Violencias cinematográficas de género. La justicia de las vivas. Especial 25-N, Especiales, Ficciones, Pikagramas, Secciones

María Castejón repasa la escasa filmografía en la que las mujeres no se resignan a quedarse en el papel de víctimas pasivas

La violencia es un recurso cinematográfico y una temática habitual en el cine desde sus orígenes. El tratamiento de la misma ha variado según épocas y géneros cinematográficos; desde la violencia explícita,  soterrada de los westerns a  la violencia asesina y psicológica de los thrillers o a la violencia espectacular en el cine de acción. Por muy integradoras y subversivas que puedan ser las lecturas que hacemos, es un hecho objetivo e innegable que a las mujeres se las representa de forma mayoritaria como víctimas de violencias físicas y sexuales. Ante las agresiones, las mujeres gritan, lloran y se defienden si es que lo hacen, de forma tímida.  Así, el cine naturaliza el uso de la violencia física y sexual hacia éstas, y refuerza su rol de víctima pasiva ante  los ataques, incidiendo en la desigualdad.

¿Por qué no sentimos lo mismo, a pesar de la dureza general de la película, cuando Lisbeth Salander es víctima o cuando es verdugo? Porque tenemos asumidas y aprendidas unas serie de convenciones fílmicas que construyen a las mujeres como víctimas pasivas, o como heroínas titánicas y excepcionales que luchan contra la violencia por los cauces establecidos

Pero, ¿qué ocurre cuando los personajes femeninos no se limitan a ser víctimas y usan la violencia como estrategia de defensa o venganza? La representación de la violencia ejercida desde las mujeres es un fenómeno reciente. A partir de películas  como Thelma y Louise (Ridley Scott, 1991), La muerte y la doncella Roman Polansky, 1994) Kill Bill I y II (Quentin Tarantino 2003 y 2004), Death Proof (Quentin Tarantino, 2007), Millenium. Los hombres que no amaban a las mujeres (Niels Arden Oplev, 2009),  Salto al vacío (Daniel Calparsoro, 1995) y Pornobrujas (Juan y Andrea Gautier, 2011), una heterogénea selección que abarca diferentes décadas, nacionalidades y estilos vamos a realizar un análisis global que nos va a permitir reflexionar sobre el cambio en la representación hegemónica que hace a las mujeres sujeto y no objeto de la violencia.

Todas las películas están protagonizadas por mujeres, pero no se trata de productos dirigidos a un público femenino, es más, casi la totalidad de las películas seleccionadas han sido vistas por un más que destacable número de espectadores y espectadoras. No es la única selección posible ya que el análisis puede extenderse a las películas de acción protagonizadas por féminas como la saga Alien, Los ángeles de Charlie (Joseph McGinty Nichol, 2000) o Salt (Phillip Noyce, 2010). Mención aparte requiere Fóllame (Virginie Despentes y Coralie Trinh Thi, 2000) una radical propuesta protagonizada por dos mujeres marginales, víctimas de violencia estructural de género, aumentada por su pobreza, quienes protagonizan una orgía sangrienta de asesinatos, movidas por la venganza y el placer que sienten llevándolos a cabo.

Thelma y Louis

Thelma y Louis fue un auténtico fenómeno desde su estreno. Que dos amigas protagonizaran una road movie en la que dinamitan un buen número de mandatos de género no era algo habitual en el cine de Hollywood. Dos mujeres, interpretadas por unas brillantes Susan Sarandon y Geena Davis, deciden embarcarse en un viaje que les permita olvidarse por un fin de semana de sus destinos de camarera y ama de casa confinada al espacio doméstico y condenada a la soledad y al maltrato.

Cuando Louise asesina a Harland en un aparcamiento, tras intentar violar a Thelma y llamar puta a Louise, deciden iniciar una huída sin límites. Saben que están condenadas de antemano en una sociedad que nunca va a creer el uso de la legítima defensa ya que Thelma ha estado previamente bailando y bebiendo con Harland. Su viaje es una huída hacia algo nuevo y desconocido, que está por inventar y significa la creación de un nuevo orden elegido por ambas, que las sitúa al margen de la sociedad patriarcal. En estos actos, más allá de la propia reivindicación de su uso por parte de las mujeres, podemos interpretar un ajuste de cuentas con todas las violencias ejercidas hacia las protagonistas: el control masculino, el maltrato doméstico o la violencia sexual.

