“¡Así expropiaba, así, así, así expropiaba que yo la vi!” En red

Crónica de la acción del piquete feminista en un supermercado de Barcelona durante la jornada de huelga del 14 de noviembre, con fotos de Bárbara Boyero

Julia Romera Piquetera

Bárbara Boyero

La Asamblea Feminista por la Huelga General, Social, de Consumo y de Cuidados expropia bienes de primera necesidad en un supermercado durante el piquete feminista del 14N en Barcelona y convoca un Femblock (bloque feminista) en la manifestación alternativa.

Doce del mediodía de la jornada de huelga en la Rosa de Foc. Cientos de mujeres, lesbianas, trans y algunos hombres se dan cita al lado del Gato de la Rambla del Raval para sumarse al piquete feminista convocado por la Asamblea Feminista por la Huelga General, Social, de Consumo y de Cuidados.  Diversidad, suma de potencia y rabia feminista inteligente serpentean por un antiguo barrio chino que se resiste a  ser sepultado bajo la fashionización y  atestigua la memoria de otras huelgas en momentos de encrucijada histórica.

La comitiva se despliega por  la Ronda Sant Pau y, cerca de donde estuvo la antigua cárcel de mujeres de Barcelona, se detiene frente al supermercado Consum, rodeándolo.  De sus puertas emerge un griterío considerable; vuelan paquetes de leche, bolsas de naranjas; paquetes de arroz y compresas  circulan de mano en mano; encargados de supermercado desconcertados intentan interceptar sin éxito el botín , un abanico de spaghetti se despliega en el aire mientras el gentío aplaude y se va  moviendo, al grito de ‘expropiemos a los que nos roban’, ‘visca, visca, visca, la lluita feminista’ .

Bárbara Boyero

Las piqueteras expropiaron alimentos y compresas del supermercado Consum./ Bárbara Boyero

“Estamos decididas a plantar cara al robo”, dice el comunicado,  “de los bancos, de los gobiernos catalán y español, de las grandes superficies y del lobby agroalimentario. Como las mujeres de la revuelta contra los precios del pan de enero de 1918, que paralizaron Barcelona expropiando panaderías, comercios, barcos y carbonerías, cerrando teatros y cafés, parando tranvías, plantamos cara a la carestía de la vida y expropiamos a los responsables“. Porque, “esto no es una crisis, sino el sistema capitalista y patriarcal, hacemos huelga laboral, social, de cuidados y de consumo y  expropiamos estos bienes de primera necesidad para ejercer los derechos económicos que nos roban cada día los responsables de la estafa”.

En el aire, compañeras de Medias Libres relatan el avance del piquete feminista al informativo feminista de la Agencia 29, piquete contrainformativo de las huelgas catalanas, y contagian las ondas hertzianas de alegría, abrazos y adrenalina. “Huelga, huelga, huelga de cuidados, muerte, muerte, muerte al patriarcado”, el piquete feminista corta el Paral·lel mientras comenta la jugada. Peligrosas feministas ataviadas con delantales recuerdan que “cuidar es trabajar”, y estampan un delantal  que reivindica la huelga de cuidados en el limpiaparabrisas a un bus esquirol;  se encaraman a la estatua de la Bella Dorita, eterna cupletista del Paral·lel, y la coronan con otro delantal que afirma “ni víctimas, ni pasivas, mujeres combativas”.

Las manifestantes corearon consignas feministas y anticapitalistas frente al Departament de ‘Malestar’ i Família./ Bárbara Boyero

A pocos metros de allí, baja la persiana del rebautizado Departament de Malestar i Família de la Generalitat al ritmo de la consigna “Convergència i Unió, homofòbia i repressió”, mientras un megáfono explica cómo “los recortes en salud y educación públicas, ayudas a familias, imponen más trabajo a las mujeres”, cómo están excluyendo a las migradas de la asistencia sanitaria, cómo la anunciada reforma de la ley del aborto y otras medidas dinamitan el derecho a decidir sobre su cuerpo “a las heterosexuales, pero también las lesbianas, las trans y las transgénero”. “Contra el patriarcat, i el capital, vaga, vaga, vaga social”, avanza el piquete hacia las Ramblas, y una vez allí una nube de sujetas irrumpe en las terrazas abiertas recordándoles a las manadas de perennes guiris que “hoy  no se consume, es huelga general”. Ni la turistada se resiste.

