¡El rey está desnudo! Cuerpos

El drag king permite a las mujeres apropiarse de una masculinidad prohibida y desnaturalizar los mandatos de género

Kali Sánchez

Kali Sánchez

¿No podrías ponerte más femenina? ¿Por qué no te dejas el pelo largo con lo bonito que lo tienes? ¿Por qué no te pones mejor una falda? ¿Y si te pintaras un poco? Esta retahíla de preguntas ha formado parte de toda mi infancia y adolescencia como mujer masculina, haciendo que sintiera la feminidad como algo molesto, impuesto desde fuera, que zumbaba en mis oídos con frecuencia variable aumentando al acercarse bodas, comuniones, o cualquier evento social que sirviera como expositor de feminidad.

“Ser femenina” era eso que parecía encajar con facilidad en los cuerpos de otras mujeres a mi alrededor, y que en el mejor de los casos yo podía llegar a imitar con una incomodidad infinita y sin dejar de sentirme una impostora. Cuando asistí a mi primer taller drag king esa pretensión de naturalidad se desvaneció ante mis ojos, y me di cuenta de que con el género nos ocurre como con aquel cuento, en el que todo el mundo finge que el emperador está vestido, a pesar de que en realidad lo ve desnudo.

En un taller drag king se explican las técnicas para performar la masculinidad, se ponen en práctica y se sale a la calle para experimentar el mundo desde ese lugar

En un taller drag king se explican las técnicas necesarias para performar la masculinidad. Desde la apariencia a la forma de hablar, de ocupar el espacio, o la expresión corporal. Después se ponen en práctica y (punto fundamental) se sale a la calle para experimentar el mundo desde este lugar. No se trata de un ejercicio teatral, sino de una práctica política en la que cuerpos diagnosticados como mujeres al nacer se apropian de una masculinidad prohibida.

Todo el mundo sabe que para ser una mujer debemos peinarnos, maquillarnos, y vestirnos como tal. Inscribimos sobre nuestros cuerpos todos estos elementos, sabiendo que son artificiales, y así encajamos en la performance de la feminidad. Los hombres, sin embargo, no tienen que hacer nada para serlo, porque se supone que la masculinidad es natural. Emana directamente de sus genitales.

Kali Sánchez

Kali Sánchez

Cuando fui Mario por primera vez, tomé conciencia de pronto de lo cómodo que me sentía en esa masculinidad, y a la vez de lo artificial que había sido su construcción. Eso me hizo comprender automáticamente lo quimérica que es también esa articulación de lo femenino, que yo siempre había sentido en mi cuerpo como un disfraz. Y convirtió la feminidad y la masculinidad en una performance en la que no me sentía una extraña e incluso en las que era posible transitar, porque son categorías que no pertenecen a nadie por derecho natural. Hoy puedo vestir corbata y tacones vertiginosos, sin sentir ninguno de los dos elementos ajenos a mi cuerpo.

Lo primero que ocurre cuando eres un king es que la gente siente la necesidad de clasificarte.  Rastrean señales de género en tu cuerpo para quedarse tranquilos, como aquella pareja que pasó media hora discutiendo si tenía o no nuez al entrar en un bar como Mario. Después, el king puede resultarles atractivo, o generarles incluso violencia. Hace unos años, en una fiesta de chicas en Bilbao, una de ellas trató de echarme al grito de “¡A ti lo que te pasa es que quieres tener polla!”. De una manera u otra, el king es un interrogante que cuestiona los patrones de género y las dinámicas de deseo, en uno mismo y en los otros.

Todas las participantes se dan cuenta de cómo su entorno cambia cuando su forma de estar es masculina

Coordinando talleres king he aprendido que explorar el mundo desde los zapatos de un hombre es una experiencia distinta para cada persona. Hay chicas que se sienten incapaces de probarlo, otras que están cómodas desde el principio, y algunas que varían mucho hasta que encuentran el king en el que se sienten a gusto. Lo que ocurre invariablemente es que todas se dan cuenta de cómo su entorno cambia cuando su forma de estar es masculina. Por mi parte, aparte de divertirme jugar al gran seductor, Mario siempre despierta en mí nuevas preguntas.