Su gesto es un gesto simbólico y fundacional que apunta nuevas posibilidades y una capacidad femenina de defensa que no se resigna a ser de nuevo víctima. El resto, una huída hacia delante en una road movie de esas que te hacen viajar en el asiento de atrás con las protagonistas, y por supuesto empatizar y justificar sus acciones –proceso paralelo al del policía que las persigue- y reír y llorar con ellas.

El final efectista, ese salto al vacío hacia la nada o la libertad, las convierte en heroínas cinematográficas no exentas de cierta pedagogía decepcionante que visibiliza la imposibilidad de no terminar pagando la subversión de los papeles asignados en una sociedad violenta contra las mujeres. Sea como fuere, el gran impacto de la película, su gran éxito de público, la representación de la amistad femenina como estrategia de supervivencia, las nuevas posibilidades de identificación y el uso de la violencia como arma legítima de defensa hacen de Thelma y Louise una película necesaria e imprescindible.

La muerte y la doncella

Roman Polansky, en el año 1994, adapta la obra teatral del chileno Ariel Dorfman, La muerte y la doncella. En esta película, Paulina (Sigourney Weaver), víctima de torturas en una pasada dictadura de un país latinoamericano, reconoce transcurridos los años la voz de su torturador, que de forma casual ha socorrido a su marido de un percance automovilístico. En un universo masculino en el que la restitución de la memoria y la denuncia del terror la asumen los hombres, Paulina decide vengar su sufrimiento y las torturas que incluyeron agresiones sexuales continuadas y someter a su torturador a las mismas vejaciones que éste le infringió.

Lo interesante de la propuesta más allá del ajuste de cuentas con su torturador es el hecho de que la protagonista se enfrente a Gerardo, su marido, antiguo líder estudiantil, responsable de la militancia clandestina de ésta, y reputado abogado, con un futuro prometedor en  el juicio democrático contra los torturadores. Gerardo duda de la lucidez de su mujer e incluso se alía con el torturador, cuya versión prefiere creer. Paulina quiere venganza y no justicia, quiere que su verdugo sufra y antepone sus intereses a la restitución democrática. Le interesa la venganza de los vivos por encima de la justicia sobre los muertos y muertas. Desafía y cuestiona el régimen establecido que la convirtió en víctima en el pasado; reta a la autoridad patriarcal que la define como desequilibrada por situarse lejos de los mandatos de género.

Kill Bill y Death Proof

Pocos o pocas cineastas se han mostrado tan interesados en diseccionar los mecanismos y funcionamiento de la violencia como Quentin Tarantino. En el año 2003 de la mano de Uma Thurman y Kill Bill construye una heroína cinematográfica pastiche, bella y violenta como ninguna, que se convierte de forma inmediata en icono cinematográfico. En el personaje protagonista confluyen tres identidades: la de la Mamba Negra, una asesina certera y letal formada en las artes de lucha orientales, la de La Novia, la mujer embarazada que llegó a vivir la ilusión de un hogar tradicional hasta que fue descubierta por su mentor Bill, quien ordenó asesinarla  y le robó el bebe que llevaba en las entrañas, y Beatrix Kiddo, que no es sino el resultado de las dos identidades anteriores. Por eso la Bellatrix mujer usa todos los conocimientos de la Mamba Negra para vengar todas las violencias y humillaciones sufridas. Desde el propio “asesinato” por parte de su anterior equipo hasta las violaciones sistemáticas de los trabajadores del hospital en el que permanece en coma. La sangrienta heroína asume la violencia como recurso legítimo de vida, supervivencia y venganza.

Kill Bill renueva el imaginario femenino con una galería de personajes violentos e inteligentes. Un buen ejemplo de ello, más allá del mono amarillo y la catana de la protagonista, son todas las peleas entre mujeres, auténticos duelos que huyen de la representación hegemónica de enfrentamientos femeninos. Las protagonistas no se tiran de los pelos ni ruedan por los suelos. Se lanzan cuchillos y balas y utilizan todos sus cuerpos para atacar y defenderse. Luchan a muerte por ellas mismas.

Una obra de 240 minutos en la que la asesina Mamba Negra y Bellatrix culminan una épica cinematográfica que construye una heroína sangrienta que disfruta con la violencia y  que sale victoriosa del ajuste de cuentas con Bill. Supera al maestro que nunca perdonó a su pupila que eligiera otro destino más allá del que él tenía decidido para ella con un certero golpe al corazón. Así culmina una venganza a la que se ha visto abocada para sobrevivir y recuperar a su hija.