Avanza el piquete  hacia la Catedral, donde improvisa una meada popular frente al templo de la misoginia católica. En la Plaça Vuit de Març se reparten los alimentos expropiados para alimentar la furia feminista en movimiento. Cerca de allí, Ca la Dona, el espacio que el movimiento feminista ganó a pulso con una ocupación en 1987, está abierto para descanso de las huelguistas.

En la Plaça Vuit de Març se reparten los alimentos expropiados para alimentar la furia feminista./ Bárbara Boyero

Segundo round: Femblock Feminista

Vitaminadas y contentas, el piquete se transforma en bloque feminista en la manifestación de la Coordinadora Laboral 15M, convertida en un paseo- redil por el ingente dispositivo de los Mossos d’Esquadra que separa convenientemente el grano (manifestación de CCOO y UGT) de la paja (Coordinadora Laboral 15M, CGT, CNT, esquerra independentista y resto de mala grey de la izquierda radical).

Encabezado por la pancarta ‘Por una economía que esté al servicio de la vida y no de los mercados, huelga de cuidados’, el FemBlock avanza con paso firme: mujeres, lesbianas y trans y algunas criaturas se abren paso entre el gentío, al grito de “feministas y  anticapitalista”‘, “Manolo, manolito, la cena tú solito”. Una canción tradicional sexista muta en cántico proexpropiación: “Miércoles vaga general, una niña fue a comprar, pero no quiso comprar, porque tenía que expropiar, ¡así expropiaba, así, así, así,  así expropiaba, así, así, así,  así expropiaba, así, así, así expropiaba que yo la vi!”.

Bárbara Boyero

Femblock: “Por una economía al servicio de la vida y no de los mercados, huelga de cuidados”./ Bárbara Boyero

De vez en cuando, recuerdan gritando que “hoy, las paradas, las precarias, las migradas, las madres, también hacemos huelga”.  Brotan otros lemas:  ‘Avortament, lliure i gratuït’, ‘Del Fons Monetari, n’estem fins als ovaris’, ‘Sin mujeres, lesbianas y trans no hay revolución’ . ‘Mi cuerpo, mi vida, mi forma de follar, no se arrodilla ante el sistema patriarcal’, llega el Femblock a Urquinaona y la multitud desciende por Via Laietana.

Tras forzar recorrido por el Eixample permanentemente custodiado por decenas de furgonetas de Mossos y agentes a pie  apostados en las calles colindantes, parece que  Puig y sus orcos  d’esquadra tienen previsto un fin de fiesta con cargas, persecuciones, atropellos, disparos de balas de goma, pánico y disfrute para sus cuerpos. Primer amago de carga y revientan la manifestación, empiezan las carreras y los sustos, dos coches de la policía nacional arden en cero coma….las feministas se dispersan cuidándose, preocupadas y furiosas.

Mientras, la razzia policial se despliega por las calles del Gòtic i la Ribera, entre balazos de goma, furgonas de Mossos aceleradas (una de las cuales atropella a un Mosso) , antidisturbios y nubes de policías de paisano, algunos de ellos   tuneados con pegatinas de la CGT . No muy lejos de allí, un proyectil asesino de la Conselleria d’Interior le ha arrebatado un ojo a una mujer, que podría ser cualquiera de nosotras: a la mañana siguiente, y ante las críticas al uso de las balas de goma que ya han cercenado a varias personas,  el Conseller asegurará que no se dispararon balas de goma.

Jordi Borràs

Periodista muestra una pelota disparada durante la carga policial./ Jordi Borràs para Agència 29

Algunos medios dan fe de que no miente:  los Mossos no llevaban peloteras, sino subfusiles  con balas de poliuretano, de un material llamado foam,  que no por reglamentarios son menos lesivos. Palizas, disparos, intimidaciones,  confusiones,infiltración, identificaciones, detenciones, heridas… la estrategia del miedo y la represión para frenar lo que podemos llegar a ser juntas, juntos.

En  la huelga general, social, de consumo y de cuidados en Barcelona, potencia e inteligencia feministas;  un día más compartiendo la conciencia de que podemos pararlo todo para sacudir el sistema, poniendo el cuerpo  y encarnando lo que proponemos cada día. Bebimos y nos alimentamos de la esperanza que somos juntas, mientras el Titanic se hunde y Merkel, Mariano, Mas, Puig y sus ejércitos siguen tocando al ritmo de la balada de la Troika.  Las que no bailamos otro compás que el  de nuestra propia revolución seguimos, seguiremos y volveremos: ‘¡Somos malas, podemos ser peores. Somos miles, podemos ser millones!’

“¡Así expropiaba, así, así, así expropiaba que yo la vi!”
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