus circunstancias. Pobres aquellos siervxs de sus decisiones. Pobres aquellxs que no saben mirar sin clasificar más allá de un origen racial.

Termino este artículo/declaración planteando deliberar que el trabajo sexual, el porno o la webcam deberían de ser posibilidades en el campo laboral, y no la única opción para podernos costear nuestros estudios, nuestros proyectos, y/o un entorno favorable para nuestras familias, cualesquiera que sean. Para nosotras mismas. Que tenemos derecho a dejarlo, las que hemos comenzado a trabajar en él. Las que alguna vez la chupamos sin condón porque no teníamos dinero conque volver a casa, a las que se les rompió un preservativo en su puesto de trabajo y no tuvieron a quien pedir ayuda, a quienes no aguantaron más la noche y necesitaron meterse unos tiros aunque simplemente lo hicieran por presión de sus compañerxs. Tenemos derecho a errar, y tenemos la fortaleza de reconocer nuestros errores para no destruirnos y continuar con la labor de construir nuestras vidas.

El victimismo que brota de unos y otros bajo la palabra puta. Putas a las que todxs los quieren salvar

Soy perfectamente consciente de que, desde dentro, de muchas realidades no se habla porque se nos vendrían encima las abolicionistas a destruir nuestra lucha: la lucha por el derecho a trabajar en un sistema de cuidados básico. Pero, hasta que no se hable de atención emocional a las trabajadoras sexuales –y, para ello, hay que hablar abiertamente de sus todas sus realidades- no podremos ir más allá de la institución y adentrarnos en lo que indiscutiblemente somos: personas que sienten; que, además de disfrutar, sufren; que pelean por su bienestar. Que se cansan, se deprimen, se sienten solas cuando llegan a casa y nadie las escucha con una actitud que no sea de morbosidad pura. Que en ocasiones no les gustan los hombres y ni siquiera encuentran un lugar en que poder hablar con otras mujeres a las que les gustan las mujeres de su trabajo (cuando las relaciones entre mujeres son muy habituales en este ámbito).

Con este manifiesto hago un llamamiento a la pluralidad de perspectivas desde dentro del trabajo sexual, teniendo en cuenta las diferentes formas de ejercerlo, la orientación sexual de la trabajadora, sus circunstancias personales, su educación y su origen.

Gracias por haber llegado hasta el final del escrito.

*Cris Dagover es estudiante de sexología (entre otras disciplinas), poeta y trabajadora en diferentes ámbitos de la industria del sexo

Y cuando dices ‘yo soy puta’
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Comentarios recientes

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  2. D.

    … lo siento pero no se entiende el objetivo ni la motivación. Si el sexo es tan bueno, si que le paguen a una mujer por hacerlo o si la convencen o la hacen “errar”… ¿que? El manifiesto sólo expone algo que se hace y que se espera no seguir haciendo… creo que el objetivo debería ser la no cosificación de la mujer. Partiendo de ellas mismas. Sólo una opinión.

    1. Cristal Dagover

      El objetivo es visibilizar realidades desde dentro. Yo comencé con un discurso pro-sex difícil de sostener con el tiempo desde dentro. Poco tiene que ver el sexo con la industria como tal. La cuestión es la siguiente: no es lo que tendría que ser sino lo que es. Y lo que es lo da lo que la demanda quiere/busca (que muchas veces no lo tiene muy claro: una mezcla entre demostrar a lo0s amigos que puede acostarse con quien quiera si paga, alguien que le escuche, alguien que le abrace…): puedes luchar contra que sea así, pero, si quieres que sea un negocio, no puedes pretender cambiar la demanda, porque es la que hay, y, o la cambias, o focalizas tus fuerzas en ganar lo que necesitas para cubrir tus gastos. Pretender que quien consuma tenga un cuestionamiento de su género es utópico, sobretodo si tenemos en cuenta que un trabajo es para ganar dinero, no para conseguir cambiar el mundo y tener así la conciencia tranquila. Puedes tener principios sobre el no abuso del otro, o hacerte respetar y negociar qué estás dispuesta a hacer y qué no, pero la noche -que es donde yo trabajo- busca el desenfreno, la desinhibición, y el no tener que dar explicaciones y desmelenarse sin preocuparse en el/la otrx.

      La demanda ya trae consigo un desequilibrio de género, se quiera o no, porque es un desequilibrio social que se encuentra en los cimientos.

      Por otro lado, a mí no me importa que se defienda el derecho a ser una puta como mujer que no acepta las normas sociales de monogamia, sumisión, … Pero que no se metan en lo que es trabajar cuando no se tiene ni idea.

      Contesto a mis contradicciones junto a mi respuesta a un comentario más abajo.

    1. Cristal Dagover

      Gracias por comentar. En primer lugar, mi respuesta a un comentario arriba tal vez te resuelva alguna duda.