También es la venganza la que empuja a las protagonistas de la segunda parte de Death Proof (Quentin Tarantino, 2007) a perseguir hasta el asesinato al personaje del especialista Mike (Kurt Rusell), un psicópata depredador y misógino que se dedica a matar mujeres. Si en la primera parte de la película Mike consigue su objetivo y asesina de forma cruel a las cuatro chicas, en la segunda parte, su nuevo intento le hace pasar de ser el perseguidor a ser el perseguido, ya que las protagonistas están muy poco dispuestas a ser perseguidas por nadie. Por eso deciden ir a por él que asombrado asiste a un linchamiento mortal que venga los asesinatos anteriores. No dudan en usar la violencia, que deviene en espectáculo, y disfrutan ejerciéndola.

Millenium

Millenium, la trilogía de películas basada en las novelas homónimas de Steig  Larson, construye un personaje femenino, el de Lisbteth Salander, que como víctima de diversos grados de violencia, ha sido rechazada por la sociedad, pero se construye como poderosa e independiente a la par que frágil. Fue internada en una institución mental por vengar el maltrato al que estaba sometida su madre. Hizo uso de una violencia vengativa que consistió en quemar a su padre. Este hecho la convierte en doblemente víctima, en un ser vulnerable que, consciente de la debilidad en la que le colocan las diversas tutelas institucionales, usa la violencia para protegerse y vengarse. Sin duda,Millenium constituye una obra literaria y cinematográfica densa que requeriría un análisis más profundo.

Destaco la secuencia de la primera película, Los hombres que no amaban a las mujeres, en la que Lisbeth, para poder superar el acoso y la violencia económica, física y sexual a la que le somete su tutor legal, responde con las mismas armas con la que es atacada. Reproduce la misma secuencia de violencias físicas y sexuales con su acosador. También en este caso, la violencia se usa como estrategia de supervivencia y defensa y con claros tintes de venganza.

Cine español: ‘Salto al vacío’ y ‘Pornobrujas’

El cine español no ha sido generoso con la representación de mujeres que hagan uso de la  violencia, por lo que los ejemplos son escasos. Destacamos la primera película de Daniel Calparsoro. Desde los márgenes construye en Salto al vacío una heroína marginal y periférica que continúa su desarrollo y mutación en Pasajes (1996), A ciegas (1997) y  Asfalto (2000), las siguientes películas del cineasta. El personaje de Álex sobrevive en un mundo masculino y en un entorno familiar desestructurado que ella mantiene gracias a sus trapicheos. Hace uso de la violencia como estrategia de supervivencia en un barrio periférico rodeado de miseria y de suciedad. En esta ocasión, la protagonista se ve abocada a ello por la falta de oportunidades y la escasez de horizontes vitales más allá de su sucio y oscuro entorno. En Salto al vacío la protagonista no viaja hacia ningún futuro, no se venga, únicamente sobrevive.

El cortometraje Pornobrujas es una propuesta reciente dirigida por Juan y Andrea Gautier. Un grupo de chicas que tienen un grupo musical en el que tocan sonido garaje se van de cervezas con unos chicos. La noche termina en una agresión sexual. Las chicas responden de diferente manera a la situación: desde la culpa, a la necesidad de olvidar al instante, la denuncia o el deseo de venganza. La venganza les puede hacer sentir mal, pero no es una mala opción. Las mujeres ya no se dedican a llorar las agresiones en el espacio doméstico, se dedican a actuar por su cuenta, de manera autónoma,  conscientes de que la ley, del mismo modo que la sociedad, en lugar de ayudarlas las va a volver a condenar y agredir.  Por eso deciden buscar su sitio con nuevas armas que les posibiliten seguir adelante.

Las películas que hemos analizado crean una genealogía de personajes femeninos que, lejos de adscribirse o conformarse con el papel de víctimas que la sociedad patriarcal les asigna, usan la violencia para defenderse, atacar o vengarse. Como público no estamos acostumbradas ni acostumbrados a estas representaciones. Podéis hacer una prueba muy sencilla. Visionad Millenium: ¿por qué no sentimos lo mismo, a pesar de la dureza general de la película, cuando Lisbeth es víctima o cuando es verdugo? Porque tenemos asumidas y aprendidas unas serie de convenciones fílmicas que construyen a las mujeres como víctimas pasivas, o como heroínas titánicas y excepcionales que luchan contra la violencia por los cauces establecidos –véase Acusados (Jonathan Kaplan, 1988) o En Tierra de hombres (Niki Caro, 2005)-.

