“La monogamia no es para mí” Afinando el órgano, Cuerpos, Secciones

¿Crees que la monogamia no está hecha para ti? ¿Sientes que la exclusividad sexual te impide disfrutar de lo que te ofrece la vida? ¿La gente de alrededor te tacha de caradura por querer tener relaciones sexuales con más de una persona al mismo tiempo? Si es así, Mónica Quesada Juan te da la enhorabuena por tratar de diseñar tus propias relaciones.

Llevo un tiempo reflexionando sobre qué tipo de relación de pareja quiero construir y he llegado a la conclusión de que la monogamia no me parece lo más adecuado para mí. Ahora que estoy iniciando una nueva relación con un chico, quiero poner las cartas sobre la mesa, pero temo asustarle. Además, cuando se lo cuento a alguien, me tachan de caradura… No sé qué hacer. ¿Alguna idea? ¿Es tan raro lo que quiero? Iratxe.


Hola Iratxe! Ante todo, enhorabuena por ser la diseñadora de cómo quieres tus relaciones. Es un ejemplo de cómo empezar a responsabilizarse de una misma y a trazar tu propio camino fuera de los mandatos impuestos.
Cuando se inicia una relación de pareja, el objetivo para que esta sea sana es crecer. No es raro lo que planteas, puesto que para mucha gente supone una limitación evitar contactos con otras personas, aunque no lo cuestionan y lo viven como un sacrificio. La monogamia en pareja es una decisión que tiene que surgir de una misma y no estar impuesta desde el exterior. Muchas parejas, al iniciar su andadura, dan por sentado la exclusividad sexual sin tan siquiera hablarlo porque es lo ‘normal’, sin pararse a reflexionar si eso es lo adecuado para su relación.

Es cierto que la monogamia es lo normal…pero no lo natural. Recordemos que a la palabra ‘normal’, si le quitamos la ‘l’, se queda en ‘norma’. Esta norma, impuesta desde fuera, solemos trasladarla a nuestra vida como si fuera lo adecuado pero, ¿qué pasa si no lo es? ¿qué ocurriría si justo esta norma te dificulta disfrutar de lo que te ofrece la vida?

De hecho, la no exclusividad sexual es muy amplia y cada pareja puede negociar sus límites. La dificultad radica en el miedo que muchas personas tienen a perder a la pareja. Fíjate si cambiásemos el foco y pensáramos: “Si esta persona está conmigo es porque lo ha decidido libremente y no por sacrificio”. Significaría que cada día eliges y te eligen para continuar el camino.

Como bien dices, culturalmente no se aceptan las relaciones sexuales abiertas y te encontrarás con muchos comentarios y apelativos del tipo de ‘caradura’. Y más aún siendo mujer, pues los comentarios que recibirá él irán en otra línea bien distinta. El hecho de que sean diferentes según el sexo es el primer indicador de que te estás saltando un mandato cultural. Esto es básicamente porque, al igual que nos cuesta cambiar nuestras propias actitudes, nos cuesta que el resto se salga de la norma porque nos hace replantearnos nuestros límites. El problema no deja de ser suyo, no tuyo.

La dificultad de la no exclusividad sexual radica en el miedo que muchas personas tienen a perder a la pareja

Yo a esto le llamo el ‘efecto ¿y eso?’. Siempre que se rompe una creencia arraigada culturalmente surge desde el exterior la pregunta “¿y eso?”. Por ejemplo, imagínate que dices: “Estoy o quiero estar soltera”. Inmediatamente surge el “¿y eso?”. Sin embargo, si dijeras: “Tengo pareja”, esa pregunta brillaría por su ausencia. Cada vez que digáis que habéis decidido construir una pareja sin exclusividad sexual, surgirá la pregunta “¿y eso?” porque los seres humanos necesitamos tener un esquema fijo en la cabeza para poder movernos en el mundo. Ese esquema suele estar conformado bajo los patrones educacionales que hemos recibido, que no están basados en la libertad y en el placer del individuo, sino más bien al contrario.
Así pues, uno de los primeros pasos para poder disfrutar de tu decisión no es solo hacer oídos sordos a los comentarios externos, sino aceptar que no están dentro del esquema general pero que eso no te convierte en una caradura. Por otro lado, se suele asociar la libertad sexual a descontrol cuando, en realidad, la opción de tener encuentros fuera de la pareja no implica estar de continuo con terceras personas. Simplemente deja abierta la posibilidad de hacerlo y, después, cada cual decide si lo hace o no. No se pierde la cabeza por tener opciones.

