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¿En qué váter entramos? Cuerpos

Los baños, los servicios, los váteres públicos y yo nunca hemos tenido una buena relación; al menos no una relación fácil. Desde siempre me han dado qué pensar, siempre los he problematizado y ahora que tengo un novio transgénero esto me ocurre mucho más. Siempre me costó entender que los baños públicos estuvieran rígidamente separados Leer más

El colectivo Lumatza acaba de inaugurar esta placa en una estación de autobuses de Iruña

El colectivo Lumatza acaba de inaugurar esta placa en una estación de autobuses de Iruña

Los baños, los servicios, los váteres públicos y yo nunca hemos tenido una buena relación; al menos no una relación fácil. Desde siempre me han dado qué pensar, siempre los he problematizado y ahora que tengo un novio transgénero esto me ocurre mucho más. Siempre me costó entender que los baños públicos estuvieran rígidamente separados en masculinos y femeninos. Sé que hay razones a favor de esa separación, pero lo cierto es que la solución de la división radical y rígida de esos dos espacios no me convence, parece más bien una división ideológica que práctica y, además, puede ser discriminatoria y crear situaciones incómodas e incluso dolorosas. Es un asunto mucho más complejo de lo que parece para resumirlo en un post, pero quiero abrir un pequeño debate.

Eso me dio qué pensar: ¿no podría haber algo de reafirmación patriarcal en el hecho de tener que “demostrar” que ellos mean de pie? ¿No hay algo muy masculino en la posibilidad de poder comparar?

Mis problemas comenzaron por lo práctico, con mis muchos viajes en autobús. Cuando un autobús hace una parada a mitad de camino y todo el mundo se lanza sobre los baños, el resultado suele ser que el de señoras se colapsa, mientras que el de los hombres permanece semi vacío; lo mismo pasa en el intermedio de algún espectáculo, siempre ocurre. La razón es que creo que las mujeres necesitamos orinar más a menudo pero fundamentalmente que nos tenemos que desabrochar, abrochar y arreglar mucha más ropa; el proceso suele ser más lento. Ellos no tienen más que abrirse la bragueta, es mucho más rápido. Aunque cuando era pequeña no razonaba de esta manera, sí que me daba mucha rabia encontrarme haciendo una inmensa cola, con el autobús a punto de irse o con el espectáculo a punto de comenzar, mientras que el baño masculino estaba vacío. Si la situación es ésta, ¿por qué no hacen los baños femeninos mucho más grandes que los masculinos? Por el contrario, ambos servicios suelen ser iguales, lo cual me parecía la típica ceguera para aplicar soluciones que tengan en cuenta el sexo.

Yo siempre me preguntaba: ¿Por qué no podíamos acortar nuestra cola pasando a su baño? ¿Sólo porque un cartel en la puerta dice “señores” o “señoras”? En esas situaciones yo solía, y aún suelo, pasar al baño que no me corresponde (ante el espanto de mi madre), pero reconozco que la cosa no es tan fácil como puede parecer a primera vista porque los baños masculinos suelen tener, antes de llegar a los váteres cerrados, urinarios pegados a la pared que suelen estar situados de manera que tienes que pasar por delante. En ese caso, si entras al váter, te encontrarás a un tío meando y, además de no ser agradable, la cosa puede degenerar en alguna situación no deseada.

La cuestión es… ¿por qué se supone que los hombres no quieren o necesitan intimidad para hacer pis? Esta es, para mí, una pregunta que nadie se ha molestado en contestar en serio. Vale que pueden mear de pie, vale que no necesiten bajarse los pantalones, pero nada de eso explica por qué no quieren tener una puerta entre ellos y los demás a la hora de orinar. En las casas particulares, por ejemplo, no se instalan esos urinarios sino sólo un váter que hace las mismas funciones. Pensé en que esta reflexión no era tan irrelevante como podría parecer cuando me di cuenta de que mi hijo nunca usaba los urinarios de la pared, sino que desde bien pequeño entraba al cubículo en el que podía cerrar la puerta. Cuando le pregunté por ello me dijo claramente que él no entendía que el hecho de ser varón implicara que cualquiera te pudiera ver mear y se te pudiera quedar mirando; me dijo que a él le daba vergüenza hacerlo delante de nadie, que el deseo de intimidad ante desconocidos no tiene mucho que ver, dice él, con ser hombre o mujer.