Estas nuevas representaciones enriquecen los personajes femeninos pero todavía no los equiparan a los masculinos, cuya galería de violentos es extensa: Clint Eastwood, Silverster Stallone, Bruce Willis o Arnold Schwarzenegger. Las heroínas violentas se defienden o se vengan de las injusticias de una sociedad desigual y patriarcal que las viola, las condena a matrimonios violentos o decide por ellas, así que todas sus actuaciones llevan implícitas una venganza o un ajuste de cuentas contra unas violencias específicas que sufren como mujeres.

Esta nueva genealogía de personajes hace ver que la pasividad, el rol de víctimas, no es la única respuesta posible a la violencia contra las mujeres. Se convierten en modelos válidos y útiles para referenciar nuevas actitudes de autodefensa, siempre legítima, frente los ataques. Nuevos referentes que no incitan la violencia contra los hombres porque el mito de la mujer violenta y temible que quiere acabar con los hombres es una construcción interesada del patriarcado. Si ningún hombre se ha lanzado al asesinato en masa tras haber visto cualquiera de las películas de Harry Callaham o John Rambo, las mujeres no vamos a abrillantar la catana tras gozar tres horas con la Mamba Negra a la primera de cambio…

Violencias cinematográficas de género. La justicia de las vivas.
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María Castejón Leorza es Doctora en Historia. Tiene diversas especialidades de conocimiento como la historia y teoría de género, pero sobre todo es especialista en representaciones, género y medios de comunicación. Es editora del blog Las princesas también friegan, donde escribe sobre cultura y feminismos. Es autora del libro "Fotogramas de género. Representaciones de feminidades y masculinidades en el cine español (1977-1989)" (Logroño, Siníndice, 2013)

    Comentarios recientes

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    2. señora milton

      Yo no diría que esta idea sea reciente, ni desde luego escasa: en Rashomon (1950), ¿Qué fue de Baby Jane? (1962) o Ran (1985),se desarrolla el mismo concepto, La ceremonia (1995) también es un buen ejemplo.

      Personalmente, me parece mucho mas interesante y novedosa la idea de mujer violenta per se, sin venganzas ni motivos de por medio (Ôdishon, Visitor Q, cualquier cosa de Russ Meyer…) O la de la víctima que se niega a serlo (Martha, Marcy Mae, Marlene)

    3. un asturiano entre aproximadamente un millón

      Personalmente no entiendo qué es lo que pueden tener de revolucionarios aquellos modelos de mujer o aquellos iconos cinematográficos femeninos identificables por la característica de usar la violencia contra los otros cuando esta no es ejercida por la persona en legítima defensa contra individuos particulares o contra una estructura patriarcal e injusta que las oprime en diferentes formas.

      Precisamente, si en el caso de los hombres, y gracias en gran parte, al cambio de los modelos de masculinidad impulsados por los Men’s Studies, se ha comenzado a cuestionar la característica masculina tradicional de ejercer violencia contra los otrxs en la inmensa mayoría de los casos en los que podemos pensar, no comprendo qué puede tener de positivo la reivindicación del derecho a la violencia para las mujeres, cuando esta no sea en legítima defensa contra individuos particulares o contra unas estructuras ante las que las mujeres no tengan formas de respuesta a través de las leyes y normas de una sociedad o vías de escape. Presentar un ejercicio tal de la violencia por parte de las mujeres como algo a lo que estas tienen derecho, ¿no significa estar adoptando una actitud reaccionaria?