Sin duda, lo mejor que puedo hacer es recomendaros que lo probéis vosotrxs mismxs, porque no hay mejor aprendizaje que el que obtenemos desde nuestros propios cuerpos.  El king es otra forma de aprender que la política también se inscribe en la piel.

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¡El rey está desnudo!
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M en conflicto

Médico, psiquiatra, feminista y drag king. En proceso de conciliar lo irreconciliable. Blog: http://menconflicto.blogspot.com

    Comentarios recientes

    1. Ritxar

      Me ha gustado mucho el artículo. Lo cierto es que conocer la práctica king me ha dado muchas pistas para problematizar, cuestionar y tratar de deconstruir la suspuesta “naturalidad” de la performatividad masculina. Es más, creo que no seré más libre y feliz mientras no sea capaz de liberarme del dogma estético masculino, y tal vez, una inmersión queen pudiera ser una buena terapia de espejo liberador.

      Mientras tanto eskerrik asko, mucho ánimo y zorionak por este trabajo.

    2. Periférica

      “Por mi parte, aparte de divertirme jugar al gran seductor […]” Doy fe!! jajaja!!

      Divino, m., como siempre.

    3. itziar a ratos

      Un placer siempre leerte, M, y repensar sobre la artificialidad (por lo tanto mutabilidad) de los géneros.

      muuuuuuuuaaaaaaks

      (Por cierto, píkaras, en los consejos para comentar me sorprende lo de “no cometas faltas de ortografía”. Lo digo por alguna amiga que pega patadones a la rae cada vez que escribe maravillosamente. No todo el mundo ha tenido la oportunidad de completar estudios. Mi amiga concretamente es trans, tuvo que huir de casa siendo casi una niña. Felicidades por vuestro trabajo, preciosas.)

    4. Pikara Magazine

      Itzi, tienes toda la razón del mundo. Es una de las cosas que tenemos pendiente de que nos cambien nuestras queridas programadoras. Muy castrador eso de “no te salgas del tema”. ¡Saliros todo lo que queráis! ¡Faltaría más!

    5. K.

      No siento especial interés por los drag kings. Sin embargo, siempre me ha llamado la atención todas esas frases que se comentan en el principio del artículo, como si fuera imposible que una mujer no pudiera estar interesada en esos asuntos de la estética, como si debiéramos estar siempre preocupadas con la imagen que proyectamos a los demás y como si constantemente buscáramos (y necesitáramos) una especie de aprobación por parte de los hombres (y también por parte del resto de mujeres) respecto a nuestra feminidad, nuestro cuerpo y nuestra belleza.

      Me parece ridícula toda esa clasificación de lo que se supone que debería ser “femenino” y lo que debería ser “masculino”. Es asfixiante meter a toda la inmensidad que supone la mitad de la humanidad en una de esas dos clasificaciones.

      A nivel individual, creo que lo acertado sería quedarse con los elementos de ambas formas de ser que se adecuan a cada persona, sin tener miedo a parecer tanto demasiado “masculina”, como incluso demasiado “femenina” o, mejor aún, inclasificable, sino simplemente tratar de ser lo que realmente se es. Otra cosa será que los demás lo entiendan y no te suelten esas frases incomprensibles, como si fueras tú la que estás equivocada porque no te interesa lo que se supone que te debería interesar.

      Del artículo me quedo con la frase “Hoy puedo vestir corbata y tacones vertiginosos, sin sentir ninguno de los dos elementos ajenos a mi cuerpo.” Creo que el secreto es sentirse a gusto, nada más.

    6. Lola FdS

      Hola M!!

      Me encanta el artículo, me ha hecho pensar mucho en todo este rollo de la feminidad y la masculinidad… para mí empiezan a ser tb como disfraces.
      Creo que realmente me encantaría hacer un taller!!

      Muchos besos!

    7. Rev

      Que idea mas original.. pero tengo preguntas.
      Como disimulas los pechos?
      Como haces el bigote o la perilla?
      En las fotos parece que alguno lleva paquete ¿es relleno, con que rellenas?

    8. Karol

      Hola!

      Estoy muy interesada en realizar algun taller drag king ahora vivo en Bilbao ¿Alguien conoce gente por esta zona?

