Crianza con apego, por qué sí Cuerpos, Debate

Quienes defendemos la crianza natural partimos de una crítica reflexiva a todos esos “consejos” de “expertos”, que no llevan más que a la sumisión de las criaturas, y lo hacemos desde nuestra libertad como mujeres y en compañía de nuestros compañeros varones, pensando en otro modo de hacer las cosas.

Laura García-Vidal Escudero

De sobra sabemos que desde que nacemos se pone en marcha el juego del sistema para moldearnos según nuestro sexo, para “convertirnos” en “buenas” mujeres y en “buenos” hombres, con las consecuencias nefastas que tiene este engranaje para las mujeres. El rol de mujer-madre que nos vende el sistema patriarcal sigue siendo el principal obstáculo para el desarrollo individual y profesional de las mujeres, presentándose la maternidad como el súmun de la realización de cualquier mujer como persona, como cada vez más se empeñan en recordarnos quienes ejercen el poder político cuando hablan de la “verdadera libertad de las mujeres de ser madres…”

Cuando vemos a una mujer amamantar hasta los 2 años o portearlo saltan muchas alarmas. Muchas feministas la ven como víctima del sistema, que vive para su criatura. Pero, ¿alguien se ha parado a preguntarle cómo se sienten y por qué lo hace?

En fin, sobran argumentos para concluir que la impostura de la maternidad ha sido nefasta para la libertad de las mujeres. Pero, ¿qué ocurre cuando la maternidad se elige desde la libertad individual y consciente?

Qué duda cabe de que ha de ser una elección respetada y que sin duda tiene consecuencias. La maternidad y paternidad exige de una gran responsabilidad y eso es algo fundamental que quiero resaltar aquí. Si yo, mujer antes que madre, elijo ser madre, lo hago siendo consciente de que voy a traer a este mundo a una criatura 100% indefensa que necesitará cuidados intensivos durante al menos su primer año de vida, y que esos cuidados serán responsabilidad tanto mía como de su padre si lo hay. Evidentemente no será fácil. Tampoco lo es tener un perro. Enseguida se pone en marcha todo un aluvión de “consejos” de “los expertos”, qué hacer y qué no hacer. Supernany y demás expertos nos dicen que no hay que “malcriar” a la criatura, que hay que dejarla llorar desde bebé para que se acostumbre, para que se le “ensanchen los pulmones” o para que se acostumbre a la frustración aunque tenga un mes o dos de vida, que hemos de dar de mamar 10 minutos con cada teta cada 3 horas hasta los 6 meses, que no debe estar mucho en tiempo en brazos, que ha de aprender a dormir sola enseguida, que tiene que comérselo todo aunque vomite, etc.

Quienes defendemos la crianza natural partimos de una crítica reflexiva a todos esos “consejos” de “expertos”, que no llevan más que a la sumisión de las criaturas, y lo hacemos desde nuestra libertad como mujeres y en compañía de nuestros compañeros varones, pensando en otro modo de hacer las cosas.

Desde luego que las mujeres no tienen por qué ser más felices con la maternidad, eso es una falacia androcéntrica, pero las mujeres que eligen ser madres también pueden ser felices en ese ciclo. La maternidad es una fase que puede ocurrir o no. Si ocurre también se puede disfrutar, sí, hay mujeres que disfrutan y se sienten felices. ¿Va a ser todo por culpa del patriarcado, que las ha comido la cabeza para que crean que son felices?

Cuando vemos a una mujer amamantar a demanda hasta los 2 años, dormir en la cama con su bebé, portearlo en lugar de llevarlo en el carrito, etc., saltan muchas alarmas: “O no, otra que cae, una super mamá ideal, como quiere el sistema que sea”. “Pobrecita que ha perdido su libertad, que vive para su cría y no para sí misma”. Muchas críticas feministas la ven como víctima del sistema, como una madre y no como una mujer que ha elegido libre y conscientemente su maternidad y en concreto un modo determinado de hacerlo, que además se aleja de las guías de los expertos patriarcales.