Eso me dio qué pensar: ¿no podría haber algo de reafirmación patriarcal en el hecho de tener que “demostrar” que ellos mean de pie? ¿No hay algo muy masculino en la posibilidad de poder comparar? Podría pensarse también que se imponen los urinarios en la pared para quitar a los chicos esas vergüenzas acerca de comparaciones o intimidades… (¿quizá tan femeninas?) No lo sé, pero cuando mi hijo me hizo ese comentario busqué en internet y encontré bastantes comentarios de hombres que decían exactamente lo mismo, que les gustaría tener intimidad y que ellos jamás usan los urinarios de pie. Había también algunos que pedían a las empresas que instalan este tipo de urinarios que, al menos, los pusieran lo suficientemente separados unos de otros como para salvaguardar un poco de intimidad, así que la cosa no era tan descabellada como yo había pensado. Si dichos urinarios no existieran, podría haber muchos más baños mixtos.

Que los váteres sean mixtos parece, por otra parte, ser una cuestión que se deja al albur de cuestiones que no están fijadas; es decir, hay “señoras” y “caballeros” si hay sitio, pero si no lo hay, entonces da lo mismo. Así que dicha división rígida parece no ser necesaria. En principio, ¿qué problema habría en que una persona del sexo que sea entre a su cubículo y lo cierre? Por ejemplo, los servicios para personas con discapacidad no distinguen de sexos, porque nadie mea de pie si va en silla de ruedas, así que aquí vemos de nuevo que el problema puede circunscribirse al famoso y masculino “mear de pie”, y que se vea, claro. Cuando, por la razón que sea, no hay espacio para hacer dos cubículos separados, tampoco hay problema: por ejemplo en una gasolinera donde sólo suele haber un espacio o en muchos restaurantes en los que hay un espacio común. Si esto es así, no pasa nada.

Ir al baño público es una de las situaciones cotidianas en las que se exige de manera ineludible que se asuma un sexo de dos y en la que, además, identificarse “mal” o no identificarse dispara la transfobia de mucha gente.

De manera que esta era una cuestión en la que ya había pensado. Pero ahora tengo un novio transgénero y la cosa se me ha complicado mucho más. Ahora ya no es una cuestión de apetencias o incomodidad; ahora tiene que ver con sus derechos, su identidad, su integridad moral y su seguridad. Desde que tengo esta relación he aprendido que el asunto de a qué baño entrar es toda una cuestión para las personas que no se identifican fácilmente con uno de los dos sexos o cuya autoidentificación no se corresponde con la percepción de los demás.
Ir al baño público es una de las situaciones cotidianas en las que se exige de manera ineludible que se asuma un sexo de dos y en la que, además, identificarse “mal” o no identificarse dispara la transfobia de mucha gente. Muchas personas transgénero pasan un verdadero mal rato al tener que entrar en un baño público, y muchas personas transexuales, que sí se identifican con cualquiera de los dos carteles “señoras” y “señores”, se arriesgan sin embargo a que sean los demás los que no admiten dicha identificación. A veces ese mal rato es más que eso y se convierte en una violación de derechos; todo el mundo debería poder entrar en un baño con la seguridad de que se va a respetar su identificación de género y de que no va a ser agredido de ninguna manera.

Cada vez que mi novio tiene que ir al baño, se tensa (y yo también). Va al baño de chicas y lo normal es que no pase nada. Pero a veces, cuando el baño está lleno y hay que hacer cola, todas le miran y supongo que no se pasa bien haciendo una cola en la que destacas como una bombilla incandescente. Él mismo dice que es un mal rato. Además no se siente cómodo, no se identifica ni se reconoce en el cartel “señoras”. Por el contrario, si entrara en el baño de hombres no sólo le mirarían, sino que podría ser agredido verbal o físicamente, eso ya ha pasado. La transfobia ya sabemos que es mayor y se manifiesta de manera más agresiva en los hombres que en las mujeres, pero no por eso deja de estar presente en las mujeres, que más bien recurren a risitas o insultos.