      ¿Por qué tanta contradicción? Considero que es difícil clasificar la industria como algo dañino (que hay que erradicar) o simplemente como necesaria por capitalizar una de tantas funciones de cuidados básicos (sexualidad/…). Desde dentro, y teniendo en cuenta que tengo que mantener una doble vida entre clases de diversas disciplinas, gimnasio, yoga,…, me he dado cuenta, y con rabia lo he sentido, es mejor que se les cobre por tener que aguantar sus machiruladas que tener que soportarlas gratis el resto del día sin venir a cuento de nada. Preferiría que tuviesen el club como reducto de sus frustraciones viriles, y mantuvieran allí su ‘descanso del guerrero’, y el resto del día se mantuvieran calladitos.

      También para esto hay que saber que mi función no es solamente sexual: ellos pagan copas y botellas por conversar con las chicas, y esta situación es casta en muchas ocasiones -charlar solamente, y yo me llevo un porcentaje amplio de ese tiempo conmigo; nada de sexo genital, por supuesto-.

      La demanda es tan diversa, y lo que se busca y su actitud tan dispares, que es imposible sentirse de la misma manera con cada persona con la que hablas, independientemente de que con ésta después se llegue a un acuerdo o no.

      He puesto algunos de los casos más graves para alertar de que porquería la hay, señirxs, no se olviden de eso.

      En mis servicios, muchas de las personas tan siquiera quieren sexo, más bien alguien que les escuche, muchas veces personas que quieren aprender a satisfacer a una mujer -desde saber dónde está el punto g, hasta saber masturbarlas, etc-; todos mis clientes se preocupan de donde estoy, pocos deciden qué hacer -más bien, la mayoría están preocupados porque seas tú quien decida-. Pero, por otra lado, también es cierto que hago bastante criba, no voy de coca, y no me meto con gente maleducada y conflictiva, ni con gente que me falte al respeto -que haberla la hay.

      Pero, sí, es cierto que es porque quien paga decide. Que haya gente que gaste porque tenga que demostrar ante sus amigos o ante sí mismo que tiene dinero/poder, eso ya es otra cosa.

      ¿Por qué para mí me resulta difícil mantenerme en una posición? En mi opinión, no sé por qué se me educa siendo casi objeto de consumo para otro, y bajo un rol de sumisión o un ‘darse a la otra persona, y que ésta siempre tenga que se un hombre’, y no poder sacar ‘tajada económica’ de un aprendizaje que me viene dado desde que soy pequeña. Ahora sí, es cierto que para mí no tendría sentido pagar a una persona para que estuviese conmigo cuando yo no quiero estar con ella. ¿Por qué creo que esto funciona? Porque limita el tiempo del encuentro para los dos, y da a lugar a aque no tengas ninguna responsabilidad sobre la otra persona, independientemente de que seas trabajadora sexual o cliente. Puedes pasarlo bien, el encuentro -con lo que quiera que hayas hecho dentro- se terminará, todos habremos ganado indudablemente algo,

      ¿Qué hubiese pasaro en una sociedad diferente?¿Y si no hubiera heteropatriarcado? Ni idea, sinceramente.

      En tal caso, me interesa debatirlo abiertamente. Las críticas son las que me hacen crecer como persona, y me harán desarrollarme como profesional :)

      1. Sil

        Hola, en parte te entiendo. Pero no me gustaría aceptar la idea de que porque a los hombres se les permitió durante miles de años ser dueños de las mujeres, que eso justifica que tengan que seguir siéndolos por siempre.
        Te pregunto lo siguiente también: si se otorgara a las prostitutas los beneficios que tienen otros trabajadores, también estarías dispuesta a pagar todos (TODOS) los impuestos que pagan los otros trabajadores?

  3. Pingback: Sobre la prostitución | irmrinmar

  4. agua

    Que la prostitución sea un trabajo e cuidados es algo muy cuestionable. Decir el típico tópico de que algunos hombres no van a folar sino que scan hablar….nada nuevo. Nunca coinciden estos testimonios con las putas que conozco sólo con las mediaticas.
    Mucho ojo enun tema serio y más en tiempos de crisis, podeís hacer mucho daño feministas de salón.

    1. Cristal Dagover

      Te puedo asegurar que soy trabajadora sexual, así que no he estafado a nadie. Que no se me crea es algo que me importa bien poco: no voy a dejar de dedicarme a esto sólo porque se dude de mi actual empleo. Ahora bien, que mi opinión no coincida con otras trabajadoras de el sexo es algo que por supuesto puede ocurrir.

      Por otra parte, creo que el hecho de que otras no te hayan dicho lo mismo que lo que hayas escuchado de otras no quiere decir que alguna, como yo, te lo pueda expresar de esta manera. No sé qué imagen tienes tú de ‘una prostituta’, si tan basada está en prejuicios que tienes que ponerme en duda por ello, o si crees que es tan fácil como ‘establecer un patrón actitudinal de puta’. Pero, vamos, que respeto tu opinión.