Pero, ¿alguien se ha parado en serio a preguntar, a hablar profundamente con ellas para saber para qué lo hacen, cómo se sienten, qué les lleva a dar la teta a demanda, por ejemplo? Sinceramente creo que no y me parece un error. Se tiende a caer en la crítica y en la victimización de la mujer que ha decido ser madre.

Es fundamental no confundir apego con sobreprotección, que sí implica que, especialmente mujeres, exageren su rol-mandato de madres y vivan por y para sus hijos e hijas, con un padre ausente

La experiencia muestra que una crianza con apego requiere la implicación no sólo de la madre, que normalmente es la que lo ha parido (si no es adoptada) sino del padre y/o de otras personas adultas que compartan la crianza, sus principios y modos de hacer. Una madre sola puede intentar criar con apego, pero si el padre no hace lo mismo al 50%, no podemos hablar de crianza con apego en términos generales o exhaustivos. Eso sí, teniendo en cuenta las limitaciones biológicas de cada sexo. Es la mujer la que pare y es ella la que da de mamar, si así lo ha decidido, claro. Más adelante profundizaré en esta idea.

La crianza con apego implica aceptar la creencia previa, por parte de ambos/as progenitores/as (si los hay), de que la niña/o desde que nace tiene unas necesidades primarias y específicas que han de ser cubiertas desde el más profundo respeto a las mismas. Que si, por ejemplo, llora teniendo 3 o 4 meses es porque necesita algo y no porque sea un ser manipulador por naturaleza. Quienes optan por este estilo de crianza (que creo que es al fin y al cabo un estilo de vida) creen que la forma de criar influye profundamente en el desarrollo físico y emocional de la criatura, y lo hacen la mayoría de las veces siguiendo sus instintos (no digo que haya un instinto maternal, ojo) y con la finalidad última de criar criaturas seguras que se convertirán en personas adultas estables y sanas emocionalmente.

Es fundamental no confundirlo, entonces, con la sobreprotección, que sí implica que tanto mujeres como hombres, especialmente mujeres, exageren su rol-mandato de madres y vivan a través de los hijos/as, por y para ellos/as, tomando todas las decisiones por ellos/as, no dejándoles actuar ni aprender a su ritmo, considerar que no saben, que son inmaduros/as, diciéndoles a cada instante lo que deben hacer y lo que no, no dejándoles cometer sus propios errores y aprender de los mismos y con un padre la mayoría de las veces ausente.

La sobreprotección genera inseguridad y baja autoestima, mientras que criar desde el respeto a la individualidad, cubriendo las necesidades de afecto físico y emocional sin considerarlas triviales en ningún momento, está demostrado que contribuye a criar personas más estables y seguras de sí mismas, incluso con un pensamiento crítico más desarrollado respecto al mundo, con valores de empatía y respeto hacia sí mismas y hacia las demás personas.

Una aclaración: cubrir las necesidades físicas y emocionales de la criatura no significa malcriar, no es darle lo que quiere en cada momento. No es lo mismo querer que necesitar, si demanda afecto le daré afecto, si quiere chuches o hacer lo que le de la gana, o levantar las faldas a las niñas, por ejemplo, pondré los límites. Crianza natural no significa malcriar ni no poner límites. No implica crear una relación de apego dependiente sino todo lo contrario.

Las mujeres que prolongan la lactancia lo hacen porque así lo sienten, no porque “deban”. A muchas les da placer dar de mamar. Hay que respetarlo y entenderlo sin caer en la victimización

Por ejemplo, centrándonos en los primeros meses y años de vida, ¿qué pasa con el colecho? ¿Por qué se opta por ello? No son pocas las críticas al método adoctrinador y conductista del doctor Estivill para que el bebé “aprenda” (a la fuerza) a dormir solo.  Método en el que, a fuerza de pasarlo mal, la criatura es forzada a tragarse su llanto y estar sola, en su cuarto y a oscuras, mientras llora y mientras los padres también lo pasan mal por ese rato incómodo para las tres partes.