Sé que parece un tema menor, pero merece que le dediquemos un momento. Quizá de la misma manera que conseguimos que, poco a poco, se fueran poniendo baños para las personas con discapacidad, los baños públicos deberían tender a ser mixtos en mayor medida. Quizá no estaría de más que los hombres a los que les gusta cerrar una puerta detrás suyo cuando van al váter lo hicieran saber. Si mean de pie o sentados es cosa de cada uno o una.

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¿En qué váter entramos?
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Beatriz Gimeno

Activista lesbiana y feminista, escritora (de novela, ensayo y poesía) y bloguera

    Comentarios recientes

    1. June

      En Bilbao hay un centro cultural, La Alhóndiga, que tiene tres baños: para hombres, para mujeres, y para niños y niñas (este tercero es muy amplio y tamaño miniatura, de forma que padres y madres pueden entrar con ellos sin los típicos dilemas). Con ese modelo vi la luz: creo que debería haber espacios diferenciados según usos y no según géneros. Es decir, que haya un espacio para urinarios y otro para váteres.

      Por otro lado, mi hermano, que tiene 9 años, me preguntó hace un tiempo si es verdad que mear sentado es de chicas, que una amiga se había metido con él por eso. Le dije que mease como más cómodo estuviese, faltaría más. Fue una excusa para tener una conversación interesante sobre ese tipo de mandatos.

    2. pilarinm

      Creo que el problema no está en la separación de servicios para hombres y para mujeres, es un problema de mentalidad. Para mi la separación es lógica y por otra parte higiénica, físicamente somos diferentes, obvio, además de que muchos hombres, la mayoría, “riegan” en lugar de orinar, ahí la cuestión de higiene. El problema es que no debería de extrañarnos, y ahí es donde deberíamos incidir, que si un hombre por su condición homosexual prefiere entrar en el baño de mujeres porque se siente más cómodo, que lo haga, de la misma manera que si una mujer no está dispuesta a hacer cola, pueda entrar con naturalidad en el lavabo de los hombres (yo siempre lo hago). Esa “naturalidad” es la que hemos de conseguir.

      1. Beatriz Gimeno

        En primer lugar los hombres no son por naturaleza guarros, y si tuvieran que convivir normalmente con otras personas no regarían nada, en casa no lo hacen. O, por lo menos, en mi casa hay hombres y no manchan nada.
        Y lo segundo ¿por qué crees que la “condición homosexual” hace que un hombre quiera entrar al baño de mujeres? Ni siquiera lo entiendo. Los homosexuales ni son mujeres ni quieren serlo, ni parecerlo…
        Las mujeres transexuales podrían querer entrar al baño de mujeres puesto que se autodefinen como mujeres y son mujeres. Las personas transgénero son muy variadas pero en principio algunas no se identifican ni con un rótulo ni con el otro, o bien sí que se identifican más con un género que con el otro pero dicha identificación no se corresponde con su aspecto o con la adscripción genérica que los demás hacen de ellos/as.

    3. asun

      Genial el artículo!!
      Yo tb me suelo poner en la cola donde hay menos gente. No he tenido problemas. En los ambientes en los q yo me muevo, es habitual. Incluso muchos bares no distinguen señoras y señores, hay 2 baños y punto.
      Disculpa mi falta de información…ya q lo nombras un par de veces, podrías explicar un poco más lo de “novio/persona transgénero”, no sé si lo entiendo del todo bien.
      Te sigo desde hace unos meses y te agradezco tus artículos. Hacen pensar y abren las mentes.Falta hace!!

