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Lydia Cacho: “Si fuera una mujer amenazada, me gustaría que me dieran voz”

El caso es que Lydia Cacho es una mujer amenazada, una periodista perseguida que ha visto peligrar su vida por publicar eso que algunos no quieren que se sepa. Ha sufrido detención, tortura, violación. Es una periodista comprometida. Y valiente.

Fundación Lydia Cacho

El caso es que Lydia Cacho es una mujer amenazada, una periodista perseguida que ha visto peligrar su vida por publicar eso que algunos no quieren que se sepa. Ha sufrido detención, tortura, violación. Es una periodista comprometida. Y valiente.

Nació en 1963 en México. Cuando se le pregunta por su formación cita a Sara Lovera, Mirta Rodríguez Calderón…: “En términos de investigación, de quien más aprendí fue de Lucía Lagunes. Es muy buena capacitadora”. Las tres –Sara, Mirta y Lucía, incluso la propia Lydia− son personas conocidas, reconocidas y de gran solvencia en las redes internacionales de periodistas con visión de género.

Lydia Cacho estuvo en Sigüenza (Guadalajara) a finales de noviembre de 2010. Vino a recoger el premio de periodismo Manu Leguineche, que otorga la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE). No era la primera vez que sus colegas españoles la galardonaban: la Unió de Periodistes Valencians reconoció su valor con otro premio. En 2009, la propia FAPE la aceptó como asociada con el fin de que la pertenencia a la organización le sirviera como aval y defensa. Está es una muy larga conversación.

¿Qué importancia tienen las agrupaciones de periodistas, independientemente de que tomen forma de asociaciones, colegios o redes?

Son fundamentales. Nos permiten capacitarnos y nos recuerdan cómo se hace mejor periodismo. Se aprende de las colegas. Particularmente, las de mujeres. Yo he participado en las de México, Centroamérica y el Caribe. Lo importante tiene que ver con la sororidad, con esa solidaridad que nos permite mirarnos a nosotras mismas como individuas y hacer reflexiones sobre cómo estamos, qué nos detiene. Incluso, sobre cómo hacer periodismo transforma nuestra vida personal. Cuando comenzamos a hablar de violencia contra las mujeres, ya la cubríamos de una forma distinta en los medios tradicionales a pesar de los editores. Gracias a estar en red, nos dimos cuenta de cómo estaba impactando en nuestra vida personal el hecho de cubrir las informaciones sobre violencia contra las mujeres. Porque, además, muchas de nosotras vivíamos otras formas de violencia. Las redes son espacios para el aprendizaje y para mirarnos mutuamente.

¿Se puede llegar a las redes de periodistas con visión de género partiendo de orígenes distintos al feminismo?

“Hay una diferencia entre aprender a protegerse o convertirse en una cínica. Se hace un periodismo distinto cuando no nos importa lo que les pase a los otros o cuando se siente empatía”

Absolutamente. Me invitaron a dar un curso para periodistas del Caribe en [la República] Dominicana. Lo titulamos ‘Lo que dejamos en la mochila de la redacción’. Algunos corresponsales que estaban allí fueron creyendo que era un congreso de periodismo. La mitad eran hombres y veteranos. Cuando entendieron que se trataba de hacer una revisión del impacto que tiene en nuestra vida emocional cómo ejercemos el periodismo, me empezaron a interrumpir porque creían que no hablábamos de periodismo, pero sí lo hacíamos. Estamos hablando de que, como individuas e individuos, estamos viviendo el periodismo y de cómo podemos hacerlo mejor sin convertirnos en unos cínicos, que es lo que le sucedió a la generación anterior a la mía. Llegó un momento en que ves tanta tragedia que, si no lo sabes manejar, te transformas en un cínico.

Es una protección.