La dificultad radica en la importancia que le hemos concedido a la genitalidad, dándole el protagonismo en la pareja y utilizándola como el medidor del estado de la relación, cuando no es más que una de las facetas que conforma la pareja y a la persona. Para entender esto solo hay que mirar a nuestro alrededor y nos encontraremos con parejas que funcionan muy bien en todos los aspectos. Sin embargo, si una de las dos partes comete una ‘infidelidad’, la pareja se rompe, echando a perder todo lo que sí funcionaba.

Imagínate que viviésemos en una sociedad en la que hubiésemos aprendido a centrarnos en lo positivo de nuestra vida y a valorar nuestra libertad, la del resto y también el sano egoísmo. Apreciaríamos lo que nos aporta la pareja cuando está con nosotras o con nosotros, sin darle más vueltas a qué hace cuando no lo está. Hemos interiorizado que, si estamos con alguien, nos mimetizamos hasta hacernos una sola persona, lo que limita el crecimiento del individuo.

Una relación de pareja abierta implica que ambas personas estén de acuerdo en que así sea y negocien cómo quieren llevarla a cabo

En realidad, la relación de pareja sana es aquella que nos hace crecer. Si no es así algo está fallando porque no olvidemos que iniciar una relación es (o debería ser) una elección, no una obligación, y que es totalmente insano elegir algo que nos va a limitar. Es más, llega un punto en que muchas parejas cuyas relaciones sexuales cojean ven como única opción romper la pareja. Sin embargo, una solución podría ser seguir disfrutando de lo positivo que te aporta la relación y disfrutar al mismo tiempo de lo positivo que te aporten otras personas.

Lo que está claro es que iniciar una relación de pareja abierta implica que ambas personas estén de acuerdo y negocien cómo quieren llevarla a cabo. Hay parejas que establecen contárselo, otras que prefieren no saberlo, algunas que marcan hasta cuántas veces puede haber encuentros con una misma persona, otras qué prácticas están permitidas… Cada pareja es un mundo y cada cuál construye lo que quiere para su proyecto común.

Disfruta de esta nueva andadura y ya nos contarás qué tal va la construcción de tu modelo de pareja. Aunque te surjan dificultades, al menos serán desde la satisfacción de que eres tú la que elije cómo vivir su vida.

Tweet about this on TwitterShare on FacebookShare on Google+Print this page
“La monogamia no es para mí”
0 votes, 0.00 avg. rating (0% score)

Estudié Pedagogía para contribuir a un cambio hacia la vivencia del placer sin culpabilidad. Me especialicé en Sexualidad, base de la formación y castración de nuestra personalidad. Parto de analizar la construcción actual del género como limitante de nuestra expansión.

    Comentarios recientes

    1. Bárbara G. Vilariño

      ¡Gran artículo! ¿Por qué? Porque en la sociedad hay que repensar la norma y la normalidad como conceptos, como bien apunta Mónica Quesada.

      Ahora bien, limitas la ruptura de la monogamia a los encuentros sexuales, ¿qué opinas del poliamor? Tal vez sería un tema jugoso para otro artículo.

      1. Ramón

        Estoy de acuerdo contigo, Bárbara. ¿Por qué no se puede amar a más de una persona? Tal vez sea complicado encontrar un modelo práctico que funcione, pero eso no significa que sea imposible, y mucho menos que sea malo.

