El sexo del cerebro o el cerebro del sexo En red

Sí, hay muchos estudios, que cuestan dinero, destinados a demostrar que las cosas en esto del género son como son porque son así de naturales, ergo inmutables, y además buenas

Interpretación de un cerebro, por Nicolas P. Rougier. Wikimedia Commons

Beatriz Gimeno

Me encantan los artículos que salen en la prensa, cada vez con más frecuencia, y que explican clarito clarito por qué las mujeres no sabemos aparcar y por qué los hombres son infieles y les gusta tanto el sexo; por qué a las mujeres nos da por la ropa y a los hombres por los coches (y por el sexo), o por qué las mujeres nos derretimos al ver un bebé y los hombres al ver una competición deportiva (y por el sexo).

Sí, hay muchos estudios, que cuestan dinero, destinados a demostrar que las cosas en esto del género son como son porque son así de naturales, ergo inmutables y, además, buenas

En fin, que colecciono esos artículos y busco como una hormiguita los estudios en los que dichos artículos dicen basarse y me los leo de pe a pa, lo cual tiene mucho mérito. Aparte de la cantidad de veces que el redactor o redactora, por llamarle de alguna manera, no se ha leído el estudio o no lo ha entendido, y me encuentro con que dicho estudio no dice lo que el artículo asegura que dice, la verdad es que sí, que hay muchos estudios, que cuestan dinero, destinados a demostrar que las cosas en esto del género son como son porque son así de naturales, ergo inmutables y, además, buenas.

He aprendido muchas cosas de estos estudios. Por ejemplo, que es muy fácil colar un artículo a la prensa. Basta decir que un estudio de la Universidad norteamericana de, pongamos, Wisconsin, demuestra que las mujeres prefieren los zapatos de tacón a los zapatos planos porque eso es una ventaja evolutiva; así nos costaba un poco movernos de casa (de la cueva) si es que veíamos pasar a un hombre (heterosexualidad obligatoria, natural, por supuesto) que nos atrajera mucho más que ese con el que convivíamos en una cueva y con el que ya teníamos dos hijos; de esa manera no nos movíamos y no le dejábamos al tipo con los niños, que no podría cuidar porque tenía que salir a cazar; y si nosotras hubiéramos ido en pos de nuestro deseo pues los niños se hubieran muerto de hambre porque los hombres además de salir a cazar son unos egoístas y se lo comían todo ellos a no ser que estuviera por allí una madre dispuesta a pelear por la comida de sus vástagos. Pero nada de eso pasó, porque las primitivas se ponían unos zapatos incómodos con los que preferían no salir mucho de la cueva. Esa es la ventaja evolutiva, cuya base científica es que los fetos masculinos, a partir de la semana dos de gestación, reciben mucha testosterona en el cerebro gracias a su grandiosos genitales; esa testosterona se pasa después a los circuitos cerebrales, al córtex, al hipotálamos, pasa por las amígdalas y regresa a los genitales que, repito, son grandes. Escribo esto, le pongo un nombre inglés y lo publico.

Un artículo muestra lo fácil que es publicar estos estudios que “demuestran” que el sexismo es natural y lo difícil que es, en cambio, publicar los que aseguran que no hay diferencias cerebrales

Bien, el otro día me encontré dos artículos relacionados con esta mi pequeña afición el mismo día, ¡dos! Uno, lástima, no me hizo reír, sino que era serio. Aseguraba que todos estos estudios y teorías son una tontería, que todo lo que el “neurosexismo” (buen nombre) se empeña en encontrar no lo ha encontrado porque no existe y que las pequeñas diferencias que pueden encontrarse entre los cerebros masculinos y femeninos se deben a que el cerebro es sumamente plástico y se va adaptando durante toda la vida a las actividades que realizamos. Por ejemplo, los taxistas tienen muy desarrollada cierta zona cerebral relacionada con la capacidad de orientación. El artículo demostraba lo fácil que es publicar estos estudios que “demuestran” que el sexismo es natural y lo difícil que es, en cambio, publicar los que aseguran que no hay diferencias cerebrales de ningún tipo. Y dado que los científicos están muy presionados para publicar cuanto más mejor… pues eso.