      1. Agua

        Creo que medio-mientes, lo siento. Sé como hablan las prostitutas.. Yo no soy ninguna boba que se callo del pico de una higera, yo conozco el mundo de la prostitución bastante de cerca y se quién es ageno a él o una excepción, no son prejuicios, simplemente que cuando conoces una realidad de muchos años por supuesto te formas una opinión de como es ese mundo y de como lo viven por lo menos la gran mayoría de las chicas (cada vez más “niñas”), que no es ir a una oficia y algunas les gusta y otras no como otros trabajos, ni otros tópicos sobre clientitos, que para eso me pongo tele 5 y algunas de esas prostitutas que ponen contando la historia de siempre esa que…nunca coincide con la realidad. Sé también que estamos en crisis y hay situaciones con las que no debe jugar, banalizar o tratar como un trabajito de cuidados y sé además a quién eneficia ciertos dicursos.

        Y no, eso de “hetopariarcado”, “mis clases de yoga”…no me suena a prostituta o por lo menos a lo que representa el 90% de la prostitución en nuestro país, puede que sí a una de esas feministas pijas que quieren jugar un tiempo a ser prostituta y que no dudo que ejerzan pero es algo que se analiza al margen de la realidad de la prostitución. Por ejemplo algunas frikis como Dianapornoterrorista y otros grupos de mujeres burguesas que se aburren y deciden probar cosas nuevas pero que estan bien lejos de cualquie realidad de esta forma de exclusión social por completo. Y que además es una falta de respeto ante algo que debería ser un drama social como los desahucios, la esclavitud, el paro, la explotación….y no algo que intelectualizar co cuatro femibobas en un sofá, ni crarse muchas identidades siendo la misma persona, ni haciendo experimientos un tiempo como si fuera un juego.

        En cualquier caso….el tiempo lo dirá y los que tenemos información privilegiada sabemos que ya saldrá.

        Y no soy abolicionista tampoco.

        1. Pikara Magazine

          Es inaceptable que se cuestione así a una articulista. Decir que no es quien dice ser no sólo es un ataque a la articulista sino a la revista. En todo caso, el objetivo de la sección de comentarios es debatir sobre el contenido de los artículos, no sobre sus autoras. Se eliminarán futuros comentarios que consideremos ataques personales a las autoras.

          1. Agua

            ¿Pero si no me cuadran algunas cosas no lo puedo decir? ¿entonces qué censura es esta? esa palabra de machirulo sólo esta en ciertos ambientes ciberfeministas. Y me choca mucho de lo que cuenta con mi experiencia directa con prostitutas de verdad, y siento decirlo así, tampoco quiero que me lo este aclarando, sólo espongo porque no me cuadran sus argumentos. Algunas personas no nacimos ayer, tenemos derecho a exponer nuestras dudas, sobre todo si es alguien anónimo (que tiene todo el derecho a serlo como yo a dudar), es lógico. Además nadie a dicho que a lo mejor no pueda serlo… sino que pueda ser de esas feministas que juegan a las prostitución tipo Diana Pornoterrorista (pero no ella en concreto), y a eso es a lo que más o menos me suena. Si quieren eliminar mis comentarios agánlo, pero no me arrepiento de ninguno.
            Sobre todo me siento en la obligación de aclarar que cuidado con ciertos temas y la forma de tratarlos en tiempos de crisis y de épocas duras y dolorosas como esta.

  5. agua

    Palabras cmo heteropatriaarcado, trabajo de cuidados…. o e suenan a los testimonios directos que escucho de las putas, por favor no estafes a la gente. Me huele a certaS feministas que juegan a ser putas como dianaornoterroristas y otras excentricas alejadas de este mndo y de la humanidad corriente.

    1. Cristal Dagover

      Lo siento, pero justamente critico a personas como ellas como para que se me meta en el montón. Hablo con pseudónimo justamente para no tener que tener un corrillo de gente a mi alrededor que me adore, como muchas otras hacen.

      1. Agua

        Dagover, “heteropatriarcado” y ese lenguaje no corresponde al mundo de la prostitución, venga que no son prejuicios y lo save quien conozca de cerca eso, hablemos las cosas claras que si lo conoces de cerca sabes que tengo la razón, ¿o tengo que ser políticamente correcta?…la mayoría de las prostitutas no saben que es eso que se llama “queer” y bien poco que le interesa a la mayoria, asimismo no sabe lo que es el 90% de la población trabajadora española, eso no significa que este bien o mal… pero si muestra que hay alguien que esta al margen del la actividad por completo o que quiere jugar un poco. No nos contemos mentiras..que por la boca muere el pez o eso dicen…… y quien tiene vida y mundo e información… no es tonta…ni se come los mocos. Aquí somos granditos y esto no es un debate sincero, simplemente cierto discurso glamurizador ya no entra en los movmientos sociales y hay que ir matizandolo y reformando con textos como este.