        Vivimos en un universo de presunciones, normas y prejuicios que damos por sentado y que no son más que convenciones sociales y culturales susceptibles de modificación.

        Muchas de esas normas se basan en el miedo a la pérdida y a la soledad, y ese miedo, a su vez, nace de una falta de autoestima y de madurez emocional para ser feliz sin pareja. Si me amo lo suficiente, sé que podré ser feliz aunque mi pareja se vaya, entre otras cosas porque no quiero que esté conmigo si no lo quiere ella.

    2. June Fernández

      Sí, yo también creo que esto merece una segunda parte, porque el tema me parece super complejo. No creo que la cuestión sea sólo la genitalidad. En mi opinión, la cuestión es que el sexo también implica intimidad. En nuestra sociedad el encuentro sexual es, de hecho, una de las situaciones en las que más intimidad y afecto se comparte entre dos personas. Si fuera una cuestión de genitalidad, creo que lo llevaría mucho mejor que sabiendo que una relación sexual es mucho más.

      Me interesa sobre todo profundizar en el tema de cómo se negocia la no monogamia, porque ahí también veo que el asunto es muy complejo. Por ejemplo, respecto a contarse o no las cosas. Yo soy una persona exageradamente comunicativa. Cuento todo lo que me pasa no sólo a mis eventuales parejas, sino a mis amistades. Si yo no le cuento el encuentro, de alguna forma parece que tiene más importancia de la que tiene. Y además supone mentir. “¿Qué hiciste ayer por la noche?” ¿Qué contestas a eso? No digamos ya cuando hay convivencia. Si el pacto es contárselo, habrá ocasiones en las que realmente no apetezca contarlo, que sea una experiencia que quieres guardarte para ti. ¿Y si no sólo ha sido sexo? ¿Y si estas atravesada por la emoción e ilusionada? ¿Cómo haces para compartirlo o para no compartirlo y que no se note?

      En fin, no sé, hay que darle unas vueltas.

      1. xiomara

        En definitiva me parece que todas las preguntas que planteas, son materia del poliamor, acuerdo dentro del cual existe un constante flujo de comunicación, relaciones en las cuales no se cuestiona si es solo sexo u “algo mas” ya que lo que se enfrenta realmente es la visión tradicional, de solo poder amar a un individuo en la vida. Reconociendo que mediante se avanza en el camino se conoce y se disfruta de muchos seres con los cuales se comparte mucho mas que solo cama, poder amar en libertad y sin culpa porque no hay porque sentirla. Propone olvidar la fiscalización de los sentimientos propios y de la pareja, lo cual requiere de muchísimo trabajo en pareja y constante comunicación,y considerar que este modo de relacionarse no es la panacea o implicara la resolución de los conflictos que se encuentran en las parejas tradicionales. Simplemente que se enfrentan de cara y con la honestidad por delante, respetando la propia elección de vida pero así mismo llegando a acuerdos tantas veces como sea necesario reacomodarlos.

    3. Isabella

      Grandes palabras Mónica!! Esa “l” sobra en general, en más en la realización de las personas como seres auténticos, genuinos e irrepetibles. Gracias por tu artículo. Un beso grande. Muakaaaa!!

    4. elguirre

      Cuando uno empieza a ser AUTÉTICO y a replantearse EL LAVADO DE CEREBRO que la Iglesia Católica y sus acólitos mea-pilas han realizado en la humanidad, resulta que empiezas a darte cuenta que puedes ser fiel a tus principios y además seguir una ley natural que a cada persona la conduce por derroteros distintos de libertad y de dignidad personal. Es un artículo trampa…porque describe con absoluta naturalidad las inclinaciones más auténticas y básicas de los humanos…y claro vienen LOS MACHITOS y no permiten que las mujeres puedan elegir, calibrar y dudar de su POTENCIA SEXUAL…SOBRE TODO CUANDO DICEN COSAS COMO “Iratxe, hagas lo que hagas, ponte guapa, que seguro que hay alguno por ahí que te quiera estampar contra la pared de un poyazo, no decaigas, waaaaaaapppppppppiiiiiis”
      A que es gracioso este tio?…menudo macho ibérico…!
      Bueno, lo mismo esajera para disimular…Yo, sinceramente le pediría que saliera del ARMARIO…y se dejara de tonterias…Ah viva la LIBERTAD EN TODAS SUS ACEPCIONES!!!