El segundo artículo, el mismo día, lo firma y publica en otro diario una “neuropsicóloga, orientadora escolar, maestra y logopeda”, todo eso. Pues esta acaparadora de títulos recoge varios estudios, norteamericanos claro, que demuestran que las necesidades femeninas respecto a la pareja son (por este orden): 1.- Afecto (recepción de cariño, cuidado e interés por sus asuntos) 2.- Diálogo; 3.- Sinceridad (evidencias que le permitan confiar en la pareja) 4.- Estabilidad financiera; 5.- Compromiso familiar activo (es decir, corresponsabilidad del compañero). Así que las mujeres son personas normales y responsables. Las necesidades de los hombres son al parecer: 1.- Satisfacción sexual: 2.- Que la pareja le acompañe a las actividades que a él le interesan; 3.- Mantenimiento del atractivo de la pareja; 4.- Que aporte paz doméstica (vamos, que ella no de la lata con sus cosas) 5.- Que se muestre orgullosa de él. Y, además, ellas muestran una tendencia natural a la empatía y la solidaridad y ellos al sexo; que ellos son reactivos a las tentaciones de los sentidos y que sus impulsos (los de ellos) carecen de componente racional. Sigue diciendo que las mujeres no reaccionamos igual a los sentidos y que no, que si nos ponemos a pensar pensamos tanto, que lo del sexo pues que no nos compensa.

Y según estos estudios resumidos por la neuropsicóloga citada estas diferencias que los hacen aparecer a ellos como a un hatajo de imbéciles presuntuosos no se deben a la nefasta educación y socialización que los hombres reciben, no, sino a diferencias cerebrales que pasan (como yo mencioné antes) por la testosterona y los testículos. No es broma, este resumen cita los estudios en cuestión y los autores de los mismos. Visto lo visto no sé, la única conclusión que se puede sacar de todos estos estudios es que hay que acabar con los hombres para que el ser humano salga adelante, con lo que concluyo que Valerie Solanas tenía razón. Es lo que pasa, que te vuelven loca.

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El sexo del cerebro o el cerebro del sexo
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Beatriz Gimeno

Activista lesbiana y feminista, escritora (de novela, ensayo y poesía) y bloguera

    Comentarios recientes

    1. Pilo

      Que cansinos pueden llegar a ser los sexistas con el bombardeo constante de que hombres y mujeres pensamos y sentimos cosas diferentes. Vivo en pareja con un hombre, y antes de él lo hice con otro; y pienso que no somos diferentes, somos personas que sentimos, pensamos, amamos, follamos, queremos y odiamos igual. No quiero una persona que se deje llevar por los estereotipos y no tenga personalidad; no quiero una mujer ñoña que siempre tenga en la boca un “no puedo”, ni un hombre “macho” que quiera saber y hacer todo.
      ¡Por la libertad individual!

    2. Carmen Gaêlle

      Las disquisiciones sobre las diferencias de sexo me dan tanta pereza llevo sin pareja 17 años salvo breves periodos. Pero hombres y mujeres somos primates y somos iguales. Las facultades cerebrales son una cuestión de adaptación al medio ambiente que nos rodea. Depende de lo que el individuo viva y en dónde se desenvuelva.Mi padre es mejor “ama de casa” que mi madre. Mi madre es mucho más asertiva que mi padre. Y ¡quién lo diría!: mi madre es una muñeca de ojos azules fiera como un león. Mi padre es como un oso del Pirineo, pero es más empático. Mi madre es mucho más interesada que mi padre y cocina peor que él. O sea, nada que ver con el modelo.

    3. Perla del Turia

      Yo creo que las interpretaciones neurosexistas tienen mucho éxito porque, como todas las que se basan en la evolución para explicar el mundo, son muy sexies. Nada es nuestra culpa. Estamos predestinados. Nuestros genes hablan por nosotros. Y si en algún caso, nos salimos de la norma, significa que somos una desviación, lo cual es todavía más sexy… En fin, a mí el darwinismo me atrae, qué le voy a hacer, pero cuando acaba diciéndonos que estamos predestinadas a proteger el hogar y a buscar el amor en el sexo, ahí ya me desmarco. Por cierto, me ha encantado la teoría del tacón!

    4. Nacho

      No voy a negar que ciertos artículos leidos en prensa sobre estos temas caen en profundos estereotipos y en estrategias de marketing para atraer lectores. Es cierto.

      También es cierto que otorgar a un comportamiento humano una carga exclusivamente biológica es otro error fundamental que cualquiera con dos dedos de frente refutaría sin mayor problema.