        Besos y suerte en todo caso, tú sabrás lo que haces.

        1. Cristal Dagover

          No he dicho ni mucho menos que otras chicas de mi alrededor lo sepa, no quiero tener que estar repitiendo en cada comentario tuyo que me dedico al trabajo sexual, que soy una trabajadora como cualquier otra, y que de pija nada, independientemente de que gane más por hora. Invierto, como te he dicho, en mis estudios. Tanto ensañamiento no sé a qué viene: nunca he dicho que quiera ser ni que sea representativa del colectivo.

  6. Dani

    Con respecto a si hay putas que escuchan a sus clientes y los dan calor humano, puedo contar los dos únicos casos que conozco de amigos que hayan estado con prostitutas. En uno de ellos, la chica, literalmente, sacó el teléfono móvil en medio del polvo y se puso a hablar con una tienda de ropa. En el otro, la puta detectó la necesidad de ternura y mimos que tenía su cliente y casi lo acunó en sus pechos besando su cabeza como a un niño mientras hablaba dulcemente con él. Luego follaron y el hombre salió más contento que unas castañuelas.
    Por otro lado, en los comentarios del artículo ha salido el tema de si las prostitutas asumen la función de cuidados a los demás o no. Simplemente quería poner sobre la mesa un dato para el debate: en Dinamarca y Suiza el Estado ha desarrollado un programa donde centros de hospitalización y larga estancia contrantan prostitutas que mantienen sexo con ancianos y minusválidos.

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  8. Muriel

    Bueno, he visto como os habéis lanzado sobre Cris dagover, muchas veces por el hecho de ser culta y capaz de escribir un artículo referente al trabajo sexual siendo ella misma trabajadora sexual. Yo no domino demasiado el lenguaje feminista aunque lea cosas a menudo al respecto. No sé en realidad si soy feminista, aunque sé que no me gusta el feminismo comercial y de salón que practican algunas como si la liberación de la mujer partiese de un semidesnudo al mas puro estilo de la época del destape, que como española me parece añeja y demodé. He sido eventualmente trabajadora sexual, durante una época forzosamente por supervivencia, y otras veces para pagar gastos y facturas que no tienen el porqué de sobrellevar mis padres. He de decir que no me gusta y que no disfruto casi nada, y que para llevarlo con alegría y dignidad he tratado de llevar a la clientela a mi terreno, es decir habiendo sexo que no fuese abusivo ni agresivo, y luego lo he mezclado con largas charlas y no le he negado a nadie un abrazo o escucharle, puesto que en esa intimidad conozco un poquito mas de las personas. Darle ese lado emocional al asunto lo hace mas soportable, aunque siempre hay hombres imbéciles, por supuesto. Como trabajadora sexual me he relacionado con muchas trabajadoras sexuales, aunque nunca a nivel de club o de polígono, sino en casas-estudio en manos de otra mujer, o a nivel de calle urbana gestionando cada una su dinero. Supongo que mi experiencia tiene lagunas, pero no me gustaría en absoluto verme en manos de algún jefe o algún chulo o al abasto de algún hombre agresivo (ya es suficiente con algunos clientes). A pesar de todo no soy nada abolicionista: creo en la mejora cualitativa de un trabajo cuando se legaliza y deja de ser algo alegal sin protecciones básicas en manos de empresarios amigos de la derecha política que se aprovechan de moralismos y abolicionismos y sacan tajada. Me ha gustado lo que ha dicho Cris: habla de la situación emocional y que en el caso de cada una dispone de distintos factores, del ahogo que supone vivir para el trabajo sexual, y lo fuerte que se ha de ser una (a menos q sea vocacional y disfrute, que haberlas haylas), pero el contacto íntimo es un algo que no todos los días nia todas horas una se ve alentada de acortar y fingir placer. Ojalá que se tuviesen en cuenta todos esos factores que tienen que ver con cada personalidad, que nos dotan de la humanidad respetable que el fingimiento de objeto sexual en determinados momentos hace que se pierda: porque no somos objetos, ni por obra de las abolicionistas (que se basan en la realidad del tráfico de seres humanos, que sí debe erradicarse), ni por obra del hombre machista. Trabajadoras que luchan por vivir.

    1. Agua

      No es por ser culta o no, es por el lenguaje que usa que es igual al de determinados círculos feministas, yo se donde me muevo tengo mundo y no soy tonta, he hablado con varias postitutas y a mi hay discursos que leo que no me cuandran con la realidad que conozco ni con sus preocupaciones, a mi sí me da la impresión de que esta esta persona bastante alejada del mundo de la prostitución, y que e general se esta renovando el discurso pro-regulación porque el anterior llenando lo de glamur y libertad ya no cuela en los movimientos sociales, entonces hay que renovarlo y matizarlo un poquito.