    5. elguirre

      Que grande!…tu mismo te llamas pringao…y es lo más coherente que dices…pero yo te sugiero que te superes, leyendo algún libro de vez en cuando, y no haciendo el ridículo. Todos somos algo pringaos en algún momento de nuestra vida, pero yo no estoy dispuesto a perder ni un momento en cuestiones estúpidas…¡Viva las mujeres y los hombres que no se dejan controlar por los pobres de espíritu!.

    6. Almuduende

      Yo quiero contaros mi experiencia, por si acaso os sirve de algo: hace años encontré un chico maravilloso que me enseñó que, efectivamente, es posible llevar una relación abierta; como dice Mónica Quesada, no se trataba de acostarse con otra persona cada dos por tres, simplemente de sentirte libre de hacerlo si en alguna ocasión se te presentaba alguien con quien quisieras estar unas horas, quizás unos días…
      Por supuesto, al principio, tenía ese miedo de ¿y si se queda con la otra? Más tarde aprendí que era absurda esa pregunta, porque, tras haber estado una noche con otra persona, siempre, siempre, volvíamos el uno al otro, con el más sincero amor. Si se hubiera dado el caso de “quedarnos con el otro” nos lo hubiéramos dicho sinceramente (de una manera mucho más tierna y comprensiva que engañando con los típicos y dolorosos cuernos). Yo quería estar con él y él conmigo, pero sin cortarnos la libertad de conocer a otras personas.
      Sus “te quiero” han sido los más sinceros que me han dicho, porque nuestra relación era completamente transparente, ¡no puede haber mentiras de esa manera! La única condición que nos pusimos es que sus amigos y mis amigas no estaban permitidos… (no por nada en especial, lo sentíamos así los dos).
      Y de verdad que siempre hubo respeto y mucho amor.

      1. mone

        Muy interesante tu experiencia, Almu. Pero es curioso que la exclusividad siga apareciendo, esta vez en forma de amistad.
        Me da que ese miedo que planteas a la comparación, on line, pueda estar en el fondo de la monogamia, como sentimiento.
        Lo díficil en una pareja, a mi entender, es mantenerse leales a los compromisos que se adquieren, sean cuales sean estos. Y que dichos compromisos sean compartidos, no impuestos.
        Aunque parece más fácil la exclusividad, por la disponibilidad que asegura, no excluye que se pueda regular de otro modo.
        Aunque tengo la intuición de que en un momento u otro el sentirse excluido, si se da, de un momento de intimidad del otro pueda conllevar un conflicto. En tu caso podrian ser esos amigos que no os permitiais. Y eso para mi es aún más restrictivo.
        La monogamia como cualquier norma social está basada en convenciones arbitrarias, pero yo diria que también en algo instintivo como pueda ser asegurar el cuidado de las crias. Y es por eso, a mi entender, que su arraigo está más extendido.
        Somos animalillos, mal que nos pese.
        June, comparto tu sensación de que las relaciones sexuales son mucho más que genitalidad. No dejan de ser una conversación en la que se usa el cuerpo, pero también el descontrol de las emociones y eso nos deja expuestos a la otra o el otro.
        Yo supongo que también en esto pueden haber percepciones diferentes, y ahí quizás reside el quid de la cuestión. en la concepcion que cada cual tenga de que supone la práctica del sexo, y que expectativas tenga de la pareja.
        La sinceridad con una misma a menudo es la más difícil, y seria un error ceder en algo que suponga un valor muy nuclear de uno mismo, ya sea este la exclusividad o la apertura sexual.
        En cuanto a la gestión del dia a dia parece más fácil definir la primera, solo hace falta un no. En la segunda las reglas han de ser más precisas para que ninguno de los miembros de la pareja se cuestionen la conveniencia de los actos del “contrario”.