      En base a lo que decís, no entiendo por tanto lo acertado de propuestas cinematográficas tales como: Pornobrujas (Juan y Andrea Gautier); Faster, pussycat, kill, kill (Russ Meyer), Death Proof (Quentin Tarantino), La Muerte y la Doncella (Roman Polansky), o incluso Fóllame (Virginie Despentes y Coralie Trinh Thi) (aunque al planteamiento argumental de esta última, sí le conceda -a pesar de la barbarie que se muestra en la película- un valor por lo que tiene de denuncia social contra unos entornos sociales clasistas, cada vez más anti-igualitarios y claramente patriarcales que existirían en sociedades supuestamente bastante avanzadas como la francesa).
      En todas estas historias los personajes que representan mujeres,presumiblemente contarían con alternativas a las que recurrir para defenderse de la violencia ejercida contra ellas: los sistemas de justicia de las sociedades (modernas) a las que cada una de ellas pertenece. Me parece que sus planteamientos con el recurso a la venganza y al ojo por ojo, diente por diente, lo que nos muestran es la salida más fácil y efectista (priorizando lo estético sobre lo ético). La venganza por cuenta de cada unx no creo que pueda ser superior a la impartición de justicia desde un punto de vista ético (Puede verse a este respecto el escrito de Simone de Beauvoir titulado “Ojo por Ojo”, en Les Temps Modernes, febrero de 1946, y recogido recientemente en el libro: “El existencialismo y la sabiduría de los pueblos”, Edhasa, 2009).
      Pienso que planteamientos como los de las películas que señalo contienen en el fondo elementos de irracionalidad que poco deberían poder servir de enseñanza para el feminismo, en lo que este tiene de teoría ética, de teoría política, y de movimiento reivindicativo. Posiblemente el que ahora asistamos a que en una revista de feminismo como esta se reivindiquen tales películas como ‘feministas’ tenga algo que ver con la negativa herencia que el feminismo occidental contemporáneo ha recibido de la ideología del Posmodernismo.
      Saludos.

    4. Smerdiakov

      No acabo de entender lo negativo de la reproducción del rol de género de las víctimas en los casos de violencia y abuso a las mujeres, es decir, no comprendo la crítica que le haceis y el por qué.

    5. Alicia Murillo

      Lo que siempre me llamó la atención de estos trabajos cinematográficos es que la mayoría de ellos estuvieran dirigidos por hombres. Igual que otros musicales, por ejemplo la canción “Agrupación de mujeres violentas” de Def Con Dos: http://www.youtube.com/watch?v=Sst4orp8BYQ

      Como mujer y feminista recibo todo esto como un mensaje de asombro, es como si nos dijeran: “¿Por qué coño no os defendéis? Esto es lo que haríamos nosotros si alguien nos hiciera lo que os están haciendo a vosotras”.

      Y qué queréis que os diga, creo que tienen toda la razón.

    6. Maria

      Pues yo al ver cualquiera de estas películas que se han nombrado he sentido por un momento la fuerza de esas “heroínas” violentas y con el poder que la venganza les otorga. Me encanta Louis cuando venga a su amiga y mata al acosador sin titubear. Me gusta que la Mamba Negra no tenga ni un sólo remordimiento para llevar a cabo su venganza. Me gusta que estas mujeres utilicen las armas como tantas otras veces hemos visto en películas en la que los hombres son expertos. Me gusta que haya mujeres que sobreviven a pesar de todo, y aqunque sea utilizando la violencia como en Salto Al Vacio. Me gusta el cine de acción y cuando la prota es una mujer dura y sin remordimintos suele ser un gusto para el cuerpo. Disfruté viendo cualquiera de estas películas. Porqué es verdad, las mujeres también somos violentas, y que???

    7. un asturiano entre aproximadamente un millón

      Alicia Murillo escribe:

      “Lo que siempre me llamó la atención de estos trabajos cinematográficos es que la mayoría de ellos estuvieran dirigidos por hombres. Igual que otros musicales, por ejemplo la canción “Agrupación de mujeres violentas” de Def Con Dos: http://www.youtube.com/watch?v=Sst4orp8BYQ

      Como mujer y feminista recibo todo esto como un mensaje de asombro, es como si nos dijeran: “¿Por qué coño no os defendéis? Esto es lo que haríamos nosotros si alguien nos hiciera lo que os están haciendo a vosotras”.

      Y qué queréis que os diga, creo que tienen toda la razón.”

      – Por un lado:
      a) Sí vale, en tales casos, las mujeres ejercerían violencia contra unos hombres que son sus agresores y en unas situaciones de desigualdad con respecto a ellos en legítima defensa. Pero por otro lado:
      b) Siendo realistas, posiblemente esa respuesta violenta de las mujeres agredidas contra sus agresores no siempre sea factible, pues ello dependerá de diferentes factores; se me ocurren: 1. recursos personales (físicos y psíquicos) de la mujer para poder defenderse de su agresos; 2. (personalidad e idiosincrasia del hombre agresor) 3. Situación de independencia afectiva y socio-económica de la mujer agredida con respecto al hombre que ejerce violencia contra ella.