      1. Beatriz Gimeno

        Hola Asun, mi novio es una persona transgénero, es decir, alguien que nació fisiológicamente mujer pero que no se identifica como tal y por el contrario adopta muchas de las características genéricas masculinas, por lo que habla de sí mismo en masculino (y por tanto yo le hablo y hablo de él también en masculino). Sin embargo tampoco se siente absolutamente un hombre, como sería el caso si fuera un hombres transexual. Tampoco se ha sometido a todos los cambios físicos que suelen hacer las personas transexuales que sí se autoidentifican claramente como pertenecientes al otro sexo/género del que les fue asignado al nacer.

    4. Pingback: ¿En qué váter entramos?

    5. trilce

      interesante artículo,me alegra que alguien haya profundizado en este aparentemente banal tema. yo soy de las que también utilizo el de “caballeros” si las ganas apremian y el de señoras está colapsado, efectivamente en el de hombres suele haber sitio.
      Me gustaría preguntarte una cosa Beatriz, eres un personaje público (disculpa el tuteo)y yo tengo una curiosidad: Boti se ha vuelto transgénero o estás con otra persona?. Imagino que no contestarás a esto, no me lo tomes a mal. Te deseo felicidad en cualquier caso, me gusta leerte.

    6. Grid

      Hola Beatriz.. os sigo hace tiempo aunque es la primera vez que escribo. Creo que efectivamente estas cosas que no cuestionamos, como los dos cuartos de baño.. los urinarios.. son las que permiten que la sociedad se sienta incomoda cuando alguien se sale de la norma. Me ha sorprendido mucho que a pesar de mi profesión (arquitecta), nunca me haya cuestionado este tema y me haya formado y ejercido el diseño siempre de la misma manera..limitandolo a numeros y categorias (siempre lo más fácil, los sacos de categorias). Y curiosamente tu árticulo cae en el momento justo en el que mi hijo varón de 2 años esta aprendiendo a usar el vater… En la guarde los enseñan a orinar sentados, pero el siguiente paso es hacerlo de pie y además me lo han comentado como un logro. El padre cree que es un chiste cuando le comento que por lo menos ahora prefiero que orine sentado.Supongo que la carga de “masculinidad” al mear de pie es importante para ellos… porque?..Recuerdo vagamente a amigos alemanes que al convivir con sus parejas como un gesto de respeto, orinaban sentados en la casa de ambos (dudo que lo hagan en sitios publicos). En fin.. que gracias.. estas reflexiones nos hacen pensar mas en todas esas pequeñas cosas y nos educan mas en el respeto. Yo por lo menos intentaré cambios en mi trabajo a ver si cuela.. ;)!

    7. isabel

      Un tema muy interesante Beatriz,en general estou de acordo con lo que dices en tu artículo.Aunque no comprendo por qué te parece bien que haya aseos separados para persona con diversidad funcional.O es que sono el tecer sexo?Tengo amigos en silla de ruedas y de verdad que también les violenta este asunto,además este aseo es solo para es tipo de diversidad.Me parece totalmente estigmatizante y a mi me violentaría.parte de que a veces solo hay uno para hombres y en el de mujeres van incluídos el de las persona con diversidad,al margens de si son hombres,mujeres o trans.Esa es otra hay personas trans en silla de ruedas.
      Que líos nos montamos diferenciándolo todo hasta limites extremos.No será mejor hacer un baño para todxs y aprendamos de una vez a convivir con todas las diversidades.

      Gracias de nuevo por tus reflexiones.

      Isabel

      1. Beatriz Gimeno

        Bueno, los baños para personas con diversidad funcional necesitan adaptaciones especiales para que la persona pueda pasar de la silla de ruedas al bater. Son mucho más grandes por lo general. Tampoco pueden estar en lugares donde haya escaleras, por ejemplo. Efectivamente, son sólo para personas que usan sillas de ruedas y más bien es un logro que existan estos báteres. No comprendo por qué a nadie le puede molestar que exista un espacio en donde quepa la silla de ruedas, donde no tenga que bajar escaleras etc. La eliminación de barreras arquitectónicas es un logro democrático y de derechos y no algo a eliminar. Está claro que no somos un tercer sexo pero sí tenemos necesidades especiales.