Cuando hablamos de crianza natural es difícil no asociar la misma a las necesidades de la criatura. Cuando no se satisfacen las necesidades primarias de la misma, puede sufrir un alto nivel de estrés (esto incluye desde un nacimiento traumático, la separación nada más nacer de su madre, poco contacto físico, obligarle a dormir solo aunque llore, etc.). Este estrés puede llevar al desarrollo de cierto sentimiento de aislamiento y desconfianza que puede acompañar durante muchos años en la infancia (miedo a la oscuridad, por ejemplo) adolescencia y edad adulta (personas inseguras de sí mismas). Numerosos estudios de psicología evidencian, así, que dejar llorar a un bebé de esta forma es nocivo para su desarrollo emocional y cognitivo. Por ello, muchas personas, madres y padres, que optan por una crianza más “natural”, prefieren el colecho.

Parto de la premisa de que cuando una mujer-madre y un hombre-padre deciden compartir cama temporalmente con su bebé es porque así lo desean, además de las ventajas que puede tener si la mujer le da el pecho a demanda, pues no tendrá que levantarse en mitad de la noche para hacerlo. Conozco a varias personas que así lo hacen o han hecho y aseguran que la criatura se va a su cuarto cuando llega el momento, duerme sola y sin traumas, que no genera un apego dependiente.

¿Y qué papel tienen en todo esto el padre (suponiendo pareja heterosexual que decide tener un bebé)? Traer una criatura al mundo supone una gran responsabilidad que ha de estar pactada. Indudablemente implica un cambio en la forma de vida, especialmente al comienzo, cuando la criatura es 100% dependiente. Un cambio que, desde la crianza natural, abarca tanto al padre como a la madre.

Aunque poco nos queda de animales, lo seguimos siendo, y como mamíferas (reivindico desde aquí nuestra “animalidad”), sí creo en un vínculo específico que se establece entre la críatura y el cuerpo en el que se formó y del que nació. Los primeros minutos tras el nacimiento el contacto cuerpo a cuerpo entre bebé-madre es básico y permite establecer un vínculo fuerte de inter-apego. Un parto respetado es un parto en el que la protagonista es la mujer que pare, la mujer elige y el resto acompaña y aconseja, siendo el papel del padre fundamental en cuanto al cuidado de la mujer que pare y del-su bebé (muchos padres cortan el cordón umbilical ellos mismos en un parto respetado). También implica que la criatura nace, no es sacada. La tecnología está ahí para cuando sea necesaria, y punto. Nada más nacer la cría buscará el pecho y empezará a amamantarse.

Dar de mamar es una capacidad exclusivamente femenina (sexo, que no género) y por eso es la madre la que ha de elegir qué prefiere hacer. Es cierto que hay mujeres que nada más parir deciden no dar el pecho e incluso cortarse la leche y también es cierto que se las mira con recelo en muchas ocasiones. Sinceramente y bajo mi punto de vista, me parece legítimo pues es su elección, pero no entiendo por qué no dar el pecho, a no ser que sea por cuestiones de salud (o por la silicona en la mayoría de las ocasiones…). No digo que tengamos tetas para dar de mamar únicamente, pero si nuestro cuerpo se embaraza, es lógico hacerlo. Es como si renegáramos de nuestras funciones biológicas, es como si ahora reivindicásemos cortar nuestra menstruación. No creo que la igualdad deba pasar por eliminar las diferencias.

Dar de mamar a demanda es dar alimento según las necesidades de la criatura y no según el horario impuesto por la medicina tradicional y, por supuesto, el mercado. Más esclavo me parece tener que estar pendientes de comprar leche artificial, lavar biberones, hervir la leche, etc. que dar de mamar.

Sí es cierto que dar el pecho a demanda está sujeto a la posibilidad de hacerlo, pues no siempre se tiene tiempo y hay que re-incorporarse al mercado laboral (aún seguimos viviendo por y para el mercado, tan incompatible cada vez más con la vida, cosa que también hay que mirar y seguir combatiendo y no dejarlo de lado). Es una cuestión de adaptación y de elección propia. Si hay que trabajar, la lactancia se adapta y se compagina.