    7. Liz

      ¡Me han ayudado tanto el articulo como los comentarios! Aunque llevo años con mi pareja hemos decidido “abrir” la relación y también son miles de dudas las que se nos plantean, muchas de las mías me recuerdan a lo que ha comentado June, yo también necesito contar las cosas a la gente que quiero y eso ha sido un choque de intereses en esta historia. Pese a no conocer a ninguna pareja con estas características en el imaginario colectivo da la impresión de que estas cosas solo pueden acabar mal… Y me alegro que haya experiencias que no sea así…
      Antes de dar el paso intente buscar en libros, articulos, experiencias, y no encontré nada! Alguna cosilla sobre poliamor (que no es lo que yo busco) y poco más…

      Una de las cosas que peor llevo es desprenderme de la inseguridad de que elija a otra, pero lo estoy trabajando…

      Cualquier comentario, experiencia, lo agradeceré mil!

      Un beso!

      P.D: Ignorar a los trolls, estoy en contra de la censura pero creo que hay comentarios que deberían eliminarse!

    8. RdA

      ¡Qué alegría leer comentarios tan positivos!

      Yo también estoy en un momento de apertura de la relación con mi novio, con el que llevo casi 5 años y además convivimos juntos.
      En nuestro caso, la necesidad de apertura comenzó porque nos dimos cuenta de que ninguno era completamente heterosexual, así que para mantener nuestra relación, que es lo que queremos, hemos decidido permitirnos probar con nuestros mismos sexos.
      sabemos que nos queremos y nos encanta estar juntos, pero ambos sentimos que no es suficiente.

      Aunque, como dice una amiga mía, de momento somos “creyentes no practicantes”
      ¿Alguién ha tenido una experiencia así?
      ¡Agradecería cualquiera que quiera compartirla!

      Un saludo!

    9. Montse Neira (Marien)

      Me encanta poder leer cosas como estas ya que en la vida cotidiana no es fácil.Personalmente me gusta conocer y tratar con gente de todas las culturas, de todos los ámbitos sociales, en mi dia a día lo mismo hablo con las chachas de mis vecinas o la señora que limpia la escalera, que la cartera, que la chica del super, que el lampista, que alguien que está esperando el autobús y además me encanta escuchar a la gente cuando estoy en las terrazas de los bares o en los vestuarios del gym. Esto me ha dado una riqueza tremenda. Ayer mismo escuché e el gym como una chica comentaba a otra que la novia de su hermano le había puesto los cuernos con un amigo en Navidades, que en su familia estaban hechos polvo..
      Todo esto viene a colación porque efectivamente parece que la situación “ideal” y el objetivo a conseguir en nuestra cultura es amar a una sola persona en exclusiva, que te ame a tí en exclusiva y además que el sexo sea maravilloso con ella, cuando en el mundo está lleno de personas fantásticas con las que podemos compartir muchisímas cosas y nos hacen crecer…y muy pocas personas se cuestionan que se puede ser muy feliz y crecer enriquecerte teniendo varias relaciones.Efectivamente ¿por qué no podemos amar a más de una persona?
      (Inciso: por amor yo entiendo que es aceptar a la persona tal y como es, con sus virtudes y sus defectos, y en la interacción tu te siente muy bien,te puedes mostrar tal y cómo eres sin tener miedo a que te juzguen y al que pensará de mi, y lo separo del “enamoramiento” que es un estado emocional de imbecilidad transitoria…o no)

    10. Marta

      Creo que el tema está en que elijamos la opción que elijamos lo hagamos desde la libertad. Actualmente creemos que elegimos la monogamia, pero no lo hacemos, es que tenemos miedo a otra opción, miedo a perder a nuestra pareja (perder algo que no posees, es complicado, por cierto), al dolor, a que “la otra” les guste más que nosotras…elegimos desde el miedo.