      Ahora bien, no podemos caer en el lado contrario. Pensar que todos los comportamientos humanos son debidos exclusivamente a condicionamientos culturales y sociales es otro error gigantesco. El ser humano, su esencia, su vida y su comportamiento viene determinado por factores biológicos, psicológicos y sociales (culturales) no se pueden desligar unos de otros además. Pongo un simple ejemplo (que hay millones). Las sociedades antiguas (y las modernas) no se hubieran organizado de las maneras que lo hicieron (diversas, segun muchas veces su entorno) sino fuera porque la hembra humana (y esto no es despectivo ni limitador) no tuviera un embarazo de 9 meses. Y si las crias humanas no dependieran tanto de la crianza de sus padres durante hasta casi los 15 años en que podrían ser completamente autónomos. Esos condicionamientos biológicos, de especie, han modelado completamente nuestra cultura y nuestros modos de actuar. Negarlo sería de necios, así de sencillo.

      Al feminismo de género no le gusta nada hablar de biología. Teme que esto sea determinista y que entonces se justifiquen las diferencias entre sexos. Error de planteamiento. La biología pude justificar (o ayudar a entender) comportamientos humanos determinados por el sexo, pero NUNCA podrá justificar desigualdades, injusticias, violencia etc.

      Leanse a Marvin Harris. Lean que las sociedades se han formado en función de dos cosas: La maximización de la relación entre el número de miembros de una comunidad (aspecto en los que entra claramente la reproducción humana) y la capacidad de extraer los recursos necesarios de un entorno determinado para la satisfacción de los miembros de esa comunidad. Ese es el motor de las sociedades humanas.

      Sigo. Decir que las diferencias biológicas entre hombres y mujeres no son justificación para las desigualdades es de sentido común y un acto de moral y justicia. Pero negar su importancia en nuestro comportamiento es un ejercicio intelectualmente ridículo (y en el caso de algun feminismo, un ejercicio un tanto maniqueo). Como seres humanos, estamos BIOLOGICAMENTE diseñados de tal forma que se produzca una maximizacion de las posibilidades de reproducción, dentro de los mamíferos que somos y dentro de el orden de los primates. Para eso, las mujeres tienen aproximadamente tres dias fértiles cada 27-28 y los hombres son capaces de fertilizar prácticamente en cualquier momento. Esa diferencia biológica reproductiva, ordena nuestras culturas, haciendo que no haya aspectos culturales que tiendan a entorpecer las posibilidades de reproducción humana.

      Luego sigo………

    5. Nacho

      Cuando vamos a detalles que salen en los periódicos, a veces se atribuyen esas diferencias comportamentales a causas biológicas cuando muchas veces hay enormes influencias culturales. El clásico ejemplo que a los hombres solo nos interesa el SExo y a las mujeres el amor. ES una generalización bastante “a grosso modo” y en muchos casos equivocada (ya que hay miles de puntos intermedios). Pero no por eso debemos obviar que entre los 12 y 17 años, los hombres suben sus tasas de testosterona un 200%!!!!!, mientras que en las mujeres esa tasa sube mucho menos, en esas mismas edades y nunca, nunca, llegan a tener los mismos niveles. La testosterona sabemos (cientifica y empiricamente comprobado) que es la hormona del deseo sexual entre otras cualidades. Tener 200 veces más testosterona que las mujerse (durante unas epocas de la vida, luego esa diferencia mengua, pero nunca se iguala) hace pensar claramente que los hombres podemos estar mucho más predispuestos, en menor tiempo, y con menos estímulos que las mujeres para la satisfaccion sexual. Que luego haya miles de condicionamientos culturales y sociales, está claro. Pero una base biológica hay. Vamos, los hombres no somos (en lineas muy generales) unos salidos solo porque el “patriarcado” (del cual también he leido algo sobre su origen cultural) nos lo haya inculcado desde pequeñitos (que, algo, ciertamente, también) sino porque biológicamente hay algo dentro de nosotros que va también en esta línea.

      Creo que de momento nada maás, gracias por leerlo…..

      1. DeVera

        Mucho de lo que dices es cierto. Pero sigues confundiendo satisfacción sexual con orgasmo (después de todo, en casi todos los varones parecen ser sinónimos), quizá porque no se enseña a los hombres a ampliar sus miras en cuestión de sexualidad (me niego a creer que sea porque para ellos la sexualidad está tan cerrada). Evidentemente, la gente se organiza según sus necesidades, pero hay que investigar qué necesidades son reales y cuáles inventadas.