      Y en relación a b), tengamos en cuenta además que una respuesta violenta por parte de la víctima y que no es esperada por el hombre agresor puede generar en algunos casos más violencia. Y por lo general -a nivel estadístico al menos- sabemos que en una pelea, en un combate físico, las mujeres suelen llevar las de perder en relación a los hombres.

      – Pienso que aunque hay mucho de buena intención, también hay bastante desconocimiento en propuestas como la que hacen ese grupo musical en esa canción “Agrupación de Mujeres Violentas”. ¿Por qúe ellos en la canción ni siquiera tocan el asunto de cómo un sistema de justicia como el español aborda la cuestión de la violencia contra las mujeres?
      Saludos.

    8. un asturiano entre aproximadamente un millón

      María escribe:

      Pues yo al ver cualquiera de estas películas que se han nombrado he sentido por un momento la fuerza de esas “heroínas” violentas y con el poder que la venganza les otorga. Me encanta Louis cuando venga a su amiga y mata al acosador sin titubear. Me gusta que la Mamba Negra no tenga ni un sólo remordimiento para llevar a cabo su venganza. Me gusta que estas mujeres utilicen las armas como tantas otras veces hemos visto en películas en la que los hombres son expertos. Me gusta que haya mujeres que sobreviven a pesar de todo, y aqunque sea utilizando la violencia como en Salto Al Vacio. Me gusta el cine de acción y cuando la prota es una mujer dura y sin remordimintos suele ser un gusto para el cuerpo. Disfruté viendo cualquiera de estas películas. Porqué es verdad, las mujeres también somos violentas, y que???

      -Pues eso, ¿y qué? Esas películas pueden tener un valor positivo para el feminismo, en el único sentido -a mi entender- de que rompen algo con los estereotipos de género (que todavía están muy extendidos en sociedades como la nuestra), pero nada más.
      Para mí el recurso a la violencia como primera opción no es ninguna buena solución en aquellas sociedades cuyas constituciones políticas y cuyas leyes garantizan la seguridad de las mujeres frente a niveles altos de violencia ejercidos por los hombres. Supongo que estas sociedades a las que me refiero son por lo general, aquellas a las que consideramos más modernas y democráticas.

      Otra cosa son las violencias de baja intensidad o simbólicas que desde determinadas estructuras de nuestras sociedades se continúan ejerciendo contra las mujeres. Y aquí yo pienso que lo educativo y acertado debe ser educar a los varones y sensibilizar al conjunto de la población acerca de esas violencias. Desde el trabajo intelectual ha habido gente que ha hecho ya cosas: piénsese en libros (no ficción) como “La Dominación Masculina”, de Pierre Bourdieu.

      Me parece que poner en primer lugar, en la literatura o en el cine, como la solución más acertada, el ejercicio de la violencia por parte de las mujeres frente a aquellos individuos que las agreden directamente o que forman parte de estructuras que las oprimen a ellas (como en el caso de la mujer burguesa asaltada y asesinada, o de los clientes y trabajadoras del burdel, en el caso de “Fóllame”), puede valer para mostrar cierta denuncia de las desigualdades existentes por razón de género y de clase social, etnia, etc., puede servirnos para regodearnos en las cualidades estéticas de tales planteamientos, pero creo que para la ética y la política feministas sirven de muy poco.
      Esas propuestas me parecen que acaban por ofrecer soluciones de corte masculinista a la opresión que siguen padeciendo muchas mujeres.

    9. Emakume zikiña

      Asturiano, no se esta valorando si esta bien o mal usar la violencia. No va sobre ética.
      Se trata de desnaturalizar el instinto violento como una característica masculina. Es algo humano y como tal mostrar que las mujeres tambien tenemos derecho a ser violentas y que de hecho lo hacemos. Visibilización!

      1. Coleta

        Nosotras también pueden hacerlo, como si hacerlo fuera un objetivo a desear, ¿esa es toda vuestra propuesta feminista?

        Entiendo que podáis recreaos y considerar valiosas películas, artículos o libros sobre reacciones violetas de mujeres contra el patriarcado que las oprime (a mi también me gustan) pero no en “las mujeres también puede ser violentas porque si”, claro que podemos, podemos ir a guerras, ser mercenarias, maltratadoras, etc…¿pero eso es lo deseable? ¿a lo que debemos aspirar?