Frente a los roles de madre abnegada y padre ausente de la crianza tradicional, en la crianza natural los padres se implican y comparten responsabilidades

No obstante, hemos de aceptar que muchas mujeres, muchas de ellas feministas, optan por una lactancia a demanda e incluso que va más allá de los 6 meses. Y, hablando con ellas, lo hacen porque así lo sienten, no porque “deban” hacerlo, sino porque quieren hacerlo, se sienten a gusto e incluso a muchas les da placer dar de mamar (no a todas, pero sí a muchas), y también porque les resulta más cómodo en el fondo. No estoy hablando de las consecuencias que tiene para las mujeres que deciden no dar el pecho, sino de la necesidad de respetar y entender a quienes deciden hacerlo sin caer en la victimización. Dar de mamar a demanda sí es cierto que implica más a la madre que al padre, pero sinceramente es una situación temporal que debe ser respetada también por aquellas que no lo comparten.

Creo que hemos de ampliar el debate y tener en cuenta que no podemos reducir la crianza natural a dar de mamar. Si no, estamos hablando de la lactancia y no de la crianza natural. Si una mujer decide dar el pecho tendrá una responsabilidad que no tiene el padre, lo que no quiere decir que este no se implique al 100% en la crianza. De hecho, si pensamos en la crianza tradicional, lo que viene siendo el mandato de género y de madre abnegada, vemos como efectivamente los padres son más ausentes que presentes en los cuidados. No obstante, los hombres que, junto con sus compañeras, optan por este modo de crianza más “natural”, parten de unas ideas y valores que van mucho más allá de su rol de género, que se implican y comparten responsabilidades. El baño, coger en brazos, portear, preparar la comida de la criatura, etc. son tareas que cuanto más se compartan a partes iguales mayor será el vínculo que establezca la criatura con ambos, y no sólo con la madre.

El contacto físico es fundamental durante los primeros meses hasta el primer año (después también pero en esta etapa casi todo se reduce a ese contacto físico). Para que una criatura se críe en un clima de seguridad, amor y respeto, ambos progenitores han de tener interiorizados estos valores en su estilo de vida. No solo cría la madre, aunque sea ella la que pare y da de mamar. Los padres que eligen este modo de crianza tienen la misión principal, durante el primer año, de sostener y cuidar a la madre, así como de encargarse de todo el trabajo doméstico, y me consta que así lo hacen los poquitos que he conocido a lo largo de mi vida (poquitos casos de crianza natural, digo). Están ahí desde el principio, sosteniendo y dando apoyo emocional a su cría y a la madre, que acaba de parir después de 9 meses de embarazo y eso cansa, que acude al llanto de la cría, que no la obliga a dormir sola, que la coge en brazos, que duerma con ella, que ofrece el calor de su cuerpo piel con piel, etc.

No puede hablarse de crianza natural o con apego si entre el padre y la madre no hay una complicidad previa de respeto y cuidado mutuo, entre ambos y hacia la criatura. Los cuidados que necesita esta no son ofrecidos solo por parte de la madre, sino también por parte del padre, a partes iguales (salvo lo de dar de mamar la mayoría de las veces). Más adelante, la niña/o verá que tanto su papá como su mamá están ahí para guiarla y enseñarla a ser una persona libre que es querida y que se quiere a sí misma. No puede hacerse si solo se implica la madre.

Quizás los hombres que practican la crianza con apego están rompiendo su rol de género para entregarse a las responsabilidades que realmente exige el cuidado de una criatura. Lo cual contribuirá a la transmisión de roles diferentes al niño/a por parte de sus padres.

Evidentemente todo esto no depende exclusivamente del deseo de los padres, hay otros factores que influyen e incluso limitan (que no imposibilitan) el desarrollo de un estilo de crianza natural. En ese contexto, la lucha por el permiso de paternidad obligatorio, intransferible y de la misma duración se convierte en un objetivo primordial por el que hay que seguir peleando. Sigue siendo necesaria la reivindicación por iguales derechos y deberes en las esferas públicas y en la doméstica, por parte de hombres y mujeres. La crianza natural exige una corresponsabilidad real en el cuidado y la falta de la misma implica una serie de obstáculos para su desarrollo. Pero ya dije que no hay una receta única e insisto en que es posible ir cambiando pequeñas cosas. Quizás, cuando hayamos conseguido la igualdad en el empleo, sea más fácil, pero hasta entonces, ¿por qué no ir dando pequeños pasos? ¿Es incompatible la lucha por la igualdad con la lucha por una crianza natural? Igual sí que lo es si hablamos de una maternidad patriarcal que busca criar hijas/os sumisas/os para el sistema capitalista.