    8. Ana Mª

      Hola:
      Excelente artículo. Ni me había planteado la dificultad de elegir dónde sentir que uno/a debe entrar. Por ello me reafirmo en mi antigua y práctica idea: los baños sin carteles
      Yo desde hace muchos años voy al que menos cola tiene. No me parece práctico ni justo, tener un espacio libre y colapsarnos en el otro, sólo por un cartel y la costumbre, que limitan el acceso.

      No me gusta entrar en los baños cuando hay hombres en los miccionarios y algo he tenido que oir, pero, teniendo en cuenta que la gran mayoría no cierra la puerta cuando la hay y les vemos mientras hacemos la cola-colapso, pienso que porque seamos prácticas y aligeremos el embotellamiento, aunque cierta incomodidad, no debiera llevar a más.

      Este año por primera vez, un hombre al que hicimos esperar la cola única se mosqueó y se puso agresivo. Yo no daba crédito, porque éramos todas mujeres, nadie le apoyaba y pretendió pasarnos a todas por delante. Era más joven que yo y pensé que no avanzábamos, sino que retrocedíamos.

      Tres puntos rápidos quisiera tocar:
      1- El baño de minusválidos normalmente coincide con el de mujeres y niños: Por un lado Los Hombres y El Resto, al otro. En algunos lugares, loables excepciones como la que comentaba June de la Alhóndiga.

      2- Conozco hombres que han decidido orinar sentados porque dicen que eso de que se te destroza la próstata si no meas de pié, es un cuento para mantenernos a las mujeres bajando tapas y limpiando salpicones. Ya sé que cada cual puede elegir, y yo elijo compartir lo que algunos dicen.

      3- Lo que llevo fatal es esa “¿Masculinización, modernidad?”. Antes salías a la calle, los hombres orinaban contra las paredes, los árboles, en callejones, por doquier y estaba mal visto por las mujeres. Ahora es mejor, porque hemos conseguido la igualdad: sales por al noche y multitudes mean por doquier: paredes, portales, entre los coches, haciendo cola tras los contenedores…De todos los sexos y edades. Eso sí, algo ha mejorado la situación: en los baños de los bares no hay cola: no hay nadie, y ahí es a dónde yo voy.

      1. Beatriz Gimeno

        Si, no me he metido en eso pero es cierto que los baños para personas con discapacidad coinciden a veces con “mujeres y niños”, eso me pone de los nervios. Y sí, muchos hombres han decidido orinar sentados. No se habla de ello (no es un tema) pero creo que tiene más importancia de la que se le da. Decidir hacer pis sentado para no manchar, por ejemplo, en casa, requiere cambiar un chip mental porque no olvidemos que “los hombres mean de pie”.

    9. Laura

      Una amiga tiene un bar con dos baños y una clientela que es sobre todo hombres txikiteros de 50 años para arriba, también hay unas pocas viejitas que juegan a cartas por las tardes y alguna otra gente. Le sugerí que quitara los cárteles y me dijo que ni patrás, que ahora esos tipos le guarrean uno de los baños pero que ella usa el otro, que es el que limpia más a fondo y el que se mantiene limpio a final del día. ¿Qué pasaría si ambos baños fueran para tod*s? No quiere tener que usar un baño guarreao si puede evitarlo.

      Yo tampoco me categorizo ni como chica ni como chico pero el tema de los baños no suele provocarme la tensión que le provoca a otra gente. Pero entre su clientela hay un jovencito trans, no sé qué le supondrá encontrarse con los dos carteles.