        La hembra humana gesta durante 9 meses.Después de eso, va con el bebé encima un año más o menos. El macho humano es fértil siempre. La hembra humana dirige su libido hacia la cría si ésta no es apartada de ella. Si es apartada de ella, dirige su libido hacia el macho (esto son generalidades biológicas en un contexto heterosexual encaminado a la reproducción).

        La única respuesta que se me ocurre es que realmente, la pareja heterosexual monógama no es una forma “natural” de juntarse, pues es injusto para el macho verse en un círculo donde no tiene nada que ver, donde sus necesidades sexuales no pueden satisfacerse y en el que lo único que se puede hacer es desproteger al bebé (y bebés hemos sido todos). Si un hombre quiere ver crecer a su descendencia tiene que adaptarse a los ciclos de libido femeninos o ser infiel. Y él tiene sus propios ciclos reproductivos, no van a cambiar (no drásticamente, pero es cierto que los hombres que viven y duermen con bebés bajan su nivel de testosterona) porque sí.

        En un contexto social patriarcal, lo que se hace es separar al bebé de la madre inmediatamente para que ésta disputa no se dé siquiera.

        Lo que quiero decir es que, fíjate, así de sabio es el cuerpo que se da la vuelta y no nos hemos dado ni cuenta. Hay poblaciones cuyas mujeres no menstrúan mientras dura el viaje al norte que hacen anualmente. Varones cuyo rol social es el de cuidar a los niños y ser bellos en Papúa, y cuyas mujeres son bruscas e irritables cuando no se las obedece (pues ellas son la cabeza de familia y su autoridad no se discute… ¿os suena?). Mujeres matemáticas con cuerpos callosos cerebrales tan finos como los de los hombres y hombres con la concentración y visión necesarias para no ponerle a sus hijas los leotardos al revés (hilarante escena).

        1. Emma

          DeVera, me ha fascinado tu respuesta… quiénes son esas mujeres que no menstrúan cuando viajan al Norte? Por qué viajan al Norte? Quiero saber.

        2. Eloy

          Es alucinante que no entiendas la fisiología masculina en un acto sexual. No, el placer sexual sin orgasmo no suele compensar la situación posterior en la que se puede encontrar un hombre si la tensión sexual que produce ese placer es algo larga en el tiempo. Las cargas hormonales producen cambios fisiológicos e incluso dolores intensos. No asumir que los primeros mensajeros evolutivos, antes de que existiesen los sistemas nerviosos, eran los sistemas hormonales y que las distintas hormonas producen distintos cambios en los distintos órganos (incluido el cerebro) es no querer reconocer la fisiología básica.

          No asumir la influencia genética es tan grave como no asumir que la educación y sociedad no deben estar orientadas al género sino a la igualdad de oportunidades. Pero igualdad de oportunidades no implica que cada género no tenga DE MEDIA distintas habilidades sino que cada INDIVIDUO tienen sus propias habilidades y su derecho a desarrollarlas sean cuales sean.

    6. Jorge

      Estimada Beatriz: Me encantó el artículo, y de hecho lo linkeé en mi blog. Estoy completamente de acuerdo contigo.

      Sólo quisiera agregar que buena parte del problema que tenemos con la divulgación científica se debe a los modelos de negocio de periódicos y revistas. Con las ventas en papel cada vez más reducidas, se juegan todas sus fichas al amarillismo. En este contexto, las únicas noticias “científicas” que caben son aquellas que alimentan el chusmerío (aquí entran, por ejemplo, las notas sexistas) o que “develan secretos ocultos”.