        Y lo mismo digo para el resto, entiendo y defiendo la absolución penal para las mujeres que maten en defensa propia, o cuando la justicia no a actuado como debería, pero creo que no es lo deseable, lo deseable es pudiéramos confiar en la justicia, y que no nos hiciera falta llegar a esos extremos. Quizás también mencionar que no debéis olvidar a las mujeres reales, alineadas, que no se pueden defender, y que no tienen nada que ver con la ficción ni con las bonitas imágenes de mujeres vestidas de dominadoras, ellas necesitan nuestra ayuda, no discursos fantasiosos.

        Yo tengo muy claro lo que es la deconstrucción de género (aunque ni yo ni nadie sepa con seguridad cuando ponerle fin) y tengo más claro aún que rechazo cualquier ideología que fomente la potenciación de alguno de esos roles (casi siempre el masculino). Refugiarse en un lío intelectual para acabar fomentando la masculinización, me parece exactamente eso. Y repito que no es nada nuevo, en tiempos pasados las feministas también lucharon por ser como los hombres, pero desde entonces el movimiento ha evolucionado y por suerte, ha descubierto que los hombres no solo no son un modelo a aspirar sino que también juegan un rol artificial que reprime su sexualidad y su vida. En cierto modo yo estoy algo cansada de ver como todo este asunto de la negación del binarismo sexual acaba con mujeres intentando parecer hombres. No se si siempre es así, pero ni Beatriz Preciado ni dianapornoterrorista me parecen ejemplos de mujeres que vivan la vida a su manera, sino de mujeres que la viven dentro de los cánones del género masculino.

    10. un asturiano entre aproximadamente un millón

      Emakume zikiña escribe:

      “Asturiano, no se esta valorando si esta bien o mal usar la violencia. No va sobre ética.
      Se trata de desnaturalizar el instinto violento como una característica masculina. Es algo humano y como tal mostrar que las mujeres también tenemos derecho a ser violentas y que de hecho lo hacemos. Visibilización!”

      Que sí, que sí, que este valor lo reconozco cuando afirmo que tales películas rompen con el estereotipo de género que define a las mujeres como seres pacíficos por naturaleza. Pero bueno más allá de esto, considero que tales películas (los títulos que señalo, no todas) no aportan nada al feminismo.

      Creo que esos planteamientos cinematográficos que critico, en lo que se refiere a su propuesta ética, están demasiado inspirados por una cultura y una corriente de pensamiento tan criticable como es el Posmodernismo.
      Algunas otras de las películas referidas en este artículo sí me parece valiosas para el feminismo, y para nuestra cultura en general, por las historias que cuentan y los valores que transmiten. Así películas como Thelma y Louise o las de la saga Alien, en las que no se cae en planteamientos efectistas, prioritariamente estetizantes o irracionales del uso de la violencia por parte de las mujeres me merecen todo el respeto y las valoro positivamente.
      Acerca de Kill Bill I y II, Millenium o Salto Al Vacío, no opino porque me parece que posicionarse al respecto no es tan sencillo como en las otras.

      1. Maria

        La violencia es un acto humano, no de género. Los hombres utilizan una y las mujeres otra, pero violencia al fin de al cabo. Y el articulo me parece muy acertado porqué desmiente el que a las mujeres no nos guste o hagamos uso de la violencaia sólo para defendernos. Y me gusta ver películas en las cuales las mujeres tienen las mismas actitudes que los hombres. Ah, y me da igual si están dirijidas por hombres o mujeres, me importa que esten bien hechas. Al género de acción le hacían falta este estereotipo de mujer. Y como bien acaba el artículo Maria Castejon, por ver este tipo de pelícuals no vamos a salir por ahi a cortar cabezas, sólo disfrutamos un buen rato de buen cine.