Además, creo que deberíamos reflexionar sobre el tipo de igualdad que queremos ¿queremos ser iguales para el mercado? ¿iguales a quien y para qué? La igualdad no pasa por eliminar las diferencias sexuales, la igualdad ha de reivindicar (entre otras muchas cosas) y universalizar los cuidados como parte imprescindible para el sostenimiento de la vida, la igualdad ha de implicar a los hombres y hacer que estos sean padres que están ahí desde el primer momento, y no ausentes. Desde el feminismo también es necesario replantearse otro modelo de crianza, que sea crítico con los eternos consejos que durante siglos nos han venido dando “por el propio bien de la criatura” (recordemos que esos mismos expertos, durante siglos, son quienes han dicho lo que las mujeres debíamos hacer “por nuestro propio bien”).

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Crianza con apego, por qué sí
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Comentarios recientes

  1. Catalina

    Muy buen artículo, interesante y sustentado.
    Yo hice crianza natural con mi hijo y es una realidad que es una cuestión de tener claro lo que quieres hacer, pero una vez superadas las pequeñas o grandes dificultades, fue cómodo, bonito y creo que necesario para ambos.
    Yo no tenía una pareja a favor, ni la sociedad que te exige ser una “madre sexy” y perfecta, aún recien salida del paritorio (eso no existe), creo que es mucho más difícil enfrentarte a la sociedad que te mira mal cuando das el pecho en lugares públicos, te mira mal porque tus “atributos” ya no son lo que solían ser, y porque eres una “víctima” del patriarcado, porque para mi fue una elección libre y consciente.
    Mi hijo ni es dependiente de mi porque le di pecho, ni quiere dormir conmigo para siempre porque hice colecho, ni nada, ni yo he dejado de ser libre, de ser mujer, ni de ser yo, porque soy muchas yo, madre, mujer, amiga, amante, hija, hermana, independiente y otras cosas más. La crianza con apego es una situación temporal, que dura bastante poco y que al contrario de dañar, creo que enriquece a las personas implicadas en ella por igual. Como siempre es una cuestión de elección y sobre todo de respeto, que falta mucho.
    Y lo que menos necesitamos las mujeres que decidimos dar el pecho, es que encima se nos ataque, que ya tenemos suficiente con saber que nuestro cuerpo no es el mismo y no va a volver a ser mirado de la misma manera, porque están mucho más establecidos unos canones de bellezas irreales, y eso si que es una tortura patriarcal y capitalista.
    Salud!

  2. Mel López

    Me ha gustado mucho la defensa que has hecho de la crianza natural y, aunque estoy de acuerdo en algunos puntos, en otros discrepo y te digo por qué.
    Cuando apelas a la “animalidad” al hablar de la lactancia de pecho esto me parece peligroso, porque es volver a agarrarnos al “instinto” para justificar un acto humano. Quiero decir, si una mujer decide dar de mamar porque le apetece hacerlo me parece legítimo. Cuando se recurre a que tenemos pechos para usarlos, entre otras cosas, para la lactancia, ahí estamos excluyendo y no hablo de los hombres (que también) si no a algunas mujeres, como las que adoptan o las que no tienen subida de leche (puede frustrarles muchísimo, de hecho en mi tesina entrevisté a dos mujeres que se sentían tremendamente ma, una decía literalmente “era como no servir” por no haber podido dar de mamar y tras recibir un arsenal de mensajes que les recomendaba que era lo más positivo para su criatura y que era algo instintivo y natural).