Claro. Pero hay una diferencia entre aprender a protegerse o convertirse en una cínica. Se hace un periodismo distinto cuando no nos importa lo que les pase a los otros o cuando se siente empatía. No se puede llevar el sufrimiento a la cama contigo. Acabamos el taller de tres días, y los periodistas más jóvenes hablaban de la violencia contra las mujeres. Entendían que a lo largo de su carrera les había faltado aprender a mirarse a sí mismos como individuos. No era un taller de perspectiva de género, ni sobre violencia contra las mujeres, pero nos permitió encontrarnos con este espacio común. Lo que se necesita son alianzas de periodistas en todos los niveles independientemente del origen.

¿De qué hablamos cuando decimos feminismo?

Yo hablo de ciencia, de sociología, de filosofía… Es una forma de ver el mundo, que no es de las mujeres ni para las mujeres, sino para la igualdad. Es una visión de transformación social.

¿La periodista es más vulnerable?

En ciertos aspectos, en ciertas áreas… Las mujeres sufrimos ciertas discriminaciones. Están patentes en las redacciones. Llevo 20 años en el periodismo. Cuando entré, el sexismo era brutal: comentarios sexistas sobre mi apariencia −‘Si es guapa, no será buena reportera’−, te envían a Sociales porque eres mujer. Quienes estamos metidas en investigación de delincuencia organizada vivimos retos muy distintos. Los hombres pueden entrar muy libres a espacios que para nosotras son de difícil acceso. Por ejemplo, si investigamos la trata de mujeres. Antes de escribir este último libro, ‘Esclavas del poder’, platicaba con unos colegas que han estado en Tailandia, Camboya, México, Venezuela…, y pueden entrar a un prostíbulo como clientes, con su cámara escondida o no. Nadie les niega la entrada. A mí, como mujer, me es imposible, pero tengo que entrar. Hay ciertos espacios en los que además eres más vulnerable, porque puedes ser maltratada o desaparecer, incluso.

“Cuando me violaron, lo primero que hice en mi columna fue hablar de ello. ¿Cómo iba a sentarme frente a una mujer y pedirle que me contara su historia de violencia, y cuando a mí me sucede no decir nada?”

¿Puede constituir una ventaja?

Hay espacios en los que sí. En muchas culturas somos invisibles, inocuas para la perspectiva machista. Investigando la trata de menores en la Ciudad de México me disfracé de novicia. Fue una experiencia extraordinaria. Me puse un hábito y las monjas me acompañaron.

¿Ellas estaban al corriente de su objetivo?

Sí. Se dedican a rescatar niñas y me ayudaron. No había otra forma. En mi país me reconocen y era peligroso que yo entrara tal cual. Fue una cosa rarísima, porque caminábamos por el barrio de la Merced, que es muy bravo, lleno de tratantes, prostíbulos y clientes… Además, están muy pendientes de que no lleguen periodistas. Hay mucha violencia. Fue una experiencia extraordinaria.

¿Por qué?

Por un lado eres invisible, pero todo el mundo te sonríe porque, si eres monja, necesariamente eres buena. Tenía a los tratantes a un paso, y los hoteles que, en realidad, son prostíbulos. Tuve acceso a un espacio con un disfraz de monja, una marca de género brutal y, cuando una se presenta como feminista, eso representa un peligro. Cuando somos mujeres y hacemos periodismo, dependemos de la mirada de los otros, del papel que nos asignan.

¿Puede constituir una ventaja frente a hombres machistas que sientan debilidad por las mujeres, coqueteen o incurran en paternalismos?

Puede suceder, pero me parece poco ético cómo periodista. Yo no voy con una minifalda adonde un sujeto al que quiero esculcarle el cerebro.

¿Esculcar?

Sí, hay una incongruencia ahí.

Margarita Landi, una pionera del periodismo español −fumaba en pipa, hacía sucesos, trabajaba en un mundo muy masculino, de policías, bomberos, ambulancias−, contaba que si detectaba esos paternalismos en sus fuentes, siempre, siempre, aprovechaba la oportunidad.