      No sé si eres la misma persona u otra pero sólo decirte que tu discurso del lado emocional de los clientes y de largas charlas y cariño me sigue sonando a típico tópico de televisión. Suavizar la clientela y la figura del cliente es necesaria para defender la prostitución, que para mi evidentemente no es un trabajo y si pretende (no que lo sea ella) convertir a la mujer en un objeto sexual al servircio del hombre, porque eso del poder y control sobre el clientetípico del posfeminismo es una falsa, y que si una tiene más decisión otra más tirada, pobre, más vieja o más fea tiene menos, o ninguno.

      De todas formas sé queno se quien paa estar dudando pero me han intentado tomar el pelo varias veces y no puedo evitarlo, espero que no te lo tomes a mal. Un día aprecieron un montón de cuentas en facebook diciendo que eran prostitutas y que gozaban de placer, todas con imagenes de las pussy riot en sus facebook….algunas personas creen que algunas somos femibobas o algo por estilo.

    2. Cristal Dagover

      Muchas gracias por contar tu experiencia, Muriel =) Siento de verdad que aqua no me crea pero, en definitiva, ella no va a trabajar por mi noche tras noche, así que, como comprenderás, más que que venga y la atienda yo misma, ya me dirás qué me queda.

  9. Pandora

    Es un gran árticulo para conocer un poquito como es el mundo de la prostitución por dentro, que tiene que ver mas con el poder que con el sexo. Pero disculpame si me parece que hablas con mucho resentimiento, como si los demás te hubieran puesto en esta situación por obligación, como si no entendieras la “cosificacion” cuando eso es precisamente el objetivo del mercado sexual. Eso no quita que sea una firme defensora de la regularización del mercado sexual para la visualización de las prostitutas como personas, con todos los servicios tanto médico, psicológicos y fiscales que necesitais. Tampoco me ha gustado la referencia que has hecho de los hombres (mejor aguantarlos trabajando que “gratis” en el día a dia); se que hablas de machirulos, insoportables siempre, pero es posible rodearse de buenos hombres si se ignora a los que no lo son.
    Llevo muchos años, desde los 17 trabajando de camarera para pagarme mis estudios, mi alquiler y todo lo demás, soportando drogas, alcohol y gente deshinibida en general, y he dejado algunos sitios si las condiciones eran demasiado complicadas. Aunque no pides opinion y menos consejo, te recomendaría que dejaras un trabajo en el que sientes que las condiciones son tan desoladoras, puesto que como has dicho antes, es un trabajo en el que las deshinibiciones son parte fundamental de ello. Tu decides (creo que puedes) por lo que no deberias culpabilizar tanto a los demás y sin dejar de exponer tus reivindicaciones.

    1. Cristal Dagover

      Reconozco que en el momento en que lo escribí lo hice con todo el resentimiento de un lunes cansada de trabajar. Sé que no todos los hombres -tampoco mis clientes, todo haya que decirlo; la gente con la que ‘paso’ finalmente suele ser poco conflictiva, y he aprendido de mi empleo bastante de lo que es vivir la masculinidad, aunque no llegue a comprenderlo desde dentro- son como los ‘machirulos’ a los tengo que aguantar en el club en que trabajo; que el local en que estoy es conflictivo y que, en ocasiones, cuanto más dinero se mueve, más conflictivo es, es algo con lo que cuento. No me he visto obligada a ello: mi hora cuesta mucho, y estoy justamente por ello; también la calidad del sitio es claramente mucho mejor que en la mayoría, dejando a un lado la droga y el alcohol que mantienen esos sitios a ese cierto nivel. Como he dicho en anteriores comentarios, empezar a escribir para estudiar el tema desde dentro y ver opiniones diferentes a las mías será lo que me obligue a cuestionar mis detrerminismos, así que gracias por tu comentario; no lo pido, pero siempre se agradece, y no estoy cerrada a consejos ni mucho menos: hace tiempo que me he planteado que, con una buena red de afectos y un poco de apoyo psicológico (el que necesito por no poder hablar con fluidez en mi vida de mi empleo, vamos), puedo trabajar a un buen nivel y sacar mucho dinero que es, de hecho, una de las razones de más peso para trabajar en este empleo =)

  10. Corinx

    De esxs hay unxs cuantxs, AW que se autodenominan putxs en las redes sociales solo porque #esguay y ganar así atención y seguidorxs. Es la nueva moda de lxs alternativxs, especialmente en Twitter

    Gente que la única prostitución que conoce es la que le llevaría a vender hasta a su madre con tal de recibir un poco de atención

  11. Me Meo

    ¿No es un poco incoherente estar en contra del capitalismo y el heteropatriarcado y poner tu coño al servicio de ambos por dinero?. ¿Acaso no alquilas ese coño al heteropatriarcado y el machirulo de turno a cambio de dinero?, ¿vender tu coño por dinero en lugar de intercambiarlo por algún otro bien o simplemente regalarlo no es una actitud capitalista?