    Otro de los puntos en los que discrepo: “Dar de mamar a demanda es dar alimento según las necesidades de la criatura y no según el horario impuesto por la medicina tradicional y, por supuesto, el mercado. Más esclavo me parece tener que estar pendientes de comprar leche artificial, lavar biberones, hervir la leche, etc. que dar de mamar”. A mí, personalmente me parece justo lo contrario: dar pecho a demanda sin horarios, siguiendo el ritmo de la criatura a toda hora, yo no quise hacerlo porque no me parece ni minimamente atractivo. Hay algunas mujeres que lo disfrutan, y si es un disfrute entonces debe ser una maravilla, pero cuando no lo es, no significa que no tenga apego ni que mis hij@s no vayan a disfrutar de mi todo mi amor y mis cariños y atenciones. Unicamente que la lactancia es, para mí y para mi pareja alimento y como tal lo dimos indistintamente y repartiéndonos los tiempos para descansar, para tener ocio, para disfrutar de nuestras criaturas… para vivirlo juntos igualmente. Les proporcionamos mimos dándo esos biberones, en el baño relajándolos, en la cama catándoles, haciendoles cosquillas y ya de más mayores escuchando por su boca sus necesidades.
    El tema de lo emocional y psicoafectivo como elemento que se fomenta a partir de la lactancia de pecho es un ataque frontal a aquellas mujeres-madres que deciden no dar pecho, y sobre todo recordad por favor que las causas pueden ser muchas: no querer, no poder, no saber. Y, dentro de cada causa, a la vez, habrá una historia de personal y una mochila de experiencias que no encajan perfectamente en el discurso de la maternidad ideal, porque por eso es ideal y no real.
    Un abrazo y me encanta el debate!

  3. Angeles

    Encuentro este debate bastante alejado del feminismo en los términos que se plantea, lo primero de todo por asociar a las femimistas como esas que ponen el grito en el cielo cuando ven a una madre portar a su niño, el debate sobre la lactancia lo mismo….la libertad sabemos todas que es algo limitado a nuestra subjetividad cultural así qué hay que estar alerta sobre las decisiones libres y no olvidar que el modelo de crianza natural no parte de campos alternativos si no de la misma clínica, incluida la lactancia…respecto a la corresponsalidad se olvida completamente de nuevos modelos de familia y de que el empeño de asociar la reproducción con el modelo heteropatriarcal sigue siendo esencialista y por extensión normalizardor de las figuras padre y madre como las mejores a la hora de la crianza lo cual nos conduce a considerar el resto de alternativas como menos favorables…creo que debería replantearse el debate…esta flojo a nivel político

  4. Libre y salvaje.

    Si soís tan tolerantes por qué algunas parecen salidas de una secta (quizás en el otro bando también existan)…por qué llamaís en vuestro cícurlos madres matrix a las que no crian como vosotras? me parece genial la crianza natural como opición, icluso atractiva pero reconoce en que en esos círculos hay mucha sectaria que asusta, discrimina y presiona a las que no son como ellas cayendo en el típico argumento patriarcal de la mala madre y blabla,….por cosas por ejemplo como decidir ponerse epidural, etc.

    Un EJEMPLO de sectarismo es el foro crianza natural, parece un secta y asusta a las personas que como yo algunas vez se interesaron por esa opción.

  5. Libre y salvaje.

    y claro que la igualdad en derechos y oportunidades no pasa por lo que dice el club de las bio mujeres de eliminar los sexos (pero si y SIEMPRE por eliminar el hecho de que a cada sexo se le asignen roles y funciones diferentes)…pero creo que confundes las cosas..nadie te dice que no debas dar de mamar para ser igual que un hombre, sino que respetes a las que tomen la otra opción que también son discriminadas por ella. Se trata de elección, nadie esta en contra de la latancia materna por ser feminista.

  6. mar

    Maravilloso articulo, refleja totalmente mi modo de ver la crianza, nada que ver con el articulo “en contra” que me parece populista y superficial, que no voy a poder ir con las amigas, bailar y tocarme??
    La Crianza Natural pretende crear una sociedad mas libre y justa donde las personas puedan dar lo maximo de si mismas y puedan ser felices porque en su infancia han tenido todo el amor, respeto y apego que se merecian (osea todo el del mundo).
    Y criticar al foro de Crianza Natural? simplemente lo recomiendo, es un sitio acogedor y donde uno va a compartir y aprender!