    7. Lucía

      Creo que nunca debemos reducir ninguna problemática a sólo un aspecto. Es sabido que todo está conectado, que somos parte de un sistema (no me refiero al económico) cuyas partes interactúan constantemente, que el todo es más que la suma de ellas. Entonces al plantearnos el asunto de si los comportamientos de género son culturales o biológicos, ya estamos teniendo un problema de arranque. Creo que el enfoque de Beatriz sobre este asunto atiende un tema específico que no se trata de eso, como lo debaten en los posts, sino que de cierta forma denuncia la estupidez de naturalizar y de generalizar los comportamientos de hombres y mujeres con la bandera de la ciencia.
      Si quisiéramos deconstruir la forma en la que nos relacionamos los hombres y las mujeres nos encontraríamos con la teoría del huevo y la gallina. ¿Nos comportamos como nos comportamos porque los testículos de los hombres producen esa cantidad de testosterona o porque los hombres se dan ciertas libertades que están aceptadas en la sociedad? Yo no sé, de la misma forma en la que está comprobado que el cerebro se “amolda”, si la mujer no produciría más hormonas y creciera su apetito sexual si viviera su sexualidad de una forma distinta. De hecho sé, y esto lo afirmo basándome en la experiencia, que cuanto más se practica el sexo, y se lo disfruta, más se lo desea. Yo creo que hay un dinamismo innegable entre lo biológico y lo social, pero eso no significa que haya una licencia para naturalizar aspectos evidentemente patriarcales y que así justifican comportamientos ridículos. Y no estoy negando ninguna base biológica, simplemente digo que me resulta ofensivo que se hable constantemente con esa pretendida naturalidad de que el hombre es un depredador y que la mujer es una ama de casa pasiva. Hay que tener cuidado con los estereotipos que se refuerzan mediante ese tipo de generalizaciones.
      Más bien que “el hombre” (ese hombre universal al que se refieren esos seudo estudios) anda todo el día con una erección, si hay sexo por doquier. En la TV, en las revistas (no quiero ver más culos argentinos en los puestos de revistas por 18 de julio), hasta las publicidades más inocentes o los dibujitos animados poseen mujeres de voluptuosas curvas. A mí me encanta ver hombres bellos, pero es una pena que la mayoría de hombres que aparecen en las publicidades se ofrezcan a la mirada de otro hombre. Estoy hablando de una estética de hombre que no me resulta atractiva. Así de machista es, todavía, nuestra sociedad.

    8. Belén

      Beatriz, gracias por poner letras al sentir que tras muchas lecturas de articulos pseudo científicos hemos tenido much@s compañer@s. ¿Como estudiar un cerebro que no esté “contaminado” socialmente y sexulamente? ¿cómo descubrir las partes activas del cerebro de un bebe? en tal caso seguro que habría quien diría eso de ” está en formación”, “aun no ha finalizado su gestación y por tanto los valores no son comparables”, o (y ahora sí se aceptaría) aquello de “el cerebro es plástico y está en profunda construcción/modificación”…

      1. Eloy

        ¿Cómo determinar las áreas activas del cerebro de un bebé? Pues hay muchas técnicas no invasivas. Infórmate que no hay nada peor que hacer una afirmación sin información. Y por cierto, sí hay muchos artículos científicos sobre el tema, pero hay que buscar en las bases de datos científicas y no en internet (en la que sí hay mucha información pseudocientífica y también mucha que no lo es, diferenciar entre ambas es complicado)

    9. bElinesa

      Como científica y feminista este tema me preocupa, y me cabrea a partes iguales. Como dicen otras compañeras, el amarillismo científico condiciona mucho los contenidos que acaban en la prensa, y por lo tanto la opinión que generan en gran parte de la población. Pero como bien apunta la autora, suelen ser contenidos poco rigurosos. Aquí otro post sobre el asunto:
      http://esmateria.com/2014/02/24/los-periodicos-prefieren-escribir-sobre-investigaciones-de-peor-calidad/

    10. Mujer Palabra

      Ay perdón! Pensadora sobre el tema de los supuestos cerebros masculino y femenino.

      El cerebro humano es maleable: se desarrolla según contexto, por eso las presiones del género pueden tener impacto, pero no lo conforman totalmente porque las personas somos muy complejas y variadas y en muchos grados.

    11. Maria

      Esos artículos son lecturas sesgadas, parciales y normalmente y lo comparto, financiadas por empresas del gran capital que obviamente esconden intereses en justificar ciertas cuestiones. Si bien, el proceso de sexuación individual viene determinado tanto por cuestiones naturales como culturales/ambientales; si bien no está claro el grado de impronta de cada cuál. Si existe proceso de sexuación cerebral, pero si seguimos pensando en dicotomías (masculino/femenino) no se comprende que ese proceso de sexuación se diferencia individualmente, y sucede en la realidad de la intersexualidad (propia y colectiva). Así cada cual es una mixtura y composición única de grados de masculinidad y feminidad en nuestra su biología, conducta, orientación, deseos, la expresión y satisfacción de los mismos…