      Cuando iniciamos una relación, por defecto se entiende que es monogámica, si queremos que sea de amor libre, hay que hacer el esfuerzo de cambiar el chip y de comunicarlo a nuestra pareja (con el riesgo de que se asuste) y hay que enfrentarse a lo que piensen los demás, que no nos da igual, por mucho que digamos.

      Ojala en un futuro estemos educados en la libertad a elegir, en general, no solo en este ámbito y podamos elegir la forma en la que queramos llevar nuestras relaciones, acordarlas y vivirlas en plena libertad.

      Romper esas barreras es dificil, a mi personalmente me costaría tener una relación de amor libre, no sé si se diese el caso como lo llevaría. Con mi pareja actual no nos lo planteamos, estamos muy bien así.

      Entiendo que además, si llevas muchos años con tu pareja, de repente plantear la posibilidad de abrir la relación puede dar cierta sensación de fracaso, de “como no ha funcionado así, probemos de esta forma que es como menos relación”, no sé si me explico.

      En resumen, creo que hace falta un cambio de chip y admiro a las personas que lo hacen y deciden eso desde la total libertad.

    11. Lui

      Hola:

      Tras leer y analizar tú artículo me asalta una pregunta de la que me gustaría conocer otras opiniones.

      Ahora estamos más abiertos a entender que podemos salir de la monogamia si no lo hemos decidido… Somos conscientes de nuestra sexualidad y de cómo queremos vivirla, pero ¿esto no puede ser más que un cambio de ciclo en la sociedad?

      Me explico.

      En épocas anteriores el patriarcado existía porque era la respuesta “social” para sobrevivir en ese mundo. Un padre que trabajaba, la madre que tenía que controlar a los 10 hijos que tenían, y éstos se preparaban para formar otras familias patriarcales. Con la industrialización se redujeron los hijos, y los modelos de familia porque las concidiciones sociales permitían sobrevivir sin aquel antiguo modelo y así hemos llegado a familias o parejas casi sin hijos; y ya poco a poco normalizando las parejas homosexuales. Pero ahora, puede existir un nuevo cambio de ciclo en las condiciones socioeconómicas que nos hacen plantearnos que no hace falta tener pareja para sobrevivir, sino que individualmente podemos hacerlo (siempre que no caigas en la exclusión social).

      Si esto es cierto ¿realmente podemos decidir ser liberales, poliamorosos, y demás? ¿o son las condiciones socioeconómicas las que nos permiten ahora sí elegir entre esas nuevas opciones?

      Un saludo

      1. June Fernández

        Yo creo que siempre ha existido poliamor (ya fuera en forma de infidelidad o de pacto), como siempre ha existido homosexualidad; el tema es que estamos avanzando en el reconocimiento y visibilización de la diversidad, tanto sexual, como de modelos de pareja y de familias. Creo que lo de las condiciones socioeconómicas sí que puede influir en que hoy en día hay más parejas que no viven juntas, y la gestión del poliamor es más sencilla cuando cada miembro de la pareja tiene su espacio. Imagino que también influye la crisis del matrimonio tradicional. Si antes las personas se creían el “hasta que la muerte nos separe” y por el camino canalizaban la frustración, el desamor, o lo que fuera a través de la infidelidad, hoy en día tener más de una pareja anima a probar diferentes modelos, en vez de anclarse en el que no ha funcionado. Bueno, son las hipótesis que se me ocurren a bote pronto.

    12. José Antonio Peñas

      Nuestra experiencia y la de algunos conocidos me dice que no sólo es factible mantener una relación de pareja sin cerrarse a otras opciones, no sólo sexuales sino sentimentales. No es fácil, ojo. Requiere madurez y racionalidad, y los comienzos, al menos, resultan desconcertantes y, a veces, asustan. Pero si basas tu amor en la confianza y la responsabilidad, y llevas la verdad por delante, funciona.