  7. Maia

    Hola,

    Felicidades por este análisis sobre este punto de vista tan delicado. A lo largo del artículo repites varias veces “Ha sido demostrado” o “Está probado”… podrías dar alguna referencia ?
    Por ej de “Numerosos estudios de psicología evidencian, así, que dejar llorar a un bebé de esta forma es nocivo para su desarrollo emocional y cognitivo.” Cuales son estos estudios ?

    Gracias!

  8. Sara

    Hola Laura

    He dejado un mensaje en el artículo de Mayka..y cuando regreso a la portada de Píkara me encuentro con el tuyo.

    Aportaciones como ésta, son las que van a permitir la plasticidad del imaginario de las maternidades.

    Gracias,

  9. Carlos Roca

    Por favor, un poco de contención, y un mucho de respeto a todas las mujeres. No se puede hablar como si fuese la ÚNICA opción y la MEJOR. Cada mujer vive SU maternidad y debe ser respetada, igual que todas las opciones que tome en el resto de su vida. La liberación de las dominaciones nunca es fácil, nunca hai UN ÚNICO camino. La crianza “natural” es un camino, nunca EL camino, ni para las mujeres ni para la crianza de l@s hij@s.

    El Poder siempre intenta imponer un modelo, aunque puede cambiarlo y se adapta, es muy flexíble porque hay una cosa que está en la base que siempre permanece y es eje de la dominación: que las mujeres no decidan por si mismas y sean objetos, no un fin en si mismas, usando como mecanismo la culpabilización, la dualidad mujer buena / mujer mala, en este caso madre buena / madre mala.
    Y como siempre nosotros, los hombres, podemos decidir lo que mejor nos covenga sin tacha ni cuestinamiento.

  10. Elisa

    He leído ambos artículos con sumo respeto, soy una madre que ha optado por la crianza natural por propia decisión y convicción, he amamantado a mi niño durante tres años y medio y voy a volver a amamantar a mi bebé que está en camino. Me siento feliz y plena con mis decisiones tomadas conscientemente entre mi marido y yo en lo que respecta a la crianza de nuestros hijos.
    Mi hijo se está criando en una familia rodeada de primos/as alimentados con lactancia artificial(por todo tipo de motivos)y yo misma he dado el biberón a muchos de ellos/as con todo el amor de mi corazón, de hecho mi hijo es el único criado de esta forma. Algunos de sus primos han dormido con sus padres durante años, otros no, y cada uno de nosotros como adultos tenemos nuestras propias opiniones con respecto a la crianza de nuestros hijos/as y tratamos de respetarnos unos a otros.
    Me resulta triste y frustrante que entre nosotras las mujeres nos dediquemos a juzgar y cuestionar nuestros actos, sobretodo en algo que ya de por sí es bastante duro como lo es la materninad. Creo que todas queremos lo mejor para nuestros hijos y que sabemos muy bien, o deberíamos saberlo, que cualquiera de las opciones que escojamos tienen sus pros y sus contras y que para cada una de nosotras su opción es la mejor, así que dediquémonos a disfrutar de lo que nos rodea y utilicemos la preciada empatía para ponernos en la piel de la otra persona y plantearnos si sus motivos son más que respetables para criar como lo hace. Un saludo a todas, mamis y no mamis y a ser felices.

    1. Agata

      Hola, estoy totalmente de con tu opinión, cada uno/a
      debería ser libre de tomar sus propias decisiones y más aún cuando éstas se han tomado tras informarse y valorar las posibles opciones.
      Ni me siento esclava de mis hijas por darles el pecho a demanda, ni he tenido que renunciar a mi carrera profesional, ni me siento víctima del patriarcado, ni me veo poco atractiva,es más, ni me lo había plateado. Simplemente hago lo que me parece mejor para mis hijas y para mi familia. Y por supuesto que mi pareja está tan implicada como yo en el cuidado de las niñas aunque sean mis tetas las que suministran leche, porque hay otros muchos más alimentos en su dieta. Es más, no creo que tenga que ver con que se implique o no el hombre, él se implicará si tiene interés y si le dejamos, independientemente del estilo de crianza, que siempre será más satisfactoria si ambos comparten el estilo, sea uno otro.
      Estás luchas no favorecen a nadie,que cada uno elija lo que crea más conveniente para su familia y punto. Yo podría dar mil razones argumentadas por las que he decidido criar así, pero son las mías y me interesan a mi y como mucho a quién me pida opinión. Al resto le debería dar igual y respetarlas, son asuntos tremendamente personales como para confundirlos con el feminismo y la libertad de la mujer.