    Si al menos ofrecierais vuestro coño a feministas a cambio de cualquier otro bien o servicio que no fuera dinero…

    Respeto a las mujeres que ejercen la prostitución, pero atacar en el mismo texto el heteropatriarcado, al machirulo dominante y el capitalismo me parece muy incongruente

  12. Paula Vip

    ¿Os parece extraño que una puta pueda sentirse orgullosa del trabajo que realiza?
    ¿Os suena insólito?

    Los que ya sois usuarios del sexo de pago con independientes, con más o menos asiduidad, no os sorprenderá tanto.
    Los que sois clientes de otros sectores, es lógico que sí os pueda parecer una afirmación surrealista. Es comprensible. Puesto que cuando trabajas para otra/s personas/s, todo cambia. No eres tú quién elige.

    Está claro que las independientes somos unas privilegiadas. No tenemos que dar explicaciones a nadie de cómo manejamos nuestra agenda, de a cuánto cobramos nuestros servicios, de cuándo y en qué condiciones vamos a trabajar.
    De qué servicios queremos, o no, realizar.
    Somos unas auténticas freelance.

    Pero, claro, eso también requiere de un esfuerzo personal, del estar ahí, día a día, de tener siempre una predisposición para realizar este trabajo, ni más duro, ni más costoso que cualquier otro.
    Éste, más que cualquier otro menester, trabajo, ocupación, profesión u oficio, requiere esfuerzo, dedicación, tiempo, atención, respeto, educación, higiene, sanidad, buena presencia, cierta cultura, nociones básicas en política, religión, arte, cine, teatro, literatura, música…y un largo etc de conocimientos, que la independiente a través de sus lecturas, estudios, búsqueda, intuición, y curiosidad va adquiriendo día a día.

    Hace algún tiempo, unos meses, escribí una pequeña reflexión, de cómo creía que sería mi clientela, antes de empezar. Os la copio aquí, por ser auténticamente cierto cuanto pensaba sobre el “otro lado” de la prostitución:

    “-Así es. Cuando yo pensé en meterme en este mundillo, lo que más me asustaba era el “personal” con el que me iba a encontrar.Mis motivos? Al igual que el de muchas compañeras, una precaria situación económica, que obviamente, no viene al caso. Creía, falsamente ahora lo se, que el putero era el coco. Hombres sucios, maleducados, desaliñados, retrógrados, machistas, depravados, degenerados…pero niña al toro. Necesitas pasta y la necesitas YA!!
    Y hasta que no pasas por ello, lo que más tienes, os lo aseguro, no es miedo, es simplememte pavor.

    Y héte aquí que me encuentro a un hombre maravilloso, mis besitos más dulces para mi niño Jaguar, que nunca supo que fue el primero. Tan nerviosa e inexperta era que ni siquiera pensé en que necesitaría preservativos…sin comentarios, lo sé, lo sé. Todos tenemos un pasado.

    Y tras este caballero, aparecieron otros, todos en la misma línea, siempre con la sensación de haber compartido un ratito con un buen amigo, o con un desconocido al que atacas sin compasión….pobres jejeje

    Asi que…sí lo reconozco. Yo también he cambiado. Nuestros compis de juegos no son ese coco que yo había imaginado. Sólo hombres que buscan lo que nosotras ofrecemos. Nuestro tiempo, nuestros mimos, nuestra capacidad de escuchar, nuestra conversación, risas compartidas. Qué sería del sexo sin risas???

    Me siento orgullosa de realizar este oficio, de volver a mi casa y saber que hice que alguien, durante un ratillo, estuviese a gusto y se fuese más feliz de lo que vino. El nuestro, la mayor parte de las veces, es un trabajo gratificante. Jamás hubiese imaginado cuando empecé a ejercerlo que dijera esto….pero así es.