      ¿Cómo podría mi amiga mantener uno de los baños limpios sin usar esos cárteles? Cerrándolo al público? Y envía a las viejas a mear a donde los viejos? Quizás es lo que yo haría pero mi amiga no está por la labor de gastar en una cerradura, poner a su clientela a hacer cola para un sólo baño cuando resulta que hay dos y quizás tener que limpiarlo más a menudo porque es posible que las viejas sí que se quejaran de que menuda guarrada de baño ( cosa que le daría mucha rabia porque su venganza en contra de los txikiteros que le guarrean el baño es limpiarlo todas las noches, sí, es un negocio y algo cede, pero sin especial esmero)

      Estas categorizaciones ofrecen ventajas inesperadas (a mi amiga usar un baño limpio mientras que el otro lo limpia todas las noches, sí, pero sin especial profundidad) que hace que incluso gente que por lo demás aceptaría propuestas destinadas a difuminarlas hasta su desaparición no las acepten…

      …y aparte de que en su postura también hay rabia en contra de esos txikiteros que no sólo le guarrean el baño sino que también dan por saco con sus “si yo me metiera tras esabarra!” y otro tipo de bromas machistas y etcétera de comportamientos…que cagen en un baño sucio!

      1. Ikercm

        ¡JAJA! Me ha hecho reir tu manera de acabar el comentario! “que cagen en un baño sucio!” Me imagino a algien gritandolo con el puño en alto en plan consigna protesta! 🙂

    10. M.A.

      Un artículo muy interesante, que te hace reflexionar de asuntos que siempre pensaste como banales… ¡excepto cuando haces cola y entras en el baño de chicos!!!

      gracias por abrirnos la perspectiva

    11. Pau

      Buena reflexión la de los baños. Soy un hombre y me gusta orinar en los urinarios porqué creo que tienen ventajas.

      1. Es más rápido que abrir y cerrar puertas, subir tapas,…
      2. Ocupan menos espacio que los cubículos de los váter.
      3. Es mucho más limpio. Por lo que los cubículos se ensucian menos y así cuando quieres ir a hacer necesidades mayores se agradece y mucho. Además. así también si alguna chica los quiere utilizar tendrá mas cubículos libres y más limpios.

      No me molesta demasiado que haya más gente, a no ser sea mucha la gente que deambula cerca de mi.

      No creo, en absoluto que orinar de pie y cerca de otros penes sea patriarcal.

      Algunas veces he visto a chicas salir y entrar por los baños de caballeros y nunca he visto a nadie que les dijese nada. Pienso que si hay sitio por que no aprovecharlo. Pero me pregunto si fuese yo quien entra al de señoras, ya que para necesidades mayores suelen estar mucho más limpios. Sucedería lo mismo? Yo de momento si hay más gente no me atrevo.

      Creo que ya es hora de empezar a crear espacios mixtos y poco a poco hacer que los géneros no sean tan decisivos en nuestra vida, has el punto que son auténticos mecanismos de opresión.

    12. ckart

      Si que los urinarios pueden ser prácticos en cuanto a que son más rápidos al uso, pero lo de que eso influya en que los retretes esten más limpios eso pienso que depende más de como sean las personas que los usan (por supuesto hay patrones culturales de por medio).
      Yo en la práctica también hago uso de los urinarios por esos motivos (los encuentro prácticos), pero si puedo elegir evito ponerme contiguo a otra persona, aunque no tengo problema si esta todo lleno.
      En cuanto a los lababos si que deberían de ser mixtos aunque creo que podrian incluir también urinarios para orinar de pie (hagilizando así el uso del baño). No veo porque debemos negar esa diferencia ¿biológica?, pues perros y perras, por poner un ejemplo también normalmente usan posturas distintas (aunque no siempre. Es más, tengo compañeros que si pueden elegir orinan sentados porque les es más natural/cómodo (les sale así, igual que a mi me sale hacerlo de pie)). De todos modos habría que ver hasta que punto estas actitudes las adoptamos de manera espontanea o por imposición cultural. Como en el asunto de diestr@s y zurd@s habrá casos y casos. Es un tema complejo.

    13. Ikercm

      Hola a todxs!

      Yo coincido con Pau en las ventajas de mear de pie para quienes podemos. Y tampoco tengo ningún problema en que chicas entren mientras meo. Y cómo dice Pau, quizá sería mayor escándalo que un tio entrase en el de las chicas.