      1. chruruururu

        Es la naturaleza, en su mayor expresión la que realiza la dicotomía hombre/mujer. Y es muy natural que históricamente los seres humanos se hayan organizado culturalmente en base a dicha dicotomía, ya que es la que permite la reproducción de la especie (y ninguna cultura iría nunca jamás en contra su propia autorrproducción). Hoy en dia se ha descubierto, que socialmente las categorias hombre/mujer no son absolutas es cierto, y estoy de acuerdo sobe la mixtura de la que hablas. Pero en la base, en el origen de todo, esa dicotomía tanto natural como cultural ha funcionado perfectamente, al menos de momento, ya que el ser humano, para bien o para mal, sigue aqui presente.

      2. Eloy

        En efecto María, es tan importante asumir que existe un dimorfismo sexual y que dicho dimorfismo implica tendencias de género como el asumir que cada individuo tiene sus propios gustos y habilidades y que pueden diverger fuertemente de la media de su género. De ahí la necesidad de la igualdad educativa y de oportunidades: para que cada individuo pueda desarrollar su vida plenamente según sus gustos y habilidades.

    12. Bernat Parias

      Eres una salvaje, yo ya he hecho muchas sesiones miérdicas, y además, tú dices q el cerebro se adapta a la experiencia: pues eso!

    13. dio

      Hay una cosa que sí diferencia el cerebro de los hombres y de las mujeres: la identidad sexual. Una pequeña parte del cerebro que se desarrolla en el feto con las descargas de hormonas y que se encarga de que una persona se autoidentifique como hombre o como mujer. Según estudios con cerebros de personas muertas es algo hasta visible. Eso sí, esto no influye en las capacidades de la gente, sólo en cómo nos vemos a nosotros mismos, en relación con nuestra persona, nuestro cuerpo y la sociedad.

    14. CJ

      Que no tiene tanta ciencia, que es la del TRILERO:

      1la pongo, la quito, la quito, la pongo y te toca…¡el sueldo pequeño!
      la pongo, la quito, la quito, la pongo y te toca…¡la fregona!
      la pongo, la quito, la quito, la pongo y te toca… ¡ser una cornudaaaah!
      la pongo, la quito, la quito, la pongo y te toca… ¡el coche pequ..roto, a pie! o en bici, y se te pone un buen culo

      TATOCAO: ¡fregona, nanosueldo, a patita y cornuda!
      ¿y TU?

      Yo no! Yo tengo… ¡TESTOSTERONA! lo dice… ¡un estudio!…¡de la universidá!…¡de Güisconsi!

      Ah.

    15. Sergio Salvador

      Esto del neurosexismo es parte del determinismo biológico, una corriente de pensamiento ultraconservadora que se origina con el darwinismo social y que pretende justificar las desigualdades sociales entre grupos humanos mediante supuestas leyes naturales inmutables. Podemos encontrar este tipo de teorías, a lo largo de la historia, en cualquier sociedad donde haya habido clases privilegiadas y desfavorecidas; si bien antes se apelaba a mitos, dioses o a “argumentos lógicos”, es a partir de la Ilustración cuando se empieza a recurrir a supuestos científicos para legitimar las desigualdades de género, clase o etnia.

      En psicología, mi campo, estas tendencias son tan antiguas como la propia ciencia; empezaron con la elaboración de pruebas de inteligencia de Francis Galton, creador de la teoría eugenésica, y siguieron con los test psicológicos hasta la actualidad. Últimamente, especialmente desde el auge de la ideología neoliberal y la caída de los países socialistas, ha habido un resurgimiento de esta línea de pensamiento reaccionario a través de la psicología evolucionista y las neurociencias, que al adoptar una visión epistemológica monista y determinista, suponen el espacio perfecto para el desarrollo de cualquier teoría que justifique el statu quo social.

      El problema reside en que toda ciencia es ideológica, pues , en terminología marxista, sería parte de la superestructura social que la genera. Estos estudios en concreto, están llenos de sesgos, prejuicios, errores metodológicos, debilidades epistemológicas, generalizaciones excesivas e inferencias muy osadas. Para más información sobre los sesgos y la baja calidad científica de muchos de estos trabajos recomiendo la obra de Cordelia Fine, anteriormente citada en los comentarios, o el libro de Jay Gould “La falsa medida del hombre”.

      Un saludo

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