    En fin…cambiamos. Y en este caso, creo que tod@s lo hemos hecho para mejor. –“

    Así. Con estos pensamientos, iba yo a mi primer encuentro. Y ya entonces, no sentía vergüenza por tener que prostituirme. Me asombraba que, tras todo lo pasado a lo largo de mi vida, puesto que no soy una jovencita de 20 años, me encontrara en semejante situación. Puta. Iba a ser puta. Qué cosas!!
    Pero nunca lo ví de una manera vergonzante. Y menos aún, pasado el tiempo.
    Hoy por hoy, diría que mi mayor desazón, es no poder gritarlo a los cuatro vientos, a la gente que me rodea. Sí, a padres, hermanos, amigos, hijos. Lo tenemos que esconder porque aún la sociedad no está preparada para una noticia de ese nivel.
    Yo misma, no sé cómo hubiese reaccionado si una amiga mía me hubiera dicho que se dedicaba a la prostitución.
    De hecho, sólo conozco un caso, de primera mano, el de estimada amiga Montse (Marien), que ha sido lo suficientemente valiente como para no callar. Ella da la cara, y no sólo por ella, si no por todo un colectivo. Fue mi mentora, mi guía sin saberlo, y de ella he aprendido mucho, muchísimo. Nunca podré agradecerle lo suficiente lo que su valor, su arrojo y su aplomo me ayudaron en momentos difíciles.
    Hoy casi dos años y medio después de haber comenzado, me siento bien realizando este trabajo.
    Me siento orgullosa de lo que doy y lo que recibo.
    Ante todo, respeto. Puedo decir que mis compis de juego (hombres y mujeres), han sido siempre personas consideradas, educadas y respetuosas.

    Lo sé, algunos aún estáis ojipláticos y boquiabiertos.
    ¿Orgullosa de ser puta?
    ¡¡Esta chica se ha vuelto majara!!
    Pues no amigos.
    Cuando estás con una persona, compartiendo, departiendo, jugando, riendo y disfrutando de un juego de adultos, el mayor y más complicado, por la cantidad de reglas no escritas que hay en él…no te sientes puta. Simplemente una mujer.
    Cuando estás en esa situación, que siempre es distinta, siempre diferente, aún con el mismo compañero de juego, las situaciones, son únicas.
    Y si entre ambos hay esa complicidad, absolutamente necesaria para que el juego acabe en tablas, te sientes bien. Tremendamente bien.
    Porque esa persona, que se ha tomado la molestia de leer tu publi, de seguir tus xp´s, de contactarte, de llamarte, de ser galante y educado y que va a pagarte por ese rato estipulado. Ya no es un cliente. Es, durante ese rato, “EL COMPAÑERO DE JUEGO”.

    Y de nuevo hablo de respeto, porque hay que ser respetuosa con los servicios que ofreces, con los que vas a compartir, con la imagen que das de ti misma, a nivel personal y a través de tus fotografías.

    Los tópicos más típicos:

    -No es un trabajo fácil.
    Aunque, que yo recuerde, ninguno lo es.

    -Se gana dinero.
    Si eres constante y te labras un prestigio. Como en tantos otros.

    -Te menosprecian.
    Sólo si tienes la mala suerte de dar con algunos cafres. Por eso hay que usar la intuición femenina, y hacerte valer.

    -Te sientes sucia.
    Únicamente si tú lo vives de manera acomplejada y vergonzante.

    -La trabajora sexual no disfruta del sexo.
    Este trabajo, desde la independencia, nos da esa pequeña licencia. Disfrutamos, porque nuestros servicios son pocos y bien escogidos.
    Lo que no puede estar más claro, es que si no te gusta el sexo, si vas a terminar una cita de dos horas en 20 min…tu credibilidad y prestigio se van al traste. Y para poder jugar, para disfrutar ambos del SEXO, debe gustarte. No hay más verdad que ésa.
    Lo demás lo dejo para expertos en textos de corrillos, sabihondos del no se sabe qué.

    - Las trabajadoras sexuales se vuelven insensibles al sexo
    Sé que no es para reírse, pero cuanto menos me sonrío, cuando leo estas perlas.

    Es un trabajo más. Que aún debemos llevar a escondidas, pero cada vez algo menos.
    Pero lo más importante, es que…cuando te despides de un cliente, cuando le miras a los ojos, cuando le das el último beso y ves su cara de…sí demonios! ¡¡De satisfacción!!
    Y te vas a casa. Y repasas mentalmente el encuentro.
    ¿Estaría bien realmente? ¿Acaso fingió?
    Su risa era franca, sus manos buscaban terrenos inexplorados, deconocidos por él, su boca se perdía en tu cuerpo, sus labios sorbían, su pene mostraba alegrías varias…

    Si duda, el encuentro más satisfactorio, es el compartido.
    Está bien dejarse hacer por la profesional, pero sin temor a equivocarme, y desde mi exigua experiencia, diría que el hombre que más disfruta de estos encuentros, es el que sabe compartir generosamente el placer recibido.

    Y sí.
    Me siento orgullosa de ser PUTA.

    Paula

    http://elblogdepaula.com/2008/10/el-orgullo-de-ser-puta/

    1. El mundo de Anerol

      Ole. Con dos ovarios, sí señora.
      No debe avergonzarnos hacer aquello que nos dé de comer. Cuántas veces me habré sentido yo humillada detrás de la barra de un bar… porque no lo disfrutaba, porque no me gustaba lo que hacía.
      Te aplaudo.