      De todos modos es una gran verdad que ambos espacios suelen tener las mismas dimensiones, cuando las experiencias llevan mucho tiempo demostrandonos que se forman más colas en el de las chicas…

      Por otro lado los espacios mixtos (indefinidos y no restrictivos) son la mejor solución para no obligar a nadie a enfentrase a un dilema doloroso. Pero creedme, cuantos mas pitos meen en una taza más guarra va a estar… porque muchos preferimos hacerlo depié (por ejemplo, yo si me siento tiendo a hacer otra cosa y siempre se me queda algo de orina sin mear)… y no es una cuestión de puntería sino hidráulica, se salpica… Quizá alguien pueda compartir sus observaciones sobre el estado de higiene de los cubículos de wc mixtos, para desmentir esto.

      Sobre lo de que haya algo de patriarcal en lo de mear depie con posibilidades de ver lo que portan otros entre las piernas… No me importa demasiado que me vean, pero recuerdo que hubo una época en la que no era capaz de concentrarme si había gente alrededor.
      Por supuesto, el acto contendrá aspectos culturalmente relevantes, pero no creo que su lectura tenga obligatoriamente que resaltar los lo patrialcal que subyace en los usuarios de estos urinarios.

      Es ante todo una necesidad que se realiza conforme a unos habitos culturales, pero quizá no negativamente imperan los aspectos de segregación por género. Para ilustrar lo que quiero decir, por ejemplo en China hasta hace bien poco los retretes públicos no estaban separados. Y tanto mujeres como hombres hacían sus necesidades mayores a la vista de los demás del “mismo sexo”. Ahora comienzan a instalar retretes “occidentales” con puerta y pestillo. Pero no abundan y hay quien no cierra el pestillo. Por lo que puedes llevarte una sorpresa al entrar. ¡JAJA! Otros simplemente se cierran con cortinillas que no llegan al suelo o se separan con paredes que llegan a la cintura por lo que desde fuera te pueden ver…(como en mis pesadillas, en serio, ¡jaja!).

      Con esto quiero ilustrar que lo de hacer las necesidades con menor intimidad también puede tener connotaciónes positivas. Como un sentido de comunidad y animalidad, porque al fin y al cabo es lo que somos, y todos meamos. Lo raro sería que nos acostumbrasemos a no ver nunca a otro hacerlo, como si nadie mease. Lo veo un acto natural que se puede hacer en compañía. Muchas veces he seguido conversaciónes mientras meaba con un amigo. O puedes esperarle a que termine y mear en el mismo urinario para tirar sólo una vez de la cadena. No hay nada de machismo implicito creo yo.

      Os contaré una anecdota más para terminar, que creo que ilustra esto de que en las “necesidades” pueden ser saciadas en compañía con total naturalidad, dependiendo de la cultura.

      Una vez estaba en un barrio de casitas (un Hutong) en Beijing y me entraron ganas de orinar. Vi un servicio público y en la misma entrada tenía un urinario “multiusuario” pero me dió verguenza plantarme al lado del chico chino que estaba allí. Así que entré más adentro y me encontre dos vecinos del barrio en cuclillas uno al lado del otro haciendo de vientre con todo recolgando. ¡JAJA! Yo que nunca había visto este tipo de servicios me quedé a cuadros y no supe que decir. Si hubiese sabido decir en chino “¡que aprobeche!” creo que hubiese sido lo hacertado. ¡JAJA! Salí dejandolos casi tan asombrados como yo. Se suelen sorprenden de ver a extrangeros en lugares inesperados 🙂
      En China me he acostumbrado a ver a otros hacer lo que nunca ves a nadie hacer aquí.
      Puede pareceros que me haya desviado del tema central, pero sólo quería matizar, que lo de hacerlo depié al lado de otros no tiene porqué ser negativo.

      Si hubiese espacios mixtos ojalá pongan urinarios en los cubiculos dónde no salpique sin querer, para no dejarlo todo sucio. Hay ha quien le gusta hacerlo de pié y conozco a uno que sí tiene en casa un urinario así. Lo que no entiendo es porque no lo tienen más casas.

      Menuda chapada que os he metido 🙂 ¡Un besote para quienes lo lean!