      Me ha gustado muchisimo tu articulo!!!

      Un fuerte abrazo

    9. M en conflicto

      Hola Karol!

      En Donosti están las Medeak, que hacen unos talleres fantásticos, y yo voy a ir muy posiblemente a Bilbao a dar un taller en Junio con Píkara.

      Rev, sería un poco difícil explicar todas esas cosas aquí en un post, así que creo que lo mejor que puedo decirte es que te animes a ir a un taller, y descubrirlas allí, desde tu propio cuerpo.

      Un beso!

    10. Tuna

      M, me sentí muy identificada contigo desde el primer párrafo…Con este artículo me animas a probar la performatividad del género…

    11. Maria

      Hola M!

      Soy Maria, te vi ayer en el taller drag king en plaza de Sol-ución.

      Tengo dos preguntas. La primera, me gustaría saber si a partir de la experiencia drag-king, sentir en el propio cuerpo cómo la gente se dirige a ti en función de cómo te presentas en sociedad, si hay alguna reflexión (personal, o de algún colectivo que conozcas), en las que se vaya más allá y se analice la presión social por la dualidad de género y se propongan ideas para combatirla, porque no todo el mundo puede actuar para adoptar otro papel distinto a su forma de ser. Por ejemplo, mi pareja chico no puede representar la masculinidad que se le supone “natural”, y por ello ha sido víctima de violencia extrema por parte de otros hombres.

      La segunda, como eres médico y psiquiatra, me gustaría saber tu opinión acerca de la teoría que considera la mente autista como súper-masculina (Baron Cohen en sus investigaciones sobre autismo y síndrome de Asperger). Crees que hay una base científica real para utilizar los adjetivos “masculino” y “femenino” como sinónimo de “autista” – “empático”? Según lo que observo, existe una relación social y empatía entre hombres neurotípicos que no necesariamente es comprensible para personas que padecen TEA.

      Un saludo y adelante!!

    12. M en conflicto

      Tuna, no dejes de probarlo!

      María, reflexiones sobre el género como constructo encontrarás en los feminismos, empezando desde Simone de Beauvoir, y desde la óptica de la teoría queer hay muchas pensadoras que proponen respuestas de resistencia. Tendría que recomendarte a Judith Butler, que es un poco difícil de leer pero merece la pena, a Fausto Sterling que hace un análisis desde la biología del sistema sexo-género, o en el contexto español a Beatriz Preciado. Una te llevará a la otra…!

      Y sobre el tema del autismo “masculino”, creo que hay que tener en cuenta que los investigadores no están al margen de los estereotipos y los prejuicios de género, y que la óptica de sus investigaciones siempre está impregnada de su contexto cultural y de valores. Hace tiempo escribí un texto el el blog sobre el Asperger y el género, que a lo mejor te resulta interesante: http://menconflicto.blogspot.com/2010/01/m-de-mentira-las-ninas-son-por.html

      Un beso!

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    16. Álvaro

      “Los hombres, sin embargo, no tienen que hacer nada para serlo, porque se supone que la masculinidad es natural. Emana directamente de sus genitales.” No creo que esto sea verdad. Los hombres también tenemos que cumplir los roles masculinos: jugar y hablar constantemente de fútbol; comentar lo buena que está tal o cual tía para demostrar lo machitos que somos; presumir de lo mucho que ligamos; jugar a videoconsolas y no llorar nunca ni expresar nuestros sentimientos (¿eso qué es?); no preferir estar con chicas. De lo contrario somos maricones (como si esto fuera un insulto). Es cierto que la presión hacia la mujer para que sea femenina es mucho mayor, pero esto no quiere decir que nosotros tampoco suframos el dictado de los roles. La lucha contra el sexismo y los roles de género debe ser conjunta, mixta, ya que estos nos afectan a hombres y mujeres. Se trata de convertirnos en personas completas, recuperar lo cercenado por la sociedad.

    17. Anian

      ” se supone que la masculinidad es natural. Emana directamente de sus genitales.”
      No se, no estoy muy de acuerdo con esta afirmación. La masculinidad tb es muy normativa. No sólo la feminidad tiene mandatos. No se es hombre de cualquier manera, hay q aprender a serlo.

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