      1. Libre y salvaje

        Sí, es lo mismo ser camarera que puta, tú vives en un mundo pralelo hija. ¿por qué entonces no dejas tu trabajo de camarera por uno de putas si ganas más y para tí no hay diferencia? Deja de banalizar.

        Lo peor de este artículo es que siempre son las mismas, Paula Vip. Montse, Marga Carrera y cuatro más. Pero si ya no engañaís a nadie.

        1. Libre y salvaje

          Por cierto la visión ídilica y fácil que das de la prostitución y la insitación que haces a chicas de 18 años a que se metan en ese mundo fantástica es apología a la prostitutción, esto es, a la explotación. Debería ivestigarte porque o tienes algún negocio de ese tipo o te caíste al narce, y creo que tú y yo sabemos que es más bien lo primero.

          Pero ya sabeís feministas post, las prostitución es lo más, mejor que camarera o limpiadora…aunque las que dicen eso a puta no se meten, se meten las que no tienen recursos de verdad, las de familias destructuradas…de las que cachos de carne como vosotras os aprovechaís para imaginaos fantasías, para teorizar e intelectualizar. Feministas post, soís una mierda pinchado en un palo. No respetaís ni los problemas sociales en épocas de crisis. Ojalá algún amotinamiento obrero os borre de la faz de la tierra algún día. Por nuestras hijas, por las hijas de las obreras y obreros, por las inmigrantes, por la LIBERTAD, la ética, la igualdad, el feminismo…..espero que desapareís y alguna que otra creo que estre rejas…porque a saber lo que tienen detrás y porque vender ciertas cosas tan bonitas.

          ¿Qué haces tú aquí PaulaVip? ¿por qué siempre soís las mimas y teneís varias cuentas? ¿nos comemos los mocosÇ?

          PIKARA PROSTITUIDORAS, PIKARA DEFIENDE AL LIENTE, O SEA AL PROSTITUIDOR, PIKARA DEFIENDE A ASOCIACIONES QUE HACEN APLOGÍA A LA LEGALIZACIÓN DEL PROXENETISMO. JUNE, PELO CORTO O LARGO, QUE MÁS DA, POR MUCHOS AIRES DE MODERNA ERES UNA CARCA SIN CABEZA.

    2. Angélica Frambuesa

      No comparto Paula las formas con las que te hablan y me merecen censurables, pero creo que tú comentario también lo es. Una cosa es dar una opinión como hace la artículista y otra banalizar un problema social y ponerlo como algo fácil, normal y glamuroso cuando no lo es.

      Además lo peor que puede hacer una feminista de cualquier corriente es hacer apología al consumo (aunque sea pro-legalización)… .banalizar y decir queson simples compañeros amables, que te tratan súper bien y llenar de romanticismo algo tan patriarcal como es el consumo de sexo prostitucional.

      Aquí somos todas inteligente, y sabemos por experiencia que nos pueden contar otras prosititutas que ellas no están ahí para disfrutar, ni lo disfrutan, es algo duro para muchas, para ootras más mecanico. La mayoría tiene restricciones a la hora de escojer …vamos no es un trabajo como otro cualquiera, ni tampoco es algo fácil, ni guay, ni nada por el estilo. Eso se lo cuentas a los puteros con los que hablas en tú página.

  13. Boleny

    Me ha gustado el articulo, me parece que esta muy bien escrito, nunca consigo terminar de leer un articulo entero porque me parecen terriblemente aburridos y sin embargo este lo he leído desde el primer punto hasta el ultimo. Ser capa de comunicar dice mucho de su autora. Por otro lado, me ha gustado mucho las categorías y conceptos que utiliza desarrolladas o complementadas a partir de la emocionalidad, experiencia, vivencia personal. me parece fundamental esta estructura del articulo. Considero que aporta una reflexión necesaria por y para las feministas. Es cierto que un principio lo que he pensado es que al final, como siempre, el ataque de mujeres a mujeres prevalece en cualquier debate entre feministas -y tb entre las que no se consideran como tal-. Quiero decir que me impactaba, me movía el hecho de que la autora escribiese con tanta rabia dando una lección al resto de mujeres que no viven esa realidad y que se atreven hablar de ello o autodefinirse putas. Sobre todo, cuando la categoría puta se utiliza como reivindicación, como reapropiacion de determinados términos. Es evidente que la autora tiene toda la razón, que no es lo mismo vivirlo desde la emocionalidad de la experiencia que desde la resignificacion de la categoría. Ni color. Pero el tono de ataque hacia el resto me estaba generando incomodidad. Con todo, si he tenido un momento así de plantear que no nos ataquemos, esta inocente y también porque no decirse esencialista postura se me ha pasado enseguida viendo los comentarios al articulo. Al terminar he pensado, pues claro que si dales-danos kaña.
    Eskerrik asko.

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