    14. Laura

      Yo pienso que la separación se basa fundamentalmente en que en un momento íntimo como puede ser este se supone que te sientes más cómod@ rodeado de personas del mismo sexo y el hecho de los urinarios masculinos es una cuestión de higiene/comodidad, si los váteres son sólo para quien mea de pie es más cómodo para ell@s un urinario que un váter normal.

      Por el tema de la higiene quisiera hacer aquí una reflexión que me anda por la cabeza hace tiempo en relación a lo que comenta más arriba una chica. Realmente los váteres de hombres y mujeres públicos están igual de guarros y ninguno ensuciamos en casa.
      No entiendo la extraña costumbre femenina de “no sentarse en la taza de un váter público”, ¿nadie se da cuenta de que precisamente no sentándose hay más probabilidades de ensuciar?
      Yo suelo sentarme, no sin antes mirar o limpiar, y siempre pienso que sentada no se puede ensuciar donde está sucio.

      ¿No creéis que sentándose es realmente complicado ensuciar?

      Por el resto, nunca miro mal a nadie que entre en el váter que no corresponde con su sexo externo y yo entro primero al del mío y si hay cola pues al otro, es gracioso cuando te miran, pero siempre he creído que es por envidia de que yo paso y ellos se quedan ahí, esperando.
      Por mi mejor que sigan separados, así siempre tengo la vía para gente “despierta” ajjajja

      PD: Quisiera comentaros que una vez fue gracioso que entramos dos mujeres al de hombres y cuando entró un chico se quedó parado, salió, volvió a entrar, a salir y al final nos dijo…ya os vale jajjajaj

    15. Iker

      ahora las feminazis Pikara meten otro tema de interés vital para la humanidad y su devenir: LOS PUTOS MEADEROS! jajajajaj

      falta de visión no tenéis, es que no tenéis visión a secas!

    16. Pingback: Anónimo

    17. Pingback: Komun berezituak neskak eta mutilentzat ala ez? Eskola, generoa eta arkitektura | Kinka

    18. Ysoiesye

      Gracias

      —————————–
      ¿Por qué, en los baños públicos con ambas posibilidades, algunos hombres orinan en el retrete en vez de hacerlo en el urinario?
      —————————–

      Se comenta que algunos eligen el retrete en lugar del mingitorio por proteger su privacidad o intimidad.

      Parece que hay gente que prefiere el inodoro porque al lado suele haber papel higiénico con el que se puede secar alguna gotita que quede.

      A algunos parece darles vergüenza orinar junto a otras personas (en los urinarios).

      Hay quien dice que a veces le rebota algo de orina al chocar contra la pared del mingitorio.

      Se comenta que a veces los urinarios no están a una altura cómoda para algunos usuarios.

      Puede ser que alguno miccione en el WC por tener complejo con su pene (por pensar que es pequeño o feo, etc.).

      Otro habrá podido ir por tener alguna enfermedad en el órgano viril, posiblemente enrojecido, para que no se entere nadie pudiéndo verlo (sobre todo los mirones de los servicios públicos, que creo que son pocos -al menos yo no recuerdo problemas en este sentido-).

      Y alguno tal vez por no haberse duchado o lavado la zona en cuestión últimamente, estando algo maloliente. En este caso se agradece su gesto.

      Imagino que habrá quien disfrute mucho orinando, se recree en ello y no quiera que otros vean su cara de felicidad, tardanza o gestos peculiares que pueda hacer en esos momentos.

      Algo obvio es que, quien tiene ganas de defecar, de paso puede orinar en el retrete. Creo que es algo muy común, ¿no?

      Bueno, y claro, habrá quien tras vaciar un conducto agite la cosa para vaciar el otro … 🙂 Claro que se agradece su discreción también entonces … 🙂

      Si uno tiene puestos unos pantalones sin cremallera (p.e. de chandal) bajárselos algo facilita la tarea. Para ello es entendible que se prefiera la intimidad del escusado.

      Fuente: http://www.adslzone.net/postt330435.html
      Anexo: http://www.adslzone.net/postt340492.html

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