    13. Fernando Gálligo Estévez

      Muy acertado abrir la reflexión y el debate sobre tan interesante tema, en efecto no debe ser obligatoria la exclusividad, es más casi convendría que fuera lo más habitual por conveniente y se terminaría en gran parte tanta violencia en las parejas
      Así que felicidades por el artículo y siempre adelante
      Fernando Gálligo Estévez
      tresviernes@gmail.com

    14. DeVera

      Quería compartir que yo llevo 5 años de relación abierta con mi compañero, desde que empezamos. No tenemos a nadie prohibido, pero me gustaría comentar que sí hemos hablado de actitudes que no nos gustaría ver en el otro (a la hora de ligar o de tener sexo con otra persona), aunque no vayamos a verlas en realidad porque no estemos allí (no es una norma, pero excepto en un trío, no nos hemos visto con otra persona mutuamente).

      Él, por ejemplo, me dijo que no le gustaría que yo me acostase con un tipo “baboso”, o un tipo que me insistiera mucho, o un prepotente. Yo le dije que por eso no se preocupara… no tengo intención de hacerlo, vamos. Yo le comenté que no me gustaría que él se acostase con una tipa que se pensase que él tenía que pagar (cena, copas, lo que sea)para disfrutar de su compañía, o que se creyese que le está haciendo un inmenso favor por dejar que la toque. O que dejase en él toda la responsabilidad de su propio placer

      Resultó que lo único que no queríamos era vernos constreñidos por los roles de la heterosexualidad hipernormativa de siempre.

      Como todas las parejas que tienen una relación abierta, nos hemos tenido que enfrentar a los comentarios de gente corta de miras, a miraditas significativas y a insultos directos. Por no añadir la posibilidad ( o más bien, probabilidad: al fin y al cabo,si te ven un poco más libre que la mayoría, calarás hondo en la gente) de que alguien externo a la pareja se enamora de uno de sus miembros, sin reciprocidad. Esto deviene en semanas de conversaciones cruzadas y todo el lío.

      En fin, solo lo escribo por si a alguien le puede ser de ayuda. Prueba lo que creas que te vendrá mejor y si no te convence lo cambias. Me refiero a la relación, no a la persona. Lo que no se puede olvidar es que hay que hacerlo a la rusa: sentarse y hablar, todas las veces que haga falta, durante tanto tiempo como se precise. Sin dejarse nada y con calma, porque dolor sentimos todos y no se consigue nada con tirárnoslo unos a otros a la cara. Ésto por sí sólo es mucho más difícil que tener una relación abierta y acostumbrarse a follar con otro después del tiempo que sea haciéndolo con el mismo ser humano. Si puedes contarle a tu pareja que te sientes sola (o no, es un ejemplo), que cuando hace tal cosa, por infantil que pueda parecer, te sientes inferior o mal. O que, a pesar de que los medios hacen parecer a las mujeres telépatas emocionales; tú no te das cuenta de que le pasa algo, la cagas bien cagada y ya está.

      No hay fórmulas. Sólo “haz lo que quieras”. Claro que, incluyendo a otra persona, se transforma en: “si estamos juntos, es para estar mejor que solteros, no peor”.

      O algo así. Me parece que he cruzado la línea entre la cordura y la demencia.

    15. Jossie

      Muy interesante el articulo y comentarios. En general un tema complejo. Mi opinion, si le gusta la diversidad juntese con alguien sumamente pasional, divertido y no trate de romper esquemas mentales. Eso ya es mucho trabajo y drama. Si no, ande, conozca, sea responsable, no lastime a nadie y difrute la vida (que la juventud es una etapa y se termina)

    Los comentarios están cerrados

    Uso de cookies

    Nosotras también hemos sucumbido a las cookies y eso que no son de chocolate. Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

    ACEPTAR