    11. María Castejón Leorza Artículo de la Autora

      Hola a todxs!!!!
      El artículo analiza desde los feminismos productos audiovisuales de masa, como bien apunta Alicia dirigidos por directores varones. No reivindica, analiza.
      Otra cosa es que personalmente a cada cual nos parezcan reivindicables o no.
      Una de la parte de estos personajes recurre a la violencia porque los mecanismos legales de los que dispone no son suficientes. Algunos de estos personajes que han sufrido violaciones saben que si recurren a los cauces legales van a ser juzgados de nuevo. Y ahí está lo subversivo, en que declinen ser juzgadas por unos mecanismos patriarcales que en lugar de garantizar sus derechos y seguridad se rigen en última instancia por mentalidades misóginas. Ahí radica una de las cuestiones más interesantes que se plantean y que nos debe hacer reflexionar….
      En el cine se unen tanto ética como estética aspecto que nunca se nos debe olvidar
      Agures!
      maría

    12. Maria

      La violencia es un acto humano, no de género. Los hombres utilizan una y las mujeres otra, pero violencia al fin de al cabo. Y el articulo me parece muy acertado porqué desmiente el que a las mujeres no nos guste o hagamos uso de la violencaia sólo para defendernos. Y me gusta ver películas en las cuales las mujeres tienen las mismas actitudes que los hombres. Ah, y me da igual si están dirijidas por hombres o mujeres, me importa que esten bien hechas. Al género de acción le hacían falta este estereotipo de mujer. Y como bien acaba el artículo Maria Castejon, por ver este tipo de pelícuals no vamos a salir por ahi a cortar cabezas, sólo disfrutamos un buen rato de buen cine.

    13. un asturiano entre aproximadamente un millón

      María Castejón Leorza escribe:

      “Una de la parte de estos personajes recurre a la violencia porque los mecanismos legales de los que dispone no son suficientes. Algunos de estos personajes que han sufrido violaciones saben que si recurren a los cauces legales van a ser juzgados de nuevo.”

      y a mí me parece que esta asunción es falsa para, al menos, títulos como los siguientes:

      Pornobrujas (Juan y Andrea Gautier); Faster, pussycat, kill, kill (y en general, todas las de Russ Meyer), Death Proof (Quentin Tarantino), La Muerte y la Doncella (Roman Polansky), o incluso Fóllame (Virginie Despentes y Coralie Trinh Thi).

      Si no me equivoco, en los planteamientos y tramas argumentales de estas películas no se plantea si quiera la posibilidad de recurrir a las instituciones relacionadas con la justicia de las sociedades en las que se desenvuelven esas mujeres.

      “Y ahí está lo subversivo, en que declinen ser juzgadas por unos mecanismos patriarcales que en lugar de garantizar sus derechos y seguridad se rigen en última instancia por mentalidades misóginas.”

      No considero que haya nada de subversión en eso, lo que más hay es irracionalidad y subjetivismo (posmodernos) a mi entender.

      Si interpretáis así las cosas…, no me extraña nada que le vaya mal al movimiento feminista español (y vasco).
      Lo que hace falta en nuestra sociedad no son tales valores individualistas y que apelan a la impartición de “justicia” por parte de cada cual en la forma de venganza.
      Lo que hace falta es más de varias cosas: igualdad, respeto, educación en valores morales que sean verdaderamente éticos.

      1. Mara Blackflower

        Eres desesperante y cansino Te niegas en redondo a valorar lo que dicen los demás y directamente partes de la negación de lo que dice el otro para acabar criticando al movimiento feminista en su conjunto ¿Por qué no empiezas por ahí y acabas antes, si era lo que parece que pretendías desde el principio? Creo que no entiendes este artículo, ni este magazine, ni, desde luego, al feminismo Ciao, un asturiano entre aproximadamente un millón

    14. un asturiano entre aproximadamente un millón

      Mara Blackflower, sólo intento razonar (plantear cosas y argumentarlas un poco), algo que no he visto hacer demasiado en esta entrada. Los “argumentos” que he leído aquí no me dicen nada; lo siento.

    15. Aitziber

      ¡Me encantan todas!
      Además me parecen imprescindibles para acabar con el imaginario femenino pasivo y los roles que nos oprimen. Me falta “Red candy”
      Enhorabuena por el análisis, un saludo!

    16. Malagueña Salerosa

      Si hubiera mas películas como éstas, quizá en lugar de tener miedo a ser violadas, serían ellos los que se pensaran dos veces el convertirse en violadores.
      ¡Gracias por el artículo! ¡Bravo!

    17. Teresa

      Pues se te ha olvidado Xena, la princesa guerrera. Y toda la actividad cinematográfica y en series de televisión de su protagonista: Lucy Lawless. Por ejemplo su participación en series como Galáctica o la última miniserie neozelandesa, más bien de suspense “Top of the Lake” y la no menos impactante truculenta y sexual serie sobre Roma: Spartacus.
      Pero si te digo la verdad lo que a mi me cautivó del todo es oirla contar chistes y cantar.

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