En ese contexto, sí. Una cosa es aprender a mirar esa debilidad y otra cosa es que lo provoque la periodista. Hay una frontera. Si el tipo es un político y empieza a decir cosas que jamás diría a un hombre…, quizá puedas sacar una buena entrevista.

Lee la segunda parte de la entrevista

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10 Comentarios »

  • Silvina Molina says:

    Excelente reportaje Lucía. Te quiero y admiro. Felicitaciones por Pikara. No se si lo saben, me siento parte de ustedes. Cariños desde Argentina.

  • Mirta Rodríguez Calderón says:

    Renuevo mi admiración por la entrevistada – queridísima Lydia – y por la entrevistadora
    Buen periodismo éste de Pikara.
    MIRTA

  • Me pareció muy interesante la entrevistadora y la entrevistada. Siempre es muy enriquecedor aprender de ustedes. Saludos desde Pachuca, Hidalgo, México. Bien por la página

  • Querida Lucía que buena entrevista, me encanto, calidad, calides y fluides, que maravilla de letras. Reconocernos, redimensionarnos eso nos hace fuertes, tejiendo sin fronteras. Un abrazo a las personas que hacen posible Pikara.

  • manuel irigoien says:

    Me ha interesado mucho el planteamiento y enfoque de lo que he leido por primera vez hoy sobre Pikara. El tema del feminismo y del machismo y de lo que ello hace sufrir a la mujer, de lo que le ha hecho sufrir en el pasado y de lo que le hace sufrir hoy. No soy periodista, ni lo he sido; aunque si he hecho minimas colaboraciones en diarios soy un viejo jubilado de 72 años que ya pasa de todo y ha tirado la toalla viendo que este mundo va a peor. Pero leyendo vuestra revista Pikara magazine me entran ganas de seguir luchando contra los Bush, los Aznar, los Berlusconis,las multinacionales abusonas, etc. y contra el hombre que no respeta a la mujer. Quiero trasladaros mi animo y mi apoyo. Creo que sois muy necesarias y que vuestra labor será y la verdad…se nota la frescura. Gracias. Si puedo ayudar , dentro de lo que pueden permitir mis limitaciones, estoy a vuestra disposicion.

  • Pikara Magazine says:

    Muchas gracias, queridas Silvina, Mirta, Aida y Erika. Nos gusta sentiros cerca.

    Manuel, nos ha emocionado tu mensaje. 72 años, mucho vivido, mucho reflexionado, la jubilación como oportunidad para dedicarse a cosas nuevas… Puede ser una edad estupenda para aportar a favor de una sociedad más justa, igualitaria y humana.

    ¿Cómo ayudarnos?
    - Construyendo Pikara junto a nosotras: proponiendo temas, recomendando a gente interesante a la que entrevistar, mandando algún texto a la sección Participa…
    - Ayudándonos a dar a conocer la revista entre tu gente
    - Apoyándonos económicamente (rellenando para ello el formulario Asóciate)http://www.pikaramagazine.com/?page_id=7
    - Aplicando los principios por los que abogamos en Pikara en tu vida diaria: tolerancia cero al machismo, cuestionamiento de actitudes aprendidas que limitan a mujeres y hombres…

    Un abrazo

  • Ander says:

    Uf, qué pedazo de entrevista, qué temazos. Qué bien llevados por la entrevistadora y qué lecciones las de la entrevistada. Gracias.

    Y qué buen ambiente por aquí, a mí me da chispilla cada vez que leo los textos de Pikara.

  • Lucía says:

    Muchas gracias por los ánimos. Es gratificante ejercer el periodismo cuando se quienes leen se manifiestan tan claramente.

  • Myriam Merhi says:

    Me ha encantado la entrevista. Además, Lydia ha sabido expresar muy bien la idea de “feminismo”, siempre desde la igualdad. Gracias. Un saludo.

  • nerea says:

    Increible la historia. Creo que todas juntas podemos llegar más lejos de lo que los hombres piensan.Ánimo y muy buena la entrevista.

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