      1. Moni

        Hola Agata,

        Creo que este tipo de luchas si que nos favorecen a todxs.

        Primero que nada porque hacen que reflexionemos, hacen que nos planteemos los “what if’s”. Sirven precisamente para que creemos conciencia y entendamos que para gustos los colores, que hay muchas maneras de vivir la maternidad, que hay opciones, que cada quien debe de tener el derecho de decidir como quiere vivirla y que los demas deben de cerrar el pico de dejar de juzgar.

        Una buena parte del feminismo es luchar por la libertad de la mujer y parte de esta libertad es decidir como quiere vivir su maternidad y desde que todo mundo mete la cuchara, actualmente NO son asuntos personales, son publicos – todo mundo te vigila, te critica, te da opiniones no solicitadas, te lanza miradas, habla a tus espaldas – y el feminismo lucha porque se hagan personales de nuevo, para que la sociedad vea todas las opciones que la mujer elija como normales y no sujetas a debate… tal y como son ahora.

  11. jazz

    Hay puntos del artículo que me parecen interesantes y con los que estoy de acuerdo, pero hay algo que me rechina: ¿por qué esa insistencia en remarcar lo de “nuestros compañeros varones” cuando la autora se refiere a las parejas de las mujeres que practican crianza natural? ¿es que no hay mujeres lesbianas madres que la practiquen junto a otras mujeres lesbianas madres? Si las hay, me temo que en este artículo están invisibilizadas.

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  15. Lau

    Yo estoy de acuerdo con muchas cosas y con otras muchas no…para empezar, llamar “crianza natural” a un tipo de crianza específico y detrimento de otro que según el propio discurso no es “nautural”(?)… Es curioso como en este tipo de artículos leo y re leo líneas en contra de la invisibiliazción, las diferencias, etc… y lo primero que se hace es discriminar según una elección en la forma de criar? Mi maternidad no fue menos natural, ni la crianza de mis hijos fue menos “natural” simplemente porque decidí no amamantar a demanda, y mucho menos el co-lecho. Mis hijos son sanos, felices y sobre todo, muy autónomos e independientes. Soy psicóloga en clínica sistemica desde hace muchísimos años y definitivamente no me parecen nada sano emocionalmente hablando para el niño muchas de las prácticas indicadas en la “crianza natural”, y así como habrá muchos estudios que indiquen lo contrario.. hay bibliografía de sobra que indica lo contrario. Como se dice; cada maestrillo con su librillo..

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  17. San

    Muy buen artículo. Yo no soy madre pero vivo rodeada de muchas madres primerizas y la gran mayoría se han unido a la crianza natural y sinceramente, o todas las que conozco no lo están haciendo bien, o lo que hace es esclavizar a la madre y desvincular al padre: madres que duermen solas en la cama con el bebé y el padre en el sofá, bebés que lloran en brazos de sus padres porqué sólo estan acostumbrados a los brazos de la madre, padres que lo único que hacen es cambiar algun pañal porqué tampoco pueden hacer nada más, madres que no pueden ir a cenar con las amigas porque le da el pecho a demanda, etc etc. No digo que se tenga que seguir el metodo estivill en el que dejes a la pobre criatura llorando toda la noche, ni que le niegues mamar porqué no toca, pero veo que este tipo de crianza nos lleva unos pasos atrás, cuando todo el cuidado de los bebés se limitaba a las mujeres. También tengo que decir que no soy muy de extremos: ni dejarlo llorar hasta que se duerma exhausto ni llevarlo pegado a la teta todo el dia de modo que la madre no tenga ni una hora para ella misma.

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